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Estoy listo para el mensaje.
Hace algunas semanas atrás, aquí en Santiago, se vivió la nueva versión de la maratón que todos los años se hace en Santiago. En este magno evento popular, se dieron cita miles de personas, como todos los años, en donde se inicia este recorrido de maratón, miles de personas con su indumentaria básica para el maratón. Esto es zapatillas, polera, short y algunos que llevan corro.
La maratón se inicia como todos los años, con esos bríos y esa energía que envidiable de algunas personas que se levantan muy temprano y parten en esta carrera. Y como todos los años, la maratón presentó los mismos síntomas, si se quiere, o desarrollo, que todos los años.
Al inicio, todos partieron bien, sin embargo, con el paso de las horas y con el paso de la distancia, se fueron dando las circunstancias de las experiencias anteriores de las maratones anteriores.
Esto es, al poco andar, los diferentes corredores comienzan a presentar y o a manifestar sus características particulares.
De hecho, es bastante llamativo cuando uno observa la maratón que de inmediato se separan los grupos.
Hay un grupo que es como de avanzada y hay otro grupo que va en el centro y hay otros que definitivamente quedan atrás.
Y como menciono, se hacen manifiestos grupos en donde uno ve atletas realmente profesionales y hay otros que son más bien aficionados, que sintieron este llamado porque la maratón se promociona a través de radio y de televisión y de prensa.
Así es que hay todo un llamado a aquellos y todos parten esta carrera, pero al poco andar comienzan los problemas.
Los calambres, los dolores abdominales, las sefaleras, las náuseas.
A medida que la carrera avanza, se hacen más patente las diferencias entre estos grupos de corredores entre los profesionales y los aficionados.
Del grupo de los aficionados realmente son muy pocos los que llegan a la meta.
Los profesionales, sí, allí la gran mayoría de los profesionales llegan a la meta, pero no todos ganan la carrera, siempre hay uno el que gana la carrera.
Y como digo, a medida que va avanzando la carrera en este grupo de profesionales, se van haciendo más manifiestas para los analistas las características de estos individuos que van a correr esta maratón.
Empiezan los analistas a observar que los corredores profesionales se hidratan de una manera diferente a como se hidratan los otros.
Empiezan a analizar la forma en cómo respiran las personas que son profesionales, como inhalan, como exhalan.
Es bastante interesante ver como el proceso de la inhalación y la exhalación en las personas que son profesionales y los que no lo son. De hecho, es un espectáculo ver a una persona que no es profesional. Cuando ya comienzan este agotamiento, ya la inhalación y la exhalación uno más bien ve la pura inhalación.
La persona intenta respirar, pero no bote el aire, no despeja la caja torácica y en consecuencia su oxigenación comienza a descender rápidamente.
Los que son profesionales, que son experimentados en estas áreas, se concentran en cómo inhalar y cómo exhalar.
También los analistas empiezan a analizar el tamaño de las sacadas. Hay que ver que las personas que dan sacadas más largas avanzan más rápido. A veces uno ve, no piensa, el que es más alto debería correr más rápido que el que es más bajo. Eso es lo que uno piensa.
Y hace estos análisis por el tamaño de las piernas, el tamaño de la rodilla, del pie. A veces uno se lleva sorpresas.
A veces las personas no dan estos trancos tan largos y hay personas que son muy bajitas y que son capaces de avanzar muy rápido. Puesto que tienen ejercitación al respecto, los analistas comienzan a analizar el rechazo.
¿Cómo esto de ir trotando? Y la coordinación. A ver si los brazos van en coordinación con la pierna contrala.
Para luego interpretar las estrategias que fueron aplicadas cuando comenzaron aquí la carrera.
Y hay una fase en todas las carreras largas que se llama cuando comienzan a apretar. Apretar el tranco.
Cuando ya comienza la carrera a tomar ritmo de carrera.
Cuando empieza realmente la competencia entre los corredores que van en este grupo de avanzada.
Cada maratón es una fuente de experiencias y lecciones. Ya sea para el competidor, ya sea para los que observan la competencia.
Y en este sentido vamos a desarrollar cuatro analogías que uno puede obtener al observar una maratón.
La palabra maratón es una carrera de gran fondo. Son exactamente 42 kilómetros y 195 metros. Eso es el largo total de la carrera que fue instaurada en los Juegos Olímpicos de Atenas del año 1896.
En homenaje al soldado griego, Philippides, que en el año 490 a.C. llegó la noticia de la victoria de maratón a Atenas.
