Imágenes de nuestra fe

Haciendo caso al dicho "una imagen dice más que mil palabras", evaluemos el estado de nuestra fe examinando sus frutos.

Transcripción

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¡Mensaje de esta tarde!

El día de ayer, el viernes 9 de junio, el diario La Tercera, publicó un artículo el cual menciona que la NASA liberó las imágenes satelitales que fueron tomadas por el satélite Lansat. El día 8, el pasado 16 de abril, y las fotografías de este satélite muestran el retroceso de los glaciares denominados Campo de Hielo Sur y Campo de Hielo Norte. El diario presentó solo una imagen, mostrando el presente. Una sola imagen expresó mucho más que mil palabras, como dice el refrán. La imagen muestra cómo estos glaciares se han adelgazado. Eso es lo que muestra la imagen, cómo se han adelgazado. Y también cómo han retrocedido, particularmente los ventisqueros. Uno en particular, el ventisquero de San Rafael, que desde el año 1979 fue declarado por la UNESCO como reserva de la biosfera. Y el cual, desde aquella fecha hasta hoy, es increíble la cantidad de metros que ha retrocedido. Hace algunos años atrás tuve ocasión de conocer este ventisquero y se mostraba el hito. El hito era el punto en donde se comenzó a tomar la... o hasta donde había llegado el hielo, cuando se junta con el mar, hasta ahí llegaba el hielo. Y cuando nosotros fuimos, que harán ya unos 20 años, será más o menos, más o menos. Desde el año 79 hasta la fecha que nosotros fuimos había retrocedido como 100 metros. Y hasta ahora, hasta el día de hoy, es la imagen satelital muestra que ha avanzado o ha retrocedido mucho más, mucho más que hace 20 años atrás. Una sola imagen. Y yo pensaba, mire, uno puede tener muchas opiniones respecto del cambio climático, por ejemplo, o del cambio o del calentamiento global. Uno puede tener muchas percepciones. Puede pensar que esto es cíclico, puede pensar que como hay científicos que dicen que esto no es así. Pero la imagen satelital muestra cómo o el retroceso. Si se van comparando imágenes hacia el pasado, es cosa de ir comparando, es cosa de ir sobreponiendo una imagen por sobre otra. Y se ve claramente que los ventisqueros han retrocedido. Una sola imagen habla mucho más que la opinión de muchas personas científicos que han ido a la zona y todo, que han mencionado que esto se ha retrocedido. Pero la imagen satelital muestra algo innegable. Los ventisqueros se han retirado. Una sola fotografía habla más que mil palabras. Y esto me ha hecho reflexionar en algo que he estado reflexionando, esto de las imágenes. Las imágenes hablan por sí solas. Y en nuestra fe, una imagen habla mucho más que incluso la fe. Y por eso a este mensaje le he llamado las imágenes de nuestra fe. Entiendo que las imágenes hablan más que las palabras. Y analogamente puedo decir que las imágenes de nuestra fe hablan de nuestra fe. Muestran nuestra fe. La palabra imagen se puede definir así. El concepto de imagen tiene su origen en el latín ímago. Y permite describir a la figura, representación, semejanza, aspecto o apariencia de una determinada cosa. Figura, representación, semejanza, aspecto o apariencia de una determinada cosa. Es increíble cómo las imágenes de nuestra fe hablan mucho más de lo que nosotros podemos hablar de nuestra fe. Las imágenes dan cuenta de nuestra figura. Las imágenes dan cuenta de nuestro aspecto. Las imágenes dan cuenta de lo que somos. Y las imágenes hablan más que las mil palabras que pudiéramos expresar, por ejemplo, de nosotros mismos. La semana pasada, guardamos Pentecostés. Y una de sus lecturas es el libro de Ruth. Y la lectura del libro de Ruth nos permite visualizar mejor lo que vieron los hombres de la época en el caso de Ruth. ¿Y cómo y por qué llegaron aquellas conclusiones? Lo que vieron aquellos hombres, gustó tanto aquellos hombres y mujeres que tenemos que tener en claro cuáles eran las instrucciones que tenía el pueblo de Israel en cuanto a los extranjeros. Y yo los invito a pasar a la de Autonomio 7. Dios dio una instrucción explícita a su pueblo en relación a los extranjeros.

