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Muy bien. Me voy a secar los lentes para poder revisar mis apuntes. Una de las características de nuestro tiempo o de nuestros tiempos que fue profetizada por Pablo, por inspiración, ¿verdad? Dios inspiró a Pablo a describir lo que sería en los tiempos postreros. Pablo le escribe a Timoteo en su segunda carta, una carta en la cual hemos mencionado muchas veces que es una carta llena de consejos.
En alguna ocasión incluso hablamos que Pablo, aquí cuando escribe la segunda carta, ya está pensando en que su vida en la carne ha llegado a su fin. Ya tiene fecha de término. Es muy probable. Esto no lo dice el texto, pero es muy probable que Pablo ya haya tenido. Porque los romanos, aquí teniendo toda esta jurisprudencia romana, tenían anotados los días en donde iban a existir, o iba a haber tal o cual sentencia, y eso llega hasta nuestros días.
Que a un sentenciado se le dice fecha en donde va a comenzar a cumplir su sentencia. Y en este caso la sentencia era sentencia de muerte. En consecuencia, Pablo tiene que haber sabido ya la fecha en donde iba a tener el momento en donde él iba a dejar de existir. Y por eso la segunda carta tiene una fuerza que es bastante interesante de analizar cuando uno piensa que Pablo le está entregando los últimos consejos que le puede entregar un hombre a su hijo a quien ama.
Pablo cuenta que Timoteo fue hijo espiritual de él. Él tuvo aquí ocasión de trabajar desde el punto de vista espiritual con Timoteo. Y entonces aquí un hombre más mayor, para no usar la palabra viejo, le da consejos a un hombre joven. Y entonces es tan llamativo como Pablo aconsejando a Timoteo le dice, que, ya sabes, en los tiempos postreros van a venir tiempos peligrosos.
Y los invito a que vayamos aquí a la segunda carta de Pablo a Timoteo. Cuando uno analiza esta carta o cuando uno analiza las palabras de esta carta uno se encuentra con un testimonio muy potente que Pablo le entrega a Timoteo.
Pablo no le dijo, mira, el mundo en los tiempos postreros iba a ser un mundo peligroso a causa de algo que le iba a ocurrir a la tierra. Mira, ¿sabes qué? Van a venir circunstancias graves en la tierra y sino más bien que Pablo apunta a características de los seres humanos en los días postreros. Y es muy interesante caer en la cuenta que los tiempos peligrosos, de los cuales Pablo le habla a Timoteo, precisamente iba a ser producto de las relaciones humanas, de hombres que iban a tener un cúmulo de características que se iban a dar en un momento en la historia de la humanidad, no como casos aislados, sino como una generalidad.
Y por eso aquí están potente lo que Pablo describe aquí. Aquí dice, en el versículo 1, también debe saber esto, Timoteo, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos, porque habrá hombres amadores de sí mismos. La palabra amador de sí mismo, del griego fil autos, fil autos. Amador de sí mismo, que se ama a sí mismo, egoísta.
La palabra egoísta está definida cuando uno la busca en el Google, que es nuestra herramienta de búsqueda de los diccionarios que hay. Dice aquí que antepone el interés propio al ajeno. Esa es la definición de egoísta, que antepone el interés propio al ajeno, lo que suele acarriar un perjuicio a los demás, claro. Porque hay que ver que en las relaciones humanas, las relaciones humanas se recienten cuando una persona es egoísta.
Sus intereses por sobre los demás. Mire, lo que a usted le pase, bueno, eso es un problema, pero lo que a mí me interesa es lo que a mí me pase. Y aquí podemos seguir leyendo. Dice, cuando se llama a una persona egoísta o se la acusa de practicar el egoísmo, nos referimos normalmente a que dicha persona antepone en todos momentos su bienestar.
Personal. Eso es la característica de la persona egoísta. Antepone en todo momento su bienestar personal o la satisfacción de sus deseos al bienestar de los demás o las necesidades colectivas. Hay que ver que esto afecta a las relaciones humanas. ¿Han conocido a ustedes personas egoístas? Claro que si en el mundo a través de la historia ha habido personas egoístas.
Pero lo que Pablo está diciendo, mira, el comportamiento general de los tiempos postreros iba a ser hombres que iban a anteponer sus deseos, sus bienestares por, sobre los demás. Y allí uno se encuentra con una tremenda gama de conductas egoístas. Hay amores egoístas. Qué curioso, ¿verdad? Cuando el amor precisamente es dar amor. Pero uno se encuentra a través de la historia con amores egoístas, personas que por su amor son capaces de echar abajo aviones, o, y digo aviones, por una situación grande. Son capaces de echar abajo familias para salvaguardar su amor.
