Somos el Cuerpo de Cristo

Al ser parte del mismo cuerpo, debemos de reconciliarnos los unos con los otros.

Transcripción

This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.

Ya se está acercando la Pascua y los panes sin levadura. De hecho, solamente falta un mes. Para lo que es la Pascua, la primera fiesta santa del año, que con esto volvemos como los israelitas espirituales que somos. Empezamos nuestra jornada. El ensayo para la entrada al reino de Dios. El pueblo de Israel salió de Egipto, pasó por el desierto, por distintas etapas, pero ellos celebraron todas las fiestas santas, desde que salieron a Egipto hasta que entraron en la tierra prometida. Y de hecho, igual que hay un símbolo en el Antiguo Testamento para esas siete fiestas santas, también hay un símbolo espiritual para esas fiestas santas en el Nuevo Testamento. Dios es un genio por excelencia. Todo lo que Él hace supera cualquier imaginación que tenga el hombre. Por mejor que tengan obras literarias, se palidecen en importancia cuando se comprende el plan maestro que Dios está llevando a cabo. Pero eso se lo ha revelado no a los sabios, a los brillantes, sino a los niños. Y Jesucristo se regocijó que fue así. Dios iba a llamar a personas humildes para entender cosas que el resto del mundo no iba a captar. Vayamos a Lucas 10.

En 21, aquí Jesucristo se gozó cuando estaba contemplando el plan maestro que Dios Padre y Él han desarrollado.

Dice versículo 21, en aquella misma hora, Jesús se regocijó en el Espíritu, se gozó por ver esa visión del futuro.

Y dijo, yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Dios llama al humilde.

A la persona normal, común y corriente de la sociedad, ¿quienes fueron los doce apóstoles?

No fueron los ricos y poderosos e brillantes. Llamó a pescadores, a personas común y corrientes de la sociedad, a un publicano que no era muy querido en ese entonces, porque ese es igual que el que recoge y recaudador de impuestos. Y para Remate, él recaudaba los impuestos, no para su pueblo, ya es suficientemente mal, ¿no?

Cuando tienen aquí la temporada de tope de impuestos, de pagar impuestos, ¿cuándo es? Por ahí, marzo, abril, igual que nosotros. Ya la gente está titilitando ahí porque saben que le van a pegar el palo, ¿no? Pero por lo menos uno dice mal que mal es nuestro gobierno y algo así.

Pero Mateo era recaudador de los romanos, de los invasores, y sin embargo Dios lo llamó a él. Él era el que conocía matemática, por lo menos, era un hombre educado, pero Dios no hace acepción de personas. Llamó a Pedro, a Juan, a Andrés y a otros que eran pescadores, eran pequeños empresarios. Entonces, lo que Dios nos ha revelado de este plan maestro no es a las grandes multitudes. ¿Quiénes somos nosotros acá en comparación con todas estas grandes iglesias y las multitudes que se reúnen?

Pero no comprenden el plan de salvación porque no obedecen todos los mandamientos. Noten lo que nos dice en Salmo 111, versículo 10. Dice, el principio de la sabiduría es el temor del eterno. La primera señal de la verdadera conversión de la persona es cuando uno teme más a Dios que a los hombres, que uno está dispuesto a poner a Dios antes que a sus jefes y a cualquier otra persona. El decir, yo no voy a doblegarme, yo voy a cumplir con Dios.

Sea lo que cueste. Y eso es algo que Dios nos entrega. ¿Por qué guardamos el Sao en una sociedad que es muy complicada hacerlo? Es mucho más fácil. Decir, no, yo voy a guardar el domingo, voy a transar con mis principios, pero el temor del eterno dice, yo temo más a Dios. Un día voy a tener que compadecer ante Dios y rendir cuentas por lo que yo he hecho. Por la decisión es que he tomado. Y no quiero avergonzarme.

