Nuestro ser se expresa en nuestro hacer

Si uno se presenta a sí mismo como cristiano, la gente esperará que nos comportemos en consecuencia. Y debido a que siempre habrá alguien que sea afectado por nuestras acciones ¡Debemos ser cuidadosos en nuestra forma de ser!

Transcripción

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Ahora sí vamos a comenzar con este segundo mensaje. Este día sábado apareció un artículo en la página del mercurio. Siempre están especial, siempre pensado porque no lo hacen en formato de revista.

V16 en el cuerpo de el artículo dice el bien personal no se puede realizar a espaldas del bien común. Así dice el artículo. El bien personal no se puede realizar a espaldas del bien común. Lo escribe Fernando Chomali, profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Italia. Y él dice aquí el actuar es la forma que tenemos los seres humanos para manifestar nuestro ser más profundo. Es a través de nuestros gestos, palabras, obras, acciones y omisiones que vamos evidenciando nuestro yo más íntimo.

El actuar es la forma que tenemos los seres humanos para manifestar nuestro ser más profundo. ¿Cómo se lleva esto a la práctica? Y aquí el autor de este artículo dice un empresario que paga adecuadamente y cumple con las leyes laborales rigurosamente será considerado justo. La persona que se ocupa del que nada tiene y lo ayuda en sus necesidades básicas será reconocida como una persona buena quien en cambio logra favores corrompiendo las personas será señalado como un individuo corrupto. Y dice aquí nuestro hacer brota de nuestro ser pero también el ser de cada uno se va exculpiendo desde nuestro hacer. Esto es lo que se conoce como un círculo virtuoso. Aquí, ¿verdad?

Nuestro ser se manifiesta en nuestro hacer pero nuestro hacer también va moldeando nuestro ser. Y entonces, dice la sociedad y todos sus estamentos son el resultado de las acciones que cada uno de nosotros hemos ido realizando a lo largo de nuestra vida. La sociedad, las instituciones y la empresa resultan justas, confiables, respetuosas y colaborativas solo cuando las personas que conforman estos distintos estamentos se comportan de ese modo. Nuestro actuar tiene una dimensión pedagógica que no podemos negar o ocultar. Lo que hacemos no se restringe exclusivamente a la esfera de lo estrictamente personal. Dado que, aunque no lo queramos, nos constituimos en modelos positivos o negativos de quienes nos rodean.

Este artículo me pareció muy interesante porque refleja o revela una verdad que es universal. Nuestro ser se expresa con nuestro hacer y nuestro hacer moldea o forja nuestro ser. Estas dos frases están interconectadas y son indivisibles. O mejor dicho, deberían ser indivisibles. Digo debería, puesto que el ser humano tiene la capacidad de romper estos paradigmas, incluso uno tan sublime como el que acabamos de leer. Nuestro ser se expresa con nuestro hacer. Ya medida que vamos haciendo, y si vamos haciendo el bien, nuestro ser se va forjando en este bien hacer. Pero el ser humano suele romper estos paradigmas. El ser humano tiene una capacidad única para corromperse, como mencionaba don Juan Carlos hace un momento atrás. Y entonces uno se pregunta ¿Cómo romper este círculo virtuoso? ¿Se podría romper este círculo virtuoso? Bueno, ya lo he contestado. Sí se puede romper este círculo virtuoso. Y aquí traije entonces el día de hoy hay tres razones, grandes razones por las cuales podemos romper este círculo virtuoso. El primer el primer punto en el cual debemos considerar que podemos romper este círculo virtuoso o las razones por las cuales podríamos romper esta circunstancia es el miedo. El miedo. El miedo es una de las causas por las cuales los hombres dejan de hacer lo que corresponde hacer en el momento que deberían hacerlo. El miedo es una de las razones por las cuales los seres humanos dejan de hacer lo que corresponde hacer en el momento en que se debe hacer. Por ejemplo, por ejemplo, cuando Pedro fue invitado, Jorge su Cristo, para que se acercara él caminando en el agua, ¿qué fue lo que lo desplomó? ¿Qué dice la escritura? Vayamos a Mateo 14, 22. ¿En dónde está el relato? De aquello. Mateo 14, 22.

Mateo 14, 22. Comienza con una frase que dice, enseguida, Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca. Enseguida de qué? Jesucristo acababa de realizar uno de los discípulos. Mateo 14, 22. Mateo 14, 22. Mateo 14, 22.

