Volviendo a la piedad

Un pensamiento común es que Dios no se interesa por nosotros. Grave error si consideramos su acto supremo de piedad al enviar a su hijo como nuestro cordero pascual.

Transcripción

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La guerra o la gran guerra, como se le llama la primera guerra mundial, fue un estallido de varios factores muy complejos. ¿Qué se fueron sumando poco a poco con el correr de los años? Esto se venía preparando. Algunas veces las personas dicen que el asesinato del archiduque Francisco Fernando fue lo que el causante de la guerra.

Sin embargo, no fue el primer asesinato de una persona importante dentro de las familias nobles, y esto solamente funcionó como la gota que rebalzó el vaso. Esta guerra se vio marcada por varios descubrimientos que quizás no fueron tan felices. Por ejemplo, hablando de las armas destructivas, entra en rigor o en cancha, el tanque, también el dirigible, el acorazado y los protagonistas de la primera guerra mundial, el avión y el submarino. Además, otro de los grandes descubrimientos de la guerra fue la manipulación sistemática de la propaganda, la censura y la descarada mentira para el favor del lado hipernacionalista. El lugar donde se establecían las noticias se exaltaba a sí mismo, diciendo que bueno que somos y al mismo tiempo ridiculizaba al enemigo. Así se manejaban las masas bastante bien. ¿Saben ustedes una técnica muy sencilla de saber cuando una persona está haciendo poco objetiva o definitivamente está mintiendo sobre alguno de los hechos o de sus hechos?

Esto es muy sencillo. Para poder contar la propia versión de un hecho y elevar esa misma versión, como que fuese lo mejor, generalmente tendemos los humanos a utilizar el principio de la compensación. Quiere decir que todo lo que yo estoy haciendo y contando lo hice muy bien. Pero el otro compañero lo hizo pésimo, lo hizo muy mal. Entonces se genera una compensación deshonrando al otro. Cuando escuchamos a una persona que dice que siempre he hecho las cosas bien y no como la otra que siempre lo hace mal, tal vez y probablemente estamos escuchando una versión poco objetiva de la situación y hay mezclas de verdades y de mentiras.

Así es como se elevaron los ánimos en la Primera Guerra Mundial. Las naciones beligerantes de esta guerra con publicidades ponían a los niños, ponían a las damas, ponían a los militares casi como superhéroes. Y entonces ponían al enemigo debajo de sus zapatos como una figura débil, aplastable y se generaba entonces una brecha, una polarización.

Todo esto produjo un resultado bastante esperado. Millones de muertes y cientos de fronteras mal repartidas. Este gran descubrimiento no es más que un viejo truco que ya se venía forjando en la antigüedad, en los albores de la historia con el ser humano sobre la tierra. Entonces vamos a ver en esta fiesta en los dos testamentos la transversalidad de lo que significa la fiesta de expiación. Tenemos que hablar de expiación el día de hoy. Tenemos que hablar de su simbolismo como ya se ha comenzado en el primer mensaje. Y tenemos que hablar del maravilloso y esperanzador futuro de lo que significa esta fiesta como para la salvación del hombre.

Hoy día conmemoramos el día de expiación. Es el décimo día del séptimo mes. Y nos estamos reuniendo aquí para celebrar esta fiesta a nuestro Dios. El sábado pasado, hace poquitos días atrás, si usted estuvo aquí o si se conectó, podrá recordar que dibujamos un gráfico como un péndulo con las fiestas santas de Dios. Lo llamamos el péndulo de la salvación. Y en ese péndulo vimos cómo las fiestas están relacionadas entre sí y cómo forman un conjunto de eventos históricos y proféticos que tienen que ver con la salvación del hombre. Diceño que se ha forjado desde antes de la Fundación del Mundo.

Uno de los aspectos interesantes que se puede percibir con un dibujo como tal es la similitudes o la simetría de ciertas fiestas. Habíamos hablado de Pascua y Expiación, luego de Pánez y Levadura, Itavernáculos, de Pentecostés, Último Grandía, Trompetas en el Centro. Pero este día vamos a hablar de Expiación. Y Expiación tiene una conexión muy interesante con lo que es Pascua, la primera Fiesta Santa de Dios, según Levítico 23. En Pascua, que vemos en Pascua, el perdón, reconciliación por medio de la sangre de Cristo y recibir al perdón de los pecados. Expiación, reconciliación de Dios con toda la humanidad. Y, obviamente, cuando Satanás se encierra por mil años. La pregunta es, si ya nos reconciliamos en Pascua, ¿por qué hay que reconciliarse de nuevo en Expiación? Ambas fiestas se enseñan sobre el perdón del pecado y la reconciliación que podemos lograr como seres humanos por medio de Jesucristo frente a nuestro Dios Padre. Para entender la diferencia entre estas dos fiestas, yo le podría comentar que hay una palabra clave para tomar una diferencia entre la una y la otra. Y esa palabra clave es primogenito. Si ustedes se guardan la fiesta de Pascua, la salida del pueblo de Israel de Egipto, tenía que ver con los primogenitos, tanto los de Egipto como los del pueblo de Israel, quienes se salvaron aquellos donde estaba la casa con el díntel y la sangre del cordero sacrificado. La Pascua tiene relación con el primogenito. Y esto, a manera más extensible, se aplica principalmente a los cristianos de la época actual donde Dios está llamando, lo que podemos decir la primera cosecha.

