En busca del tesoro

Para acceder al gran tesoro que Dios guarda para nosotros al final de los tiempos, necesitamos fijar nuestra mira en los negocios de nuestro Padre, alejándonos del pecado.

Transcripción

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Gracias.

Dentro del estudio que hice, hoy hicimos el día sábado con respecto a Primeras de Corintios, y hay un versículo que voy a utilizar para la introducción que está en Primeras de Corintios, el capítulo 4.

Dice así el versículo 1. Dice así pues tengamos los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. La Biblia nos... hay varios versículos donde habla acerca de los misterios de Dios. Entonces, la pregunta que nos podemos hacer o que se pueden hacer todos ustedes, ¿cuáles son los misterios de Dios? ¿O qué es lo que Dios tiene ahí escondido? Por ejemplo, podemos preguntar o las personas pueden preguntar cuál es el objetivo de la vida, o cuál es el tema central de la Biblia. Y yo no sé cuántos de ustedes habrán visto alguna película de piratas o de las modernas antiguas, o también conversando con alguien. Esta semana me habló acerca de la película de esta indiana Jones, donde iban en busca de algo, de un tesoro, como las películas piratas. Yo en mi caso vi una película que se llamaba, más que una película, leí un libro que me hicieron en el colegio, La Isla del Tesoro, donde tenían que un niño recibía a un mapa que estaba indicado un tesoro. Y ahí se produce la drama, porque algunos le quieren robar el mapa y van al desarrollo del libro, que van descubriendo paso a paso el camino para llegar hasta este tesoro. También en la película le pregunté a alguien de los piratas del Caribe, también en busca de algo. La verdad es que he visto esa película, pero nunca la he visto completa, siempre he visto por trazos. Entonces me dice que la persona que la había visto, que había una brújula y que la brújula lo iba guiando y lo iba llevando hacia donde tenía que ir. También en la película de Indiana Jones tienen que ir superando etapas y cada vez que llegan a un lugar, al siguiente se le revela otra parte del misterio para descubrir el tesoro, que hay al final de este mapa o de este decálogo o brújula que lo está llevando hacia el destino que ellos buscan.

Entre medio podemos hacer una pregunta o nuevamente hacer una pregunta. ¿Por qué está usted acá hoy día? Esta pregunta que le hacía famosa siempre, le ha escuchado a varios horadores y que la repetía al señor Armstrong. ¿Por qué está usted acá? Y también preguntarle para qué está usted acá hoy día. Marte, ¿cierto? O ya no son las dos, son las tres y media de la tarde. ¿Qué estamos haciendo acá? ¿Para qué vino usted hoy día acá?

Bueno, yo le quiero decir que la Biblia compara al reino de Dios con un tesoro. Y voy a ir a Mateo, a Mateo, el capítulo 13.

El versículo 44. Mateo. Dice además, además porque aquí está Jesucristo usando varias parábolas o semejanzas para hacerla, y personas entendieran, usando analogías para las personas entendieran el significado del reino de Dios. Dice además, el reino de los cielos, que es lo mismo que el reino de Dios, es un evangelio, ¿cierto? Es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre haya y esconde de nuevo y gozoso va por ello y vende todo lo que tiene para comprar el campo. El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo. Bueno, este tesoro que está escondido que es el reino de los cielos, que es para lo cual nosotros estamos hoy en día acá, para lo cual quisimos venir, dejar de lado, otra vez voy a repetir, ¿cierto? Lo que hay que hacer es dejar de lado lo que nosotros pensamos, que podría... o lo que el ser humano piensa que es mejor para su vida diaria, lo dejamos de lado, porque creemos que hay un tesoro al final de este camino. Creemos que hay algo mejor, hay algo más importante, más importante que los estudios, que todos los físicos y que todo lo que podamos encontrar. Ese es el objetivo de la vida, que por lo cual, o porque Dios creó al ser humano, para compartir ese tesoro escondido que está al final de este camino. Para... Ese es el tema de la Biblia. ¿Cómo poder encontrar ese tesoro? Entonces, al igual que en estas películas, en estos libros, para encontrar ese tesoro, para encontrar el tesoro escondido al final, Dios dejó pistas y Dios dejó guías en su Biblia para que nosotros podamos llegar hasta ese tesoro escondido. Y esas pistas para llegar al reino de los cielos, para llegar al reino de Dios, están en Levítico 23.

¿Quiere llegar usted al reino de los cielos?

¿Quiere usted encontrar el camino? Acá Dios dejó una guía o un mapa de la ruta que hay que seguir para poder acceder al reino de Dios, para poder llegar a ese tesoro escondido.

Acá están descritas, ¿ciertos?, sus fiestas santas, y cada una tiene su razón de ser. No están hechas al azar, no fueron festividades que se le ocurrió sin ningún propósito. Voy a leer, ¿cierto?, dice habla a los hijos de Israel, el versículo 2, y dile que las fiestas solemnes del eterno, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas. Y comienza con el día sado, seis días se trabajará, más el séptimo día será de reposo. Santa convocación, ningún trabajo de siervo reis, día de reposo, es del eterno donde quiera que habitéis.