En nombre entonces de este soldado griego, quien hizo este trayecto, entonces comenzó a aplicarse esta prueba a los distintos participantes de los Juegos Olímpicos.
La carrera de la maratón ha sido, por muchos, analogada con la vida cristiana.
La vida cristiana tiene mucho en común con la carrera de gran fondo.
La primera analogía que vamos a compartir es que, al igual que la carrera de la maratón, lo más importante y lo más relevante en esta carrera es llegar a la meta.
Todos los atletas que participan en esta carrera coinciden en decir que realmente lo importante de la maratón es cruzar la meta.
Eso es lo importante, puesto que cruzar la meta ya es un éxito. Ya es un éxito en sí mismo, porque si uno se pone a pensar 42 kilómetros, 42 kilómetros en trote, hay que ver que es un éxito llegar a la meta.
Y eso también tiene una analogía, si uno lo piensa con la vida cristiana.
¿Cuál es el éxito de la vida cristiana?
¿Cuál es?
Es llegar a la meta.
¿Es ese el éxito?
Podemos estar toda la vida haciendo cristianos y si no llegamos a la meta, ¿qué pasó hacia atrás?
Bueno, aquí E.C.T. 7.8 hace mención.
E.C.T. 7.8 dice aquí mejor es el fin del negocio que es su principio. Mejor es el fin del negocio que su principio.
Si llegamos a la meta, vendrá el premio, el galardón, la corona.
Lo que entendemos es que la escritura dice que recibiremos la vida eterna.
Si no llegamos a la meta, no habrá corona, no habrá galardón, no habrá aquí el premio.
Si no llegamos a la meta, uno se puede pensar porque una persona, un cristiano, no podría llegar a la meta.
Bueno, ¿por qué no llegamos a la meta? Porque abandonamos el camino.
Si no llegamos es porque dejamos de correr la carrera cristiana. Y si no llegamos, la escritura aquí hace patente lo siguiente, que son palabras que algunas veces son dolorosas de leer, pero que sin embargo están aquí.
Y dice aquí, segunda de Pedro II.
Segunda de Pedro II.
Aquí hablando de la vida del cristiano.
Dice aquí, segunda de Pedro II, versículo 20.
Ciertamente, si habiéndose ellos escapados de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo.
Aquí hablando del llamado, del cambio, de la conversión.
Y dice aquí, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, volverse atrás, ser atrapados nuevamente por la vida que a través del sacrificio de Jesucristo fue perdonado.
Dice aquí, enredándose otra vez en ellas son vencidos, supostre el Estado viene a ser peor que el primero, porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del Santo Mandamiento que les fue dado.
Eso es así, la escritura lo menciona.
Si no llegamos a la meta, la palabra dice aquí en hebreos 10, en hebreos 10, en el versículo 26, dice porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados.
Volverse atrás, pecar deliberadamente y tener en menos la sangre del sacrificio. Dice aquí, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio y del borde fuego que ha de devorar a los adversarios.
El que viola la ley de Moisés por el testimonio de dos o tres, testigos muere irremisiblemente. Eso decía la ley en el antiguo testamento y dice aquí, ¿cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que piso te haré al Hijo de Dios y tuviera por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado? ¿Ey, si eres afrenta al Espíritu de Gracia? Dejar el camino, dejar de correr. La carrera de la vida cristiana alcanza su premio y su fruto una vez que ha terminado la carrera. Así como la carrera del gran fondo, los que cruzan la meta son los que se llevan los honores.
