Si las calles hablaran

Los seres humanos hemos enfrentado, desde el inicio de nuestra historia, a los mismos problemas una y otra vez. ¿Qué hemos aprendido de ello?

Transcripción

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O a través del tiempo. Uno va buscando, de hecho uno tiene... ¡Miren, me trapiqué! Uno tiene temas, como hemos mencionado en el pasado, en barbecho. Uno tiene temas allí madurando. Una de nuestras tareas principales, por no decir la tarea principal de cada entrega, es encontrar el tema. El tema. Particularmente en estos meses que ocurren o que transcurren desde Tabernáculos hasta Pascua, que no es menor, son seis meses de distancia entre una fiesta y otra fiesta. Porque ya cuando entramos a la área de las fiestas santas ya están los temas.

Ahí tenemos el tema anual. Pero durante este período hay que ver que uno busca temas y le pide inspiración a Dios, por supuesto, para que se nos encienda la rampolleta, ¿verdad? Y la idea fluya y uno pueda, entonces, cumplir con el objetivo de entregar el alimento a su tiempo, como dice la escritura, allí en Lucas.

Y en ese sentido, esta semana, particularmente el día de ayer, encontré una frase que me gustó y que aparece en una columna del mercurio. El mercurio tiene distintas formas de presentación. Y en la página 3 hay una columna que se llama día a día, día a día, y que le escriben personas con pseudónimos.

Eso es lo característico del día a día. No hay un autor que se presente con nombre y apellido, sino más bien un pseudónimo. Por ejemplo, el de este día de ayer lo escribió mente sana. Así se llama el pseudónimo mente sana. Hay otros que se llaman también critilo. Ustedes ya pueden imaginarse, verdad, critilo, crítica. Así tal cual. Pero mente sana trata de traer temas más bien desde una mirada positiva. Y entonces, el día de ayer, en esta columna día a día, apareció este tema, dice si las calles hablaran.

Si las calles hablaran. ¿A qué se refiere esto de si las calles hablaran? Dice aquí, ocurre que al interior de la bienmentada Villa Macul hay varios letreros del nombre de una calle que confunden a los viandantes y vecinos. En una parte esquina del Líbano se lee Arturo González, en otra se lee, dice, González. Y más allá, González. Como soy chapado al antiguo, dije ante la duda investiga. Y partí a ver cuál sería el nombre verdadero y quién sería el personaje. Pensé que tal vez sería Goncalves, pero no iba por ahí la cosa.

Luego apareció Arturo González, joven humorista español, quedada su juventud y nacionalidad no daba para el nombre de una calle. Así buscando y buscando, di con la película chilena, si mis campos hablaran.

Dice aquí, estrenada en 1947 en los Teatros Real y Santiago, el filme basado en una novela de Francisco Coloane y dirigida por José Vor, tuvo la participación de grandes artistas como Armando Vo, Chelabón, Rodolfo Goneto y entre otros. Y finalmente, Arturo González, que había sido uno de los personajes de la película.

Entonces dice la calle, entonces evoca a un actor de quien por desgracia no se guarda mucha memoria. No es el único caso en el inmenso mapa santiaguino. Dice aquí, urge una revisión al respecto y ojalá que no haya que nombrar una comisión. Es tanto el olvido que uno a veces piensa si las calles hablaran. La opinión expresada en papel es sin duda propia de nuestros tiempos. Es tanto el olvido que hay de todos los… de un porcentaje importante de nombres que aparecen mencionados en las calles, particularmente una ciudad tan grande como Santiago, que aquí tenemos calles que se repiten. Por ejemplo, Walker es una calle que se repite aquí en San Miguel.

Hay otra allá en la Florida. Me he encontrado con que hay otra calle por el sector norte de Santiago que vale la pena pensar en aquello. Nuestra sociedad es una sociedad, podríamos decir acostumbrada al olvido, una sociedad que vive en el presente pero de manera vertiginosa, tan rápida, tan efímera. Todo dura poco. Tenemos comida rápida, tenemos amores rápidos, tenemos viajes rápidos, todo es rápido y a medida que aumentan la rapidez de las acciones, también uno suele olvidar lo que ha acontecido en el pasado y suele presuponer que lo que uno está viviendo en el presente es único y que nunca ha acontecido en el pasado, cuando la realidad y la Biblia dice otra cosa.