Y sin embargo, lo que vieron aquellos hombres en Ruth los dejó perplejos, los dejó anonadados y se quiere impresionados desde el punto de vista. En D. N. 7, aquí la escritura dice, Aquí la escritura dice, Cuando el Eterno tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla y haya echado de delante de ti a muchas naciones, aleteo, al jerjeceo, al morreo, al cananeo, al fereceo, al ebeo y al jevuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y el Eterno tu Dios las haya entregado delante de ti y las hayas derrotado, las destruirás del todo. No harás con ella alianza, ni tendrás de ellas mis acordeas. Y no emparentarás con ellas, no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Dios visitó de una orden a su pueblo y no debemos olvidar que Ruth la Moabita vivía al otro lado del Jordán, no pertenecía a estas siete naciones. No obstante, Ruth la Moabita tenía un origen ignominioso. Ignominioso es afrenta pública, y ignominia es afrenta pública. No sé si ustedes habían caído en la cuenta, pero se menciona muchas veces el origen de Ruth. Siempre se menciona, Ruth la Moabita. La Moabita, ser hijo de Moab, tenía desde ya un punto en contra, por decirlo de alguna manera. ¿Cuál fue el origen de Moab? Ignominioso total. Vayamos a Génesis 19, 27.

Moab nace de una relación incestosa. El origen del pueblo Moab parte con un punto negativo y de afrenta pública. Vayamos a Génesis 19, 27. Aquí, cuando se relata la destrucción de Sodoma y Gomorra, el verso 27 de Génesis 19 dice y subió a Obrán por la mañana, al lugar donde había estado, delante del eterno, y miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra de aquella llanura, y es aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Entonces, bueno, aquí está lo que ocurrió después del momento en que se destruye Sodoma y Gomorra. Dice, verso 29, así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham y envió fuera a Lot en medio de la destrucción a solar las ciudades donde Lot estaba. Pero Lot subió de Soar y moró en el monte y sus dos hijas con él, porque tuvo miedo de quedarse en Soar y habitó en una cueva él y sus dos hijas. Uno piensa, una catombe gigantesca, y entonces aquí Lot, tratando de protegerse, va y se esconde en una cueva. Pero no solamente se escondió, seguramente transmitió también alguna idea, y esta fue la idea que las hijas hicieron eco, dice aquí. Entonces, la mayor dijo a la menor, nuestro padre es viejo y no queda varón en la tierra, que entra a nosotras conforme la costumbre de toda la tierra. Ven, demos, a beber vino a nuestro padre y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre de sendencia. Y dieron a beber vino a su padre aquella noche y entró la mayor y durmió con su padre, más él no sintió cuando se acostó con ella ni cuando se levantó. El día siguiente dijo la mayor a la menor, y aquí yo dormí la noche pasada con mi padre. Demosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre de sendencia. Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor y durmió con él, pero él no echó de ver cuando se acostó ella ni cuando se levantó. Y las dos hijas del otro concibieron de su padre, y dio a luz a la mayor un hijo y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy. El origen de Ruth, la Moabita, era un origen ignominioso. Venía de un pueblo que había surgido en su origen, vale la redundancia, de una relación incestuosa de las hijas de Lot y Lot. Sin embargo, los hombres de Judá vieron algo que los conmovió y que los hizo analizar las cosas con otros ojos. ¿Qué fue lo que vieron los hombres de Judá en Ruth, la Moabita? ¿Qué fue lo que vieron? Ellos vieron las imágenes de fe de Ruth. Las imágenes de fe de Ruth, y yo los invito a pasar al capítulo 2, de Ruth en el versículo 1.

Aquí vamos a ver la experiencia del regreso de Ruth y Noemi, aquí a la tierra de Judá.

Vamos a buscarlo acá. En el capítulo 1 del versículo 22 se muestra cuando llegaron ellas a la tierra de Judá. Dice así, volvió Noemi y Ruth, la Moabita, su nuera con ella, volvió de los campos de Moab y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la Cebada. Esta es una lectura que leemos para Pentecostés. Cuando comenzaba la cosecha de la Cebada, era la primera cosecha. Cuando se empezaba la cuenta, cuando se cortaba la primera gavilla y se mesía, allí comenzaba la cosecha de la Cebada.