Jesucristo acababa de realizar uno de sus grandes milagros, que es la alimentación de 5.000 personas. Jesucristo acababa de hacer uno de sus grandes milagros. Y hizo, dice aquí, a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Subió al monte a orar aparte, y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. Más a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se durvaron diciendo un fantasma, y dieron voces de miedo. Pero enseguida Jesús les habló diciendo, tener ánimo, yo soy, no te mais. Entonces le respondió Pedro y le dijo, Señor, si eres tú, manda que yo vaya sobre ti, vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo, ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo. Y comenzando a hundirse, dio voces diciendo, Señor, sálvame. Aquí la palabra miedo es foveo, foveo, a temorizar. Por analogía, quedar asombrado, temblando, temeroso, amedrentado, a temorizado. El verso 31, al momento Jesús extendiendo la mano, tomó de él y le dijo, hombre, de poca fe, ¿por qué dudaste? ¿por qué dudó?

¿Por qué tuvo miedo? Tuvo miedo. El temor, el miedo, es una de las razones por las cuales los hombres dejan de hacer lo que deben hacer en los momentos que corresponde hacer. El miedo también está presente en la parábola de los talentos. Vayamos aquí a Lucas 19, en la parábola de las pinas. Lucas 19.

En el versículo 11, dice, oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola por cuanto estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Dijo pues, un hombre noble, se fue a un país lejano para recibir un reino y volver y llamando a 10 siervos suyos, les dio 10 minas y les dijo negociar entre tanto que vengo. Pero sus conciudadanos le aborrecían y enviaron tras el una embajada diciendo que no queremos que este reine sobre nosotros. Aconteció que vuelto él después de recibir el reino mandó llamar ante él aquellos siervos a los cuales había dado el dinero para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero diciendo, señor, tu mina ha ganado 10 minas. Él le dijo, está bien, buen siervo, por cuanto en lo poco ha sido fiel, tendrás autoridad sobre 10 ciudades. Y otros diciendo, señor, tu mina ha producido 5 minas. Y también a este dijo, tú también seas sobre 5 ciudades. Aquí el premio por el bien cumplido. Y dice aquí, verso 20, vino otro diciendo, señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo porque tuve miedo de ti. Y de nuevo aquí la palabra, fobeo, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste y ciegas lo que no sembraste. Entonces él le dijo, mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse y que ciego lo que no sembré. ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco? Para que al volver yo lo hubiera recibido con los intereses. Y si ustedes se fijan, aquí el miedo aparece como un obstructor del desarrollo de las minas, pero no solamente como un obstructor, sino que aparece también como un paralizador. Paralizador. El hombre tuvo miedo y no supo qué hacer con la mina. Y no encontró mejor cosa que guardar y proteger la mina. Pero no hizo nada.

El miedo es causar de inconsecuencias en nuestro actuar.

Vayamos a Génesis 26. Inconsecuencias en nuestro actuar.

Sabemos hacia dónde tenemos que ir. Sabemos la meta, pero a veces no somos capaces de cruzar esa frontera y de ser consecuentes. Hace algunos años atrás tuve una discusión y uso la expresión discusión en el buen sentido, en el sentido de argumentar las razones por las cuales un ser humano miente. Siempre son las mismas. Esa es la forma de que el hombre se va a hacer el mismo. Y es la forma de que el hombre se va a hacer el mismo. ¿Es cierto mentir es un pecado? ¿Siempre la mentira es intrínsecamente mentira? ¿O hay razones por las cuales un ser humano puede mentir? Hay razones. Una de esas razones es el miedo. Vayamos aquí a Génesis 26, en el verso 1.

Isaac en Gerard. Dice, después hubo hambre en la tierra. Además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham. Y se fue Isaac a Abimelech, rey de los Filisteos en Gerard. Y se le apareció el Etenno y le dijo, no desciendas a Egipto. Habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero, y estaré contigo. Y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras. Y confirmaré el juramento que hice a Abraham, tu padre. Multiplicaré tu descendencia, como las estrellas del cielo. Y daré a tu descendencia todas estas tierras. Y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu cimiente. Por cuanto, o yo Abraham, mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. Habitó pues Isaac en Gerard. Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer. Y él respondió, es mi hermana. Y dice, porque tuvo miedo de decir, es mi mujer. Pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto. Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los Filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer. Y llamó a Abimelec a Isaac y dijo, ¡Ey, aquí ella es de cierto tu mujer! ¿Cómo pues dijiste, es mi hermana? Isaac le respondió, porque dije, quizás moriré por causa de ella. El miedo es una de las causas por las cuales los hombres son capaces de romper este rey. De romper este círculo virtuoso del ser y el hacer. Todos los creyentes creemos o tenemos la convicción de que nuestro hacer debe ser en consecuencia con lo que sabemos. Hemos sido instruidos por Dios para crecer en la gracia, en el conocimiento y en los mandamientos. Sin embargo, las razones por las cuales un hombre puede romper este círculo virtuoso, como hemos visto, es el miedo. De allí que la palabra de Dios no pocas veces nos instruye para que no tengamos miedo. Aquí en Primera de Juan 417.

