Nuestra carrera de la fe

Un aspecto a considerar cuando se dice uno cristiano, es que uno adquiere un compromiso de por vida. Mensaje entregado el 23 de enero de 2021.

Transcripción

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Música ¡Muchos saludos, hermanos! Qué gusto de verlos de esta manera, aunque sea a través del internet, pero es lo más próximo que podemos hacer por el momento. Y obviamente los echamos mucho de menos. No podemos anticipar y esperar el momento cuando ya podemos volver a estar viajando por estas áreas y estar con todos ustedes en forma personal. Quisiera darles un resumen de la obra que Dios está haciendo en el área latina y ha sido casi un año desde que brotó esta pandemia alrededor del mundo y pensábamos que la obra de Dios iba a sufrir, pero no fue así. De hecho, Dios multiplicó las bendiciones.

Tuvimos un 6% de aumento en los ingresos. Estoy hablando aquí en forma de todas las áreas del mundo. Gracias a la bendición y también la fidelidad de los hermanos y Dios está usándolos y aumentando él mismo todo lo que se está llevando a cabo. Tenemos aproximadamente unos 600 hermanos en el área hispana y estamos preparando este año 2021 y procediendo en la forma más normal posible.

Obviamente, no sabemos qué nos depara estos próximos meses, pero estamos procediendo en forma lo más normal que podemos. En cuanto a campamentos, en cuanto a las fiestas de tabernáculos en las áreas, debemos proceder como si todo esto se va a poder llevar a cabo. Entonces, no debemos esperar hasta el último minuto, pero ya estar trazando las líneas, haciendo las preparaciones, los contratos necesarios, porque si no lo hacemos y de repente la cosa resulta bien, entonces va a ser demasiado tarde para llevarlo a cabo.

Y le envío saludos de mi esposa Cati, que actualmente se encuentra en Santiago de Chile, está cuidando junto con otros familiares, a su padre y su madre, que ya están en sus años 90 y están delicados de salud, así que ella está ya, pero envía mucho cariños a todos.

Ahora sí, hermanos, estamos listos para el sermón, que para mí siempre trato de entregar lo más importante que puedo hacer en el momento, el mensaje que yo pienso, que es el más pertinente e importante en la actualidad. Para mí han habido tres lecciones que se destacaron de este año pasado, probablemente ustedes tienen lecciones que también han podido poner en una lista, pero estos son las tres lecciones mías. Primero, una cita que leí en un comentario en la web, este abril pasado, y decía este comentario, en estos tres cortos meses, parece como que Dios hizo igual que con las plagas de Egipto. Él ha quitado las cosas que adorábamos. Fue como que Dios dijo, si quieres adorar a los atletas, entonces cerraré los estadios. Si quieres adorar a los músicos, cerraré los centros cívicos. Si quieres adorar a los actores, cerraré los cines. Si quieres adorar el dinero, cerraré la economía y hundiré el mercado de valores. Si no quieres ir a la iglesia y adorarme, haré que no puedan ir a la iglesia. Entonces, hay la cita segundo de crónicas 7-14 que dice, si mi pueblo, que es llamado por mi nombre, se humilla y ora y busca mi rostro y se aparta de sus caminos perversos, entonces sanaré a su tierra. Bueno, no sabemos cuánto durará esta crisis del COVID, pero sabemos que ha humillado al mundo, ha humillado a los grandes del mundo, ha causado mucha turbulencia política, económica, social y esto tiene todavía para largo. Es la primera lección. La segunda lección es sobre la importancia de guardar las leyes bíblicas de la salud, en cuanto a comer carnes limpias y prepararlas correctamente, como nos dice la Biblia.

