La motivación correcta

Seguir a Jesucristo significa obedecerle y buscarlo por los motivos correctos; no por egoísmo, sino por amor a él

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Según los especialistas, es una joya de la literatura que es este libro. No sé si alguno o alguien lo ha leído o por lo menos lo han escuchado hablar. Historia de los judíos por Flavio Josefo. La obra se llama Antigüedades y lo más particular de esta obra no es el género, porque es un género histórico, pero es un libro que a ratos es agotador, pero eso no es lo llamativo de este libro, ni tampoco el idioma en el cual fue escrito. Lo más llamativo de este libro que tengo aquí en mis manos es que fue escrito hace casi dos mil años atrás. Eso es lo interesante. No este libro, por supuesto, porque esta es una edición, una reedición posterior. Este libro, como dije hace un momento atrás, fue escrito por un señor que se llamó Flavio Josefo, que nació en el 37 de la era cristiana y falleció en el 101 de nuestra era cristiana. Vivió 64 años, también bastante longevo para los promedios de vida que se tenía en aquella época. Aquí quien fue Flavio Josefo fue un historiador judío nacido en Jerusalén, pertenecía a una distinguida familia de clases a ser total. Sus antepasados paternos se remontan fehacientemente cinco generaciones. La familia materna se consideraba descendiente de los macabeos. Una buena educación y sus relaciones con gente de estudios selecta le permitió desarrollar sus dotes intelectuales, en especial su memoria y su capacidad de juicio. Su formación le convirtió en un experto en las tendencias y en los principales partidos políticos religiosos judíos de su época, los escenios, los fariseos y los saduceos. En habla hispana se conoce, no por lo menos yo conozco este libro y también un libro que se llama La Guerra de los Judíos, que también fue presentado, fue hecho por él. Y aquí quiero leerles algo que me pareció muy interesante.

Dice así, esto es la página 1. Por lo menos es algo verdad, no es que haya leído el libro, pero por lo menos la página 1 sí la he leído. Así que dice, no todos los que emprenden la tarea de escribir la historia lo hacen por la misma razón, sino por diversos motivos que difieren en los distintos autores. Algunos se dedican a esta rama de la ciencia para exhibir su habilidad en el arte de las letras y para lograr reputación de elocuentes. Otros se proponen favorecer a los personajes que intervienen en la historia y para hacerlo no ahorran esfuerzos. Antes bien exceden en la tarea su propia capacidad. Otros en fin escriben la historia por imperio de las circunstancias, porque ellos mismos están involucrados en los sucesos y no pueden abstenerse de relatarlos a la posteridad. Y no son pocos los que se ven incitados a sacarlos hechos a la luz del día, exponiéndolos al interés público debido a la gran importancia de los mismos. De las diversas razones que mueven a los historiadores a escribir sus libros, debo declarar que las mías son las dos mencionadas en último término. Como yo estuve mezclado personalmente en la guerra que sostuvieron los judíos con los romanos y conocí sus alternativas y supe en qué terminó, me he sentido obligado a relatar su historia.

Me pareció interesante lo que el señor Josefo escribe a este respecto. No todos los historiadores emprenden la tarea de escribir historia por la misma razón. Eso fue lo que me pareció más interesante de esto que acabamos de leer. Y esta frase me ha hecho reflexionar en dos puntos generales. Lo primero que caí en la cuenta es han pasado casi dos mil años de historia. Estamos en el 2017. El libro tiene que haber sido escrito si el nación el 37 murió en el 101. Tiene que haber sido escrito en ese trayecto. Y si hacemos las sumas y las restas, han pasado casi dos mil años de cuando el señor Flavio Josefo escribe esto.

Y durante estos dos mil años, esta frase no les resulta familiar.

Lo que Josefo plantea, muy bien podría haberlo escrito un historiador del siglo XXI. Muy bien que lo podría haber escrito un historiador del siglo XXI. De hecho, si aún no le dicen que el señor Josefo escribió en el primer siglo de nuestra era, yo pensaría que lo estaba escribiendo un historiador de nuestra época. Han pasado casi dos mil años de historia. Y la frase que él plantea, que las personas actúan, ya sea para escribir un libro, ya sea para desarrollar cualquier empresa, no siempre es por la misma razón. Hay distintas razones. Pero, volviendo al tema, al primer punto de reflexión, han pasado casi dos mil años y la experiencia humana nos muestra que los seres humanos tenemos un comportar similar a través de la historia.

Y eso me hace pensar en el libro de Ecclesiastes, en el libro de Ecclesiastes, cuando aquí por inspiración Dios inspira aquí al predicador, en el capítulo 1, en el verso 1, para que exprese lo siguiente.

