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Vamos a iniciar este mensaje, haciendo mención a esta noticia que ha dado vuelta al mundo varias veces ya, después de un largo período de latencia, la ciudad de Jerusalén vuelve a estar en la palestra noticiosa mundial.
Después de muchos meses en donde el mundo volcó sus ojos, a Siria, a Irak, a Irán, a Corea, a Venezuela y tantos otros lugares en el mundo en donde más de alguna vez nos preguntábamos qué había pasado con Israel y por qué Jerusalén no salía en las noticias, hoy Jerusalén vuelve a hacer noticia. Lamentablemente, no con las noticias que quisiéramos, porque como todos sabemos Jerusalén significa ciudad de paz y precisamente no es por paz que Jerusalén ha vuelto a salir a la palestra. El día de ayer fue declarado por el grupo Jamás como viernes de la Ira, en lo que ellos consideran fue una declaración de guerra de parte de Estados Unidos. Así es que el día de la Ira uno piensa después de los rezos matinales, el viernes porque para los musulmanes el día sagrado es el viernes y entonces ellos acudieron aquí a sus mezquitas a orar y salir de las mezquitas, con destino a las calles, a defender lo que ellos consideran ha sido una injusticia. Y aquí han terminado, han habido muertos, han habido heridos y el anuncio de esta semana por parte de Donald Trump sacó de las sombras a Jerusalén y la puso en el tapete noticioso. Y a raíz de ello, aquí tengo un comentario que realizó Reiner Herrmann en Alemania, un comentarista internacional que dice lo siguiente respecto de lo que ha pasado. Dice, Trump puso fin a la hipocresía en Israel. Eso fue lo que pasó esta semana. Trump puso fin a la hipocresía. La hipocresía es inherente a determinados temas. Por ejemplo, a la discusión sobre si Turquía debería pertenecer a la Unión Europea o no, así como al llamado Proceso de Paz entre Israel y Palestino. Dice aquí, en cuanto a este tema, este miércoles 6 de diciembre, el presidente estadounidense Donald Trump puso fin a la hipocresía, al anunciar que pretende reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar allá la embajada de los Estados Unidos. Simplemente reconoció la realidad. Sin embargo, con ello también provocó un terremoto que afectará los intereses norteamericanos. Y me hizo ruido este comentario. La hipocresía es inherente a determinados temas.
Comentarios noticiosos como este me hacen reflexionar respecto del mundo y sus caminos. ¿Por qué es esto? ¿Por qué dice que la hipocresía es inherente a determinados temas?
Porque todos saben que, desde la perspectiva de Israel, Jerusalén es su capital indivisible y eterna. Y todos los políticos lo saben, pero no se había anunciado. ¿Por qué? ¿Por qué es mejor no decir nada?
Es mejor haber hecho lo que habían hecho los políticos en el pasado. Ir posponiendo la decisión. Cada seis meses se estaba posponiendo esta decisión desde el año 1980. Se había estado posponiendo esta decisión. Comentarios noticiosos como este me hacen reflexionar respecto del mundo y sus caminos. Y me hacen caer en la cuenta que el mundo y sus caminos se han alejado de los preceptos y mandamientos de Dios en muchos aspectos. En particular, en la cualidad de ser sinceros.
De hecho, aquí el investigador Reimner Herrmann dice que esta decisión de anunciar verbalmente y explícitamente que Estados Unidos reconoce a Israel, y lo salen como capital de Israel, se hizo desde la perspectiva de un empresario, y no de un político. Porque políticamente hablando lo correcto habría sido posponer esta decisión. Pero como el señor Donald Trump no es político y es empresario, entonces él sinceró una situación como esta.