El primer llamado, la primera cosecha, viene aventurado a los que forman parte de la primera resurrección, esa primera cosecha, primogenitos. Dimos un sermón mucho tiempo atrás de los primogenitos. ¿Y cómo eso se aplicaba a nosotros en la época de Pascua? Expiación conlleva implicaciones mucho más grandes en número. Estamos hablando ahora no de una persona individualmente, sino que estamos hablando ahora sobre todo el mundo. Eso es algo que es un punto de diferencia entre Pascua y expiación.

Expiación es un día importantísimo, ya que es el momento clave donde toda la humanidad, al fin, va a poder vivir una verdadera paz, una verdadera paz, aquello que todos los dirigentes políticos quieren, buscan, y quizás algunas súper modelos cuando le preguntan, ¿qué quieres para el mundo, la paz? Todos queremos la paz. Pero ¿qué pasa? Que no la encontramos y el mundo sufre y sufre día tras día trágicas consecuencias del pecado. Pero el pecado no aparece de la nada. No vayan ahí, primero, a Juan 3.4. Todo aquel que comete pecado infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley. Volví a darles el nombre del mensaje. El nombre de este mensaje es volviendo a la piedad, volviendo a la piedad, el día de hoy de expiación.

El día de expiación deja en claro que el autor de la maldad y de los caminos torcidos que el hombre ha tomado por su libre albedrío solamente lo llevan a perdición. Y ese autor es Satanás, la serpienta antigua, el diablo, el dragón. Hay un ser que introdujo algo nuevo al comienzo de la historia del hombre con Dios aquí en la tierra. Y ese alguien es el autor de este engaño, el padre de la mentira, Satanás. La historia de nuestros progenitores en Génesis, Archisa Vida y Archileida, en los primeros capítulos describe el proceso donde el ser humano vive un entriste desenlace, donde se involucra en una mentira, en una codicia, en una deshonra de no hacerle caso a sus padres. Y entonces está la consecuencia de creer esta mezcla de verdad con la mentira de no moriréis. No es 100% verdad, no es 100% mentira. Pero obviamente es una mentira mezclada y es un engaño que la serpiente quiso meter aquí en el hombre. Vayamos aquí a Segunda de Corintios 4.

Segunda de Corintios.

Capítulo 4.

Y versículo 1.

Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio, según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden, está encubierto, en los cuales el Dios, con minúscula, de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios, de que está hablando aquí Pablo. Pablo está hablando de una corriente que puede cegar, como dice aquí, el ministerio de la misericordia, puede cegar ese entendimiento. Y ellos habían recibido el evangelio que dice, como la luz del evangelio de la gloria de Jesucristo, por medio de la manifestación de la apertura de la mente de Dios Padre primeramente y por medio del sacrificio de Jesucristo. En otros pasajes, Pablo habla de el misterio de la iniquidad. Ha escuchado usted hablar del misterio de la iniquidad. Es solamente el nombre por sí como que causa una pregunta. Vayamos ahí a segunda de Tézalon y Cences, un poco más adelante. Estamos hablando de esta corriente o de este hechizo, como podríamos decir. Segunda de Tézalon y Cences, capítulo 2 y versículo 7. Aquí Pablo le dice entonces advirtiéndole a la iglesia, a los Tézalon y Cences, en esta carta dice, porque ya está en acción el misterio de la iniquidad. Sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez se ha quitado de medio. Y entonces se manifestará aquel iniquio, aquí en el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. Esto se conecta con la abominación desoladora de Daniel y aquel hombre que se va a sentar en el trono de Dios. La pregunta aquí es ¿Qué es iniquidad? Sabemos que es algo malo. ¿Qué es iniquidad? Del griego, Anominia, Anominia, A, es sin, y no,mos, ley. El ser iniquo o alguien iniquo es un hombre sin ley, tan sencillo como eso. Es un hombre, si hablamos de un hombre iniquo, es un hombre que no tiene a Dios y no necesita a Dios.