Y continúa adelante, dice él, estas son las fiestas solemnes del eterno, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos, en los tiempos de Dios, que a veces se confunden con los tiempos de uno, con las prioridades que uno tiene.

En el mes primero, a los 14 días, entre las dos tardes, Pascua es del eterno.

Dice ya, los 15 días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura. Siete días comeréis panes sin levadura. El primer día, como hoy, tendréis Santa convocación y ningún trabajo de siervo reis.

Y continúa, cierto, con el relato del resto de las fiestas santas. Entonces, cada una de estas fiestas santas, a medida que las entendemos, las leemos, y sobre todo las practicamos, y practicamos la obediencia a Dios, y mientras, a medida que vamos guardando esta fiesta, mostramos nuestra fe a Dios, y nuestra fe la demostramos, obedciendo. Y estas mismas, estas fiestas que ocurren en días, como decíamos al principio, que es un martes, a veces puede caer otro día, ¿cierto? Que no necesariamente tienen que ver con los días del hombre, y vamos dejando de lado nuestros propios que hacer. Vamos haciendo que nuestros deseos no se pongan por delante de los deseos de Dios. Dios nos va revelando su propósito, el propósito por el cual él creo estas fiestas. El propósito de por qué estamos acá, y nos va revelando, ¿cierto? En nuestra vida personal, y en la vida también podemos ver el plan de Dios, como estos 7.000 años se ven dibujados gracias a estas fiestas santas. Entonces, las fiestas santas son un indicador seguro para poder llegar a ese tesoro escondido al final del camino.

Y vivir cada una de estas fiestas es recibir una nueva pista, así como en este cuento de la Isla del Tesoro, a medida que superaban una de las pistas las resolvían, ¿cierto? Llegaban a la otra, aparecía otra pista nueva que tenían nuevamente que vivir, nuevamente que resolver. Así son las fiestas santas. Uno vive una, y cada una de estas etapas es necesaria para poder llegar a la siguiente y así por ende cada una es necesaria para poder finalmente llegar al final. Voy a leer un versículo de Juan. Juan 13. Juan 13. Juan 13. Veíamos el otro día que está el relato o la instrucción del lavamiento de los pies y dice, el versículo 8, Jesucristo dice, si no te lavare, o sea, si no tienes parte de esto, si no haces esto, no tendrás parte conmigo. Si así uno no empieza, podríamos decir, desde el comienzo no toma esta parte de este mapa para encontrar el tesoro, no va a ser parte de aquello. Hay que vivir cada una de las etapas. Y aquí lo dice, después, si usted retrocede un poco al capítulo 6, el capítulo 6 de Juan, el versículo 53, dice, Jesús dijo, de cierto o de cierto os digo, si no coméis la carne del hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero, continuando con la siguiente etapa, de la ceremonia de la Pascua. Si uno no se lava los pies, no tiene parte, no va a tener parte en el reino de los cielos. Y si uno no come su carne y bebe su sangre, celebrando la Pascua, no va a tener parte.

Ayer conversábamos con alguien, que decía que el sentimiento en ese momento era lógico sentir que uno no es digno de que Jesucristo haya muerto por uno, porque uno que ha hecho y que no se sentía digno de recibir eso, pero también es parte del sentir, de aceptar, es parte del cristianismo aceptar el sacrificio que hizo Jesucristo por nosotros. De hecho, es una de las preguntas que se hace antes de bautizarse, si uno acepta que el sacrificio es Jesucristo. Y no que uno sea digno de eso, sino que uno tiene que aceptar ser humilde y humillarse ante Jesucristo y aceptar lo que él está haciendo por uno. Hay personas que no aceptan, que otros los ayuden, que no aceptan que otros estén dispuestos a colaborar. Sin embargo, Jesucristo dice aquí que el que no come de su carne, el que no bebe su sangre, el que no cumple el proceso, no va a ser parte del reino de los cielos. Entonces, es importante vivir cada una de las etapas. Ahora viene en Exodo 12.

Exodo 12. Exodo 12. Exodo 12. Exodo 12. Exodo 12. Exodo 12.

El versículo 15. Ya pasando a estas fiestas que estábamos celebrando, dice, siete días comeréis panes sin levadura. Así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comieres leudado, desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. Y sabemos que Israel físico representaba, ¿cierto? Lo que somos hoy día, estar acá presente, somos primicias, somos pueblo de Dios, y estamos guardando sus fiestas, y acá también pone como requisito, cualquiera que no hace esto, que dice, comer pan sin levadura y sacar la levadura de su vida por estos siete días, que es algo físico también, que está diciendo acá, será cortado de Israel. O sea, también es un requisito indispensable para este proceso, para este caminar por el mapa, para ir a buscar el tesoro escondido, para entrar al reino de los cielos, el no comer pan sin levadura durante siete días, el no guardar sus fiestas va a ser un impedimento para entrar al reino de Dios. Pero también guardarlas son una...

cada fiesta que uno guarda es una claridad, una revelación de lo que viene más adelante, y uno puede, si uno las guarda, cierto, va a poder entender mejor este plan.