Y esto me ha hecho pensar en el mundo y sus caminos. Y sus caminos, lo políticamente correcto, habría sido retrasar por otros seis meses la decisión de reconocimiento de Jerusalén. Lo que me hace pensar que vivo en un mundo hipóquita. Eso es lo que me hace pensar esto. Me hace reflexionar. Vivo en un mundo hipóquita. Vivo en un mundo en donde se cumple cada vez más las palabras de Pablo a Timoteo. Allí en segunda de Timoteo 3, cuando Pablo, por inspiración, le dice a Timoteo que vendrían tiempos peligrosos. Y estamos viviendo tiempos peligrosos. Desde todo punto de vista estamos viviendo tiempos peligrosos y tiempos que se van a ir volviendo más peligrosos. Uno lo vive así. Aquí en segunda de Timoteo 3, Pablo le dice a Timoteo también debe saber esto, que en los posteros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. Y Pablo le dice a Timoteo que evitará a aquellas personas. Vivimos en un mundo del cual la Escritura nos advierte y nos invitan a no participar de este mundo. En Efecio 511, Pablo, nuevamente, dice y no participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. De hecho, Jesucristo, en su oración final, antes de ser capturado, cuando podríamos decirnos habla a nosotros, Jesucristo nos dijo que no tuviéramos parte en el mundo. Los cristianos no tenemos parte en el mundo. Vivimos en el mundo, pero no debemos tomar parte del mundo. En Juan, en el capítulo 17, en el verso 9, aquí, Jesucristo, dice, Yo ruego por ellos, no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyo son. Y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío, ya he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo, más estos están en el mundo. Y yo voy a ti, Padre, Santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre para que sean uno así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre, a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti, ya hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Verso 15. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. El camino de los cristianos corre en paralelo con el mundo. Como personas que andan en este mundo, no somos de este mundo.
Aquí las escrituras incluso dicen que nuestro comportar con el mundo, nosotros somos peregrinos en este mundo. Aquí les quiero leer en primera de Pedro, Pedro hablando a los hermanos. Uno piensa en el primer siglo de nuestra era, en primera de Pedro, 1-17.
Dice lo siguiente.
Y si invocáis por padre aquel que sin acepción de personas juzga, según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación. ¿Por qué usa Pedro la expresión peregrinación? Porque nosotros somos peregrinos en este mundo. En primera de Pedro 2, en el capítulo 11 dice Amados, yo os ruego como extranjeros y peregrinos que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles para que en lo que murmuran de vosotros como de malechores glorifiquen a Dios en el día de la visitación al considerar vuestras buenas obras.
Aquí, Pedro, Pablo, todos hablan de aquello. Nosotros vivimos en este mundo, trabajamos en este mundo, nos desarrollamos en este mundo, pero nosotros corremos en paralelo a este mundo. Y nuestras vidas no se condicen o no deben conducirse con este mundo.
En la versión de lenguaje simple en primera de Pedro 2.12, cuando leímos a su momento, dice, portense bien cuando estén con gente que no cree en Dios. Así, aunque ahora esa gente hable mal de ustedes, como si fueran unos malvados, luego verá el bien que ustedes hacen y alabará a Dios el día en que Él les pida cuentas a todos.
Vivimos y nos desarrollamos en este mundo, pero nuestra mirada deberá estar puesta, no en las cosas que perecen, sino en las cosas que son inmutables. Cuando uno piensa en el futuro, hermanos, ¿en qué piensa usted? ¿En qué piensa usted?
¿Usted piensa en alguna línea política?
¿En particular? ¿O piensa más allá? En Hebreos 11, en el verso 13, aquí la carrera de la fe, nuestra mirada deberá ser la misma que tuvieron los héroes de la fe, los padres de la fe. En Hebreos 11, en el verso 13, dice conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos y creyéndolo y saludándolo y confesando que eran extranjeros y peregrinos en esta tierra. Todos los padres de la fe vivieron en sociedades que tenían sus fórmulas de vida y de gobierno, pero los padres de la fe esperaban el fin de las promesas. En el verso 14, dice porque lo que esto dice claramente dan a entender que buscan una patria, pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver, pero anhelaban una mejor, esto es celestial, por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad. La vida del creyente en Cristo espera un mundo mejor, un mundo mejor debido a que el que gobernará en este mundo será un rey justo. De hecho, cuando uno piensa en el futuro, nosotros creemos en una monarquía, que podríamos decir que es como el anatema de la República, porque las repúblicas surgen echando abajo las monarquías que existieron en el Medioevo. Nosotros creemos en una monarquía, y creemos en una monarquía porque creemos que vendrá un rey justo que gobernará sobre toda la tierra.
