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Para iniciar este nuevo, este segundo mensaje del día de hoy. Como he mencionado en mensajes anteriores, una de las cosas que más me han sorprendido y me siguen sorprendiendo de las escrituras, es que las escrituras son una fuente inagotable de conocimiento y sabiduría. Podríamos decir, es una fuente de la cual brota conocimiento y sabiduría siempre, a medida que uno se adentra en sus letras y en sus palabras más y más se hace manifiesto esta realidad. Muy bien que la misma escritura dice lo siguiente en proverbios. Los invito a pasar allá al libro de proverbios. La misma escritura dice que el Eterno Dios da la sabiduría y de su boca proviene el conocimiento y la inteligencia. Vayamos aquí al libro de proverbios. Aquí en el verso 6 al verso 9, proverbios 2, verso 6 al verso 9, porque el Eterno da la sabiduría y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El Prové de sana sabiduría a los rectos es escudo a los que caminan rectamente, es el que guarda las veredas del juicio y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderá justicia, juicio y equidad y todo buen camino. ¿Y cómo se comunica Dios con su pueblo? Dios nos ha dejado su palabra para que aprendamos de ella. Y por eso hace un momento atrás dije, la Biblia es como una fuente de la cual podemos extraer el agua o el alimento espiritual de toda la vida y para toda la vida. En toda circunstancia, en todos momentos de nuestras vidas, podemos estudiar la Biblia y podemos extraer lecciones. Esto es algo de lo cual uno puede ver que cualquiera otra literatura, hay literatura que podríamos decir de especialistas y para especialistas. Hay libros que son definitivamente paradoxos. Uno puede entender como hemos mencionado en el pasado. Hay libros que uno sabe que están escritos en español, pero uno no entiende nada lo que dicen allí. Bueno, por lo menos a mí me pasa algunas veces que uno hay tantos conceptos técnicos, tantas cosas que uno no entiende. Sin embargo, con las escrituras no pasa así. Si estudiamos la Biblia con ojos de niños, podemos aprender de las escrituras. Por ejemplo, el mismo Jesucristo mencionó este concepto de los niños. Aquí los invito a pasar allá a Mateo 18. En Mateo 18.
En el verso 1.
Aquí los discípulos tenían una necesidad de saber quién es el que está a cargo o quién va a estar a cargo en el reino. Y Jesús aquí en el verso 1 de Mateo 18 dijo en aquel tiempo, los discípulos vinieron a Jesús diciendo, ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo, de cierto, os digo que si no os volveis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Y aquí es bastante interesante esta analogía, porque uno se pregunta, ¿Cómo son los niños?
¿O a qué se refiere con esto de volverse como niño? Vamos a hacernos todos pequeños para entrar al reino de los cielos. Particularmente aquí lo que se está mencionando es volverse o adquirir las características de los niños, en cuanto a la malicia y a la maldad. En primera de Corintios 14-20, que Jesús Cristo, o dijéramos, Pablo, a los Corintios, en primera de Corintios 14-20, podemos encontrar aquí una referencia.
¿A qué se refiere esto de volverse como niños? Primera de Corintios 14-20 dice, hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino ser niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. Uno piensa las características de los niños en cuanto a la malicia, la inocencia de los niños. Los niños son inocentes y Jesús Cristo le estaba diciendo a sus discípulos, mira, va a entrar al reino, tienen que ser inocentes, volverse inocentes en cuanto a la malicia, la obediencia de los niños.
Bueno, idealmente la obediencia de los niños. La credulidad de los niños, los niños son crédulos, a los niños uno les explica las cosas, de manera simple y los niños entienden. Y creen, no necesitan una observación, verdad, profundísima respecto de conceptos. A los niños uno les explica, mira, lo bueno, lo bueno, lo malo, lo malo. Y no hay disquisiciones o alegatos a este respecto. No es que tal vez no sea tan malo, o tal vez no sea tan bueno, o que es lo que es bueno, o que es lo que es malo, va a depender del punto de vista de los seres humanos. No es así. No es así Dios dice que es lo que es bueno y que es lo que es malo.
La capacidad de perdonar de los niños, esto es algo que a mí me sorprende, me sorprende de los niños. Una vez es ver los niños, o por lo menos yo tengo el recuerdo de haber visto a algunos niños pelear entre ellos, pelear un poco más. No quiero hacer pintoresco, pero a veces uno se recuerda de algunas situaciones. Un poco más y se agarran de las mechas los niños. Y al rato grandes amigos, grandes amigos, esa característica particular de los niños. Bueno, Jesucristo nos dijo, teníamos que volvernos como niños en este sentido.