¿Entender el mejor? ¿Por qué estamos acá? Vivir estas fiestas, haber vivido la Pascua, vivir los panes sin levadura, nos ayuda a entender cada año, año en año mejor, hacia dónde vamos, y para qué vamos. Por ejemplo, la Pascua dice el sacrificio de Cristo, el lava a nuestros pecados, y el pagó, el pagó, el pagó por nuestros pecados, se crucificó, pero también con su sangre nos limpia de nuestros pecados. Eso lo podemos leer en Hebreos, El Capítulo 9.

El versículo 24.

Hablando acá del sacrificio de Cristo, dice porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse por nosotros ante Dios. Jesucristo se presentó por nosotros ante Dios, y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote al lugar santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera, le hubiera sido necesario parecer muchas veces desde el principio del mundo, pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez y para siempre, por el sacrificio mismo, para quitar de en medio el pecado. El sacrificio de Jesucristo cumple ese rol.

Días antes de esta temporada de fiesta, yo reflexioné un poco en esto, en que cada cual, en su estilo, cada cual, en su forma, por lo menos las iglesias que dicen ser cristianas, creen en esto. Creen en la Pascua, creen en el sacrificio de Jesucristo, y que el sacrificio de Jesucristo limpia nuestros pecados. Y la mayoría de ellas guarda estas festividades. Pues, todos creen, cierto, que el perdón de Jesucristo es necesario para entrar al reino de los cielos. De hecho, esta semana comienza, cierto, una semana que ya está con días festivos para todos nosotros, porque es la Semana Santa y se va a conmemorar, esta en días equivocado, todo aquello, a su manera, mezclando la fiesta. Pero sí creen y ven a Jesucristo crucificado perdonando el pecado del mundo. Pero y el siguiente paso, lo que viene adelante en el plan de Dios, vivir los panes sin levadura, volvamos a Exo, porque cada una de estas etapas es necesaria para entender el plan de Dios. Pero no nos podemos quedar con una o darle más importancia a una que a la siguiente. En Exo 12 voy a leer el versículo 37.

¿Qué es lo que tuvimos haciendo anoche? Cierto, que fue más que una cena, fue más que volver a encontrarnos. Estuvimos haciendo una de las ordenanzas que encontramos acá en la Biblia. Dice el versículo 37, dice, partieron los hijos de Israel, de Rameses Azucot, como 600.000 hombres de a pie, sin contar los niños. Una gran cantidad de personas ese día, los cálculos de los estudiosos de la Biblia, dicen que ese número se pudo haber multiplicado por cuatro fácilmente, contando mujeres y niños. También subió con ellos, gran de multitud, toda clase de gentes, llovejas y muchísimos ganado. Y cosieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado porque al echarlos fuera a los egipcios no habían tenido tiempo ni para prepararse comida. El tiempo en que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años, 430 años de esclavitud. Más de, cierto, las cuatro generaciones, 430 años. Y pasado los 430 años, en el mismo día, todas las huestes del eterno salieron de la tierra de Egipto. Y el versículo 42 dice, es noche de guardar para el eterno. Por haberlo sacado de ella, de la tierra de Egipto, esta noche deben guardarla para el eterno todos los hijos de Israel en sus generaciones. Y si leemos un poco más adelante, cierto, en el versículo 3 del capítulo siguiente, que es el versículo 13, dice, Y Moisés dijo al pueblo, tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, de la casa de esclavitud, pues el eterno os ha sacado de aquí con mano fuerte. Por tanto, no comeréis leudado.

Vosotros salís hoy en el mes de ayer. Eso es lo que tuvimos haciendo anoche, ¿cierto? Recordando, pudimos haber leído estos versículos, recordar que hace mucho tiempo atrás el pueblo de Israel salió de la esclavitud, pero también recordar lo que Dios hizo por nosotros, como dice acá el versículo que voy a leer parte, dice, con mano fuerte, con los milagros de Dios que han ocurrido, que ocurrieron para sacar a Egipto, como Dios se estuvo trabajando desde antes de sacarlos con el pueblo, con las diez plagas, como lo sacó con mano fuerte, y los milagros que hizo posteriormente, pero también nosotros, como dije anteriormente, de los pueblos cogidos de Dios, sabemos que Dios nos ha utilizado milagros en nuestras vidas, tanto para el llamamiento, para sacarnos de la esclavitud. Quiero leer 1 Pedro 2, versículo 9.

Entonces, aunque haya pasado el tiempo, aunque hayan pasado los años, aunque haya pasado 50 años de celebrar esta fiesta, hay que volver a recordar lo que Dios hizo con nosotros, para no perder, para tener memoria, de dónde vivíamos, cómo estábamos antes de que Dios hiciera esto con nosotros, de que Dios utilizara su mano fuerte para tomarnos. Primero, el capítulo 2.