Y Pablo le dice a Timoteo que en los tiempos postreros iban a ver a hombres egoístas. Sabiendo ustedes que la palabra antónima de egoísmo es altruísmo. Altruísmo. El término proviene del vocabolo altruísme, que es filantropía. Y del término latín alter, que se traduce como el otro. Se trata de aquella conducta que tienen algunas personas de dar atención y ayuda a otros. Aún cuando tales actos perjudiquen el bien de la persona que practica el altruísmo. Porque, honestamente, para ser altruista hay que estar dispuesto a sacrificar el yo.
El yo. ¿Y cuántas personas están dispuestas a sacrificar el yo en pro de los demás? Muy pocas. Muy pocas. En los tiempos finales, una característica que prevalecería de manera generalizada sería el egoísmo. Primero, mis intereses. Segundo, mis intereses. Y tercero, mis intereses también. El egoísmo es una conducta muy dañina. Tanto para el individuo que lo sufre, porque en el fondo las personas sufren.
O hay algunas personas que sufre. Tanto para el otro, quien sufre cuando uno se relaciona con una persona egoísta. Se ha dicho que el egoísmo es una conducta tóxica. Tóxica. Porque daña la forma en cómo resolvemos los problemas. Uno tiende o piensa si imaginan un mundo lleno de egoístas. ¿Se podría encontrar solución a algún problema? De ninguna manera. Ahora, el mundo no solamente iba a tener muchos egoístas y pocos altruistas.
Porque esta balanza o esta ecuación, si Pablo estaba diciendo, mira, en los tiempos finales van a haber muchos. Bueno, los pocos van a tener la otra o deberían tener la otra conducta. No se puede decir, mira, hay muchos altruistas y muchos egoístas.
No, esa no es la ecuación. La ecuación es más bien muchos egoístas. Muchas personas pensando en sí misma. Muchas personas teniendo el yo por sobre todo lo demás. Pero eso no iba a ser lo único de los tiempos postreros. También aquí Pablo dice, amadores de sí mismos, avaros, avaros, vanagloriosos, soderbios, blasfemos, desobedientes a los padres. También una característica de los tiempos del fin sería hombres que iban a tener esta conducta de sobedientes a los padres.
También aquí podemos seguir leyendo ingratos. Si hay algo que uno piensa doloroso de vivir, es la ingratitud. Esto es algo dolorosísimo de vivir. La ingratitud podríamos decir prácticamente no tiene memoria. La persona que es ingrata tiende a olvidar en forma muy rápida aquel favor o aquella circunstancia por la cual le hicieron un bien a uno. La ingratitud no tiene memoria. La gratitud sí tiene memoria. Pero la ingratitud no. Jesús vivió una circunstancia de estas.
Una circunstancia de estas. Aquí les quiero leer en Lucas 17. Y uno piensa, bueno, si Jesús lo vive o lo vivió, ¿qué más queda para todo el resto del mundo? Jesús hizo un milagro formidable. Jesús sanó a diez leprosos. Y la lepra es una de las enfermedades más terribles, socialmente hablando. Socialmente hablando. En la época de Jesús, incluso en la actualidad la lepra no tiene remedio. Es una enfermedad incurable. Yo me recuerdo aquí en Chile se tenía a Isla de Pascua como un leprosario.
Las personas se iban a vivir eternamente y para siempre y morían allí en Isla de Pascua apartados de todo el resto de chilenos. Y en Israel, la persona que vivía en la época de Jesús, que tenía lepra, era una persona que era apartada en lo social de todos los demás. De todos los demás. Además que es una enfermedad muy contagiosa. Y entonces generaba miedo y las personas, como digo, terminaban. Que a una persona la declararan leprosa, era algo terrible. Terrible. Tenían que dejar sus casas, abandonar todo lo que ellos conocían para irse a vivir allí apartados del resto en cuevas.
Que hayan en una miseria muy grande. Prácticamente vivían del recibir la misericordia de otros. Pero como tenían miedo de contagiarse, entonces finalmente le terminaban tirando la comida. Ese era el mundo del leproso. Terminan así, tirándola la comida. Y una comida que a uno tira a otro, no es lo mismo que decir, yo te doy comida a otro. Esto de tirar la comida, la comida cae y se ensucia. Y por eso era tan difícil y terrible ser leproso. Bueno, Jesús actúa en misericordia con 10 leprosos. Se los voy a leer, Lucas 10, verso 11. Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro 10 hombres leprosos los cuales se pararon de lejos.
