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¿Mensaje?
En los últimos mensajes hemos hablado de cómo la palabra inspirada de Dios, la Biblia, la podríamos comparar con una brújula y mencionamos hace algunas semanas atrás que esta brújula, así como la brújula que nos anuncia el norte magnético, también la Biblia, nos da nuestro norte y nos guía, guía nuestros pasos y nos muestra nuestro norte. Nuestro norte, lo entendemos, es Dios. Hemos sido invitados por Dios a participar de su llamamiento y en su llamamiento Él nos ha hecho inconmensurables promesas de llegar a ese reino y nosotros vamos caminando a ese reino. También hemos hablado en los mensajes anteriores de las razones por las cuales un hombre o una mujer puede perderse en esta toma de decisiones en estos caminos o este camino angosto que habla nuestro Señor Jesucristo mencionando que la vida cristiana presenta dos caminos, un camino angosto y un camino ancho, una puerta angosta y una puerta estrecha. Y mencionamos entonces, aquí siete razones por las cuales un ser humano puede perderse en la toma de decisiones en cuanto a decidir andar por un camino o equivocarse a andar por esa o entrar por esa puerta estrecha. Hay muchas razones por las cuales un ser humano puede perderse en este camino y la Escritura menciona que muchos se han perdido, por eso Jesucristo dijo, pocos son los que encuentran el camino. De manera implícita, entonces se mencionan muchos son los que se han perdido en este camino. Y la semana pasada repasamos el capítulo de la fe de Hebreos 11 en donde están los héroes de la fe, héroes de la fe que desde haberle el justo hasta nuestros días se convierten entonces en esa nube de testigos que atestigua con nosotros que la vida cristiana se puede vivir. La vida cristiana se puede vivir, aunque a veces la vida se vuelva complicada, la vida cristiana se puede vivir. Podemos llegar al reino, podemos cumplir los objetivos que Dios se ha planteado con nosotros. No se olviden, Dios cuando nos llama, Él tiene una visión de nosotros y nosotros en esta vida tenemos la oportunidad para desarrollar esa visión. Y por eso hoy día quiero compartir con ustedes aquí Hebreos 12 en el versículo 1. Hebreos 12, versículo 1, está esta escritura que dice, por tanto, teniendo nosotros, todos los que leemos el Nuevo Testamento, creemos que las palabras que están dichas allí están dichas hacia nosotros. Y entonces por eso aquí cuando dice Hebreos 12, versículo 1, por tanto, nosotros también, ¿verdad? Aquí el que escribe la carta a los Hebreos se pone en primera persona plural y dice nosotros también teniendo en alrededor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Aquí el escritor de esta carta, por inspiración, trae acolación por una parte, que fue lo que mencionamos la semana pasada, estos testigos que atestiguan o quedan testimonio y que nos dicen, mire sí, la vida se puede vivir. Aún con sus complicaciones, la vida cristiana se puede vivir. Usted puede llegar al final de la carrera, así como han llegado los otros, usted también puede llegar al final de la carrera. Más también este versículo trae a acolación las condiciones o las condiciones que debemos aplicar para correr la carrera espiritual. Aquí se menciona, entonces, la vida espiritual que todos llevamos y se compara con una carrera, pero se nos dice además de manera muy escueta estas tres condiciones. Dice despojarse de todo peso, despojarse del pecado y correr con paciencia.
Estas son características que conforman la carrera cristiana y vamos a intentar esta tarde profundizar en estos temas. Entonces, aquí la palabra griega traducida como despojarse proviene de, o dice así, apotisemi griego, que significa exactamente poner lejos, separar, alejar, desechar.
Y la versión internacional, cuando habla de este versículo, dice por tanto también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos acedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Y entonces uno puede ir haciendo estos análisis crítico diciendo para poder correr esta carrera hay que ponerse lejos, separarse y o alejarse de los lastres espirituales que pueden estorbar nuestra carrera espiritual y que atentan contra nuestro desarrollo espiritual.
Aquí cuando uno busca la palabra estorbar viene del griego en copto que significa impedir o molestar. Y entonces una pregunta retórica, ¿quién pone los estorbos? ¿quién pone los estorbos?
Hay una escritura aquí en primera de Tézalon y Cences, 2 en el versículo 17.
Pablo presenta aquí esta escritura en donde se menciona que es Satanás, ¿quién pone los estorbos? Aquí en el versículo 17, Pablo dice, pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo de vista, pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro. Aquí Pablo, entonces hablando a los hermanos de Tézalonica, él quería visitarlos nuevamente, pero dice el versículo 18, por lo cual quisimos ir a vosotros. Yo, Pablo, ciertamente, una y otra vez, pero Satanás nos estorbó. Satanás es, podríamos decir, una de sus funciones es estorbar nuestra vida.
Aquí en romanos, uno, versículo 11.