En Ecclesiastes la Biblia declara categóricamente que la historia del ser humano se ha repetido y se ha reiterado generación tras generación. Aquí dice Ecclesiastes 1-9 que es lo que fue, lo mismo que será, que es lo que ha sido hecho, lo mismo que será y nada hay nuevo debajo del sol. Hay algo de que se puede decir, eh aquí esto es nuevo, ya fue en los siglos que nos han precedido, no hay memoria de lo que precedió ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

Nuestra sociedad moderna a veces olvida que antes de esta era moderna hubo una era o otra era que fue también moderna en sus días, pero en el pasado. De hecho no sé si ustedes saben, pero a esta sociedad, a esta actualidad se le llama posmodernidad.

¿Cómo va a hacer eso? Posmodernidad, porque viene luego de una era que se le llamó la modernidad, que fue en el siglo 19 y 20 y ahora estamos viviendo entonces la posmodernidad como una manera de definirla. Sin embargo, sin embargo, por muy nuevo que parezcan las cosas, las historias, las historias del hombre se han repetido a través de la historia muchas veces. El ser humano, desde el génesis hasta el apocalipsis, todas las eras, en todas las eras, el hombre ha tenido que lidiar con los mismos problemas.

Haciendo el análisis pasado y futuro, pasando por supuesto del presente, más las eras han tenido que vivir experiencias similares. Y por eso uno piensa si las calles hablaran qué cosas dirían. Si hablaran los que no pueden hablar dirían lo que estamos diciendo. Todas las épocas de la raza humana, desde el génesis hasta el apocalipsis han debido lidiar con problemas similares. Por ejemplo, el hombre desde que es hombre ha debido lidiar contra el pecado. Es cierto, uno piensa en la antigüedad, no había tecnología, como es la electricidad por ejemplo. Esta semana conversaba con uno de ustedes, hay que ver que la vida ha cambiado después de aquel grandioso invento de la bombilla eléctrica.

La bombilla eléctrica. Hay que ver que el mundo cambió. En la antigüedad las personas trabajaban durante el día y dormían durante la noche. Ese era el ciclo. Después de la bombilla eléctrica, el ser humano trabaja de día y también trabaja de noche. Y entonces desde esa perspectiva hay que ver que nuestro mundo ha cambiado. De hecho, conversaba con uno de ustedes y decía, miren la resurrección, vamos a conversar con aquí Thomas Edison, que entiendo fue el que tuvo la idea de la bombilla eléctrica.

Y por eso uno piensa en las distintas edades, en las distintas épocas, uno cae en la cuenta del ser humano ha tenido que lidiar con los mismos problemas. Por supuesto que tecnológicamente habían menos tecnologías en el pasado, pero enfrentar un problema como por ejemplo el pecado ha sido semejante en el pasado como es en el presente y entendemos cómo va a ser en el futuro las nuevas generaciones que vendrán. Y desde esa perspectiva quiero invitarlos a repasar una escritura en Génesis 4 en donde vamos a ver el caso de Caín.

El caso de Caín. El caso de Caín ocurrió hace muchos miles de años atrás y sin embargo el caso de Caín podríamos decir ha ido repitiendo a través de los años de las eras del ser humano. En Génesis 4, verso 1, conoció a Dana su mujer Eva, la cual concidió y dio a luz a Caín y dijo, por voluntad del eterno he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel y Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador de la tierra.

Ya aconteció andando el tiempo que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a el eterno. Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas, y miró el eterno conagrado a Abel y a su ofrenda. Pero no miró conagrado a Caín y a la ofrenda suya, y se ensañó a Caín en gran manera y decayó su semblante. Entonces el eterno dijo a Caín, ¿por qué te has ensañado y por qué has decayido tu semblante? Si bien hicieres, no serás enaltecido, y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta.

Con todo esto a ti será tu deseo, y tú te enseñoriarás de él. Y dijo Caín a su hermano Abel, salgamos al campo, y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató. Y el eterno dijo a Caín, ¿dónde está Abel, tu hermano?