Ecclesiastes, capítulo 1, verso 1. Palabras del predicador, Hijo de David, Rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va y generación viene, más la tierra siempre permanece. Se sale el sol y se pone el sol y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira hacia el sur, rodea al norte, va girando de continuo y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar y el mar no se llena al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar. Nunca se saca el ojo de ver ni el oído de ir. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que será. Y nada hay nuevo debajo del sol. Uno no puede, cuando lee a Flavio Josef, y Flavio Josef dice, mire, sabe que las personas que emprenden una acción no siempre lo hacen por la misma razón. Y uno piensa, ¿es nuevo esto? ¿Es nuevo lo que mencionaba o menciona el señor Josef? No. Y por eso no caen cuenta que nada nuevo hay bajo el cielo. Verso 10, hay algo de que se puede decir, eh, aquí esto es nuevo, ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. La historia humana, la historia humana de generación en generación, va repitiendo patrones. Y se van repitiendo patrones de hecho. Años atrás tuve ocasión de estar en un curso en donde nos pidieron a todos los participantes del curso que con monitos dibujáramos nuestras generaciones, partiendo de nuestros padres, pasando por mi generación y siguiendo con los hijos. Y a veces con los nietos en el caso de que habían algunos colegas que tenían más años que yo. Y con los monitos entonces uno empezaba, el cuadrado es varón, la... redondito eran las damas. Y empezábamos a hacer un dibujo de las generaciones de mi familia. Y algo muy interesante que pudimos ver a través de estos dibujos y de estas generaciones, es que las generaciones van repitiendo patrones y las familias van repitiendo patrones. Y no es que las familias o los individuos que conforman estas familias quieran repetir los patrones. Es algo que se da. Es así, uno copia lo que se dice esto de copiar patrones. Y uno piensa, ¿hay algo que uno puede decir en esta generación esto es nuevo? Bueno, eso es lo que está diciendo Eclencia. Este es nada nuevo ahí debajo del cielo. Generación tras generación van repitiendo patrones. Y por eso aquí también uno piensa si esto será igual, por ejemplo, en Asia, o será que estoy viendo el mundo desde los ojos de un latinoamericano chileno que vive, dicen que los chilenos tenemos una fórmula de vida insular. No somos islas, pero a veces nos comportamos como islas. ¿Y por qué nos comportamos como islas? Porque nuestros límites hacia el este es la cordillera. Que nos separa definitivamente del otro país que es Argentina. Y hacia el oeste tenemos el mar. Tenemos esta cultura insular. Y al sur está el polo sur y antes de eso está los canales que nos separan. Y hacia el norte tenemos el desierto. Entonces tenemos esta cultura insular. Y entonces será que estoy viendo lo que acabo de decir a través de los ojos de alguien que vive en una isla, o es algo universal. Aquí tengo un artículo que lo leí el día de hoy, 24 de junio.

Se los voy a leer. Director de fotografía de las entrevistas de Putin. Y aquí el cineasta mexicano Rodrigo Prieto trabajó con Oliver Stone en las más de 20 horas de entrevista con el jefe del Kremlin. Los filmamos jugando hockey sobre hielo. Su equipo ganó claro está y tocaron World Champion en alta voz. Eso es lo que menciona este señor. Pero lo que quiero resaltar es esto de la universalidad del comportamiento humano. Dice aquí este señor, el señor Rodrigo Prieto. Dice, le pregunto al periodista, ¿qué te deja esta nueva experiencia en tu vida? Y él contesta, me ha tocado convivir con mucha gente muy distinta en diversas partes del mundo. Esta experiencia me recuerda una vez más que los seres humanos somos muy parecidos en esencia. Las culturas, los modales, la idiosincrasia varía, pero en el fondo somos iguales. Dice aquí, con miedos e inseguridades, y buscando ser queridos y teniendo la oportunidad de amar. Los seres humanos somos iguales. Ya sea que vivamos aquí, en este Chile, isla, o ya sea que vivamos en Argentina y conformemos el cono sur, o ya sea que vivamos en Europa, ya sea que vivamos en Estados Unidos, ya sea que vivamos en cualquier parte del mundo. Los seres humanos nos comportamos de manera parecida en donde quiera que estemos. Y esta igualdad es histórica. Es histórica. Y esa es la primera reflexión. No hemos cambiado mucho en dos mil años de historia. Lo que plantea el señor Josefo en el primer siglo, muy bien podría estarse refiriendo a nuestra historia contemporánea. Es por ania. Y lo podría haber dicho cualquier historiador de nuestra época. Y la segunda reflexión a la cual caigo cuando leo no todos los seres humanos emprenden una misma tarea por la misma razón, es que no todos los seres humanos hacemos lo mismo por la misma razón. Desde los orígenes de nuestra historia las razones por las cuales hacemos o dejamos de hacer no son las mismas. Una misma acción puede ser desarrollada por razones muy diferentes, muy diferentes. Por ejemplo, a Daniela, ambos trangredieron. Tenían una orden de parte de Dios de no tocar el árbol de la ciencia del bien y del mal. Sin embargo, ambos pecaron. Pero vamos a ver, aquí en Génesis 3 los invito a pasar allá las razones que esgrimen para justificarse respecto de por qué trangredieron son diferentes. Vamos allá, Génesis. Podemos comenzar a leer del versículo 1. Dice aquí, pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el eterno Dios había hecho, la cual dijo a la mujer con que Dios os ha dicho, no comáis de todo árbol del huerto.