Romanos 1, versículo 11, nos dice aquí, porque deseo veros para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados. Versículo 12, esto es para ser mutuamente confortados por la fe que no es común a vosotros y a mí. Versículo 13, pero no quiero hermanos que ignoréis, que muchas veces me he propuesto ir a vosotros, y entre paréntesis dice, pero hasta ahora he sido estorbado. Aquí en sus viajes, Pablo recibía entonces estas complicaciones en donde vemos que Satanás es el que estorba. Satanás nos pone impedimentos, pone obstáculos de manera que, por ejemplo, en este caso, Satanás hizo que la visita de Pablo se retrasara. Satanás es el maestro del estorbo. Él genera condiciones y prepara circunstancias que se pueden volver, en algunos casos, obstáculos para la carrera espiritual. Hay un relato muy ilustrativo de esto aquí en Hobbes.
Hobbes, así como mencionaba don Juan Carlos, fue un hombre muy rico. La escritura menciona el más grande de Oriente, dice la escritura, en relación a Hobbes. Y aquí vemos cómo acciona Satanás, cómo Satanás influye sobre los vecinos de Hobbes, provocándole daño a Aquí en Hobbes, voy a leer del versículo 1, dice, hubo en tierra de Uss, un varón llamado Hobbes, y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas. Si alguien me dice que siete mil ovejas no es una cantidad considerable, uno saca estas cuentas, ¿verdad? ¿Cuánto sale una oveja en Chile? ¿Cuánto sale una oveja en Chile? 35 a 40 mil pesos por oveja. Así es que ahí ya hay que tener una máquina científica para sacar la cuenta en pesos de cuántos son siete mil ovejas. Tres mil camellos, ahí entramos en un problema porque camellos no hay aquí en Latinoamérica, por lo tanto no tenemos una cifra. Sin embargo, los camellos son aquí los caballos del desierto. Así es que se usan para transporte y también se usaban en esa época para la guerra. Dice aquí, 500 juntas de huelles.
Esta es una cuenta bastante interesante. Cada buen buey cuesta alrededor de un millón de pesos, 2 mil dólares. Por lo tanto aquí uno empieza a sacar cuentas y se encuentra con qué jover o un hombre rico. Y entonces aquí, versículo cuatro, o versículo tres, dice 500 asanas y muchísimos criados. Y era aquel varón más grande que todos los orientales. Así es que aquí esta experiencia dejó muestra a un hombre creyente, perfecto, recto, temeroso de Dios. Muy rico, muy rico. Y dice aquí, versículo cuatro, e iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas. Cada uno en su día y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job quizás habrán pecado mis hijos y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
Así es que Job ofrecía sacrificios en representación de sus hijos ante Dios. Y dice, de esta manera hacía todos los días Job. Y dice aquí, y dijo el eterno a Satanás, versículo 7, de dónde vienes a Satanás, respondiendo a Satanás al eterno, dijo de rodear la tierra y de andar por ella. Y el eterno dijo a Satanás, no has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Aquí entonces se muestra el cuadro en la vida de Job. Job era un hombre rico de muchas posesiones y tenía una gran familia, 10 hijos, 7 hijos, 3 hijas, muchos sirvientes. Y entonces aquí Dios dice, no has considerado a mi siervo Job. Y entonces aquí Satanás responde de una manera como lo hace Satanás. ¿Qué es lo que hace Satanás? Cuestiona la intención de Job.
Cuestiona la intención de Job. Y le dice, ¿acaso te mjova a Dios de Valdes?
Ese es un pensamiento muy bastante interesante respecto, aquí se cuestiona la honorabilidad de Job. Y entonces aquí, versículo 10, dice, no le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene. Al trabajo de sus manos has dado bendición, por tanto sus bienes han aumentado sobre la tierra. Y entonces aquí Satanás, el estorbador, dice, bueno, extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene y verás. Y verás, va a aparecer allí ese hombre que está ahí guardadito. Y entonces dice, ¿y verás si no va a la FEMA contra ti en tu misma presencia?
Y dijo el eterno Satanás, aquí todo lo que tiene está en tu mano, solamente no pongas tu mano sobre él y salió a Satanás de delante del eterno. Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano, el primogénito, y vino un mensajero a Job y le dijo, estaban arando los bueyes y las asnas, pasiendo cerca de ellos, ya cometieron los sabios y los tomaron y mataron a los criados afilodespada. Solamente escapé yo para darte la noticia. Entonces aquí la pregunta, bueno, ¿quiénes son los sabios? Los sabios son los habitantes de Saba y los caldeos son los habitantes de la región de Caldea. Fueron influidos por Satanás de manera que acometieron contra su vecino Job. Antes de este momento los vecinos estaban viviendo tranquilos. Sin embargo, Job, uno se pregunta, ¿qué le habrá dicho Job a los caldeos? ¿Qué cosa les habrá puesto en la mente? ¡Ay, mira, Job ha crecido mucho! No lo sé. Con todo lo que tiene Job quizás quiera atacar aquí a los sabios. ¿Quién sabe? Yo no sé. Satanás puede obstruir y molestar. Satanás puede generar y condicionar circunstancias de manera de obstaculizar y estorbar la vida. Satanás es un hábil oponente de la carrera espiritual. Satanás es el que pone los estorbos. Pero la decisión de decidir qué hacer con estos estorbos es de uno. Decidir qué hacer corresponde a uno, decidirlo. Satanás es el que tienta. Él sabe preparar las circunstancias. Pero somos nosotros los que debemos decidir qué hacer con tal o cual tentación. En primera de Pedro, en primera de Pedro 5.8, la escritura compara a Satanás con un león. Los leones acechan. Los leones esperan el momento apropiado para atacar. Los leones no atacan en cualquier momento. Se ha visto aquí en estas películas del National Geographic que la fuerza o la velocidad que tienen los felinos es de corta duración. Por lo tanto, no es cosa de ver un rebaño y lanzarse a correr y a cazar. Porque si hacen eso, los animales escapan. Lo que hace el león es esperar el momento propicio, la circunstancia adecuada y allí entonces ataca. Por eso, aquí en primera de Pedro 5.8, Pedro, por inspiración, nos dice a nosotros ser sobros y velados. Esto de mantenerse despierto. Dice porque vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Aquí la nueva versión del lenguaje hispano traduce este versículo de la siguiente manera. Dice así, sean de espíritu sobrio, estén alerta.
Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente buscando a quien devorar. Así es que Satanás es el experto en el arte de poner estorgos. Pero, como dije hace un momento, la decisión final de saber qué hacer con ese estorbo es de uno. De allí la indicación que, por inspiración, el breo 12 nos dice despojarse de todo peso. Despojarse de todo peso cualquier estorbo.
Y aquí hay varios estorbos mencionados en las escrituras que pueden obstaculizar nuestra carrera cristiana. Uno de ellos, uno de ellos, hebreos 12-15.
Hebreos 12-15 dice mirad bien, mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios, que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe. Se fijan? Aquí aparece esta frase de la cual venimos hablando, el estorbo. Dice que brotando alguna raíz de amargura os estorbe. Y por ella muchos sean contaminados. Las raíces de amargura, los brotes de amargura se pueden convertir en destructores del corazón del hombre. Esto del corazón del hombre es una forma de decir.
Podríamos decir también que el corazón es lo que distingue al ser humano, de otros seres vivos. Podríamos decir su eje o su espíritu, el espíritu que mora en nosotros y que nos hace seres humanos dentro de los seres vivos. Las raíces de amargura pueden destruir su vida y a través de la destrucción de su vida, muchos pueden ser destruidos.
En general, las raíces de amargura provienen de situaciones o actitudes que nos han ofendido y que no las hemos podido perdonar. Voy a reiterar, en general, las raíces de amargura son situaciones o actitudes que nos han ofendido y no las hemos podido superar.
No hemos podido dar vuelta a la hoja y empezar de nuevo.
Aquí, en segunda de colintios 2, vayamos allá.
Segunda de colintios 2.
En el versículo 9, segunda de colintios 2, versículo 9, se nos dice Pablo, hablando de los colintios, porque también para este fin os escribí para tener la prueba de que, si vosotros sois obedientes en todo. Aquí haciendo referencia a la primera carta a los colintios, en donde Pablo tuvo que corregir una situación de pecado muy grande que estaba viviendo la Iglesia en Corinto.
Y entonces dice aquí, porque también para este fin os escribí para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo. Y al que vosotros perdonáis, yo también, porque también yo lo he perdonado. Si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo. Pablo, hablándole entonces a los colintios.
Dice aquí, versículo 11, que es donde quiero detenerme. Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros. Y ahí está hablando del perdón. Para que Satanás no gane ventaja sobre nosotros. Pues no ignoramos sus maquinaciones.
Una actitud que nos ha generado daño o dolor y de la cual no la hemos podido superar, se puede transformar en una raíz de margura. Se ha mencionado los biólogos, han hecho estos análisis de cómo las raíces de las plantas o de los árboles pueden penetrar la roca más dura.
Se ha visto que en los extremos se generan unas encimas que son capaces de romper cualquier cosa. Cualquier cosa. Y por eso es tan interesante esta analogía que la Escritura menciona, que las raíces de margura, las raíces de margura, puede provocar entonces que ese corazón firme, ese corazón recto, pueda verse fraccionado o fraccionado a causa de esta raíz. Una ofensa, no perdonada, un dolor no olvidado. Fácilmente puede generar o degenerar en una raíz de margura que puede destruirnos. Por eso hay que cuidarse de las raíces de margura.
Satanás puede ganar ventajas sobre nosotros si nosotros no hacemos lo que tenemos que hacer bajo estas, entre comillas, circunstancias, porque quién es el que pone los estorbo. ¿Quién es el que arregla las circunstancias? ¿Quién es el que propone las ideas? Satanás. Satanás quiere que nosotros no lleguemos a la meta.
Eso es lo que él quiere. No quiere que nosotros alcancemos la meta. No es que quiera ponernos problemas. No es así. Él quiere que nosotros no lleguemos, que no os perdamos. Y Satanás puede ganar ventaja sobre nosotros si nosotros no hacemos lo que tenemos que hacer.