Y él respondió, no sé, soy a caso guarda, soy yo a caso guarda de mi hermano, y él le dijo que has hecho la voz de la sangre de tu hermano, clama a mí desde la tierra. Esto ocurrió hace miles de años. Pero, a través de la historia, el caso de Caín se ha repetido muchas veces. Por supuesto, con diferentes instrumentos y tecnologías, pero el caso de Caín y Abel es representativo de las relaciones humanas.

Y entonces, cuando uno empieza a hacer este análisis del caso de Caín y Abel, uno cae en la cuenta lo primero. Caín y Abel eran hermanos, no eran personas desconocidas, eran hermanos. Y cuando uno hace este pensamiento, empieza a pensar, vale la redundancia, me imagino que jugaron juntos, caminaron juntos, me imagino que habrán comido juntos cuando eran niños y cuando en esa época, me imagino, debieron desarrollar esa amistad propia que tienen los niños. Me imagino. Pero cuando crecieron sus decisiones, los separaron. Uno decidió ser pastor, el otro decidió labrar la tierra. El trabajo de pastor es como peregrino.

El trabajo del pastor es como un peregrino, porque se anda buscando siempre los pastos verdes para que los animales puedan comer. El trabajo de pastor es un trabajo que constantemente uno cambia de lugar. Y por eso se compara con el peregrinaje. En estas zonas en donde seres humanos vivimos en ciudad, a veces no tenemos conciencia de todo aquello, pero los lugares de pastoreo, donde todavía se desarrolla esta actividad, uno puede ver aquí a los arrieros, por ejemplo, cuando uno cruza la frontera hacia Argentina.

Todavía hay lugares en donde se reconoce como el paso del arriero. Son lugares en donde el arriero va con su caballo, con sus perros y va con aquí su ganado o vino o caprino por los distintos lugares buscando ya sea pastos verdes, ya sea buscando agua. Hay que ver que el trabajo de pastor es un trabajo en donde hay siempre cambio de lugar.

A diferencia, Caín se dedicó a la agricultura y si hay algo estático en la vida es la agricultura. Como mencionaba don Juan Carlos hace un momento atrás, la viña de Nabot era en un lugar específico y ese lugar no cambiaba. Y aquí para hacer producir la tierra hay que trabajar, hay que levantarse en la mañana, madrugar para realizar las labores que requiere la viña y hay que dedicarse todo el día y siempre en ese mismo lugar.

Y entonces por eso uno se da cuenta o cae en la cuenta o puede caer en la cuenta que la vida aquí, las decisiones en la vida que tomaron Caín y Abel los separaron. Y entonces uno cae en la cuenta y dice ¿Quién no ha vivido algo así en la vida?

¿Quién no ha vivido algo así? En mi casa somos dos hermanos, Marcela vive en Temuco y yo vivo en Santiago. Estamos separados por distancias y también por convicción. Nuestras decisiones nos han separado.

¿Quién no ha vivido experiencias así? Esta experiencia es transgeneracional, no está restringido a la época de Caín y Abel, que uno haya decidido un trabajo que sea estático y que el otro haya decidido deambular buscando pastos. ¿Quién no ha vivido una experiencia así? Y eso se ha ido dando y desarrollando a través de los años, en forma transgeneracional. Hermanos que se separan producto de sus decisiones. Ahora, ¿Qué otro dilema vivió Caín y Abel? No fue solamente la elección del trabajo o del trabajo. ¿Qué otro dilema vivió Caín y Abel? La relación con Dios. Ambos se relacionaban con Dios. Sin embargo, la relación de uno era más fuerte que la del otro.

Uno presentó una ofrenda, dice la escritura, Abel presentó de lo más gordo que tenía. Podríamos decir, Abel presentó una ofrenda que duele. Años atrás yo también. Esa frase no es mía. También la escuché en algún lugar, de los tantos lugares que han dado. Me acuerdo de haber escuchado que cuando uno da tiene que dar hasta que duele.