Entonces, aquí parte con esta forma tan especial que tiene esta frase. Y la mujer respondió a la serpiente, del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios, no comeréis de él, ni le tocaréis para que no muráis. Entonces, la serpiente dijo a la mujer, no moriréis, sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios sabiendo el bien y el mal. Y entonces aquí la serpiente presenta la tentación. Y vio a la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos y árbol codiciable para alcanzar la cibiduría. Y tomó de su fruto y comió y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Y entonces podemos seguir leyendo. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y conocieron que estaban desnudos. Entonces cocieron hojas de higuera y se hicieron delantales. Y oyeron la voz del eterno Dios que paseaba en el huerto al aire del día y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del eterno Dios entre los árboles del huerto. Más el eterno Dios llamó al hombre y le dijo, ¿dónde estás tú? Y él respondió, oí tu voz en el huerto y tuve miedo porque estaba desnudo y me escondí. Y él me dijo, ¿quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé? No comiences. Y el hombre respondió, la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí. Entonces el eterno dijo a la mujer, ¿qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer, la serpiente me engañó y comí. Eso es lo que dijo la mujer. Y eso fue lo que uno ve en el relato de lo que acabamos de leer. La mujer fue tentada. La mujer fue engañada y tentada por la serpiente. Y entonces la pregunta aquí, ¿y el hombre? ¿Qué pasó con el hombre? Vamos a leer aquí en el versículo 14. Y el eterno Dios dijo a la serpiente, por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo, sobre tu pecho andarás y polvo comerás todos los días de tu vida. Y el versículo 17, que es donde está aquí el castigo al hombre, dice, y al hombre dijo, por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te manté diciendo, no comerás de él, maldita será la tierra por tu causa, con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Pero se fijan la diferencia. La mujer fue tentada y el hombre aquí dice, Dios, por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer. El hombre fue débil ante la propuesta de la mujer. La mujer le convidó de siempre hacer este juego, no sé si juego, como decirlo, siempre se compara el pecado con una manzana. Le convidó de la manzana y el hombre comió de la manzana. Pero la mujer fue tentada, la mujer fue engañada y el hombre fue débil. Ambos transgredieron. Vemos la transgresión ante el mandato de Dios de no tocar del fruto que Dios había dicho que no debían tocar. Una acción, pero dos razonamientos diferentes.

La mujer fue tentada y el hombre fue débil. Un mismo pecado, pero por razones diferentes. Y la Biblia está llena de relatos a este respecto. Por ejemplo, el siguiente caso, Cain y Abel. Ambos presentaron ofrenda ante Dios, pero la ofrenda de uno fue agradable a Dios y la ofrenda del otro no fue agradable ante los ojos de Dios. ¿Por qué? Porque vamos allá. Vamos allá. Genesis 4, verso 1. Conoció a Dana su mujer, Eva, la cual concidió y dio a luz a Cain y dijo, por voluntad del eterno he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Abel fue pastor de ovejas y Cain fue labrador de la tierra y aconteció andando el tiempo que Cain trajo del fruto de la tierra una ofrenda a el eterno. Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas, y miró el eterno con agrado a Abel ya su ofrenda, pero no miró con agrado a Cain ya la ofrenda suya y se enseñó Cain en gran manera y decayó su semblante. Entonces el eterno dijo a Cain, ¿por qué te has enseñado y por qué ha decayido tu semblante? Si bien hicieres, no serás enaltecido, y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta. Con todo esto a ti será su deseo, y tú te enseñarías a ver. Los dos presentaron ofrenda ante Dios. La Biblia resalta que la motivación para hacer las cosas es tanto o más importante que las acciones mismas. Ambos presentaron ofrenda a Dios, pero es llamativo como la Biblia describe la presentación de una ofrenda versus la presentación de la otra ofrenda. Dice aquí, andando el tiempo, Cain trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Dios.