Aquí, en Isaías, en el capítulo 32, se hace mencionar esto. Hablando del futuro, dice, «Ea aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio». Nosotros creemos en el futuro, cuando miramos al futuro, pensamos en qué Jesucristo reinará en Jerusalén, establecerá un gobierno justo en Jerusalén, y aquí en Apocalipsis 24, las escrituras que leemos siempre para la Fiesta de Tabernáculo, se mencionan que gobernaremos con Cristo mil años. Apocalipsis 24 dice, «Y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marcha en sus frentes ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años».
Nosotros exceedemos el futuro, y vemos que Jesucristo va a reinar en Jerusalén, que instaurará sus pies allí, en el monte de los olivos, el monte de los olivos se partirá, y gobernará aquí, junto con sus santos, mil años. Eso es cuando uno miras al futuro. En Isaías 32, el verso 2 dice, «Y será que el varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión, como arroyos de agua se entierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa».
Cuando uno piensa cómo será ese gobierno en el futuro, vemos que ese rey gobernará con justicia, y dice aquí, «Como sombra de gran peñasco en tierra calurosa, se han puesto alguna vez a la sombra de un gran peñasco cuando hay un día caluroso, es mejor que todos los aires acondicionados que uno pueda tener».
Ese será el comportar en el futuro, y nosotros nuestra mirada está en eso, en un reino futuro, en donde un rey va a gobernar con justicia, y dice, «No se os buscarán en el futuro, y no se os buscarán en el futuro los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos, y el corazón de los necios se entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente.
El ruín nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido». Siempre cuando uno analiza esta escritura, cae en la cuenta de por qué dice eso. ¿Por qué dice el ruín nunca más será llamado generoso? Porque el rey que va a gobernar en Jerusalén tendrá una característica que no tiene ningún ser humano en la actualidad. Los seres humanos no reconocemos el corazón del que está al frente nuestro. Esa es una propiedad que solamente la tiene Dios. Aquí hay otra escritura en Jeremías 17.
Dejemos un dedo aquí, volvamos acá. En Jeremías 17. ¿Quién es el que conoce el corazón de las personas? Dios. Dice el verso 9, engañoso es el corazón, más que todas las cosas, hiperverso. ¿Quién lo conocerá? Verso 10 dice yo el eterno, que escudriño la mente, que pruebo el corazón para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Entonces, cuando uno analiza esta escritura de Isaías 32, en el verso 5 dice, el ruín nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido.
Una de las grandes dificultades que tienen los que ejercen juicio, precisamente es reconocer que tanta veracidad tienen las personas cuando acuden al rey a pedir tal o cual favor o tal o cual situación, cuando piden algún consejo o cuando piden que se haga justicia. ¿Cómo saber exactamente qué es lo que hay dentro del corazón de las personas? ¿Será mentira lo que están contando?
¿Será un cuento? ¿Será una fantasía? Bueno, entendemos que en el futuro el rey va a juzgar con justicia desde Jerusalén y ya ese rey no va a ser engañado y va a tener esa capacidad para saber quién está al frente de él. Y por eso dice, ni al tramposo será llamado espléndido.
¿Cuántas personas engañan cuando presentan casos y cuantas personas mienten cuando presentan casos? Dice el verso 6, porque el ruín hablará ruindades y su corazón fabricará iniquidad para cometer impiedad y para hablar escarnio contra el eterno, dejando vacía el alma hambrienta y quitando la bebida al sediento. Las armas del tramposo son malas, trama intrigas y nicoas para enredar a los simples palabras mentirosas y para hablar en juicio contra el pobre, pero el generoso pensará generosidades y por generosidades será exaltado.
La vida del creyente en Cristo espera un mundo mejor, un mundo mejor debido a que el que gobernará ese mundo mejor será un rey justo y será un rey que definitivamente tiene estas características divinas de poder resolver las cosas justamente, en su justa medida. Nosotros creemos que ese rey que gobernará en Jerusalén será Jesucristo. Será Jesucristo. Nosotros creemos y esperamos que quien nos gobierne tenga la capacidad divina de reconocer los corazones.
