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Muy bien. Hoy estamos celebrando la fiesta del día 10. Hoy, según el calendario bíblico, es 10 de Tisri, o de Etanim, que es el mes séptimo. Y como dijera el Abadgio, hoy es un buen día. Hoy es un buen día para aprender y reflexionar, para repasar y profundizar, para entender y analogar. Hoy es un buen día para desarrollar estos aspectos que acabo de mencionar. Particularmente porque hoy es un día en donde se han unido dos fiestas. Hoy es un sábado doble. Es un sábado semanal, más también es un sábado anual. Y eso más que minimizar, porque uno podría decir verdad, son menos días. Más que minimizar, yo diría que maximiza. Maximiza porque nos permite enfatizar en principios que nosotros conocemos desde siempre. Pero que vale la pena reflexionar en ello, profundizar en ello, analizar lo que estamos haciendo. Don Gerardo hace un momento atrás decía, mire, ¿nosotros por qué estamos aquí? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué estoy yo aquí? Bueno, esto es un mandato. Dios ha determinado tiempo especial para congregarse con Él, para encontrarse con Él. Y aquí vamos a verlo en Levítico 23, que es una de las escrituras en donde se presenta todas las fiestas del año. Y es a mi manera de entender o mi manera de ver las cosas. Esta es la escritura que nosotros usamos como base. Cuando hablamos de Fiestas Santas, uno va a Levítico 23, puesto que aquí están mencionadas todas las fiestas santas del año, partiendo por el día sábado. Y entonces, aquí Levítico 23 dice, habló el Eterno a Moisés diciendo, habla a los hijos de Israel y Diles, las fiestas solemnes del Eterno, las cuales proclamaréis como santas convocaciones serán estas. Esto de las fiestas solemnes proviene de la palabra moed, moed del hebreo, que significa temporada de fiesta, temporada de fiesta o tiempo de fiesta. Y entonces, aquí Dios, hablándole a su pueblo a través de Moisés, su profeta, les dijo al pueblo, habla a los hijos de Israel y Diles, las fiestas solemnes, las cuales proclamaréis como santas convocaciones serán estas. Y nos encontramos con que la primera fiesta que está mencionada por Dios es el sábado. El sábado es una fiesta, es una fiesta santa. Versículo 3, dice, seis días se trabajará, más el séptimo día será de reposo. Santa convocación, ningún trabajo haréis. El sábado es del eterno en donde quiera que habitéis. Y entonces aquí uno se encuentra con esta indicación que hace Dios, en donde le dice a su pueblo, mire, en donde usted viva, en donde usted vaya, usted mire, si quiere, va a vivir a la China. Pero en la China el sábado sigue siendo sábado. Esto no es, no estaba circunscrito a Israel, a la tierra de Israel, a la tierra de Palestina. Si fuera así, bueno, la pregunta que tendríamos que hacernos nosotros, bueno, y nosotros lo que estamos haciendo aquí, si nosotros vivimos en Chile, no estaba circunscrito a un lugar específico, sino que es un tiempo que Dios determinó para hacerlo santo.
El día séptimo, el Shabbat en Hebreo, Shabbatón en Griego. Hoy es un día de sábado, un tiempo que Dios determinó y dijo, es un festival santo, al cual hemos sido convocados y mandatados por Dios, a guardarlo, a separarlo, reservarlo. A la manera en que Dios lo separó, lo guardó y lo reservó. Esto no es una decisión administrativa de una organización X. Esto es un mandato. Dios lo manda, dice, mire, el sábado es un día santo. Y es un día santo, y Dios dice, porque yo lo estoy haciendo santo. Dios lo manda, esto no es una sugerencia, esto no es una democracia, mire, si quiero lo guardo, si quiero no lo guardo, si quiero vengo, si quiero no vengo, no es así. ¿Por qué? Porque el que convoca quién es, no es una iglesia, es Dios, en donde quiera usted habite.
Guardamos el día sábado, el día que Dios ha señalado como un día de descanso y de regocijo cumpliendo con el mandato. A Dios le agrada la obediencia. A Dios le agrada la obediencia y el mandato del día de sábado es así. Por una parte, no debemos trabajar. Eso es uno de las partes que tiene este mandato. Aquí voy a volver a leer, Levítico 23, verso 3. Seis días se trabajará. De domingo a viernes trabajamos. Más el séptimo día será de descanso.
