This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.
Nos encontramos en la Fiesta de Expiación el día de hoy, lo que nos convoca la Quinta Fiesta Santa en el Plan de Salvación de Dios para con el hombre. Y yo he tenido una experiencia que quiero compartir con ustedes respecto a lo que es el contenido de la Biblia. Muchos años atrás comencé a dar clases en la universidad. Y lo que hacían esas clases técnicas era enseñar una herramienta del computador, una herramienta de diseño. Me gustaba mucho un programa en particular, con el cual aprendí y enseñaba. Pero cuando se empezó a ampliar este rubro, tuve que empezar a enseñar otras herramientas, que hacían lo mismo, pero eran otras herramientas.
Y entonces aquí viene a dar con el problema que esta segunda herramienta era muy difícil de enseñar. ¿Por qué? Porque cada cosa que se construía con esta herramienta, no tenía el mismo principio que construir otro tipo de cosas. Entonces, si uno comenzaba, por ejemplo, a modelar algo y después tenía que realizar una animación o cualquier otro tipo de acción, había que aprender todo de nuevo, porque eran diferentes los métodos o los caminos. No tenía la misma lógica. Entonces, eso es lo que yo me he encontrado un poco con lo que ha sido estudiar más a fondo la Biblia. Porque por donde quiera que uno comienza a leerla o cualquier cosa que uno vaya a querer enseñar de ella, tiene una conexión con algo, más allá o más acá.
Por cualquier hilo que uno vaya a tomar esta madeja, se va a encontrar con lo mismo, con los mismos principios. Todas las historias están ahí porque Dios las dijo. Dios las quiso dejar aquí con algún motivo, con algún propósito. Y eso es lo que yo me he encontrado con la Biblia. No llevo, tal vez, 50 años en un doctorado, pero cualquier persona se empieza a asomar aquí o allá, empieza a encontrar las conexiones, como unos agujeros negros que están conectados a través del tiempo entre todas las historias de la Biblia. Y las fiestas son para mí algo que conduce e hila todo lo que es la historia de la Biblia. Las fiestas santas son la columna vertebral de todo lo que hay en la Biblia. Entendiendo las fiestas santas, se entiende gran parte de lo que está escrito en las escrituras. No es la Biblia más que un gran libro con un solo final. Vivir con Dios Padre y el Cordero y reinar por los siglos de los siglos, Apocalipsis 22.5. Toda la Biblia nos relata esta misma historia de muchos colores, de muchas formas, pero es el mismo sentido para cada personaje que estuvo ahí, que escribió algo inspirado por el Espíritu Santo, por Dios. El camino de este maravilloso dibujo se conecta por medio de las fiestas santas, las que fueron vigentes en el Antiguo Testamento, con el Nuevo Testamento, con la Iglesia Primitiva y con nosotros, hoy, como los Israelitas espirituales, y como también en el Milenio. Ya vimos un mensaje hace poquito de la Sombra de Jesucristo, de cómo las fiestas se van a llevar a cabo en el Milenio con Cristo rehinando sobre la tierra. Entonces, ahora nos encontramos en la Quinta Fiesta. ¿Será que Dios puso en el orden cronológico de las fiestas la Quinta Fiesta de Expiación con algún motivo en particular? Podría haber sido antes de Pentecostés, o después de Tabernáculos, pero el orden en el que está puesto no está hecho al azar.
Expiación es una fiesta imprescindible para lo que todavía nos falta recorrer en el plan de Dios y Su Reino sobre la tierra. De hecho, Expiación, el día de hoy, es el punto inmediato antes de Tabernáculos. Algo sucede hoy, algo recordamos, algo marcamos, algo señalamos el día de hoy. Justo antes de la Fiesta de Tabernáculos, que es el milenio, que es el mundo de la mañana. Entonces, hablemos de Expiación, hablemos de la posición que tiene dentro del plan de Dios como fiesta, y la relación con Cristo y la humanidad para los tiempos pasados proféticos y futuros. El título del mensaje es Expiación y Cristo.
Expiación y Cristo. Acompáñame a Levítico 23.
Levítico 23, Capítulo 23, versículo 26.
Levítico Capítulo 23, versículo 26.
También dijo el Eterno a Moisés, diciendo, a los 10 días de este mes séptimo será el día de Expiación. Tendréis santa convocación y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida al Eterno. Ningún trabajo haréis en este día, porque es día de Expiación para reconciliaros delante del Eterno vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere, en este mismo día será cortado de su pueblo. Y cualquier persona que hiciera trabajo alguno en este día, yo destruiré a tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis, estatuto perpetuo por vuestras generaciones en donde quiera que habitéis. Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los 9 días del mes de la tarde, de tarde a tarde, guardaréis vuestro reposo.