Yo envié unos estudios bíblicos al respecto hace unos meses atrás sobre las leyes bíblicas de la higiene y de los alimentos. La explicación más común de cómo surgió este virus de COVID es que la gente en Wuhan, China, estaba comiendo animales inmundos y yo hasta vi una foto en el internet de una sopa con murciélagos muertos adentro de esa sopa que era una de estas delicias que comían los chinos o también animales que comían murciélagos y esto lo compraban en los mercados de alimentos para animales vivos. Todo esto está prohibido en la Biblia. Uno tiene que escoger animales limpios. El murciélago que pueden leer en David 11 de Autonomio 14 pueden ver ahí que Dios prohíbe comer el murciélago. Eso hubiera evitado que un virus que tiene el murciélago se hubiera entonces transmitido a un ser humano que estaba comiendo su carne, especialmente cuando ese animal estaba vivo justo antes de que lo metían en la sopa.

También esta área de Wuhan no es la primera vez que han tenido un brote de virus porque han habido bastantes de estos virus que han salido de la China. El SARS, de otras más que también esta virus del cerdo y otros en el Medio Oriente hubo uno por comer carne de camello y la Biblia también prohíbe eso. Pero aquí se destaca la importancia de guardar estas leyes bíblicas sobre la alimentación. ¿Ustedes creen que a Dios no le importa mucho eso?

Pues sí, a Dios le importa mucho porque leemos en el último capítulo de Isaías, Isaías 66, que cuando Cristo vuelva va a castigar a las personas que han comido todos estos animales inmundos y cerdos. Podemos leer aquí en Isaías 66 y nos dice al respecto versículo 15, porque aquí el eterno vendrá con fuego y sus carros como torbellino para descargar su ira con furor. Eso es lo que va a suceder con la avenida de Jesucristo.

Dice porque el eterno juzgará con fuego y con su espada a todo hombre y los muertos del eterno serán multiplicados. Sabemos que va a haber muchos que van ahí en la batalla de Armagedón y todo esto que van a morir en ese entonces. Dice y aquí describe algunos de estos que van a ser muertos.

Versículo 17, los que se santifican y los que se purifican en los huertos hablando de lugares paganos, dice unos tras otros van a morir, dice los que comen carne de cerdo.

Entonces aquí dice que va a descargar su ira sobre los que comen carne de cerdo y abominación que normalmente está traducido como mariscos y ratón que es otro animal y mundo.

Juntamente serán talados que significa cortados, dice el eterno.

Entonces en versículo 18 continúa porque yo conozco sus obras y sus pensamientos. Tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas y vendrán y verán mi gloria.

Entonces esto Dios lo dice en serio porque algunas de estas pandemias se producen.

Por violar esta ley que recalca en mi mente esta tercera lección tiene que ver con un versículo en la biblia. Apocalipsis 3 versículo 11.

Y no sé, eso continúa repitiendo en mi mente y puede ser que Dios está advirtiéndonos también la importancia de este versículo. Dice en Apocalipsis 3 versículo 11.

Hacemos allá porque vamos a quedarnos en esa área, esa sección de escrituras, por un rato en Apocalipsis capítulo 3 versículo 11.

Nos dice, ¡eh aquí hablando Cristo! Yo vengo pronto. Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona.

En otras palabras, no pierdas tu corona como esa recompensa total.

Para un ministro, una de las experiencias más tristes es cuando presencia que algunos de los hermanos se apartan del camino y dejan la fe. Es como perder a un miembro de la familia.

Alguien que perdió la oportunidad de tener una corona entregada por Cristo.

Apocalipsis 2.10. Dice, no temas en nada lo que vas a padecer. Aquí el diablo echará algunos de vosotros en la cárcel para que se hay probados y tendréis de ovulación por 10 días. Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida. Palabra corona en el griego viene de Estefanos y donde viene la palabra Esteban, que es la corona de laureles que se le entregaban a las personas victoriosas, como en las carreras olímpicas, también al conquistador cuando volvía a Roma. También se le entregaba una corona de laureles.

Pero significa el vencedor.

Veamos en Apocalipsis 3, versículo 8, un poco el contexto inmediato, lo que viene antes y después de eso, ese versículo sobre la corona. Dice versículo 8. Dice a la Iglesia de Filadelfia, yo conozco tus obras. He aquí puesto delante de ti una puerta abierta la cual nadie puede cerrar, porque aunque tienes poca fuerza has guardado mi palabra y no has negado mi nombre.