¿Quién alimenta nuestros recuerdos con ideas negativas? Se han fijado lo fácil de olvidar es de un favor, pero lo difícil que es olvidar una ofensa, la misma mente expuesta a dos circunstancias. ¿Por qué es tan fácil recordar una ofensa? ¿Y por qué es tan fácil olvidar un favor? ¿Quién alimenta nuestros recuerdos con ideas negativas? ¿Quién es? ¿Satanás?
¿Quién decide qué hacer con estas ideas negativas? Nosotros. Las raíces de amargura pueden nacer en nosotros. Y por ende, para poder romper con este derrotero, debemos aplicar lo que se nos ha enseñado desde el principio. ¿Qué es lo que se nos ha enseñado desde el principio?
Por ejemplo, en cuanto a las ofensas, ¿qué es lo que se nos ha enseñado desde el principio? Desde el principio se nos ha enseñado que Dios cuando perdona, olvida. Vayamos allá a Miquía 7. Miquía 7.
Miquía 7.
Esta escritura siempre me ha hecho reflexionar en el sentido que Dios tiene una mente infinita. ¿No es la mente limitada que tenemos nosotros? Nosotros vivimos cuantos años, 80, quizás 100 años, más no.
De hecho, de esos 100 años uno no recuerda todos los eventos que han ocurrido durante la vida. Sin embargo, Dios tiene una mente infinita. Infinita en todos los sentidos. Hacia todos los puntos.
Sin embargo, Dios aquí, la escritura dice, Miquía 7. ¿Dice aquí el versículo 18 que Dios como tú que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? Dios cuando perdona, olvida.
Y dice aquí, versículo 19, Él volverá a tener misericordia de nosotros. Sepultará nuestras iniquidades. Y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Dios, Dios con esa mente infinita, Él dice, Él declara. Cuando Él perdona, Él olvida. Los pecados quedan introducidos en lo profundo del mar. Desde siempre se nos ha enseñado que Dios, el eterno de los ejércitos, actúa así, actúa así. Y desde siempre se nos ha enseñado a todos nosotros, a todos nosotros. Lo que la Escritura dice aquí en Mateo 18, 21, Mateo 18, 21, Jesucristo, hablándonos o hablándoles a los discípulos, pero por herencia nos llega a nosotros.
Mateo 18, versículo 21. Aquí Pedro dice entonces, le acercó Pedro y le dijo, Señor, ¿cuántas veces perdonaría mi hermano que peque contra mí? Pedro era práctico, podríamos decir. Era un hombre muy práctico, así lo veo yo. Él quería tener una cuenta, una cuenta. ¿Cuántas veces? ¿Cuántas veces? Y él incluso propone una cifra, él dice, siete veces. ¿He de perdonar a mi hermano que me ofende? ¿Siete veces? Y entonces aquí Jesús le dijo, no te digo, hasta siete.
Si no, hasta 70 veces, siete. Una cantidad, 490 veces. ¿Podría uno perdonar a un hermano? 490 veces, ¿lo ofenda uno? Bueno, esas son las preguntas que uno tiene que hacerse. Porque no va a hacer cosa, no vaya a hacer cosa.
Que brote una raíz de amargura. Y si brote una raíz de amargura, ¿quién es el que pierde? ¿Acaso no soy yo? El versículo 23. Y entonces Jesús, extendiéndose o explayándose en esta respuesta, Pedro, le dice, mira, el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Una cantidad de dinero aquí grande.
Dice a éste, como no pudo pagar, ordenó su Señor venderle. Y a su mujer e hijos. Y todo lo que tenía para que se le pagase la deuda. A propósito esto de las deudas. Si las personas no tenían con qué pagar, entonces eran esclavizadas. Y entonces no solamente perdían sus propiedades, sino que además perdían su libertad. Y cada siete años, entonces, podían salir libres. Y aquí dice, y todo lo que tenía para que se le pagase, la deuda. Y entonces aquel siervo postrado le suplicaba diciendo, Señor, ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo.
Vamos a hacer una buena siembra este año. Vamos a arreglar las cosas. Vamos a pagar. Vamos a salir. El Señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Y dice aquí, pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía 100 denarios y haciendo de él le ahogaba diciendo, ¡págame lo que me debes!
Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le ahogaba diciendo, ¡ten paciencia conmigo! Y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho. Y fueron y refirieron a su Señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole, su Señor le dijo, siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné porque me rogaste, no debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti. Dios le dice esto y le está diciendo esto a Pedro. Y Pedro le había preguntado cuántas veces se debe de perdonar a mi hermano.
Y entonces se le dice, mira, aquí si uno hace la analogía, ¿verdad? Dios nos ha perdonado los pecados. Todos los que estamos aquí, antes de llegar a la iglesia, hemos tenido una vida en el pasado. Todos. Aquí nadie puede decir, mire, no, aquí yo nunca, jamás. No es así. No es así.
Y Dios nos ha perdonado los pecados, las ofensas. Y entonces aquí dice, no debías tú también tener misericordia. Es el siguiente paso. Y dice aquí, entonces su Señor enojado le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre Celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano, sus ofensas. Y entonces aquí es lo que se conoce como la retribución.