Tiene que dar hasta que duele. Abel presentó una ofrenda de esas que duele. Uno presentó una ofrenda eligiendo lo mejor de lo que tenía para darlo a Dios. Caín presentó una ofrenda y la escritura es muy escueta. Presentó una ofrenda con lo justo. Cumple con Dios, pero definitivamente Dios se agradó con la ofrenda de Abel. Y uno piensa también esta experiencia es única en la época que vivió Caín y Abel. No, no. Esto es algo que ha ocurrido a través de toda la historia del ser humano. De hecho, Jesús también, miles de años más tarde, dice aquí en Lucas 21, en Lucas 21, respecto de la ofrenda de la viuda.

¿Se acuerdan de la ofrenda de la viuda? Vayamos allá, Lucas 21.1. Hablando aquí de Jesús, levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre que echaba allí dos blancas y dijo, en verdad os digo que esta viuda pobre echó más que todos, porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios, de lo que les sobra más esta de su pobreza echó todo el sustento que tenía. Dios se agrada no de las cantidades, sino de las calidades.

Y eso es algo que ha ocurrido a través de la historia. No es solamente en el caso de que a Índia ve, sino que como vemos aquí miles de años más tarde, aquí Jesús cae en esto mismo. A propósito de los blancas, era tampoco el valor comercial de la moneda que se llama blanca, que se extendió un dicho allí en Palestina que dice, no tengo ni blancas, aduciendo pobreza.

¿Cómo estaré de pobre que no tengo ni blancas? Que era la moneda de menor valor en la zona. También en Miqueas, Dios declara con qué se agrada porque allí en el caso de Caín y Abel, definitivamente la Escritura dice, Dios se agradó con la ofrenda de Abel.

Miqueas 6.

En el verso 6, aquí el profeta pregunta, ¿con qué me presentaré ante el eterno y adoraré al Dios altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará el eterno de millares de carneros o de diez mil arroyos de aceite? Daré mi premogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma o hombre. Él te ha declarado lo que es bueno y qué pide el eterno de ti, solamente hacer justicia, llamar misericordia y humillarte ante tu Dios.

Muchos años pasaron entre génercis y miqueas, pero la situación es la misma. Generación tras generación, este tipo de dilemas se dan, se presentan. Generación tras generación, podríamos decir que se repiten patrones. A propósito de eso de los patrones, se ha visto cuando se hacen, por ejemplo, los estudios de las familias. Cuando se ve la generación de los, podríamos decir, de los mayores o de los abuelos y se compara después la generación de los hijos y después se compara la generación de los nietos, se ha visto una relación en los patrones, en cómo las épocas van mostrando las características propias de las familias. Es muy interesante. Uno a veces repite patrones, repite patrones, patrones que a veces somos muy conscientes para criticar, pero cuando uno los vive, vive el mismo patrón, el mismo patrón que hicieron nuestros padres o nuestros abuelos antaño. Como dijo, entre Miqueas y Génesis, hace dos años pasaron y Dios hace esta declaración. Yo me agrado cuando las ofrendas tienen estas características. También, malaquías pueden repasarlo, malaquías en el capítulo 1, Dios le reclama a su pueblo y aquí eran los sacerdotes en el templo que no presentaban las ofrendas en conformidad con lo que esperaba Dios de ellos. Vayamos mejor. Vayamos mejor. Aquí, malaquías 1.