Aquí, Noemi y Ruth deben haber llegado pasadito Pascua a Israel. En el verso 2, dice Noemi, un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Eli Melek, el cual se llamaba Boos. Y Ruth la Moabita dijo a Noemi, te ruego que me dejes ir al campo y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos a Yare Gracia. Ya ella le respondió, ve hija mía.

Fue pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los cegadores, y aconteció que aquella parte del campo era de Boos, el cual era de la familia de Eli Melek. Y aquí que Boos vino de Belén y dijo a los cegadores, el eterno sea con vosotros, y ellos respondieron el eterno de Bendiga.

Y Boos dijo a su criado el mayor domo de los cegadores. ¿De quién es esta joven? Y el criado mayor domo de los cegadores respondió y dijo, es la joven Moabita que volvió con Noemi de los campos de Moab. Y aquí en el versículo 7, pongan atención, dice, y ha dicho, te ruego que me dejes recoger y juntar tras los cegadores entre las gavillas, en tropes, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aún por un momento.

Es interesante, hemos conversado en el pasado, verdad, las palabras generan realidades, pero es interesante cómo aquí el criado mayor domo de los cegadores hace esta observación. Una observación de Ruth. Uno puede decir muchas cosas respecto de uno mismo, ¿verdad? Que uno es abnegado y es trabajador. Eso lo podemos decir. Pero somos abnegados y trabajadores? ¿Cómo se comprueba si uno es abnegado y trabajador?

¿Cómo se comprueba? En Chile usamos una expresión, en la cancha. En la cancha se ven los gallos. Bueno, aquí, si ustedes se fijan, es la impresión que causa Ruth la movavita en el mayor domo de los cegadores. Él dice, pidió permiso para recoger, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aún por un momento.

Sin descansar ni aún por un momento. Sigamos leyendo. Entonces, vos dijo a Ruth, oye hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí, y aquí estarás junto a mis criadas. Mira bien el campo que siguen y siguenlas, porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas y bebe del agua que sacan los criados.

Ella entonces, bajando su rostro, se inclinó a tierra y le dijo, ¿por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas siendo yo extranjera? La respuesta de vos me llama la atención, porque lo que le responde vos no se lo pudo haber entregado, esa información no se la pudo haber entregado su mayor domo, porque su mayor domo venía recién reconociendo a esta joven muavita que le había pedido permiso para cegar.

Y entonces la pregunta, ¿cómo creen que obtuvo vos lo que sigue en un momento más? Una muavita llega a los campos de Judá acompañando a su suegra. ¿Qué especial tiene esto? Lo especial lo da lo que sigue. Y respondiendo vos le dijo, he sabido todo. A ver, ¿cómo que he sabido todo? ¿Qué es todo? ¿Ustedes creen que no se hablaba de esto allí en Judá?

Llegó Ruth con Noemi, de los campos de Moab, y viene acompañando a su suegra. Pero ¿qué más? Dice aquí, he sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste has venido a un pueblo que no conociste antes y que no dijéramos que eran muy anuentes a recibir Moabitas.

¿Qué es eso? ¿Qué imagen muestra Ruth? Las imágenes de Ruth, o las imágenes de la fe de Ruth, precedieron a Ruth. Llegaron antes que llegar a Ruth, allí a cegar en el campo de Eli Melek, porque vos le dice, he sabido todo lo que has hecho, y ¿qué es ese todo? Ella dejó a su casa, dejó su parentela y dejó a sus dioses. Y por eso aquí, en un momento más, en el versículo 12, dice, el eterno recompense tu obra y tu remuneración sea cumplida de parte del eterno Dios Israel bajo cuyas salas has venido a refugiarte. ¿De dónde sacó vos esa información?

