El matrimonio es una institución establecida por Dios con un propósito particular. Este propósito no es solamente terrenal, sino que trasciende a la felicidad que podemos alcanzar en nuestra vida física.
El temor de Dios es un don que proviene directamente de él. No es miedo, sino una experiencia que puede transformar su vida.
El Rey Joás tenía una fe adormecida que poco le ayudó a destacar positivamente. ¿Mantendrá sus convicciones con fervor, sin temor a lo que el mundo piense?
La Iglesia ha pasado un largo tránsito desde los tiempos de Jesucristo hasta la fecha. En este camino se ha topado con obstáculos de todo tipo que no han hecho sino revelar el temple y el crecimiento de sus miembros. De modo que si la Gran Tribulación será nuestra última prueba, ¿cuánta fuerza requeriremos para no perder nuestro enfoque?
En la Biblia podemos encontrar muchas advertencias, una de las cuales es no alejarnos de la Sana Doctrina. ¿Cuál es ésta?
El alcoholismo es un problema de salud muy grave y puede ayudarnos a comprender un tema espiritual de gran trascendencia: el fruto del dominio propio.
El mensaje de paz y esperanza que trajo Jesucristo, puede ayudarnos a mantenernos firmes en medio de las turbulencias políticas y naturales de nuestros tiempos.
Las experiencias que conforman nuestra vida, tienen implicaciones de mayor alcance del que podemos ver a simple vista; como cristianos no vivimos por vivir, sino que buscamos crecer y dar frutos.
La promesa de no morir, fue un recurso de Satanás para alejarnos de Dios; sin embargo, Dios nos hace la misma promesa para formar parte de su familia por la Eternidad
Seguir a Jesucristo significa obedecerle y buscarlo por los motivos correctos; no por egoísmo, sino por amor a él
La memoria da forma a quienes y cómo somos. Nuestro pasado personal es inmensamente importante, pero también la historia que nos precede ¿Qué hemos aprendido de ella?
Haciendo caso al dicho "una imagen dice más que mil palabras", evaluemos el estado de nuestra fe examinando sus frutos.
La fiesta de Pentecostés nos recuerda el don del Espíritu Santo, con el que Dios trabaja en nosotros para refinar nuestra vida.
Una señal que distingue a la verdadera Iglesia, es conocer la Ley y reconocerla como nuestra herramienta para arrepentirnos y volvernos a Dios.
Para acceder al gran tesoro que Dios guarda para nosotros al final de los tiempos, necesitamos fijar nuestra mira en los negocios de nuestro Padre, alejándonos del pecado.
Pese a que la mira del cristiano sea concentrarse en consolidar una vida recta, también debe conocer acerca de los sucesos en el futuro que habrán de señalar el retorno de Cristo.
Si uno se presenta a sí mismo como cristiano, la gente esperará que nos comportemos en consecuencia. Y debido a que siempre habrá alguien que sea afectado por nuestras acciones ¡Debemos ser cuidadosos en nuestra forma de ser!
Las catástrofes naturales y demás problemas que enfrenta la humanidad, son abrumadores para la mayoría de las personas. En ocasiones, se requiere de un empuje adicional que nos devuelva la esperanza y el ánimo de seguir adelante
Dios ha tenido distintas formas de hablar con su pueblo a lo largo del tiempo. Aunque ahora difícilmente veamos milagros como en el antiguo Israel, seguimos siendo parte de uno al ser llamados y perfeccionados para formar parte de su pueblo.
Las cosas ocurren porque alguien decide que así sucedan. Dios nos aconseja hacer lo correcto para que sucedan cosas positivas en nuestra vida ¡pensando sobre todo a largo plazo!