El versículo 9 dice, más vosotros soy linaje escogido, real sacerdosio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, adquirido mediante la sangre de su Hijo, para que anunciéis las virtudes de Aquiel que os llamó desde las tinieblas a la luz admirable.

Entonces debemos recordar, como dije, la forma en que Dios o debimos recordar, y si no lo hicimos, tenemos tiempo todavía, ¿cierto? Porque todavía estamos en el día 14, y esto debemos nunca olvidarnos de dónde salimos.

También quiero leer un versículo que aparece en Juan, porque algunos pueden decir, yo nací en la iglesia, entonces no, nunca fui esclavo, y nunca he salido del pecado, siempre estaba guardando las fiestas, y fue algo parecido que le dijeron, ¿cierto?, a Juan, o sea, a Jesucristo.

Juan 8, versículo 33.

Y Jesucristo había dicho antes, y la verdad os hará libre, le estaba hablando al pueblo, ¿cierto? De esa época, y entonces le respondieron, linaje de Abraham, son sus papás, y los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, los papás, porque, bueno, nacimos en la iglesia, hoy ya llevo 40 años, 20 años, 30 años, y como decía ayer, alguien, ¿cierto?, aquí en la iglesia la antigüedad no significa nada, que Jesucristo responde, de cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado es clavo, es del pecado.

Así que todos aquellos que hemos pecado, desde después de la Pascua, desde el año anterior, de cuando sea, estamos acá, necesitados de vivir estas cosas, de vivir esta Pascua, de vivir estos panes y levaduras, para acceder, cierto, a la misericordia de Dios.

Nos estamos excentos de aquello porque ya lo hicimos una vez, le debemos continuar haciéndolo periódicamente. Entonces, esta es una de las lecciones, cierto, que deja esta fiesta de los panes y levaduras, es entender, porque empiezan este día que Jesucristo lo sacó con mano fuerte de la tierra de Egipto, y cómo eso representa, cuando Jesucristo, nuestro llamado, de dónde, qué es lo que estaríamos haciendo. Hoy en día algunos se han preguntado, he estado en algunas conversaciones, si no hubiese conocido el Camino de Dios, y reflexionar en aquello. También hay otro punto que me gusta pensar y recordar, es, para continuar con el relato de Exo, en Exo 13, durante estos días de panes y levaduras, después de que lo sacó de Egipto, después de que hizo el milagro, cierto, de la primera váscua, y liberarlos, y que quisiera el pueblo de Egipto y Farahón darles la libertad. En el versículo 21 de Exo 13, dice, y el Eterno iba adelante de ellos, de día, en una columna de nube, para guiarlos por el camino, y de noche, en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que endubiese, de día y de noche. El versículo 22 es un versículo que debemos tomarlo para nosotros. Dice, nunca se apartó delante del pueblo la columna de nube, de día, ni de noche la columna de fuego. El Eterno nunca se apartó de ellos, y los continuó, y sobre todo en estos días de panes y levaduras, cuando el pueblo comenzó a marchar, cuando comenzó a alejarse, cuando comenzó a ir en busca de la tierra prometida, el Eterno nunca los abandonó. Y esta promesa se repite en Mateo, en el Evangelio de Mateo, o el Evangelio Según Mateo, y se repite en los versículos que regularmente, siempre leemos cuando hablamos de la Comisión de la Iglesia, en versículo 19 y 20, que Mateo, el capítulo 28, ¿cierto? Ahí está la Comisión de la Iglesia, en el versículo 19. Este mismo principio que nosotros debemos tener en cuenta a la hora de caminar en estos días de paneceleadora es el comienzo de este andar por el desierto hacia la tierra prometida, a entrar al Reino de los Cielos, a buscarse ese tesoro escondido al final. Dice, por tanto, ir y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas estas cosas que os he mandado. Y aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Yo estaré con vosotros todos los días. Esta es una promesa que hace el Señor Jesucristo, al igual que en el pueblo Israel, que había una columna de nube de día y de fuego de noche, que lo seguía, los acompañaba, los ayudaba, los iluminaba, los guiaba. Así, Jesucristo también promete que nos va a acompañar, nos va a guiar, nos está guiando para continuar por este proceso, cierto, en esta búsqueda, en este peregrinaje, para encontrar ese tesoro escondido que está al final del camino. También, otra de las instrucciones que se nos da para estos días y que podemos tomar como una lección, un aprendizaje para estos días, vamos a ir nuevamente al Antiguo Testamento, esta vez a Deuteronomio 16.