Claro, porque no podían acercarse. Y alzaron la voz diciendo, Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros. Cuando Él los dio, les dijo, id, mostraos a los sacerdotes. El sacerdote era el que discriminaba. Si una persona tenía o no tenía lepra. El sacerdote oficiaba así prácticamente como médico. De manera que reconocía si la mancha era lepra o era otra enfermedad o era excema.
Bueno, por eso Jesús le dice, mire, vayan y preséntense a los sacerdotes para que los evalúen. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz. Y se postró rostro en tierra a sus pies, a los pies de Jesús, dándole gracias. Y curiosamente, y digo curiosamente, como una manera de resaltarlo, era samaritano. Los samaritanos no pertenecían al pueblo de Israel.
De hecho, los israelitas los consideraban como seres humanos de segunda categoría. Y no pertenecían a la línea de los israelitas. Pero este samaritano volvió a darle las gracias a Jesús. Y respondiendo a Jesús, dijo, no son diez los que fueron limpiados. Y los nueve, ¿dónde están? No hubo quien volviese y diezse gloria a Dios, sino este extranjero. Y le dijo, Jesús, levántate, vete, tu fe te ha salvado.
Esto es, yo diría que esto que vive Jesús muestra la conducta del hombre en general. El hombre en general es desagradecido. Desagradecido. Somos desagradecidos. La memoria del ser humano siempre ha sido así. Breve. Lo que manda es el hoy. Mire, lo que pasó el año pasado. No, eso pasó el año pasado. Eso no importa. Eso pasa segundo, tercer, quinto plano. Cuando a veces los grandes milagros están en nuestra memoria, pero uno pensando en el presente siempre. Bueno, eso de atrás quedó atrás y se olvida. Pero no se olviden que Dios no se maneja en el tiempo. No se maneja en el tiempo.
Dios es siempre igual. Y en consecuencia, uno debería aprender a mantener la gratitud de los grandes milagros. Y de los pequeños milagros, porque quién dice a usted que un pequeño milagro es pequeño? O un gran milagro es un gran milagro? A veces los grandes milagros son las cosas más pequeñas que uno pueda vivir. Una protección, a veces ocurren tantas circunstancias. Uno es protegido por Dios de tantas y tantas maneras. Que de tantas maneras uno lo tiende a considerar casi como un derecho. ¿Cuándo en realidad no es así? Y lo que le pasó a Jesús también es una conducta habitual. En el ser humano, los israelitas también se olvidaron de Dios prontamente.
Uno piensa a los israelitas que cruzaron el mar rojo. ¿Acaso no fue su comportamiento así? Pasan el mar rojo, un tremendo milagro. Esto de separar las aguas es una cosa extraordinaria. Pero ¿cuánto pasa? Unos días en el desierto y ya empieza. ¡Ah, no, mira! No tenemos agua, no tenemos comida, no tenemos esto, ¡ah, no tenemos lo otro! Y los grandes milagros, ¿dónde quedaron? Y aquí en Deutronomio 32. Deutronomio 32.
Aquí podemos leer, dice en el versículo 1, Escuchad Cielos y hablaré y oiga la tierra a los dichos de mi boca. Gotiará como la lluvia mi enseñanza, destilará como el rocío mi razonamiento, como la lluvizna sobre la grama y como las gotas sobre la hierba, porque el nombre del eterno proclamaré en grande seda nuestro Dios. Él es la roca cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud. Y Dios de verdad y sin ninguna iniquidad en Él es justo y recto.
La corrupción no es suya, de Sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa. ¿Así pagáis a el eterno pueblo loco e ignorante? Aquí el profeta hablando y reclamándole. Dios le reclama a su pueblo. ¿No es Él tu Padre que te creó? Él te hizo y te estableció. Acuérdate de los tiempos antiguos. Considera los años de muchas generaciones.
Pregunta a tu Padre y Él te declarará a tus ancianos y ellos te dirán. Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos. Según el número de los hijos de Israel. ¿Y el pueblo de Israel se olvidó? Se olvidó y dejó no solamente olvidar, también dejó de agradecerle. Adiós. La gratitud, que significa sentimiento, de estima y reconocimiento, que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio por el cual desea corresponder.
Eso es la definición exacta de gratitud. Sentimiento, de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio. A veces tuve ocasión o he tenido ocasión de vivirlo. ¿Quién nos ha sentido agradecido cuando no tiene un problema económico y alguien le presta dinero? ¿Quién nos ha sentido agradecido por aquello? Y la vida me ha enseñado que a veces uno puede devolver el dinero. Pero el favor, el favor se devuelve con otro favor.