Nosotros esperamos un mundo definitivamente mejor, gobernao por un rey justo y administrado por reyes justos. En Segunda de Pedro 313, una otra escritura, Pedro, aquí hablando, nos dice, pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
Y por eso nosotros decimos, somos peregrinos en este mundo y nosotros no tenemos parte ni heredad en este mundo. Y no tenemos parte ni heredad en este mundo porque no somos de este mundo. Somos extranjeros y advenedizos en este mundo, y esperamos promesas inmutables. Aquí en Primera de Pedro, en Primera de Pedro, dice aquí bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
Aquí en la versión del lenguaje simple, dice, y de que nos dará todo lo que nos ha prometido y que tiene guardado en el cielo, lo que nos ha prometido no puede destruirse, ni mancharse ni marchitarse. De allí que nuestros amores y anhelos no están puestos en las cosas de este mundo. Cuando uno piensa en el futuro, cuando uno piensa en cómo se mueve este mundo, piensen ustedes lo que acabo de leer respecto de lo que dicen los analistas. Aquí el presidente ha sido honesto, ha transparentado una situación, pero que en el mundo de la política no es así. En el mundo de la política en realidad se cuentan cosas para agradar a todos, pero todos sabemos que eso es imposible agradar a todos.
Pero así se mueve el mundo, y nosotros no tenemos parte ni heredad con este mundo. Aquí, primera de Juan, 2.15, nos dice que nosotros no debemos amar a este mundo, porque nosotros no tenemos parte ni heredad en este mundo. Primera de Juan, 2.15, dice aquí, no améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la van a gloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo, y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Nuestra mirada hacia el futuro debiera estar puesta en las cosas que no son de este mundo. Si bien el mundo es atrayente y en muchos casos se presenta de manera poderosa, pero uno cae en la cuenta, hermanos, tantas historias hay en el mundo que nos demuestran que el mundo es efímero, uno piensa en la vida de uno solamente, cuántas cosas han pasado en este mundo que se presentaron de manera poderosa, y uno dice, bueno, ¿y cuánto queda de aquello el día de hoy?
En la ciudad de Valdivia, hay un sector que abrigaba a la antigua estación de trenes en Valdivia. Y es llamativo aquella estación de trenes porque tenía unos mosaicos muy hermosos.
Las estaciones de trenes de hace 40 o 50 años atrás tenían un modelo arquitectónico único. Mandaban hacer mosaicos con unos cuadraditos de un centímetro de...
bueno, un centímetro por un centímetro. Y armaban imágenes hermosas. En algunos casos representaban paisajes, en otros casos representaban a la misma estación de trenes. Y hace 50 años atrás, esa estación de Ferrocarriles en Valdivia era bullante, bullante. Miles de personas entrando y saliendo de esa estación.
Y son 50 años, que es más o menos la edad que yo tengo. Y pienso yo ahora, ¿cuánto queda de eso? Miles de personas entrando y saliendo con una tecnología bullante, porque las locomotoras en aquello tiempo eran la gran tecnología del mundo. Piensen ustedes, estaciones de Ferrocarriles hay en todos los lugares de Chile, por lo menos hacia el sur. No hay pueblos pequeños que no tengan su estación de trenes. ¿Cuánto queda de eso? En la actualidad, ese lugar al cual me estoy refiriendo es como un pueblo abandonado. No queda nada de eso. No quedan las locomotoras. Los locomotores no las ven los museos. Porque ese lugar en la actualidad es un sitio abandonado. Ya han pasado 50 años. Y uno piensa, ¿cuántas personas habrán sentido emocionadas al ver aquella época gloriosa de Ferrocarriles? Ya no queda nada. Y así, a través de toda la historia de la humanidad, los reyes de este mundo han sido muchos. Los reyes de este mundo han sido muchos. ¿Qué recuerdo tenemos de ellos? Por ejemplo, ¿qué pasó con Ciro? ¿Qué pasó con Alejandro Magno? ¿Qué pasó con Darío el Persa? ¿Qué pasó con Nábuco Donosor? Si no fuera por la Biblia, nadie se acordaría de ellos. De hecho, las personas que no conocen la Biblia no saben quién fue, por ejemplo, Nábuco Donosor. Uno piensa, la Biblia ha dejado consignado algunos nombres que fueron gigantes en su época, pero que ahora no son nada. No son nada. Y las personas a veces se encandilan con eso, se emocionan con eso, y algunas veces abandonan este camino por eso. ¿Y qué queda de eso en la actualidad? De eso no queda nada en la actualidad. Queda solamente los recuerdos, los recuerdos. Y por eso aquí, primera de Juan dice, no, a Maze, al mundo, porque el mundo