Uno piensa, los adultos han visto dos adultos agarrarse de las mechas y al rato grandes amigos. Yo no lo he visto todavía. No lo he visto todavía. A veces estas discusiones se mantienen por años. Por años. Mira, hace 10 años atrás tú me dijiste algo ofensivo. Y yo todavía estoy sentido. 10 años. Uno piensa. Y esto no es algo tan fuera de lo común, no es algo tan extraño. Es bastante más común de lo que quisiéramos. Y Jesucristo nos dijo, entonces, si no, volveis y os hacéis como niños.
Pero aquí, siguiendo esta instrucción o esta aclaración de Pablo a los corintios, no sé, hay niños en el modo de pensar si no ser niños en la malicia. Niños en la malicia. Si estudiamos las escrituras como niños, podemos aprender como niños.
Y las escrituras nos dan señales y nos dan argumentos para que un niño crea la palabra de Dios. Si la estudiamos cuando fuimos jóvenes, podemos aprender lecciones para jóvenes. Aquí hay una escritura que siempre la recuerdo. Eclesiastés 11. Si uno es joven y comienza a adentrarse en el estudio de la palabra, no puede sino sentirse tocado con las escrituras de Eclesiastés.
Uno recuerda cuando recién uno o muchos de ustedes llegaron siendo jovencitos aquí a la iglesia. Y estas escrituras hay que ver que a uno lo impactan. Aquí Eclesiastés 11. Verso 9.
Cuando uno piensa que las escrituras son tan serias, a veces se tiende a pensar, verdad, las escrituras son solamente para doctores. Y la escritura no es así. La escritura le explica a los jóvenes cómo tienen que vivir la vida. Eclesiastés 11. Verso 9.
Aprendan a ser felices. Aplegarse cuando están los tiempos para estar alegres. Y dice, ya anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos. Pero sabe que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Dios le presenta o no presenta la vida a los jóvenes, ¿verdad? Y le dice, alégrate. ¡Disfruta de la vida! Pero sabe que vas a ser evaluado. Uno es como tener el futuro delante de nosotros. El bien y el mal delante de nosotros. Verso 10. ¡Quita pues de tu corazón el enojo! Esto de andar enojado. ¡Quítalo! ¡Sácalo! Y dice, y aparta de tu carne el mal. Porque la adolescencia y la juventud son vanidad. Esto es vanidad, esto es pasajero. Pasajero. Siempre he pensado a este respecto. Han pensado ustedes los que somos ya no tan jóvenes. Ya estamos acercándonos o ya pasamos la medianía de la vida. Pero hay cosas en las cuales uno recuerda y piensa o reflexiona. Han pensado ustedes que las grandes decisiones de la vida, uno las toma cuando es joven. Las decisiones que van a marcar el resto de nuestras vidas. Que van a marcar el resto de nuestras vidas. Cuando las toma uno, cuando uno es joven. Cuando uno ya es mayor, a veces uno se alegra de algunas decisiones que tomó en el pasado. Ya hay otras veces en donde uno se entristece. Por las decisiones que tomó en el pasado. Pero las grandes decisiones, uno las toma cuando? Cuando uno es joven. ¿Y a qué se le llama joven? Eso es un misterio. Es un misterio. Pero es superior a los 15 años. ¿Verdad? Y inferior a qué edad? A los 60 años. No, pero es más o menos 4 o 5 años de nuestra vida. Allí somos jóvenes. Ya después nos van poniendo apellidos. ¿Verdad? Jóvenes adultos. O jóvenes, no tan jóvenes. Pero cuando uno es joven y adolescente, ¿cuándo se dice? Bueno, 15, 16, 17, 18. Y ya algunos a los 18 ya han tomado decisiones que les han marcado la vida de joven y se han transformado en adultos para el resto de sus vidas. Y por eso aquí, en Ecclesiastés 11, verso 10, algo tan impactante para todos los jóvenes que empiezan el estudio de las escrituras, quita pues de tu corazón el enojo. ¿Para qué andar enojado? ¿Para qué andar triste? Y aparta de tu carnel mal. En el siguiente capítulo, en Ecclesiastés 12, verso 1, acuérdate de tu creador en los días de tu juventud. Antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas no tengo en ellos contentamiento. Los jóvenes. Estudiar las escrituras como joven uno se encuentra con estas escrituras y la escritura se abre como un abanico de lecciones y de sabiduría para los jóvenes. Para los adultos, las escrituras también se abren como abanico. Si somos adultos, podemos aprender las lecciones que Dios le ha entregado a su pueblo a través de sus palabras. Por ejemplo, Proverbios 1-1. Proverbios 1-1.