Es una manera como de corresponder. Pero uno desarrolla ese sentimiento de gratitud. ¿Y ahora? ¿Qué nos pide Dios? Bueno, que seamos agradecidos con Él. Claro que sí. Porque no solo Dios ha hecho milagros físicos con nosotros. Dios ha hecho milagros espirituales que son mucho más relevantes en la vida de todo ser humano. Es muy curioso encontrarse que extranjeros son o uno encuentra en las escrituras más casos de extranjeros agradeciendo a Dios. ¿Qué de Israelitas agradeciendo a Dios? En el caso de la segunda de Reyes, 5.1, no voy a leer todo el relato, pero el caso de Nahamán.
Nahamán, el sirio. Sirio. Sirio no tenía nada que ver con Israel. Eran vecinos. Han sido vecinos históricos. Siria queda al norte de Israel. Aquí había un hombre, que era un buen hombre, que era un general de un ejército. Aquí en segunda de Reyes, 5 lo podemos leer. Aquí en segunda de Reyes, 5.1, dicen Nahamán, general del ejército del rey de Siria, que era un grande delante de su Señor y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado el eterno salvación a Siria.
Era este hombre valeroso en extremo, pero le pros. Entonces, había este problema. Como era Sirio, es probable que no lo hayan apartado. Si hubiese vivido en Israel, es muy probable que ese hombre no iba a poder ser general. Pero aquí el hombre era un hombre valeroso, un hombre valiente, un hombre excepcional podríamos decir, pero tenía esta enfermedad incurable. Y entonces aquí se cuenta el relato que lo puedo leer y decir y habían salido bandas armadas y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, que en su vida, en su vida, servía a la mujer de Nahamán.
Esta dijo a su señora, si rogase mi señora al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Y entonces aquí es muy notorio que el hombre se presenta ante el profeta y le pide que Dios intervenga y realmente él, como era un hombre del mundo, va donde el profeta le pide que lo sane y el profeta le dice, mira, yo no sano a nadie, el que sana es Dios.
Y entonces él vuelve a insistir y entonces el Iseo le dice, bueno, mira, sumer 7 veces en el Jordán. Y este relato siempre lo encuentro tan humano, tan humano porque este hombre no era un hombre religioso, era un general. Y los generales no andan, uno piensa, un general que se enfrenta a otro ejército está pensando en matar a los que están al frente. No tiene esos sentimientos, ¿verdad?
Él piensa como militar. Y entonces este hombre va y recibe esta instrucción de sumergirse en el Jordán 7 veces. Y entonces él dice, ¿y por qué tengo que sumergirme en el Jordán 7 veces? Acaso en mi casa, o en mi pueblo, o en mi nación no hay ríos que son más grandes que el Jordán. Si uno lo compara con el tigre o el huéufreté es un riachuelo prácticamente, fangoso más encima de la entrada.
Y entonces aquí nada más dice, ¿y por qué tengo que sumergirme? Y entonces los súbditos le dicen, si el profeta te hubiese pedido algo excepcional, ¿tú acaso no lo habrías hecho? Anda y consíguete la flora ahí arriba en el tibet. Anda caminando, no sé, deshidratado durante semanas. ¿Acaso no lo habrías hecho? Entonces el hombre le dice, sí, bueno, en realidad, claro.
Y entonces en ese razonamiento el hombre se sumerge en las aguas del Jordán y sale blanco, limpio como la nieve. Y este hombre dice, mire, qué agradecido estoy. Y él dice aquí, va donde el Iseo y le dice, yo te quiero pagar por este favor. Y el Iseo le dice, mira, no, no se puede, esto no se compra con dinero.
Y entonces uno empieza a hacer estos análisis. Los milagros no se compran con dinero, no se compran con cosas. ¿Dios del que quiere tener misericordia o tiene misericordia? ¿Y del que no? No. Y allí es voluntad de Dios hacer el milagro, sí o no. Y entonces, del verso 16, segunda de Reyes 5, verso 16, más él le dijo, vive el eterno en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Esto de aceptar un regalo. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso.
Entonces, Nahamán dijo, te ruego, pues, de esta tierra no se dará a tu siervo la carga de un par de mulas, porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará o locausto, ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a el eterno. Es una manera de agradecerle a Dios. Nunca más voy a ofrecerle sacrificio a otro Dios, que no sea al Dios de Israel. Incluso él dice, mire, lo único sí es que aquí se los leo, en verso 18, en esto perdón el eterno a tu siervo, que cuando mi Señor el Rey entrara en el templo de Rimón para adorar en Él y se apoyara sobre mi brazo, si yo también me inclinara en el templo de Rimón, cuando tal haga el eterno perdone en esto a su siervo.