Y decir, sí, el dinero significó más que el temor a Dios. Y esto es algo que se habla, no sólo acá, sino se habla alrededor del mundo, donde quiera que vayamos, en el África, donde cuesta tanto vivir. Y sin embargo, ahí tenemos hermanos que guardan el Sao, que guardan la fiesta santa. ¿Por qué? Porque Dios lo manda en Su palabra. Dios no ha cambiado Su leyes. Están allí. Y, ¿o se cumplen o se rompen?

Y nosotros queremos temer más a Dios que al hombre. Siguiendo aquí dice, ¿cómo resultado de ese principio de la sabiduría, que es el temor del eterno, dice, buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos, su olor permanece para siempre. Buen entendimiento. Dios imparte a la persona que obedece, no a la persona que habla de las cosas, sino que las cumple y el crecimiento espiritual está directamente relacionado con la capacidad de obediencia que tiene uno.

Vamos a través de la obediencia que crecemos. Obviamente, nadie puede cumplir con todo. Pero el que mejor obedece da el mejor ejemplo y recibe el mayor favor de Dios. Dios bendice de acuerdo a cómo uno le obedece. Es como un niño ante su padre. Cuando el niño le obedece a su padre, eso le desagrada a su padre. Claro que no. Y lo más que el niño dice, papito, yo te voy a seguir, yo te voy a cumplir, yo te voy a obedecer, yo quiero ser el mejor hijo y a través de la vida tienen esa hermosa relación de padre e hijo.

Ahora estamos nosotros disfrutando esa segunda etapa que es con nuestros nietos, que también inculcándoles el temor de Dios. Y desde luego, que primero hay que respetar a los padres para que uno respete a Dios. Y también que los padres se hagan respetar, que cumplan, que den un buen ejemplo para sus hijos para que sus hijos puedan hacerlo con mayor duplicencia y todo. Pero el principio es ese, que buen entendimiento tienen los que practican sus mandamientos. Es como un juez. Se supone que el juez tiene que saber de leyes, no?

Antes de juzgar. Y es un joven recién salido de la escuela de abogados que le dan ese título? Yo no veo eso. No tienen que ganarlo con la experiencia, con la forma que ellos aplican, esas leyes, y según van avanzando en experiencia, un día llegan a ser jueces. Desde luego que no todos entran y cumplen como deben, pero estoy hablando del sistema.

Debe hacer que las personas, que sean los mejores abogados o más experimentados, lo que han dado un buen modelo, lo que puedan juzgar. Y así nosotros también vamos a juzgar en esta vida y en el futuro, en el reino de Dios. Entonces Dios nos da estas preciosas verdades. Y tenemos siete fiestas santas que trazan el camino de salvación. Tenemos la Pascua en el Antiguo Testamento, que representa la salida del pueblo de Israel de Egipto. Que Dios, a través de ese cordero y la sangre que ponían en los inteles, el ángel de la muerte pasó por encima de los hogares de los israelitas y castigaron a todo el pueblo y a los primogénitos de los egipcios murieron.

La palabra Pascua viene del hebreo que se fica pasar por alto. Dios pasó por alto las casas de los israelitas, también pasa por alto nuestros pecados. Entonces, les voy a dar rápidamente las siete símbolos de la Fiesta Santa en el Antiguo Testamento y cómo corresponden a las siete fiestas en el Nuevo Testamento. La Pascua representa el Cordero Sacrificado y la salida de Egipto, que representa el pecado. Es la forma de sacar al pueblo para que Dios los use como instrumento.

No lo podía usar dentro de Egipto. Estaban en una sociedad corrupta, y el querían sacarlos y hacerlos un pueblo de sacerdotes, de su reino terrenal, que iba a ser el pueblo de Israel. Número 2. Los Días de Panes sin Levadura, que representaba después de que tomaron la Pascua. Que significaba el perdón de Dios hacia Israel y la liberación de ellos del pecado. Entonces, los Días de Panes sin Levadura significan la salida del pecado de Israel.