Santa con vocación. Ningún trabajo haréis. Esto de el trabajo, de no trabajar, abarca los conceptos de trabajo remunerado. Trabajo remunerado. Hoy no debemos trabajar remuneradamente. En el día de fiesta del sábado debemos abstenernos de trabajar con trabajo remunerado. Más también debemos abstenernos de comerciar. De comerciar. Comprar y vender. Nehemías 13. Nehemías 13.
¿Qué le pasó a los posexiliados? Los exiliados, la tribu de Judá, o dijéramos el Reino del Sur, fueron conquistados por Nabucodonosol y fueron llevados a Babilonia. Estuvieron 70 años en el exilio. Luego, retornan a la tierra de Israel y reconstruyen las murallas. ¿Se acuerdan de Jerusalén? A cargo de Nehemías. Yedras era el escriba. El que iba anotando las cosas. Y aquí, después de un tiempo, Nehemías tuvo que volver a donde su rey, porque él trabajaba para un reinado, y tenía un cargo importantísimo allí. Y luego de organizar Jerusalén, de rearmar las murallas, entonces él dejó personas a cargo allí en Jerusalén, se va a su tierra, o dijéramos va a donde el rey, y cuando vuelve, se encuentra con algo que había pasado en Jerusalén. Entonces, Nehemías, voy a leer los últimos capítulos de Nehemías y los últimos versículos, como versículos también de Nehemías, Nehemías 3 en el verso 15, dice, en aquellos días vi en Judá algunos que pisaban en lagares en el día de reposo. Esto eran hombres posexiliados. Habían vivido lo que es vivir en el exilio. Cuando uno vive en el exilio, vive tiempos de excepción. O sea, en el exilio uno es esclavo y no tiene derecho a nada. Y habían vuelto a la tierra, y habían vuelto a la tierra de Palestina con todas esas ganas de querer restaurar lo que había sido la vida antes del exilio. Restaurar las murallas, restaurar el sacerdocio, restaurar lo que se hacía en el templo. Y entonces, neemia se va. Y cuando vuelve, dice a algunos. No dice a todos. De todas maneras hay que ser buenos evaluadores también en el justo equilibrio. No todos se habían desganado, pero algunos pisaban lagares en el día de reposo. Esto significa que sacan las uvas y los lagares son donde se pisan las uvas, donde se hace el vino. Y dice aquí, y había otros que acarreaban aces, seguían con las funciones del campo. Esto es lo que estaba pasando aquí. Y cargaban aces, nos combinó y también de uvas, de hijos y toda suerte de carga. Y que traían a Jerusalén en día sábado, y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. ¿Qué había pasado con estos habitantes de Jerusalén del pos exilio? Se habían relajado. Se habían relajado. Uno piensa, vivieron el exilio y vuelven y pasan un par de... No, no, no, no sabe... o yo no sé la cantidad de años que habían pasado aquí. Pero había pasado una cantidad de años. Ya no eran esclavos, eran hombres libres. ¿Cómo se llama? ¿Cómo se llama? Con discernimiento y con libre albedrío. Y se habían relajado en cuanto a los principios. Habían comenzado a trabajar en el sábado como en día de semana. Verso 16. Dice, también había en la ciudad Tirios que traían pescado y toda mercadería y vendían en día sábado a los hijos de Judá en Jerusalén. Bueno, uno piensa, ¿verdad? Los Tirios eran los habitantes de Tiros. No eran israelitas, ni judíos, ni tenían las leyes en consonancia con su vida. Seguramente habían escuchado que los judíos guardaban el día sábado, pero si los judíos no guardan el día sábado, ¿por qué tienen que guardarlo ellos? Y si los judíos estaban trabajando en día sábado, le estaban pisando las uvas, estaban cargando los hijos, tenían alojando y todo seguía normal. Bueno, ¿qué piensa una persona de Tirios? Como uno podría llevarlo a la analogía, ¿verdad? ¿Qué pensaría un vecino mío? Si yo trabajo en sábado y sigo mi vida normal como un insilvestre, ¿qué va a hacer el vecino que no tiene la ley? Bueno, si tiene un negocio, le ofrezco cosas, ¿por qué no? Si el hombre trabaja en sábado. Entonces, Nehemiah, traía colación esto. Y reprendí a los señores de Judá. Y les dije, ¿qué mala cosa es esta que vosotros hacéis profanando así el día de repuso?