Aquí el dijo que iba a servir al Dios verdadero, pero también tenía un jefe. Y si el jefe se inclinaba frente a un Dios falso, él tenía que acompañarlo porque era el hombre de confianza. Y el liceo le dice, vete en paz, vete en paz, está bien, no hay problema. Y uno piensa a veces en el pueblo de Israel, tantos milagros que hizo Dios con Israel y cuántas personas agradecidas en el tiempo.
Las personas están agradecidas en la parte emocional, allí en el momento, pero pasa el tiempo y ya después decae aquí el agradecimiento. Y entonces eso se llama ingratitud. Y aquí Pablo le dice a Teimoteo, mira, en los tiempos postreros, mucha gente, mucha gente sería ingrata. Ingratas a sus padres, ingratas a Dios, porque uno dice, mire, si son ingratos a sus padres, que los ven, serán gratos a Dios, que no ven. Esto hace parafrasea respecto de lo que Santiago dice respecto de los seres humanos.
Y uno habla mal acerca de los hombres a los cuales él ve, ¿acaso no hablará mal de Dios? ¿A quién no ve? Bueno, así uno se encuentra con que en los tiempos postreros, en forma general, iba a haber esta conducta de los hombres que iban a tener estas características de ser ingratos, impíos, que no iban a tener a Dios como su fuente de legalidad.
En forma generalizada. Y uno se va encontrando aquí con que en los tiempos postreros, aquí la palabra impío, viene del griego anócios, que exactamente Strong lo define como malvado, perverso, irreverente, que no tiene o no siente compasión o piedad. Y entonces ya uno se va encontrando con una sociedad que tendría caracteres en forma general muy malignas.
Y dice aquí en la siguiente característica, sin afecto natural, sin el natural afecto. Es una manera de traducirlo. Astorgos. Astorgos. Dice, de corazón duro hacia los parientes. Eso dice el diccionario Strong. De corazón duro hacia los parientes. Y el diccionario Google dice que no muestra hacia los seres con los que mantiene una relación de parentesco, el afecto o la estima natural. Yo si uno siempre cuenta, verdad, con mi hermana o en general, uno puede tener problemas con sus hermanos de carne.
Pero siguen siendo nuestros hermanos. ¿O no? Eso es lo natural. Lo natural uno puede tener problemas de relaciones con sus hermanos carnales, incluso hermanos espirituales, pero seguimos siendo hermanos. Pero la característica de los hombres del tiempo del fin es que no iban a tener esta característica. El afecto natural estaría trunco. O sea, mire mi hermano es lo mismo que fuera un extraño. Dice que no muestra hacia los seres con los que mantiene una relación de parentesco el afecto o la estima natural.
Uno piensa en los animales, el oso gris. El oso gris es un animal peligroso. Los que viven en lugares cerca de Canadá, en Estados Unidos al norte, conocen bien el oso gris mata muchas personas. Y una oso gris es más terrible que un oso gris. Y sin embargo, la oso, cuando cría a sus osesnos, hace un trabajo de joyería con sus osesnos. Los lamas, los estimulantes, los da alimento, los enseña, los educa, qué sé yo. Un trabajo realmente excepcional. Y estamos hablando de un animal feroz, feroz. Y los hombres del tiempo del fin no iban a tener ese cariño especial por sus familiares.
Y aquí en mis reflexiones ha habido épocas en la vida, en el mundo contemporáneo, en donde esto se ha dado, como yo diría, en forma cíclica. No sé si ustedes lo saben, pero aquí en la Alemania nazi se educó a las generaciones jóvenes y de niños, precisamente atacando a esta relación de parentesco para que los niños nazis entregaran a sus padres que pensaban distinto al régimen al Estado para que el Estado los matara.
Y en las instancias del mundo nazi, esto se convirtió en una normalidad. Los niños entregaban a sus padres y se sentían bien y contentos por aquello. También en la revolución de Mao en China también se trabajó con las generaciones más jóvenes para que los jóvenes y los niños entregaran al Estado, que en el fondo era presidio o era muerte, a los hombres más mayores.
En China siempre se ha tenido una característica del respeto hacia la autoridad representada en los ancianos. Pero en la época de Mao se trabajó precisamente en ese punto, en desvincular a los niños para que aplicaran esta fórmula. Y uno piensa, en los tiempos finales también se va a vivir esta circunstancia.