En esa etapa de la iglesia Dios iba a abrir una poderosa puerta y cuando Pablo usaba esa terminología era que se le había abierto una puerta para predicar al Evangelio.

Y así es como nosotros lo tomamos. Sigue diciendo versículo 9. He aquí yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son. Entonces abría una iglesia postiza, falsa, que pretende ser la que Cristo fundó pero no lo es. Y dice sino que mienten, he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies y reconozcan que yo te he amado. Van a pesar de que son poderosos y tienen todo ese poder político, económico, social, detrás de ellos, un día Dios va a decir, bueno ustedes van a tener que reconocer a esa pequeña manada. Por la cual yo sí hice mi obra y no a través de ustedes. Siguiendo dice versículo 10. Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra de un periodo que aquí se llama la hora de prueba. En otras partes de la escritura se habla de la gran tribulación, periodo de tiempo que Dios dice que va a proteger a su iglesia, a los fieles. Y entonces ahí dice, aquí yo vengo pronto, retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios y nunca más saldrá de allí y escribiré sobre él el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva de grusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios y mi nombre nuevo. Y aquí tiene que ver con una gran posición de responsabilidad, ahí estar junto con Dios Padre y con Jesucristo y bajo él administrar toda la herencia en el futuro. Y que el hecho es que dice que nadie va a quitarte ese puesto. Igual que los apóstoles, que eran hombres común y corrientes, pescadores y uno publicano y tenían todo tipo de profesiones corrientes, pero Dios los nombró y ellos ya tienen supuestos cuando Cristo vuelva. Es un gran honor que Dios nos ofrezca esa corona de vida, esa recompensa tan inmensa que ninguno de nosotros merecemos. Sólo si perseveramos en las verdades de Dios, en la fe y a través de las dificultades, como este año recién pasado, que ha sido un año para olvidar en gran manera.

Aquí vemos entonces lo importante que está relacionado, el vencer con el recibir esta corona. Esto es completamente opuesto a lo que enseñan el mundo protestante, evangélico, hasta católico también, porque ellos tienen otro concepto, pero es que Cristo va a hacer las cosas por uno. Él va a correr la carrera prácticamente. Él es el que te va a entregar a ti la corona, pero tú no tienes que hacerlo mucho. Solamente mantenerte ahí pasivamente, no puedes hacer ningún esfuerzo. Cristo tiene que hacerlo todo y eso es un falso concepto. Noten en Philippenses, capítulo 2, tenemos aquí el equilibrio correcto de cómo debemos ver nuestra responsabilidad en todo esto, en el versículo 12. Dice Pablo, por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora, en mi ausencia, ocupados en vuestra salvación con temor y temblor. Pablo no podía estar con ellos, pero él sabía que las personas seguían guardando el sábado cumpliendo con los mandamientos y los mandamientos. Pero él sabía que la persona seguía guardando el sábado cumpliendo con los mandamientos de Dios, siendo fiel a Dios, siguiendo el ejemplo de Jesucristo. Él tenía esa confianza en ellos y dice, ¡ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor! ¿Qué significa? Acuérense, temor significa un alto respeto y temblor también es cierto sentido cierto sentido de responsabilidad hacia Dios, que uno quiera hacer las cosas bien, no quiere decepcionar a Dios. Entonces, no es aquí que uno debe dejar que Cristo se ocupe de la salvación de uno. Uno tiene una parte, pero no es sólo la parte suya, sino también Dios tiene otra parte. Están trabajando conjuntamente. Noten en el versículo 13 que complementa que la segunda parte dice, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad.

Entonces Dios, a través del Espíritu Santo, infunde esas ganas, ese deseo de hacer las cosas y de cumplirlas. Dios nos da ese impulso, pero si nosotros no hacemos nuestra parte, Dios no puede hacerlo por nosotros. Es como tratar de remar un bote con un solo remo.