Lo sacó de los hechos, de las imágenes de fe de Ruth. Podemos notar que Ruth era trabajadora por lo que dice el relato, abnegada, valiente, porque, miren, esto de irse de Moab a los campos de Judá sabiendo, escuchando que los judíos tenían estas reglas de conservación de la estirpe, no es fácil, no es una decisión fácil. Podemos seguir leyendo. Verso 13, ella dijo, Señor mío, halle yo gracias delante de tus ojos, porque me has consolado y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas. Y vos le dijo a la hora de comer, ven aquí y come del pan y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los cegadores y él dio del potaje y comió hasta que se sació y le sobró. Luego se levantó para espigar y vos mandó a sus criados diciendo que recoja también espigas entre las gavillas y no la avergonseis. Y dejaréis también caer para ella algo de los manojos y lo dejaréis para que lo recoja y no la reprendáis. Espigó pues en el campo hasta la noche y desgranó lo que había recogido y fue como una efa deshebada. Y lo tomó y se fue a la ciudad y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también lo que había sobrado después de haber quedado saciada y se lo dio. De nuevo aquí otra característica de Ruth. Ruth hizo algo aquí y está descrito algo aquí muy... que habla muy bien de Ruth. A Ruth le convidaron voz, le dijo, mira, puedes comer con nosotros. Y bebe del potaje y ella untó el pan en el vinagre, que es una comida típica oriental. Ella podría haber tomado del pan, podría haber comido, haberse quedado saciada y hasta ahí llegaba la historia. Pero qué fue lo que hizo Ruth? Ella hizo algo más. Dice aquí, sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada y se lo trajo a Noemi, porque Noemi no tenía nada que comer. Ella, como digo, Ruth podría haber comido del pan y haber quedado saciada y haberle dado a las miguitas las palomas. Desculpen, ¿verdad? Pero ella no hizo eso, ella guardó para su suegra. Ruth le guardó a su suegra parte del alimento que le dieron a ella y que por derecho no estaba obligada a compartir. Sin embargo, de nuevo, ¿cuál es la imagen que queda en nuestra retina cuando uno escucha algo así? ¿Qué es lo que uno piensa de aquella mujer? ¿Qué es lo que uno piensa? Amaba a Noemi, pero el amor no quedaba en el amor. También había algo más concreto. Noemi estaba pasando hambre porque venían de los campos de Moab y ella se había quedado viuda y sin hijos y pobre y la pobreza va asociada con una innumerable cantidad de cosas. Ruth fue a comer a otro lado y trajo. No se olvidó de Noemi. Y entonces de nuevo, ¿cuál es la imagen que uno se genera de Ruth? No podemos decir que no era trabajadora, porque era trabajadora. Abnegada, valiente y además misericordiosa. Aquí podemos seguir leyendo. Y le dijo su suegra, donde haces pegado hoy y donde has trabajado, bendito sea el que te ha reconocido. Y contó ella su suegra con quien había trabajado y dijo el nombre del varón con quien hoy he trabajado, es vos. Y dijo Noemi a su nuera, sea él bendito del eterno, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para los que han muerto. Después le dijo Noemi, nuestro pariente es aquel varón y uno de los que puede redimirnos. Las imágenes de la fe de Ruth precedieron a Ruth. Antes que llegase a trabajar al campo, ya sus hechos habían llegado antes que ella.

Y eso a uno le deja a lecciones.

Le deja a lecciones a uno.

De hecho, ustedes pueden seguir leyendo en el capítulo 3. Cuando Ruth hace lo que su suegra le dijo respecto de vos, que tenía que acostarse a los pies de él para que él le extendiera su manto, y vean lo que le dice aquí vos a Ruth. En el versículo 10 del capítulo 3. Y él dijo bendita, seas tú del eterno y jamía, has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. Ahora pues, no temas hijamía, yo haré contigo lo que tú digas. Pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. No que estaba trabajando en un campo chiquitito, no chico, pero era un campo. Y ahora vos le dice, toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. Virtuoso viene del greo Cajail, Cajail, riqueza, virtud, valor. Y entonces aquí una pregunta, ¿cómo toda la gente llegó a la conclusión que Ruth era una mujer virtuosa? Todos llegaron a esta conclusión porque vieron las imágenes de fe de Ruth. Las imágenes de nuestra fe hablan por sí solas. Para bien o para mal. Las imágenes de nuestra fe llegan antes que nosotros. Y podríamos decir, las imágenes de nuestra fe dan cuenta de lo que somos y de lo que no somos. Como he dicho hace un momento, uno puede decir de sí muchas cosas. Pero son las imágenes de nuestra fe las que nos preceden. ¿Cuáles debieran ser esas imágenes de fe en nuestras vidas? Las imágenes de fe son nuestros ejemplos de vida. Vayamos aquí a Santiago 2, en el verso 14. Podemos hablar mucho y muy bonito de fe. Pero la escritura dice que la fe debe ir acompañada de obras. Uno piensa, Ruth podría haber dicho, mire, yo soy una mujer trabajadora. Ah, yo soy una mujer valiente. Podría haber dicho muchas cosas de ella. Y sin embargo, no dijo de ella sino que hizo obras. Se mostró al pueblo. ¿Y cómo se mostró? Bueno, un trabajo abnegado. A su suegra le dijo que no la iba a abandonar. Y que a donde fuéres, iré yo, donde tú mueras, voy a morir yo. Y eso no fueron palabras bonitas. Ella abandonó a su gente, a su tierra. Y se fue a otra tierra y a otra gente.

