Sigamos adelante

Debemos correr con paciencia la carrera que tenemos por delante y sobre todo no bajar la vista en el Reino de Dios.

Transcripción

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Estamos en el primer sábado del último mes de este año calendario romano. Si bien todos los que estamos aquí entendemos lo que la Escritura le dijo a Dios, a su pueblo, a través de la Escritura, dijo, mire, el comienzo de los años, o el comienzo de los meses del año, será en Nizan o Aviv, que es bastante más entrado el año, más o menos marzo-abril de todos los años. Aquí en Exo 2 se encontramos esta indicación. Habló el Eterno Amoíces, y Arón en la tierra de Egipto, diciendo, este mes o será principio de los meses. Para vosotros será este el primero de los meses del año. Si bien todos los que estamos aquí entendemos eso, no es menos, y aceptamos eso, y creemos eso, no es menos cierto que vivimos en este mundo. Y en este mundo recibimos constantes estímulos visuales, auditivos y sociales, que nos conducen a que pensemos a que se está cerrando un ciclo del año 2013. Un ciclo más. Por ejemplo, pensaba en esto de que uno se pone en esta perspectiva del término del año, porque por ejemplo esta semana los jóvenes de nuestro país dieron la prueba de selección universitaria. Y para dar la prueba de selección universitaria, ellos deberían o deben haber egresado de lo que es el cuarto año medio. Así es que queramoslo no, ya las noticias hablan de la PCU, la radio habla de la PCU. En muchos colegios ya están cerrando el año, en muchas actividades están haciendo las reuniones de término de año. Así es que, si bien es cierto, nosotros entendemos que los años comienzan en marzo de abril, pero también el calendario romano, hay que ver que nos influye en nuestras mentes para que pensemos, bueno, estamos cerrando un ciclo. En este sentido pensaba así como los jóvenes, para muchos jóvenes ya terminó el año, y para ellos el rendir la prueba de selección universitaria significa que ellos dejaron de ser alumnos secundarios. Y cuando uno se pone en esta perspectiva, diciembre siempre nos trae recuerdos. Reflexionaba, estamos en el 2013, yo soy promoción 83, salí de Osorno en diciembre de 1983, han pasado ya 30 años de aquel magno momento, también uno piensa promoción universitaria del 88, también 25 años. Y así como yo, yo creo que a muchos nos pasa algo parecido, uno se pone a reflexionar en estos temas, va terminando un año, como dije a su momento, es muy difícil no ponerse en esta perspectiva, debido a que todo pareciera ser conducente a esto mismo. Cuando caemos en la cuenta que la vida y el tiempo avanzan de una manera inexorable, la escritura o dijéramos el diccionario Wikipedia dice que inexorable es aquello que no puede ser evitado, eludido o detenido, aquello que no puede ser evitado, eludido o detenido, el tiempo, el tiempo, el tiempo sigue transcurriendo. Y cuando caemos en esta cuenta, uno entiende que la tierra va a seguir dando vueltas. Y aunque a veces quisiéramos, así como Mafalda hace años atrás dijo detengan el mundo, porque me quiero bajar de él, el mundo va a seguir dando vueltas. Y las circunstancias en ese mundo van a seguir avanzando. Piensa verdad, así como hablábamos la semana pasada en las conferencias, el derrotero de la injusticia. El mundo va a seguir por ese derrotero. Va a seguir avanzando, como dice Edderstein en este libro de Usos y Costumbres, dice cada adelanto en civilización hay evidenciado un rebajamiento en moralidad.

Edderstein es un escritor judío que se convirtió al cristianismo y él escribe este libro en el año 1880. Y cuando escribe este libro, él decía, mire, ¿sabe qué? Las sociedades, a medida que avanzan, a medida que se desarrollan desde el punto de vista tecnológico, disminuyen su moralidad. Y eso lo dijo él hace, uno piensa 130 años atrás. Bueno, para nosotros también, uno va viendo cómo la sociedad se va deteriorando. Como dice Pablo, ahí en Segunda de Timoteo 3.13, vayamos allá.

Vayamos allá, Pablo, hablándole de Timoteo, dice aquí, más los malos hombres y los engañadores irán de mal, en peor engañando y siendo engañados. El mundo va a seguir en este derrotero, uno puede ver año tras año como las noticias van dando cuenta de esta circunstancia. Uno ve cada día que pasa, cada momento que pasa, uno va dándose cuenta cómo los tiempos han ido cambiando.

En algunos casos, desde el punto de vista de lo tecnológico, probablemente para mejor. Pero desde el punto de vista de lo moral, para nadie es un misterio que la gran crisis que vive el mundo actual tiene que ver precisamente con la moral. No es novedad lo que estoy mencionando. Así como lo mencionamos la semana pasada, que haya embajadores representativos de las naciones poderosas que tengan conductas sexuales aberrantes a lo que la Escritura dice. Bueno, eso va dando cuenta de cómo va nuestro mundo desde el punto de vista moral. Y por eso, a medida que pasan los años, queramos lo o no, la sociedad va a ir teniendo esta conducta que Pablo le mencionó a Timo Teó. Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor.