Pero cuando se compara con la ofrenda de Abel, dice aquí Abel trajo de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Uno compara ambas acciones, y uno no puede sino pensar que hubo motivaciones diferentes. ¿Por qué uno elige de lo más gordo? Y el otro no dice nada en la escritura. Dice que llegó y presentó ofrenda a Dios, pero la ofrenda de Abel era de lo más gordo, de lo mejor de sus ganados. Uno no puede sino pensar. Mire, una acción, que fue la presentación de ofrenda, quedó con motivaciones y actitudes diferentes. La Biblia enfatiza o resalta que la motivación para desarrollar las acciones es tanto o más importante que las acciones mismas. Por ejemplo, cuando Salomón pide sabiduría, Salomón recibe un reino. Aquí en Primera de Reyes podemos leerlo. Primera de Reyes. En el versículo 3 de Primera de Reyes 3 dice, más Salomón amó a el eterno, andando en los estatutos de su padre David, solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. E iba el rey a Gabaón porque aquel era el lugar alto principal y sacrificaba allí. Mil holocaustos sacrificaba a Salomón sobre aquel altar. Y se le apareció el eterno a Salomón en Gabaón una noche en sueño, y dijo Dios, pide lo que quieras que yo te dé. ¿Qué uno piensa? ¿Qué es lo que hubiese pedido cualquiera de nosotros? Si Dios, el Hacedor del universo, le pide a uno que uno pida. Y aquí Salomón dijo, tú hiciste gran misericordia a tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia y con rectitud de corazón para contigo. Y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono como sucede en este día. Ahora puedes, eterno Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey, en lugar de David, mi padre, y yo soy joven y no sé cómo entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo, al cual tú escogiste un pueblo grande que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da pues a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo y para discernir entre lo bueno y lo malo, porque quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidee esto y le dijo Dios, porque has demandado esto y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio. Y aquí lo he hecho conforme a tus palabras, y aquí te he dado corazón sabio y entendido, tanto que aún no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú, y aún también te he dado las cosas que no pediste. ¿Ve? Aquí la motivación por la cual se hacen las cosas. Salomón podría haber pedido riqueza, podría haber pedido extensión de días, uno piensa en el Medio Oriente en particular, cuanto vivían los reyes en esa época, vivían hasta que otro rey se alzaba, porque el que llegaba al poder tenía como misión matar a toda la generación anterior, a todos aquellos que pudieran poner en riesgo su poder, y entonces llegaban y los mataban. ¿Sábamos podría haber pedido eso? ¿Podría haber pedido largura de días? ¿Podría haber pedido, como dice Dios, aquí no pediste la vida de tus enemigos? ¿Por qué no? ¿Pedir la vida de los enemigos? Mire, Dios, usted me está pidiendo a mí que yo pida lo que quiera. Elimina a todos mis enemigos. Déjelos fuera de aquí.

Y también podría haber pedido riquezas. Oro, plata, diamante, vivir cómodamente, nunca más un problema. Y sin embargo, Salomón pidió sabiduría. Y Dios le dice, mira, por cuanto pediste sabiduría, yo te voy a premiar con todo lo demás. La motivación por la cual se hacen las cosas, la Biblia dice o menciona que es tan importante como las acciones mismas. O por ejemplo, otro caso, en la generación anterior, en segunda de Samuel 7.

Cuando David concibe esto del templo. Esto fue algo que se le ocurrió a David. Dios le dice a David, mira, yo no te he pedido esto. Vamos allá, segunda de Samuel 7, verso 1. Aconteció que cuando ya el Rey habitaba en su casa, después que el Eterno le había dado reposo de todos sus enemigos en el redor, dijo el Rey al profeta Natán, mira ahora, yo habito en casa de cedro y el arca de los cedros, y el arca de los cedros, y el arca de los cedros, y el arca de los cedros, y el arca de los cedros, y el arca de Dios está entre cortinas. Esto fue un pensamiento que tuvo David. Fue algo que él se le vino en la mente. Él miró que aquí dice el arca de Dios. El arca de Dios, que era en el fondo, podríamos decir el núcleo central de adoración de todo el reino. Habitaba en Arca, y entonces David dice, mira, yo estoy viviendo en una casa extraordinaria, en un templo para mí, donde tengo dependencias, donde hay tanto. ¿Y qué pasa aquí con mi Dios? Y entonces dice aquí, y Natán dijo al rey, anda ya todo lo que está en tu corazón, porque el eterno está contigo. Aconteció aquella noche que vino palabra del eterno, a Natán diciendo, ve y dí a mi siervo David. Así ha dicho el eterno. ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? Es un pensamiento, ¿verdad? Y la pregunta, ¿tú me vas a edificar casa a mí? Ciertamente no he habitado en casa desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo, y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, he hablado yo palabra alguna, alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado a pacentar a mi pueblo de Israel diciendo, ¿por qué no me habéis edificado casa de cedro? Ahora pues dirás así a mi sielboda, Vir, así ha dicho el eterno de los ejércitos, yo te tomé del redil de detrás de las ovejas para que fuese príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel. Ya he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré para que habite en su lugar y nunca más seas sea removido. Ni los inúicos le aflijan más como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel, y a ti te daré descanso de todos tus enemigos, asimismo te hace saber que él te hará casa, y cuando tus días sean cumplidos y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas y afirmaré su reino.

Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de tu de su reino. Yo le seré a Él por padre y Él me será a mi hijo. Si Él hiciera mal, yo le castigaré con vara de hombres y con azote de hijos de hombre. Pero mi mesi-ricordia no se apartará de Él como la parte de Saul al cual quité de delante de ti.