La fe tiene que ir acompañada de obras.

En Santiago 2.14.

La escritura dice, hermanos míos, de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras. ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día. Y alguno de vosotros les dice, ir en paz, calentados y saciados. Pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, de qué aprovecha. Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí mismas. Y podemos seguir leyendo. Dice, así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí mismas. Pero alguno dirá, tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras. Por mis obras. ¿Tú crees que Dios es uno? Bien haces. Los demonios creen y tiemblan. Así es que, mire, no basta con que uno diga yo creo. No basta con que uno diga yo creo. ¿Tiene que ir acompañado de algo más?

Dice aquí, no fue justificado por las obras a Abraham, nuestro Padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar. Cuando uno hace el análisis a Abraham, el heredero de las promesas, su hijo Isaac, heredero de las promesas. Abraham se le prometió que su descendencia iba a ser como la arena del mar o como las estrellas de los cielos. Y nace su hijo Isaac cuando ya él tenía un buen par de años, un hijo que nace cuando uno ya es mayor. Y Dios le dice, tienes que sacrificarlo o tienes que sacrificármelo. Y en nuestra mente, ¿cuál es la imagen de Abraham?

Un hombre que obedece. ¿O no? ¿Y cómo demostró la obediencia? Obedeciendo, pues. No hay de otra. Y podemos seguir leyendo acá.

Dice versículo 22, no ves que la fe actuó juntamente con sus obras y que la fe se perfeccionó por las obras y se cumplió la escritura que dice Abraham que yo a Dios y le fue contado por justicia y fue llamado amigo de Dios. ¿Vosotros veis pues que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe? Asimismo, también, Raab la Ramera no fue justificada por obras cuando recibió los mensajeros y los envió por otro camino porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe, sino obras, está muerta. Uno piensa, ¿cuáles son las imágenes de Raab? ¿Cuál es la imagen que uno tiene de Raab? Una mujer que por defender aquí a estos espías podríamos decir, renegó de su pueblo.

Protegió a los espías. ¿Y cómo los protegió? Protegiéndolos pues. No es que dijo, mire, yo los voy a proteger. Los protegió. Las imágenes hablan más que mil palabras, hermanos. Uno puede tener una opinión tremenda de uno, pero ¿cómo se demuestran esas palabras? Se demuestran con las imágenes que nosotros mostramos. Las imágenes prevalecen en el tiempo mucho más que las palabras, a propósito. Proverbio 22.1.

Proverbio 22.1 dice, de más estima, es el buen nombre que las muchas riquezas y la buena fama más que la plata y el oro. La buena fama. La imagen que uno ha mostrado y ha demostrado en el tiempo. Las imágenes de nuestra fe no son sino nuestro ejemplo. Y nuestro buen ejemplo nos precede para bien. Más también el mal ejemplo nos precede para mal. Como dice aquí Romanos, en Romanos 2.

En el verso 17.