Esto de profanar viene del hebreo Kajalal. Kajalal. Propiamente perforar, herir, figurativamente profanar, disolver, romper.
Habían empezado a profanar el sábado. Nehemiah traía colación a los habitantes del pos exilio que los padres, en el tiempo del preexilio, también se habían relajado. Y lo podemos seguir leyendo. Dice aquí en el versículo 18, Nehemiah 13, versículo 18.
Nehemiah dice, ¿no hicieron así vuestros padres?
Y trajo a nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad. Nehemiah trajo a colación esto. Miren, los padres hicieron eso y fuimos exiliados durante 70 años.
Y dice, ¿y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día sábado?
Dios fue paciente con su pueblo. Pero Dios no es pusilánime a este respecto. La palabra pusilánime es que muestra poco ánimo y falta de valor para emprender acciones.
Dios no es pusilánime con su pueblo. Él tiene paciencia con su pueblo. Por supuesto, muchos años de paciencia tuvo. Ellos, los judíos estuvieron en Babilonia 70 años, puesto que no habían hecho descansar la tierra en ningún momento de la historia prácticamente. Por eso 70 años, 70 por 149, 490 años. Por 490 años el pueblo transgredió las normas. Y luego de lo cual, entonces Dios los corrigió a través de Nabucodonosor y los llevó al exilio. Es una corrección.
Pero, lamentablemente, aquí los hijos de toda aquella generación estaban teniendo de nuevo esta conducta de relajo. Y Nemiá les dijo, mire, tengan cuidado. Tenga cuidado porque ya fuimos corregidos una vez.
Y entonces, en el día de sábado uno, como digo, hoy es un día doble. De doble significancia, todo es que se haya minimizado. En vez de tener que pedir un día de permiso para expiación, verdad, se nos ahorró un día. Pero no es así. No es así. Definitivamente no es así.
Con mucha más vehemencia debemos recordar estos principios. Ahora, bien, existen reglas de excepción. Por supuesto, están las reglas de excepción. Jesucristo habló de las reglas de excepción respecto del trabajo en día sábado. Pero en lo que yo siempre reflexiono en este tema, es que las reglas de excepción no deben convertirse en reglas generales.
Por eso se habla de reglas de excepción. Es una excepción frente a un cúmulo de circunstancias. Uno piensa, por ejemplo, en la escritura que acabamos de leer de Neemías, de Neemías 13. Neemías estaba corrigiendo al pueblo porque estaban trabajando y estaban pisando en los lagares y estaban trasladando los haces. ¿Verdad? Y en el verso 19 dice, sucedió pues que cuando iba oscuriciando a las puertas de Jerusalén antes del día sábado, dije que se rase las puertas y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo y puse a las puertas algunos de mis criados para que en día de reposo no introdujera encarga.
Igual le pidió a sus criados que protegieran las puertas. No estaban trabajando, pero bueno, que estaban haciendo, estaban cuidando las puertas y eran criados de Neemías. Hay cosas que, esto lo lleva uno a pensar, hay cosas que siguen funcionando y entran dentro de esa regla de excepción. Uno piensa, por ejemplo, en Israel en la actualidad, el Estado de Israel guardan el día sábado allí los judíos en forma muy estricta, pero la electricidad sigue funcionando y la electricidad se genera con centrales, no sé si serán hídricas, pero son centrales generadoras de electricidad.
Y ahí hay personas que trabajan, hacen lo que se conoce como un turno ético. Así es que uno piensa, hay funciones que se siguen desarrollando. Cuando uno viene, por ejemplo, cuando uno viene a los servicios también, a veces tiene que transitar por más cantidad de metros que las que uno pudiera caminar en forma natural normal. Estamos aquí en la cisterna y si usted vive en Maipú, hay 20 kilómetros de distancia o menos o más, bueno, tiene que tomar transporte público. Y entonces uno tiene que pagar. Esas son cosas perdón las va entendiendo. Están dentro de las reglas de excepción.