Dios no le pidió a David casa, pero David tuvo eso en su corazón. ¿Por qué el arca tiene que andar en tiendas? ¿Por qué no hacer algo bello y hermoso para Dios? Y Dios vio la actitud. Y le dijo a él que iba a tener una descendencia real, que nunca se iba a apartar. No como Saul, que fue desechado. Le hizo una promesa tremenda. Pero, de nuevo, las motivaciones para hacer son tan importantes como el hacer. Porque David podría haber tenido otra motivación. Hacer un templo para van a gloriarse de aquel. Podría haber dicho, ¿sabe qué? Mire, vamos a hacer un templo y vamos a llamar a los reyes vecinos para que vengan a ver aquí mi templo que yo he construido. Y eso no fue así. David tuvo eso en su corazón. De hecho, la Escritura menciona que David no le permitió construir el templo a él. Y piensen ustedes, David fue quien concibió la idea. Y Dios no le permitió a él construir. Porque mucha sangre se había derramado en sus manos. Pero sí le dijo, mira, tu hijo sí va a construir. Y David dejó una enorme cantidad de madera, de piedras, de materiales para hacer la construcción. Y Dios validó aquello. Y le dijo, bueno, mira, tú vas a tener una descendencia que nunca se va a cortar. Una promesa para las siguientes generaciones. Las motivaciones para hacer son tan importantes como el hacer. El Nuevo Testamiento también habla de aquello. Esto no es algo que haya ocurrido solamente en el pasado, sino que también aquí podemos verlo en romanos. Y lo vuelvo por inspiración. También trabaja en este punto. Callamos acá a la carta a los romanos en el capítulo 13. Dice aquí, sometase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay por Dios han sido establecidas. Pablo trae a Colación esto y de hecho la palabra sometase viene del griego jupotazo, que significa reflexivamente obedecer. Obedecer reflexivamente, como lo podamos entender mejor. La indicación aquí es obediencia reflexiva frente a las autoridades. Eso significa la palabra someterse. De modo que quien se opone a la autoridad a lo establecido por Dios resiste, y los que resisten acarrean condenación para sí mismos, porque los magistrados no están para infundir temor al que hace bien, sino al malo, ¿quieres pues no temer la autoridad? Haz lo bueno y tendrás al avanza de ella. Una manera de contrarrestar una mala acción es el castigo. Así ocurría en el primer siglo de nuestra era, así también ocurre en nuestros días. Una manera de contrarrestar una mala acción es el castigo. Verso 4. Dice aquí hablando de los magistrados, porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme, porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que haces lo malo. Haciendo referencia aquí al castigo. Uno piensa, si una persona roba, será merecedora de un castigo.

Si una persona no cumple con la ley de tránsito, qué es lo que ocurre? Parte. Así es una manera de educarnos, de enseñarnos, que nos lleguen partes empadronados, por lo que me han contado.

A las 17.30 usted, si lo da mano izquierda aquí. Es por lo que me han contado. Si una persona transgrade, recibirá la justa retribución a causa del extravío. Dios habla también de aquello en romanos, en los versículos anteriores, que los hombres que han transgredido las normas sexuales, reciben la justa retribución a causa de su extravío.

Y entonces aquí, en verso 5, por lo cual es necesario estarles sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Y entonces aquí, Pablo, plantea esto. ¿Por qué obedece reflexivamente usted? ¿Por qué obedece reflexivamente usted? Por miedo es una razón para obedecer, pero no es la única razón para obedecer. El miedo es una razón para obedecer. Por ejemplo, esto a los partes que es como tan gráfico, ¿verdad? Si a uno le llega un parte de unos 200 o 300 dólares, la próxima vez que uno enfrente una situación como esa, ¿qué va a hacer? El miedo es cosa viva. Pero Pablo plantea que hay otras razones que son superiores para obedecer. Pablo dice si no, también por causa de la conciencia. Aquí busqué la palabra conciencia en el griego. Dice conciencia moral. La Biblia de Lenguaje Simple dice así que ustedes deben obedecer a los gobernantes, no solo para que no los castiguen, sino porque eso es lo correcto. ¿Por qué no roba usted? Porque hay una ley que dice que le van a cortar la mano. O porque robar es malo. Esa inteligencia, de hecho, se ha considerado que es una nueva, la inteligencia tiene verdad esta la inteligencia verbal, la inteligencia lógica, la inteligencia matemática, la inteligencia emocional. Que son las teorías respecto de la inteligencia. También se está hablando ahora en la actualidad de la inteligencia moral. La inteligencia moral. Que es inteligencia moral la capacidad para razonar en términos de bondad, de lo bueno y de lo justo, de lo que es mejor, de lo que más humaniza, de lo que nos hace mejores, es la capacidad para discernir lo mejor. Eso es inteligencia moral. Los cristianos estamos obligados a tener este tipo de inteligencia moral. ¿Por qué estamos obligados a tener este tipo de conciencia moral? Por nuestra historia. Por nuestra historia. De modo que no tenemos excusa. Podríamos acusar esto de la historia. ¿Qué me refiero? Me estoy refiriendo aquí a la escritura de Juan 1522, cuando Jesucristo les planteaba este tema a los judíos.