pasa, queda atrás. Pero quiénes son los que quedan a perpetuidad? El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. La inmutabilidad y la permanencia, hermanos, se da a nivel espiritual, no a nivel físico, porque a nivel físico todo se decanta, todo se envejece, todo decae, todo deja de ser. Pensemos solamente en este lugar. Hace 30 años, cuando don Julio hizo todo esto. Hace 20 años atrás, cuando él tenía, él me decía, aquí había 80 funcionarios en este lugar, y en la tarde él tenía una oficina arriba, y él miraba cuando sus operarios salían de este lugar con sus cotonas azules. Y él mismo me decía, se veían tan bonitos todos sabiendo. Bueno, ¿de eso qué es lo que queda? El recuerdo, el recuerdo de un hombre ya mayor, que me lo transmitió a mí por las circunstancias de la vida. Pero exactamente qué es lo que queda de ello, no queda nada. ¿No queda nada? Las máquinas se vendieron, los zapatos se regalaron finalmente. No améis al mundo, ni las cosas que está en el mundo, porque eso va a pasar. Como dije hace un momento atrás, ¿qué pasó con los reyes de este mundo? ¿Qué ha pasado con los reyes de este mundo? ¿Han tenido su época gloriosa, la venida de la decadencia y finalmente la desaparición? Y eso es un ciclo que se ha dado a través de la historia, desde los tiempos antiquísimos hasta los tiempos actuales. Somos peregrinos ya benedizos en este mundo, porque esperamos que algún día se cumplan las promesas que Dios ha hecho para con su pueblo, para aquellas personas que aman su venida. Tenemos... Dios nos ha hecho promesas a todos los que creemos en su venida. Pero esas promesas son a nivel espiritual.
Vayamos para allá. Quiero leer algo. A la espera de todas esas cosas, porque la Escritura dice que se van a cumplir esas cosas. Y entonces, a la espera de esas cosas, ¿qué es lo que nosotros, los que somos extranjeros, ya benedizos, qué es lo que tenemos que hacer? La Escritura lo explica y lo explicita así como el ABC. Por eso se dice que la Biblia puede ser leída por un niño, por un joven, por un adulto y por un adulto mayor. Y puede ser entendido, porque nos explican con manzanitas lo que nosotros debemos hacer en este mundo, a la espera de aquellas cosas. En Segunda de Pedro, en el capítulo 3, Pedro nos dice a Amados, esta es la segunda carta que os escribo, llenamos despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles. Sabiendo primero esto, que en los posteros días vendrán burladores andando según sus propias concupiscencias y diciendo dónde está la promesa de su advenimiento, porque desde el día en que los padres durmieron todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación, dice, estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y también la tierra que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua, pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Más o amados no ignoréis esto, que para con el Señor un día es como mil años y mil años como un día. Dios que vive en la eternidad a Él no pasa el tiempo. Y esto es algo de lo cual uno repite constantemente y uno lo repite constantemente porque nosotros, que somos físicos, que vivimos 80 o 90 años, pensemos aquí en Chile, dicen que hay un chileno que tiene 121 años. Cuando uno piensa en 100 años, piensa que 100 años es toda la vida. Pero Dios que habita en la eternidad, mil años, ¿qué son mil años? Para un ser que no envejece, que no se cansa, que no sufre con los años. Bueno, dice, es como un día. Entonces, dice el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza. Cuando uno piensa en los tiempos finales, cuando uno piensa en los tiempos que vienen, cuando uno piensa, como decía don Marcelo a su momento atrás, en el desarrollo tecnológico en el cual estamos viviendo, nuestro mundo está cambiando día con día. Nuestro mundo es diferente a como fue hace 50 o 100 años atrás, pero aún no llega al fin. Todavía queda algo por hacer. Y que es ese algo por hacer, dice el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno de nosotros peresca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Dios tiene expectativas con nosotros. Piensen ustedes, si es que perseveramos hasta el fin, si es que llegamos a ser parte de ese selecto grupo de hombres y mujeres que perseveren hasta el fin, vamos a heredar muchas cosas, vamos a heredar la eternidad, vamos a poder gobernar con Cristo mil años, y como hemos mencionado en el pasado, eso es sólo el comienzo. Sólo el comienzo. Bueno, si podemos llegar, si es que alcanzamos la vida eterna, muchas cosas se cumplirán en nosotros. Dice aquí el verso 10.