Como Jesús también dijo aquí en Lucas 13, en Jesus Cristo sanó personas en día sábado. Y los principales de la sinagoga le reclamaban a él porque hacía esto en sábado, porque estaba sanando en sábado. Y entonces aquí en Lucas 13, 15, ustedes pueden leer conmigo, entonces el Señor le respondió y dijo hipóquita, cada uno de vosotros no desata en el día sábado su bello o su hazno del pesebre y lo lleva a beber.
Y uno dice, cuando es un buey o es un hazno, bueno, lo hace la persona sola y lleva a su animal allí al abrevadero a beber. Pero se han puesto a pensar qué pasaría si no fueran uno, sino que fueran más. ¿Se acuerdan la hacienda que tenía Job? ¿Se acuerdan que se mencionan mil juntas de huelles? ¿Han pensado ustedes cómo sería llevar a la abrevadera mil juntas de huelles?
¿Dos mil huelles? No es tan fácil. Yo pienso que requiere de mano de obra, definitivamente, eso no lo puede hacer un hombre solo. O se mencionan una cantidad innumerable de camellos que también había que abrevarlos. Y aunque es sábado, igual habría que alimentarlos. Y eso implica necesariamente trabajo. ¿Verdad? Bueno, esas son las reglas de excepción. O la emergencia también. Jesús lo mencionó en Lucas 14. Lucas 14.5. ¿Quién de vosotros, y su asno, su huey, cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sean días de sábado?
Bueno, uno piensa emergencias. Todos hemos vivido emergencias alguna vez en días sábados. Todos. Uno piensa, ¿qué pasaría si a mi vecino se le quema la casa? Hay fuego, y hay bomberos. Bueno, hay que entrar ahí, para ayudar. ¿Qué va a hacer uno? No, estoy con mi único terno, en lo que lo mandé a la tintolería ayer.
Y hoy día no voy, me voy a manchar la camisa para ayudar. No, pues es una emergencia. Hay cosas que se ponen en la balanza. Pero uno piensa, pero las excepciones no pueden ser reglas generales. Las excepciones son excepciones, son situaciones particulares que suceden en momentos particulares de la vida de cada uno de los que estamos aquí.
No es una regla general, no es que uno lo minimice, ni los sus valores. No es así. Y por eso, cuando uno piensa en este día de sábado, tan especial, porque este día de sábado, no es solamente sábado, semanal, también es sábado anual. Un sábado anual que es muy especial, que es muy especial. Que siendo tan especial para Dios debería ser especial para nosotros. Porque Dios, aparta el día de expiación y le da características muy particulares, es muy particular.
Levitico 23, verso 27. A los 10 días de este mes séptimo será el día de expiación. Tendréis santa convocación y afligiréis vuestras almas y ofreceréis ofrenda encendida a el eterno. Aquí se agrega algo que no tiene los días santos, que no tiene ningún otro día santo, a propósito. Ningún otro día santo tiene esta indicación respecto de no comer. No es solamente no trabajar, sino que es no comer. Dice aquí, ningún trabajo haréis en este día, porque es día de expiación, para reconciliaros delante del eterno vuestro Dios.
Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día será cortada de su pueblo. Vean ustedes cómo Dios empieza a enfatizar en este día y empieza a hacer estas aseveraciones. Si la persona no se afligie, será cortada. Dice aquí, verso 30, y cualquiera persona quisiere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona. Fijan, Dios empieza a traer la colación que en este día es un día particular. No estoy minimizando de ninguna manera los otros días santos, pero definitivamente Dios trata a este día de una manera especial. Y dice que el que no se aflige será cortado.
Y el que trabaja será cortado. Verso siguiente, 31, ningún trabajo haréis, estatuto perpetuo. Es por vuestras generaciones en donde quiera que habitéis. De nuevo, se fijan, trae colación, esto no está sin inscrito a un área en particular, sino que es universal.
En donde quiera que usted viva, sin excepción, usted no va a trabajar y va a afligir su alma. Aquí exactamente no dice ayuno. Eso sí, lo que sí puedo traer a colación.