Juan 1522 dice, si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. Nosotros estamos obligados por nuestra historia. Somos cristianos y hemos sido educados por Jesucristo. Recibimos las enseñanzas a través de los escritos neotespamentarios. Tenemos una obligación de hacerlo correcto, puesto que Jesucristo nos ha enseñado. De modo que no tenemos excusa. ¿Cuál sería la excusa para argumentar? Para decir, mire, yo he transgredido, pero no sabía que estaba transgrediendo.

Nadie de los que está aquí puede argumentar ignorancia.

Todos hemos sido educados por nuestra historia. Y además, estamos obligados a tener esta conciencia o inteligencia moral, porque hemos recibido de parte de Dios algo que el mundo no tiene. ¿Qué es lo que tenemos nosotros que no tiene el mundo?

El Espíritu Santo. El Espíritu Santo. Aquí en Segunda de Corintios, 1 de 18.

Segunda de Corintios.

Segunda de Corintios.

Podemos comenzar a leer. Dice más, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es sí y no, porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido sí y no, más ha sido sí en Él, porque todas las promesas de Dios son en Él sí y en Él amén, que es así sea, por medio de nosotros para la gloria de Dios, y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió es Dios, el cual también nos ha asellado y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. El primer depósito, eso es arras, primer depósito del Espíritu Santo en nosotros, todos los que estamos aquí, ya sea bautizados o no bautizados, si somos bautizados entendemos que el Espíritu Santo mora dentro de nosotros, y las personas que no son bautizadas son personas que el Espíritu Santo está alrededor de ellas, y de esa manera estamos obligados a obedecer, estamos obligados a obedecer a Dios y a las autoridades, no solamente por miedo, sino por causa de la conciencia, de la inteligencia moral. Queremos hacer lo correcto, porque nos nace hacer lo correcto, no solamente por miedo, yo he pensado, he reflexionado a este respecto, cuando uno es niño es cierto, uno aprende como niño, y lo hemos mencionado más de alguna vez, porque uno no mete los dedos en el enchufe, mi mamá me dijo, mi papá igual me lo advirtió con su manera más práctica de decir las cosas, pero uno es desobediente, uno trata de aprender, como lo podríamos decir de manera práctica las cosas, de esa manera inteligente, ¿verdad? Porque uno no mete los dedos en el enchufe, uno mete los dedos en el enchufe y se quema, la vibración me llegó hasta el cuello, ya que don Vicente mencionaba esto del cuello hace un rato atrás, la vibración de la corriente me llegó hasta el cuello, nunca más he querido ni quise trabajar con electricidad, porque me generó mucho dolor aquí y yo. Y entonces es cierto, ahora pasa los años y uno no mete los dedos en el enchufe, porque está el recuerdo del dolor, más también, más también, cuando uno piensa en hacer lo bueno y lo malo, no es solamente por miedo, no debiera ser por miedo, debiera ser por otra razón, que es mucho más superior que el miedo. Podemos seguir leyendo. Pablo plantea cuál es la motivación correcta para hacer y para dejar de hacer.

Romanos 13, verso 5. Que son los versículos que vienen a continuación de lo que acabamos de leer. Leímos el siguiente, lo voy a empezar a leer para retomar el tema. Dice por lo cual es necesario estarles sujetos no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

Pagad a todos lo que debéis, al que tributo, al que impuesto, impuesto, al que respeto, respeto, al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley. La razón correcta por la cual hacemos y o dejamos de hacer es el amor. El amor es la motivación para dejar de hacer o no hacer. Verso 9. Dice aquí porque no adulterarás, no matarás, no urtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo, así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Esa es la motivación correcta. Y uno empieza a pensar, empieza a reflexionar. Si David hubiese amado, si David hubiese amado a Dios y también a Urias, no habría adulterado con Bessabé. Esto es algo muy potente, hermanos, porque Urias era un hombre fiel al rey. Está mencionado en la lista de los hombres valientes de David. Hombres de confianza. ¿Dónde conoció? Una vez siempre se imagina, ¿verdad? Esto no está escrito. Esto es algo que estoy pensando, que estoy elaborando. Si Urias era un hombre de confianza de David, ¿ustedes creen que no comieron juntos alguna vez? ¿Y si come juntos?

¿Con quién va uno a comer con el rey? ¿Acaso uno no va con la esposa? Si David hubiese amado en ese momento, yo no digo que David no hubiese, que no amó y que no tenga el corazón conforme a Dios. Dios le perdonó su pecado, pero estoy pensando en ese momento. Si David hubiese amado a Urias, no habría adulterado con Betsave.

Si Caín hubiese amado a Abel, no lo habría matado. Si Caín hubiese amado a sus hermanos israelitas compañeros de batalla, no habría tomado de la natema. Si Judas hubiese amado a Jesucristo, no se habría levantado contra él. Si los hombres de la primera generación después del diluvio hubiesen amado a Dios, no se habrían concertado para construir la Torre de Babel.