Por eso es que nosotros hoy día nos reunimos en una santa convocación. Levantamos ofrenda. Nos reconciliamos con Dios el día de hoy, es una de las cosas que simboliza, muy fuerte que vamos a desarrollar. No trabajamos, no hay un trabajo el día de hoy, pedimos permiso a los trabajos para presentarnos hoy. Es un estatuto perpetuo, y es una aflicción de alma que comienza el día 9 en la tarde. Algunas veces hay personas que han creído que la Pascua es el día 15, pero cuando uno lee aquí, le dice, el 9 en la tarde, inmediatamente da la... Entiende que es el día 10, es decir, el 9 en la noche, tal cual como son los días sábados, que es el viernes en la noche, o es el día de trompetas, es el día anterior en la noche, la Pascua es el día 14, es el día 3 en la noche. De igual manera aquí está bastante marcado y bastante claro. Levitico 16, versículo 29. Vámonos un poquito más atrás, donde está una descripción muy extensa de lo que se hacía en esta ceremonia de expiación con los machos cabridos. Levitico 16, versículo 29. Dice, y esto tendréis por estatuto perpetuo en el mes séptimo, a los 10 días del mes, es decir, el 9 en la noche. Afligiréis vuestras almas y ninguna obra haréis, ni el natural, ni el extranjero que mora entre vosotros, porque en este día se hará expiación por vosotros y seréis limpios de todos vuestros pecados delante del eterno. Ahí el sacerdote era una vez al año que entraba al lugar santísimo, que se hacía esta ceremonia, la fiesta de expiación. Versículo 34.
Capítulo 16 y versículo 34. Y esto tendréis como estatuto perpetuo para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel. Y Moisés lo hizo como el eterno, lo mandó, le mandó.
La comunidad judía dedica un tiempo específico para reflexionar y arrepentirse justamente entre trompetas y expiación, que son 10 días. Trompetas es el primer día del séptimo mes y expiación es el décimo día del séptimo mes. Ahí hay 10 días. Ellos le llaman Roche-Hallanah y el John-Kippur. Entre estos 10 días hay una reflexión bastante intensa de la comunidad judía. De hecho, le llaman los 10 días de arrepentimiento.
Aquí, desde el comienzo de su año civil, que es el primero del séptimo mes, que es los trompetas, entran en un estado de consagración hasta el décimo día, hasta hoy, con 3 conceptos principales, arrepentimiento, oración y caridad. Eso es lo que ellos tratan de fortalecer en estos 10 días.
A pesar de que las instrucciones específicas de estos 10 días, o de lo que la comunidad judía hace, está en el Talmud, que es la interpretación oral de la Torah del Pentateuco.
Podemos darnos cuentas que sí están basadas en la Biblia.
El profeta Joel habla algo de esto.
Acompáñeme a Joel, capítulo 2.
El profeta Joel, capítulo 2.
Y versículo 1 y 2.
Tocá trompeta ención.
Y dada alarma en Mimsanto monte, tiemblen todos los moradores de la tierra, porque el día del eterno, porque viene el día del eterno, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte, semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Aquí nos estamos hablando de expiaciones, estamos hablando de la fiesta anterior, que es trompetas. El día del Señor, recuerden cuando vimos qué era el día del Señor, qué eran las trompetas, las siete trompetas, y todo eso contemplaba el día del Señor. Y aquí está hablando, toca trompeta ención y dada alarma.
Versículo 11, saltémonos a la versículo 11, por favor. El Eterno dará su orden delante de su ejército, porque muy grande es su campamento, fuerte es el que ejecuta su orden, porque grande es el día del Eterno, y muy terrible. ¿Quién podrá soportarlo?
