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¡Hola! Hola. ¿Cómo están? ¡Feliz sábado! Es un placer ver a muchos de ustedes aquí de nuevo. ¿Pueden recordar que mi hija, mi esposa Teris, tuvo con ustedes en el año 2010? Es un placer estar con ustedes de nuevo y disfrutar con toda la familia de Dios aquí este sábado. Quizá que me comience a comenzar actualizándolo en la oficina central, en particular con el nuevo estudio de video. Hemos tenido muchos dichosos de que hemos podido juntar los fondos para empezar este estudio nuevo de video.
Y el lunes de la próxima semana vamos a romper la tierra, el suelo, para empezar la construcción de este estudio. Vamos a tomar como cinco o seis meses para que se complete. Y dentro del estudio vamos a tener mucho más capacidades a parte del video. Vamos a tener nuevos formatos eventualmente un día que quisiéramos estar operando durante toda la semana. Como siete horas al día en forma viva. Y dice que este estudio debe suministrar todas nuestras sensidades por las próximas décadas. Como ya saben, tenemos la versión hispana de programa de televisión Beyond Today, que está en Internet, en América Latina.
Debe empezar ahora con el medio sermón con las siguientes preguntas. ¿Cómo podemos mejor honrar a Dios en nuestras relaciones con Dios Padre y Jesucristo? ¿Cómo podemos mejor cumplir la voluntad de Dios? Y una respuesta es a través de la analogía del matrimonio. ¿Qué hay una pregunta interesante para ustedes? ¿Diseñó Dios el matrimonio solo para hacernos felices? ¿O diseñó Dios el matrimonio para guiarnos a la santidad, para que la animación más estrecha con Él? Este fin de semana, tenemos una boda en la familia de Dios, aquí, Garret y Nicole.
Pensé que este es un mensaje apropiado, el tema de matrimonio y la santidad. La analogía del matrimonio es importante, y esa analogía no es perdida, hasta los que no están casados. Es una analogía bíblica. ¿Alguna vez se preguntó por qué Dios usó la analogía del matrimonio a través de las escrituras para aplicar el camino de la salvación?
Matrimonio nos recuerda de la realidad diaria de vivir en este mundo, la verdadera transformación del trabajo de matrimonio es que 24 horas al día, 7 días a la semana, es un compromiso. ¿Quién va a despertar cuando necesitan cambiarle los pañales al bebé? ¿Quién los va a dormir? ¿Quién va a hacer la lavandería?
¿Quién va a cocinar? ¿Dónde está mi espacio personal? Tenemos algún espacio personal que nos queda. Pero era propósito de matrimonio, no es sobre la felicidad, sino para guiarnos a la santidad.
No que Dios está en contra de la felicidad o de que la felicidad y santidad no son exclusivos. Podemos ver que la relación matrimonial nos puede revelar nuestra verdadera actitud. Y encontramos... hay mucha inmadurez cuando empezamos el matrimonio. Mucho egoísmo. Es algo que tienen que enfrentar cuando tenemos que compartir con otra persona. La pareja matrimonio del matrimonio se dan cuenta de esto una vez que ya la luna de miel se ha acabado.
Especialmente con el primer hijo que llega. Estamos cambiarnos a nosotros mucho más que a la otra persona. Estamos cambiar y convertirnos más como Dios. Y el significado principal de Dios tiene que ver con la... en la vida es la relación con Dios. Y sin embargo, el matrimonio nos puede acercarnos a Dios. El matrimonio tiene que ver con el compromiso. Es no solo el compromiso con la persona, sino con Dios. Hay una famosa historia sobre el compromiso. Es el último capítulo de Josué y da un discurso exhortando a los isalitas.
Josué le dijo que no dejaran que nada reemplazara a Dios ni su camino. Y su última declaración dice, capítulo 24, versículo 15, dice, y si malos parece servir al eterno, escogéos hoy a quien sirváis. Pero yo y mi casa serviremos al eterno. ¿Cuál es nuestro compromiso para seguir a Jesucristo durante nuestra vida? No estamos preparando para ser la novia de Cristo. Por eso tiene que ver con el matimonio.
