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Haciendo mención a algo que mencioné el día de ayer en el boletín que enviamos semanalmente. Ese algo que yo mencioné ayer es una de mis convicciones más profundas. Esta convicción más profunda, no digo que es la única, pero sí digo que es algo de lo cual estoy profundamente convencido, es que la vida y sus experiencias son mucho más que la vida y sus experiencias.
Uno podría pensar o llegar a concluir que la vida y sus experiencias son eso, las experiencias que uno va teniendo en la vida, experiencias que ocurren y que podrían eventualmente no ocurrir. Podríamos decir así como casi azarosas. Algunas veces pasan las cosas, otras veces no pasan las cosas. No obstante, no obstante, estoy convencido que la vida y sus circunstancias son mucho más que eso solamente.
Vayamos a la escritura en la cual estoy pensando que es Ecclesiastés en el capítulo 3, el Ecclesiastés o el predicador. El predicador habló por inspiración y dijo, todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar, tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de endechar y tiempo de bailar, tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntar piedras, tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar, tiempo de buscar y tiempo de perder, tiempo de guardar y tiempo de desechar, tiempo de romper y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar, tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz.
Aquí por inspiración la palabra de Dios expresa 28 momentos. Están aquí descritos o están expresados. 28. 28 momentos que definen o podríamos decir resumen la vida de cualquiera de los que está aquí. No obstante, todos estos momentos conforman nuestra vida. La vida no solo son momentos, podríamos decir, momentos felices. La vida también tiene momentos tristes y eso es lo que plantea el Ecclesiastés. La vida no son solo momentos malos, también hay momentos buenos. Sin embargo, uno piensa cuál será o qué será tener una vida equilibrada.
Una vida equilibrada no se logra solamente viviendo en un área de los momentos aquí presentados, ni tampoco en otra área, sino que es un matiz que va describiendo una vida en general. Y cada uno de los 28 momentos descritos aquí señalan o dan cuenta que la vida es mucho más que los momentos que uno vive. La vida tiene un propósito que va más allá que la experiencia en el diario vivir.
Si no existiera algo más en esta vida podríamos volvernos a ese adagio que dice comamos y bebamos. Porque mañana vamos a morir. ¿Qué sentido tiene vivir todas las cosas? Bueno, vamos a morir. Igual como mueren los animalitos, bueno, nosotros también vamos a morir. Entonces, bueno, ¿cuál es donde está el propósito de la vida? Ahora uno entiende también todos que hiciéramos en esta vida no pasar por el proceso, que significa dejar de ser. Esto de dejar de ser. Un día estamos, un día ya no vamos a estar. Y querámoslo o no, todos vamos a vivir ese proceso. Pablo habló de esto aquí en Segunda de Corintios, en Segunda de Corintios, en Segunda de Corintios 5.
Pablo hablando del momento en que ya no seremos, y aquí porque sabemos que si nuestra morada terrestre este tabernáculo se hiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial. Es la esperanza de la resurrección de llegar a seres espirituales, de vivir eternamente. Y por esto también gemimos deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial.
Pues así seremos hallados vestidos y no desnudos, porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia porque no quisiéramos ser desnudados. ¿Quién no ha tenido esta sensación alguna vez? ¿O alguna vez este anhelo? Mire, no tener que vivir el momento en donde ya no vamos a ser. ¿Quién no? Esto de vivir la transformación, verdad, de ser un ser físico, a ser un ser espiritual sin tener que vivir la experiencia de la muerte.
Pues claro, porque igual la muerte es un momento en el cual vamos a dejar de ser, vamos a dejar de estar. ¿Y qué no quisiera ser revestido ese cuerpo espiritual? Yo creo que todos. Sinceramente eso es lo que yo pienso. Uno nota con los años el deterioro producto de la edad. Eso es propio de la vida y uno llega a un momento en la vida en donde ya las cosas que hacía antes ya no las puede hacer ahora.