Y vamos a la versículo 12. Por eso, pues, ahora dice el Eterno, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento, rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos el Eterno, vuestro Dios, porque misiricordioso es, y clemente, tardo para la ira, y grande misiricordia, y que se duele del castigo. ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá, y dejará bendición tras de él? Esto es ofrenda elevación para el Eterno, vuestro Dios. Tocad trompeta ención, proclamada ayuno, convocad asambleas. Vemos aquí una relación muy cercana, que hay entre las trompetas y el ayuno. Esto de afligirse después de las trompetas. En el orden cronológico, así son las fiestas. Tocad trompeta ención, y proclamada ayuno, convocada asamblea. Hablamos reunidos el día de hoy en esta Santa Asamblea. Para todos nosotros, hay un momento en el año que recordamos muy profundamente lo que es la introspección, la reflexión interna, el arrepentimiento, la meditación. ¿Y qué fiesta es esa? La Pascua, el perdón. Hablamos de todas esas cosas cuando nos acercamos a Pascua. Por ahí, por venero, febrero, marzo, ya estamos metiéndonos en lo que es la primera fiesta santa de Dios, el 14 del primer mes. La fiesta santa de la Pascua. Bueno, este mismo significado tenía los israelitas del antiguo testamento para expiación. Y este mismo significado tenía los israelitas para expiación. Y esto se ha mantenido en el tiempo. Los israelitas no tenían la figura de Jesucristo. Lo hacían por sombras, pero no sabían lo que venía muy bien. Por lo mismo comprendían solo en parte las fiestas de Dios, aquellas que celebraban todos los años. Y ya ha mantenido en el tiempo sobre quiénes, a pesar de que Cristo haya venido, no han aceptado Cristo como su Salvador. Si una persona no acepta la Pascua a Cristo, queda buscando entonces ese momento de lo que es la expiación. Eso es justamente lo que la comunidad judía hace hoy. Si el papel protagónico de Jesucristo no está presente en las fiestas de Dios, no prende la sombra que Él proyecta en las fiestas. Si no tenemos a Jesucristo, quedamos casi la oscuridad. Quedamos bajo los ritos, bajo las ceremonias. Para Israel, del Antiguo Testamento, el Día de Expiación, representa lo que para el pueblo de Dios hoy simboliza la Pascua. Y pongan atención a esto, porque si no lo ponen aquí, atención se pierden hacia adelante. El Día de Expiación, lo más claro posible, para el Israel del Antiguo Testamento, el Día de Expiación representaba o representa lo que para el pueblo de Dios hoy representa la Pascua. El Israel del Antiguo Testamento no tenía la figura de Jesucristo en las fiestas, como hoy día sí los tenemos. Gracias a Dios lo vemos en las fiestas. Esto se hace mucho más claro el sacrificio personal cuando se ofrece a sí mismo en Pascua, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Esa es la primera fiesta. La sangre, el sacrificio, el cordero de Exodus 20. Ellos lo hacían, pero no pensaban que era Jesucristo. Este hecho de la Pascua será amplificado en un día futuro para todo el mundo. ¿Y saben en qué día va a ser eso? Un día como hoy, un día de expiación. El sacrificio de Jesús va a ser amplificado en un día futuro para todo el mundo. Todo el mundo se va a arrepentir, va a orar y va a ser caritativo. Va a haber una reflexión mundial, porque van a tener a Jesucristo al frente. Como hoy día sí lo podemos tener y lo podemos ver. La gente no lo ve. Entonces, cuando llega el día de expiación, sí lo van a tener ahí. Este día de expiación representa un mundo conmocionado, completamente devastado, física y emocionalmente. ¿Qué es lo que acaba de suceder si nos vamos al futuro? ¿Cómo quedó Jesucristo? ¿Cómo quedó la tierra destruida? ¿Quiénes sobrevivieron unos pocos? ¿Y cómo están esas personas impactadas, choqueadas? ¿No saben qué hacer? ¿Y está Jesucristo al frente? Y hay que empezar a restaurar las cosas. ¿Cómo va a estar la humanidad en ese momento? No podemos imaginarnos más que muy choqueadas, después de todo lo que vaya a suceder.
El principal significado para el día de expiación, es que todo el mundo se va a reconciliar con Dios. Todo el mundo se va a dar la mano con Dios. ¿Se acuerdan cuando Jesucristo le dijo, vosotros no sois mis siervos? Ustedes son mis amigos, porque ustedes saben lo que yo hago. De la misma manera, el mundo va a entablar una relación amistosa con Jesús, el día de expiación. Se va a reconciliar. Me acompañan los romanos capítulo 5. Romanos capítulo 5 y versículo 6.