Porque como digo, hay años atrás tuve ocasión de observar una carrera de maratón en unos juegos olímpicos y una persona llegó desmayándose a la meta. De hecho, los últimos 400 metros eran todos los que estábamos mirando, dijimos, esta persona no va a llegar. Y ahí vimos a ese hombre que luchó y llegó. No fue el primero, pero todos se recuerdan del que llegó. Nadie se acuerda de la persona que llegó en primer lugar. Todos se recuerdan de aquella persona que lo dio todo y traspasó la meta. Así también con la vida cristiana. Si no llegamos aquí, uno piensa si una cruza a la meta se lleva el honor. Si uno no cruza a la meta, se lleva la lamentación. Así es que, como digo, esta es una analogía que es muy significativa para la vida cristiana. Los que cruzan la meta son los que se llevan el premio. Así también en la vida cristiana, así también en el maratón. Aquí, en segunda analogía, que podemos encontrar cuando se analiza una carrera de maratón, el maratón es una carrera que exige, exige a los que participan en esta carrera. Si quieren llegar a la meta, exige preparación y exige algo que es muy interesante en su significado. Abstensión. Abstensión. Vamos a ver este punto en 1º de Corintios 9, que significa abstensión. ¿Qué implicancia tiene para nosotros el día de hoy? En 1º de Corintios. Aquí, Pablo, un conocedor de la naturaleza humana. 1º de Corintios 9, versículo 24. Dice aquí, no sabéis que los que corren en el estadio todos, a la verdad, corren, pero uno solo se lleva el premio. Correr de tal manera que lo obtengáis. 1º de Corintios, versículo 25. Dice todo aquel que lucha. De todo se abstiene. Aquí aparece esta palabra. De todo se abstiene. Ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible. Y entonces aquí este punto de la abstención, obtenerse, significa renunciar voluntariamente a algo. Y eso es abstención. Eso es lo que significa la palabra abstención. Significa renuncia. Renuncia. Y entonces, en este sentido, uno piensa, todo maratonista que se precie de tal debe renunciar voluntariamente a muchas cosas. Eso es lo que está diciendo Pablo aquí. Dice aquí, todo aquel que lucha. De todo se abstiene. Los maratonistas se tienen que abstener de muchas cosas. De muchas cosas. Aquí traje algunas. Vida social. Los atletas que participan en esta carrera de los 42 kilómetros para ensayarse para esta carrera, no es cosa que diga, bueno, yo voy a practicar maraton todos los días. Todos los días voy a correr 42 kilómetros. No es así. No es así. Se ensayan, se preparan, pero aquí en la preparación, la vida social. La vida social. Un maratonista se dedica al 100% de su entrenamiento, es hacia el maratón. Vida nocturna, ni soñar. Los atletas de alto rendimiento, esas cosas las ven, sí es que un ratito en la tele. Porque realmente se tienen que dedicar al 100%. ¿Qué es lo que comen? ¿Qué es lo que beben? Uno piensa la vida recreacional. Uno dice que de malo tiene la vida recreacional. Bueno, estas personas tienen que practicar 12 horas diarias. Si tienen ánimos en la 13ª o la 3ª hora, bueno, probablemente se recreen algún momento. Pero las 12 horas tienen que estar practicando. Uno piensa, en estos casos, algunos sacrifican hasta la vida familiar. La vida familiar. ¿Se imaginan un atleta casado que tiene que estar 12 horas practicando? Bueno, muchos, muchos maratonistas han sacrificado todo por ser maratonistas de élite.
Dentro de los atletas, esto del maratón es algo que muchos atletas lo anilan. Pero pocos son los que están dispuestos a renunciar voluntariamente a lo social, a lo recreacional, a familiar.
Bueno, ¿quiénes son los que están dispuestos a eso? Todos aquellos que quieren cruzar la meta. Y entonces aquí, en este sentido de la analogía, todo cristiano que se aprecie de tal debe renunciar también a muchas cosas. ¿Va muchas cosas? En particular, en particular aquí, primera de tesa, los licences, nos dice en particular, ¿a qué debemos renunciar? Aquí, en este sentido, primera de tesa, venicences, 522, aquí usan la misma palabra que usaron, que usó Pablo, de abtenerse. Dice, abteneos de toda especie de mal. Abteneos de toda especie de mal. Las distintas versiones de la Biblia traducen aquí especie como género, como clase, como forma. El mal tiene diferentes formas, clases, tipos de presentación y el cristiano debe abtenerse de cualquiera de ellas. En este sentido, uno puede analizar, el mal tiene muchas formas de presentación. ¿Se acuerdan, Eva? Eva fue atraída a través de lo que vio aquí en Génesis 3. Entonces, en el versículo 1, aquí hablando de la desobediencia del género humano, dice, pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el eterno Dios había hecho, la cual dijo a la mujer, con que Dios os ha dicho no comáis de todo árbol del huerto. Y la mujer respondió a la serpiente, del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios, no comeréis de él, ni le tocaréis para que no muráis. Entonces, la serpiente dijo a la mujer, no moriréis, sino que sabe Dios, que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y el versículo 6 dice, y yo la mujer, que el árbol era bueno para comer. La forma de presentación del pecado. Aquí puede ser a través de lo que vemos. Por eso es que todo cristiano tiene que cuidarse de lo que ves, tiene que cuidarse de lo que ves, tiene que cuidarse de lo que oye, de lo que oye. En este sentido, aquí uno piensa, hay música, hay música que incita al mal. Hay música que incita al mal. Hay música que incita al bien, pero hay música que incita al mal. Pensaban en este sentido, ¿se acuerdan de la película La muralla? The Wall. Cuando se presentó por primera vez en los Estados Unidos, hubo una ola de suicidios. Eso no fue un caso, una ola de suicidios. ¿Por qué? Porque claro, esta música deprimente hace que las personas exacerben su tendencia a pensar en cosas negativas. Si ustedes pueden ver esa película, es en blanco y negro. Es bastante llamativo a la forma en cómo se presentó. Hay que cuidarse de lo que uno escucha, no solamente a través de la música, también las palabras. También hemos visto, las palabras son generadoras de realidades. Las palabras negativas influyen en nuestra mente de manera negativa. Y uno tiene que obtenerse de toda especie de manera negativa. Los pensamientos. Bueno, uno sabe que el cerebro, ya sea lo que ve, ya sea lo que escucha, ya sea lo que deguste, ya sea lo que palpe, ya sea lo que sienta, lo interpreta. Y por eso hay que cuidar los pensamientos. Aquí en Santiago 4. Santiago 4.