¿Qué podemos hacer a la espera de las cosas que vienen? Y la Escritura dice, debemos andar en manera santa y piadosa. Y entonces la pregunta del millón es, bueno, ¿qué es andar de manera santa? Aquí dice, esperando y apresurandoos para la avenida del Día de Dios, de la cual los cielos encendiéndose serán desechos y los elementos siendo quemados se fundirán. Esto de apresurandoos. ¿Qué se refiere a apresurandoos? La Biblia de Lenguaje Simple dice, esperando con ansias, esperando con ansias el Día de Dios. Y aquí una pregunta. ¿Esperamos con ansias el Día de Dios? ¿Los que estamos aquí? ¿Anelamos el Día de Dios? ¿Oramos todos los días para que venga su reino a esta atribulada tierra? Nosotros vivimos en un país gracias a Dios en paz. Pero no todo el mundo vive en países como los que estamos viviendo nosotros el día de hoy. Por supuesto que no somos una nación perfecta. Tenemos dificultades. Uno lo puede ver todos los días cuando deambula por este país. Pero hay lugares en donde hay limpiezas étnicas en mi amar. Los Rohingyas, que es una comunidad autóctona, que profesa una religión musulmana. Pero los gobernantes de aquel país son hindúes. Y han comenzado a hacer una limpieza étnica. Y esa limpieza étnica significa que los están persiguiendo y los están asesinando. Bueno, ellos no creen en lo que nosotros creemos. Nosotros creemos que cuando Jesucristo regrese, todas esas injusticias dejarán de ocurrir. Uno piensa aquí en Latinoamérica, Latinoamérica. Hace algunos días atrás, un miembro del Clube Heratoria trajo el tema del hambre. La palestra en el club. Y se menciona que el hambre en el mundo, en vez de disminuir, ha aumentado. Las regiones del mundo en donde más ha aumentado el hambre es Latinoamérica. Es un país en particular, Venezuela. La tasa de desnutrición en Venezuela se ha disparado. Vivimos en un país en paz. Y estamos agradecidos por ello. Pero qué de los miles y millones de personas que están viviendo hambre, o los desplazados en Siria, cientos de miles de desplazados, personas que, por el hecho de pensar distinto, son perseguidos a muerte. ¿Anelamos el reino de Dios? ¿O anhelamos otros gobiernos que no son de Dios, que son humanos? Y entonces aquí la Escritura nos dice que es lo que debemos hacer, a la espera de las cosas que van a ocurrir. Verso 13. Pero nosotros esperamos, según sus promesas, sierlos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia, por lo cual, o amados, estando en espera de estas cosas, procurada con diligencia ser hallados por él, sin mancha e irreprensibles en paz. A la espera de estas cosas debemos ser diligentes. ¿En qué aspecto de nuestra vida? ¿En qué aspecto de nuestras vidas? Debemos ser diligentes en los aspectos espirituales de nuestras vidas.