Tú que predicas que no se ha de hurtar hortas, tú que dices que no se ha de adulterar adulteras, tú que abominas de los ídolos, cometes sacrilegio, tú que te jactas de la ley con infracción de la ley de Sonras a Dios, porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros, cuando los creyentes tienen comportamientos que no son acorde con los mandamientos que Dios nos ha entregado. Es increíble cómo el mundo habla mal de Dios cuando uno no hace lo que tiene que hacer. ¿Qué es lo que está diciendo aquí? Y uso la expresión en primera persona porque el primero que recibe esta prédica es quien la da. Yo no estoy eximido, ¿verdad? Y como que hablo a ustedes, en tercera persona. No es así, no es así. El buen ejemplo debiera ser nuestra conducta habitual, nuestra conducta habitual. Aquí en el sermón del monte, Jesucristo nos dio instrucciones de cómo debiera ser nuestro comportamiento.

En todo tiempo, en todo lugar, siempre. En Mateo 5, en el verso 14, uno piensa, hermanos, los discípulos, los receptores de las palabras de Jesús, somos nosotros. No son ellos solamente los que escucharon hace dos mil años atrás la prédica de Jesús. Nosotros, cuando leemos la palabra, nos sentimos parte de esa comunidad que recibe esta instrucción. Y Jesucristo entonces nos dijo, vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder, ni se enciende una luz si se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. El buen ejemplo son nuestras imágenes, lo que nosotros exportamos.

Uno piensa las imágenes de nuestra fe están explícitamente expresadas en la palabra de Dios. ¿Y qué nos dice la palabra a este respecto? En Santiago 313 nos dice lo siguiente. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?

¿Quién es sabio y entendido entre nosotros? Muestre por la buena conducta, sus obras en sabia mansedumbre.

Muestre. Ahí está la cosa. ¡Muestre! Esto no se trata solamente de saber, esto no se trata solamente de entender, sino de actuar en coherencia con lo que entendemos y con lo que sabemos. Y por eso allí, hermanos, Pablo, cuando le escriben los judíos en Roma, están fuertes lo que dice. Cuando dice, ¿tú que enseñas que no se ha de adulterar? Bueno, ¿cómo uno practica aquella indicación? ¿Practica aquella indicación adulterando? No, pues no, pues. ¿Cómo lo practica? No adulterando. Así, lisa y expresa mente. Si uno dice que somos enseñados por Dios respecto que no se ha de adulter, bueno, ¿cómo predicamos que no se ha de adulter? No, adulterando. Y eso cae para todos los mandamientos. Todos los mandamientos.

Uno no puede ser correcto e incorrecto a la vez. Y pensar que va a salir indemne de aquello. Mire, ¿yo soy correcto o incorrecto? ¿Cómo es eso? ¿Se podrá ser incorrecto o incorrecto? No, pues. No, es verdad. O uno es de una manera o es de otra. Y eso queda claramente explicitado con nuestras imágenes. Lo que pasó con Ruth. Ruth era una mujer virtuosa. ¿Y cómo se demostró que era una mujer virtuosa? Bueno, sus ejemplos hablan por sí solos. Por sí solos.

Y hemos recibido de parte de Jesucristo instrucciones. ¿De cómo vivir en esta vida? ¿De cómo hacer luces en este presente mundo malo en el cual nos ha tocado transitar? A medida que avanzan los años, uno se va dando cuenta cuán corrompido está este mundo. Cada vez hay más violencia, cada vez hay más dolor, cada vez hay más efectos negativos por la conducta de los hombres malvados que están viviendo en este mundo.

Y entonces, bueno, ¿cómo nos comportamos en este presente mundo malo? En Mateo 5, Mateo 6 y Mateo 7 está el sermón del monte. Como decía Don Jaime hace un momento atrás, van o podríamos decir, hoy día se ha repetido o se va a repetir dos veces una misma instrucción. Lean el sermón del monte en la casa. Leámoslo en la casa. Estudiémoslo. Porque este mensaje que Jesucristo entregó hace 2.000 años atrás está tan vigente como cuando fue entregado hace 2.000 años atrás. Tan vigente. El mundo ha cambiado, es cierto.