Que ahora ellos pudieron salir de Egipto, cruzar el Mar Rojo y salir de Egipto. Igual que nosotros, lo hacemos de que cada año tenemos que comprometernos para no dejar que los pecados de este mundo nos contaminen, nos contagien, nos abaten, venzan lo que podemos hacer nosotros. Que no nos vencen. Después viene Pentecostés.

Y eso sucedió en el antiguo cesamento cuando el pueblo de Israel, librados por la Pascua, saliendo de Egipto y saliendo de esa sociedad, llegaron al monte Sinai. Y ahí celebraron el Día de Pentecostés y Dios les entregó los 10 mandamientos. La tercera fiesta representa que la ley fue dada. Primero viene el perdón del pueblo, la liberación del pueblo después y ahora la educación del pueblo. Necesitaban ser educados en la ley de Dios y no en los caminos y leyes de los egipcios.

Vamos a ver cómo es un paralelo con nuestras vidas y en el futuro. Después viene la fiesta de trompetas en que se tocaban las trompetas, que era la forma de reunir al pueblo, convocarlos durante los sábados y las fiestas santas y que eso significaba reunir el pueblo para algo importante. Por eso se celebraban las fiestas de las trompetas. Eso lo hicieron durante esos 40 años. Tenían que escuchar y reunirse en los días santos de Dios. Ahora después viene el día de expiación, que ahí es cuando tomaban a los dos macho cabrillos. Uno de ellos representaba a Jesucristo, al que iba a morir por los pecados y el otro era a Zazel, que significa el expulsado.

Satanás es el que representa este macho cabrillo y ahí tenía que ver otra vez con el pueblo de Israel en ese tiempo que ellos tenían que sacar los pecados de su pueblo y saber que Satanás era el culpable. Satanás es uno de nuestros grandes adversarios, como León, devorador, irrugiente, buscando a quien se puede tragar. Luego tenemos la fiesta de tabernáculos, que representaba las cabañas donde los isalitas se juntaban durante esos 40 años, las cabañas temporales donde estaba la columna de humo durante el día y el pilar de fuego, la presencia de Dios entre ese pueblo durante 40 años.

Y moraron en moradas temporales. Y finalmente tenemos el último gran día, el octavo día, que representa cuando ya ellos entraron en la tierra prometida. Ellos cumplieron físicamente esas siete etapas. Pero en el Nuevo Testamento, primero vamos a hablar de la aplicación personal, porque aquí nos dice, buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos. Y eso viene de cualquier pueblo, no importa la raza, no importa el estado, si es hombre o mujer, la persona que teme a Dios, que quiere cumplir con sus mandamientos, tiene que pasar espiritualmente por esas siete etapas de las fiestas santas.

La primera, la Páscoa, que representa cuando uno acepta Jesucristo como su Salvador personal, como el sacrificio de sus pecados. Esto es tan importante para Dios que cada año Él manda a su pueblo a repetir esa ceremonia, cada vez que tomamos la Páscoa es un compromiso para continuar con lo que iniciamos en nuestro bautismo. Aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, como nuestro Redentor por nuestros pecados, y eso tiene que durar toda una vida. Todos los años tomamos la Páscoa representando no nos hemos dado por vencido, el Diablo no nos ha vencido.

Vamos a seguir esa marcha hacia el Reino de Dios. En segunda instancia vienen los días de Panes Inlevadura, que es cuando nos comprometemos a apartarnos de los pecados de este mundo, de la sociedad que nos rodea, que quiere invadir nuestras mentes con imágenes equivocadas, con codicias, con envidias, con rencores, todas estas cosas que contaminan a la mente y el corazón.

Nosotros por siete días decimos no vamos a comer nada leudado, porque tenemos que recordarnos qué tan prevaleciente es el pecado, qué fácil es acomodarse al pecado. Inclusive en estas zonas, de ya una vez que uno llega a la tardecer, empiezan personas a reunirse, a los pecados multiplicarse, qué triste, ¿no? Tenemos que decir venga a tu Reino, porque muchas de esas mujeres que están en las calles, quién sabe cómo fueron criadas, muchas veces maltratadas, abusadas y se han degenerado a ese punto.