Si es que nos casamos físicamente o no en esta vida, igual vamos a ser la novia de Cristo. En este sermón vamos a enfocar en el matimonio y nuestro camino hacia la santidad. Lo he titulado, el matimonio y la santidad. Nosotros como seres humanos tenemos que ser recordados de las actividades importantes que a veces nos olvidamos. Nosotros tenemos calendarios, agendas, relojes, despertadores. Tenemos que ser recordados en una forma diaria. Por eso guardamos el sábado, las semanas. Tenemos que ser recordados en la fiesta santas cada año. En esta sociedad el compromiso de las cosas está disminuyendo.
No solo necesitamos mantenernos comprometidos a lo que más importante, sino ser recordados constantemente de ese compromiso. Vamos a echar una mirada a ese pacto de matimonio. Porque matimonio tiene que ver con cada uno de nosotros. Sí tenemos, una pareja o no. Por eso debemos recordar nuestro pacto matrimonial con Dios.
En ambos testamentos, el antiguo y nuevo, usan la analogía del matimonio para mostrar y simbolizar la unión de Dios e Israel en el antiguo testamento y entre Cristo y la iglesia en el nuevo testamento. Pocas personas se dan cuenta que el antiguo pacto de Dios con Israel era esencialmente un pacto matrimonial, en el cual Dios era el esposo a Israel. En este pacto, Israel, la esposa, había estado de acuerdo de someterse a Dios y obedecer sus leyes. Pero sabemos que ella, Israel no lo hizo. Eventualmente Dios tuvo que divorciar a Israel. Sin embargo, en un futuro tiempo, como está profetizado por Oseas, en el capítulo 2, versículo 16 y 19, Oseas 2, versículo 16, dice, en un tiempo futuro, cuando se van a reparar las cosas, en ese tiempo, dice el Eterno, me llamarás Ishii y nunca más me llamarás Bali. Aquí vemos la diferencia entre un esposo y un amo. Es obedecia motivada por amor, no por temor.
En Israel el pueblo nunca tuvo un verdadero corazón correcto ni una mente para obedecer.
Esa falta del pueblo en el libro de Hebreos explica el problema con el antiguo pacto y porque se instaba un nuevo pacto. ¿Qué es el nuevo pacto? Es básicamente un nuevo pacto matrimonial entre Dios y su pueblo. Lo vemos en las palabras de Cristo en la tarde antes de su muerte durante la última comida pascual.
Cristo introdujo los símbolos del pan partido y el vino simbolizando su sangre. En Mateo 26, 27 y 28, dice acá, y tomando la copa y habiendo dado gracias, le dio diciendo, bebé de ella todos porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Cristo estaba explicando que el derramar su sangre como un sacrificio por el pecado era requerido para hacer posible el nuevo pacto.
Jesucristo inició el nuevo pacto. Propuso ese matrimonio, podemos decir, a su verdadero seguidores, los discípulos de Cristo, ustedes y yo, necesitan ser cambiados a un pueblo espiritualmente convertido para entrar en esa nueva relación con Jesucristo. Esto fue cumplido por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo y de ahora recibir el Espíritu Santo de Dios que nos permite esa transformación espiritual para empezar en nuestras vidas. Y haber estado de acuerdo en este nuevo pacto, la Iglesia, eso ustedes y yo, estamos ahora comprometidos con Cristo. Estamos aquí, como dice, 2 Corintios 11, versículo 11, dice, escribe a la Iglesia de Corinto, dice, porque estoy celoso con ustedes, con un celo de posado, lo sé, desposado con un solo esposo para presentaros como una virgen pura a Cristo.
Por eso estamos aquí desposados con Cristo, bajo los términos del nuevo pacto. Y estamos esperando el cumplimiento total de ese nuevo pacto matrimonial en el matrimonio del Cordero, que leemos en Apocalipsis 19, que es cuando Cristo desposa, se casa con la Iglesia. El cumplimiento más grande de nuestra vida no puede venir solo del matrimonio con nuestro esposo. Ese tipo de cumplimiento solo puede venir con la relación con Dios. Pero, si, debe haber felicidad y significado en nuestra vida, pero la pareja nuestra no puede ser Dios. Cualquier otra cosa menos que Dios es imperfecto, mientras que una pareja comprometida espiritualmente está casada, continúan a mostrar, muchas veces imperfectamente, ese compromiso entre Cristo y la Iglesia es un alto llamado en nuestras vidas en matrimonio. En un matrimonio centrado meramente en ser humanos, hemos tentado mantener un matrimonio mientras que tienen sus satisfacciones físicas, deseos y expectaciones que se están cumpliendo. Sinó, muchas personas buscan un divorcio, pero en un matrimonio centrado en Dios, preservamos nuestro matrimonio porque le trae gloria a Dios y apunta a la promesa de nuestro creador de nuestra salvación. Como el matrimonio simboliza el mensaje más importante que se puede entregar de los votos matrimoniales. Veamos en Efecios capítulo 5, versículo 25, Efecios 5, versículo 25, que vemos esta analogía entre el matrimonio físico y el matrimonio espiritual.