Dice aquí en el verso 6, se dijo honra al padre y el siervo a su Señor. Sí, pues soy yo padre donde está mi honra y si soy Señor donde está mi temor, dice el Eterno de los ejércitos a vosotros, o sacerdotes, que me ofreciáis mi nombre y decís en qué hemos menospreciado tu nombre, en que ofrecéis sobre mi altar pan en mundo y dijisteis en qué te hemos deshonrado, en que pensáis que la mesa del Eterno es despreciable cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio. Malaquías 1.8. Dice no es malo, asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo. No es malo. Preséntalo pues a tu príncipe. ¿Acaso se agradará de ti o le serás acepto? Dice el Eterno de los ejércitos. Aquí de nuevo, todos ustedes deben saber que los animales cojos prácticamente no se pueden vender. El valor de cae. Y entonces Dios le estaba reclamando aquí a sus sacerdotes que sacrificaban en el templo y en vez de elegir lo mejor del rebaño, escogían lo peor del rebaño. Y Dios les dice, miren, hagan la prueba con uno de sus... líderes políticos a ver si serán aceptos. Ni en el mundo son aceptos ese tipo de actitudes. Y Dios dice, bueno, y no soy yo rey, sobre todo en la tierra, ¿acaso no merezco lo que tengo que merecer? Y ustedes no me lo dan. Ven, de nuevo, aquí. Hay que dar, hay que dar hasta que duela, porque Dios es el que está evaluando nuestras actitudes. Y por eso uno piensa, miren, entre miqueas y malaquías, casi 300 años ocurrieron. Entre malaquías, que es el último libro del antiguo testamento y génesis, miles de años, miles de años, y las actitudes, las acciones, los dilemas éticos, se van pasando de generación en generación. Cada generación vive sus propias experiencias. Cada generación vive sus propias experiencias. Y al ver que no se puede hacer, vive sus propias experiencias. Cada generación vive sus propias experiencias. Y a veces uno piensa que su presente es único, único. Y sin embargo, las generaciones anteriores han vivido circunstancias, dilemas de la misma naturaleza. El caso de Caín presenta este dilema y Dios desde siempre se agrada de unos versus de otros. Dios se agradó con la ofrenda de Abel, así como se agradó con la ofrenda de la viuda. Así es que esto es transgeneracional. Cuando uno analiza el caso de Caín y Abel, uno encuentra otros dilemas o problemas. Por ejemplo, ¿cómo reacciona uno frente al otro? Este es otro tema. Dios se agradó de Abel y no se agradó de Caín. ¿Cómo reaccionó Caín ante esto? La reina valera usa la expresión Caín se ensañó en gran manera. Eso ha sido la reina valera. La palabra es cajará, que significa brillar figuritativamente arder de cólera, celos, celo. Otras traducciones, a irarse, alterarse, apesar de umbrarse, enardecerse, encolizarse, enojarse. Caín se alteró en gran manera. La versión del lenguaje simple de este mismo versículo dice pero no recibió con el mismo gusto la ofrenda de Caín. Bueno, Dios estaba esbarvando, ¿verdad? Caín le presentó una ofrenda y Dios dice, no recibió con el mismo gusto. Agradeció la ofrenda, pero no la recibió con el mismo gusto. Esto le molestó mucho a Caín y en su cara se le veía lo enojado que estaba. La versión reina valera dice, cayó, decayó su semblante. El caso de Caín trae a colación otro tema que es transgeneracional. ¿Cómo reacciono frente al agrado de Dios con respecto a otro? ¿Cómo reaccionamos frente al agrado de Dios con respecto a otro? ¿Han pensado a ustedes cómo se hizo notar el agrado de Dios? La Escritura dice que Dios se agradó con la ofrenda de haber, pero no dice más nada. Ahora yo los pongo en la circunstancia o en la imaginación. ¿Cómo se hizo eso práctico? ¿Cómo se hizo eso práctico? Dios se agradó de la ofrenda de haber. ¿Puedo suponer que Dios lo bendijo en gran manera? ¿Puedo suponer? No lo puedo acelerar. ¿Puedo suponer? Hay otras escrituras que me hacen pensar así. En Segunda de Crónicas, por ejemplo. En Segunda de Crónicas.

En el capítulo 31, verso 20, hablando de Ezequías. De esta manera hizo Ezequías en todo Judá y ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante del eterno su Dios. Verso 21, en todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón y fue prosperado. Dios bendijo su mano.

En el salmo 1, verso 1, dice bienaventurado el varón que no han dudo en Consejo de Malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado, sino que en la ley del eterno está su delicia y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará.

Yo supongo que Dios mostró explícitamente su agrado bendiciendo a Abel. ¿Cómo reacciona Cain ante el agrado de Dios con respecto a Abel? Mal. Mal. Yo pensaba, hoy reflexionado, en vez de buscar en la actitud del otro la fórmula para relacionarse mejor con Dios, porque eso podría haber sido verdad. Dios se agradó del otro, del su hermano. Dios lo bendijo en gran manera, y en vez de aprender de él, se enoja. Se enoja de cada de sus emplantes, y la escritura dice que se airo, se encolerizó.