Y hay personas que se degeneran. Eso es parte de lo que decimos es elevadura. No podemos tener parte en esos pecados porque nos van a contaminar y nos van a hacer que quedemos postrados en el desierto de prueba. No vamos a alcanzar la meta, que es es entrada al reino de Dios. Y luego viene la tercera fiesta, que es Pentecostés, que es cuando la Iglesia recibió, como se menciona en Hechos capítulo 2, el Espíritu Santo de Dios, que es la tercera etapa personal.

Una vez que uno pasa por la Pascua, que es bautizado y después renuncia el camino del pecado, entonces se le imponen las manos y la persona recibe el Espíritu Santo de Dios. Se conecta espiritualmente con Dios Padre y Dios Hijo. Y entra en uno el cuarto elemento que forma a la persona. Nosotros, de acuerdo a la Biblia, nacemos con tres componentes solamente. Vayamos a 1º de Salodicenses, capítulo 5, 1º de Salodicenses, capítulo 5.

Aquí nos dice, en el versículo 23, dice, Y el mismo Dios de paz os santifique por completo todo nuestro ser. Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, son las tres cosas que tenemos cuando nacemos. El cuerpo es lo físico. Luego, el alma es lo que nos da vida a nosotros. Ya saben, un cuerpo puede estar vivo o muerte. Depende de si tiene esa alma animadora, que es la parte que fluye por nuestro cuerpo de sangre, que nos mantiene vivos.

Y después, en tercer instancia, es el espíritu del hombre. Ese es el componente que no es físico. Eso Dios le entrega a uno y trabaja con nuestro cerebro. Y es el que nos da la capacidad humana del humor, la inteligencia, lo que se llama la empatía, las emociones para conectarnos con otras personas, la capacidad creadora, el ingenio humano, todo lo que compone la parte humana del espíritu del hombre.

Estaba pensando que cuando uno muere, Dios toma ese espíritu de uno, su personalidad con la memoria y lo que hace uno, y lo archiva. Igual que hoy día uno puede tomar un computador, bajar la información en uno de estos, se llaman thumb drives, uno de estos pequeños grabadores que hay, y uno puede ponerlo después en otro computador y ahí aparece toda la información. Bueno, Dios también guarda eso porque es lo que va a después llenar de nuevo como un nuevo cuerpo espiritual, un cuerpo que nunca va a tener hachaques, que no va a estar compuesto de células, no va a necesitar todas las cosas físicas para mantenernos vivos, va a ser eteno, pero va a enchufar ese espíritu del hombre y volvemos a la vida.

Pero hay un cuarto elemento y es el Espíritu Santo. Eso es algo que hay que adquirir en la vida y se adquiere a través del bautismo y la imposición de manos por un ministro de Dios. Y eso es lo que representa el Día de Pentecostés para nosotros. Y después, la cuarta etapa es el día o la fiesta de la trompetas, que es cuando se suenan las trompetas para reunir a todo el pueblo de Dios para darles la bienvenida a Jesucristo, que está bajando desde los cielos. Esa es nuestra cuarta etapa que todavía está en el futuro, pero que se va a cumplir si somos fieles hasta el final.

Y luego, la quinta es el día de expiación, cuando nos dice ahí en Apocalisis 20 que un ángel va a tomar a Satanás y lo va a lanzar al abismo, donde va a estar restringido por mil años. Y para nosotros vamos a estar presentes cuando Satanás va a ser lanzado el acusador de los hermanos y que no va a tener ninguna influencia durante esos mil años. Y luego viene la fiesta de Tabernáculos en nuestra vida, que es vivir con Jesucristo por mil años durante ese período.

Y que va a renovar la tierra, todo se va a embellecer, va a ser un reino de justicia, de amor, de gozo y de paz. Quisieran ser parte de un reino así?