Y uno piensa o uno se proyecta al futuro, ¿verdad? ¿Por qué no vivir ese momento en donde ser transformado? Y ya no tener que vivir todo el proceso que significa el irse apagando. Bueno, eso es lo que estaba planteando aquí, Pablo. Gemimos. Esto de gemir es un anhelo indecible, verdad, del corazón de todos nosotros. Y entonces, como digo, mire la vida, la vida y sus experiencias son mucho más que la vida y sus experiencias en sí mismo. Reflexionemos un poco. ¿La vida solo se da al nacer?
Claro que sí. La vida surge con el nacimiento. Todos entendemos que la vida comienza al nacer y esto es universal. Esto no es, no hay una raza, no hay un país en donde las cosas sean diferentes. Esto es universal. Pasa aquí en Chile, pasa en Zambia, en África, pasa en Occidente, pasa en Oriente. Y así como la vida se inicia con nuestro nacimiento, entendemos que nuestro ciclo aquí en la tierra se cierra con la muerte. El polvo vuelve al lugar de donde salió. Y aunque uno no quisiera vivir aquello, la vida humana tiene límites. Dios le puso límites a la vida humana. Allí en Génesis 6.3, en Génesis 6.3, Dios dijo y dijo el Eterno, no contendrá mi espíritu con el hombre para siempre porque ciertamente él es carne, más serán sus días 120 años.
Dios le puso límite a la vida del ser humano. Sin embargo, la importancia que tienen estos dos eventos en el proceso de la vida es que dentro de esos dos extremos, desde el momento en que nacemos, hasta el momento en que morimos, la vida uno pasa por distintas circunstancias, por distintas circunstancias. ¿Cuáles circunstancias? Bueno, el Ecclesiastés menciona 26 eventos o circunstancias que pueden darse, aparte de nacer y de morir.
Tiempo de sembrar y tiempo de cosechar. Aunque vivamos en la ciudad, todos dependemos del agro para vivir. Esto es algo que a veces uno pasa por alto. Pero dado uno piensa que los huevos se dan en el supermercado, pero no es así. Los huevos siguen naciendo de las gallinas. Y por lo tanto, si no hay gallinas o si no hubieran gallinas, bueno, no habrían huevos. Así es la cosa. Y aquí el Ecclesiastés 5, el predicador, hace un alcance.
El Ecclesiastés 5 menciona que, además, el provecho de la tierra es para todos. El rey mismo está sujeto a los campos. Mire, uno puede vivir en una cuna de oro, puede vivir en Kuala Lumpur, en una, no sé, en una torre, la más alta del mundo, habitar en la suite presidencial ahí arriba. Pero si a usted no le llevan la comida que surge en los campos, usted se muere por mucho dinero que usted tenga. Aquí eso es lo que está mencionando. El rey mismo está sujeto a los campos. De la tierra surgen todos los vegetales que necesitamos, la fruta y la verdura y las proteínas.
Miren, los animales, bovinos, ovinos y las aves comen pastos. Por lo tanto, si no hay pastos en los campos, esos animales, bovinos, bovinos, mueren. Y si no existen entonces ese ciclo, entonces también se corta ese ciclo. Y por eso todos dependemos del campo. Y es tan curioso, a veces pienso o reflexión en ello. La vida en el campo siempre es tan difícil. Es una vida sujeta siempre a tantas vicisitudes, a tantas aflicciones si se quiere. Las personas viven con muy poco circulante. Yo he conocido muchas familias que en los campos dejan los campos porque sinceramente les cuesta mucho vivir. Mucho vivir, porque el circulante, lo ven el circulante, me refiero al dinero en efectivo, el calle. Cuando ven el circulante, bueno, cuando ven en sus productos y sus productos siempre están tan sujetos a tantas vicisitudes. Hoy una helada, pienso que lo que va a pasar aquí en la zona central de nuestro país la próxima semana les ha puesto que van a decir, sabe que la producción de palta disminuyó en una tercera parte. Lo que va a significar que el valor de las paltas va a aumentar en un 50% y para qué decir de otros, de los cítricos que se están produciendo en este momento, en esta zona. Los limones, acuérdense, vamos a tener que hacer en salada con vinagre porque el limón se va a disparar a las nubes a raíz de esta nevasón que es tan bonita, estamos todos felices con la nevasón, menos los agricultores. Lo he firmado. ¿Para qué hablar de las vides, de las uves, de las uvas? Sembrar y cosechar son una de las actividades económicas más valiosas y sin embargo una de las actividades económicas más pasadas por alto. Más podríamos decir los que vivimos en la ciudad como que vemos el campo como algo que no lejano, tan lejano y vivimos de ello. Vivimos de ello, hoy día pensaba en la mañana, todo lo que yo he comido hoy día proviene del campo. Todo, todo, todo, absolutamente todo.