Solamente vas a dar vueltas, pero con dos remo, uno va derecho. Uno tiene el remo en que uno hace una parte y Dios dará la otra. Y ahí van a seguir derechos para adelante. Noten otra escritura aquí en lo que Pablo compara, porque era importante que los hermanos entendieran estas dos partes de nuestra salvación, lo que corresponde a nosotros y lo que corresponde a Dios. Primera de Corintios, capítulo 9, versículo 24, dice, no sabéis que los que corren en el estadio todos la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio. Corre de tal manera que lo obtengáis.

Aquí no está diciendo, bueno, mira, Dios lo llamó, pero tómenlo con calma, Cristo lo va a hacer todo, ustedes no deben ocuparse, porque sería un insulto si ustedes se esforzaran mucho, porque es como que Cristo no lo haría por ustedes. Todo lo contrario es lo que dice aquí. Esto es igual que una carrera espiritual y que tenemos la meta final, al final de nuestras vidas, y tenemos que correr con paciencia. Y la palabra ahí significa perseverancia para poder completarlo, porque nadie gana el premio si corrió muy bien las primeras tres vueltas y después abandonó la carrera.

Uno no es premiado por tres cuartas partes de correr una carrera. Tiene que terminar, llegar al final. Siempre me recuerda un poco la vez que yo intenté correr una carrera de larga distancia ahí en la institución ambasado y que yo era basquebolista, pero por un semestre tomé lo que es el deporte de carreras, de lanzar el javelín y todo esto y justo me seleccionaron para correr la carrera con vallas de dos kilómetros.

Y bueno, yo hice lo posible, me preparaba, corría tempranito en la mañana, unos 10 kilómetros con otro compañero para desarrollar la resistencia. Pero la cosa es que yo nunca fue muy veloz, eso no es mi gran talento. Así que llegó el día de la carrera y ahí estuve yo y salimos y corrimos y bueno, llegué en cuarto lugar y eso no está tan mal cuarto lugar, pero sólo habían cuatro corredores, entonces yo llegué al final.

Pero lo terminé. Empezaste que ya tenía la lengua que me estaba envolviendo, los pies estaban tan cansados porque eran como eran como unas 10 vallas, cada vuelta eran cuatro vueltas y tenían dos obstáculos con agua. Entonces yo no estaba listo para eso, pero dije no voy a darme por vencido.

Me acuerdo que al final un ministro vino y me dijo bueno felicitaciones porque no te diste por vencido y eso lo tomé como un pequeño triunfo de haber completado, a pesar de que no estaba muy preparado para carrera. Y aquí nos dice, corre de tal manera que lo obtengáis, dale lo mejor que puedes, lo máximo el esfuerzo. Así es que cuando yo hago deporte, aquí tenemos a Jesse Appy, de repente él va a jugar tennis conmigo tempranito en la mañana y ve como yo juego.

Yo no soy uno que me voy a entregar y dar, rendirme. Tienen que ganarme con máximo esfuerzo. ¿Por qué? Porque tengo ese espíritu que Dios quiere en nosotros, pero para lo espiritual. Pero si uno lo tiene lo espiritual, también debe demostrarlo en lo físico. Tener ese ímpetu, ese ánimo, ese dinamismo, dice aquí, versículo 25, todo aquel que lucha, de todo se abstiene, tiene que tener autodisciplina.

Ellos a la verdad para recibir una corona corruptible, esa corona de laurel, les que comenté, pero nosotros una incorrectible, un premio que nunca va a desvanecer, siempre habrá esa posición bajo Cristo que va a valer la pena todo el esfuerzo y sacrificio. Dice versículo 56, así que yo de esta manera corro, no como a la aventura, de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, no como esos boxeadores que pelean contra su sombra, eso ayuda, pero el hecho es que la sombra nunca le golpea a él.

Es ahí, en el ring, en el cuadrilátero, donde uno recibe los golpes y ahí se ve si uno tiene resistencia y perseverancia o no. Dice versículo 57, sino que golpeó mi cuerpo y lo pongo en servidumbre. Sujeto a mi, sujeto a mi control, no sea que habiendo sido heraldo para otros como un tipo de ejemplo, yo mismo venga a ser eliminado. Pablo mismo no dio por sentado su propia salvación. Él sabía que el igual podía ser eliminado, él podía descuidarse.