Y uno piensa, bueno, no hizo sino agrandar la falta. Es más, yo diría que lo que pasa aquí es que se transparente la gestión, diríamos. Se hace evidente lo que había dentro de Cain. Lo que había dentro de Cain era algo negativo, negativo.

Y uno piensa, ¿quién no ha vivido algo así? ¿Nadie de ustedes ha vivido algo así? Tal vez no en primera persona, pero sin tercera persona. Hay personas a las cuales Dios bendice, y hay personas a las cuales Dios prueba. ¿Cómo se comportan unos con respecto a otros? Este es otro dilema transgeneracional.

Generaciones van y generaciones vienen, pero las actitudes son las mismas. ¿Qué es lo que había dentro de Cain? Uno piensa o hace una reflexión, que Dios haya mirado con agrado la ofrenda de Abel. Es una forma de corrección misericordiosa que Dios le hace a Cain. Recibe la ofrenda, pero bendice la ofrenda que tuvo actitudes adecuadas, correctas, positivas. Por omisión, uno dice, bueno, entonces tal vez no lo estoy haciendo tan bien. Es una forma de corregir tan bien. Y en vez de aprender de otro, se enojó, se encolerizó.

En vez de recibir la corrección, no aceptó la corrección. A través de los años uno entiende transgeneracionalmente que hay hombres que se dejan corregir y hay hombres que no se dejan corregir. Es más, vamos a repasar Jeremías 5 en el verso 1, cuando el profeta por inspiración dice, recorrer las calles de Jerusalén y mirar ahora e informar si hay alguno que haga justicia o que verdad, y yo la perdonaré. Verso 2, aunque digan, vive el eterno, juran falsamente.

Verso 3, eterno, no miran tus ojos a la verdad, los azotaste y no les dolió, los consumiste y no quisieron recibir corrección, endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Si ustedes pueden analizar la historia de Jerusalén, Jerusalén finalmente fue dominada y fueron exiliados estos hombres que vivían allí en Jerusalén por Nabucodonosor y fueron llevados por 70 años fuera de la zona.

Pero Dios trató de trabajar con ellos antes y no quisieron ser corregidos. No aceptaron la corrección. Uno piensa también en la apocalipsis, cuando los hombres reciben las plagas. La escritura dice, mire, hay hombres que no van a aceptar eso y en vez de buscar ayuda en Dios, van a rechazar a Dios y uno piensa, ¿cuándo va a hacer eso en el futuro? No sabemos cuándo, pero en el futuro. Bueno, Génesis, al principio de la historia humana hay hombres que muestran que no se dejan corregir.

En la historia de Israel podríamos decir en una etapa intermedia en la historia humana, hay hombres que no se dejan corregir y en el futuro. Hay hombres que no se dejan corregir. Esto es, vés, se fijan, la historia se va repitiendo, se va repitiendo generación tras generación. El caso de Caín trae a colación este problema o dilema transgeneracional.

¿Cómo enfrentamos la corrección? ¿Cómo enfrentamos la corrección? ¿La aceptamos o la rechazamos o nos resentimos? ¿O hay raíces de amargura que están dentro de nosotros y calcomiendo nuestro espíritu? ¿Quién no ha vivido una experiencia así? Esto es transgeneracional, que decaiga el semblante a este respecto en una curiosidad. Para sonreír necesitamos la acción de 17 músculos. Para poner cara de enfado se necesitan hasta 43 músculos. ¿Ve? Es más fácil sonreír que poner cara de enojado.

Es más fácil sonreír que decaer el semblante. Caín demostró lo que había dentro de él a través de su semblante. Hay otro caso de la expresión del rostro. Allí en el... pueden buscarlo. En Génesis 31.1.1. cuando Laban, aquí con Jacob, Jacob le reclama a Laban, mira tu cara, ya no es como la de antes. Cuando Jacob llegó a vivir con Laban, Laban era el poderoso, el rico, el que tenía todas las cosas.