Ya había leído antes el versículo 15 de exo 12, donde hablaba de esto, pero lo voy a repetir desde acá, desde otras escrituras, y dice, no comerás con ella pan, aquí hablando de las Fiestas Santas, no comerás con ella pan con levadura. Siete días comerás pan sin levadura, pan de aflexión, porque de apriza saliste de Egipto. Y también habíamos leído, cierto, que la instrucción era de sacar la levadura, como dijo el primer mensaje, cierto, de lo que nosotros tengamos postestar, nuestro metro cuadrado, nuestra oficina, nuestros cajones, nuestra casa, nuestros vehículos, nuestra salón de congregación, el mandamiento de Dios era sacar la levadura.

Ahora bien, el apóstol Pablo habló de esto también en el versículo que se leyó, voy a ir allá a 1 Coriente o 5, porque si bien hacemos la parte física, para la parte física, que es necesaria ser, de hecho a lo mejor pueden anotar un versículo acá, en el mismo 1 Coriente o en el 15, en el versículo 46. Es interesante leer esto, voy a leer del 45, para entender que a veces menospreciamos la parte física de las fiestas, pero sin embargo, aquí el versículo 45 de 1 Coriente o 15, que dice, así también está escrito, fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente y el postrero Adán, espíritu e eficante, hablando de Jesucristo.

Primero Dios en su plan, cierto, creó al ser humano, y después envió a su hijo para darle vida al ser humano, vida espiritual, porque dice, porque más lo espiritual no es primero, sino lo animal, y luego lo espiritual. Uno no hace lo espiritual primero para después hacer lo físico, primero hay que hacer la parte física para poder entender lo espiritual, primero hay que recorrer este camino, recoger una pala física, ir a buscar el tesoro, y después viene la parte espiritual de estas fiestas. Eso lo quería leer, ahora voy a ir a 1 Coriente o 5, porque primero hicimos la parte física, cierto, que limpiamos nuestras viviendas, algunos tuvimos ciertos días atariados, algunos el último domingo, antes de hacerlo, fueron días extenuantes, y nos esforzamos, y lo hicimos, pero también aquí el apóstol Pablo habla en el versículo 6, dice, no es buena vuestra hactancia, pero sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa, y aquí ya él está hablando de otra cosa, le estaba dando una aplicación, porque la Iglesia de Corintio en Corinto guardaban las fiestas, pero él está dándola una lección espiritual, le dice, limpiamos pues de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levaduras de sinceridad y verdad. Y este versículo lo leyó en primer mensaje, y creo que entendimos un poco, y también hay una explicación de autoexaminarse para esta fecha, y yo creo que es importante tomar un parámetro de guía para autoexaminarse, y la Biblia está llena de aquello, el fruto del espíritu, y uno puede analizarse ahí, y hay otros, como los estamos haciendo, pero hay uno que casi siempre lo sabía de memoria, y lo quise traer a Colasión hoy día, que se encuentra en Proverbio 6, el versículo 16, en Proverbio 6, el versículo 16, para ayudarnos. Aquí hay una guía para ayudarnos a sacar, una de tantas guías para ayudarnos a sacar la levadura de nuestras vidas, la levadura espiritual.

Y es como una visita al doctor, podríamos decir, hacerse un examen general, entonces el doctor lo va a revisar, y el versículo 16 dice, seis cosas aborrece el eterno, y aún siete abomina su alma. Y aquí hay estas siete cosas que hay aquí, es bueno leerlas, analizarlas, y ponerlas en perspectiva durante estos días de la fiesta que estamos viviendo. Como dice, si quieren anotar ahí un link en su daapunte, en primera de Corintios 11, de pruebes de cada uno, pruebes de cada uno a sí mismo.

Entonces, aquí hay una ayuda, que es como ir al doctor, porque habla de los ojos, de la lengua, de las manos, de la mente y hasta del corazón. Primero dice, estas son las cosas que aborrece el eterno, los ojos altivos, el sobrevalorarse, sobrevalorarse. Creer que uno puede hacer lo mejor que lo que se está haciendo, que lo que fue diseñado. Recordemos que ese fue el pecado de Satanás, cierto, cuando Dios lo creó y quiso apoderarse del trono de Dios o que sentarse ahí, se sobrevaloró. Que ponerse en un trono para que lo adoraran. También ese fue, y voy a ir allá, voy a dejar un dedo acá, en Génesis 3.

Esa fue la manera en que engañó a los primeros seres humanos, en Génesis 3, el versículo 5. Dice, sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo al bien y el mal. Esa es la forma en que Satanás engaña, haciéndonos creer que autoinflándonos, sobrevalorándonos, usando estos ojos altivos, creyendo que nosotros podemos hacerlo de una mejor manera. Luego continúa, cierto, el versículo 17 de este proverbio. Dice, la lengua mentirosa. Todo hombre mentiroso, dice la Biblia. Estos días, cierto, analizar, revisar esto, cómo lo estamos haciendo, y otra vez revisar nuestros ojos altivos, nuestra lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente.