Dios nos perdonó a nosotros, nosotros debemos perdonar a nuestros hermanos. Y cuando uno perdona, debe obligarse a olvidar. Debe olvidarse a olvidar. Porque si uno le sigue dando, le sigue dando, hay una expresión, ¿verdad? Esto de la bicicleta. Se sigue girando, le sigue dando vuelta a la bicicleta. Entonces, si uno baja la manilla de la bicicleta, la rueda gira. Y podemos pasarnos la vida recordando las cosas que pasaron en tal o cual momento en el pasado. Perdonar implica olvidos. Si uno no olvida, puede significar que uno no ha perdonado, sinceramente.
Y hay que cuidarse. Hay que cuidarse. Desde el principio, se nos ha enseñado esto. Porque si uno no perdona, sinceramente, y no olvida, y no se da la oportunidad de volver a empezar, eso se puede transformar en el corto plazo, entonces, en una raíz de amargura. Y nuestro corazón puede verse entonces fraccionado. Fraccionado. No crece. Se enferma. Y si uno no se cuida, uno puede morir espiritualmente.
Romper ese derrotero de la injusticia en este sentido es esencial para cuidar nuestro corazón. De convertir esa situación en una raíz de amargura.
Sólo es necesario una raíz de amargura. Y todo el corazón puede verse fragmentado. Eso es lo otro, lo interesante que mencionan los fotánicos, que mencionan esta cosa de las enzimas. A medida que va penetrando la raíz, va lanzando raíces laterales.
Y entonces pasan los meses, pasan los años, y esa gran roca ya no es solamente esta partida por la mitad, sino que está con múltiples raíces. Y entonces, de nuevo, la analogía. Una sola raíz de amargura, una sola, y puede fragmentar el corazón entero.
Para poder correr esta carrera, es necesario alejarnos de todo aquello que nos pueda estorbar nuestro desarrollo espiritual. Aparte de las raíces de amargura, la escritura también menciona que nuestra relación espiritual con Dios se puede ver estorbada producto de una mala relación con nuestros prójimos. Se mencionan o traigo a colación dos escrituras en primera de Pedro 3.7.
Primera de Pedro 3.7. Aquí nuestro primer prójimo, a los que somos casados. Pedro trae a colación esto. Dice vosotros, maridos, igualmente vivir con nosotros, y con nosotros, y con nosotros, y con nosotros, y con nosotros, maridos, igualmente vivir con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como abazo más frágil y como acoherederas de la gracia de la vida para que vuestras oraciones no tengan estorbo. ¿Se fijan? La relación que tengamos con nuestra esposa o nuestro esposo pueden estorbar, entonces nuestras oraciones. Y si nuestras oraciones se ven estorbadas, entonces la relación que tenemos con Dios puede verse estorbada.
Santiago profundiza este aspecto, se explaya en este aspecto, y trae a colación que no solamente nuestra relación con nuestra esposa o nuestro esposo puede entorpecer la relación con Dios en Santiago 3.
Aquí la escritura trae a colación otro punto, otra relación que puede entorpecer nuestra relación con Dios.
Santiago 3, versículo 1, dice, hermanos míos, no os hagáis maestros, muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Santiago comienza haciendo esta observación, porque uno piensa al que más se le ha dado, más se le exige.
Y Lucas también 12.48 trae a colación esto, al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Y por eso aquí Santiago dice, mire, no nos hagamos maestros, muchos de nosotros, porque sabemos que vamos a recibir mayor condenación. Y entonces, aquí en el versículo 2, dice, porque todos ofendemos muchas veces, Santiago 3, versículo 2, porque todos ofendemos muchas veces, y algunos no ofenden palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
¿Quién ha alcanzado la perfección? ¡Que su Cristo! Toda la gré y todos nosotros vamos camino a la perfección. Por eso esta circunstancia que Santiago menciona aquí es universal. Todos ofendemos alguna vez. Y dice aquí la escritura, ni siquiera dice alguna vez. Dice, todos ofendemos muchas veces. No habla de una vez, sino muchas veces.
Y dice aquí, aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan y dirigimos así todo su cuerpo. Mirá también las naves, que son tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobiernas quieren. Y dice aquí, así también la lengua, es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas.
Y aquí, cuán grande bosque enciende un pequeño fuego. El poder que tiene la lengua. Las palabras generan realidades. Y por eso es. Cada día uno va dándose cuenta de el poder que tiene la palabra. El poder que tiene la palabra. La palabra genera realidades. Y por eso aquí, Santiago, dice aquí, cuán grande bosque enciende un pequeño fuego. Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros y todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación.
Y ella misma es inflamada por el infierno, porque toda naturaleza de bestias y de aves y de serpientes y de seres del mar se doma y ha sido domada por la naturaleza humana. Pero ninguno hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.
Y aquí, entonces, Santiago dice, mire, con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella mal decimos a los hombres que están hechos a semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. O una fuente produce agua dulce, o la fuente produce agua salada. Eso es lo que Santiago dice en un momento más. Aquí dice aquí 11. ¿Acaso alguna fuente hecha por una misma abertura agua dulce y amarga? ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas o la vid higos? Y entonces aquí uno hace el análisis crítico de esta situación. Todos ofendemos, pero uno debe controlar lo que dice. Porque una vez que ya ha salido, ya aquí hubo una explosión, una bomba atómica que ya se explaña para todos los lados.