No se sujeta la ley de Dios. Y la ley de Dios está hecha justamente para conocer los errores que tenemos frente a los ojos de Dios, no a los ojos nuestros. Y aquí tengo una frase y dice el misterio de la iniquidad es cuando el hombre desea convertirse en su Dios. O sea, yo soy mi Dios. No tengo ley, hago lo que quiero, decido lo que yo pienso que está bien. El misterio de la iniquidad es cuando el hombre desea convertirse en su Dios. Con minúsculas. Y por otro lado vemos, el misterio de la piedad, el opuesto, el misterio de la piedad es cuando Dios se hizo hombre para salvar al hombre. Ese es el misterio de la piedad.

El misterio de la piedad, que es el opuesto, o misericordia también se le puede llamar, es cuando Dios se hizo hombre para salvar al hombre. Blanco y negro. Los dos antónimos. Primeramente Dios estableció todo en orden. Luego el hombre, ya cuando estaba creado por la influencia de Satanás, desvirtuó este orden y entonces comenzó una lucha. Había una piedad o había... estaba todo relativamente en orden, como dice Dios, y dios que todo era bueno. Pero ¿qué pasó? Dios empezó a ver ahora que habían problemas. Vayamos aquí a una escritura a Romanos 15 para leer antes de irnos al antiguo testamento. En Romanos capítulo 15, algunas veces las personas se preguntan, bueno, cuando se habla de la escritura en el nuevo testamento, ¿a qué se está refiriendo? Se está refiriendo al antiguo testamento. La mayoría de los escritos fueron hechos cuando se habla de escrituras, cuando se tenía el antiguo testamento en la mano. No estaba el nuevo testamento todavía. Y aquí hay algo muy importante que nosotros en nuestras doctrinas tomamos y consideramos como algo como la Biblia, como un todo en Romanos 15-4, dice porque las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras tengamos esperanza.

Hay cristianos que solamente ocupan el antiguo testamento y están bajo el nuevo, el antiguo pacto. Lo hemos conversado eso. Y hay cristianos que solamente tienen el nuevo testamento y no necesitan el antiguo testamento. Pero la Biblia es un todo y nosotros consideramos que es muy importante ver lo que pasa en la antigüedad, sobre todo con las fiestas santas. Y aquí entonces sí vamos a hablar un poco más de lo que es el antiguo testamento y la fiesta de expiación. Dios se instruyó muy detalladamente a su pueblo cómo celebrar la fiesta en los días y en los meses exactos. Y parte de esto es obviamente el plan de salvación. Se puede hacer como una escalera para entender el plan de salvación. Pueden haber varios dibujos. En el otro día decimos un péndulo, puede ser un círculo, puede ser varias maneras de poder enseñarlo. Pero cuando hubo un quiebre en la relación del hombre y Dios Dios tuvo que comenzar a recuperar y buscar ese misterio de la piedad que antes había sido entregada libremente al hombre. Y por medio de las fiestas el hombre empieza a recuperar esta piedad o este o esta benignidad de un comienzo cuando todo estaba bien hecho y no había nada malo. Pero el hombre creó esa brecha, entonces Dios tuvo que hacer la manera de cómo llegar al hombre de nuevo. Por eso existe un plan de salvación. Y en el día de expiación que es un día tremendamente significativo, es una ceremonia muy detallada y el Antiguo Testamento tiene estos detalles con símbolos muy profundos.

En el Antiguo Testamento la fiesta de expiación figura un futuro excepcional donde el mundo podrá ser perdonado por medio del sumo sacerdote con mayúscula, Jesucristo, y la sangre derramada, y su sangre derramada, y el autor del engaño será encerrado y atado por mil años, tal como lo describe el Levítico 16 del 20 al 26. Vamos a leer parte de aquí, el Levítico 16. Vamos al Antiguo Testamento. Puede resultar un poco extraña esta ceremonia. Levítico capítulo 16, Levítico capítulo 16, versículo del 7 al 10. Vamos a leer. Del 7 al 10. Ya se hizo la introducción de los machos cabrillos. Y aquí está el versículo 7. Después tomará los dos machos cabrillos y los presentará delante de eterno a la puerta del tabernáculo de reunión. Estamos hablando del pueblo de Israel. Estaban los sacerdotes, estaba el templo, y estaban aquí viendo las instrucciones de cómo llevar a cabo el día de expiación, que era una vez al año. Versículo 8.