Eso lo vivió Pablo. Allí uno piensa en pleno desarrollo del imperio romano y lo vivimos nosotros en este desarrollo del mundo contemporáneo actual. Uno lo puede ir viendo también a través del deterioro de la sociedad en general. Uno puede ver deterioro aquí a causa de la codicia, como el ser humano ha emprendido esta conducta de producir dinero a expensas del deterioro de la naturaleza. Uno lo ve todos los días. Es cosa de viajar, los que hemos tenido la oportunidad de conocer el sur de nuestro país. Uno se encuentra con eso todos los días. Uno va viendo cerros que antes eran hermosos, llenos de vegetación. Y pasa los años y uno va a los mismos lugares y uno se encuentra con que esos cerros llenos de vegetación están destruidos.

También con este descalentamiento global uno se puede ir encontrando como las reservas de agua en el sur, este cono sur, han ido mermando día con día. Ya no hay glaciares que no se esté retirando.

El año pasado había dos glaciares que no estaban sufriendo del deterioro. Pero ya esta semana los científicos con esta tecnología rampante de los satélites ya no existen lugar en el mundo en donde se vea que no haya deterioro. Así es que, como digo, miren, el ser humano, la sociedad en general va a seguir en este derrotero de la injusticia. Ahora bien, si el mundo y su camino sigue en este derrotero, bueno, ¿qué pasa con nosotros? ¿Qué pasa con nosotros?

Pablo aconseja a Timoteo de la siguiente manera. En segunda de Timoteo 3, en el verso 14, el siguiente versículo, Pablo, por inspiración, le dice a Timoteo, pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste sabiendo de quién has aprendido. La versión Jerusalén aclara la indicación y dice, tú en cambio, tú en cambio, o a diferencia de lo que pasa con los malos hombres, con los engañadores, con el mundo, dice tú en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste teniendo presentación. Con el mundo, dice tú en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste teniendo presente de quiénes lo aprendiste. A diferencia de lo que ocurre en el mundo y su derrotero de injusticia, uno debe seguir fiel a lo que ha aprendido. Nosotros debemos seguir fieles a los que hemos creído y uno debe seguir fiel a quien nos llamó. El mundo seguirá avanzando en sus conductas negativas. Por lo que hemos visto a través de los años, eso no ha cambiado y según lo que nosotros entendemos, eso no va a cambiar. El mundo seguirá enfrentándose a las cosechas carnales. El mundo va a seguir viviendo por este derrotero de dolor y deterioro. Cada día que pasa, la saciedad como tal se vuelve más peligrosa. Aquí, en la segunda de Timoteo, Pablo le explicaba lo mismo. Y Pablo escribe por inspiración esta carta a su hijo espiritual, Timoteo, hace ya casi dos mil años atrás. Y Pablo, por inspiración, dice, debe saber esto, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos para nadie de los que está aquí es novedad lo que estoy diciendo. Tiempos peligrosos. ¿Quién no ha tenido rememoranza de aquellos años pasados en donde jugábamos en las calles, hasta muy avanzada la noche? Yo pensaba estos días que Santiago ha estado viviendo este clima de tanto calor. Hay que ver que las tardes y las noches, bastante cálidas, uno puede andar en manga de camisa, en pantalón corto, y uno tiene ese recuerdo de los años pasados. Cuando uno jugaba hasta altas horas de la noche, cuando uno dejaba, por lo menos, mi ciudad era así, dejábamos los vehículos abiertos con los vidrios abajo. No se conocía el aire acondicionado en aquellos lugares, por lo tanto lo que uno hacía era dejar los vidrios abajo y hago la señal porque tampoco eran automáticos. Uno los bajaba y disfrutaba la tarde, viajando. Me hacen recuerdo ahora, cuando uno viajaba de Osorno a Puerto Tai, por ejemplo, o a Puyegüe. Y uno iba con los vidrios abajo y llegaba al lugar y salíamos todos, nos íbamos al lago o bien íbamos a este sector de aguas calientes, en donde dejábamos los vehículos arriba abiertos para que no se calentara. Y uno piensa en la actualidad, tal vez hiciera lo mismo, excepto por lo de las ventanas. No podría dejar el vehículo abierto, por ninguna razón. De hecho, si me robaran algo habiendo dejado los vidrios abajo, yo creo que todos me habrían dicho, bueno, fue un descuido. Y uno dice, pero ¿por qué un descuido? Bueno, porque ahora todos sabemos que las personas en el mundo tienen malas conductas. Uno piensa cuando fuimos niños, jugábamos tenis en la calle. Bueno, creíamos que jugábamos tenis. Y uno jugaba hasta tarde. Ahora con tanto vehículo no puede hacer eso. Bueno, ¿qué dice Pablo aquí en el versículo 2? Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos o verbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural.