Proverbios 2-1.
Dice aquí los Proverbios de Salobón, pero en el fondo es Inspirados por Dios. Hijo de David, rey de Israel para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el Consejo de Prudencia, Justicia, Juicio y Equidad, para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes, inteligencia y cordura. Oirá el sabio y aumentará el saber, y el entendido adquirirá Consejo para entender Proverbio y Declaración, palabras de sabios y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor del eterno, y los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Lecciones para adultos. La clave del aprendizaje está en aprender a temerle. Adiós. Si pertenecemos a la Edad Dorada, la Edad de los Años Mayores, las escrituras también se abren en abanico. Hay escrituras tan hermosas que uno no puede sino deleitarse con las palabras que Dios le ha entregado a su pueblo en los extremos de la vida. Por ejemplo, en Proverbios 20-29. Díganme si no. Díganme si no. Díganme lo contrario. Proverbios 20-29. La gloria de los jóvenes es su fuerza. Uno siempre piensa cuando fuimos jóvenes. Pensábamos que la salud era un bien perse. Uno es sano. No es que estéis sano, sino que es sano, que es distinto. Los jóvenes es su fuerza, su vitalidad. Correr, saltar, brincar, estas pilas que les ponen a los jóvenes, ¿verdad? Uno piensa más de alguna vez, lo he comentado en el pasado, que es que el joven es un joven. Más de alguna vez lo he comentado en el pasado, cuando viajaba en bus de Valdivia a Santiago, o viceversa de Santiago a Valdivia. Yo me recuerdo a la mañana siguiente un buen café, y uno trabajaba todo el día. Ahora, no un buen café, ni diez cafés, tengo que dormir, sino no puedo seguir trabajando. Bueno, la vitalidad, la vitalidad juvenil. Pasan los años y ya uno no tiene esa vitalidad. Pero ¿qué es lo que surge? Aquí dice, y la hermosura de los ancianos es su ejes. Allí está la clave, el alcanzar los extremos de la vida. No hay cosa que sea más gratificante que la buena experiencia de los que han alcanzado los extremos de la vida en la fe. Nada más gratificante. En Hobb 12, en Hobb capítulo 12, en el verso 11, la escritura dice ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar gusta las viandas. 12, en los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia. No hay mejor cosa que la sabiduría que dan los años. No hay mejor cosa. Adquirir experiencia. Las personas que han alcanzado los extremos de la vida tienen tanta experiencia, que es conocimiento práctico. Conocimiento práctico, aplicado. No es solamente la teoría respecto de las cosas, sino la experiencia de haber vivido esas cosas. La Biblia nunca deja de entregar lecciones. Nunca. Y esto es algo que no se da en ningún otro escrito, que uno pueda tener acceso. Uno puede leer Cervantes, el Quijote, cuando las palabras, el idioma castellano había llegado al pique, y uno puede considerarlo y hacer estudios filológicos al respecto. Pero pasan los años y ya uno deja de aprender respecto de estas cosas que fueron mencionadas en el Quijote, no así con las escrituras. Las escrituras siempre entregan lecciones. Si uno piensa a los ojos de las familias, las escrituras siguen dando lecciones. Ya no solamente a través de los ojos de los niños, a través de los ojos de los jóvenes, a través de los adultos, a través de los ojos de los ancianos. ¿Qué pasa si vemos la vida o estudiamos las escrituras con los ojos de una familia? ¿Qué dice la escritura? ¿O qué dice la escritura respecto de los matrimonios? Aquí en Efezio 5.21.
Dice Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor, verso 23, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. ¿Ahora qué le dice a los maridos? Amada vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga ni cosas semejantes, sino que fuese santa y sin mancha.
Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer a sí mismo se ama. A los ojos de un matrimonio, la escritura entrega lecciones, tanto al esposo, tanto a la esposa. ¿Y qué pasa con los hijos? ¿Qué pasa con los hijos? Uno puede estudiar las escrituras con los ojos de hijos y puede aprender lecciones.