Proverbios 28-19 hablando aquí también de la experiencia, del trabajo del campo, Proverbios 18, Proverbios 28, disculpen, Proverbios 28. En el verso 19 dice, El que labra su tierra se saciará de pan, más el que siga los ociosos se llenará de pobreza. Este Proverbio nos entrega un punto de equilibrio también, que se puede extrapolar no sólo a la vida del campo, el que no labra su tierra, si uno tiene una tierra y no la labra en pobreza.
El trabajo dignifica al hombre, independiente del trabajo, el trabajo es algo digno y con el trabajo se puede ser laborioso o se puede ser negligente. Y eso se da en el campo y también se da en la ciudad. Aquí Proverbios 18, allí estaba el Proverbio aquí, había mencionado su momentito atrás. Por Proverbios 18, verso 9, dice, también el que es negligente en su trabajo es el hermano del hombre disipador. Sembrar y cosechar es la fórmula del trabajo del campo y también los principios que sustentan el trabajo del campo sustentan los principios del trabajo en el pueblo.
Hay otro Proverbio que dice que la negligencia es subsidiaria. Independiente de donde usted viva, si es displicente o dejado con el trabajo, bueno, va a vivir los frutos de lo que estaba mencionando aquí Proverbios 28 respecto al que no hará. ¿El que no hará la tierra? Bueno, no va a recibir el pan al final de temporada porque ahí estaba hablando en el fondo de sembrar el trabajo del campo, el trigo y poder producir después la harina.
Ahora, la vida no solamente es trabajar, no solamente es sembrar y cosechar. La vida presenta también otros momentos, que es lo que menciona Ecclesiastés. La vida también presenta tristezas y alegrías, ya sea en el campo o en la ciudad, ya sea en el trabajo o en el descanso, ya sea en su casa o ya sea fuera de ella. La vida presenta momentos alegres. Todos los que estamos aquí hemos vivido momentos alegres.
Cuando concluimos un proyecto, díganme si no es un momento alegre. Todos los que han tenido la ocasión de tener un curso técnico o un curso universitario. Díganme si ustedes no recuerdan la última prueba. Y cuando la prueban, por supuesto, cuando le dicen que uno estaba probado. Es una sensación fantástica, maravillosa. Y uno empieza a pensar en los verbos. Alegría, vivacidad, animación, entusiasmo, optimismo, júbilo, contento, alboroso, regocijo, entusiasmo, algazada, exultación, exaltación, felicidad, gozo, placer. Eso es lo que uno siente cuando vive el término de un proyecto anhelado.
Por fin terminamos con estos cinco años que nos han tenido angustiado todas las noches. Por fin, es un momento de alegría. Todos los que estamos aquí hemos tenido esos momentos de alegría. En los momentos de alegría las endorfinas se esbullen por nuestro cuerpo. La endorfina se le llama la hormona de la felicidad, la endorfina. Téngase presente. Lo busqué en el diccionario y dice, nuestro cuerpo es capaz de producir una serie de hormonas, tres de las cuales son responsables del placer y la motivación, la dopamina.
Aliviar el estado de ánimo, la serotonina y producir felicidad endorfina. ¿Cómo se generan las endorfinas así? Uno de los. Actividades que generan endorfinas es la actividad física. La actividad física realizada por más de 20 minutos. Menos de 20 minutos no produce endorfina, produce cansancio y suduración, pero no produce endorfina. Las endorfinas se generan después de los 20 minutos de ejercicio continuo y sostenido.
¿Está el placer que se generen los tiempos de felicidad que ha habido autores que han propuesto que deberíamos aprender a guardar felicidad? A guardar felicidad. Para sacar esos recuerdos felices cuando uno no vive en momentos de felicidad. Hay una canción de hecho que a mí me gusta de Jim Cross, que se llama El Tiempo en la Botella, que fue reproducida por también otro cantautor Guatemalteco, Ricardo Arjona, que la tradujo y la produjo. El Tiempo en la Botella.