Hay otra escritura que dice las malas conversaciones. Corrompen las buenas costumbres. Lo dice la escritura. No lo digo yo. Y entonces aquí el análisis crítico, si la relación con nuestros prójimos no es buena, ¿cómo es la relación que entablo con Dios? Y por eso uno tiene que cuidarse de estas cosas que se pueden convertir en un lastre. Las raíces de amargura y las malas relaciones.
Ya sea con nuestra esposa, ya sea con nuestros hermanos. Vamos adelante, aquí en Hebreos 12. Dice por tanto nosotros también, teniendo en el alrededor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia. Esta carrera espiritual presente una constante. Esa constante es el pecado siempre está a la puerta. Siempre está a la puerta. La posibilidad de pecar siempre está presente. No importa la cantidad de años que uno lleve en la iglesia. La posibilidad de pecar siempre está presente. No importa la cantidad de años que uno lleve en la iglesia. La posibilidad de pecar siempre está presente.
Siempre existe la posibilidad que nuestra carrera espiritual se vea truncada a causa del pecado. Una persona puede partir muy bien, muy bien en esta carrera. Y sin embargo, puede quedar eliminado. Pablo, en segunda de Corintios 9, trae a colación esta. Este punto. La posibilidad. Siempre existe riesgo. Siempre existe riesgo de que nuestra carrera espiritual se vea truncada.
Aquí en 1 de Corintios 9, en el versículo 26, Pablo dice así que yo de esta manera corro, no como la aventura de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo, para otros yo mismo venga a ser eliminado. Esto de heraldo era un oficial que actuaba como mensajero o encargado de anunciar las noticias importantes.
Y entonces Pablo dice, mire, yo he sido gocero de las verdades, pero tengo que eso, meter mi cuerpo a servidumbre, no sea que yo mismo venga a ser eliminado. Y eso lo está diciendo Pablo por inspiración. Pablo plantea aquí una verdad en la cual muchos cristianos han perdido el rumbo. Esto es el creer que ya no es necesario luchar contra el pecado. ¿Alguna vez he mencionado en el pasado cuál es el mayor riesgo?
¿Cuál es el mayor riesgo de cualquier situación? Creer que no hay riesgo. Ese es el mayor riesgo que existe. Pensar que no existe riesgo.
Aquí, en Ezequiel 18, uno piensa en la vida espiritual, y este juego no termina mientras no se termine. La carrera no se termina mientras no hayamos llegado a la meta. Y entonces, aquí Ezequiel 18, versículo 23, el Eterno, el Señor, dice, ¿Quiero yo la muerte del impío? ¿Quiero yo la muerte del impío? ¿Dice el Eterno, el Señor? ¿No vivirá si se apartara de sus caminos?
Versículo 24, más si el justo se apartara de su justicia y cometiera maldad e hiciera conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, vivirá él? ¿Vivirá una persona que, habiendo sido llamado, deja el camino? ¿Vivirá él? ¿Y alguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta por su rebelión con que prevarió y por el pecado que cometió por ello morirá? Y si dijereis, no es recto el camino del Señor, oíd ahora casa de Israel, no es recto mi camino, ¿no son vuestros caminos porcidos?
Dice aquí, apartándose el justo de su justicia y haciendo iniquidad, él morirá por ello, y apartándose el impío de su impiedad que hizo y haciendo según el derecho y la justicia hará vivir su alma. Este es el camino. Si nos arrepentimos y cambiamos, Dios nos dice, mire, yo les voy a perdonar los pecados. Dios dice que él es el que perdona los pecados. Y dice aquí, porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido.
De cierto vivirá, no morirá. Si aún dijera en la casa de Israel, no es recto el camino del Señor, ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente vuestros caminos no son rectos. Por tanto, yo os julgaré a cada uno, según sus caminos, o casa de Israel. Dice el Eterno al Señor, convertíos y apartaos de todas vuestras transgresiones. Y no os será la iniquidad causa de su ruina. Echa de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado. Ya seos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?
Porque no quiero la muerte del que muere. Dice el Eterno al Señor. Dice convertíos y viviréis. Desde siempre Dios ha querido lo mismo con su pueblo alrededor del mundo. A través de la historia siempre ha sido lo mismo. Dios quiere que cambiemos, que dejemos ese corazón de piedra y sea un corazón de carne. Eso es lo que Dios quiere. Uno cambie. ¿Por qué se tenga la razón respecto de tal o cual cosa?