Y aquí podemos recordar, cierto, que Jesucristo nos vino a abolir la ley, sino la vino a ampliar. Entonces, Él decía que cualquiera que se enojara con su hermano ya estaba infraccionando la ley. Entonces, aquí cuando habla de ramadoras de sangre inocente, a lo mejor podemos pensar nosotros que nos podemos enojar rápidamente contra el inocente, a veces sabiendo que la persona no tiene culpa, igual nos enojamos con la persona por no querer cambiar nuestra forma de ser. Entonces, analizar estos versículos que están aquí, como el versículo que sigue el 18, dice el corazón que maquina pensamientos sinigüos.

Jesucristo también dijo que del corazón salen las palabras del hombre, salen los pensamientos del hombre. Salen las abundancias del corazón, habla la boca, también dice la Biblia. Entonces analizar nuestro corazón, ¿en qué estamos pensando? ¿Qué estamos diciendo?

También dice, continúa el versículo, dice los pies presurosos para correr al mal. Y aquí el corazón, la mente es la que abre el camino, ¿cierto? Y a veces uno encuba estos pensamientos, pero muchas veces no los lleva acá.

Acá la Biblia no está diciendo que ya el hecho de pensarlo ya es algo que debemos ver en nosotros mismos, pero ¿cuánto más lo que dice acá de los pies que se apresuran a cometer estos pensamientos que hacen? También dice el testigo falso que habla mentiras.

Y ahí en Apocalipsis 11, cuando habla acerca de los dos testigos, dice que son representantes de Dios en la Tierra. Entonces, cuando nosotros vivimos acá en este mundo, somos lumbreras, somos representantes, somos embajadores de Cristo en la Tierra, somos testigos de Dios. Damos testimonio de la obra de Dios. Y lo que dice acá es el testigo falso que habla mentiras. No podemos tomar por ese lado. Y en la Béa anterior, el sábado, dije Romano 2.24, y después dije que no era, y al parecer sí era, porque alguien me ayudó, lo buscó y me dijo que así era. Hablando de esto del testigo falso que habla mentiras, de este representante de Dios, que no hace las cosas de Dios, el Romano 4.24, el sermón pasado lo dije pendiente, dice porque como está escrito, el nombre de Dios es lafemado entre los gentiles por causa de vosotros. Y puede leer después más arriba de lo que predeca que nos hace de urtar urtas o predeca algo, lo haces.

Entonces también, la secta herramienta que nos da Dios aquí para autovaluarnos en estos días de pánese y levadura. Por sobre todo, esto es algo que físicamente, con mayor énfasis debemos hacer en estos días, y la parte física nos ayuda a entender la espiritual, pero la espiritual la tenemos que continuar haciendo durante el resto del año. Y la última parte, y el testigo FA, y el que siembra la discordia entre los hermanos. Y el que siembra la discordia entre los hermanos. Y si ustedes leen nuevamente el primer versículo, el 16, dice seis cosas, aborrece el eterno, y aún siete abomina su alma.

A mí entenderle está dando en esta forma esta poesía hebrea, que no la entiendo del todo, porque no soy de la cultura, no viví en esa época, pero lo que entiendo es que le está dando una énfasis a la última, que aún es la que más abomina, dice el que siembra la discordia entre los hermanos.

Entonces también cuidarse de aquello de más bien ser pacificadores, antes que siembra la discordia. Si hay algo que se puede evitar decir por la paz entre los hermanos, hay que evitar decirlo, porque Dios quiere que seamos un cuerpo, como era ese pan sin levadura que fue partido, una comunión, todos nosotros.

Esta lista sirve como un espejo en estos días de pan sin levadura, para que vayamos allá, la revisemos, pueden haber otras, buscarlas y continuar con este trabajo, porque lo que Dios quiere es que durante estos días, cuando vayamos a consumir y dejemos de lado la levadura, también en ese momento reflexionemos en la parte espiritual. No lo dejemos solamente como un momento de no comer este pan leudado, y se acaba en eso, sino que en ese momento, que la memoria viene a uno a aprovechar para hacer estas autoavoluciones y reflexionar en cómo lo estamos haciendo.

Pero también, como dijo el primer mensaje, don Germán, esta fiesta no es solo de no comer pan con levadura, sino es una fiesta de comer pan con levadura. Y es el mandamiento, voy a volver a de Autonomio 16.

De Autonomio 16, el versículo 3 habíamos leído anteriormente, pero voy a leer esta vez el versículo 8, 6 días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne al eterno tu Dios. No trabajarás en él. Entonces el mandamiento también es de comer pan sin levadura. No es una fiesta de no comer pan, es la fiesta de comer pan sin levadura. Y es porque el pan sin levadura también tiene un significado durante estas fiestas. También el comer este pan es una pista más para proseguir adelante en este recorrido hacia el tesoro escondido en el campo que queremos descubrir para poder acceder al reino de los cielos. Y nuevamente Jesucristo habló de esto, habló de comer este pan, y habló en Juan el capítulo 6.