A través de los años, Dios fue prosperando a Jacob y hubo un traspaso de bienes prácticamente de Laban a Jacob. Y entonces, claro, la expresión del rostro de Laban era evidente. Veía a Jacob y veía, verdad, que todas sus ovejitas y todos sus ganaditos ya no era de él sino que era del otro. La escritura es muy...

¿Cómo podríamos decirlo? Muy concentrada. En pocas palabras dice, mire, sabe que usted ya no me mira como antes. La expresión del rostro. Los seres humanos tenemos esa característica dentro de los seres vivos. Con el rostro somos capaces de expresar. De hecho, la revista muy interesante dice que somos capaces de expresar 21 tipos de emociones. 21 tipos de emociones con el rostro.

Por ejemplo, que ahora he denojado.

O aquí lo tengo. No es lo mismo enojado, frustrado que enojado, enojado.

No es lo mismo que animado, que feliz. No es lo mismo triste que tristemente decepcionado.

El ser humano es capaz de expresar con el rostro 21 tipos de emociones científicamente probadas. Yo como lo habrán hecho no sé, seguramente con el electrode. Me imagino yo, pero esto es lo interesante. El ser humano es capaz de expresar emociones a través del rostro.

El problema con aquello es que, así como somos capaces de expresar con el rostro o a través del rostro, lo que hay dentro de nosotros, ¿dónde está el problema?

¿Cuándo se genera un problema? ¿El problema en la hipocresía?

Porque, así como también somos capaces de expresar sentimientos y emociones, también aprendemos cómo poner la cara para expresar tal o cual sentimiento.

Ese es el problema. El problema es con la hipocresía.

La persona aprende a imitar. Y entonces allí se nos genera el problema a los seres humanos, pero no a Dios. Porque Dios conoce los corazones. Ahí, Jeremías 17, verso 9.

La escritura claramente dice que Dios es capaz de saber lo que hay dentro de nosotros. Nosotros, los seres humanos, como dije hace un momento atrás, a veces nos confundimos con los rostros. Porque no podemos saber lo que hay dentro del corazón de las personas.

Jeremías 17, 9. Engañoso es el corazón, más que todas las cosas. Y perverso, quien lo conoce, yo el eterno, que escudriño la mente, que pruebo el corazón para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Así es que el problema o el dilema o la experiencia de Caín es una experiencia transgeneracional en todos estos puntos que hemos estado analizando.

Otro tema que trae a colación el caso de Caín y que también es transgeneracional es el manejo de la ira.

El manejo de la ira.

La escritura declara que Caín se encolerizó, se enojó mucho.

¿Y cómo manejó la ira? Mal. Mal, manejó mal la ira.

La misma escritura nos dice a todos, y esto también es transgeneracional.

En Efecios 4,26 nos dice a Iraos, pero no Pequeis. No se ponga el sol sobre vuestro enojo. Ni deis lugar al diablo.

Ni deis lugar al diablo. El problema de Caín cuál fue? Que dio lugar al diablo.

Dio lugar al diablo. Cuando uno está enojado, con los años caigo en la cuenta. Cuando uno está mal, dicerne mal.

Y cuando uno está enojado, no actúa correctamente. Aunque la razón sea suya, aún así uno se equivoca. En Santiago, 1-20 dice la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Cuando uno está encolerizado, cuando uno está aireado, no resuelve bien. Cualquier tipo de conflicto.

Por eso la recomendación para los padres es histórica, ¿verdad? Cuando tiene que corregir a un hijo, no corrijas a su hijo cuando esté enojado.

No lo corrijas cuando esté enojado porque uno se equivoca.

Tiene que corregirlo. Por supuesto, hay que corregirlo. Pero corrijalo cuando ya esté calmo.

Cuando ya esté verdad en sus cabales, ya esté analizando las cosas. Si no, de nuevo, el mal manejo de la ira nos genera problemas.

El caso de Cayenz Transgeneracional ocurrió hace miles de años.

Y la fórmula de desarrollo del problema del dilema ha ocurrido, quizás no en un solo caso, pero ocurre de generación en generación.

Otro tema que trae el caso de Cayin es lo que se menciona en Génesis 4.7.

La versión valera dice, si bien hicieres, no serás en altecido.

Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta. Con todo esto a ti será su deseo. Y tú te enseñoriarás de él. Aquí la versión de lenguaje simple explica, o yo lo entiendo mejor, en la traducción de lenguaje simple.

Dice, si haces lo correcto, siempre te aceptaré con agrado. Dios dice eso. Si haces lo correcto, siempre te aceptaré con agrado. Pero si haces lo malo, el pecado está listo para atacarte como un león. No te dejes dominar por él. Y la versión biblia de lenguaje actual dice, si haces bien, no serás aceptado. Y si no haces bien, el pecado ya sea la puerta y te codicia. Pero tú debes dominarlo. El pecado está a las puertas, pero tú debes dominarlo. ¿Quién no ha vivido alguna tentación?

Si ustedes me dicen que no han recibido nunca una tentación, no les voy a creer. No, no es así. Piensen ustedes, la semana pasada hablábamos de esto. Satanás tentó a Jesucristo. El Hijo de Dios no lo va a atentar a usted. ¿Es usted de un caso extraordinariamente excepcional? No, no es así. Todos en algún momento de nuestras vidas y tal como mencionamos, hemos sido tentados por el tentador. Y de hecho la Escritura dice que hemos sido atraídos de nuestras propias concupiscencias. Pero eso no es excusa para cometer pecado. De cualquier índole, Dios respeta nuestras decisiones, pero eso no es excusa para pecar. Si somos tentados, debemos aprender a decir no. Eso es lo que plantea aquí el caso de Caín. No te dejes dominar por él. El pecado está a las puertas. No te dejes dominar por él. Todos los hombres a través de la historia han vivido este tipo de experiencias. Pero no todos han transgredido. Pocos son los que han transgredido. Muchos son los que transgreden. De hecho, Jesucristo es el único que fue tentado en todo, pero no pecó.

El caso de Caín trae a colación que el pecado siempre está ahí, acechándonos siempre. Pero tenemos que aprender a dominarlo. Esto como de los apetitos. Hace años atrás vi una película que se llama Una Mente Brillante, y allí el protagonista de aquella película, cuando le preguntaban si todavía veía esas apariciones y esas cosas, él decía, mire, sabe que es como todos los apetitos. Como todos los apetitos uno tiene que aprender a dominarlos. Así también. Todos, lo hablábamos la semana pasada, somos tentados en nuestras debilidades, ¿verdad? Ahí somos tentados. Uno tiene que aprender a controlar aquello. Y los apetitos, esas apetencias, esas inclinaciones, uno tiene que ir poniendo cortapizas, ir poniendo barreras. Y uno debe ser vencedor. Debe aprender a vencer el pecado. Y por último, el caso de Caín trae a colación otro tema. Aquí Caín mata a su hermano, Dios lo confronta, sale a luz la realidad, la sangre de su hermano clama de la tierra. Dios maldice a Caín. Y Caín dice, en el Génesis 4.13, grande es mi castigo para ser soportado. Esto es transgeneracional. Una de las tragedias que nos han seguido desde los albores de la humanidad es, somos débiles a la hora de resistir la tentación. Y somos más débiles a la hora de recibir las consecuencias. Caín dice, mire, esto yo no lo puedo soportar, pero cuando uno transgrade, la transgresión trae consecuencia. Y eso es así, es una realidad. Consechamos lo que sembramos. Es lo que dijo Pablo aquí a los gálatas. En gálatas 6, en el verso 7, dice, no os engañéis, Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también se gará. Todas nuestras malas acciones tienen un futuro, así como también las buenas acciones también tienen un futuro. Ante Dios, como mencionamos en un principio, si les somos aceptos, Dios nos bendice. Si son genuinas nuestras acciones, benignas nuestras acciones, Dios acepta. Así como también acepta las ofrendas. El caso de Caín trae a colación estos dilemas que se han ido traspasando de generación y generación, de los cuales debemos ser conscientes. Y como dije al principio de este mensaje, si las calles hablaran, si mis campos hablaran como la película, y si las piedras hablaran, dirían el ser humano ha debido enfrentar los mismos dilemas éticos desde siempre. Y por eso la escritura nada nuevo debajo del sol.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.