Una persona puede tener una vida incólume. Brillante, blanca, pero si al final peca, se aparta y corrompe su alma. ¿De qué sirve el doblo anterior? La posibilidad de pecar. Siempre está ahí, a las puertas. Y por eso dice aquí, apartarse del pecado que nos hacedia. Ahí está, acechándonos. Y Satanás estorbándonos. Salomón partió bien. Y según entendemos, terminó mal. En primera de Reyes 11, 코시 killing, y 85es, de La universidad. Sígannos está ahí, y ahí está. Y aquí está, Dice aquí, pero el rey Salomón amó, además de la hija de Farahón, a muchas mujeres extranjeras. Primera de Reyes 11, versículo 1, dice alas de Muab, alas de Amón, alas de Edón, alas de Sidón, alas Eteas, gente de las cuales el eterno había dicho a los hijos de Israel, no os llegaréis a ellas ni ellas se llegarán a vosotros, porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses.
A estas, pues, se juntó Salomón con amor. Y dice aquí, y tuvo 700 mujeres reinas y 300 concubinas, y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses agenos, y su corazón no era perfecto con el eterno su Dios como el corazón de su padre David, porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los Sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los Amonitas, e hizo Salomón lo malo ante los ojos del eterno, y no siguió cumplidamente al eterno como David su padre.
Si es que uno puede partir muy bien, pero ¿qué es lo que hace durante su vida? Ahí está la diferencia. ¿Qué es lo que uno hace con la vida espiritual, que Dios nos ha invitado a vivir? Una constante en la vida cristiana es esta realidad.
El mayor riesgo en la vida cristiana es creer que no hay riesgo en la vida cristiana, y el pecado siempre está allí, a la puerta. En primera de Corintios 10-12, la escritura hace una advertencia a todos nosotros, el que piensa estar firme, mire que no caiga. La lucha contra el pecado que nos asedia es y debe ser permanente y persistente. La lucha contra el pecado que nos asedia debe involucrar nuestras vidas a tiempo completo, no a tiempos parciales.
Uno no es cristiano aquí en la congregación, solamente. Uno es cristiano los siete días a la semana. Por eso, Timoteo compara la vida espiritual con un soldado, con un atleta, con un laborador. Estas son tres profesiones que no hay medios tiempos. Fallamos allá, segunda de Timoteo 21. La escritura nos dice aquí, tú, pues, hijo mío, escúpersate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
Segunda de Timoteo 2, versículo 3. Tú, pues, sufres penalidades como buen soldado de Jesucristo. Pablo trae a colación esta analogía de la vida cristiana como la de un soldado y dice aquí ninguno que milita, ninguno que es soldado, se enreda en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
Y también el que lucha como atleta no es coronado sino lucha legítimamente. Otra profesión que es de tiempo completo. Y dice al versículo 6. El laborador para participar de los frutos debe trabajar primero. Considera lo que digo. Esto de considera lo que digo, Pablo dice en otras traducción, hazme caso. Hazme caso.
Eso es lo que le dice Pablo a Timoteo. Hazme caso. La vida espiritual es comparable a la vida de un soldado, es comparable a la vida de un atleta, es comparable a la vida de un laborador. Tres profesiones que son a tiempo completo. Volvamos a Ebreos 12, en el versículo 1. La última frase de este capítulo 1 dice, aquí, empleamos completo el versículo. Dice, por tanto, nosotros también teniendo, en alrededor nuestro, tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos acedia y corramos con paciencia, la carrera que tenemos por delante.
Esta es la tercera característica de esta carrera, que uno tiene que correrla con paciencia. Esta es una carrera que se conoce como de largo aliento. De largo aliento. Quiero traer a colación aquí la palabra resistencia. Dice, aquí, cerramos con paciencia, la palabra que fue traducida como paciencia. Aquí es jupomoné, que significa resistencia o aguante. Eso es lo que dice la palabra, al traducirla del griego al español. Resistencia, constancia, perseverancia. Y entonces uno puede hacer esta, recuerden que mencioné las palabras que generan realidades. Bueno, la carrera cristiana debe correrse con perseverancia, con resistencia, con paciencia.
La carrera cristiana se debe correr como las carreras de largo aliento. Las carreras que se conocen como fondistas. Las carreras en las carreras de largo aliento tenemos que echar mano a toda una maquinaria energética que se basa en la energía que se conoce como aeróbica.
Necesitamos oxígeno y que ese oxígeno llegue a nuestros pulmones y que luego se transporte a nuestros músculos. Y aquí, en todas estas carreras de maratón, hay un fenómeno que se ve en los que hacen maratón. Es un fenómeno que se conoce como el segundo aire. No sé si han escuchado hablar del segundo aire. La vida cristiana es en sí misma una carrera, una carrera contra nosotros mismos. Y en las carreras de maratón, como mencioné, el segundo aire ocurre justo después de un momento de fatiga.
Se ha mencionado aquí las personas que han hecho estas carreras. Se mencionan que hay un punto en la carrera en donde parece que las fuerzas faltaran. Parece que el oxígeno ya no ingresara a los pulmones. Y muchos personas que participan en las carreras de maratón abandonan ahí en ese punto. Ahora bien, los que logran pasar esa barrera, entonces se ven enfrentados a esta sensación del segundo aire. El aire vuelve a penetrar en los pulmones y pareciera, y pareciera que todo vuelve a marchar de mejor manera.