En el versículo 1 dice de dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros. No es de vuestra pasión, en las cuales combaten en vuestros miembros. Codiciáis y no tenéis. Matáis y ardeis de envidia y no podéis alcanzar. Combatís y lucháis. Pero no tenéis lo que deseáis. Porque no es de tu parte. Matáis y ardeis de envidia y no podéis alcanzar. Combatís y lucháis. Pero no tenéis lo que deseáis. Porque no pedís. Pedís y no recibís. Porque pedís mal para gastar en vuestros deleites. Los pensamientos. Los pensamientos. Cuidar los pensamientos. El mal tiene una enorme cantidad de presentaciones. Puede ser sutil y puede ser descarnado. El mal puede estar mimetizado. El mal, como digo, tiene diversas formas de presentación para atraer a los distintos tipos de individuos. Aquí me refiero con esto. Hay personas que son más sensibles a algunos estímulos que otros. Hay personas que son más sensibles a los estímulos auditivos. Hay personas que son más sensibles a los estímulos visuales. Bueno, el mal. Satanás sabe eso. Y por eso es que el mal tiene distintas presentaciones. En primera de Pedro.
En primera de Pedro.
Dice aquí, en primera de Pedro. Dos, versículo 11.
Amados, yo os ruego, como extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma. Aquí, Pedro, usando aquí la misma expresión. A abstenerse. A abtenerse. De los deseos carnales que batallan contra el alma. Aquí también, los deseos carnales, traducidas en las distintas versiones, como pasiones carnales, como deseos pecaminosos, como apetencias carnales.
Como mencioné hace un momento atrás, Pablo, quien fuera un gran conocedor de la naturaleza humana, le recomienda, por ejemplo, al joven Timoteo, que dice, huye de las pasiones juveniles. Uye de las pasiones juveniles. Segunda de Timoteo 2, versículo 22. Y uno se hace la pregunta, ¿cuáles pasiones? ¿Cuáles pasiones? Las pasiones juveniles han sido las mismas desde el Génesis hasta nuestros días.
Han sido las mismas. Un caso que sirve de ejemplo para estas pasiones, lo encontramos en Génesis 39. Es interesante que aquí Pablo le dice a Timoteo, ¿verdad? Uye de las pasiones juveniles.
Y es interesante aquí ver cómo José aplicó este principio. José aplicó este principio. Uir de las pasiones. En este caso, Hernález, Génesis 39, en el versículo 5, dice que ahí aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa, aquí a José, aquí hablando de... voy a contextualizar lo que acabo de leer, José fue vendido por sus hermanos. José llega a Egipto y llega a trabajar a casa de un señor de nombre Potiphar.
Y dice aquí, y aconteció que cuando le dio el encargo de su casa, Potiphar a José, y de todo lo que tenía, el Eterno bendijo la casa del egipcio a causa de José. Y la bendición del Eterno estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo, y dejó todo lo que tenía en mano de José. Y con él no se preocupaba de cosa alguna, sino del pan que comía.
Y era José de hermoso semblante y bella presencia. Aconteció después de esto que la mujer de su amo puso sus ojos en José y dijo, duerme conmigo. Y él no quiso y dijo a la mujer de su amo, ¡Es aquí que mi Señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa! Ya he puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa.