Claro que sí. Eso es lo que nos espera. Sí somos fieles si mantenemos ese buen entendimiento de cumplir con Dios. Y después viene la última etapa, que es el último gran día que representa el juicio futuro de la humanidad, en que se van a resucitar todos los seres humanos que nunca fueron ya llamados en esta vida, todos los indígenas, que supieron los atecas del camino de salvación nada. Ellos no han muerto, en vano. Ellos tendrán una oportunidad para conocer este mismo camino. Y eso es lo que representa el período de juicio donde van a tener la oportunidad en el futuro.

Y nosotros vamos a ser parte para ese entonces, futuros jueces, futuros reyes, futuros servidores bajo Cristo de ese reino. Y esa es la visión que estas siete fiestas en el Antiguo Testamento y las siete fiestas en el Nuevo Testamento se unen. Y entonces podemos entender la Biblia, porque con las fiestas santas son las claves para entender el plan de salvación de Dios. Y por eso es que tampoco se lo tienen.

Hay grupos que guardan el sábado, pero no guardan las fiestas, y por ende no conocen el plan de salvación con estas siete etapas. Entran en mucha confusión al respecto. Entonces aquí estamos como el cuerpo de Cristo, preparándose para ese futuro reino. Entrando el deterioro y la degeneración, yo estuve almorzando con un miembro allá en la zona de Los Ángeles, California, y estábamos celebrando 95 años de vida. Y yo le pregunte a ese Señor, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención en estos últimos décadas que usted ha tenido? Y Él dijo, sin lugar a duda, ha sido el matrimonio gay, el matrimonio entre dos hombres o mujeres.

Dice que eso es lo que más me ha llamado la atención, lo rápido que ha llegado la aceptación de esos tipos de matrimonios y que para Él está espantado ver la tolerancia como eso se está prestando cuando antes era algo que la sociedad no permitía. Si la persona querían hacerlo, tenían que hacerlo escondidas, pero no se le daba respaldo y apoyo y derechos iguales como si todo anda bien. Por eso nosotros como el cuerpo de Cristo estamos ahora una etapa de preparación para esta Pascua.

Y mi pregunta es, ¿estamos haciendo nuestra parte dentro de ese cuerpo de Cristo? Noten lo que nos dice aquí en 1 Corintios 10. En versículo 15, hablando de la Pascua que iban a tomar, Pablo dice, como asensados os hablo, juzgar vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos no es la comunión de la sangre de Cristo, significa que todos estamos en comunión por la sangre de Cristo. Todos hemos aceptado esa misma sangre, y comunión no es lo que se habla en otras iglesias como un rito, sino significa aquí la hermandad, el compañerismo que tenemos entre nosotros.

Noten aquí dice, El pan que partimos no es la comunión del cuerpo de Cristo. Siendo uno sólo el pan, todos, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan. Todos estamos en ese mismo cuerpo, cada uno haciendo su aporte. Sea lo que sea, Dios es el quien coloca a las personas dentro de este cuerpo. Él sabe cuál es su función. A veces llama a personas ancianas, cuya función es apoyar en lo que pueden, la oración, el poder ayudar a personas más jóvenes, guiarlos como padres o abuelos a los hijos, la sabiduría de los años que pueden aportar, pero todos tienen una función.

Después de este capítulo 10, noten lo que nos dice en 1 Corintios 11, el siguiente capítulo. Porque estaban por tomar la páscoa y Pablo quería prepararlos. Entonces aquí dice versicló 17. Y esto obviamente tenía que ver con la páscoa que habían tomado anteriormente, y luego viajando por todas partes, había recibido informes. Acuérdense que allá tomaba meses viajar, igual que cuando se hacía aquí a caballo. Para llegar a un lugar tomaba semanas. Tenía que tomarse un barco, tomaba meses. Entonces él aquí está preparando los para esta páscoa que viene. Dice versicló 17. Pero el anunciaros esto que sigue no os alabo.

No estaba feliz como lo habían hecho la vez anterior. Dice porque no os congregáis para lo mejor sino para lo peor. ¿Y por qué? Pues en primer lugar, cuando os reunís como Iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones, y en parte lo creo. No había una unión entre todos. Había pequeños grupos, había distintos tipos de tratos.