Esto del sin afecto natural de nuevo. Voy a mencionar algo que todos los días escuchamos. Pero no porque todos los días lo escuchemos, significa que eso sea valido o significa que eso sea correcto. No porque sea común, significa que sea correcto. Todos los días uno escucha noticias respecto de familias, en donde hay padres que son abusadores, que no contentos con eso, filman estas conductas y después las venden. Y todos participando en el mismo negocio. Padre abusa de la hija y el hermano mayor vende el producto.

Bueno, eso que parece tan distorsionado está ocurriendo constantemente. O podríamos decir, más frecuente de lo que uno quisiera. Mucho más frecuente de lo que uno quisiera.

Y dice aquí, implacables, caluniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites, más que de Dios. Esta conducta también haciéndose habitual los deleites, particularmente los deleites sensuales, que ya aquí se va viendo constantemente. Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. Pablo, hace dos mil años, hablando de estos problemas que parecen tan contemporáneos. El mundo y sus caminos seguirán avanzando así. Así que nuestras mentes y nuestros corazones deben concentrarse entonces, como dice Pablo, a diferencia de lo que ocurre en el mundo, nuestras mentes y nuestros corazones deben concentrarse en los caminos de Dios. Por eso, Pablo le dice a ti, Mateo, pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste sabiendo de quién has aprendido. Y por eso la pregunta es, ¿qué pasa con nosotros? ¿Qué pasa con nosotros? Nosotros, en cambio, debemos permanecer fieles a lo que aprendimos, a lo que creímos. Y a quién nos llamó. Y aquí en Filipenses, en el capítulo 3, Pablo, por inspiración, escribe cómo él se proyectaba.

Cuando él veía el futuro, él tenía una visión, una visión. ¿Cómo se va a ver él más adelante? Y Pablo, por inspiración, también le dijo a ti, Mateo, mira, uno tiene que persistir. Uno tiene que persistir en lo que ha aprendido, en lo que uno ha creído.

Vayamos allá, Filipenses 3, en el verso 1.

Dice aquí, Pablo, por lo demás, hermanos, gozados en el Señor, a mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Aquí, Pablo, haciendo esta referencia de la re-iteración, no se olviden que la re-iteración es una fórmula de aprendizaje. ¿Cómo se aprendieron las tablas? ¿Los que se aprendieron las tablas? ¿Cómo se las aprendieron? Bueno, yo me acuerdo cuando era pequeño teníamos las 10 tablas.

Uno por uno, uno por uno, dos por dos, cuatro, tres por tres, nueve. Y eso uno se lo aprende de memoria. Y lo repite, lo repite, lo repite hasta que se lo aprende. Bueno, aquí, Pablo dice, mire, a mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas. Y a ustedes les da seguridad. Y dice aquí, en el versículo dos, guardados de los perros, guardados de los malos obreros, guardados de los mutiladores del cuerpo. Hay una traducción de Biblia, lenguaje actual, aquí que describe mejor esta o que traduce de una manera más entendible.

Dice aquí, cuidado con esos perversos hombres, perros rabiosos, los llamo yo, que dicen que hay que circundicidarse para obtener la salvación. Así es que hay una entienda mejor, esta traducción reina valera que nosotros usamos, en el versículo tres, dice porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloríamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Verso cuatro, aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Pablo dice aquí, si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más.

Circusidad del octavo día, del linaje de Israel, del atributo de Benjamin, hebreo de hebreos en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia, como explicaba Don Omar hace un momento atrás. ¿Se acuerdan? Cuando está esa descripción de hechos que están característica y tan, podríamos decir, llamativa en la vida de Pablo. Pablo iba casa por casa buscando a las personas que guardaban este camino y los sacaban, arrastrándolos por el pelo y los llevaban y los presentaban. Así es que uno piensa, Pablo, cuando defiende su ministerio, dice en cuanto a celo, yo era perseguidor de la iglesia, porque para los judíos, nosotros, en esa época y en la actualidad, somos una herergía, una herergía y nos buscaban para matarnos. Y entonces dicen, ¿cuánto a la justicia que es en la ley irreprensible? Pablo, cuando hacía este análisis. Pero ¿cuántas cosas eran para mí ganancia? Las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor por amor del cual lo he perdido todo. Y dice aquí, y lo tengo por basura. Pablo, al analizar su vida, dice, mire, por seguir este camino, yo lo he dejado todo. Lo he dejado todo. Lo he perdido todo.