Y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer. ¿Cómo pues haría yo este grande mal? Y pecaría contra Dios. Así es que aquí esta eufemismo que se usa decir duerme conmigo no era dormir con ella, evidentemente. Porque que de malo tiene dormir, ¿verdad? Y José interpreta exactamente lo que estaba pasando allí. Y dice aquí hablando ella a José cada día. Y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella.
11. Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo hació por su ropa, lo tomó. Eso es así. Diciendo duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella y huyó y salió. Esto es bastante interesante cuando uno hace el análisis. La decisión de huir ocurre en un área que yo le he llamado el área chica. Esto es como un partido de fútbol, ya que estamos hablando de deportes, ¿verdad?
El área chica. Esa área en donde no hay nadie que va a decidir por usted. Nadie. Y el pecado tiene esta fórmula. Uno se enfrenta al pecado. Y en este caso dice aquí las pasiones canales. No hay nada de razonar, porque en ese razonamiento uno cae. Nada de razonar. Aquí la escritura es clara. ¡Huir de la pasión juvenil! ¡Huir! Si se queda a dialogar, a pensar, a reflux... Ahí, como digo, Satanás es muy hábil.
Y en esa área pequeña en donde no hay nadie, y en este caso aquí José estaba José, la esposa de Potífar, y no había nadie más en la casa. Esa decisión tiene que tomar usted. Absolutamente usted y nadie más que usted, y uno no va a poder decir, mire, los otros me incitaron, la música, esas son excusas. Como digo, aquí en este sentido José aplicó este principio que Pablo mencionó muchos años más tarde. ¡Huir! ¡Huir del pecado! En proverbio cinco... En proverbio cinco...
En el versículo uno...
Aquí se describe también las presentaciones que tiene el pecado. Dice, hijo mío, está atento a mi sabiduría, ya mi inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo y tus labios conserven la ciencia. Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite, más su fin es amargo como el agenjo, agudo como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte, sus pasos conducen al seol, sus caminos son inestables, no los conocerás, sino considerares el camino de vida. Ahora puedes, hijos, oírme, y no os apartéis de las razones de mi boca, aloja, aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa, para que no des a los extraños tu honor y tus años al cruel. No sea que extraños se sacien de tu fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño, y jimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, y digas cómo aborrecí el consejo. Pasa la pasión y comienza la razón.
Por eso aquí, Pablo, Pedro, la palabra inspirada, dice, huir, huyan de las pasiones. Todo cristiano debe obtenerse, no solo de las pasiones juveniles, sino de toda especie de mal. ¿Y cómo hacerlo? Bueno, el antídoto para el mal es el bien. Y aquí, en Filipenses, en Filipenses, cuatro, en el versículo 8, aquí, proteger la mente, protegiendo la mente, se protege la puerta de entrada. Dice por los demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza en esto pensado. Dice el antídoto, llenar la mente, los ojos, los oídos, de las cosas buenas. ¿Cómo reconocer las diferentes formas de presentación del pecado? Satanás es un enemigo astuto. Satanás engaña al mundo entero. Satanás y sus huestes andan tras nosotros, andan siguiéndonos. La escritura dice, allí en Efecio, no tenemos lucha contra carne y sangre, sino que tenemos lucha contra huestes espirituales de maldad. ¿Y entonces cómo reconocer o aprender a reconocer las diferentes formas de presentación del pecado? Los hombres de Dios fueron inspirados por él, de manera que la Biblia es nuestra fuente de protección. En Proverbios 1-1, la escritura declara un principio. Dice aquí, los proverbios de Salmón, Hijo de David, Reyes de Israel para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el Consejo de Prudencia, justicia, juicio y equidad, para dar sagacidad a los simples, ya los jóvenes, inteligencia y cordura, oirá el sabio y aumentará el saber, y el entendido adquirirá Consejo, para entender proverbio y declaración, palabras, desabios y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor del eterno. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Aquí, las personas que no se dejan aconsejar, que no se dejan guiar, bueno, es solo que está diciendo. Aquí viene mal el fin de los que no se dejan aconsejar. Dice aquí, 8, oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre, porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collar es a tu cuello. Los padres de uno por algo, solo los padres de uno por algo tienen más años. Y nuestro Dios allí no se está diciendo, hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar, no concientas. Si dijeren, ven con nosotros, pongamos acechanzas para derramar sangre. Acechemos sin motivo al inocente, los tragaremos vivos como el seol, y enteros como los que caen en un abismo. ¿Allaremos riquezas de toda clase? Bueno, el pecado arrastra o una tentación para cometer pecado es aquí, soñar con riquezas de toda clase. Llenaremos nuestras casas de despojos. Echa tu suerte entre nosotros, tengamos todos una bolsa. Y, mi hijo, no andes en caminos con ellos, aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal, y van presulosos a derramar sangre, porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave. Pero ellos, a su propia sangre, ponen acechanzas, y a sus almas tienen lazo. Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores. Y aquí todo el libro de Proverbios es un continuo, aconsejar o aconsejarnos. Dice aquí el versículo 33, más el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá tranquilo, sin temor del mal. Los que siguen los consejos. La carrera de la vida cristiana requiere que nos abtengamos de toda especie de mal, porque como leíamos hace algunas semanas atrás, en la fiesta de panes y levadura, si no hacemos eso, un poco de pecado leuda toda la masa. Por lo tanto, la vida del cristiano requiere preparación y abstención. Tercera analogía. La estrategia base para enfrentar la carrera del maratón se llama paciencia. La estrategia básica. Vamos a seguir el consejo básico. ¿Verdad? La estrategia base para enfrentar la carrera del maratón es la paciencia. Busqué en el diccionario, ¿Volviendo a mis orígenes? Paciencia dice el diccionario Grijalvo, Resistencia moral, ante los sufrimientos y o adversidades. Resistencia moral. Aguante, temple. Y la vida cristiana exige eso.
En hebreos 12, el autor de hebreos compara la vida del cristiano con una carrera. Y dice aquí, hebreos 12, versículo 1, por tanto, nosotros también, teniendo en el redor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. La paciencia, la resistencia moral, ante la adversidad, es la diferencia, o es una de las grandes diferencias que hay entre un profesional y un maratonista aficionado. Para aguantar el momento difícil, para resistir, la prueba hay que aprender a esperar. Dios se maneja en su tiempo. Sí es que pudiéramos decir que Dios es eterno. Nosotros estamos sujetos al tiempo, pero Él no. Y en consecuencia, cuando digo esto de Dios se maneja con su tiempo, cuando vivimos una prueba, el tiempo es algo que nosotros sentimos, que nosotros vivenciamos.
Y por eso Dios se maneja en su tiempo, no con nuestros tiempos. Si fuera por eso, cuando vivimos un momento difícil, hay que ver que todos quisiéramos que ese momento difícil pasara rápidamente. Pero Dios tiene un propósito con nosotros.
Así es que uno puede aprender que los tiempos, Dios maneja los tiempos. Y en la carrera cristiana debemos aprender a que las cosas no siempre resultan, pero que al final, a la larga, Dios arregla las cosas. En Ecclesiastés 9 hay una escritura que en el fondo describe los momentos que puede vivenciar un ser humano, pero aquí bajo la perspectiva de Dios, Ecclesiastés 9, versículo 11, dice me voy a dejar de ver, que no me voy a dejar de ver, que no me voy a dejar de ver, que no me voy a dejar de ver, que no me voy a dejar de ver, que en Ecclesiastés 9, versículo 11, dice me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera.
Aquí Ecclesiastés es el predicador haciendo este análisis de la vida, el éxito, el fracaso, algunas veces uno piensa, bueno, yo he fracasado, pero a veces no es así, a veces Dios hace las cosas de esa manera para que uno aprenda lecciones. Yo siempre pienso eso. O he reflexionado a través de los años. ¿Cómo puede uno aprender, por ejemplo, cuando uno piensa en que los hermanos a través de la historia fueron perseguidos? Bueno, ¿cómo aprende uno el sentimiento que tiene una persona que es perseguida si uno nunca ha sido perseguido?
Porque es distinto cuando uno lo ve desde afuera, ¿no? ¿Qué pasa cuando una persona vive problemas económicos? Problemas económicos de esos problemas que uno no haya para dónde... pa... el pa no existe en el extranjero. ¿Para dónde? ¿No haya para dónde cortar? ¿Y es fácil analizar la vida si uno nunca ha vivido una situación así?
Es distinto cuando uno vive una situación así. Y uno cambia. Lo que yo he visto es que uno se vuelve más misericordioso cuando uno ha vivido una adversidad difícil de superar. Y por eso aquí dice, me volví y vi debajo del sol que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes. A veces los generales creen que tienen todas las estrategias para vencer, pero eso lo da Dios.