Guardar tiempo. Guardar tiempos felices para sacarlos cuando uno vive esos momentos tristes, porque queramos lo o no, la vida presenta también. Así como hay momentos felices en el trabajo, en la ciudad, en cualquier actividad que usted se desarrolle, también hay momentos que son de pena, de aflicción, de pesadumbre, de melancolía, de infelicidad, de amargor, de pesar de desaliento, de desánimo infortunio, de gracia, de consuelos sin sabor, trance de presión. Todos los que estamos aquí vivimos eso. Hay momentos de alegría y hay momentos de tristeza.
Forman parte de nuestra vida. Así como hay momentos alegres, también hay momentos tristes. La vida, ahora bien, no solamente tiene estos puntos, estos extremos, en cuanto a felicidad y alegría. También la vida tiene tiempos de edificar y también tiene tiempos de destruir lo edificado. Los negativistas dicen que se destruye para acabar con todo. Los positivistas dicen que se destruye para construir más y mejor. Depende como uno vea las cosas. La vida presenta estos momentos. En esta vida podemos construir y todos los que estamos aquí, en algún momento de nuestras vidas, hemos tenido la opción, la oportunidad de poder construir algo, lo que ustedes se imaginen.
Imagínese construyendo algo, aunque sea un lego, o haciendo un mosaico, o haciendo un puzzle. Todos hemos tenido ocasión de construir, más también a veces en esta vida también vive uno el momento de la destrucción. Uno piensa, por ejemplo, en este momento, gracias a Dios nosotros vivimos en un país, en una zona del mundo, en donde no hay prácticamente destrucción. Pero, por ejemplo, pensaba hoy día en la mañana, leía una noticia de Siria.
Allí hay un eslabón en donde han resistido este grupo islámico, que se llama Raka, y las personas de Raka, que son miles, en este momento, están siendo bombardeadas por las fuerzas occidentales para liberarlos de este grupo islámico extremista, pero para poder acabar con el grupo islámico extremista, que son terroristas, que se esconden de casa en casa, entonces las fuerzas aliadas han tenido que ir destruyendo casa por casa. Y entonces las personas no tienen dónde vivir. Y si ustedes saben que los bombardeos primero están las, lo que se conoce como a ablandar una zona. ¿Cómo se ablanda una zona que está siendo golpeada por la guerra?
Se bombardea primero. Eso es lo primero. Antes que lleguen las tropas se ha bombardeado. Entonces se han quedado sin luz, se han quedado sin agua, se han quedado sin gas, se han quedado sin servicios médicos. Y entonces las personas consideran que no es tiempo o ocasión para vivir y están huyendo de la zona. Y por eso uno piensa eso son los tiempos de destrucción. Vivimos en una zona en donde no vivimos eso y gracias a Dios que no lo vivimos, pero a veces uno vive también de otra manera la destrucción.
Así como también vive de otra manera la construcción. No todo el mundo construye casas aquí, pero sí a veces uno construye vidas también y también a veces se destruyen vidas también. Pero la vida no es sólo construir y destruir, la vida también es tiempo de hablar y tiempo de callar. De hecho con los años yo me he dado cuenta que las personas que son mayores que yo hablan menos que yo y observan más que yo. Eso es lo que yo he ido aprendiendo con los años. Me he ido dando cuenta de aquello.
Las personas mayores que yo hablan menos que yo y observan más que yo. Cuando se es más joven, no siempre, pero casi siempre uno habla más y escucha menos. Cuando uno ya es mayor, uno empieza a hablar menos. La semana pasada emisiones precisamente un joven trajo a colación la siguiente escritura en Ecclesiastés 5 en el verso 1. Ecclesiastés 5 verso 1 que habla respecto del habla, que habla respecto del habla, que hablamos con Dios.
Lo que le decimos a Dios. Y esta escritura dice, cuando fuere a la casa de Dios, guarda tu pie y acércate más para ir que para ofrecer el sacrificio de los necios, porque no saben que hacen mal. Y la pregunta de El Milione es, ¿cuál es el sacrificio de los necios?