Acuérdense, la reconciliación hoy día es un concepto muy importante y base para entender lo que es la fiesta de expiación. Romanos capítulo 5, versículo 6. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo. Con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Más. Dios muestra su amor para con nosotros. En que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre. Por él, seremos salvos de la ira. Porque siendo enemigos, se acuerdan cuando habla que somos hijos de la ira, bueno, Jesucristo ahí entonces nos adopta. Y se pone en la mano de la ira. Bueno, Jesucristo ahí entonces nos adopta. Y dice, porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su hijo. Mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo. ¿Por quién hemos recibido ahora la reconciliación? Nos está hablando a nosotros sobre la reconciliación. Obviamente esto está orientado a Pascua. De eso hablamos cada vez en Pascua. De la reconciliación con los hermanos, el perdón de Dios, arrepentirse, renovar el pacto. Eso es Pascua. Pablo, hablando del concepto de reconciliación, Pablo en su carta a los romanos en estos versículos dice, Reconciliados, como lo leemos en la Reina Valera, que la voz griega catalaguee es un ajuste, una restauración. Eso es lo que es reconciliarse en el contexto aquí de romanos. En otros pasajes leemos sobre reconciliar con Dios y por medio de él reconciliar, como en el caso de Efecios 2, 16 y Colocenses 1, 20. Pero aquí se usa otra palabra, no el mismo que acabamos de ver de catalaguee, que es una justa restauración. Utiliza el griego apocalazo, que tiene una implicación más de reconciliar totalmente o hacer perecer algo pasado. Es como un poco más amplio el concepto griego, aunque se ocupa el mismo concepto en español de reconciliar. Se los leo, dice, mediante la cruz, es reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ellas las enemistades. Se fijan qué? Echando abajo algo. Es un poco más amplio la reconciliación. Y el de Colocenses, dice, eso era de Efecios 2, 16. Ahora Colocenses 1, 20, dice, y por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas. Así que las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. También ocupa ese concepto de Apocatalazo.
En la Reina Valera, la palabra expiación no aparece en el Nuevo Testamento. Salvo una vez. Una vez, dice, expiar. Y eso lo vemos en el libro de los hebreos. Acompáñeme a hebreos, capítulo 2.
Y obviamente el libro de los hebreos fue escrito a los hebreos. Como los crintos, gálatas, etcétera, etcétera. Y aquí es muy interesante cómo el autor del libro de los hebreos utiliza la palabra expiar y vamos a ver el contexto.
En hebreos, capítulo 2, versículo 14.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte. Esto es al diablo. Y librar a todos los que por el temor de la muerte, el que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo. Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles. Cristo no murió por los ángeles. Sino que socorrió a la descendencia de Abraham, los hijos de la fe, el padre nuestro Abraham de fe.
Versículo 17. Por lo cual, debía ser en todo semejante a sus hermanos para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere para expiar los pecados del pueblo. Ahí está la palabra, expiar.
Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Aquí el contexto de Hebreos 2 está hablando de la figura de Jesucristo.
Y viene hablando de esclavitud, de muerte y de misericordia. Y dice entonces, expiar los pecados del pueblo. Y habla de Cristo como fiel y sumo sacerdote. Se se fijan bien, está hablando de Cristo como un fiel y sumo sacerdote.
Los Hebreos conocían muy bien la ceremonia de expiación de Levítico 16. Ustedes pueden verlo y leer todo el capítulo 16, todo la ceremonia que había. Ellos lo hacían antes, o lo siguen haciendo incluso en ese tiempo. Algunos, bajo el antiguo pacto, sabían lo que el sumo sacerdote hacía cada año, que era entrar al lugar santísimo. Al más sagrado, que solamente una vez al año se podía entrar.
El autor de los Hebreos conecta ambas cosas como si fueran dos universos paralelos. El antiguo y el nuevo testamento, por medio de esta palabra de expiar, que aquí en la voz griega es otra palabra, es giláskomai, que es reconciliar, expiar por el pecado o ser propicio.
Recuerden que los Hebreos, que estaban bajo el nuevo antiguo pacto, les faltaba comprender las fiestas por medio del sacrificio de Jesucristo, como ya lo veníamos mencionando.
Ya vamos a desarrollar un poco más esto. En Hebreos, de los capítulos 6 al 8, habla un poco más de esto.
Habla del sacerdoteo perfecto de Melchizedek. ¿Se acuerdan cuando apareció Melchizedek? Con Abraham, mucho antes que el pueblo de Israel estuviera subyugado bajo la clavitud.
Aparece la orden de Melchizedek. Aquí habla del sacerdote. Es sumo sacerdote de Melchizedek que Abraham le dio los diezmos de todo.
También lo compara con el linaje de Aarón, la línea sacerdotal.
Los leditas, ya con el pueblo de Israel constituido.
Que era imperfecto. Porque Hebreos le habla de que era imperfecto.