La Escritura dice que Él pone reyes y Él saca reyes. Eso lo hace Dios. Ni a dónde los sabios se van. ¿Ven? Pensaban eso. Dios es el que entrega y Dios es el que quita. Y dice aquí, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor. ¿Han pensado ustedes en Esther?
¿En Esther? Que se presentó ante el rey, su misión podría haber fracasado, pero su misión fue un éxito, porque Dios hizo que Esther obtuviera gracia ante los ojos del rey. Y eso lo dio Dios. Dice aquí, sino que tiempo y ocasión les acontecen a todos.
Tiempo y ocasión nos acontecen a todos. Dios da y Dios quita, como dijo a Job. Aquí vayamos a Job. En el capítulo 2, en el versículo 7, dice, Dice aquí, entonces salió Satanás de la presencia del eterno, e irió a Job con una zarna maligna desde la planta del pie hasta la colonilla de la cabeza. Y tomaba a Job un tiesto para rascarse con él y estaba asentado en medio de ceniza.
Entonces, le dijo su mujer, maldice a Dios y muérete. Y él le dijo, como suele hablar, cualquiera de las mujeres fatuas ha as hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien y el mal? ¿No lo recibiremos? Eso es la pregunta que hace Job. Así que, uno, tiempo y ocasión le acontecen a todos. La vida cristiana, hay que vivirla con paciencia. Porque a su tiempo, dice la Escritura, se garemos, cosecharemos los frutos de lo que hayamos sembrado en el pasado. Cuarta analogía y última. Hay un momento en las carreras de largo aliento que se reconoce como el momento en donde falta el aire.
Literalmente. Falta el aire. Es una experiencia muy dura. Los que la han vivido describen algo así como que el diáfragma no les baja. El diáfragma es nuestro músculo respiratorio por excelencia. A veces respiramos con los músculos verdad de la parrilla costal superior. Pero, pero, pero el músculo respiratorio por excelencia es el músculo que está bajo el tórax. Y cuando baja, empuja los varones en general. Y últimamente a mí se me ha notado más, es bastante claro que cuando uno inspira, la guatita se le sale hacia adelante. Ya.
Así es que, literalmente, no baja el diáfragma. Y la persona dice que no puede respirar.
Las piernas se paralizan. Eso es lo que describen las personas. Van corriendo y les empieza a faltar el aire. Y las piernas se paralizan. Y la mente distorsiona y engrandece la situación. Las personas que lo han vivido dicen que son unos breve minutos, pero que parecen eternos. Eternos. Sin embargo, todos los individuos que han vivido esta circunstancia dicen que, una vez pasado ese momento, pareciera que todo comienza a renacer. Las piernas se llenan de sangre y de oxígeno. El cerebro comienza a pensar con mucha mayor agudeza. Se comienza a inspirar de una manera mucho más profunda. Y ese proceso se conoce como el segundo aliento. De allí viene la frase, el segundo aliento. Porque es como que las personas pueden inspirar y pueden seguir corriendo. Y ellos dicen que uno puede correr más, más veloz. Y puede uno focalizar en lo que tiene que hacer. Todos los relatos coinciden en que en el segundo aliento se corre más y se corre mejor. Las personas que han logrado pasar la barrera de la angustia, ese momento en donde las fuerzas flaquean, en donde las personas, muchos de los corredores que no son expertos, tiran la toalla. Allí, en ese momento. Porque piensan que todo está perdido. Y sin embargo, los hombres que han vivido esta experiencia dicen que todo está perdido ahí. Si logras pasar esa valla, estás entrando en este proceso que se conoce como el segundo aliento. Y en la vida cristiana, yo siento que uno puede vivir esta dinámica. Esta dinámica. De hecho, la escritura entrega innumerables relatos de hombres y mujeres, que en la nueva oportunidad que Dios le da, la vida se vive de una manera mucho más exquisita. Mucho más agradable. Mucho más interesante. Un caso emblemático es el de Jove. Díganme si no. ¿Quién aguanta una prueba como la de Jove sin pensar en tirar todo por la borda, sin doblegar la fe? ¿Perdernos todo? En general, los seres humanos somos dados a aferrarnos a nuestras cosas. Nuestras cosas son lo más esencial e importante en la vida. Bueno, Jove lo perdió todo. Todos. Perdió las propiedades. Perdió la salud. Perdió las amistades. Perdió sus hijos. ¿Quién soporta una prueba así? Bueno, Jove es un caso excepcional. Pero cuando no piensa cómo fue la vida de Jove después de vivir esa prueba. Vamos a ir allá. Jove 42.