En Levítico 23 no dice ayuno. Pero, pero, si hay algo con lo cual uno puede decir que de los tipos de aflicción que hay, el más transversal e inúcuo que existe es el ayuno. El más transversal, porque este tipo de aflicción lo puede desarrollar cualquier persona. Y no importando su condición social, no importando su etnia, no importando el país de donde usted habite, cualquier persona puede ayunar.
Porque es dejar de comer. Y los efectos negativos que tiene el ayuno se recuperan insofactos, dijera los expertos, insofactos comiendo o bebiendo. De inmediato. Si usted le duele la cabeza porque le bajó, no sé, la glicemia. Es fácil. Una cucharadita de azúcar y se acabó. Tiene un problema renal y tiene problemas al respecto.
Un vasito de agua y se arregla. En la Escritura tenemos al Rey David, ahí en Salmo 35, verso 13, en donde hace y dice, afligí con ayuno mi alma. Así es que podemos decir que en el día de expiación ayunamos, porque es una manera de afligir nuestras armas.
Aquí tengo algo respecto del ayuno. El ayuno ha sido llamado por muchos una cura milagrosa, gracias a la cantidad de disfunciones físicas que es capaz de tratar con éxito el ayuno. Uno se siente mal, pero el sistema funciona sin estar intoxicado con aguas pesadas o exceso de azúcar o exceso de proteínas. Aquí dice, el ayuno en sí mismo no es un medicamento para cualquier dolencia.
Lo que en realidad hace es crear un entorno propicio para que se pongan en marcha los mecanismos naturales de curación sin la intervención de agentes externos. Y dado que el cuerpo sabe cómo curarse a sí mismo a cualquier nivel, la conclusión es que el ayuno ayuda a reequilibrar el sistema a nivel general. El ayuno causa aflicción, pero una aflicción que logra compensarse o recuperarse en el momento mismo de que nos rehydratemos y nos alimentemos. De manera que el día 10, o sea, hoy, el mandato no os mandata a que, además de todo lo señalado en lo referente al día de sábado semanal, agreguemos a este sábado anual la indicación de oficir nuestras almas.
Hoy estamos guardando el mandamiento de congregarnos, un llamado doble, habiendo dejado nuestros trabajos en standby. Ni siquiera preparamos alimentos, porque hoy día estamos en ayunas. Y, además, guardamos el mandamiento de afligirnos. Durante este día de tarde a tarde, de la tarde del viernes a la tarde del sábado, estamos viviendo uno de los días más especiales del año, el día de la expiación, o el día de expiación, o el día del perdón, o el día de la reconciliación. Hoy es un día con mucho significado y con muchos significados. Y definitivamente, en dos horas de servicio, uno no alcanza a tocar todos los temas a profundidad.
Uno alcanza a dar una visión general respecto de este día. Cada uno de nosotros, en sus estudios personales, debería, debería, reflexionar en este día. Porque tiene muchas miradas, tiene muchas miradas, tiene muchos ángulos, tiene muchas formas de observarlo. Y entonces, en un mensaje de una hora, uno no alcanza, uno no alcanza a tocar todos los aspectos. Pero uno piensa cuántas horas tiene el día de expiación? 24. ¿Y cuántas horas estamos en servicio religioso? 2. Quedan 22 horas. Que uno no las va a dedicar a alimentarse físicamente porque está en ayunas. Y entonces, la otra forma de alimentarse es la espiritual. Y esa, entonces, uno la debe hacer en la casa.
Revantarse temprano, una buena idea para poder aprovechar y poder profundizar en aspectos que son, a veces, particulares esenciales para usted. Usted lo considera importante. Y entonces, bueno, profundice allí pues. He mencionado, miren, ahora estamos a un click, un enter, para poder tener acceso a un mundo de información. Google en la palabra expiación y vean cuántos tips hay allí. ¿Ves cómo? Yo uno piensa hace 20, 30 o 50 años atrás. Las biblias eran escasas. En misiones nos contaban. Biblias en español no habían. Hace 50 años atrás. Y uno piensa en la actualidad hay biblias de todos los precios. Hay biblias que cuestan 2 dólares. Y hay biblias que las regalan, hay instituciones que regalan biblias. Así es que uno no puede decir, mire, que yo no tengo acceso a eso, porque es muy caro. Ya eso del factor económico, hay que sacarlo. No es así. Así es que estamos a un clic de diferencia. Ahora con estos aparatos, uno piensa cuántas horas le dedica a uno a ver cualquier cosa aquí. Bueno, ¿por qué en el día de expiación no abrirlo y googlear expiación y pinchar allí? Uno le dedica tanto tiempo a tantas cosas. ¿Por qué no profundizar? En algo que sabemos que, por muy profundo que sea un mensaje, no alcanza a barcar todo. El día de expiación, si uno lo reflexiona brevemente, es un día con muchos significados y con muchos significados. El día de expiación tiene un lugar excepcional en el texto bíblico, un lugar de excepción en el texto bíblico. Tiene un capítulo determinado exclusivamente para hablar respecto de lo que se hacía en el día de expiación. Sin embargo, el tema parte bastantes capítulos antes del bíblico 16. Solamente lo voy a introducir el tema, pero vamos a tratar de trabajar en ello un poquito más. En el bítico 16. Entonces...