Y el verso 2 aclara esto. Dice, no te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú sobre la tierra. Por tanto, que dice ahí, sean pocas tus palabras.
Porque de la mucha ocupación viene el sueño y de la multitud de las palabras, la voz del necio. Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla, porque Dios no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas y no que prometas y no cumplas. Y aquí el verso 6 dice, no dejes que tu boca te haga pecar. No dejes que tu boca te haga pecar. Ni digas delante del ángel que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz y que destruya la obra de tus manos donde abundan los sueños, que abundan las vanidades y las muchas palabras?
Esto de hablar. Por eso a veces es mejor callar. Callar. Proverbios 29-20 dice, ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? ¿Has conocido tuvo a un hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él. El hombre que se apresura con las palabras. Otras traducciones dicen el hombre que no piensa cuando habla.
El hombre que no piensa cuando habla le sale de adentro una cantidad de palabras que uno piensa después con el tiempo mejor hubiesen sido no salieron de la boca. Más también hay tiempo en donde definitivamente las palabras están de más. A veces están de más. Años atrás yo escuché una anécdota, no la viví yo, pero la vivió alguien muy cercano a mí, un médico en el centro de salud donde yo trabajaba. En la época en donde estaba de moda esta frasecita ya pasó a la vieja.
¿Te acuerdas de que ella fue una época estudo de moda, esto de pasar a la vieja era algo así como ya pasó la circunstancia. Así que ya no es necesario que me dé explicación. Ya pasó, pero uno se acostumbra a las muletillas, ya pasó a la vieja. Y yo me recuerdo que aquel funcionario galeno de delantal blanco mencionó aquella que magna experiencia. Recibe un paciente y también contesta el teléfono y empieza una conversación con su colega o la otra persona que estaba al otro lado del teléfono y se está sentando y le está diciendo no te preocupes, mira ya pasó a la vieja y se sienta.
Cuerga el teléfono, mira a su paciente que lo está mirando con unos ojos así de grande. Ya pasó a la vieja, él se estaba refiriendo a otra cosa, pero la señora se sintió. Se sintió tratada así, en forma despectiva. Y uno se pregunta ¿Podrá una persona salir oso de aquella embarazosa situación con las palabras? Yo creo que no, no sé qué palabras podría uno explicar para poder resolver aquel enigma, pero a veces es así, a veces las palabras están de más.
De hecho, hoy en la mañana tuve ocasión de leer o estoy leyendo este libro que se llama Charles Ted, lo encontré en Buenos Aires, hay una librería que siempre paso y me pareció muy interesante el tema, puesto que me pareció interesante para el Clube de la Toria y leyéndolo aquí en la página número 63 esto de las palabras al presidente Woodrow Wilson. Le preguntaron en una ocasión cuánto tiempo tardaba en preparar sus discursos. Y él respondió depende del tiempo. Y yo me imaginé, yo dije, ah mira, depende del tiempo.
Me imaginé lo contrario a lo que él dijo. Dice, eso depende de la duración del discurso. Si se trata de una intervención de 10 minutos, tardo dos semanas en prepararlo. Si el discurso es de media hora, tardo una semana. Si puedo extenderme todo el tiempo que quiera, no me hace falta prepararme en absoluto. Ya estoy listo. Interesante. Uno tiene que decir poquito qué es lo que uno hace. De hecho, aquí otra dama dice, la señora se llama Prené Brown, dice aquí planifica lo que vas a decir.
Ya acto seguido, reduce lo a la mitad. Una vez que hayas llorado por la pérdida de lo que ibas a decir, cortala en otro 50%. Resulta atractivo pensar en lo mucho que eres capaz de decir en pocos minutos. En mi opinión, la mejor pregunta que puedes hacerte es, ¿qué puedes transmitir con sentido en pocos minutos? Cuando hablar más es hablar menos y cuando hablar menos es hablar más. Qué interesante me pareció porque en la vida diaria también a veces ocurre que cuando uno habla mucho no dice lo que quiere decir o dice de manera equivocada lo que quiso decir.