Y echará suerte a Arón sobre los dos machos cabrillos. Una suerte por el eterno y otra suerte por Azazel. Y hará traer a Arón al macho cabrillo sobre el cual cayera la suerte por el eterno y lo ofrecerá en expiación. Expiación, sangre, sacrificio. Versículo 10. Más el macho cabrillo sobre el cual cayera la suerte por Azazel lo presentará vivo delante del eterno para hacer la reconciliación sobre él para enviarlo a Azazel al desierto. El detalle ahí es que Azazel, o el que iba por Azazel, no se sacrificaba. Ese detalle es bastante importante. El sumo sacerdote, cuando realizaba la expiación, llevaba la sangre al lugar más sagrado del templo. El templo tiene dos secciones. El lugar santo, y luego el lugar santísimo, que estaba dividido por un velo, o por una cortina. Eso lo sabemos todos bastante bien. Estaba dividido al lugar santísimo del lugar santo. Y en el lugar santísimo se encontraba el arca del pacto. Ahí están los dos crubines, y está la tapa que los cubre, o también propiciatorio. Cuando ustedes vean la palabra propiciatorio, es lo que cubre el arca. Es interesante que en inglés la palabra propiciatorio se traduce como asiento de misericordia. Así es como se traduce, o como lo tradujimos al literal. Es asiento de misericordia. Y la palabra aquí es caporet, hablando del propiciatorio. Esto es cubrir, aplacar, redimir por el pago de un rescate, y empezamos a ver algunas conexiones de estos símbolos, objetos, del antiguo testamento, y tiene mucho que ver con la figura de Jesucristo. El sumo sacerdote ponía sus manos sobre la cabeza de este macho cabrío, hablando del que se iba al desierto, y confesaba sobre él toda la maldad, rebeldía y pecados del pueblo.

¿Por qué hacía esto? El sumo sacerdote. ¿Por qué realizaba esto? Porque el diablo, como el perverso Dios de este mundo, es culpable de haber introducido, seducido e incitado la humanidad a pecar. Este misterio de iniquidad, él es el culpable de haber originado este misterio en el hombre sin ley, y el misterio de la iniquidad que sigue funcionando. Romanos 4.4, el dios de este siglo, es Satanás. Apocalipsis 12.9, sigue siendo Satanás. Él está a cargo, él está engañando a las naciones por completo. El día de expiación tiene que ver no solo con el perdón del pecado, sino que también representa cuando se elimina la causa principal del pecado. Se elimina la causa principal del pecado. Por eso cuando uno habla de expiación, las palabras pueden ser paz, va a haber paz, porque se elimina la causa principal del pecado, Satanás y sus demonios. El misterio de la iniquidad va a llegar a su fin. Eso es lo que estamos celebrando hoy. Y dios va a volver todo a la normalidad, a restaurar todas las cosas, como habla Inhechos, a la restauración de todas las cosas, a volver como era antes que la hayamos estropeado. El macho Cabrillo donde caía la suerte por Asacel, este que iba al desierto y que no era sacrificado, debía ser culpado por todas las transgresiones del pueblo y luego irse al desierto. No era sacrificado, no derramaba sangre. Este animal. Sigamos leyendo aquí en versículo 22. Leviticó capítulo 16 y versículo 22. Y aquí el macho Cabrillo, hablando de por Asacel, llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada y dejará ir el macho Cabrillo por el desierto. Versículo 30, vamos un poco más adelante.

Porque en este día hará expiación por vosotros y seréis limpios de todos vuestros pecados delante del eterno. Día de reposo es para vosotros y afligiréis vuestras almas. Es estatuto perpetuo. Hará la expiación del sacerdote que fuera ungido y consagrado para hacer sacerdote en lugar de su padre y se vestirá a las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas. Y hará expiación por el santuario santo y el tabernáculo de reunión. También hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación. Por eso cuando hablamos de perdón hablamos a un nivel más macro, más extenso.

Esta figura que hemos estado aquí hablando del símbolo de Asasel que comenzó pervirtiendo la relación del hombre con Dios en el huerto.

Y con esa culpabilidad cargaba entonces las transgresiones y era desterrado. Estamos hablando de cómo se hacía en el antiguo testamento. Era desterrado. Era llevado al desierto por una persona encargada para ese trabajo. Nosotros hoy día no echamos suerte sobre los machos cabridos.

No tenemos la ceremonia de sacrificio. No hay derramamiento de sangre físico. No hay sacerdocio. No hay templo. Pero continuamos guardando la fiesta de expiación. Un día solemne. Un día de santa convocación. No hay que hacer trabajo, como lo mencionan nuestras Biblias.

Y afligimos nuestras almas. Jesucristo cubrió todos estos símbolos. Todos los sacrificios y todas las ceremonias. Él cubrió con eso. Pero Él no abolió el día. Él no abolió expiación. Eso no lo vemos en las escrituras. Nosotros seguimos celebrando este día, como una fiesta santa, con todo el simbolismo que conlleva. Con todo lo que significa.