En el verso 1, el verso 1 del capítulo 16 dice, habló el eterno Amo Isés después de la muerte de los dos hijos de Arón cuando se acercaron delante del eterno y murieron. Y el verso 2 dice, y el eterno dijo a Amo Isés, di a Arón, tu hermano, que no en todo tiempo ente en el santuario detrás del velo. Si se fijan, el capítulo 16, parte haciendo referencia a algo que había ocurrido antes, ¿qué es lo que había ocurrido antes? La muerte de dos hijos de Arón. Y entonces, aquí podemos verlo, aquí en el bítico. De hecho, el relato he llegado a la conclusión, y puedo estar equivocado, que el relato se inicia con la indicación de Dios a Amo Isés, quien lo reprodujo para Arón en el capítulo 9 del bítico. En el capítulo 10 mueren los hijos, pero los hijos mueren porque presentan fuego extraño a Dios, un fuego que nunca Dios se los había pedido. Y entonces uno dice, pero bueno, ¿qué les pidió? La indicación viene antes, en el capítulo 9. En el capítulo 9. Y entonces los invito a ir al capítulo 9.
Dice aquí, verso 1, capítulo 9, verso 1. En el día octavo, Moisés llamó a Arón ya sus hijos y a los ancianos de Israel, y dijo a Arón, toma de la vacada un becerro para expiación y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrécelos delante del eterno. Ya los hijos de Israel hablarás diciendo, tomad un macho que abrió para expiación y un becerro y un cordero de un año, sin defecto para holocausto. Asimismo, un béis y un carnero para sacrificio de paz, que inmoleis delante del eterno y una ofrenda amasada con aceite, porque el eterno se aparecerá hoy a vosotros. Y llevaron lo que mandó Moisés delante del tabernáculo de reunión, y vino toda la congregación y se puso delante del eterno. Entonces Moisés dijo, esto es lo que mandó el eterno, hacerlo y la gloria del eterno se os aparecerá. Y en el verso 7 dice, y dijo Moisés, a Arón, acércate al altar, ya es tu expiación y tu holocausto, ya es la reconciliación por ti y por el pueblo, ha también la ofrenda del pueblo, ya es la reconciliación por ellos, como ha mandado Dios, como ha mandado el eterno. Ahí parte la indicación. Y en el verso, en el capítulo 10, entonces nos encontramos, con que dos hijos de Arón, Nadab y Abdu, hijos de Arón, levitico 10, verso 1, tomaron cada uno su incensario y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante del eterno fuego extraño, que él nunca les mandó, y salió fuego desde delante del eterno y los quemó, y murieron delante del eterno. Y esto a mí me lleva a llegar a las siguientes conclusiones. Lo que puedo entender yo dentro de mi humilde experiencia y pequeña sabiduría que uno logra tener, es que para Dios todo lo que tiene que ver con el santuario es cosa sagrada, cosa muy sagrada. Dios no toma ninguna de estas indicaciones a la ligera, y por ende los invitados a guardar estas indicaciones de ven tomárselo con la misma seriedad. Porque para Dios esto es delicado. De hecho, si uno lo lleva al plano espiritual, mis hermanos, nuestra vida espiritual es lidiar con vida y con muerte. Siempre. Siempre se está lidiando con vida o con muerte. Y no estoy hablando de muerte física, estoy hablando de muerte espiritual. En consecuencia, uno piensa en el día de expiación nos ponemos en un área que Dios considera que es muy delicada, muy delicada, y que los que participamos en ella debemos tomarla con mucha delicadeza. Porque estamos hablando de temas espirituales de vida o muerte. Esto no es solamente un rito que uno viene aquí cumplió con llegar a... No es así. Es algo un poquito más que lo físico, pero que necesariamente se tiene lo