Le faltaba algo. No es que es malo, pero sí le faltaba algo. Estaba incompleto. Es mejor la palabra incompleta. Y luego vuelve a hablar del tiempo presente con Jesucristo. Y le habla mediador de un nuevo y mejor pacto.
Estas escrituras de Hebreos son fascinantes.
Lo que está diciendo el autor de los Hebreos, a los Hebreos, está diciendo que Cristo, aún siendo sombra antes, el Dios del Antiguo Testamento, lo era todo. Y ahora Cristo también lo sigue siendo todo. Él es Él, sumo sacerdote. Perfecto.
No como lo que hacía el sacerdote en el antiguo testamento, una vez al año. Porque no cumplía el propósito a cabalidad. Si era una parte, pero faltaba esto, que era el sacrificio de Jesucristo. La fiesta de expiación, el evítico 16, que el sacerdote hacía una vez al año, adivinen qué rol cumplía. ¿Qué papel cumplía ese sacerdote?
De Jesús.
Eso es lo que Jesús después cumplió, cuando vino. Y se sacrificó, solo una vez por todos. Entonces el sacerdote del antiguo testamento, que tal vez no sabía qué iba a pasar después, como la sombra de Jesucristo, aquí, en Hebreo, está diciendo, eso es lo que el sacerdote hacía, pero en realidad lo que es completo es esto, otro.
Si se saca a Jesucristo de ahora, del tiempo presente, quedamos bajo la sombra. No comprendemos a cabalidad por qué se hacía antes y después Cristo vino e hizo todo lo que hizo. Si no aceptamos a Jesucristo, quedamos en algo muy básico, o solamente su sombra, sin entenderlo.
Vamos a Hebreo capítulo 9.
Aquí viene la parte más bonita.
Hebreo es capítulo 9.
Y versículo 6.
Hebreo es capítulo 9 y versículo 6. Y así, dispuestas estas cosas, está hablando de las cosas de las leyes temporales, que fue el primer pacto con ordenanzas de culto y del templo construido. Estas son las primeras, estas cosas. Dice, en la primera parte del tabernáculo entra los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto. Aquí está describiendo lo que se hacía antes. Pero en la segunda parte, sólo el sumo de un sacerdote, una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo, dando el Espíritu Santo a entender con esto, que aún no se había manifestado el camino al lugar santísimo, entretanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie, lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en cuanto a la conciencia al que practica ese culto.
Ya que consiste sólo de comidas y bebidas de diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Jesucristo, sumo sacerdote de los bienes venideros por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación y no por sangre de machos cabrillos ni de becerros, sino por su propia sangre entró una vez para siempre en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención de que estaba hablando aquí entonces, estaba hablando de la fiesta de expiación, claramente, una vez al año, de lo que era en el antiguo testamento. El primer pacto consistía en las ordenanzas de culto dentro del tabernáculo hecho por hombres. Todo eso es el antiguo pacto.
En el lugar santísimo se realizaba una vez al año la ceremonia de la expiación y todo era símbolo del tiempo presente. El sacerdote era símbolo de Cristo. El sacerdote era símbolo de Jesucristo. Ahora, si ponemos una lupa y nos metemos al versículo 7, que acabamos de leer, fíjense lo siguiente. Ebreos 9 y versículo 7, en la segunda parte, dice, solo el sumo sacerdote no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo.
Acompáñenme a Gálatas 1 y 4.
Vamos a dejar un debo ahí, si lo quieren volver a ver. A Gálatas, capítulo 1.
Y versículo 4.
Gálatas, capítulo 1 y versículo 4.
Dice, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre.
En este presente siglo malo, que hoy vivimos, nuestra Pascua ya fue sacrificada.
Pascua ya fue sacrificada. Cristo ya murió por nosotros.
Nuestro sumo sacerdote ofreció su sangre, ya entró en el lugar santísimo y esta ha sido la voluntad de nuestro Padre sobre nosotros.
Por eso para nosotros Pascua comienza todo esto.
Comienza nuestro año de fiestas, según incluso lo que está en la Biblia, primera fiesta. Esta misma voluntad que se nos aplica sobre nosotros, esta voluntad de Dios, de nuestra Pascua, será aplicada un día sobre todo el mundo en el día de expiación.
Ahí está la conexión entre Pascua y expiación. Está maravilloso que hay entre estas dos fiestas. Cuando hablamos en Hebreos 9, está hablando de las dos fiestas también.
De Pascua y expiación.
De nuevo, esta misma voluntad de nuestro sacrificio, de nuestra Pascua, será aplicada un día sobre todo el mundo en el día de la expiación.