Versículo 27 de Levítico 23. Vamos a Levítico 23. ¿Dónde están? La lista de las fiestas santas, donde hay un detalle bastante interesante de todas las fiestas del año. Levítico 23 y versículo 27, que tenemos acá a los 10 días desde este mes séptimo, será el día de expiación. Tendréis santa convocación y afligiréis vuestras almas y ofreceréis ofrenda encendida al eterno. Ningún trabajo haréis en este día. Ofrenda, hemos levantado, es una santa convocación, estamos afligiendo nuestras almas. Ese es el día de expiación. Ahora bien, bajo el nuevo pacto del Nuevo Testamento, con el sacrificio de Jesucristo, la celebración de la fiesta de expiación y el resto de las fiestas no han quedado abolidas, sino más bien, lo que ocurre es que Cristo reemplaza esos sacrificios, ese derramamiento de sangre de machos cabridos y de toros. Cristo reemplaza esa acción, reemplaza los rituales que muchas veces leemos en el antiguo Testamento y no entendemos toda la sangre que corría en el antiguo Testamento. En el caso de expiación, la instrucción de afligir el alma se mantiene y es lo que hoy día estamos haciendo, la aflicción del alma. Anoten, Salmo 35-13. ¿Qué dices aquí? No vayan ahí.

Pero yo, cuando ellos se enfermaron, me vestí de silicio, afligí con ayuno mi alma y mi oración se volvía a mi seno. Ese es el espíritu de un ayuno. Salmo 69-10, aquí nuevamente el rey David. Lloré afligiendo con ayuno mi alma y esto me ha sido por afrenta. El ayuno es una aflicción de alma, es una humillación frente a Dios.

No vayan aquí tampoco, se los voy a leer. Otro ejemplo de lo que es un verdadero ayuno, o un ayuno completo. Recuerden, hay denominaciones cristianas que dicen, mañana voy a ayunar, pero voy a comer una comida ligera y una pesada. O voy a tomarme solamente un té. O voy a tomarme medio litro de agua. Eso no es el ayuno bíblico. Aquí en Jonas, recuerden, Jonas, cuando va a Anínibe a predicar, y a decirle que tenían que arrepentirse y volver sus caminos a Dios. Aquí en versículo 7 de Jonas 3, dice, he hizo proclamar y anunciar en Anínibe, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo, hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna, no se les dé alimento, ni beban agua. Otro buen ejemplo de lo que es un ayuno. Ni comida, ni bebida.

Pocos comprenden la real aplicación de lo que es un ayuno. Pocos comprenden esa real aplicación de lo que es un ayuno. En resumidas cuentas, si quisiéramos entenderlo o explicarlo, el ayuno simplemente es buscar la voluntad de Dios, acercarse a Dios, si podemos resumirlo.

Y cuando se haga la voluntad de Dios, estar preparados y no andar enojados por lo que Dios vaya a hacer con su voluntad, estar fuertes espiritualmente. Hay un pasaje muy interesante que habla del ayuno y también habla del sábado. Vamos a Isaías 58.

Isaías 58.

Versículo 3.

Nosotros estamos hoy día afligiendo nuestras almas y nuestras almas nos afligen en vano. Hay un propósito detrás de esto. En el versículo 3 dice, ¿por qué dicen las almas? ¿Por qué dicen ayunamos y no hiciste caso? Humillamos nuestras almas y ¿no te diste por entendido? Es aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto y oprimís a todos vuestros trabajadores. Entonces, se hace una cosa, pero se deja la otra. Dios no quiere que uno busque su propia voluntad. No es una manda o uno no ayuna para exigirle a Dios yo quiero tal cosa. Ese no es la manera correcta de ayunar. El capítulo 58, si ustedes lo leen por completo, habla del ayuno y habla del sábado. Y ustedes pueden decir, bueno, ¿qué tiene que ver? Aquí se puede encontrar la misma esencia de lo que debe ser un ayuno y un sábado. La relación que hay en estas dos o las similitudes y la similitud es que en ambas se busca la voluntad de Dios. No la propia, no la voluntad propia.

Aquí en el versículo 13, del versículo 58, dice, si retrageres del día de reposo tu pie de hacer tu voluntad en Mídia sántole o llamares de Licia santo y glorioso del eterno y lo venerares no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras. Eso es lo que no hay que hacer en el sábado y tampoco en el ayuno.