Y hemos visto casos de personas que se lucieron en la iglesia, que se veían tan fantástico y llenos de fe y todo eso, pero no perseveraron. Aquí, como dice Pablo, fueron eliminados y también nos puede suceder a nosotros, hermanos, si nos descuidamos de la vida espiritual, de seguir con la oración tiaria temprano en la mañana, si es posible, para ponerse esa armadura espiritual, para enchufarse espiritualmente con Dios antes de que vienen todas las otras actividades y después en la noche despedirse de Dios, repasar lo que uno ha hecho y pedirle perdón por lo malo y agradecerle por lo bueno y por la protección nocturna.

Otro ejemplo de cómo Pablo comparó la vida cristiana con una carrera se encuentra en Hebreos capítulo 12. Hebreos capítulo 12, versículo 1 y 2, nos dice, por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos de personas que ya cumplieron, todas estas personas que murieron en la fe. Es como si fueran espectadores, pero personas que ya ganaron el premio y ahora están urgiéndola uno para que corran y que crucen esa meta como lo hicieron ellos y dice, mire aquí tenemos todos estos vencedores y uno también puede ser un vencedor. Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, porque en la carrera siempre hay debilidades humanas, tentaciones que nos asedian y que nos hacen tropezar y aquí la idea dice, no dejen que esos tropiezos lo hagan desistir, de seguir corriendo y corramos con paciencia. La palabra aquí, cuponomen, le significa perseverar con perseverancia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Él es nuestro gran animador, nuestro entrenador, pero él no va a correr la carrera por nosotros, pero sí está ahí para apoyarnos, para ayudarnos como un buen entrenador. El apóstol Juan también entendió este concepto de la corona y la importancia de perseverar en la fe. Nos dice en según la epístola de Juan versículo 8, solo tiene un capítulo, nos dice versículo 8, mirad por vosotros mismos para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Y aquí la palabra completa o completo tiene que ver con término para algo que está llenado hasta el tope, que está rebosante. En otra traducción del inglés al español dice, esté alerta para no perder todo por lo que hemos trabajado diligentemente, sino que reciba una recompensa completa. Si debemos querer esa corona, no quedarnos conformes con algo menor que ello. Necesitamos tener la motivación correcta cuando estamos corriendo esa carrera de la fe. Debemos tener un espíritu genuino de servicio, de disfrutar, servir y ayudar y compartir y estar atento a las necesidades de los demás, especialmente de los enfermos, de los que están pasando por momentos difíciles, de llamarlos, de estar pendiente de ellos, que Dios está viendo todo desde arriba. ¿Cómo estamos haciendo nuestro trabajo?

Que ese servicio no sea como una obligación, sino un ánimo presto.

En Mateo 20, versículo 24, Jesucristo describió ese espíritu de servicio y la motivación que debemos tener. Mateo 20, versículo 24, dice aquí, cuando los 10, hablando de los discípulos, oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos que querían uno estar a la diestra y la otra a la siniestra de Jesucristo en su reino, porque ellos querían ese puesto. Ellos todavía tenían bastante carnalidad. Entonces, Jesús, llamándolos, dijo, ¿sabéis que los gobernantes de las naciones, es decir, los hombres que están sentados en distintos tronos de posición, cómo manejan supuestos?

Dice, se enseñorean de ellas, imponen su voluntad, están ahí para ser servidos, más que para servir. Dice, y los que son grandes ejercen sobre ella potestar, ese espíritu de que ya alcancé la cima de la montaña y ahora todos tienen que arrodillarse ante mí.