Años atrás no había tecnología prácticamente. No existía la luz eléctrica. No existía el combustible fósil para hacer funcionar los motores. No existían las herramientas tecnológicas de Internet. Ni de Google. Nada de eso existía. Pero el mensaje está tan vigente como vivir en este presente mundo malo en el cual vivimos. En Mateo 5, en el verso 1 dice, Viendo la multitud, subió al monte y sentándose, vinieron a él sus discípulos y abriendo su boca les enseñaba diciendo, Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los manzos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los delimpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados sois, cuando por mi causa os bituperen, y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos. Porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. ¿Cómo debemos comportarnos en este presente mundo malo? Aquí, en Mateo 6, en el versículo 25, una indicación tan vigente como cuando fue entregada hace dos mil años atrás. Dice, no os afanéis por vuestra vida, qué a vez de comer o qué a vez de beber, ni por vuestro cuerpo qué a vez de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que lo vestido?

Díganme si no es una indicación para nuestros tiempos. ¿Acaso las personas no se preocupan de esto el día de hoy? Los afanes, las ansiedades, las angustias, ¿acaso eso no conforma nuestro mundo actual? Los índices de diagnósticos de ansiedad han aumentado estrepitosamente en los últimos años, en Chile. Santiago es una de las ciudades con más diagnósticos de ansiedad, angustia y depresión.

Prácticamente del mundo entero. ¿Acaso no vendría bien un consejo de estos? ¿Cuando dice, no os afanéis por vuestra vida? ¿Qué habéis de comer o qué habéis de comer? ¿O qué habéis de vestir?

¿Acaso no será un buen consejo? No afanarse, afanarse significa preocuparse en exceso. Y Jesucristo le dice, mirad las sabes del cielo que no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre Celestial las aliventa. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Este no es un consejo para nuestros tiempos? ¿Acaso no entendemos o no creemos que nosotros valemos más que las sabes?

Dios se está trabajando con nosotros. Dios ha compartido su Espíritu Santo con nosotros. Dios nos ha prometido la vida eterna a los que perciberemos hasta el fin. ¿Acaso eso no es su promesa suficiente para vivir tranquilo en este mundo? Y versículo 27 dice, ¿quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo y por el vestido, por qué os afanáis? ¿Considerad los lírios del campo cómo crecen? No trabajan ni hilan, pero os digo que ni a un salamón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

Y si la hierba del campo que hoy es y mañana se echa en el horno, si se vistió así, no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe. ¿Acaso esto no es un mensaje para el día de hoy? ¿Cuánta gente vive angustiada tratando de alcanzar lo que no tiene? Tratando de alcanzar lo que no tiene. ¿Cuánta gente vive angustiada corriendo tras un aquimero, un sueño?

¿Cuánta gente se enferma por aquello? Y aquí Dios dice, no hará mucho más a nosotros. Si Dios alimenta a nosotros, no hará mucho más a nosotros. Dicenos a Faneis pues diciendo que comeremos o que beberemos o que vestiremos, porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Más busca primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os afaneis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Este es un mensaje tan vigente como cuando fue entregado. Y entonces uno piensa, ¿cuál será la imagen que nosotros mostramos al mundo cuando uno lee esto, esto nos recordarán? ¿Cómo hombres de fe? ¿Qué dirá Dios al respecto? No se olviden, las imágenes hablan por sí solas. Nosotros podemos sabernos de memoria estas escrituras. De memoria, aprenderlas al dedillo, conocer el griego en el cual fueron escritos, conocer las imágenes, hay un libro que se llama Imágenes Verbales, conocer las imágenes verbales que hablan de ello y todo ello.

Pero vivimos por ello. Buscamos el reino de Dios y su justicia. Cumplimos con nuestro Dios, que nos ha dado todo, cumplimos con Él o le ensegamos migajas. Bueno, las imágenes hablan por sí solas, hablan mucho más que las palabras que podamos decir a este respecto. Por eso, mis hermanos, hagamos pues los ajustes necesarios para seguir corriendo en este camino de la perfección. Mientras seamos carne, siempre vamos a estar sujetos a nuestra carnalidad. Es así. Ahora, eso no significa que nos vamos a cruzar de brazos y vamos a decir, bueno, mire, en realidad yo no puedo avanzar más porque no puedo avanzar más.

No es así. Todos los días tenemos que estar haciendo los ajustes para seguir perfeccionándonos, no pasando por alto el adagio con el cual inicié este mensaje. Una imagen habla más que mil palabras. Y nuestro ejemplo es la imagen de nuestra fe. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.