Y sobre el ayuno no oprimir a los débiles, no oprimir a los pobres. Eso es lo que habla en los primeros versículos del capítulo 58. Y esto me recordó mucho lo que el apóstolo Santiago en algún pasaje dice que si alguien quiere practicar la verdadera religión, la verdadera religión, dice aquí Santiago, en Santiago 1.27, se los leo, la religión pura y sinmácula delante de Dios el Padre es esta, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo. Es decir, el amor manifestado hacia nuestros prójimos y tiene que ver aquí con no hacer la voluntad de uno, sino que ayudar al resto también. Pero ¿qué pasa? En Isaya 59, versículo 1 y 2, fíjense el primer versículo bonito que dice aquí, es aquí que no se ha cortado la mano del eterno para salvar, ni se ha grabado su oído para oír, no es Dios el que se ha alejado, no es Dios el que ya no escucha. El versículo 2 dice, pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. El pecado lo que hace es dividir entre nosotros, esa relación entre nosotros y Dios, nos va distanciando. Dios desea salvarnos, ese es su deseo. Hebreos 2,10, hay un versículo que habla de los hijos para llevar a la gloria, 2 Pedro 3,9. ¿Qué Dios desea hacer con nosotros? No quiere cortarnos o no escucharnos, Él sí quiere hacerlo, pero esos pecados son los que separan esa relación y echan a perder nuestra vida, y vamos pagando consecuencias negativas y nefastas, como este mundo lo podemos ver.

Algunas veces mantenemos este misterio de la iniquidad, sin ley. Un hombre sin ley, no, yo no necesito a Dios. Yo no requiero ninguna ley para saber qué es bueno o qué es malo.

Y supuestamente un iniquo piensa que no peca.

Ahora, retomando ahora lo que es la ceremonia, hay un detalle que quiero hablarles en Mateo 27, cuando Jesucristo muere.

Pasaron muchas cosas, pero hay un detalle que tiene que ver con el templo que se llama en esa época, construido en el capítulo 27 de Mateo, en el versículo 51.

Sucede lo siguiente. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron. No es normal que el velo sea y arrasgado de arriba hacia abajo. Lo normal sería de abajo hacia arriba, si uno quisiera romperlo. Pero aquí, este hecho divino, dice aquí, que se rasgó de arriba abajo, algo sobrenatural. Y ahora, retomando lo que significa la fiesta de expiación, bajo el nuevo pacto, cuando Cristo murió, dice la escritura, como se rasgó sobre naturalmente de arriba abajo, esto básicamente es el símbolo, ahora en el Nuevo Testamento, de que ahora podemos acceder al lugar santísimo. El velo dividía el lugar santo del lugar santísimo. Y ahora viene, se rasga este velo de arriba hacia abajo, abriendo ahora la oportunidad de que podemos acceder a Dios el Padre. Y no solamente el sumo sacerdote, que tenía que expiar y tenía que meter sangre y estar santificando y purificando el propiciatorio, el templo, al pueblo, los sacerdotes. Aquí hay un cambio en ese sentido. Y solamente con el hecho del velo, uno puede entender por qué pasó lo que pasó. Tenemos acceso al lugar santísimo, donde estaba la presencia de Dios. Donde, si alguien entraba en un día que no era expiación, ya moría. Así de sencillo. Era una vez al año, como dice Levítico 16.

Y para entender todavía más esto, que tenemos un versículo aquí en Mateo 27, 51, lo vamos a complementar con el libro donde nos explica todavía mucho más lo que es o lo que significó esto para nosotros, lo que es la expiación. En hebreos 4, primeramente, vamos a hebreos 4.

Versículo 16.

Si nos imaginamos el velo rasgado y leemos esta escritura, nos puede hacer un clic en nuestra mente. ¿Por qué? Porque dice lo siguiente. ¡Acerquémonos, pues! Confiadamente al trono de la gracia para alcanzar mi silicordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Ya no dice, tiene que ir el sumo sacerdote una vez al año, tiene que expiar, tiene que sacrificar. Aquí dice, acerquémonos, confiadamente.

Y sigamos complementando esta información en hebreos capítulo 9.

Con la figura ya de Jesucristo como el sumo sacerdote. Como el sumo sacerdote que tenemos hoy. Cuando oramos, hay muchos títulos que se le dan a Jesucristo. Maestro, Señor y sumo sacerdote también. Por eso es que se le da ese título de sumo sacerdote. Hebreos capítulo 9, versículo 11, dice, prestando ya presente Cristo sumo sacerdote de los bienes venideros por el más amplio y más perfecto tabernáculo no hecho de manos, es decir, no de esta creación. Estamos hablando de otra época. Ya no estamos hablando del templo físico. Ya no estamos hablando del sumo sacerdote, ni del tabernáculo. Dice aquí, no hecho de manos, es decir, no de esta creación. Y el doce. Y no por sangre de machos, cabrillos, ni de becerros, sino por su propia sangre. Entró una vez, para siempre, donde al lugar santísimo, ese que dividía la cortina, habiendo obtenido eterna redención. ¿Qué manera más maravillosa de entender lo que es el sacrificio de Jesucristo? ¿A quién hebreos? Nuestro sumo sacerdote.