Y que dijo Jesucristo a sus discípulos que iban a recibir puestos en su reino. Dice, más entre vosotros no será así, ese no será el espíritu o la motivación. Hay muchas personas que sirven hasta que reciben un puesto de autoridad, de honor y después de recibir ese puesto de honor y todo, dejan de servir. Quieren que otros les sirvan entonces. Es como dice, ya yo me esforcé tanto para recibir este puesto y ahora ya pagué el noviciado, ya pagué todo ese. Ahora quiero mi recompensa. Que otros hagan las cosas para mí, para mí grandeza. Y Cristo dijo, eso no es la actitud de Cristo o de Dios Padre, esa actitud más de Satanás. Dice, más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, quieren un puesto de responsabilidad en el reino de Dios, será vuestro servidor. Tendrá ese espíritu de servicio, de humildad, de esfuerzo, de ánimo, de siempre estar ahí para la persona cuando se necesite. Máximo esfuerzo, aunque no sea perfecto, nunca uno va a alcanzar eso. Pero es el intento, es la motivación. Siguiendo aquí dice, y el que quiera ser el primero entre vosotros, quieren ser el que tiene mayor responsabilidad en el reino y que estarán con un puesto de privilegio, dice, será vuestro siervo. Eso yo lo llamo los siervos reales del reino. Quiere ser un siervo real, no enfoque tanto en la parte real, enfoque en la parte siervo y entonces llegará la parte real un día. Dice, como el hijo del hombre, y aquí vemos su ejemplo perfecto, dice, no vino para ser servido, aunque él era Dios en la carne, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos, el máximo sacrificio, el máximo esfuerzo. Por eso nunca podemos quejarnos del plan de Dios, porque él pagó el precio, él sabe lo que está haciendo y todo va a resultar para bien en el futuro. Siguiendo acá entonces quisiera preguntar este interrogante, ahora bien, ¿quién quiere que perdamos esa corona de esa recompensa total y que se la quite de uno?

Cuérense que esa corona no la tenemos ahora, pero es lo que está siendo preparada para nosotros.

El primero que quiere que perdamos esa corona, esa recompensa, es Satanás mismo. Es el león rugiente que busca a quién devorar. Primera de Pedro, capítulo 5, versículo 8. Primera de Pedro, capítulo 5, versículo 8. Nos advierte, sed sobrios y velad, porque vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar, al cual resistir firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Más el dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione a firme fortalezca y establezca. Él sabe que Satanás está ahí, pero si nos acercamos a Dios, si hacemos su voluntad, no nos va a pasar nada. Él va a encargarse de levantar esa prueba, encargarse de Satanás, pero si estamos lejos de Satanás le damos cabida. Entonces ya Dios dice, ustedes decidieron, es su voluntad lo que ustedes querían hacer, ahora van a tener que pagar las consecuencias.

El segundo que quiere que perdamos esa corona es el mundo, esta sociedad ignorante, sin la conversión, que también quieren que uno participe en la sociedad inmunda y perdamos esa corona, igual que esa U perdió esa herencia que tenía, esa primogenitura por un plato de lentejas. El mundo quiere tentarnos de esa manera, no tenga aquí en primera de Pedro, en el capítulo 4, versículo 1, dice, puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también, armados del mismo pensamiento, hablando del mismo pensamiento de Cristo, pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado. No significa que ya era perfecto, pero el que ha sufrido realmente es como que ya el mundo no lo atrae de la misma manera. Y para no vivir el tiempo que resta en la carne conforme a las concupiscencias, las codicias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios, poner la voluntad de Dios por encima de toda la sociedad con sus codicias que quieren hundirnos en el pecado. Dice, basta ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los sentiles. Aquí vamos a ver lo que significa conforme a las concupiscencias de los hombres. Dice, andando en las cibias, concupiscencias, embriagueces, orgías, dissipación y abominables idolatrías. A esto les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución y os ultrajan. Y no podemos volver igual que el cerdo que vuelve a revolcarse en el cieno, en la basura, como lo hacía en el pasado. Y el tercero que quiere quitarnos esa corona, ya que es una carrera de fe que no todos van a terminar esa carrera con éxito. Y si se retiran por un motivo u otro, entonces alguien más será llamado y se le ofrecerá esa corona que usted podía haber recibido. Entonces, en vez de el lugar de uno, tomará ese lugar y puesto. ¿Qué contraste vemos con Jacob, pesar de sus dificultades? Él venció al final y Dios lo nombró Israel, que significa Él que prevaleció con Dios. Sí, venció sus faltas, se repintió de sus pecados y logró salir adelante. No como su hermano Esaú. Noten el problema que tuvo Esaú en Hebreos capítulo 12.