Todos los que estamos aquí en algún momento fuimos hijos, fuimos hijos, o somos hijos y uno puede aprender las lecciones que la escritura da a los hijos. Aquí en Efecio 6.1, dice hijos, obedecer en el Señor a vuestros padres porque esto es justo, esto es lo correcto.
Dice aquí, honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien. Honrar padre y madre. ¿Cómo honramos a nuestros padres? Bueno, una de las cosas que uno como padre espera es que lo digo, obedezcan. Eso es lo que uno anela. No siempre resulta, no siempre resulta, pero uno piensa eso. Y dice aquí, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra y vosotros padres no probó que aísa ira a vuestros hijos. Y también aquí, no es solamente que los hijos obedezcan, bueno, es que los padres también sean cariñosos, o sea, cariñosos.
Dice, si no criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Se fijan, las escrituras siempre entregan lecciones. Eso es lo maravilloso. Sea cual sea el momento que estemos viviendo las escrituras nunca dejan de entregarnos conocimiento y sabiduría. Sea cual sea la situación de vida que estemos viviendo, las escrituras siempre nos darán aquello que nos falte. Las escrituras son una fuente inagotable para extraer sabiduría y conocimiento. Si nos adentramos en ella, las lecciones de vida fluyen como un manantial. Ahora bien, hay solo una observación. Hay una observación que podríamos definir o expresar con la frase que se ha titulado este mensaje.
La observación es siempre y cuando. Siempre y cuando. Las escrituras son una fuente de inspiración. Siempre y cuando nos adentremos en ella. Porque si no, no es fuente de inspiración. Si no, nos adentramos en ella como va a fluir el alimento espiritual hacia el receptor. En proverbios 2, verso 1. Leímos, hace un momento atrás, proverbios 2 desde el versículo 6. Ahora vamos a leer los versículos anteriores, que en donde están declarados este siempre y cuando. Las condiciones. Proverbios 2, verso 1. Hijo mío, si recibierais mis palabras y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento a tu ído, a la sabiduría, si inclinar es tu corazón a la prudencia, si clamar es a la inteligencia y a la prudencia, diéres su voz, si con la plata la buscares y la escudriñares como atesores, entonces entenderás el temor del eterno y hallarás el conocimiento de Dios.
Se fijan, si clamar es a la inteligencia, si como a la plata la buscares y la escudriñares, si no hay ese proceso, entonces el conocimiento, la sabiduría, la sagacidad, los simples, no se da. La palabra de Dios, es eso, la palabra de Dios. Todo lo que el hombre necesita para vivir la vida está concentrado de manera magistral en las escrituras, siempre y cuando el individuo, la familia, el anciano, el joven, quiere recibir la palabra por una parte y por otra, ponerla por obra.
Esas son las, podríamos decir, las tres situaciones que se tienen que dar. Queré recibirla, recibirla y ponerla en práctica. El consejo sirve, siempre y cuando, el individuo lo acepta y lo pone en práctica. Uno puede dar un excelente consejo a un tercero, un excelente consejo, como dicen esto de cruzar en rojo.
Te aconsejo que no cruces en rojo, porque si cruzas en rojo puedes vivir una situación extrema. Eso es un tremendo consejo. ¿Para quién es un tremendo consejo? ¿Para quién acepta el consejo? Y lo pone en práctica, porque si la persona no pone en práctica el consejo, lo más probable que viva sea la situación extrema. Uno puede dar un gran consejo, pero ¿qué pasa si el depositario del consejo no lo recibe?
¿O qué pasa si lo recibe, pero no lo pone en práctica? La Biblia está llena de consejos, vivencias, experiencias y otros. Pero el leer o el oír y o el hacer depende de aquel que recibe las palabras y los consejos.