Porque en vez de aceptar la corrección, dijeron, no, hagamos una Torre Alta para que, si viene una noche en fundación, no seamos ahogados por la causa del agua. En vez de mostrar arrepentimiento, se coludieron para hacer una Torre Alta. ¿Cuánto cuesta hacer una Torre Alta? ¿Cuánto esfuerzo uno piensa una obra de ingeniería, pero que todavía hay vesticios a este respecto? ¿Cuánto cuesta que los hombres se pongan de acuerdo en una tarea? Dicen que hay dos cosas difíciles en la vida. Una es llegar a un acuerdo. Si no, pregúntenle a los judíos.

Hay una broma que los mismos judíos dicen de ellos mismos. Cuando hay dos judíos, hay tres opiniones. Entonces, cuesta mucho que se pongan de acuerdo. Y la otra es respetar los acuerdos. Son las dos cosas más difíciles en el desarrollo de las sociedades humanas. Una, llegar a acuerdo. La otra, respetar los acuerdos. Si los hombres de la primera generación después del diluvio visen amado a Dios, no se habrían concertado para construir una Torre Alta. Si los hombres amaran a Dios y a los otros hombres hechos a imagen y semejanza de Dios, hay tantas cosas que en este mundo serían distintas.

La buena motivación para hacer y o dejar de hacer lejos es el amor. Lejos es el amor. Y Pablo sigue trabajando en este tema. En primera de Corintios, en primera de Corintios 13, cuando habla del amor, dice si la motivación que nos mueve a hacer o a dejar de hacer no es el amor. Para Dios no vale. No vale. Pensaba o he estado reflexionando, hace un momento atrás cuando escuchaba Don Vicente hablar de Abigail.

Abigail podría haber, como mencionó muy bien Don Vicente, podría haberse hecho el lezo. O la lesa. ¿Verdad? Si David quería matar a Ana Valle, lo mate, ¿no? Bien. Y que mate a todos los varones de la casa. Me problema. Pero Abigail amaba a sus demás pares, a su esposo.

Y a todos los que conformaban su casa. Porque ella se dio cuenta del peligro. Y a riesgo de su vida se enfrenta a David.

Si el amor fuera la motivación de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer, hermanos, este mundo sería tan distinto. Tan distinto. En 1 Corintios 13, verso 1. Dice, si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o símbalo que reteigne. Si el amor no es la fuente de poder, nuestra espiritualidad es vana ante Dios. Esto es algo... A veces uno lo pasa como por alto, ¿verdad? Así este es el capítulo del amor. Me lo sé de memoria. ¿Verdad? Me lo sé de memoria. Y entonces, las reflexiones que uno puede hacer a este respecto es si el amor no es la fuente de poder, de mi accionad religioso, que dice Dios al respecto. Verso 2. Dice aquí, y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes y no tengo amor, nada soy. Para Dios, esto del amor es importante. Tan importante que dice, mire, y la misma escritura dice, sin fe es imposible agradar a Dios. Pero la fe tiene que tener una buena motivación correcta. Yo puedo creer, puedo creer y puedo no amar. ¿Se imaginan aquello? Puedo creer, a pie juntillas lo que dice la escritura, y sin embargo no ser capaz de amar. Dice verso 3. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, esto de quemarse a los bonzos, esto de dar la vida por otros, y no tengo amor, de nada me sirve. ¿Ante Dios si las acciones no están nutridas de este amor? Dios dice, mire, ¿sabe qué? Eso no vale. Para Dios, si la generosidad no está bien motivada, no sirve, no sirve. Si el sacrificio no está fundamentado en el amor, no sirve. ¿Ante Dios si la motivación, por la cual pensemos? Ya, entremos. Mire, ¿por qué está usted aquí? ¿Por qué estoy yo aquí?

Si la motivación no es el amor, bueno, ¿qué dice la escritura? Dice, aquí, de nada sirve. La motivación correcta de hacer lo correcto es el amor. Y aquí, Pablo sigue profundizando en este tema. ¿Cómo es este amor? Es sufrido, es benigno, no es envidioso, no es hactancioso, no es un amor inflado, no se envanece.

Verso 5, no hace nada indebido. No busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor debiera ser la fuente de energía por la cual uno decide, como decía Don Vicente.

¿Decidir a hacer lo correcto? ¿Por qué has decidido a hacer lo correcto? ¿Por miedo?

Sí, es una razón, pero Pablo dice la mejor razón es el amor. Dejamos de hacer y o hacemos por amor. Por aquí, en primera de Pedro, en primera de Pedro, cuatro.

Dice más, el fin de todas las cosas se acerca, ser pues sobrios y velad en oración, y ante todo, tener entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados.

Una vez Jesús preguntó lo siguiente a un fariseo que lo invitó a su casa. A mí siempre me ha impresionado esta lectura de Lucas, y yo los invito a ir allá.