Versículo 24, un poquito más adelante. Porque no entró Cristo en el santuario ocho de manos, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros, ante Dios. Ahí está el mediador. El único mediador entre Dios y los hombres. 25. Y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el lugar, todos los años se hacía. Todos los años. No muchas veces. En el lugar santísimo, cada año, con sangre ajena. De otra manera, le hubiera sido necesario, para ser muchas veces desde el principio del mundo. Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre, por el sacrificio de sí mismo, para quitar del medio al pecado. Ahí está entonces. Hablamos de Pascua, pero también hablamos de expiación. Hablamos de las dos fiestas en Hebreos. Se habla de el perdón, de quitar el pecado en medio de nosotros. Pero expiación tiene una particularidad, que Pascua no tiene. Y es que no se ha cumplido históricamente el evento que esperamos de expiación. Cuando hablamos del péndulo, habíamos dividido en las tres primeras fiestas con hechos históricos que ya han ocurrido. Las tres últimas son eventos históricos que no han ocurrido. Y al medio tenemos trompetas. Y teníamos un antes y un después. Al centro estaban trompetas. Y vamos avanzando al día de expiación. Cristo entró en el cielo con Su propia sangre, ya no en el tabernáculo hecho por el hombre. De una sola vez reconcilió al hombre con Dios. Sin embargo, como mencionamos, Pascua, que históricamente se ha cumplido, le falta la aplicación colectiva de todas las personas. Falta el día del perdón, el jump y pur que celebran los judíos. El perdón de todos, la reconciliación de todo el mundo con Dios. Para que entonces el mundo pueda entrar al milenio, a la fiesta que viene ahora, a tabernáculos. Apocalipsis 20. No podemos no leer este pasaje.

En Apocalipsis 20. Siempre digo que es mi escritura favorita. Me la imaginaba de niño. ¿Cómo descendía este ángel? Dice Apocalipsis 20, versículo 1. Vía un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpienta antigua, que es el diablo, y Satanás, y lo ató por mil años. Y lo arrojó al abismo y lo encerró, y puso su sello sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años. Y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. El dragón, la serpienta antigua, el diablo, Satanás va a ser atado, va a ser prendido, prendido por esos mil años, y aunque se vaya a soltar después del milenio por un poco de tiempo, como dice la Escritura, el fin de este engañador, que nos metió la idea de revolver la verdad con la mentira y de crear un misterio de la iniquidad sin ley, sin Dios, va a ser encerrado por el resto de la eternidad y lanzado al lago del fuego. Como lo leemos más adelante en Apocalipsis 20. Ahí en versículo 10 leámoslo. Versículo 20 de Apocalipsis, perdón. Capítulo 20 versículo 10. Y el diablo, que los engañaba, esto es después del milenio, fue lanzado en el lago del fuego y a sufre donde estaba la bestia y el falso profeta y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Aquí la parte técnica es donde, dice, estaban, quiere decir, donde habían estado la bestia y el falso profeta, dos personas humanas que van a ser extinguidos inmediatamente apenas se han lanzado. No van a estar quemándose todo el tiempo, porque son seres físicos. Entonces aquí lo correcto, la traducción es donde habían estado la bestia y el falso profeta y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. ¿Por qué? Porque Satanás no muere.

¿No puede morir ese espíritu? ¿Qué va a pasar con él?

Serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y eso no ha pasado. Satanás sigue suelto. No tenemos ese encadenamiento todavía en la historia del hombre. Y por eso es que expiación juega un papel muy interesante, tanto con el antiguo testamento, incluyendo lo que es Pascua y la conexión que tiene con la esa fiesta. Y también hacia el futuro, hacia ese momento en que va a ser, entonces, amarrado.

Y todo el mundo va a poder decir perdónanos Dios, porque estuvimos con nuestra propia ley. Ahora perdónanos como el mundo completo que somos. Purificanos y entremos al milenio. Es un proceso tan lógico que Dios necesita de purificar a su gente para poder entrar a un milenio a esa fiesta que celebramos de estos mil años con Cristo al frente. Entonces, la fiesta de expiación nos ayuda a recordar parte o gran parte del plan de Dios si lo conectamos con todos estos símbolos. Hablamos del sacrificio de Jesucristo. Hablamos del macho Cabrillo. Uno por Azazel y uno por Dios. Todo tiene una conexión. Todo tiene sentido. Todo calza.

Y esto no es algo humano. Esto es algo divino. La fiesta de expiación nos ayuda a profundizar un momento muy significativo que todos deseamos, donde realmente se va a decir, ¡Hay paz! Ahora sí que hay paz en este mundo.