Allí en esos momentos las personas pueden lograr lo máximo en sus capacidades. Y cuando uno piensa en la vida espiritual, en la carrera espiritual que todos tenemos después del segundo aire, todos hemos vivido momentos críticos a alguna vez en la vida. Usted ha vivido alguna vez, ¿no ha vivido alguna vez? Un momento crítico, como dice una canción de un cantante que levante la mano, que levante la mano quien no ha tenido alguna vez alguna situación crítica.
Y en esa situación crítica nace lo mejor de nosotros. Si es que somos capaces de resistir y pasar ese umbral, ese umbral en donde uno quiere dejar, se llevar por las incunstancias. Y por eso la escritura dice aquí uno debe correr. Esta carrera espiritual con paciencia, con perseverancia, con aguante. ¿Cómo uno va a lograr desarrollar carácter? ¿Uno no vive situaciones críticas? ¿Cómo sabe usted que también está usted si usted no ha sido probado?
Aquí en Hebreos 12, versículo 2, dice aquí esta clave también para aguantar en los momentos críticos. Cuando la cosa se pone complicada, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Y es lo que hacen todos los fondistas.
Hay las personas que han tenido la ocasión de correr estos 20 kilómetros de maratón, saben o podrían explicarme mucho mejor lo que estoy diciendo, pero aquí se dice que en la carrera las personas cuando están cansadas, una de las primeras cosas que hacen las personas que participan en las carreras es que bajan la vista. Dejan de mirar la meta. De hecho, se olvidan de la meta y empiezan a bajar primero a los 20 metros, después a los 10, a los 5, hasta finalmente terminan mirando los pies. Y por eso aquí todos los asesores de las personas que hacen carreras de largo aliento le dicen, no dejes de mirar la meta. No bajes los ojos, porque ¿qué pasa cuando la persona empieza a mirar hacia abajo? Termina mirándose a sí mismo, termina mirándose los pies. Y entonces aquí los entrenadores siempre dicen aquí, levanta la vista. No te quedes pegado acá en el suelo. Y entonces aquí es muy anécdótico, aquí hebreos 12, versículo 2, cuando la cosa se pone complicada y todos hemos vivido situaciones de crisis, dice, puesto los ojos en Jesús. Ahí mirad la meta. No bajar la vista. Dice, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando lo propio y se sentó a la diestra del trono de Dios.
No bajar la mirada. Nuestra mirada debe ser puesta en Jesús. Él es nuestro modelo y paradigma, por mucho que uno pueda admirar a un ser humano, un ser humano no es sino sólo un ser humano.
Cristo es nuestro modelo y paradigma. En Efecios 4, en el versículo 12, Pablo dice, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Cristo es nuestro modelo. Él es nuestro paradigma. Y nuestra mirada, sobre todo cuando uno vivencia estos momentos en donde, en una carrera, falta el oxígeno, uno no debe bajar la vista, uno debe mirar la meta. Aquí en Colocense es 3, versículo 1. La Escritura dice si pues habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Concentrarse en la meta.
Poner la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Cuando se cambia la perspectiva, cambian los objetivos. Si uno deja de mirar la meta y empieza a mirarse los pies, por supuesto cambia la perspectiva de las situaciones. Si dejamos de mirar lo espiritual, ¿a dónde nos volvemos?
A lo carnal. Pablo se explaia en esto, Colocense 3, versículo 3. Dice porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria. Concentrarse, uno piensa en lo espiritual, las promesas, el futuro, el reino. La Escritura dice, el anhelo ardiente de la Escreciación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios, la meta. El llegar a esa meta, e imaginarse que uno llega a esa meta, que uno participa del reino. Concentrar la mente y el corazón en la meta. ¿Cómo se lleva eso a la práctica? Versículo 5 de Colocense 3. Hacer, morir, pues lo terrenal en vosotros. ¿Eh? Cambiar la perspectiva. Apuntar a los objetivos espirituales. Mirar hacia el futuro, pensando y concentrándonos en la meta. Dios quiere que nosotros lleguemos a la meta. Dios quiere que nosotros completemos esta carrera. Dios no nos llamó para dejarnos en el camino votados. Es uno el que abandona. No es Dios. Uno no es así. Dios tiene una visión y nos ha dejado una misión. Correr esta carrera espiritual como dice aquí hebreos 12. Versículo 1.
Esa es nuestra misión. Esa es nuestra meta. Esa es nuestro norte, dice aquí. Por tanto, nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos. Despojémonos de todo aquello, de todo aquello que se puede convertir en un obstáculo y en un estorbo para la vida espiritual. Y nos dice aquí y del pecado que nos asedia. El pecado siempre está a las puertas y uno siempre tiene que estar alerta al respecto. Uno no puede descuidarse porque el día que uno se descuida pareciera que nos están observando. Nos olviden hermanos, no tenemos carrera con chacar ni sangre. Estos son luchas espirituales. Satanás está alrededor nuestro, buscándonos para destruirnos. Y por eso aquí dice, despojémonos de todo peso y del pecado que no se asedia. Y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Dios nos ha dejado esta meta, llegar al reino, cumplir con nuestro llamamiento, cumplir con nuestros objetivos personales. Que tengan ustedes, tengan todos ustedes. Buenas tardes.