En todo este tiempo de fiestas santas, por ejemplo, hemos hablado de una palabra que es todo un tema en sí mismo. En las fiestas tuvimos ocasión de hablar respecto del futuro. ¿Qué es un tema que, particularmente, a quien les está hablando, es un tema fascinante? Siempre me ha llamado la atención el futuro. Hemos dicho lo que la Escritura dice respecto del futuro de la humanidad. Hemos hablado del futuro de Israel. Hemos hablado del futuro del hombre. En el mediano plazo, en el largo plazo posterior, en el futuro que hemos llamado el futuro del futuro. Más allá del futuro. Ahora bien, en todas estas palabras o en todos estos temas, hay un tema que subyace cuando hablamos acerca del futuro. Siempre que hablamos del futuro, hay un tema que está ahí debajo. Todo el futuro ha tenido pasado. Todo el futuro ha tenido pasado. El hombre, la humanidad, la sociedad. El hombre, la humanidad, la sociedad recibe el fruto de lo que ha hecho en el pasado. Es así, es así. Sea para bien o sea para mal. Hay un profeta, como he mencionado, uno de los doce, de este compendio de profetas que podríamos decirse les mal llamado profetas menores. Porque de menores no tiene nada. No tienen nada de menores. Hay un profeta aquí en Abdias, uno de los doce. Podríamos decir el escrito más corto que hay en las escrituras. El escrito más corto que hay en las escrituras. Y en los discípulos tiene todo este libro profético de Abdias. Y es llamativo, en esta, podríamos decir, en la Biblia Reina Valera, es una plana. Es una plana. Y en una plana está declarado uno de los temas más importantes que tenga registro en todas las escrituras. Una plana. Un versículo. Y en ese versículo está declarado uno de los temas más importantes que podemos encontrar en todas las escrituras. De hecho, se presentan dos temas. En un versículo que son tremendamente importantes para toda la humanidad, para todos los tiempos, para todos los tiempos, para por siempre y para siempre. Abdias, uno, quince. Dice aquí, porque cercano está el día del eterno sobre todas las naciones. Uno de los temas más importantes de todas las escrituras. Y dice aquí, hablando, dice como tú hiciste, se hará contigo. Tu recompensa volverá sobre tu cabeza. En un solo versículo se plantea una de las verdades teológicas más importantes que tenemos en la vida. En un solo versículo se plantea una de las verdades teológicas más importantes. Todo lo que el hombre sembrare, eso va a cosechar. Planteado en el antiguo testamento en uno de los libros más pequeños de todas las escrituras. Todo lo que el hombre sembrare, eso va a cosechar. En Galatas 6, verso 7, Pablo haciendo mención a este principio. Dice aquí, Galatas 6, verso 7, no se engañéis, Dios no puede ser burlado. Una declaración universal. Dice pues todo lo que el hombre sembrare, eso también se hará. Porque el que siembra para su carne, de la carne se garará corrupción. Más el que siembra para el espíritu, del espíritu se garará vida eterna. Dios planteando uno de los temas fundamentales para todos, nosotros, a través de los tiempos. No importa las edades. Lo que uno siempre, eso es lo que va a cosechar. Y uno piensa, uno puede ir abriendo este abanico y puede ir aprendiendo y sacando lecciones. ¿Por qué eso doma tuvo que ser corregida? Es interesante la perspectiva que plantea Dios a través de la palabra. Vamos a Génesis, vamos al libro de Génesis, en donde está el relato.
Génesis 18, verso 20. Génesis 18, verso 20. Dice entonces el eterno, le dijo a Abram, por cuanto el clamor contra su domingo morra se aumenta más y más, y el pecado de ello se ha grabado en extremo, descenderé ahora y veré si han consumado su obra, según el clamor que ha venido hasta mí, y si no lo sabré, han consumado su obra. Yo no corrige antes que uno haya transgredido.
Uno transgrede y Dios lo corrige. De allí viene la corrección. Por ejemplo, David cuando pecó, cuando mintió, cuando manipuló, cuando adulteró, cuando codició, cuando fue corregido. Una vez que codició, manipuló, adulteró, aquí en Segunda de Samuel 11, 27, está este versículo.
Ya cuando todo había pasado, o podríamos decir, estaba comenzando a pasar, pero ya cuando, desde el punto de vista humano, ya David había arreglado las cosas, desde el punto de vista humano, la escritura dice, esto que hizo David estuvo malo. Segunda de Samuel 11, 27. Y pasado el luto, ya cuando Uriás había muerto, por mano de los hijos de Amón, envió David y la trajo a su casa. Y fue ella su mujer y le dio a luz a un hijo.
Más esto que David había hecho fue desagradable ante los ojos del eterno. ¿Cuándo corrige Dios cuando ya uno ha transgredido? David pecó y acometió contra Uriás. Brazfemó, mintió. Uno recibe el premio de lo que ha hecho cuando ya lo ha hecho. Para bien o sea para mal. En deutronomio 28. En deutronomio 28. Es interesante cómo la escritura dice que las bendiciones y o las maldiciones lo alcanzan a uno.