La Escritura nos dice, en esto se ha perfeccionado el amor en nosotros para que tengamos confianza en el día del juicio. Pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que en el perfecto amor echa fuera de la vida. Porque el temor lleva en sí castigo, de donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor. La palabra traducida para temor fue vos, fue vos, del primario Femomai. El miedo paraliza, obstruye e incluso el miedo es condicionante para trangredir.

¿Que nos dice Dios? Bueno, que tenemos que ser perfeccionados en el amor. Porque en el amor no hay temor. Debemos echa fuera el temor. Cuando nos enfrentamos a las distintas circunstancias de la vida, cuando el miedo se apodera de nosotros, uno debe levantar la vida. Apodera de nosotros, uno debe levantarse contra aquello y luchar contra el miedo. ¿Qué otra causa existe para romper el círculo virtuoso del ser y hacer? ¿Qué otra causa puede haber? Muchas causas pueden haber.

Sin embargo, la codicia es uno de aquellos pecados más corruptores que existen. Debido que por codicia los hombres hierran. Por codicia los hombres son capaces de dejar atrás y romper el virtuosismo, que significa ser coherente con sus preceptos básicos. Por ejemplo, la semana pasada le vimos el caso de Nahamán el Sirio. ¿Se acuerdan? Aquel hombre que tenía lepra y que fue donde eliceo para ser sanado por Dios. ¿Y cómo ese hombre recibe este consejo de bañarse siete veces en el Jordán? Y el hombre en ese momento estaba tan agradecido que él quería, en tricomillas, en agradecimiento dejar algo físico a cambio de aquello.

¿Se acuerdan? Que eliceo dijo por ninguna razón, voy a recibir pago. Dios hizo el milagro, yo formo parte de esta cadena, pero no voy a recibir pago. Entonces, vamos a leer ahora lo que continúa en esta historia. En segunda de Reyes, 5 verso 14. En segunda de Reyes, 5 verso 14. Aquí para entrar en el contexto, de lo que se viene hablando en el texto, dice, él entonces descendió y se sambuyó siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios, y su carne se volvió como la carne de un niño y quedó limpio, y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él y dijo, «Ei, aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel, te ruego que recibas algún presente de tu siervo».

Y entonces, más él dijo, vive el eterno en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré, y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso. Así vemos esta porfía de este hombre por entregar algo a cambio. Entonces, dice verso 17, entonces Nadaman dijo, «Te ruego, pues, de esta tierra no se dará a tu siervo la carga de un par de mulas, porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará a lo caos, ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a el eterno. En esto perdón el eterno a tu siervo, que cuando mi Señor el Rey entrar en el templo de Rimon para adorar en él y se apoyar sobre mi brazo, si yo también me inclinar en el templo de Rimon cuando haga tal, el eterno perdone en esto a tu siervo».

Y él le dijo, ve en paz. Se fue, pues, y caminó como media legua de tierra. Entonces, y así, aquí el ayudante de Eliseo, el varón de Dios, dijo entre sí, y aquí mi Señor estorbó a este sirio, Nahamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive el eterno que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa. Y si yo quiesía Nahamán, y cuando vio a Nahamán que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle y le dijo, ¿va todo bien?

¿había algún problema? Porque vienes corriendo, ya nos despedimos, y ya estamos todo arreglado. Y dijo bien, mi Señor me envía decirte, ¡Ey, aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efreim, dos jóvenes de los hijos de los profetas! Te ruego que les des un talento de plata y dos vestidos nuevos. Dijo, Nahamán, te ruego que tomes dos talentos, y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas y dos vestidos nuevos.

Y lo puso todo a cuestas, a dos de sus criados, para que lo llevacen delante de él. Y así que llegó a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos y lo guardó en la casa, luego mandó a los hombres que se fuese, y él entró y se puso delante de su Señor. Y el Iseo le dijo, ¿de dónde vienes, Yesí? Y él dijo, ¡tu siervo no ha ido a ninguna parte! El entonces le dijo, no estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte, es tiempo de tomar plata y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas.

¿Cuál fue la motivación de Yesí? ¡Acodicia! Él vio los vestidos... Mira, lo que pasa es que en Occidente, nosotros usamos esta ropa, ¿verdad? Pero en Oriente usan unos vestidos que son hermosos los vestidos de la Juárez de los Reyes. Son de colores muy vivos, son cosas muy hermosas, muy hermosas. Y Yesí dijo, pero si el hombre se lo iba a dar, si el hombre se lo iba a dar, ¡y me señor no quiso!