Se va a restaurar esa paz. Ya no va a haber, no va a estar suelto el autor de los engaños y de las mentiras. Se podrá vivir plenamente, plenamente, en un mundo restaurado en paz. En paz. Como dicen, ya el diablo no va a poder meter su cola.

No va a poder. Y el misterio que él profesó de Génesis, ese misterio de la iniquidad de un hombre sin ley, ese misterio va a quedar silenciado. Sabemos que se va a volver a abrir por un poco de tiempo, pero ya después va a ser, nuevamente, lanzado al lago del fuego. Y va a quedar por toda la eternidad. De todas maneras, aún en el milenio, habrán personas duras de roer que no van a querer celebrar las fiestas. Ya estamos hablando del milenio. Esta degristura es conocida por todos. No vayan ahí, pero sacarías 14, 16 al 9.

Los que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos no les va a llover. Satanás va a estar amarrado, entonces uno dice, ¿cómo? Si Satanás ya no está engañando, es porque también nosotros somos nuestros propios enemigos y somos duros de roer. Aún sin Satanás, engañándonos. Recuerden, hay tres áreas en las cuales el cristiano lucha. Satanás, nosotros mismos, y el mundo. Y si en el milenio no va a estar Satanás, entonces se va a ver que igual lo haber gente que no va a querer guardar las fiestas, aquellas fiestas que estamos celebrando en esta época.

La fiesta de expiación es un momento de humillación, de decir, Dios, tú eres mi Dios. Yo dependo de ti. Nos acercamos a Dios, y cada vez que en el día de hoy tuvimos un sonido en el estómago por falta de hambre, inmediatamente uno de decir, Dios me da la comida. Obligadamente vamos a tener, o deberíamos tener, esa sensación. No decir, ahí cuando va a terminar esto para comerme una torta así de este porte.

Si uno siente hambre, y Dios le da, y nos da la comida todos los días, el pensamiento inmediato de ahí es, Dios me da la comida. Dios me da el agua. Dependemos de Dios. De eso se trata el ayuno, de humillarse frente a Dios. Y también, ¿por qué no admirar el increíble plan de Dios con estas fiestas que tienen un común denominador, para restaurar todo, que exista el misterio de la piedad entre todos los seres humanos? Muchos años atrás, en un juego de jóvenes, en un campamento, siempre lo cuento y lo recuerdo, el juego era de noche, y se hacía por grupos, y cada grupo tenía vendados los ojos, y cada grupo tenía que estar tomado de la mano, cada uno, sin mirarse en la oscuridad.

Y había objetivos de llegar a una parte, o de cruzar una, era una cancha de fútbol, ya hay que cruzar o llegar a algún lugar. El resultado de la actividad fue un desastre, porque nadie podía ver, y todos caminaban para cualquier parte, y nadie se ponía de acuerdo. Y en la mitad del juego, la persona que estaba a cargo dijo, ok, ¿tanto los confundidos? Ahora, por 10 segundos, se van a levantar la vista, y todas las personas, incluyéndome, levantamos la vista y vimos dónde estábamos, puestos en la cancha, y ya sabíamos dónde queríamos ir. Las fiestas de Dios buscan el mismo objetivo, mostrarnos dónde estamos, dónde vamos, de dónde venimos, y hacia dónde queremos llegar, o hacia dónde Dios va a llegar, como siempre decimos, con o sin nosotros. Dios va a hacer su plan de igual manera.

Matengámonos, entonces, cerca del misterio de la piedad, el misterio de la misericordia, que ya no es misterio, porque lo sabemos. ¿Cuántas personas entienden la fiesta santa? ¿Cómo tienen las posibilidades o el plan de Dios en su complejidad? Ya no hay misterio para nosotros. Matengámonos con ese conocimiento, algo que los profetas entendieron, Pero no completo. Algo que quizás los apóstoles creyeron también, pero hoy día tenemos mucho más conocimiento para poder entender el plan. Sobre todo, entonces, en este mundo difícil, donde el mundo se aleja más de Dios, De todos, hay que acercarnos más a Dios, porque este velo está cubriendo a todas las personas. Agradezcamos a Dios de que comprendemos mucho y seamos consecuentes con lo que creemos. Y lo que creemos es que un día vamos a formar parte de la familia de Dios y vamos a ser injertos o glorificados en ese día glorioso. Así que, mis hermanos, yo les deseo una feliz fiesta de expiación y que Dios nos ayude y nos lleve con sus ángeles para seguir celebrando las fiestas, a pesar de que esté lloviendo o tengamos el clima en contra de nosotros a seguir adelante con lo que creamos, con lo que creemos y con esta manifestación del Espíritu Santo de Dios en la actualidad, de poder entender y que Dios nos abra, nos ha abierto la mente para poder ser sus hijos en algún futuro cercano. ¡Feliz fiesta de expiación!

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.