Hebreos capítulo 12 dice aquí, versículo 15, otra vez la abertencia de cómo uno puede separarse del camino, abandonar la carrera de la fe. Dice, mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios. Entonces uno puede dejar de alcanzarla. La gracia no es algo garantizada, se puede perder. Dice, que brotando alguna raíz de amargura, o se estorbe y por ella muchos sean contaminados. Una de las cosas que daña más a una persona de la iglesia es tener una raíz de amargura. Algo que envenena los pensamientos y las emociones y actitudes de la persona. Ya sabe que aquí está hablando de lo que sucede con un árbol en que queda infectado y llega ese pudrimiento hasta las raíces. Y lo curioso es que si hay otro árbol que está sano y que si esas raíces tocan estas raíces infectadas se contamina ese árbol. Yo ahí tengo que preocuparme de mi jardín y justo tengo un arbusto que se le está muriendo una parte y si yo dejo que eso crezca eso va a invadir el resto de los arbustos y tuve que cortarlo, apodar toda la parte y contaminada porque si no se esparce y es la misma manera una actitud amarga, contamina tantas personas, empieza a afectar la actitud, el espíritu, ya la gente no quiere orar, empieza a volverse cínica, ya no creen en las cosas de la misma manera, ya no tienen esa pureza de un niño humilde que piensa lo mejor. Siguiendo aquí nos da un ejemplo, versículo 16. No sea que haya algún fornicario o profano que aquí hay dos características de una raíz de amargura también. Uno es fornicario que está cometiendo pecados de esta manera, quieren que lo pudra ese espíritu de uno, de lo más rápido es a través de la fornicación y también tienen que cuidarse con la fornicación mental, lo que sea, pero eso va matando el espíritu de Dios en uno. O profano. Profano es una persona mundana.

Esa urla gustaba su buena vida con los gentiles, se casó con dos mujeres gentiles que no eran creyentes, que sus padres estaban alarmados, pero esa urla era una persona que imponía su voluntad sobre los demás.