Lo alcanzan a uno. Vamos aquí a este principio de deutronomio 28. Los consejos que Dios nos da sirven en la medida que uno los aplica. Si uno no los aplica, si uno desobedece, las correcciones llegan.
Deutronomio 28. Uno y dos. Dice, acontecerá que si oyeres atentamente la voz del Eterno tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el Eterno tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Verso 2. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán. ¿Se fijan? Uno obedece, porque eso es lo que está diciendo el versículo 1. Oír atentamente la voz de tu Dios para guardar y poner por obra. Se cumplen los tres principios que hemos mencionado. Saber, leer, escuchar y aplicar. O bien, versículo 28, verso 15, dice, pero acontecerá si no oyeres la voz del Eterno tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán.
Cuando ocurren las bendiciones, o bien ocurren las maldiciones, después que uno ha hecho lo que tiene que hacer, después que uno ha obedecido, después que uno ha puesto en práctica los consejos, allí vienen los frutos, sea para bien o sea para mal. ¿Por qué tuvo que ser corregido Jerusalén? ¿Se acuerdan esta fue una escritura que leímos para la fiesta de Tabernáculo, Jeremía 5?
Aquí, el profeta Jeremías. Dice aquí, recorred las calles de Jerusalén y mirad ahora e informados. Si hay alguien que haga justicia, que busque verdad, y yo la perdonaré, ¿qué palabras más duras si se quiere? Aquí hablando de la Casa de Judá, capital Jerusalén. Y Dios dice, mire, si hay un hombre justo, yo voy a perdonar la ciudad. Y sigue diciendo, dos, aunque digan, vive el eterno, juran falsamente. Dice aquí, o eterno, no, miran tus ojos a la verdad, los azotaste y no les dolió, los consumiste y no quisieron recibir corrección, endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.
¿Por qué tuvo que ser corregida Jerusalén? A causa del pecado de todo el pueblo. Y aquí la Escritura dice, podemos ir en el versículo cinco, hablando aquí de Jeremías el profeta, dice, iré a los grandes y les hablaré, porque ellos conocen el camino del eterno, el juicio de su Dios, pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas. Esto del quebraron el yugo haciendo referencia a los huelles, pero se les pone el enjugado, ¿verdad?
Se les pone el enjugado cuando el vuey acornea, ¿verdad? y levanta la cabeza y no permite que le pongan el yugo. Y entonces aquí Dios por el intermedio del profeta dice, no quisieron recibir corrección. Verso cinco, ellos también quebraron el yugo. Pero esto me decía Dios. Nadie en forma absoluta. Y dice aquí, Verso seis, por tanto, el león de la serba los matará, los destruirá el logo del desierto, el leopardo acechará sus ciudades, cualquiera que de ellas salieres será arrebatado, porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus deslealtades.
¿Cómo te he de perdonar por esto? Los hijos me dejaron y juraron por lo que no es Dios. Los sacíe ya adulteraron y en Casa de Rameras se juntaron en compañías. Verso ocho, esto es uno de los versículos yo diría más fuertes que uno puede leer en las escrituras. Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo.
Es una especie terrible, descripción de cómo se comportaban moralmente esos hombres. Ningún tipo de respeto hacia ninguna dama presente allí en Jerusalén. Todos teniendo una conducta pecaminosa de este tipo sexual. Y Dios dice, ¿cómo no iba a castigar esto? ¿Por qué tuvo que ser corregida Jerusalén a causa del pecado de todos sus moradores? El fruto, las consecuencias de transgredir la santa justa y perfecta ley de Dios. ¿Por qué tendrá que ser corregida la humanidad? Aquí Daniel 8.23. Cuando los transgresores lleguen al colmo. Cuando los transgresores lleguen al colmo. En la versión reina Valera, Daniel 8.23 dice exactamente lo siguiente.
Y al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Hablando de los tiempos finales, la versión Dios habla hoy, traduce aquí, y cuando las maldades hayan llegado al colmo. Y la versión BTX, que dice, y al fin del reinado de estos, cuando los transgresores hayan completado su transgresión, todo futuro ha tenido un pasado.
Todo presente tendrá un futuro. Toda decisión que tomemos en el presente tendrá enormes repercusiones para el futuro. Sea uno un niño, sea uno un joven, sea uno un adulto. Esta es una ley universal que podríamos decir, atraviesa toda la humanidad, toda la tierra.