Dice versicló 19. Porque es preciso que entre vosotros haya disenciones para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. ¿Sabe que Dios permite esto para ver qué hay en el corazón de nosotros? Y es a través de las pruebas que uno ve la verdadera madera de lo que está hecha a la persona.

Y ustedes mismo han experimentado eso. A veces tienen que ver en el trabajo una persona que se vea muy bien, pasa por una prueba y de repente uno ve los verdaderos colores. Pasan las familias, pasan entre amistades y todo. Entonces aquí nos dice, también Dios permite que durante esta etapa, antes de la Pascua, que las personas se examinen para que podamos ser unidos. Yo no los escogí a ustedes. Ustedes no me escogieron a mí. Dios nos ha colocado a todos. Él sabe lo que está haciendo.

Nosotros no tenemos cómo escoger. Dios llama a las personas. Nosotros acudimos al llamado.

Nos gustaría ir al barrio Chapultepec. ¡Qué maravilla! Si tuviéramos unas cuantas visitas de personas allá, ¿no? Pero no hay. En los lugares donde hay más riqueza y más educación y muchas veces también vanidad, pero es un terreno duro. La semilla de la palabra de Dios no entra. No en Val de Cristo dijo que es más fácil que un camello entre por el ojal de aquí una aguja que un rico entra en el reino de Dios.

Allá donde vivimos nosotros es una zona bastante próspera. El sur se llama Orange County y tienen ahí programas. ¿Sabe que hemos tenido un programa de anuncios a través de Google? En San Diego han tenido buenos resultados.

Donde yo estoy, el encargado me dice, Mario, esta zona es dura como la piedra. La gente está muy ocupada en su mundo y con su riqueza y todo para prestarle atención. Es duro. Entonces aquí dice que Dios va a poner a prueba. Siguiendo aquí dice versículo 20, cuando pues os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. No estaban tomando la páscoa con las actitudes correctas. Yo también me atrevo a decir que en años pasados habían todo tipo de disenciones y actitudes que no eran correctas.

Dice porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena y uno tiene hambre y otro se embriaga.

Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿Os menospreciáis la gilesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen nada? Entonces lo que hacían era como un tipo de convivencia antes de que iban a hacer la páscoa. ¿Y qué pasaba? Que no había una convivencia verdadera. Y para eso él decía, hermanos, deben comer primero. Vayan para que no queden avergonzados algunos que no tienen nada. ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado. Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan. No ten cuándo, la noche en que fue entregado. ¿No el día anterior?

No el día después. Cuando se hace, la noche, cuando fue entregado. Cuando Cristo tomó el pan y tomó el vino, es la hora y el tiempo autorizado en la Biblia para tomar la páscoa. Ni antes ni después es apropiado.

Dice, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo, Tomad, comed, esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido, hace de esto en memoria de mí. Recuerden lo que yo hice, dice Cristo, porque es mi cuerpo, mi sangre, que ustedes están recordando, que yo entregué por ustedes. ¿Cuándo en la noche que fue entregado? Siguiendo, dice, así tomó también la copa después de haber senado, diciendo esta copa, es el nuevo pacto en mi sangre. Hace de esto todas las veces que la bebíereis en memoria de mí.

Es otra vez recordar ese pacto del bautismo que hemos tomado comprometiendo nuestras vidas a seguir a Dios. Dice así pues, todas las veces que comierais este pan y bebieras esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga. Esta Pascua se va a cumplir hasta cuando Él regrese, y entonces Él va a oficiar la Pascua. ¿Cómo le gustaría estar un día en el Usalén?

Ahí participando en la Pascua con Cristo a cargo. Es una de mis metas. Yo quiero estar ahí. Pero mientras tanto, esto es un ensayo para el futuro. Dice en verse 57, de manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Acabo de hablar de que Cristo tomó el pan, tomó la copa.