Hay veces en donde callar es lo que amerita. Hay veces en donde uno puede explicar y argumentar y razonar y todo lo que ustedes quieran que las palabras pudieran ser.
Pero también hay tiempos, como dice aquí Leclesia Estés, en donde uno debe callar. Pero la vida no es solo hablar y callar. La vida y sus experiencias son mucho más que la vida y sus experiencias entre un extremo y otro de la vida independiente de la cantidad de años que usted tenga, cualquiera sea la cantidad de años que usted tenga, tenga 20, tenga 30, tenga 50, tenga 60, entre ambos extremos desde el momento que usted nace, desde el momento que estoy refiriéndome, hay algo, hay algo.
Y todos los que estamos aquí estamos aprendiendo ese algo. Y ustedes se preguntarán, bueno, ¿qué será ese algo? Ese algo se llama o yo lo reconozco, o yo lo entiendo como experiencia. De experiencia. A veces uno quisiera tener experiencia. Se los digo de corazón, a veces uno piensa, me gustaría tener toda la experiencia. Y la experiencia que significa experiencia. La experiencia es conocimiento de algo o habilidad para algo que se adquiere al haberlo realizado, vivido, sentido o sufrido una o más veces.
Eso es experiencia. Conocimiento de algo o habilidad para algo que se adquiere al haberlo realizado, vivido, sentido o sufrido una o más veces. ¿Cómo lograr experiencia en la vida? ¿Cómo lograr experiencia en la vida? Viviendo la vida. Viviendo la vida. Así es. Uno no adquiere experiencia si no pone en práctica los principios. Uno no logra adquirir o perfeccionar su experiencia de atleta quedándose en casa a mirar o aprender, por ejemplo, como corren los demás.
Es cierto, uno a veces en la terapia quinesica nos mostraba videos en donde uno veía los electrocitos y las personas ahí, los vectores moviéndose de un lado para otro. Bueno, pero eso no es aprender a hacer una atleta. Uno aprenda a hacer atleta o agricultor o también las analogías de Pablo que hablaban. Hay tres experiencias que aquí yo los invito a pasar.
Segunda de Timoteo 2. Segunda de Timoteo 2. En el verso 3 dice que tú pues sufres penalidades como buen soldado de Jesucristo. Bueno, ¿cómo aprende uno a ser un soldado de Jesucristo? En forma teórica. ¿Quedándose en la casa? No, no, no es así. Aquí en el verso 5 dice, y también el que lucha como atleta. No es coronado, sino lucha legítimamente. ¿Cómo aprende uno a ser una atleta? ¿Usted cree que, como mencionábamos hace un momento atrás, mirando televisión, ¿cómo corren los demás?
No. ¿Qué pasa con el labrador? Dice, verso 6, el labrador para participar de los frutos debe trabajar primero. ¿Cómo aprende uno a ser un labrador? Teóricamente. No, no, poniendo en práctica los principios. ¿Cómo aprendemos a ser cristianos? ¡Hermanos! ¿Cómo aprendemos a ser cristianos? Poniendo en práctica los principios que sustentan nuestra fe.
En hebreos, el verso 5, aquí el escritor del libro de los hebreos, le mencionaba este principio a los judíos que vivían en Roma. Les decía acerca de esto, tenemos mucho que decir y difícil de explicar por cuánto os habéis hecho tardos para oír, porque debiendo ser ya maestro, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros judimentos de las palabras de Dios, ya habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño, pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. La versión del lenguaje simple dice, en cambio, los que sí saben distinguir entre lo bueno y lo malo están acostumbrados a hacerlos, y son como la gente adulta que ya puede comer alimentos sólidos. ¿Cómo se crece en experiencia? Bueno, practicando la vida cristiana en todos los momentos de la vida cristiana, en los momentos de alegría, en los momentos de tristeza, en los momentos de callar y en los momentos de hablar, en los momentos de guerra y en los momentos de paz. En todos los momentos uno puede crecer, como dice la Escritura, se crece en gracia y conocimiento. En gracia y conocimiento. Se crece en experiencia poniendo en práctica los principios que sustentan nuestra fe cristiana. Hace algún tiempo alguien me preguntó si exista alguna manera, por ejemplo, de aprender a perdonar. Esto es un hecho de la vida real. ¿No es algo así? ¿Existe alguna manera de aprender a perdonar?