¿Por qué? Si son tan hermosos. Ahora bien, uno dice, bueno, la ropa, pero el talento de oro, la plata, bueno, uno de los pecados más corruptores que existen es la codicia. Es la codicia. Otro ejemplo, David y Betzabe. Todos entendemos que el pecado de David fue el adulterio, pero la motivación para el adulterio. ¿Cuál fue?

En segunda de Samuel 11, verso 1.

La semana pasada hablábamos, o reflexionábamos, respecto del pecado de David. ¿Han pensado ustedes, David estaba en el cenit de su gobierno? Los investigadores han dicho que tendría más o menos 40 años. Había alcanzado, podríamos decir, todos los objetivos de su vida. Fue ungido por rey, era rey, había unido a la nación de Israel, en las tribos del norte y las tribos del sur. Había dado una capital y había unido, como digo, al reino de Israel. Podríamos decir, lo tenía todo. Tenía hombres valientes que les servían. Tenía personas que lo cuidaban. Y en la cúspide de todo esto, vino este evento. Segunda de Samuel 11, verso 1. Dice aquí, aconteció al año siguiente en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joao y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá. Pero David se quedó en Jerusalén. Así es que aquí vemos a un rey exitoso, que manda a sus hombres a la guerra, y también sus hombres tienen éxito. Distinto es cuando las cosas no salen bien, cuando la persona está concojada, porque sus hombres están perdiendo en la batalla. Aquí era todo lo contrario. Y dice aquí, verso 2. Y sucedió un día al caer en la tarde, que se levantó David de su lecho, y se paseaba sobre el terrado de la Casa Real. No se tiene que imaginar, ¿verdad? Tranquilo, las cosas van marchando bien, en palacio las cosas están bien, el reinado va muy bien, todo perfecto. Y dice aquí, y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando. Y esto lo interesante de la escritura, la escritura es muy escueta. Y dice, la cual era muy hermosa. ¿Cuál fue el pecado primario, por la cual David adulteró? La codicia. Y uno que ha en estas reflexiones, la codicia es causa de muchos males que hay en el mundo. Por codicia, como hemos visto, se adultera. La transgresión del décimo mandamiento. Por codicia se mata. Por codicia se miente. Cuando el liceo le pregunta a Guiesi. ¿Verdad? ¿Qué estabas haciendo? Él dice, no, yo no he salido ninguna parte. ¿Por qué usted me dice aquello? Uno piensa en la actualidad. Por codicia se daña la tierra. Por codicia se talan los bosques. Por codicia se engaña. Por codicia se trangreden las normas básicas del comportamiento humano y cristiano. Por codicia, los hombres hacen las cosas más increíbles. Aquí en Josué 7. En Josué 7, otro caso. También motivado por la codicia. En Josué. El pecado de Acán. En Josué.

En el verso 1, dice, pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema, porque Acán, hijo de Karmí, hijo de Zabdi, hijo de Cera, de la tribu de Judá, tomó de la anatema y la ira del eterno se encendió contra los hijos de Israel. Después, Josué envió hombres desde Jericó a Aay, que estaba justo a Ben, hacia el oriente de Betel, y les habló diciendo, subid y reconoced de la tierra, que ellos subieron y reconocieron a Aay. La primera ciudad que había caído era Jericó, y la instrucción de Dios había sido muy tajante en cuanto a Jericó. Había que destruir a Jericó con todo lo que tuviera la ciudad, ya sea las rocas, ya sea los animales, y no había que tomar nada de aquello.

Pero Acán no obedeció aquello. Dice aquí, verso 3, y volviendo a Josué, le dijeron, no suba todo al pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Aay. No fatiges a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. Entonces, aquí vemos a Josué, que estaba evaluando una situación, en la cual Aay era una ciudad más pequeña, ellos tenían hombres de sobra, y no había que fatigar a todo el pueblo, puesto que las posibilidades de éxito eran muchas.

Verso 4, y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Aay, y los de Aay mataron de ellos a unos 36 hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Cebarín, y los derrotaron en la bajada, lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua. Y entonces, en vez de tener un éxito, tuvieron un fracaso. Entonces, Josué rompió sus vestidos y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca, del eterno, para hasta caer la tarde él y los ancianos de Israel, y echaron polvos sobre sus cabezas.

Y Josué dijo, ¡Ah, señor eterno! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo, el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos para que nos destruyan? Y acababan de vencer allí en Jericó. Y una... habían tenido un éxito, pero formidable, milagroso. Una ciudad mucho más grande. Y ahora, atacando una ciudad mucho más pequeña, se encuentran con una derrota. Y dice, ojalá no subiésemos quedado al otro lado del Jordán. ¡Ay, señor, qué diré ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos!

Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra oirán y nos rodearán y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra. Y entonces, ¿qué harás tú a tu grande nombre? Y el eterno dijo a Josué, ¡levántate! ¿Por qué te pones así sobre el rostro? Israel ha pecado. Ya una quebrantado mi pacto, que yo les mandé. Y también han tomado de la natema. Ya han...

ya han urtado, han mentido. Y aún lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos. Sino que delante de sus enemigos volverán la espalda. Esto de volver la espalda es que iban a huir. Y dice aquí, a natema hay en medio de ti, Israel.

No podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros. Os acercaréis pues mañana por vuestras tribus, y la tribu que el eterno Tomárez se acercará por sus familias. Y la familia que el eterno Tomárez se acercará por sus casas. Y la casa que el eterno Tomárez se acercará por los varones. Y el que fuere sorprendido en el anatema será quemado.

Él y todo lo que tiene, por cuanto a que abrantado el pacto del eterno, ya ha cometido maldad en Israel. Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a Israel por sus tribus, y fue tomada la tribu de Judá. Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de Cera. Y haciendo luego acercar a los de la familia de los de Cera, por los varones, fue tomado Sábdi.

Hizo acercar su casa con los varones, y fue tomado Akan, hijo de Karmí, hijo de Sábdi, hijo de Cera, de la tribu de Judá. Entonces Josué dijo Akan, hijo míneo, da gloria al eterno, el Dios de Israel, y dale a la banza, y declarame ahora lo que has hecho. ¡No malo en cubras! Y Akan respondió a Josué diciendo, verdaderamente yo he pecado contra el eterno, el Dios de Israel. Y así, y así he hecho. Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y 200 ciclos de plata, y un ligote de oro de peso de 50 ciclos, lo cual codicié y tomé.

Y es aquí que está escondido bajo tierra, en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello. Aquí vemos Akan, ¿cuál fue su pecado? La codicia, la codicia, habiendo entendido las palabras del eterno que Dios había dicho que no tenían que tomar nada. ¿Por qué un hombre que recibe una instrucción tan específica de Dios, trangrade? Una de las razones es por codicia. ¿Cuál habrá sido la justificación de Akan, de tomar? Bueno, esas son las preguntas. ¿En qué momento encontró Akan verse en esta circunstancia? Y luego siempre me ha llamado la atención la severidad con lo cual fue castigado Akan.

Y dice aquí, en verso 22, José entonces envió mensajeros los cuales fueron corriendo a la tienda y aquí estaba escondido en su tienda el dinero debajo de ello. Y tomándolo en medio de la tienda lo trajeron a José, ya a todos los hijos de Israel y lo pusieron delante del eterno.

Entonces, José y todo Israel con él tomaron a Akan, hijo de Cera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus huelles, sus sámenos, sus ovejas, su tienda y todo cuánto tenía y lo llevaron todo al valle de Acor. Y le dijo José, ¿por qué nos has turbado? Túrve el eterno en este día y todos los israelitas los apedrearon y los quemaron después de apedrearlos. Siempre me ha llamado la atención la...

este castigo fue tremendamente severo con Akan, con su familia y con todo lo que tenían.

De la lectura podemos ver cómo el pecado de Akan dañó severamente Israel. 36 hombres murieron.

Más también el castigo fue ejemplarizador.

Dios es severo con este tipo de pecado.

¿Por qué?

Yo creo, yo entiendo, porque afecta la parte interna del ser humano, la codicia. Este tipo de pecado influye en las motivaciones que son antes de las acciones.

Y además, este tipo de pecado es tremendamente corruptor.

Tremendamente corruptor. De allí, aquí, Jesucristo, habló a este respecto en Mateo 5.27.

Dice oísteis que fue dicho, no cometerás adultelio. Verso 28, pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para acodiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Jesucristo es tremendamente sensible a este respecto.

Pablo también habla, aquí en 1º de Timoteo 6.6.

Respecto de la codicia hacia el dinero.

Otra de las formas de presentación de la codicia. Primera de Timoteo 6.6. dice, pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento, porque nada hemos traído a este mundo y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con eso. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición. Porque, a raíz de todos los males, es el amor al dinero el cual, codiciando alguno, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores. La codicia por el dinero.

¿Qué otra circunstancia o pecado puede romper el círculo virtuoso del ser y el hacer?

Todos los pecados, cuando se han cometido, rompen el círculo virtuoso del deber ser y el hacer.

El miedo, la codicia y también la hipocresía.

Si hay un pecado corruptor, en esta diada, es la hipocresía.