Y Diel dice, el análisis que yo hago de mi vida pasada es basura. Y dice aquí, para ganar a Cristo y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la justicia que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe, a fin de conocerle y el poder de su reacción y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en su muerte. Pablo tuvo una vida, podríamos decir, que cuando Dios dice, mire, yo le mostraré cuánto ha de sufrir, realmente hay que ver que la vida de Pablo dejó muy en claro eso. Dios le mostró cuánto había de padecer por causa de este camino. Verso 11 dice, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos, Pablo pensaba eso, Pablo quería eso. Y dice aquí, en el verso 12, no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual fui también nacido por Cristo Jesús. Pablo, cuando se proyectaba hacia el futuro, ¿en qué pensaba? ¿En qué pensaba? Él estaba pensando, ¿verdad?, en llegar a la meta. Y dice aquí, en la versión Jerusalén, de este mismo versículo, dice no que lo tenga ya conseguido, que ya sea perfecto, sino que continuo mi carrera. Continuo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Y dice aquí, Pablo aconseja a los hermanos de Filipos, y en consecuencia nos incita y nos inspira a nosotros para que prosigamos en esta carrera espiritual que tenemos por delante. En el verso 13 dice, hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio, del Supremo, llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Pablo, en su proyección mental, pensando, uno podría decir, en el próximo año, pensando en el próximo año, ¿qué vamos a hacer en el siguiente año? Bueno, las escrituras aconsejan y reiteran no pocas veces lo mismo. A diferencia del mundo y de los malos hombres que seguirán en un derrotero de injusticia, una y otra vez, la escritura nos incita a que nosotros continuemos en esta carrera espiritual. Los creyentes debemos proseguir en esta carrera luchando, como dice Pablo, por alcanzar esa corona, que Dios le tiene prometido a todos los que le aman. Aquí, en segunda, de Timoteo, Pablo, de nuevo, esta idea que tenía Pablo, la mantuvo hasta los últimos días de su vida, no solamente en algún momento de su vida, sino siempre. Pablo, aquí en segunda de Timoteo, 4-7, dice he peleado la buena batalla, he acabado la carrera. Cuando Pablo escribe esta carta, Pablo seguramente ya tenía fecha para su deseso. Aquí las cartas estaban echadas, seguramente estaban las apelaciones, ya está todo hecho. Y entonces, Pablo dice he peleado la buena batalla, como dijo o como cantamos en el primer himno del día de hoy. Y dice aquí he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, pues justo en aquel día, y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Pablo esperaba recibir esa corona, y él reconocía que había terminado su carrera espiritual. Entonces podríamos decir así como el mundo, avanza un año más en un derrotero de injusticias. Bueno, los cristianos, los creyentes deberíamos estar un año más en este derrotero de la justicia.

Aquí en Hebreos 12, otra escritura, que nos habla respecto de la carrera espiritual, ¿qué tenemos por delante?

En Hebreos 12, en el verso 1, dice por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Todos los que estamos aquí, todos los que estamos aquí, todos los que estamos aquí, tenemos un futuro desde el punto de vista espiritual. Todos los que estamos aquí, tenemos desde el punto de vista espiritual un futuro. Aquí la versión internacional traduce este versículo 1 de la siguiente manera. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Y aquí una pregunta. ¿Quiénes son esa gran cantidad de testigos? ¿Quiénes son esa gran cantidad de testigos en la resurrección? Los héroes de la fe serán esos testigos. Uno piensa en los muchos hermanos que han partido de nuestro lado, que terminaron su carrera espiritual. ¿Se imaginan la impresión de ellos si nosotros no llegamos? ¿Se imaginan? Yo siempre pienso en eso. Reflexiono en ello. Esos testigos, que aún teniendo buen testimonio en sus vidas, no alcanzaron lo prometido. Aquí en Hebreos 11, unos versículos anteriores, unos versículos anteriores, hablando de esta nube de testigos. Los héroes de la fe habrán Jacob, José, Moisés, Barak, Jefté, Sansón y otros, que la Escritura describe de una manera tan emocionante. Y dice aquí, en verso 39, y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido, proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados a parte de nosotros. Por inspiración, la Escritura declara que la vida espiritual futura debemos mirarla como una carrera. Así que el primer punto en esta carrera espiritual, así como está descrita aquí en Hebreos 12, es, en la Biblia de Lenguaje, simple, dice, por eso debemos dejar de lado el pecado, que es un estordo. Debemos dejar de lado el pecado. La carrera que tenemos por delante requiere de nosotros que nos despojemos del lastre, del peso, que implica el pecado. Esto del lastre es una palabra que para las personas que viajan en barco describe muy bien cuando ellos se encuentran en peligro de los mares. Todo lo que significa peso puede poner en peligro la vida de las personas que navegan. Entonces, tiran el lastre fuera del barco para que el barco flote. Bueno, así también la vida espiritual. Y entonces la pregunta, ¿Cómo podemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos acedia? Hace algunos días atrás hablamos acerca de las piedras espirituales, acerca de las piedras espirituales, que obstruyen nuestro crecimiento espiritual. Debemos retirar esas piedras espirituales. Debemos sacar todo aquello que pueda dañar nuestra relación con Dios. Y uno se pregunta, ¿Cómo podemos apartar los lastres espirituales?