Y antes de leer parte del versículo, quiero hacer un... que leamos rápidamente el resto de lo... o entendamos el contexto. Comenzando el capítulo 6, el versículo 1 dice que... o aquí está explicando, ¿está la alimentación de los 5.000? En el versículo 10 dice, entonces, Jesús dice, a recostar a la gente y había mucha hierba en aquel lugar y se recostaron en un número de 5.000 varones. Y tomó Jesús aquellos panes y, habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos y los discípulos entre los que estaban recostados y así los peces y cuánto querían. O sea, la comida aquí abundó, ¿cierto? Hace un poco de recuerdo la noche de guardar. A noche, ¿cierto? Era un montón de comida. A lo mejor no éramos 5.000, así que sobró un poco, pero la cantidad de comida, el milagro que hizo aquí Jesucristo, era tal que la gente se regocijaba y cuánto querían. Y de hecho, dice que se recogieron y se llenaron 12 cestas como de las cosas de los pedazos, de los cinco panes que se había sobrado, que se había comido. O sea, sobró, fue una alimentación. Fue uno de los milagros de Jesucristo, uno de los milagros potentes. 5.000 personas varones, ¿cierto? Otra vez hay que pensar que eran más personas. La multiplicación de panes que se hizo con sólo cinco panes.

Luego de eso, en el versículo 16, dice, a la nochecer descendieron dos discípulos al mar y, entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaun. Estaba ya oscuro y Jesús no había venido a ellos. Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. Cuando habían remado como 25 o 30 estadios, vieron que Jesús andaba sobre el mar y se acercaba a la barca y tuvieron miedo. Y el más Él les dijo, Yo soy, no temáis. Y ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó enseguida a tierra donde iban. Otra vez, Jesucristo mostrando quién era y mostrando sus milagros. Y el versículo siguiente dice, y al día siguiente la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había allí más que una sola barca y que Jesús no había entrado con ella con sus discípulos, sino que esto se habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado a Tiberias junto al lugar donde habían comido pan después de haber dado gracias al Señor. Y cuando vio la gente que Jesús no estaba allí ni sus discípulos, entraron en las barcas y se fueron a Carpernaún buscando a Jesús. Claro, habían visto la alimentación, los milagros de Jesús y, hallándole al otro lado del mar, le dijeron, ¿cuándo llegaste acá? respondió Jesús y les dijo de cierto a cierto digo que me buscáis, no porque habíais visto señales, sino porque comisteis el pan y os asociasteis. Trabajad no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará porque a éste señaló Dios el Padre. O sea, este pan, esta fiesta, si bien es cierto, hay que ser, no si bien es cierto, hay que ser la parte física, que es dejar de lado la levadura y buscar los panes y levadura y comer panes y levadura, como lo dijo a Cáchezucristo, nos está diciendo que tenemos que trabajar y que tenemos preocuparnos y utilizar estos días de panes y levadura cuando comamos estos panes y levadura para reflexionar acerca de que estemos buscando la comida que no perece, que estemos buscando el pan de vida que Dios entrega.

En el versículo más adelante, 32 dice Jesús, le dijo, Desierto, desierto os digo, nos dio Moisés, el pan del cielo, más mi padre da el verdadero pan del cielo, porque el pan que aquel descendió del cielo da vida al mundo. Entonces le dijeron, danos de este pan siempre, las personas buscando la parte física, pensando en que había otro pan que nada había dado. Y Jesús respondió, yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca más tendrá hambre. El que en mí cree, no tendrá a ser jamás. Más os he dicho que aunque habéis visto, no creéis. Entonces, esto de ver los milagros, ver la parte física, a veces las personas, aún así, no creían. Dejaban de lado este camino, viendo los milagros, aunque hayan, a lo mejor, porque no volvían a conversar de aquellos, como la instrucción que se da. Pero lo que Jesucristo está diciendo acá, lo importante es buscar el verdadero pan de vida y lo importante es buscar a Jesucristo. Y sobre todo estos días, cuando comamos, tomemos un trozo de pan sin levadura, recordar que debemos buscar a Jesucristo en nuestras vidas. Y de hecho, en el versículo 66 del capítulo 6, dice, y desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban más con él. O sea, algunos se quedaron ahí solamente mientras se vivían los peces gordos, por no decir las vacas gordas, porque mientras tuvo el pan, mientras Jesucristo les dio la alimentación, mientras produjo los milagros, estuvieron ahí. Pero cuando se dieron cuenta que esto no era solamente físico y que, a lo mejor, habría momentos en que no iba a hacer las bendiciones o los milagros hechos de esa manera, sintieron que no era su camino y dice, desde entonces, algunos ya no anduvieron con él y dejaron este camino. Entonces, este camino es mucho más allá de lo físico, pero sin dejar de hacer aquello, ¿cierto? Debemos buscar la parte espiritual de estos días que estamos viviendo y hacer la parte física nos va a ayudar a recordar, nos va a ayudar a entender el camino hacia donde vamos. Nosotros vivimos la Pascua, sí, la mayoría lo vive, pero en Romano 6, desde el versículo 1, dice, ¿qué pues diremos?