Siempre me he preguntado por qué la hipocresía es uno de los pecados más difíciles de erradicar y uno de los más difíciles de tratar. ¿Por qué será?

Uno, como ministro, lo pregunta muchas veces.

¿Cómo ayudar al que parece estar bien? Porque es la tragedia. Esa es la tragedia con la hipocresía. La persona parece no tener, por ejemplo, el pecado de la hipocresía. ¿Cómo saber que la persona que uno tiene al frente es hipócrita?

No se puede saber.

Si hay un pecado que corrompe esta cadena virtuosa del hacer y el ser, es la hipocresía. ¿Cómo ayudar al que parece bueno? Pero por dentro no es bueno.

El parecer bueno y por dentro no ser bueno es sin duda una tragedia. Definitivamente. El parecer honesto y por dentro no ser honesto es sin duda dañino. El parecer amoroso y por dentro ser odioso es sin duda maligno. Tanto a nivel personal, tanto a nivel grupal, tanto a nivel de sociedad, tanto a nivel de organización.

La hipocresía es uno de los pecados más difíciles de tratar y los más dañinos en esta diada del ser y el hacer.

Ahora bien, así como existen obstructores u obstaculizadores. Esto parece los trabalenguas del club de la Toria de hoy día. Así como existen obstructores u obstaculizadores de la diada del ser y del hacer también hay facilitadores. También hay facilitadores de la gestión entre el ser y el hacer.

Y también traje tres facilitadores.

Hablamos de que el primer obstuctor era el miedo. ¿Cuál será el antídoto para el miedo?

Aprender a ser valiente.

La palabra de Dios nos encontramos con no pocas alusiones respecto de esta virtud. Valiente no es aquel que no tiene miedo. Cuando yo llegué al Iglesia yo pensaba distinto. Yo pensaba que las personas que eran valientes eran valientes y que nunca tenían miedo. Y eso no es así. Valiente no es el que no tiene miedo, sino aquel que supera sus miedos. ¿Es la persona valiente? La persona que supera sus miedos.

Vayamos aquí a Josué.

La valentía es una virtud que se puede aprender.

¿Y cómo se aprende a ser valiente?

¿Siendo valiente? No hay. No hay de otra. ¿Cómo voy a ser valiente si soy covarde?

En Josué...

...en Josué...

...mueve Moisés, lo sucede Josué. Moisés tuvo la misión de comandar al pueblo después de los 40 años que mencionaba Don Juan Carlos Arce a su momento atrás. Después de estar 40 años en el desierto cuidando ovejas y cabras, él tuvo la misión de llevar al pueblo de Israel, desde Egipto a la tierra prometida. Pero él no vio la tierra prometida, él vio la tierra prometida, pero no entró en la tierra prometida.

Estuvo 40 años con los israelitas en el desierto. Muere Moisés y es Josué quien tiene la misión de repartir la tierra al pueblo. Y entonces aquí Dios le dice a Josué en el verso 1, capítulo 1 de Josué, que le dijo que el eterno habló Josué, hijo de Núñ, servidor de Moisés, diciendo, mi siervo Moisés ha muerto. Ahora pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, desde el desierto y el lívano hasta el gran río Éufrates. Toda la tierra de los Ceteos, hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé. Esfuércate y sé valiente porque tú repartirás a este pueblo por heredad a la tierra de la cual juré a sus padres, que la daría a ellos. Solamente esfuércate y sé muy valiente para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche me deitarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Mira que te mando, que te esfuerces y seas valiente. No temas ni desmayes, porque el eterno tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas.

Dios le da esta arena a Josué y le dice, Mira, ¿Cómo vencer? ¿Cómo vencer? Bueno, esfuerza a ti, no te olvides de ser valiente. Ahora, es interesante notar cómo se comporta a Josué al tiempo de recibir esta instrucción.

En Josué 5, en el verso 13, después de que Josué hace circuncidar a todo el pueblo y están por entrar en batalla, Es interesante aquí este versículo, Josué 5, 13, Dice, estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía un espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo, ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Esto de la espada desenvainada.

¿A qué fue Josué al ver a ese hombre con la espada desenvainada? ¿Qué significaba la espada desenvainada? En el antiguo... bueno, los hombres que usan las espadas. Cuando la espada está envainada, es un signo de que hay paz y tranquilidad. La espada desenvainada significaba algo. ¿Y qué podría haber pasado aquí?

Bueno, que Josué diga, no, mira, manda a otra persona. Manda un súbdito y le manda a preguntar, mira, anda a preguntar tú allí, a ver qué pasa. ¿Verdad? Pero ¿qué lo que hace Josué? Josué va y se enfrenta a una situación que podría haber sido de temor, ¿o no?