A la espera de estas cosas debemos ser diligentes en nuestra carrera espiritual. ¿Y cómo hacemos práctico lo que acabo de decir? Lo práctico. Sabemos que debemos trabajar en nuestras vidas espirituales. ¿Y cómo hacemos práctico lo que acabo de decir? Lo práctico. Sabemos que debemos trabajar en nuestras vidas espirituales. ¿Pero cómo lo hacemos práctico? En la carta a los romanos, Pablo explica aquí cómo debe ser nuestra vida espiritual. Y aquí, romanos 12. Romanos 12 y romanos 13. Estos dos capítulos están mencionados. De hecho, la Biblia reina valera trae una capite y dice, ¿Dónde están los deberes cristianos? Deberes cristianos. Y entonces, vamos a repasar en el resto de este mensaje los deberes cristianos, en los cuales debemos trabajar. Verso 1. Dice, Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Dice aquí, no os conforméis a este siglo, esto de adaptarse. No nos parezcamos a este mundo. Cuando uno piensa, el mundo se ha vuelto hipócrita. El mundo se ha vuelto hipócrita. ¿Quieres no tener problemas? Bueno, se hipócrita. ¿Quieres solucionar tus problemas? Bueno, di que lo vas a arreglar, pero en el fondo no lo vas a arreglar. Dice, no os conforméis a este siglo, si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. Digo pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Cada uno de nosotros tiene que trabajar consigo mismo.
¿Y cómo tener una opinión equilibrada de uno mismo? Uno tiene que evaluarse, uno mismo. Mientras mejor es la opinión que tengo de mí mismo, menos posibilidad tengo de cambiar. Si yo pienso muy bien de mí, ¿qué cosas tengo que cambiar? No, miren, si yo en realidad no tengo muchas cosas que cambiar. No es así. Y si ustedes se fijan aquí, Pablo, a los romanos, está hablando a nivel personal. Dice aquí que no tenga más alto concepto de sí. Esto no es la opinión que yo tengo de otro, es la opinión que tengo yo de mí mismo. Y para llegar a aquello, uno tiene que trabajar con uno, uno tiene que evaluarse. Estamos llegando a final del 2017. Bueno, ¿cómo lo hice en este año 2017? A nivel espiritual. Dice aquí, voy a seguir leyendo conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno, porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función. Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía usese conforme a la medida de la fe, o si de servicio en servir, o el que enseña en la enseñanza, el que exhorta en la exhortación, el que reparte con liberalidad, el que preside con solicitud, el que hace misericordia con alegría, el amor sea sin fingimiento.
Se fijan, el amor sea sin fingimiento. En el mundo, en el mundo las cosas no son así. En el mundo se suele ser hipócrita, pero en la iglesia no. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amáos los unos a los otros con amor fraternal, con cuanto a honra, prefiriendo a los unos a los otros, en lo que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración.
Cuando uno piensa que es lo que debemos hacer, a la espera de las cosas que se van a manifestar, y que se van a manifestar lo creamos o no lo creamos, es porque Dios dice que se van a hacer así. ¿Qué es? ¿Cómo debemos actuar en este tiempo presente? Bueno, ser constantes en la oración. Compartiendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad, bendecida a los que os persiguen, bendecid y no mal digáis, gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran, unánimes entre vosotros, no activos, sino asociando a vos con los humildes.
No seáis sabios en vuestra propia opinión. No pagáis a nadie mal por mal. Procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible en cuanto dependa de vosotros, está en paz con todos los hombres. No os vengáis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está, no es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviera hambre, dale de comer. Si tuvieres sede, dale de beber. Pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien y el mal. Nuestra vida es espiritual. Trabajar en nuestra vida es espiritual. Haciendo estos esfuerzos. Y si ustedes se fijan, estos esfuerzos van contra nuestra naturaleza humana carnal. Estos consejos que Pablo está dando, podríamos decir, están en un extremo contrario a la carnalidad. Porque uno piensa, si tu enemigo tuviera hambre, desde el punto de vista carnal, ¿qué es lo que uno hace?
Que tenga hambre. Si tu enemigo tiene hambre, tenga hambre no más. Y si sufre, que sufre, pues. Eso no es espiritual. Verso siguiente, dice, sometase toda persona a las autoridades superiores. Porque no hay autoridad, sino de parte de Dios. Y las que hay por Dios han sido establecidas. Dios es el que pone reyes, y Dios es el que saca reyes. Dice, Verso 2, de modo que quien se pone a la autoridad, a lo establecido por Dios, resiste. Y los que resisten a carrera en condenación, para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo.