Cuando se cumpla, va a haber una reconciliación, una restauración de todas las cosas. Un perdón por la ignorancia que el mundo sigue teniendo porque no conocen a Jesucristo. Los 2.000 millones de cristianos acaso conocen a Jesucristo o no. Guarda lo que él guardó o no. Hace lo que él hizo.
Serémos en la iglesia bastante grande, pero no es así. Ya el mismo sábado es una marca entre los que están de acuerdo con lo que Cristo hizo y los que quieren hacer. Su propia iglesia. Tomando a Jesucristo como recurso.
De nuevo, Hebreos 9.7 dice vayamos ahí en la segunda parte que aquí es donde lo estamos deteniendo un segundo. Con esta lupa solo el sumo sacerdote no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo. El día de expiación, mis hermanos, representa y prefigura y apunta hacia un mundo, un estado del mundo muy conmocionado que ya hablamos, completamente devastado, física y emocionalmente.
Van a recién acabarse eventos, catastróficos, impresionantes y va a haber un nuevo gobernante en la tierra.
Y va a ocurrir algo tremendamente positivo para los seres humanos. Apocalipsis 20. Vamos ahí. De niño en ley, siempre está escritura y me imagino esta imagen, ¿cómo será? ¿Cómo lo vio Juan en Apocalipsis 20? Cuando se cumple lo que es el día de la expiación en la historia del hombre con Dios, en esa relación. Tan compleja. Apocalipsis 20, versículo 1. Ve un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón la serpienta antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años, y lo rojó el abismo y lo encerró. Y ponzo sus sellos sobre él para que no engañase más a las naciones. Hasta que fuese cumplido mil años y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Con todo lo que va a pasar en el mundo, Satanás amarrado, ¿qué va a pensar la humanidad en aquel día? ¿Va a ser una humanidad completamente choqueada de todo lo que van a haber? Emocional y físicamente. ¿Le ha pasado a ustedes que en ocasiones cometemos algún error? ¿Y pasa el tiempo? ¿Y nosotros no nos damos cuenta de eseriver? ¿Y pasa el tiempo? ¿Pasan tal vez días, semanas, años, décadas? ¿Y por alguna circunstancia de estas vueltas de la vida? ¿Nos damos cuenta que estuvimos mal en ese momento? ¿Le pregunto a ustedes si les ha pasado? ¿A mí me ha pasado? ¿Qué sentimientos ha experimentado en ese momento? ¿No es una alegría? ¿No es una tristeza?
Es como un torrente de profundos sentimientos que viajan muy rápido y son difíciles de describir con palabras.
Y humanamente en el correcto espíritu nos conduce a querer arreglarlo porque tantos años con el problema a querer reconciliar el problema. Obviamente hay casos donde la naturaleza humana y el orgullo nos bloquean y al final decidimos no hacer nada. Pero lo normal como cristianos debería ser buscar arreglar esa situación porque hemos estado afectados emocionalmente.
Yo considero que la Biblia hay un momento muy particular en el nuevo testamento que las personas sintieron eso y fue el día de Pentecostés. Las personas que vieron la muerte de Jesucristo y que escucharon el sermón de Pedro y se dieron cuenta que no habían matado a un bandido no habían sacrificado a una persona que no valía nada mataron a Dios en la carne. ¿Qué habrán sentido esas personas el día de Pentecostés? ¿Varones irralitas? ¿Qué hacemos? ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Qué nos dimos cuenta del error que había antes? ¿Cuando dimos muerte a nuestro Salvador? ¿El que nos da vida? ¿Lo matamos? Entonces, hay un sinistro lo matamos. Entonces, hay un sentimiento bastante profundo bastante impactante que, como les digo, muy difícil será de escribirlo. Y ahí viene entonces, se arrepienta, se bautice, se reciba al don del Espíritu Santo para ser renovados en ese proceso. Es el día de Pentecostés. Ellos se compungieron de corazón. La escritura lo describe así. Se compungieron de corazón. ¿Sabes que la palabra ahí de compungieron? No sé qué es el griego, no me acuerdo cuál era, pero es una conmoción interna muy violenta. ¿Algo que pasa adentro? Pero muy violento. Esa es una... cuando la gente se compunjieron de corazón. Se compungieron de corazón. Eso es lo que yo siento que va a pasar el día de expiación.
Irremediablemente, el ser humano se va a doblegar porque va a decir que es el ser humano que pueda contra todo lo que hemos visto. Solamente es Dios el que puede hacer las cosas.