Los hombres tendrían esta característica, ingratos y también sin afecto natural. Implacables, implacables del griego aspondos, aspondos, sin tregua. Eso significa implacable, sin... no hay manera de aplacarlo, no hay manera de aplacarlo. Intemperantes, ácrates o ácrates, sin control propio. Sin control propio. Personas que cuando se enojan, como decimos en Chile, dejan la escoba. Se enojan y queda... no hay control sobre las emociones. Eso es, intemperante, crueles, aborrecedores de lo bueno. Traidores. Aquí la palabra traidor dice falta que comete una persona que no cumple su palabra o que no guarda la fidelidad de vida. Infatuados, tufó. Infatuados. Envolver con humo. Inflar con arrogancia.
Envanecerse. Amador de los deleites. Que ama el placer. Que ama el placer. Y el 18... la característica número 18. Conté 18 características que tendrían los hombres del tiempo del fin. Apareencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. Y cuando uno junta todas estas características y los pone en una época determinada, uno se da cuenta de que los tiempos que postreros, vamos a tener un problema social.
Porque si imaginan un hombre que sea ávaro, que quiera siempre tener, que quiera siempre juntar, el ávaro no necesariamente tiene que ser rico para ser ávaro. Hay personas pobres que son ávaras, porque es una relación que se tiene con las cosas. Esto de querer tener las cosas para sí. Si imaginan un gobernante ávaro, ¿se imaginan lo que significaría aquello? Un gobernante ávaro. Por eso, cuando uno empieza a pensar en los tiempos del fin o en los tiempos postreros, entonces uno se da cuenta que el hombre de los tiempos del fin serían hombres que iban a generar o que iban a generar una sociedad peligrosa, una sociedad implacable, una sociedad intemperante, una sociedad que va a rechazarlo bueno.
Y aquí, Pablo, cuando habla de estos hombres que tendrían apariencia de piedad, pero negarían la eficacia de ella, Pablo le dice a Timoteo, ¡cuídate de esos hombres! ¡Cuídate de esos hombres! Dice, a estos, evita. Segunda vez, Timoteo 3, verso 5. Lo estoy leyendo como sale aquí en la Reina Valera. Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ellos. A estos, evita. ¡Cuídate! ¡Cuídate de estos hombres! Ahora bien. Ahora bien. Cuando uno piensa en estos tiempos postreros, ¿qué tendría que hacer el hombre de Dios en los tiempos postreros? Porque esto no va a ocurrir aparte de nosotros. ¿Verdad? Nosotros vamos a estar en una cápsula mientras el mundo desarrolla todas estas cosas, todas estas características. ¿Se sería lo ideal, verdad? Ellos, los malvados. Nosotros, acá. No voy a usar ningún... Pero no es así. No es así. Uno desarrolla la vida. Uno no pertenece a este mundo, pero camina en este mundo. Es así. ¡Somos peregrinos! ¡Somos peregrinos! No dice la Escritura. Ustedes van a estar enclaustrados. De hecho, mismo Jesucristo cuando oro al Padre dice, no te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Eso dice la Escritura. En consecuencia, cuando Pablo le dice a Timoteo, mira, en los tiempos del fin, en los tiempos postreros, van a venir tiempos peligrosos. Bueno, mira, los hombres van a tener los hombres del mundo. Van a tener estas características. Cuídate de ellos. Cuídate de ellos. Y dice aquí, sigamos leyendo, 2 Timoteo 3, verso 6. Dice porque de estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Verso 10. Pero tú, hablando de la Timoteo, has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longa anímidad, amor, paciencia. Más también le dice persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevivieron en Antioquía, en Iconio, en Listra. Persecuciones que he sufrido y de todas me ha librado el Señor. Y aquí Pablo plantea algo de lo cual debiéramos ser más que conscientes, en particular en los tiempos actuales donde estamos comenzando a vivir. Comenzando a ver el fruto de estas nuevas generaciones. Ayer escuchaba a un periodista que estaba hablando respecto de las barras bravas, que no han permitido que el fútbol se reinicie en nuestro país. Y la persona decía, miren, nosotros conocemos a las barras bravas, las conocemos hace mucho tiempo, y ahora estamos cautivos de unas pocas personas que no permiten que las personas desarrollen la actividad a la cual a su trabajo, por los demás. Entonces yo pensaba, bueno, hay una escritura y en Ecclesiastés que menciona por qué ocurren estas cosas. Una escritura que dice por cuánto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón del pueblo se inclina al mal. Nunca los han corregido y ahora vienen a quejarse. Bueno, pero la frustración del periodista decía, bueno, pero miren, nosotros los conocemos y ahora estamos cautivos. Bueno, ¿se imaginan una sociedad completa así, completa así, que tengan estas 18 características concentradas? No, una persona con esto, otra persona con esto, otra persona con esto. No, ¿se imaginan todas estas características negativas multiplicadas por millones?