Los fariseos tenían un comportamiento tan hipócrita con Jesús. Algunos lo trataban como maestro, pero las acciones no se condecían con lo que hablaban.

Lucas 7, verso 36. Dice uno de los fariseos, rogó a Jesús que comience con él. Esto de rogar. Seguramente Jesús estaba ocupado con muchas cosas.

Y el fariseo le dice, maestro ven, siéntate a mi mesa, te lo pido, por favor, eso es algo especial.

Esto no lo dice la lectura, lo estoy inventando yo. Lo estoy imaginando yo, pero basándome en esto, rogó.

Esto de las palabras generan un realidad. No es que le haya dicho, mira, hoy día tú vas a venir a mi casa, sino que le pide al maestro que lo acompaña a su casa. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume.

Y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies y los enjugaba con sus cabellos, y besaba sus pies y los ungía con el perfume. Cuando vio esto, el fariseo que le había convidado, dijo para sí. Y aquí es donde uno empieza a notar qué es lo que había dentro del fariseo.

Este, no quería al maestro, al cual le rogó a Daniel, este, dice aquí, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

Entonces, respondiendo, Jesús le dijo, Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo, di maestro, ¿notan ustedes aquí la hipocresía?

La hipocresía, dígame, maestro, pero en su mente estaba pensando, este, si fuera profeta, debería saber con quién se toca o con quién se topa. Y entonces, un acreedor tenía dos deudores. El uno le debía 500 denarios y el otro 50. Y no teniendo ellos con qué pagar perdonó a ambos.

Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

Responiendo, Simón, dijo, pienso que aquel aquí en perdonó más. Y él le dijo, ha juzgado rectamente, ha evaluado bien.

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón, ves esta mujer, entré en tu casa y no me diste agua para mis pies.

La costumbre, cuando llegaban visitas, era que un esclavo lavara los pies de la visita que iba entrando en la casa, porque los caminos eran polvorientos o eran barrosos. Y entonces, como las personas usaban sandalias, los pies se ensuciaban y entonces para ir a comer era de buena, como podríamos llamarlo, una buena actitud, una buena actitud.

Algo correcto que se hace. Un invitado al cual tú rogaste que entrar a tu casa con partes con él que se lava los pies.

Y entonces, Jesús le dice, mira, yo entré en tu casa y no te dije nada.

Pero, pero lo obvio, verdad, fue que no me ofreciste ni me diste el trato de maestro.

Dice aquí, entré en tu casa y no me diste agua para mis pies, más esta ha regado mis pies con lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso. Una costumbre oriental. Era el beso, incluso el beso en ambas mejillas.

Más esta desde que entré no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite, más esta ha ungido con perfume en mis pies.

Por lo cual te digo que sus muchos pecados les son perdonados, porque amó mucho. Más aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

El amor, incluso si uno se remonta al profeta Miqueas, cuando dice, ¿con qué me presentaré ante Dios altísimo?

¿Acaso la Escritura nos dice, amar misericordia? Una de las, uno de los pilares de nuestra fe.

El amor, el amor debe ser nuestra razón. El amor debe ser nuestra lógica.

Si el amor fuera el motor primario en nuestra historia, o si el amor fuera el motor primario de nuestra historia.

Hago la referencia en la historia y de nuestra historia. Definitivamente nuestra historia ya sea la historia del mundo, o ya sea la historia personal de todos los que estamos aquí.

Hay que ver que sería o hubiera sido diferente.

Piensenlo, reflexionenlo, analícenlo, vean sus vidas y pregúntense a la hora de tomar decisiones. Las decisiones que hemos tomado, todos hemos tomado decisiones en el pasado alguna vez.

Y no todas esas decisiones han sido motivadas por el amor.

¿Cuántas decisiones que hemos tomado en el pasado si hubiésemos incluido el amor?

Nuestra vida habría sido diferente. Y la historia del mundo habría sido diferente.

El consuelo que nos queda a todos los que estamos aquí es que algún día el amor va a inundarlo todo.

En este momento uno piensa si el amor, en condicional, si el amor estuviera involucrado en nuestras decisiones o en las decisiones de nuestras autoridades, el mundo sería diferente.

Sería diferente y nuestra historia también sería diferente.

El consuelo que nos queda aquí en Primera de Corintios, algo que Pablo por inspiración escribe y que da cuenta de lo que viene. Dice Primera de Corintios 13.8. El amor nunca deja de ser.

Pero las profecías acabarán y cesarán las lenguas y la ciencia acabará.

Pero el amor nunca va a dejar de ser. ¿Han pensado en ello?

Porque en parte conocemos y en parte profetizamos. Más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño. Más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo oscuramente, más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Estos tres, pero el mayor de ellos es el amor.

Algún día mis hermanos, la historia y nuestra historia será diferente. Algún día el motor primario de todo lo que existe será el amor. Algún día la razón de las razones, la lógica de la lógica será el amor. Quiera Dios darnos a todos el valor, la perseverancia para poder ser parte de ese mundo en donde el amor será el motor primario.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.