físico como para partir. Acuérdense que Dios mandata a sus sacerdotes que no... En estos mismos capítulos, en el capítulo 9 del Levitico, que no debían beber vino ni cidra, porque tenían que juzgar las cosas que el pueblo venían hacia ellos. Y uno piensa como cristiano, como creyente, como participador o participante de estas cosas sagradas. Dios no se toma esto a la ligera y, bueno, piensen ustedes cómo aprendió Arón a tomarle el peso a todo esto. Sus hijos murieron. Dos de sus hijos murieron. Antes de que se entregara la indicación. Y por eso es muy interesante cómo Levitico dice 16 partes. Y le dice a Arón, dile a Arón en el verso 2, di a Arón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo. No en todo tiempo. ¿En qué tiempo pueden entrar detrás del santuario? Hoy. El sumo sacerdote. Podía entrar detrás del velo. Hoy. Ningún otro día. ¿Y cómo le quedó Clarito, Clarito, Arón? Y a su familia. Y al pueblo. ¿Sieran todos hermanos? ¿En todos parientes? ¿Cómo les quedó claro? Bueno, mire, los errores, los errores se pagan como muerte. Y así uno lo lleva también al plano espiritual. A nivel netamente espiritual. Si nos tomamos esto a la ligera.
Dios no es pusilán y me mis hermanos. Él es cuidadoso. Y mi sericordioso tiene mucha paciencia para con nosotros. ¿Por qué nos está enseñando algo de lo cual piensen ustedes en el milenio? ¿Lo vamos a enseñar a las naciones?
Y si perseveramos hasta los tiempos en que las cosas se manifiesten, vamos a ser partícipes de ello. ¿Se imaginan ustedes estar allí junto con Jesucristo cuando a Satanás se le aparte? ¿Satanás, el tentador, que nos ha complicado la vida? ¿Nunca han tenido ustedes una pena en donde ustedes han notado que Satanás intervino, que Satanás les quitó lo que ustedes querían? ¿Nunca han tenido esa sensación? Esa sensación de decir, algún día, algún día, voy a estar ahí cuando se le aplaste la cabeza. Bueno, de eso estamos hablando. De eso trata el día de expiación. Algún día Satanás será apartado. Y el día de expiación deja claramente, explicitado cómo se va a hacer aquello. El asacel, el apartado, el macho cabrillo, que llevaba los pecados y era enviado al desierto. Satanás, Satanás es un ser espiritual. No muere, no muere. Los seres físicos morimos, los seres espirituales no. Y entonces, ¿qué se hace con un ser espiritual? Se le aparta en su relación con el hombre. Se le deja en una prisión apartado de la relación que tiene con el hombre. Y nosotros uno piensa, vamos a, si es que perseveramos, vamos a ser parte de ello. Y vamos a estar ahí con Cristo. Viendo ese día, no solamente viéndolo aquí, sino que viéndolo en primera persona. Cuando todo esté cumplido, Dios se reconciliará con su pueblo y con la humanidad. En este momento piensen ustedes, su pueblo no ha reconocido a Jesucristo como el Mesías, el ungido. Hay una separación, hay una brecha entre Dios y su pueblo, porque su pueblo se ha alejado de él. Han preferido mandamientos de hombres que la ley. Bueno, ese día en el futuro Dios se va a reconciliar con su pueblo y la Escritura dice, mirarán al que traspasaron y llorarán. Sin Dios será uno con su pueblo y con la humanidad. Y se comenzará de nuevo. El día de expiación es un día excepcional, tanto por sus símbolos como por sus significados, tanto por su posición y por su relevancia en el canon, tanto por sus indicaciones y sus observancias. El día de expiación es un día para tener en cuenta. Y para terminar, una pregunta. Si para Dios hoy es un día excepcional, ¿qué tan excepcional es para usted este día? De su respuesta, dependerá su futuro.