Aquí, la Biblia palabra de Dios para todos, cuando traduce este primer versículo, dice, fíjémonos entonces que nos rodea muchísimas personas que demostraron su fe. Corramos sin fallar la carrera que tenemos por delante. Quitemos de nuestra vida cualquier cosa que nos impida avanzar. Especialmente el pecado que nos hace, caer tan fácilmente. ¿Cómo saber si hay algo que no nos permite avanzar? ¿Cómo saberlo? La escritura da claves respecto de cómo hacer un buen diagnóstico. Aquí, en segunda de Corintios 13, en el verso 5, la escritura da cuenta de un proceso que todos los que estamos aquí debemos constantemente hacer con nuestras vidas espirituales. Yo diría que esta es una de las grandes claves para el desarrollo espiritual. Segunda de Corintios 13, verso 5, dice aquí, examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe. Probados a vosotros mismos o no os conocéis a vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados. Sin diagnóstico, es muy difícil un buen tratamiento. A nivel espiritual ocurre lo mismo. Para poder correr esta carrera, debemos despojarnos de todo aquello, de todos los lastres espirituales. Pero a veces suele suceder que no sabemos que llevamos lastre. Para los judíos, el gran pecado es la ignorancia y la peor de todas. ¿Saben cuáles? La ignorancia de la ignorancia. La ignorancia de que uno es ignorante. ¿Cómo podemos saber que tan bien o que tan mal estamos? ¿O cómo saber si corremos con peso o no? A veces uno no sabe. A veces uno no se conoce. A veces uno da por sentado que corre sin peso. Porque siempre hemos corrido así, pero eso no significa que no tengamos peso o lastres. Y en consecuencia, para poder perfeccionarse, uno debe estar constantemente evaluándose. En primera persona, que yo diría que es la segunda clave, la evaluación es personal. En Efecios 412...

La escritura da cuenta respecto de quién debemos compararnos.

En Efecios 412, el capítulo 4 de Efecios, describe las funciones que hay dentro del cuerpo y que estas funciones tienen un fin. Dice aquí, a fin de perfeccionar a los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Y dice aquí, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Ese es nuestro punto de comparación. Nuestro modelo a seguir, nuestro paradigma, hacia dónde debemos apuntar. ¿Qué tan parecido es mi carácter en relación a Cristo? ¿Qué tan parecido soy al hombre descrito aquí en Santiago 313? Esa es la pregunta que todos debemos contestarnos. ¿Qué tan parecido soy a ese hombre descrito en Santiago 313? Ese hombre que dice, ¿quién es sabio y entendido entre vosotros? ¿Quién es sabio y entendido entre nosotros? ¡Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre! Verso 14, pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os hactéis ni mintáis contra la verdad, porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal diabólica, porque donde hay celos y contención allí hay perturbación y toda obra perversa. Y el verso 17 dice, pero la sabiduría, que es de lo alto, es primeramente pura. Y aquí empieza a describir las características de ese hombre sabio y entendido. Dice, pero la sabiduría, que es de lo alto, es primeramente pura. Después, pacífica. Uno se pregunta, ¿qué tan pacífico soy yo? Amable. Y entonces la pregunta, ¿qué tan amable soy yo? Venigna. ¿Qué tan venigno soy yo? Llena de misericordia. ¿Qué tan lleno estoy yo de misericordia? Y de buenos frutos. Los frutos espirituales. Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Que dice aquí, sin incertidumbre, ni hipocresía. Sin caretas. Esto no es algo que uno haga como una representación. ¿Verdad? Uno llega a un lugar y representa. Actúa como si fuera. Pero no es. No es así. El cristianismo no es así. El cristianismo debe ser sin incertidumbre. Sin hipocresías. Y dice el verso 18 y el fruto de justicia. Se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Y entonces la pregunta. Bueno, ¿qué tanto me parezco yo a ese hombre que está descrito allí? Y entonces la respuesta, la manera más adecuada de resolver este misterio del cómo soy, es sentarse a sacar cuentas espirituales. Cuentas espirituales. Las cuentas espirituales que sacamos la primera vez cuando fuimos educados en lo que cuesta seguir a Cristo. ¿Se acuerdan de esa instrucción? ¿Se acuerdan de esa instrucción? Toda aquella persona que ha sido autizada ha repasado esta escritura. Vayamos allá. En Lucas 14, verso 25. Las cuentas espirituales. Lucas 14, verso 25. Aquí Lucas describe un cuadro. Lucas es un gran historiador. Si uno compara los evangelios, uno se da cuenta con Lucas que Lucas anota gran cantidad de detalles. Y entonces aquí él describe grandes multitudes, y van con él. ¿Con quién? Con Jesucristo. Y volviéndose a Jesucristo les dijo, si alguno viene a mí y no ama menos a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida no puede ser mi discípulo.