Se va a tener que acercar a Dios por medio de un ayuno, una aflicción de alma, de oración, como hoy día lo hacemos.
Se van a arrepentir de su fechurías y van a decir ¡Estábamos mal! ¿Qué hacemos ahora?
Y se les abrirán los ojos para que vean con sus ojos para que vean y los oídos para que escuchen. A propósito, ustedes sabían que en la India se ayuna una vez al mes no por un fin religioso, sino que para limpiar las toxinas del cuerpo. El ayuno también tiene esa aplicación física y espiritual. Nos limpiamos. Nos preparamos, nos sumillamos. ¿Para qué? Para entrar en el reino de Dios. No vamos a entrar a cualquier parte. Vamos a entrar al reino de Dios como seres humanos. Nos sacándonos todos esos sentimientos de orgullo, tal vez. De querer echar abajo a Jesucristo cuando venga. Ya la gente se va a morir. Y los familiares van a estar, oye, y se fueron a la guerra. Pero mira, ¿dónde fueron? Estaban mal. Estuvimos mal. El ser humano le dirá a Dios. Perdón Dios. Perdóname. Y lo hará por medio del sumo sacerdote. ¿Quién ofrecerá su sangre por la ignorancia del pueblo? Hebreos 9.7. ¿Se acuerdan lo que decía el sacerdote? Por sí mismo. ¿Es la ignorancia del pueblo de Israel? Ese es el día de exhibición. Pero en el futuro. Porque la gente está ignorante de Jesucristo. ¿Se finca cómo se conectan las dos fiestas con el sacrificio de Jesús? Es realmente fascinante. Esto no es algo humano. Esto es algo divino. Así lo hacía una vez al año en la antigua Israel, como lo vimos en Hebreos 9.7. Será el día del perdón. Pero eso los judíoles dicen el día del perdón.
Perdón a los padres porque no saben lo que hacen. ¿Se acuerdan esa frase? Jesucristo sabía lo que iba a pasar en expiación. Y en la cruz muriendo se lo dijo la gente que estaba ahí. También se puede proyectar hacia el día de expiación. Porque el mundo no sabe lo que hace. No sabe lo que hace. Por eso hoy nos reunimos a celebrar anticipadamente estas maravillosas cosas. Por eso hoy es un día de fiesta. ¡Es un día de fiesta! Por eso hoy es un día de fiesta. Una fiesta santa de Dios. ¿Tiene hambre? ¿Tiene sed? Escuche estas palabras. Porque no hay hambre, no hay sed. Que pueda con esta verdad de Dios. Es agorrealmente maravilloso. Y lo estamos entendiendo. El día de expiación traerá al conocimiento de todos que Cristo era que Cristo es y Cristo será. El Alpha y el Omega. El que vino, el que había de venir y el que vendrá. El mismo que en un principio era con Dios. Y era Dios. Juan 1-1. El verbo. El sacerdote Melchizedec. El Cordero. Nuestro hermano mayor. Nuestro amigo. Nuestro rey. Nuestro maestro. Nuestro Señor y Salvador. La gente lo va a ver y lo va a comprender en ese momento del día de expiación. ¿No es acaso eso maravilloso? Para el mundo. Cuando la gente está haciendo sus fechorías a pobre tipo que no sabe. Padre, perdónalo porque no sabe lo que hace. Algún día lo van a entender. Todavía no. No es el momento para ello. Pero sí para nosotros. Qué responsabilidad tan grande de entender las fiestas y del proceso que hay en función de salvar a toda la humanidad. Primera de Pedro 3.9. Que todos se repientan y procedan al arrepentimiento. Eso es lo que buscan a Dios en nosotros. En la raza humana. Aquellos que rompimos el pacto en el huerto del Edén. Ya como conclusión.
Si la figura de Jesús no está presente en las fiestas de Dios, claramente hace falta la figura de la sombra proyectada en el simbolismo y entendimiento de su aplicación. Si no tenemos a Jesús en las fiestas nos quedamos con una parte muy vaga. Si no tenemos a Cristo. Hoy tenemos la dicha misericordiosa de Dios de tomar la Pazco a cada año de entenderla. De aceptar a nuestro Señor Jesucristo como nuestro Salvador. De renovar el pacto. De aquel pacto que hicimos para recibir el Donde del Espíritu Santo. Nos reconciliamos con Dios cada año en Pazco también. Hacemos cada año y lo hacemos el 14 del primer mes. Colocenses 1 Colocenses 1 y versículo 19 Colocenses 1 19 Por cuanto agradó el Padre que en Él habitase toda plenitud y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas así las que están en la tierra como las que están en los cielos haciendo la paz mediante la sangre de su cruz y a vosotros eso es para nosotros. Y lo que nos ha hecho es que el Señor se lo que nos ha hecho es que el Señor se lo que nos ha hecho eso es para nosotros para usted y para mí y a vosotros que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente haciendo malas obras ahora os ha reconciliado esos vivimos hoy día nosotros una vida reconciliada con nuestro Dios por medio de Jesús. En su cuerpo de carne para presentaros santo y sin mancha e irreprensibles delante de Él. Dios ofrecerá esta misma reconciliación a toda la humanidad y este día representa ese maravilloso momento.