¿Cómo hacer un pacto ahí? ¿Cómo hacer una negociación? No hay negociación. O se le da todo o no hay nada. Bueno, va a llegar un tiempo peligroso. Y Pablo le empieza a decir a Timoteo, mira, tú has seguido mi conducta, más también has vivido o vas a vivir. Aquí se los voy a leer. Dice, pero tú has seguido mi doctrina conducta, propósito, félon, ganimidad, amor, paciencia, persecución, espadecimientos. Pablo le dice a Timoteo, bueno, esta es nuestra vida como cristianos. El futuro de los hombres de Dios y el futuro de los malos hombres corre por caminos paralelos. Incluso yo diría que ni siquiera es paralelo, sino que es divergente incluso.
El camino de los hombres malos, bueno, los hombres malos, dice aquí en el mismo capítulo de segunda de Timoteo.
En el verso 13, aquí se plantea esto. Dice, más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor. Pero el versículo anterior dice, y también, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, no deserán persecución. Entonces uno se encuentra aquí con que los caminos de Dios y de los hombres de Dios es un camino divergente del camino de los hombres malos, descritos aquí en segunda de Timoteo. Los hombres malos van a ir de mal en peor. Y los hombres de Dios, si quieren vivir piadosamente, van a vivir persecución. O usted cree que una persona que tenga todas estas 18 características va a tener una conducta misericordiosa con usted. Eso dice en la Escritura. La persona que quiera vivir piadosamente va a ser perseguida. Va a ser perseguida. Y entonces cuando uno se pone en el contexto, en qué camino quiere caminar usted, en el camino del mal o en el camino del bien, cuando uno piensa en ello, yo creo que ninguno de los que está aquí podría, en su sano juicio, pensar, no es que yo a mí me gusta el camino del mal, yo estoy aquí obligado. No, todo lo contrario. Uno quiere recibir los consejos de parte de Dios para poder aprender a vivir esta vida en conformidad con lo que Dios quiere de nosotros.
Y entonces, si uno piensa en aquello, ¿qué es lo que Dios le pide a su pueblo? ¿Qué es lo que la Escritura dice como debe ser el comportar de un hombre de Dios? Aquí en Efecios 5, en Efecios 5, dice aquí, verso 1, sed pues imitadores de Dios como hijos amados. Eso es lo que Dios quiere con sus hijos. Eso es lo que Dios quiere con su pueblo. Ser imitador de Dios. Dice Yandad en amor como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante, pero fornicación y toda inmundicia o avaricia, ni aún se nombre entre vosotros como conviene a Santos. Se fijan las características de los hombres del tiempo postreno es que iban a ser avaros. Y aquí Dios dice, miren, no sean avaros. Ustedes van por un camino separado, distinto, divergente. Dice ni palabras deshonestas, ni necesidades, ni truanerías que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Eso es lo que Dios quiere de nosotros. Dice porque sabéis esto que ningún fornicario o inmundo o avaro que es idolatra tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nosotros corremos por un camino divergente al que corre el mundo, en particular con los seres que van a inundar los tiempos postreros. Y dice aquí, nadie os engañe con palabras vanas porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, participe con ellos. Dios pide que nuestra conducta sea una conducta de luz, una conducta de luz, no de tinieblas. Dice aquí, porque en otro tiempo erais tinieblas, más ahora soy luz en el Señor, andad como hijos de luz, la forma en como debemos conducirnos.
Dice porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad, comprobando lo que es agradable al Señor y no participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas, porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto. Más todas las cosas cuando son puestas en evidencia por la luz son hechas manifiestas, porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice, despiértate, tú que duermes y levántate de los muertos y te alumbrará Cristo. Y entonces uno se encuentra con que el comportar del Hijo de Dios es un comportar diferente a el comportar de los hombres del mundo. Debe existir diferencia. Y cuando hablo de debe existir diferencia es que, ¿cómo mostramos la diferencia con el mundo? ¿Cómo mostramos la diferencia? ¿Y qué pasa si nuestro hablar es igual al del mundo? ¿Y qué pasa si nuestro vestir es igual al del mundo? ¿Y qué pasa si nuestros accionares, personales en el área chica son iguales a las del mundo? ¿Dónde está la diferencia? ¿Dónde está la diferencia? No, mire, yo soy cristiano, participo en una iglesia, voy todos los sábados, cumplo con la fiesta santa, pero a la hora de hablar, amigo mío. Digo lo que pienso, no importa lo que pase, con malas palabras, con cosas. ¿De qué estamos hablando? Bueno, eso es. Nuestro comportar con el mundo es divergente. Y esa divergencia se tiene que mostrar. Si no, la pregunta que siempre uno se hace, ¿dónde está la diferencia? ¿O no hay diferencia? Tiene que haber diferencia. ¿Y esa diferencia, dónde se muestra? Se muestra en nuestras relaciones que tenemos precisamente con el mundo. Pero si en nuestras relaciones con el mundo nos comportamos igual como las personas del mundo, ¿en dónde está la diferencia?