Dijo que esto era memoria de mí. Y lo que debemos preguntarnos es, tomamos en serio esta copa y este pan cuando vayamos a tomar la Pascua, lo tomamos en forma seria, agradecida, preparada, la persona espiritualmente. Dice, por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. Otra vez, hablando de la preparación espiritual. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio, come y bebe para sí, que la persona no ha apreciado, no ha tomado en serio.

Y acuérdense, ¿cuál era el incidente que se estaba refiriendo Pablo? La forma que se trataban, que algunos tenían abundancia y no compartían con los que les faltaban, y los que les faltaban se sentían humillados. Pero, ¿qué importaba verdad? Porque ahí siempre hay gente importante, que tiene abundancia y que ellos muchas veces piensan que hay una forma especial. No es así. Dios nos colocó y tenemos que respetarnos los unos a nosotros. Hay personas que están adelante de nosotros espiritualmente, caminando a través de ese desierto de prueba hasta el reino de Dios, y hay personas que están atrás de nosotros espiritualmente.

Pero no los menopreciemos. Somos parte del mismo cuerpo. Todos somos Israel espiritual. Y Dios a veces coloca personas para probarnos. No todos van a ser simpáticos y buenos. A veces cuesta, pero somos un cuerpo. Dice aquí, siguiendo. Dice, juicio come y bebe para sí, por lo cual hay muchos enfermos y deberitados entre vosotros y muchos duermen. Dice Pablo que Dios no actuó porque no estaban cerca de Dios. Sí, pues nos examinásemos a nosotros mismos. Aquí está aportando la solución. No seríamos fuzgados. Si nosotros nos autocorregimos, Dios nos tiene que corregirnos. Y es mucho mejor que nos corrijamos nosotros que cuando Dios tiene que jalar nuestras orejas. Los lóbulos de la oreja. Dice, más siendo juzgados, somos castigados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo.

Así que, hermanos míos, cuando os lo niza a comer, esperáos unos a otros si alguno tuviera hambre, coma en su casa para que no os lo náis para juicio. Entonces Él estaba hablando de que no debe uno llegar con hambre y que tenga que pasar por vergüenzas si otras personas tienen abundancia. Es decir, si todos hubieran convivido y compartido, no hubiera habido este problema. Ahora, Pablo, como era el gran solucionador, porque parte del Espíritu de Dios no era solamente diagnosticar el problema, sino aportar la solución.

Entonces, ¿qué dice en el siguiente capítulo? Dice aquí, versículo 13. Bueno, versículo 12, de 1-12, dice, porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo. Se han judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo espíritu. Y muchos de los miembros que había eran esclavos que tenían que pedirle permiso a sus amos para ir a la Pascua.

Y obviamente ellos no podían aportar mucho, pero Dios los llamó porque tenían ese espíritu humilde, deseoso de cumplir con Dios. Gracias a Dios no tenemos esclavos ahora, pero tenemos todo tipo de clases sociales.

Siguiendo aquí dice, además el cuerpo no es un solo miembro sino muchos. Si dijera el pie, ¿por qué no soy mano? No soy del cuerpo, por eso no seré del cuerpo. Y si dijera la oreja, porque no soy ojo, no soy del cuerpo, por eso no será del cuerpo. Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora, ¿Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo como Él quiso? Bueno, quizás uno no lo haría así, pero así lo hizo. Dios es el Padre. Y Cristo está a cargo, Él es la cabeza. Por eso nos dice, versículo 27, vosotros pues sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular.

Dios está colocando a cada uno. Yo no busqué ser ministro, pero Dios me llamó. Hombres que eran ministros me dijeron, vemos los frutos. Queremos que sea ministro. ¿Qué le parece a usted? Yo le dije, mire yo aquí estoy para servir en lo que sea. Y a la joven edad de 23 años, aquí mismo, en México, fui ordenado por Roberto Flores como ministro. No lo merezco, pero empecé a esa edad. Bueno, ya casi han pasado 40 años desde entonces. Seguimos en la lucha, seguimos en la marcha, todas esas pascuales tomadas, todo ese camino por delante y tratando de unir al cuerpo de Cristo.