Y de las bodas del Cordero.
Y se marido, amada vuestras mujeres, así como Cristo, amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Aquí vemos que nuestro matrimonio físico también debe ser un símbolo, versículo 26, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo. Una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga, ni cosas semejantes, sino que fuese santa y sin mancha. Vemos, dice, santa y sin mancha. El matrimonio físico debe representar esa relación santa con Dios. Por eso el matrimonio tiene mucho más significado que sencillamente evitar la codicia o poblar a la tierra. Y lo que tiene que ver con representando la santidad. Y preguntamos cuánto de nosotros tenemos matrimonio que representa esa santidad. Ese compromiso en el bautismo nos lleva a un pacto matrimonial con Cristo. Estamos despozados esperando esa ceremonia matrimonial. Estamos despozados bajo los términos del nuevo pacto en la iglesia que es de Cristo, esperando el cumplimiento total de ese nuevo pacto matrimonial que va a empezar en las bodas del Cordero. Por eso recuerden ese pacto matrimonial con Dios.
Segunda instancia, no hay ningún tipo de dudas de pensar y lamentar. Cuando dos personas se comprometen con su pacto, con su promesa, con sus votos, hacen un compromiso de vida. Bíblicamente hablando, este es un pacto. Malakías 2, 14 dice, ella es tu compañera y esposa por pacto. Una promesa a Dios y a nuestra pareja para ser fiel. No se debe tomar a lo ligero el matrimonio físico. Cristo no dice que debemos ser fieles de vez en cuando a nuestra pareja. Igual que nuestro compromiso con Él es total. Y cuando hacemos un pacto matrimonial con Dios, debemos honrar ese compromiso y no echarnos para atrás.
Sí, no hay unas segundas oportunidades en cuanto a nuestro pacto del bautismo. En 2 Corintio 5, versículo 15, Cristo murió por todos.
Dice, y por todos murió para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
De modo que no es lo que nos va a hacer felices, sino que va a ser feliz a Dios conmigo. Dice que ahora vivimos para Cristo, toda nuestra vida. Debemos hacer una vida agradable ante Cristo.
En nuestro matrimonio físico, si está caracterizado por lucha, peleas, anima, versión, hemos minado y contradicho la meta de representar a Cristo y a la Iglesia.
No estamos viviendo una vida que le agrada a Dios. De acuerdo a una encuesta de George Parna, dice, los cristianos así llamados tienen una tasa de divorcio más alto que los que no son cristianos. ¿Cómo puede ser eso? Eso no es vivir el mensaje de lo que el matrimonio representa. La primera razón que trabajamos duro para preservar y guardar nuestro matrimonio unidos es por nuestra responsabilidad ante Dios. Sí es lo mejor para los hijos. Sí nos hace más felices. Sí podría lastimar a nuestra pareja, buscar a otro. Pero sobre todo es nuestra tarea como seguidores de Cristo y honrarlo a Él y preservar nuestro matrimonio en una forma sin egocentrismo.
No debemos echarnos atrás de nuestra pormesa. Nuestra sociedad tiene una obsesión con mirarnos solo a nosotros, centrarnos, preocuparnos de solo nosotros.
Eso de el ego, el énfasis, se vuelve ridículo. Como el rey Salomón explica en el Clasíastés en el capítulo 5 de Ecclesiastés, versículo 4 y 5, dice cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla, porque Él no se complace en los insensatos, cumple lo que prometes. Versículo 5, Mejor es que no prometas y no que prometas y no cumples. El rey Salomón dice, no hay vuelta atrás en cuanto a los votos que uno ha hecho.
El rey David dijo algo parecido en el Salmón 56, versículo 12, habla de esa responsabilidad personal.
Y dice, versículo 12, dice sobre mí, oh Dios, están tus votos, te tributaré a la banza. Nuestros votos y que incluyen los votos matrimoniales deben honrar a Dios. Debemos mostrar la santidad y la justicia en lo que hacemos, incluyendo nuestros votos matrimoniales y los votos ante Dios. ¿Cuánto más se aplica esto a nuestro matrimonio espiritual con Dios, como está representado por Cristo y la Iglesia?