Aquí, Jove habla con el Eterno. Uno piensa cuando analiza el libro, cuando uno piensa en la vivencia de Jove y como Jove contesta a Dios y el Eterno habla con él. Uno piensa cuando se proyecta o hace esta analogía. Cuando uno vive pruebas, díganme si uno no conversa con Dios y uno no hace sus descargos y hace sus alegatos. Y en el libro de Jove está relatado todo eso. Como Jove se defiende, como Jove dice, pero si yo soy bueno, yo soy un hombre justo, hago esto, hago aquello. Y entonces, finalmente, Dios le hace ver el punto del problema. Jove dice en el versículo 2 del capítulo 42, yo conozco que todo lo puede hacer. Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Y que uno tiene en su mente pensamientos? ¿Verdad? Muy profundo. Y dice aquí, 3, ¿quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? ¿Quién es el que oscurece? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía. Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Y yo, ¿qué oscuro? Oye, te ruego y hablaré. Te preguntaré y tú me enseñarás. Ya Jove no estaba diciendo, mire, yo hago las cosas, yo cumplo, yo esto, yo aquello. Sino que le dice, mire, ¿sabes? Usted conoce. Usted me conoce. Y aquí el hombre ya abre el corazón y le dice, mire, si usted quiere, usted me va a enseñar. Y yo, ¿qué más? Te había oído. Más ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco. Y me arrepiento en polvo y ceniza. Jove abre su corazón y le dice, mire, usted me conoce. Usted sabe mi entrar y mi salir. Usted sabe mis pensamientos más ocultos. Y me arrepiento. Siete. Y aconteció que después que habló el Eterno estas palabras a Jove, el Eterno dijo a Elifaste, manita, mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Jove. Ahora puedes tomaros siete becerros y siete carneros e ir a mi siervo Jove y ofrecer holocausto por vosotros. Y mi siervo Jove orará por vosotros. Dios comienza a reestablecer a Jove, frente al resto de las personas. Y le dicen, Jove, no, él tenía cosas en las cuales crecer, pero ustedes no tenían por qué juzgarlo. Yo lo he corregido y lo he enseñado. Y ahora ustedes tienen que presentarse ante él. Y dice aquí, porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud como mi siervo Jove. Fueron pues el Ifás, Temanita, Bildaz Unita y Sofarnamita, y hicieron como el Eterno les dijo, y el Eterno aceptó la oración de Jove. Y quitó el Eterno la aflicción de Jove. Cuando él hubo orado por sus amigos y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Jove. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos los que antes le habían conocido y comieron con él pan en su casa. Y se condolieron de él y le consolaron de todo aquel mal que el Eterno había traído sobre él. Y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. No basta con condolirse, ¿verdad? Tiene que haber algo concreto igual. A veces uno se queda con la condolencia. Y dice aquí y venijo el Eterno, el postre del Estado, de Jove. Más que el primero, porque tuvo 14.000 ovejas, 6.000 camellos, 1.000 juntas de bueyes y 1.000 asnas y tuvo siete hijos y tres hijas. Llamó el nombre de la primera gemima, el de la segunda cesia y el de la tercera.
Quieren Japú. Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Jove en toda la tierra. Y les dio su padre herencia entre sus hermanos. Después de esto vivió Jove, 140 años. Y vio a sus hijos. Y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Jove viejo y lleno de días. El segundo aire. El segundo aire. La vida de Jove. Así también la vida espiritual de cada uno de nosotros. Si pasamos la prueba, si aguantamos el momento difícil, después viene este valle, en donde Dios nos consuela y nos cuida y nos restablece. El maratón y la carrera de la vida cristiana presenta innumerables analogías. Hoy hemos repasado cuatro, pero el maratón encierra innumerables analogías. Que bien vale la pena repasar y estudiar. Como diría, que la primera analogía entre el maratón y el cristianismo, la carrera cristiana, o la carrera cristiana, es llegar a la meta. Segundo, la carrera cristiana requiere preparación y abstención. Tercer punto, una carrera de maratón, al igual que la vida cristiana, requiere de paciencia. Y en el cuarto punto, el segundo aire. Todos debemos estudiar y reflexionar estas analogías, que son lecciones para nuestra vida. Y como en el primer punto, la idea es que miremos la meta y que pensemos en que vamos a llegar a ella.