Era un hombre fuerte, le gustaba ser cazador, muy hombre para sus cosas, pero no tenía ese elemento espiritual dentro de él y se metió con el mundo tal como lo hizo Sansón, que al final también perdió los ojos y su vida por meterse con los filisteos. Bueno esa urla fue otro aquí que dice como esa urla que por una sola comida vendió su primogenitura, vendió su herencia, su corona, porque Dios le está ofreciendo como aquí parte de la descendencia de Abraham, poder haber seguido como su hermano, ser uno de los hombres de la fe, por eso nos habla de esa fe de Abraham, de Isaac y de quién, de Jacob, no nos dice de la fe de esa U. Y dice aquí que perdió su oportunidad y dice porque ya sabéis que aún después deseando heredar la bendición fue desechado y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Y ya es un momento que ya Dios dice no, esta corona no es para uno, se la entregaré a otra persona más digna, más merecedora. Así entonces, Jacob es un ejemplo de alguien que venció su nombre Israel, que significa el que prevaleció, el que perseveró con Dios. Y si somos todos israelitas espirituales, debemos tener ese mismo espíritu de Jacob, de no darnos por vencido, de luchar hasta el final con la fe, con esta preciosa verdad es que Dios nos ha entregado, que nadie nos quite esa corona. Vamos a ir ahora a la última sección. Según de Timoteo capítulo 4, la última epístola que escribió Pablo, según entendemos, según de Timoteo 4, versículo 7, dice aquí versículo 7, he peleado la buena batalla, nunca terminó él de esforzarse hasta lo máximo. He acabado la carrera, sí, aquí ya veo la meta final, por cruzarla, he guardado la fe, he guardado las doctrinas, este camino de vida lo he seguido adelante. Por lo demás me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor juez justo en aquel día. Me está siempre pensando en esa corona espiritual de laureles que Dios nos llamó y nos está ofreciendo. Y noten que dice aquí que Dios, Señor juez justo, me dará en aquel día cuando Cristo regrese. Y no sólo a mí entregará esa corona, sino también a todos los que aman su venida. Ya claro, el momento, la resurrección de los justos, la primera resurrección, el poder resucitar junto con Abraham, con Isaac, con Jacob, con Moisés, con David, con los apóstoles, con todas las personas que cruzaron la meta. En Apocalipsis 21, versículo 7, pasemos ahí para ver cuál es esa recompensa completa, porque la recompensa no termina con la avenida de Cristo. Ahí recién comienza. Aquí está la recompensa completa. Apocalipsis capítulo 21, versículo 7, dice, él que venciere heredará todas las cosas y yo seré su Dios y Él será mi Hijo. Pero los cobardes incrédulos, los abominables, los homicidas, los fornicarios y hechiceros, los ídol atrás y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y sufre, que es la muerte segunda. Para ellos no hay ninguna corona de vencedores, pero la recompensa es inmensa. Hermanos, nosotros tenemos esta gran esperanza en estos días de prueba. Pongamos siempre las prioridades correctas en nuestra vida, que son, primero, Dios por encima de todo. La fe en Dios, la fe en el camino de Dios, Según la instancia debe ser la familia, ser esposo, esposa, hijos, nietos, quienes sean, tener la familia en segundo lugar y la salud de uno, que eso incluye el bienestar familiar, la salud que es tan importante cuidarla, es forzarse por desarrollarla. Leí ayer un artículo que científicos descubrieron que uno nunca puede hacer demasiado ejercicio. Dice que comprobaron que todo el ejercicio que uno hace es para el bien, para mantener un cuerpo, una mente saludable, sea que tengan que caminar alrededor de la cuadra, hacer algo, pero dicen que no hay tal cosa como hacer demasiado ejercicio. Y es importante para nuestro bienestar físico, emocional y también espiritual.

Debemos cumplir con estas prioridades. Dije, Dios primero, la familia, obviamente si está casado, la esposa, pues todos los demás de la familia y la salud. En tercer lugar debe ser la iglesia, preocuparnos de esta familia espiritual que tenemos, porque aunque la sangre es importante, esa cosa, en guinedad que tenemos entre personas de la familia, el espíritu es más fuerte que la sangre. Y debemos poner la familia espiritual, cuidarla, tener ese compañerismo, aunque sea una llamada telefónica, una notita, pero mostrar ese cariño con los hermanos de la iglesia. Y después vienen los familiares, los amigos, la comunidad también, servirlos a ellos como es posible.

Para terminar, vamos a Malacías capítulo 3, versículo 16. Malacías, esta escritura también es una que nunca me ha olvidado, como que Dios está hablándonos en el presente, nos dice Malacías capítulo 3, versículo 16. Entonces, los que temían al eterno, los que realmente respetan sus leyes, sus mandamientos, aman su ley, su palabra, se están siguiendo su camino, los que temían al eterno, hablaron cada uno a su compañero, y el eterno escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen al eterno, y para los que piensan en su nombre, y serán para mí especial tesoro, ha dicho el eterno a los ejércitos, en el día en que yo actúe y los perdonaré como el hombre que perdona a su hijo, que le sirve, no va a ser severo con uno. Acuérdense que en el versículo 15 la queja de estas personas que ven a gente pecadora, prosperando en el mundo, dice versículo 15, decimos pues ahora, bien aventurados son los soberbios y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. Pero Dios dice que Él no lo va a tratar como un padre que perdona a su hijo. Y dice versículo 18, entonces os volveréis y discerniréis. Dice que captarán, entenderán la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. Entonces, va a llegar el momento que Dios va a manifestar realmente y va a entregar esas recompensas. Entonces hermanos recuerden, en estos tiempos y en este año, igual que todo lo que queda de nuestra vida, que nadie nos quite esa corona de la recompensa total.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.