Estas cuentas espirituales que uno debe sacar. Las prioridades espirituales. Si uno no tiene a Dios primero, antes que, antes que, incluso la vida de uno, Jesús dijo, mire, usted no puede ser mi discípulo. Verso 27, y el que no lleva su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Ser cristiano. Ser cristiano tiene un precio. Tiene un precio. Y la pregunta es, ¿está uno dispuesto a pagar ese precio? ¿O se va a llenar de excusas?

Verso 28, dice aquí, porque quién de vosotros queriendo edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos a ver si tiene lo que necesita para acabarla, haciendo esta analogía de sacar cuentas, sentarse a sacar cuentas. ¿Está uno dispuesto a llevar esta cruz? ¿Está uno dispuesto a poner a Dios primero antes que a cualquier cosa? Verso 29, no sea que después que haya puesto el cimiento y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él. ¿O se va a ver que el rey se ha ido haciendo este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar? ¿O que rey al marchar a la guerra contra otro rey no se sienta primero y considera si puede hacer frente con 10.000 al que viene contra él con 20.000?

¿Podrá uno enfrentarlo? ¿Podrá uno hacer guerra o mejor hace la paz? Si no puede, cuando el otro está todavía le envía un embajado y le pide condiciones de paz. Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo. Sacar cuentas espirituales. La manera más adecuada de saber si corro con peso o no es sentarme a sacar cuentas espirituales para saber cómo estoy, cómo estoy en relación con nuestro paradigma y guía que es Jesucristo.

No en comparación con otra persona que está corriendo junto conmigo en este camino. Y entonces la pregunta, ¿cómo sacar el pecado? Una cosa es reconocer el pecado. Otra cosa es sacar el pecado. Son dos cosas distintas. En hechos 2, en el verso 22, cuando Pedro les predica a los israelitas, a los judíos y les entrega este poderoso mensaje en donde les demuestra a los judíos que traspasaron al Mesías y que se esperaban por ellos mismos.

Ahí en Sacaarías es sorprendente la escritura dice, ¿verdad? Mirarán al que traspasaron. Es sorprendente esto que estos judíos, doctros, no reconocieron. Tantas, tantas escrituras que describían al Mesías. Hechos 2, verso 22, varónis israelitas oí de estas palabras, Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabés.

Yo les dice esto a los judíos. Bueno, Jesús hizo milagros, sanó personas frente a sus narices, y ustedes no lo creyeron. Y dice aquí a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, pendisteis y matasteis por manos de Inicus, y sucificándole al cual Dios levantó suelto los dolores de la muerte por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

Porque David dice de él, veía al Señor siempre delante de mí, porque está mi diestra, no seré conmovido. Y dice aquí más adelante, verso 29, varónis hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que Murice fue sepultado, y su sepulto está con nosotros hasta el día de hoy.

Pero siendo profeta y sabiendo que con juramento de Dios le había jurado que desde su descendencia, en cuanto a la carne levantaría al Cristo, para que se sentase de su trozo. Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo. Y dice aquí, verso 36, y sepultó ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús aquí en vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Y aquí los judíos que recibieron este mensaje, que este mensaje les tocó la fibra, les tocó el corazón, porque aquí hay que reconocer que muchos judíos piadosos fueron incitados por sus líderes religiosos, por los fariseos, que no quisieron perder el poder, porque esto es lo que los motivó, ¿verdad?

Para matar al Cristo, se compunjeron de corazón y dijeron a Pedro, y a los otros apóstoles, varones hermanos, ¿qué haremos? Así es que aquí la pregunta, no basta con que uno reconozca que uno tiene un lastre espiritual. No basta con eso. Hay que ir adelante un poquito más. Y ese poquito más se llama arrepentimiento. Arrepentimiento. Y aquí, Pedro, inspirado, dice arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. El pecado que nos asedia, limita y obstruye, y definitivamente, si no nos cuidamos, nos puede destruir por completo.

Estoy convencido, cada día que pasa uno entiende más aquí la Escritura de Primera de Corintios 5-6, cuando dice un poco de levadura leuda toda la masa. Si uno no interviene a tiempo, lamentablemente podemos ser contaminados de manera íntegra, de manera íntegra, y por eso es tan importante este tema.

Uno no tiene que dar por sentado, uno no tiene que dar por sentado su desarrollo espiritual de cambio. Aquí en Mateo 5, verso 27, Jesús instullendo nos respecto del pecado, Jesús nos dice, mire, verso 27, hoy estáis que fue dicho, no cometerás adulterio, pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para acodiciarla, se adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Jesús, tremendamente delicado con este tema, dice aquí, si tu mano derecha te es ocasión de caer, cortala, interviene a tiempo, porque la levadura leuda toda la masa. Y si uno no se cuida, bueno, no basta con que uno reconozca que tiene un problema, no basta con que uno reconozca que tiene un problema, sino sea repiente y cambia lo que mencionaba Don Omar a su momento atrás. La tarea encomendada al respecto se vuelve entonces toda una prioridad.