¿Cómo los hemos tratado en estos últimos tres años y medio? Hemos tratado de hacer el esfuerzo para atenderlos de la mejor manera, para darles la mejor calidad que hemos podido dar, los ministros que han venido, qué tipo de ejemplos, qué tipo de enseñanza. Hemos tratado de darles lo mejor.

Pueden darnos también lo mismo, lo mejor de ustedes. Para concluir, hay un libro que me gusta mucho, que se llama La Obra Maestra de Dios, por el doctor Paul Brand y Philip Jansy. ¿Cuántos tienen este libro? Algunos tienen. Se llama La Obra Maestra de Dios. Es un médico que habla del cuerpo humano. Y quiero concluir con esta parte, dice, a veces pienso en el cuerpo humano, en términos de una comunidad. Y entonces, en sus células individuales, tales como el glóbulo blanco, la célula es una unidad fundamental de un organismo. ¿Puede subsistir por sí sola esa célula? ¿O puede ayudar a formar y sostener a un organismo más grande? Recuerdo la metáfora que el apóstol Pablo emplea en 1º corintios, capítulo 12, que acabo de leerles, en la que compara a la Iglesia de Cristo con el cuerpo humano. Esa inspiradora metáfora cobra aún más significado para mí debido al campo visual ampliado hecho posible gracias a la invención de los microscopios. Y después dice, hablando de la metáfora, el ejemplo de las células, dice esa metáfora expresa un significado más claro para mí. Porque aunque una mano o un pie o una oreja no puede llevar una vida separada del cuerpo, una célula sí posee esa capacidad. Puede formar parte del cuerpo como un leal servidor o puede aferrarse a su vida propia en forma independiente. Yo voy a hacerlo a mi manera.

Dice algunas células sí escogen vivir en el cuerpo participando de las ventajas que él ofrece, a la vez que conservan una total independencia. Estas se convierten en parásitos o en células cancerosas porque no trabajan en conjunto, sino aisladas, no quieren coordinarse. Y por eso tenemos que trabajar como un cuerpo. Aquí todavía tenemos una iglesia bastante nueva. Tenemos ahora el club de oratoria que se inicia, el taller de damas en distintas partes, están desarrollándose. Pero acuérdense, nosotros no escogimos ser puestos acá. Dios nos puso, cada uno tiene una parte. Y esto es un reflejo de lo que va a ser en el reino de Dios. Si no, podemos trabajar en armonía ahora. ¿Cómo va a ser cuando Cristo venga? Vamos a ser personas independientes cuando Él nos diga, vaya ya, usted se va a encargarse de este pueblo. ¡Ah bueno, yo aquí voy a volver mi propio dictador! Y no escuchar a Cristo. Entonces, si somos fieles en lo poco, seremos fieles en lo mucho. Esa es la regla de oro del reino de Dios. Ahora tenemos nuestro pequeño reino en nuestra vida. ¿Cómo nos gobernamos?

Tenemos nuestro reino en nuestra familia. ¿Cómo se gobierna en el trabajo, en la escuela? Cada uno tiene un pequeño reino donde está manejándose y mostrándole a Dios cómo puede trabajar unidos. Y por eso, hermanos, ahora que se aproxima la Pascua y que Dios otra vez va a poner la luz como esta luz de reflejo en cada uno de nosotros, y vamos a venir con humildad, arrepentidos, sabiendo que es un Dios misericordioso pero amoroso que también está ahí apoyándonos. Dios y Cristo quiere que triunfemos. Ellos han hecho su parte. Ahora nos toca a nosotros, prepararnos para esa Pascua. Venir en armonía. Venir no pensando en el otro, sino pensando en uno.

¿Cómo puedo yo presentarme ante Dios? Con humildad, con agradecimiento, con gozo y alegría por todo lo que Él ha hecho por nosotros. Así Dios quiere que vayamos y celebremos esta Pascua que viene, porque, acuérdense, somos el cuerpo de Cristo.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.