Toda decisión que uno tome en el presente, si esas decisiones son para bien, van a tener enormes repercusiones positivas en el futuro. Pero si esas decisiones son para mal, van a tener enormes repercusiones negativas en el futuro. Hace unos días conversaba con uno de ustedes, reflexionando respecto del pecado de David. David se arrepentió de su pecado. Eso no queda duda. Las escrituras mencionan esto. David se arrepentió y Dios lo perdonó. Pero las consecuencias de su pecado lo acompañaron por el resto de su vida. ¿Han pensado en eso? Uno puede arrepentirse de un pecado, pero sinceramente, ante Dios, genuinamente, con profundidad.
Y sin embargo, las consecuencias de ese pecado seguirlo por toda la vida, por la eternidad. Por eso es que las decisiones que uno toma en el presente deberían siempre estar señidas a norma. Por decirlo de alguna manera, de explicarlo de alguna manera. Si siguieramos los consejos de Dios respecto de tantas cosas, nuestro futuro, nuestra vida en el futuro, sería diferente. La palabra de Dios, los consejos de Dios, la sabiduría de Dios, la inteligencia de Dios, están aquí, siempre y cuando tengamos el anhelo de aprenderla y de practicarla.
La misma escritura nos señala que deberíamos todos tener ese anhelo por aprender, siempre, siempre. De hecho, en primera de Pedro, en primera de Pedro, en primera de Pedro II, se nos da un consejo, se nos da un consejo. VERSO 2 VERSO 2 VERSO 2 Desead como niños recién nacidos. La leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para salvación.
Si hay algo característico en los niños pequeños, es su anhelo por querer alimentarse. De hecho, los niños duermen y comen. Y otro.
Pero un niño saludable, que es lo que quiere hacer, comer. Un niño saludable, lo que quiere es comer. De hecho, uno de los factores de riesgo en salud pública se menciona que, cuando el niño no quiere alimentarse, ese es un factor de riesgo. Uno puede tener equipos tecnológicos de última generación, pero si el niño no quiere alimentarse, lejos. Lejos es uno de los factores de riesgo en salud por sobre cualquier otro signo o síntoma. Así también nosotros. Si uno no quiere alimentarse de la palabra. Si uno no quiere alimentarse de la palabra. Es un factor de riesgo. Todos debiéramos tener las ansias por aprender de la palabra. La palabra de Dios es universal y tiene tanta información, tanta sabiduría. Hay tanta inteligencia aplicada aquí que uno podría pasar toda la vida estudiando la Biblia sin terminar de estudiarla. Y debemos estudiarla.
Ahora bien, una vez alimentados, ¿qué debemos hacer? ¿Una vez alimentados qué debemos hacer? Jesucristo nos dio un consejo a este respecto. Vayamos aquí a Mateo. Mateo.
En el epílogo de este mensaje impactante del monte que entregó Jesús, él nos dijo...
De hecho, él presentó dos situaciones que pueden darse cuando uno escucha la palabra. Mateo 7.24. Están presentadas las dos situaciones que pueden darse cuando uno escucha la palabra. Dice aquí...
Y no las hace, le compraré a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Y descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa y cayó y fue grande. Mateo.
Es interesante aquí pensar que Jesús nos dijo que no iban a venir problemas. Nos dijo que no iban a venir problemas. Nos dijo... ¿Miren, sabe qué? Si ustedes escuchan la palabra, nunca más usted va a tener un problema. Ni una crisis, ni una angustia, ni un dolor, ni una pena. Nos dijo eso. Dijo que si usted, si uno escucha la palabra y la hace, usted no va a sufrir pérdida. No va a salir destruido. Eso es lo que Jesús dijo. Si uno escucha y no practica, se vuelve un insensato. Eso dice la Escritura. De hecho, la palabra del griego es moros, o moros, con acento. Dice aquí, cabeza dura. Así tal cual está... Estrón, así lo definió. Esa es una cabeza dura. Si uno pone por obra lo ha aconsejado, se vuelve un hombre sabio. No es que sea un hombre sabio. Se vuelve un hombre sabio. Las Escrituras son una fuente de agua para todo aquel que desee aprender y poner por obra. El anhelo de Dios para con su pueblo, es que su pueblo sea un pueblo de sabios. El anhelo de Dios es que a nosotros nos vaya bien. Esto es algo interesante. No, no. La concepción cristiana o del cristianismo tradicional muestra a un Dios vengador, a un Dios prácticamente que anda con una espada cortando cabezas a diestra y a siniestra. Y no es así. Dios quiere que a nosotros nos vaya bien. Que seamos personas de éxito, que seamos hombres sabios, que aprendamos a vivir esta vida lo más sabiamente posible. Ahora bien, ¿qué es lo que nos pide Dios para lograr ese cometido? Aquí, en Deuteronomio 30, está esta escritura, en donde menciona esto que acabo de parafrasear.