No basta con que uno reconozca que tiene una dificultad en el carácter. En el carácter. Aquí estamos mencionando lo que Jesús mencionó, ¿verdad? Si uno mira una mujer ya acudicio, ya en su mente, ya entonces aquí se contaminó su mente. Y si uno no interviene ahí, si uno se da cuenta que tiene ese problema y no cambia el respecto, ¿qué va a pasar? ¿Qué dice la escritura? ¿Acaso no dice un poco de levadura leuda toda la masa? Eso es lo que dice la escritura. Y por eso la tarea encomendada al respecto se vuelve toda una prioridad. Uno piensa en las espinas que se meten en los dedos.

Bueno, las espinas se enconan, se infectan, producen daño, y como dicen, mientras duela, el tejido está vivo. Cuando ya deja de doler, el tejido se hagan grenado y ya hay que cortarlo. La vida espiritual, futura, depende de los celosos que seamos en este aspecto. La carrera que tenemos por delante implica necesariamente trabajar con nosotros mismos en este aspecto esencial de la vida. Debemos escarbar en nuestras conciencias y espíritus y ver qué tan parecido o qué tan distinto me he vuelto en esta relación que tengo con Jesucristo.

Han pasado los años y uno se tiene que hacer esa pregunta de rigor. ¿Qué tan parecido soy a Cristo? ¿O qué tan distinto me he vuelto? Hebreos 12 declara que esta carrera la debemos correr sin el peso del pecado. Más también el capítulo 12 de Hebreos señala que esta carrera es de largo aliento. No es algo que uno haga, ¿verdad? Y cuando a veces uno va pasando los años y a veces es limpio, ¿verdad? Hace que haya en esta gráfica, en esta lucha con el pecado una gráfica sea exponencial. Hacia arriba. Pero a veces pasa el tiempo y esa gráfica ya no es exponencial, sino es más bien con picos y valles. Picos y valles. Y en los valles uno no avanza nada y más bien retrocede. La carrera espiritual es más bien una carrera de largo aliento.

Y por ende la debemos correr con paciencia. Una y otra vez la escritura nos insta a que cuando nos proyectemos al futuro debemos correr con paciencia. Y como dice la versión Jerusalén, con perseverancia esta carrera. Así es que llegamos a este punto que por una parte tenemos aquí correr con paciencia. La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, es, entre comillas, la constancia valerosa que se opone al mal. Y a pesar de lo que sufra, el hombre no se deja dominar por él. Correr con paciencia es el arte de aprender a esperar. El arte de aprender a esperar. Aquí en Santiago 5, verso 7. Santiago 5, verso 7.

Dice por tanto, hermanos, tener paciencia hasta la avenida del Señor, mirar cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Aquí, de nuevo, la analogía del labrador, desde que se siembra hasta que se cosecha, pasan varios tiempos, varios meses. Con el tiempo se van viendo los frutos. La lluvia, aquí en nuestra sociedad actual, el riesgo prácticamente se está haciendo de manera artificial, pero en Israel los ciclos de la lluvia temprana y la tardía daban cuenta de la provisionamiento del agua, ya sea para la cosecha temprana y también para la cosecha tardía, pero había que esperar para que esa lluvia llegara.

Y por eso aquí la paciencia. En Santiago 5.8 se reitera y se tiene también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones porque la abedinidad del Señor se acerca. También el diccionario Wikipedia, cuando describe la paciencia, lo describe como serenidad, discriminación, templo, aguante, tolerancia, tranquilidad, calma. La escritura reitera no pocas veces la necesidad de desarrollar la paciencia. En Hebreos 10. En Hebreos 10, en el verso 35, dice aquí, no perdáis vuestra confianza que tiene grande galardón porque os es necesaria la paciencia para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

Debemos aprender a esperar con paciencia los frutos espirituales que se desarrollan al trabajar con nuestro carácter. Aquí en Santiago 1. En el verso 2 dice, hermanos míos, tener por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. ¿Cuántos infortunios y desazones generan la impaciencia? Aquí en Proverbios 14.29. Proverbios 14.29 dice, el que tarda en aire es grande de entendimiento, más el que es impaciente, que es el antónimo de la paciencia, más el que es impaciente de espíritu enaltece la necesidad. La virtud de la paciencia también es un fruto del Espíritu Santo.

Uno piensa en estas carreras de largo aliento y quiero leerles aquí de la página número 28 de este librito que se llama Las leyes Eternas, de cual Carlos Cuauhtemos Sánchez, que es un extracto de un texto del mismo autor que se llama Volar sobre el Pantano, que dice cuando describe las carreras de largo aliento, dice hay un dicho deportivo que versa, si no duele, no hace bien y dice aquí, solo pueden ganar competencias importantes, los atletas, estudiantes, empresarios y jefes de familia que lo entienden.