Unos años atrás entré a la oficina de uno de los ministros de hecho es uno de los que presenta Beyond Today en los Estados Unidos. Me llamaba la atención su oficina porque no tenía un escritorio de la entrada, sino que era abierta tenía sus mesas a los costados donde él trabajaba. Pero más que eso, me llamaba la atención un cuadro que tenía a un lado y yo creo que se los voy a mandar hoy día por la tarde no tengo la imagen por ahí. Un cuadro que fue pintado por alguien en la década de la Iglesia de Dios Universal y que muestra una muchedumbre de personas se lo mostraba una de mis hijas hoy día algunas personas vendadas otras personas tratando de caminar todos abrazados, todos juntos caminando hacia adelante esa es la humanidad que va a vivir sobre ese proceso tan duro del día de la expiación a un costado abajo hay un foso y hay unas manos y unas cadenas que representa que Satanás ya no está con la gente y ese cuadro a mí me impactó mucho porque retrataba muy bien un momento que va a ser real que hoy día lo leemos en las escrituras que el mundo va a estar consternado va a decir ¿qué pasa ahora?
¿Por quién voto para que me venga a salvar? para que me dé una canasta familiar o me dé comida o me dé techo bueno, va a estar Jesucristo ahí ese es el día de la expiación la gente va a poder acudir a ese quinto reino pero todo esto no puede llevarse a cabo sino viene Jesús primero que en la fiesta de trompetas que acabamos de pasar hace 10 días atrás hay que derrocar a quien engaña el mundo entero e instaurar un imperio que no tendrá a fin el libro de Daniel describe cuando él interpreta un sueño del rey Nabucodonosor en el capítulo 2 y él no lo entendía entonces llamo a Daniel, se sabe la historia y Daniel por medio de Dios lo interpreta y ahí leemos que entonces Babylonia Mediapersia, Grecia y Roma los grandes cuatro imperios van a ser destruidos por una piedra y cuando caigas a piedra se va a levantar un monte que va a estar sobre todo a la tierra ese es el quinto reino estaba hablando de Jesús el reino milenial de Jesucristo ese es el quinto reino expiación es una preparación para que el mundo entero entre en ese estado de reflexión de arrepentimiento y perdón previo al milenio es igual para nosotros ¿Cómo viene Tabernáculos para nosotros?
¡Aquí era voy a tomar el bus! ¡Aquí era voy a tomar el vuelo! ¡No nos pérdese! Va a celebrar la fiesta de Dios lo que representa este futuro el reino de Dios en la tierra también es una preparación interna sobre nosotros sobre los que hoy día tenemos nuestra pascua y la sacrificada para esa gente va a ser no puedo yo imaginarme cómo puede ser para ellos increíble si bien es cierto que nuestra pascua como dijimos ya fue sacrificada hoy expiación es de igual importancia porque será la pascua del mundo entero van a ver a Jesús y lo van a entender antes de entrar a su milenio al milenio, al mundo del mañana que esta fiesta mis hermanos nos ayude a desintoxicarnos de nuestros cuerpos físicos de también espirituales a la ante sala de a estas fiestas de tabernáculos a ser humillado frente a Dios no subyugados sino que humillados frente a la gran misericordia de Dios que tiene para la humanidad Juan 1316 está en todas las fiestas el amor de Dios está en todas las fiestas santas de Dios y expiación no está afuera es una de las fiestas que demuestra el gran sacrificio de Jesús y por la humanidad que esta fiesta entonces nos ayude a aprender más de su plan que haremos a Dios no solo que venga tu reino como dice Mateo 6 sino también Dios que venga pronto esa reconciliación que venga pronto tu reino y que nos podamos reconciliar como seres humanos contigo muchas felicidades por esta fiesta un bonito día y nos veremos en la fiesta de los tabernáculos.
Buenas tardes a todos.