No vaya a hacer cosas, no vaya a hacer cosas que Dios evalúe nuestros accionares y Dios evalúa nuestros accionares. Esos accionares que nosotros manifestamos o manejamos en el área chica. Y digo área chica en esa área en donde nadie participa de nuestras decisiones. Hay un área, mis hermanos, en donde nadie, nadie puede decidir por mí. Nadie. Estoy yo y está la situación. Y yo tengo que decidir. ¿Y allí, en esa área, qué pasa si sus decisiones son iguales a las del mundo?
No se olviden, mire, eso lo sabe usted y Dios.
Usted y Dios. A puerta cerrada. ¿Cómo es su cristianismo?
¿Es un cristianismo real o es un cristianismo de apariencia? Esas son las preguntas que uno tiene que aprender a resolver. Uno se puede escudar con que uno lleva, no sé, voy a hacer una exageración, una hipervola. Llevo 100 años en la iglesia. Y dejará 100 años en la iglesia. Pero como decía don Germán, ¿ha cambiado usted algo? ¿Algo? ¿O sigue siendo la misma persona del año cero o del año uno?
Si el mundo tiene una conducta, el hombre de Dios debe tener otra conducta. ¿Cuál es esa otra conducta?
Podríamos decir que es la antítesis de lo que fue presentado como los tiempos peligrosos, las características de los hombres de los tiempos del fin. Sería la antítesis, sería los antónimos. Yo los invito a que en su casa hagan el ejercicio. Tienen 18 caracteres de los hombres de los tiempos postreros. Yo los invito a que busquen los antónimos y a que evalúen si en ese antónimo usted calza.
¿Cómo debe ser el comportar del hombre de Dios? Aquí en Santiago 3, en el verso 13, hay una caracterización de cómo debiera ser el hombre de Dios. Dice aquí, ¿quién es sabio y entendido entre vosotros? ¿Quién es el hombre que ha alcanzado un grado de maestría desde el punto de vista espiritual?
¿Qué dice la Escritura? Dice, muestre. Por la buena conducta, sus obras en sabia mansedumbre.
Pero si tenéis celos amargos y con tensión en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad, porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica, porque donde hay celos y con tensión, allí hay perturbación y toda obra perversa. Esto de contienda. Por eso uno no puede sino pensar cuando uno ve estas noticias y todo y ve esta furia que hay, este algo, esto es espiritual. Esto que estamos viviendo en Chile, lo que estamos viviendo, esto es de corte espiritual.
Y dice aquí cuál es la sabiduría de la cual nosotros debiéramos hacer gala.
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos. Y aquí los frutos, el fruto del espíritu debiéramos hacer gala, de aquello. Dice sin incertidumbre, sino con certidumbre, con certezas, ni hipocresía. El camino fácil del cristianismo, la hipocresía. Y dice aquí, y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Nuestros mundos respecto del carácter de los hombres del tiempo del fin, nuestro mundo es un mundo divergente. Los hombres solemos ser porfiados respecto de los consejos, pero Dios nos aconseja a que no seamos porfiados y rebeldes a los consejos. Sino que con la ayuda del Espíritu Santo, lo ideal es que trabajemos con nosotros mismos, en generar esas diferencias con el mundo, en generar esa transformación. Es cierto, el Espíritu Santo trabaja con nosotros, pero no nos obliga. ¿Han pensado en eso?
Mire, de todos los que estamos aquí, todos los que somos bautizados, si nosotros no le permitimos a Dios trabajar con nosotros, Dios nos va a tomar un tridente y un látigo y nos va a obligar. Nosotros permitimos a la Espíritu Santo trabajar con nosotros. Dios no nos obliga. Y por eso, cuando uno analiza los tiempos que estamos viviendo, también deberíamos estar constantemente analizando lo que pasa con nosotros. Con nosotros mismos, ¿estaremos dando la lucha o nos habremos entregado a las vicisitudes de la vida? Que Dios nos ayude para ser fortalecidos, para terminar fortalecidos en los tiempos especiales que estamos viviendo.
Gracias.