En la pugna, todos los contendientes comienzan a sufrir al alcanzar el borde de la fatiga. Es una frontera clara en la que muchos abandonan la carrera, convencidos de que han llegado a su límite, pero quienes no desfallecen, quienes hacen un esfuerzo consciente por aceptar el dolor que otros se evaden, de pronto rompen el velo y entran en un terreno nuevo que se llama segundo aire. En el segundo aire, la energía regresa en mayores cantidades, los pulmones respiran mejor, el sistema cardiovascular trabaja con más eficiencia y el cerebro agudiza sus sentidos.

Sólo en el segundo aire se triunfa, solo en este terreno se hacen los grandes inventos, solo aquí se realizan las obras que trascienden y las empresas que dejan huella. Debemos llegar siempre a nuestro segundo aire, debemos insistir y resistir. Sabemos que dando más de lo que debemos dar, recibiremos más de lo que esperamos recibir. Sabemos que nuestros resultados son superiores porque los obtuvimos después de la fatiga, porque no fueron fáciles ni gratuitos, porque hicimos un esfuerzo extra en la vereda. Nuestro amor por lo bien hecho nos une, lo mismo que nuestra complicidad por haber llegado juntos a la línea de sufrimiento y haberla traspasado para permanecer juntos en el segundo aire, donde ya no se sufre, donde todos son resultados.

La carrera espiritual es así. A veces, uno vivencia algunas experiencias que a uno lo incitan. Ah, como se dice, tirar la toalla. ¡Tirar la toalla! Esto de ser cristiano complica la vida. Sí, o no. Algunas veces el pensamiento es así. Esto de guardar el sábado. Complica la vida en un mundo que avanza trabajando los 7 días de la semana.

La Fiesta Santa es una complicación. ¿Acaso no fue eso el pensamiento de los sacerdotes que oficiaban allí en Malacías? En Malacías. Aquí los sacerdotes. Uno piensa, muchos sacerdotes no lograron traspasar esta barrera. De el dolor, las personas que han hecho estas grandes carreras les ocurra aquí que dicen que les duele el hígado. No duele el hígado. Lo que duele son los abdominales que cubren la pared y con tanto movimiento.

Entonces se empieza a sufrir y muchas personas abandonan la carrera cuando están enfrentados a una presión así. Y aquí, Malacías, dice, capítulo 3, verso 13. Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice el Eterno, y dijisteis que hemos hablado contra ti. Habéis dicho por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley? ¿Ya andemos afligidos en presencia del Eterno de los ejércitos? ¿Qué aprovecha? ¿Cuál es la ganancia que obtenemos?

Bueno, a veces las pruebas, los problemas nos hacen dudar. Nos hacen dudar. Pero la Escritura dice que la carrera que tenemos por delante es mucho más de lo que dejamos atrás.

Mucho más de lo que hemos alguna vez dejado atrás. La carrera que tenemos por delante, la meta del supremo llamamiento de Dios, es que alcancemos a Jesucristo. ¿Se imaginan eso?

¿Eredar el reino? ¿Eredar la vida eterna? ¿Qué son los problemas de hoy comparados con la gloria venidera que en nosotros se ha de manifestar?

En hebreos 12, verso 2, por eso cuando uno corre esta carrera y buscamos en nuestra mente y en nuestro corazón los lastres espirituales bajamos con nuestros lastres espirituales y por fin vamos venciendo y vamos dejando atrás esos obstáculos. ¿Qué dice la Escritura? Que uno no debe bajar la vista y dice aquí, puestos los ojos en Jesús. Así se corren las carreras. Uno de los grandes dificultades que tienen los maratonistas es que cuando van corriendo y se cansan, bajan la vista. Bajan la vista y las personas comienzan a mirarse los pies. Y por eso los entrenadores en general le dicen aquí a las personas, ¡levanta la vista! Y mira la meta, porque eso gatilla en nuestra mente cambios en los receptores y ya uno deja de concentrarse en los pies. Se deja de concentrar en uno mismo, deja de ser víctima para convertirse en héroe. La carrera espiritual que tenemos por delante es la gran meta que todos tenemos. El mundo va a seguir con su derrotero de injusticias hasta cuando dice la Escritura, cuando los transgresores lleguen al colmo. Va a llegar un día en donde Jesucristo va a intervenir en los asuntos mundiales, porque los transgresores llegaron a su punto. Y mientras tantos, nuestro que hacer es correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Carrera que implica trabajar con nuestro espíritu, trabajar con nuestra mente, trabajar con nuestro corazón. Carrera que implica la necesidad de sacarnos los lastres espirituales, luchar contra el pecado que nos asedia y lo más importante de todo. No bajar la vista del reino. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.