Dice, quieres, pues, no temer la autoridad, haz lo bueno y tendrás a la avanza de ella, porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme, porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que haces lo malo. Verso 7, pagar a todos los que debéis, al que tributo, tributo, al que impuesto, impuesto, al que respeto, respeto, al que honra, honra.
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley, porque no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y verso 11, y esto conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Y uno piensa, ¿Pauro lo decía en sus días? ¿Qué más queda para nosotros en nuestros días? Verso 12, la noche está avanzada y se acerca el día, desechemos pues las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz.
La luz. Andemos como de día, honestamente, no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y las cibias, no en contiendas y envidias, sino vestidos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. Cuando uno se pregunta, ¿Qué es lo que debemos hacer a la espera de las cosas que vendrán sobre el mundo entero?
Bueno, estos son nuestros deberes y estos deberes han seguido a los hombres desde que fueron escritos hasta nuestros días. Debemos trabajar en nuestra espiritualidad, hermanos. Eso es lo que tenemos que hacer en el tiempo presente a la espera de las cosas que sobrevendrán sobre el mundo entero. Cuando uno piensa en los tiempos que estamos viviendo y cuando uno piensa cuánto tiempo faltará para que nuestro Señor Jesucristo regrese, uno debiera preguntarse, ¿Qué también? ¿O qué tan mal? Estoy, porque no vaya a hacer cosa que el día llegue y nos encuentre, como dice aquí, en tinieblas.
Que triste sería, ¿verdad? En la fiesta uno de ustedes predicó al respecto. Piensen ustedes en la resurrección. Vamos a resucitar y no vamos a echar de menos a algunos. Y la pregunta que hacía aquel que predicó y qué pasará si en aquel día las personas resucitan y no estamos nosotros.
Vienen tiempos oscuros para la humanidad. Uno lo puede vislumbrar. Como mencionaba don Marcelo hace un momento atrás, la inteligencia artificial está cambiando a este mundo. Uno puede ver en la actualidad que todos los economistas hablan que los países y las personas se tienen que rehacer. Se tienen que educar para los tiempos que vienen. Porque los tiempos que vienen son tiempos distintos a los actuales. Yo me recuerdo en Valdivia la evaduras Coyico significó la forma de hacer las levaduras. Y me recuerdo claramente que compraron unos toneles gigantes en donde el lavado de los toneles de las levaduras que antes se hacía manual y que contrataron tenían tres turnos por semana de distintas personas para limpiar los toneles se hicieron en forma automática. Ya no se necesitaron los tres turnos y las personas fueron despedidas. Y eso pasó hace 20 años atrás. ¿Cuánto más en el tiempo actual? ¿Cuánto más en el tiempo actual? ¿Conversábamos hace algunas semanas atrás? ¿Las máquinas no necesitan luz para trabajar? Nosotros sí. Si no tenemos electricidad, no podemos trabajar. Estas máquinas funcionan día y noche. No necesitan temperatura para trabajar. Funcionan igual a calor o a frío. Nosotros no. Necesitamos temperaturas regulares que nos permitan. No se cansan. Nosotros sí. Y uno se pregunta, ¿Quién nos podrá proteger en un mundo que se puede volver hostil? Solamente Dios. Solamente Dios. Por eso, mis hermanos, cuando pensamos en este mundo actual que se corrompe, que se libera de las ataduras del pasado en cuanto a las restricciones morales, cuando uno ve que este mundo se vuelve violento, uno no puede sino pensar en nuestros deberes. En nuestros deberes. ¿Podemos alegar nuestros derechos? Nuestras, las promesas. Dios nos ha prometido el reino. Sí, sí, perfecto. También nos ha dicho lo que tenemos que hacer a la espera de todas estas cosas. Que Dios nos ayude y nos dé lo que nos haga falta para entender y discernir los tiempos en los cuales estamos viviendo, pero más que todas las cosas que nos dé el Espíritu, el Espíritu santo para poder hacer y cumplir con nuestros deberes.