Josué, Josué es un hombre valiente, que aprendió a ser valiente, porque Dios le manda todo a ser valiente. Así es que, si hay un elemento facilitador en esto de la coherencia entre el ser y el deber ser, o entre el ser y el hacer, es la valentía. Muchas veces uno tiene que ser valiente para enfrentar esas situaciones que lo amedrentan a uno y que ponen en jaque sus convicciones o nuestras convicciones. Todos los días uno vive circunstancias en donde somos puestos a prueba. Y allí tenemos dos opciones. O uno enfrenta las cosas, o uno le tiene miedo a esas cosas. Si le tiene miedo, eventualmente, si no logra controlar sus miedos, puede caer en pecado, en la transgresión. En queriendo hacerlo bueno, uno no hace lo bueno, hace lo malo. Segunda, facilitador, aprender a ser obediente. La obediencia es algo que se aprende. La semana pasada hablamos a este respecto. Yo he visto que lo natural de los hombres es la desobediencia. ¿Por qué es la desobediencia? Porque es más fácil ser desobediente que ser obediente. Así, simple. Ser desobediente requiere menos esfuerzo que ser obediente. Para ser obediente hay que ser obediente sin excusas ni relevos. La obediencia como la desobediencia son actos particulares y renunciables. Yo no puedo mandar a otro a ser obediente por mí. Otro no puede decidir ser obediente por mí. Yo tengo que ser obediente. Aunque todo se vuelva difícil, oscuro o no sé. La decisión de ser obediente o ser desobediente cae en mí. En ustedes, si tienen que decidir por algo. Jesucristo aprendió. Esto lo podemos leer en Hebreo 5. En Hebreo 5.

En el verso 7 la Escritura dice, y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. Y, habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Y fue declarado por Dios, sumo sacerdotes, según el orden de Melchizedek. De allí la aseveración hay que aprender a ser obedientes. Para lograr esa coherencia del ser y el hacer, se necesita obediencia. Obediencia a Dios y a sus principios rectores. No todos los principios, no solo los principios que son más fáciles. ¿Cómo que esto hay principios que son más fáciles? Hay principios más fáciles de obedeceros, ¿no? ¿O son todos igual? Yo creo que hay principios que son más fáciles de obedeceros. Esto tiene que ver con la renuncia. No todas las personas tienen el mismo grado de renuncia. Pablo habló de esto. Aquí, en la primera carta a los corintios. Vayamos allá.

En primeras de corintios.

Aquí, en el versículo 24, todos corren, pero uno solo lleva el premio. Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha de todo se abstiene. Ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible. Pero nosotros, una incorruptible. Esto de la abstención. Primera de corintios 9, versículo 24 y 25.

Voy a volver a leer. Primera de corintios 9, versículo 24 y 25. ¿No sabéis que los que corren en el estadio todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Bueno, esta semana, como están terminando los Juegos Olímpicos, esto es una imagen que lo hemos visto muchas veces. Todos corren, todos se de fuerza, pero uno solo gana. Y entonces, aquí Pablo dice, bueno, uno tiene que correr esta carrera espiritual pensando en qué va a ganar. Y dice aquí, todo aquel que lucha, de todo se abstiene. Ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible. Pero nosotros, una incorruptible. Y aquí, cuando uno habla de la abstención, una palabra que llega es en Crateum May. Esto es ejercer dominio propio, la continencia. Esto de la abstención, según sea nuestra cultura o edad o condición, es más fácil ejercer dominio propio de unos impulsos por sobre otros impulsos. Para algunos, es más fácil controlar la ira, que para otros. Hay personas que son de ánimo calmo, de manera que desarrollar el ánimo calmo le es más fácil. Pero a veces, la persona que es más calma es también dada a lo que se llama ajuntar cupones. ¿Han escuchado esa expresión? Yo creo que no. Espero que no. Esto de juntar cupones. Esto de dejar pasar las cosas, pero en vez de irlas perdonando, uno las va juntando, las va acumulando. A veces ocurre eso. Así es que, a veces, lo que es fácil para algunos es difícil para otros.

Así es que aprender a ser obediente implica necesariamente aprender a luchar contra nosotros mismos, contra nuestras debilidades. Todos los que estamos aquí tenemos debilidades y tenemos fortalezas.

Y a veces uno tiende a fortalecer las fortalezas a las cosas que les son fáciles para uno, pero a veces se olvida de las cosas que son difíciles para uno, que en donde uno tiene que aplicarse. Ese desbalance a la larga genera problemas.