Bueno, uno aprenda a perdonar perdonando, no hay de otra. Uno puede leer y saber la Escritura de memoria. De memoria, Cristo. ¿Verdad que Dios nos perdonó a nosotros? Pero nosotros ¿cómo aprendemos a perdonar? Nosotros aprendemos a perdonar perdonando. Ahora bien le hice una pregunta a aquella persona. ¿Qué experiencia vive uno antes de perdonar? Minuto de silencio. ¿Qué experiencia vive uno antes de perdonar? Antes de vivir la experiencia de perdonar, uno vive la experiencia de sentirse ofendido. ¿O no? O sea, para perdonar uno tiene que pasar por el momento triste o magro o como quieran ponerle los sinónimos de vivir la ofensa. A veces uno no quisiera ofender, pero ofende. A veces uno no quisiera herir, pero oye. A veces uno piensa, no debería haber hablado, me debería haber quedado callado. Pero la vida es así. La vida tiene distintas matices y en esos distintos matices uno se pregunta ¿por qué Dios permite esos distintos momentos? ¿Por qué Dios permite esos distintos momentos? ¿Cómo adquirimos experiencia? ¿Cómo crecemos en gracia y conocimiento? Aquí en segunda de Pedro, 318. En segunda de Pedro, 318. Pedro, hablándonos por inspiración a todos nosotros, nos dice antes bien que es sede en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él se agloria ahora y hasta el día de la eternidad.
Me llamó la atención que dice crecer y no dice aprender. No dice aprender de la gracia y aprender conocimiento, sino que dice crecer. La palabra crecer viene del griego auksano, que significa exactamente agrandar, aumentar, dar crecimiento. Eso es crecer. Y entonces, de nuevo, la pregunta es cómo se crece en la gracia y el conocimiento. Se crece, yo creo, en gracia y conocimiento, de nuevo, con el principio de la experiencia, poniendo en práctica los principios. En el hebreo 6, otra escritura que refuerza lo que estoy mencionando. Hebreo 6 dice, por tanto, hebreo 6.1. Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento de la arrepentimiento de obras muertas de la fe en Dios. Y aquí lo busqué en la versión de lenguaje simple y dice, por eso sigamos aprendiendo más y más, hasta que lleguemos a ser cristianos maduros. Sigamos aprendiendo, sigamos creciendo, hasta que uno alcance la madurez espiritual. ¿Cómo se alcanza la perfección? ¿La perfección del carácter? ¿Cómo alcanzamos la perfección en el carácter? En 1 Pedro 5, en el verso 10, nos dice aquí 1 Pedro 5, verso 10, dice más el Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, el mismo os perfeccione. Afirme fortalezca y establezca. La palabra perfeccionar viene del griego catartizo. Completar totalmente, completar totalmente, reparar, ajustar, hacer apto, perfeccionar con la ayuda de Dios y con el poner en práctica sus principios deberíamos crecer en experiencia. Y a través de la experiencia, de esa experiencia de nuestra relación con Dios, nuestro Padre, podríamos entonces ser perfeccionados en el carácter. Y entonces la pregunta, ¿para qué sirve la vida? ¿Para qué sirven las experiencias en la vida? Bueno, para ser perfeccionados en el carácter. La vida y sus experiencias nos permiten o nos dan la oportunidad de aplicar todos los principios de nuestra fe cristiana en todos los momentos que nos toque vivir. No solamente en los momentos, hermanos, mire, cuando uno está feliz, cuando uno está feliz en general, como mencionábamos, las endorfinas y todas esas sustancias nos permiten incluso a veces, como decíamos antes, a atravesar paredes. Espiritualmente uno está con toda esa energía para llegar al final de nuestra vida. ¿Y qué pasa cuando uno está en el periodo de bajón? ¿Acaso igual vamos a aplicar los principios? Bueno, por eso uno vive distintas circunstancias para en esas distintas circunstancias aplicar los principios y salir fortalecidos y perfeccionados en nuestro carácter. Quiera Dios darnos a todos todo lo necesario para crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.