Verso 15, Deuteronomio 30, verso 15.
Dice aquí, Mira, yo he puesto delante de ti, hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy que ames a el Eterno tu Dios, que andes en sus caminos y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos para que vivas y seas multiplicado. Y el Eterno tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ellas. ¿Se fijan? Yo no le está diciendo ahí a su pueblo, mira, yo quiero que a ustedes les vaya mal, les voy a complicar la vida enviándoles enemigos, enviándoles sequías para solamente amargárles la vida. No es así. Dios quiere que aprendamos, como decía don Marcelo hace un momento atrás, aprendamos a ser cristianos de todo el homo, en las buenas y en las malas, no solamente en las buenas, o lo paradójico es que no solamente en las malas, porque la historia, lamentablemente, la historia del pueblo de Israel muestra que el pueblo de Israel fue fiel a Dios cuando, cuando estaba viviendo las malas, y cuando estaba viviendo los buenos tiempos, ahí ya Dios no existía, y Dios no quiere eso. Dice aquí, verso 17, más si tu corazón se apartara y no lleres, y te dejaras extraviar, y te inclinara a Dios exagenos, y les sirvieres, y te contesto hoy que, de cierto, perecenéis. No prolongaréis vuestros días sobre la tierra, a dónde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella, a los cielos y a la tierra. Llamo por testigos hoy, contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición. ¿Y cuál es el anhelo de Dios? Dice, escoges pues la vida para que vivas tú y tu descendencia. Siempre y cuando, dice, amando al Eterno tu Dios, atendiendo a su voz y siguiendole a Él, porque Él es vida y prolongación de tus días, a fin de que habites sobre la tierra que juró el Eterno a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar. El anhelo de Dios para con su pueblo es que aprendamos de su palabra, que podamos recibir sabiduría y su inteligencia y podamos a vivir sabiamente esta vida que todos estamos viviendo. Todos tenemos que enfrentar retos en nuestra vida. Nadie de los que está aquí creo yo, pienso yo, reflexiono yo, tiene una vida fácil. Si empezamos a tener una vida fácil es porque quizás no estamos haciendo las cosas correctamente. Pero si intentamos hacer las cosas correctamente, el mundo se vuelve contra nosotros, Satanás se vuelve contra nosotros y nuestra naturaleza humana, carnal lucha, porque es mucho más fácil transgredir, que obedecer. Es así, es así, es mucho más fácil lograr el éxito cumpliendo con Dios, que lograr el éxito transgrediendo las normas que Dios nos ha entregado para que vivamos. Todos debemos sortear muchas cosas en esta vida, en esta vida que Dios nos ha dejado para que aprendamos a vivir esta vida en conformidad con lo que Él nos ha entregado.
Dios nos ha dejado su palabra para poder enfrentar estos problemas, y las vicicitudes propias de la vida que todos y cada uno tienen que vivir. Ya sea seamos niños, ya sea seamos jóvenes, ya sea seamos adultos, ya sea que hayamos alcanzado las postrimerías de la vida. Sea todas esas circunstancias Dios nos quiere enseñar una gran gran sorpresa. ¿Cuál es esa gran lección? El Crecíastés 12-13.
La gran lección de la vida. La gran lección de la vida.
El fin de todo el discurso oído es este.
Teme a Dios y guarda sus mandamientos. Porque esto es el todo del hombre. Porque es el todo del hombre. Porque es el todo del hombre. Porque es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio. Juntamente con toda cosa encubierta. Sea buena o sea mala. Al final de la historia Dios va a evaluar nuestras vidas en conformidad con lo que hayamos hecho con nuestras vidas. Dios nos ha regalado su palabra de vida. Dios nos ha regalado la fuente. Podríamos decir, la fuente de la vida eterna. Y Dios nos ha regalado la fuente de la vida eterna. Dios nos ha dado su palabra para darnos sabiduría e inteligencia para salir airosos ante cualquier vicisitud y problema en esta jornada de vida que Dios nos ha regalado. Siempre y cuando escuchemos su palabra y la pongamos por obra.
Gracias.