Aprender a ser obediente implica necesariamente aprender a luchar contra nosotros mismos, aprender a luchar contra el mundo, aprender a luchar contra Satanás, aprender a ser obediente. Es un facilitador definitivamente entre el ser y el deber ser, entre el ser y el hacer. Mientras más obediente es uno, es más fácil hacer lo que Dios nos pide que hagamos. Y un último facilitador es entender que nuestro hacer no puede desarrollarse a expensas de los otros. A ver, ¿qué quiero decir con esto? Nuestro hacer siempre implica a los otros. Lo que yo hago sirve de ejemplo para bien o para mal de las personas que están a nuestro alrededor. Mis acciones no solo son mis acciones. Indudablemente mis acciones influirán en el resto. Para bien o para mal, el bien personal no se puede realizar a espaldas del bien común. Lo que hacemos siempre influye en los demás. Quien aprendió esto fue David. David. Y no solo con el caso de Tzábé. David, aquí en primera de crónicas 21, hay un caso. Hay un caso emblemático para el aprendizaje de David. Y yo creo que para todos nosotros también. ¿Se acuerdan cuando David sensa al pueblo? Aquí en primera de crónicas 21. La escritura dice en el versículo 1, pero Satanás se levantó contra Israel e insitó a David a que hiciese censo de Israel. Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo, ir a hacer censo de Israel desde Berseba hasta Adam. E informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa. Y dijo Joab, añada el eterno a su pueblo 100 veces más. Rey Señor mío, no son todos estos siervos de mi Señor. ¿Para qué procura mi Señor esto? Que será para pecado a Israel. Pero, como ustedes pueden leer en el relato, prevaleció la orden de David. Por sobre la de su general, por sobre la de Joab. Joab aquí discernió correctamente. Sin embargo, sin embargo, David, la fuerza de David, el poder de David, prevaleció por sobre la de Joab.

Y dice aquí, en el verso 5, había en todo Israel un millón, 100 mil que sacaban espada. Y de Judá, 470 mil hombres que sacaban espada. Entre estos no fueron contados los levitas ni los hijos de Benjamín. Porque la orden del Rey era abominable a Joab. Asimismo, esto desagradó a Dios e irió a Israel. Entonces dijo David a Dios, he pecado gravemente al hacer esto. Te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente. Y habló el Eterno a Gad, vidente de David diciendo, ve y habla a David y dile, así has dicho el Eterno. Tres cosas te propongo, escoges de ellas una que yo haga contigo. Y viniendo a Gad a David le dijo, así has dicho el Eterno, escoges para ti o tres años de hambre o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios o por tres días la espada del Eterno. Esto es la pesta en la tierra y que el ángel del Eterno haga destrucción en todos los términos de Israel. Mira pues, ¿qué responderé al que me he enviado? Difícil. Desde todos los aspectos, si uno piensa en las decisiones, pero aquí el accionar de David involucró a su pueblo. ¿Y cómo lo involucró? David decidió, porque la espada de Dios pasara por su pueblo.

Y dice aquí, verso 13, David dijo, «Agada, estoy en muy grande angustia, ruego que yo caiga en la mano del Eterno, porque sus misericordias son muchas en extremo, pero que no caigan manos de hombres». Así el Eterno envió una pesta en Israel. Y murieron en Israel 70.000 hombres. ¿Y uno piensa ahí esos hombres qué? ¿O esas familias qué? ¿Qué pasó con las familias de aquellos hombres? Porque dice que los hombres murieron. Nuestras acciones, hermanos, siempre influyen en los demás. Uno no actúa solo. No mire, yo estoy solo. Aquí nadie me ve. Yo actúo. Yo decido. Aparentemente es así, pero en la práctica no es así. Nuestras acciones influyen de una u otra manera en los demás. A veces, tan elocuentemente como en el caso que acabamos de leer, a veces, así es de impactante nuestra decisión o nuestra acción. A veces, nuestras acciones son más bien tímidas dentro del espectro general, pero siempre hay alguien que es receptor de nuestras acciones, siempre. De allí la importancia en entender que nuestro hacer no puede desarrollarse a expensas de los otros. A principios de este mensaje, leí que el ser se manifiesta con el hacer definitivamente. Nosotros nos decimos cristianos, ¿verdad? Todos los que estamos aquí cuando nos preguntan, ¿qué religión tiene usted? Mire, yo soy cristiano. ¿Cómo se manifiesta ese ser cristiano con ellos, con el hacer del cristiano? Y definitivamente el hacer del cristiano va forjando nuestro carácter, que es la de ser cristiano. Cuidémonos de todo aquello que pueda obstaculizar esta relación virtuosa. Fortalescamos los facilitadores y nibamos los obstructores. Si lo hacemos, podremos ver los frutos de una frase que dice, más que las palabras, son las acciones las que nos definen. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.