Persevera. Seguiremos en el pecado para que la gracia abunde. ¿Vamos a continuar en el pecado? ¿Por qué total hay Pascua? En ninguna manera, porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo, hemos sido bautizados en su muerte? ¿Por qué somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que, como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así con nosotros también, andemos en vida nueva? Esta fiesta tiene que ayudarnos a buscar una nueva manera de vivir, a que nuestra vida sea mejor que la del año que recién transcurrió, a planificar, ver, visualizar esos problemas que tuvimos en el año pasado, esos pecados que hicimos, que nos autoexaminamos y esforzarnos y hacer nuestra mejor parte para sacarlos de nuestra vida. Y necesariamente tenemos que hacerlo con ese pan, que representa a Jesucristo dentro de nosotros, que Él viva por nosotros, porque es la única manera de despojarnos de esos pecados, de esos ojos altivos, de esos pies presurosos, de esa mente que maquina males de esos testigos falsos que pudimos haber sido, que por culpa de nosotros se blasfemó el nombre de Dios, de sembrar la discordia entre los hermanos, utilizar estos días para seguir sacando el pecado de nosotros.

Despojados del viejo hombre, dice, voy a ir allá a Efecios 4, 22.

Efecios 4, versículo 22. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojados del viejo hombre, que está viciado conforme los deseos engañosos, renovados en el espíritu de vuestra mente, y vestidos del nuevo hombre, creado según Dios, en justicia y santidad de la verdad. Esa es la manera que debemos buscar y ayudar esta semana, en particular por estos símbolos que dejó nuestro Padre para poder acceder a ese tesoro, dejó esta ayuda, este mapa, estos pánes y levadura para que podamos recordar esta semana de pánes y levadura, recordar el plan de Dios en nuestras vidas y de cómo tenemos que dejar de lado el pecado y cómo tenemos que hacerlo con Jesucristo en nuestro interior para que Él viva nuestras vidas, de poder seguir adelante y cambiar la manera, poner nuestra mira en las cosas de arriba, poner nuestra mira en Jesucristo, porque Él es la única manera. Cada vez que miremos esta semana las etiquetas en el supermercado, en el negocio, cuando nos regalen un dulce y hacemos el trabajo de dejar aparte, estamos santificándonos a nosotros porque estamos santificando a nosotros y estamos santificando aparte para uso especial. Estamos haciendo una parte que es muy importante y esta semana nos va a ayudar a llegar a ese objetivo. Para terminar quiero ir a Hebreos, a Hebreos 4. Nosotros sabemos dónde vamos, sabemos cuál es el objetivo que queremos, sabemos dónde está el tesoro que queremos encontrar. A lo mejor no sabemos qué va a aparecer en el camino. Ayer conversábamos, ¿cierto? ¿Cuáles son las pruebas que van a venir en el camino? Las pruebas no están... El camino de Dios no es tan difícil que nos lo podamos vivir. Nos estamos preparando para soportar estas pruebas, para vivirlas. Las pruebas no son más que poner los mandamientos de Dios en acción. El versículo 3, el versículo 19... Os voy a leer un poco antes, dice... Porque nosotros sabemos... Igual que los israelitas cuando salieron de Egipto. ¿Sabían dónde iban? No sabían los caminos que Dios lo iba a llevar. Las pruebas que iban a tener que enfrentarse. Pero sabían dónde iban. Dice... El versículo 16... Y quienes fueron los que habiendo oído, le provocaron... No fueron todos los que salieron de Egipto, por mano de Moisés. Aquellos que fueron liberados de la esclavitud. Y con quienes estuvo el disgusto, 40 años.

No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos callaron en el desierto. Y a quienes juró que no entrarían en su reposo, sino aquellos que desobesieron. Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. A causa de que no creyeron, que no hicieron las cosas que tenían que hacer. Y el versículo 1 del capítulo 4 dice... Temamos. El apóstol Pablo repite esto por lo menos cuatro veces. Esto de seguir este camino con temor y temblor. No es algo que se da natural, es algo que tenemos que forzar por hacer. Temamos. Pues no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberla alcanzado. Porque también a nosotros se ha anunciado la nueva, la buena nueva, como a ellos. Pero no les aprovechó de lo ir la palabra, porque ir por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Entonces, hermanos, esta semana utilizémoslas con el mayor provecho, recordando gracias a sus símbolos que Dios nos da esta promesa de entrar en su reposo, esta promesa de alcanzar el tesoro al final del camino, y ya van a venir el último día de los Panes de Hervegadura, pentecostés, trompetas, expiación, la fiesta de tabernáculo y el octavo día para irnos revelando siempre cada vez más pistas para poder llegar al final de este camino, a encontrar y poder desenterrar ese tesoro que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros, que es entrar en su santo reino. Buenas tardes a todos.

Ministro de las congregaciones de la Iglesia de Dios Unida en Chile y Argentina. También junto a su esposa Lorena trabajan en otros servicios de la organización, como publicaciones, ayudas y eventos producidos por la Iglesia.