No debe haber lamentaciones. No debemos echarnos para atrás nuestros desposamientos con Cristo. Para servirlo primero en nuestras vidas debe ser un compromiso serio. Él espera que honremos ese voto.
Número 3, el título se llama Adulterio Espiritual. Vamos a pensar otra vez en la historia de la antigua Israel, porque por la desobediencia de Israel dio la divorcio. Israel se volvió a la idolatría y a adulterio. Seguieron tras falsos dioses y el adulterio. Es una de las pocas condiciones que el divorcio es permitido bajo la ley de Dios. Por eso es posible que nosotros también podamos ser culpables del adulterio. No hay que estar físicamente casado y tener una pareja para cometer adulterio espiritual.
Todos aquí pueden ser culpables del adulterio por nuestros pensamientos y van en contra de la ley de Dios. Santiago 4, versículo 4, habla al respecto. Le advierte a sus lectores, versículo 4, o almas adulteras. ¿Por qué dice esto? ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios.
Si uno es amigo del mundo, está en peligro de cometer adulterio espiritual con Dios. No seas un amigo del mundo, no seas un enemigo de Jesucristo. No seas llamado un adulto espiritual. Es un punto muy importante que debemos tomar en cuenta. No importa nuestra edad, no importa el estatus matimonial físico que tenemos Si nos hemos comprometido con Cristo a través de nuestros votos bautismales, si tomamos los símbolos de la Pazco al cada año, y si nos hemos comprometido a ser un amigo de Dios y no un amigo del mundo, y cambiamos nuestra mente y nos echamos atrás de nuestro compromiso, estamos en términos espirituales de divorciar a Jesucristo, de empezar a pensar en otros dioses.
No estaremos en las bodas del Cordero. Es muy importante esto. ¿Qué significa ser un amigo del mundo? En 1 Juan 2, 15, leemos lo que es ser un amigo del mundo. Estar en peligro de cometer el adulterio espiritual. Dice, no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre sino del mundo.
El mundo pasa y sus deseos, porque este mundo es temporal, esta sociedad es temporal. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. El permanecer para siempre significa vivir para siempre. Ese orgullo de la vida nos lleva al egoísmo, la arrogancia, la codicia de la carne y de los ojos. Queremos elevarnos por encima de otras personas y hasta encima de Dios. Eso está cumpliendo con los deseos de uno y esa es la mundanalidad. Eso es buscar tras otros tipos de Dioses cometiendo adultero espiritual. El orgullo de la vida es la raíz de tanto conflicto, matrimonios, familia, matrimonios, congregaciones, naciones y compañías.
Exalta el yo en oposición directa a Jesús, diciendo que cualquiera que quiere seguirlo tiene que tomar su cruz y negarse a sí mismo. Por eso no sean culpables de amar al mundo por encima de su futura pareja, Jesucristo. Cuídense del adultero espiritual. Según concluimos este mensaje, vamos a ir a la historia al principio del último discurso de Josué. En Josué, capítulo 24. Josué 24, versículo 14 y 15. Este fue el último discurso de Josué. Dice, ahora pues, temed al eterno y servirle con integridad y en verdad.
Y quitar de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto. Dice, no cometas adultero espiritual y servir al eterno. Me sigo 15 y malo. Parece servir al eterno. Escogeos hoy a quien sirváis. Si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río o a los dioses de los amoreos en cuya tierra habitáis, pero yo y mi casa serviremos al eterno.
Esa es la prioridad correcta a servir a Dios y no a los dioses de este mundo. Lo puso muy bien en su último discurso. Viviendo esta vida tiene su precio en este mundo. A veces no es fácil, pero le muestra a las personas que tenemos algo valioso, algo que vale la pena vivir nuestras vidas siguiendo. Recuerden estos tres puntos. Recuerden su pacto matrimonial con Dios, que tiene que ver con la santidad y seguir a Dios.
Segundo, no hay hicharse para atrás en nuestro compromiso con el su Cristo. Y número tres, no cometamos adulterio espiritual en la forma que vivimos. Vamos a continuar con ese compromiso de bautismo, a seguir a Jesucristo, y vivir nuestra parte en ese pacto espiritual de matrimonio hasta que vengan las bodas del Cordero y la resurrección de los santos. Porque nuestra vida hoy tiene que ver con...