Consejos a seguir

No basta con escuchar consejos y saber qué nos hace falta, ni tampoco qué hacer para ser felices y plenos. Lo difícil es hacerse de la voluntad y la energía para lograr un verdadero cambio. Mensaje entregado el 21 de julio de 2018.

Transcripción

This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.

El día de ayer, viernes 19 de julio, en el diario El Mercurio, en su página número 3, en la columna que se llama Día a Día. Todos los que han tenido acceso alguna vez a El Mercurio, saben que en la página 3, aquí en el ángulo inferior derecho, hay una pequeña columna que trae reflexiones y comentarios de algunos especialistas. Y el día de ayer, en esta columna Día a Día, que fue firmada por Andréño, Andréño es un nombre ficticio de uno de estos columnistas, él dijo lo siguiente. Y me pareció tan interesante lo que él dijo y concuerdo, pero a plenitud con lo que él dijo y quiero compartir esta reflexión de Andréño, Consejos de Autoayuda. Crití lo de parte con un grupo de personas sobre los consejos de autoayuda que llenan bibliotecas enteras, son una industria millonaria. Hay que reconocer, advierte el sabio que muchas veces los libros de autoayuda dicen cosas bien sensatas, dicen por ejemplo, sea optimista, invéntese una misión en la vida, tenga propósitos, otros sugieren, llore todo lo necesario, no se guarde nada. En fin, los hay que recomiendan pedirles favores a tus peores enemigos, porque así los descolocas. Casi siempre se trata de un sentido común bastante razonable. Casi siempre tales consejos son parte habitual, de lo que se conoce sin necesidad de reflexión. Y él aquí entonces hace una pregunta, ¿por qué entonces los seguimos tampoco? ¿Por qué si tantas personas nos dan el secreto de la felicidad, seguimos mal? ¡Eh ahí el problema! No basta saber qué falta, tampoco qué hacer. El asunto es tener la energía para hacerlo. La columna concluye con una frase con la cual concuerdo a cabalidad. Esto que pregunta aquí el columnista es ¿por qué los seguimos tampoco? Y plantea el problema de por qué se siguen tan poco los consejos. No basta con saber qué es lo que falta. Ni tampoco basta con saber qué es lo que hay que hacer frente a tal o cual situación. El asunto es tener la energía para hacerlo. Y aquí entonces vienen mis propias reflexiones. El problema con los consejos es que los consejos por sí solos no tienen el poder para hacernos cambiar. El cambio ocurre en la medida que ponemos en práctica los consejos recibidos. Y esto que yo acabo de decir me gustaría decir que es una conclusión mía. Pero no, no es una conclusión mía. Yo lo leí alguna vez en alguna parte y en particular lo encontré aquí en la Biblia. Sabían ustedes que la Biblia habla a este respecto de los consejos? Vayamos acá, Jesucristo, en su primer gran discurso entregado ahí en la región de Palestina, lo que se conoce como el sermón del monte. Jesucristo nos dice aquí en el capítulo 7 ya terminando este discurso a toda esta congregación de personas que salió a escucharlo en donde estaban en primer lugar sus discípulos, más también habían otras personas que estaban escuchando este mensaje. El mensaje del sermón del monte es el, como digo, el primer gran mensaje que los evangelios registran en la historia de Jesucristo. Y el sermón del monte trae una enorme cantidad de preceptos que órdenes también se puede llamar y también consejos. Pero Jesucristo dijo qué pasa si uno sigue los consejos y qué pasa si uno no sigue los consejos. Y eso me hizo eco con lo que dice Andréño. El problema no está en los consejos, el problema está en si somos capaces de seguir los consejos o no. Es allí donde se generan los problemas. Y entonces aquí Jesucristo, en el versículo 24 del capítulo 7, trae a Colación. Te aconsejo. ¡Sácame! Bien. Volvamos. Aquí en el capítulo 7 de el capítulo verso 24 dice, cualquiera pues que me oye estas palabras y las hace le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos y golpearon contra aquella casa y no cayó porque estaba fundada sobre la roca. Los consejos sirven en la medida que yo pongo en práctica los consejos. Un consejo puede ser muy bueno, pero ¿y qué pasa si uno no lo sigue?

No sirve de nada. Todos los que hemos tenido ocasión de entregar consejos podemos caer en esa cuenta. Un consejo puede ser muy bueno, pero ¿y qué pasa si la persona no lo sigue? Se queda allí en la letra y entonces Jesucristo hizo esta comparación.

Y este consejo también dice, mire, si usted sigue el consejo no basta con que usted sepa las cosas. Si usted aplica, bueno, entonces le voy a comparar con un hombre prudente que edificó sobre la roca. En el verso 26 dice, pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa y cayó y fue grande su ruina. De nada sirve un consejo para la persona que lo recibe si esa persona no aplica aquel consejo. Jesucristo nos habló en el sermón del monte respecto de los principios que deben gobernar nuestras relaciones. ¿Sabían ustedes eso? Yo creo que sí, pero de nuevo, lo obvio a veces uno lo pasa por alto. El sermón del monte trae los consejos que Jesucristo entrega a nosotros por extensión de cómo desarrollar nuestras relaciones. Tanto con Dios, tanto con los hombres que fueron hechos a imagen y semejanza de Dios. Ahora bien, de allí es donde Jesucristo dice, bueno mire, pero estos consejos tendrán o cobraran un valor si usted lo sigue. Puesto que si usted no lo sigue, bueno, va a tener que vivir el futuro de las decisiones equivocadas que usted tomó en el pasado. De hecho, cuando se usa la palabra prudente, viene del griego frónimo, que se puede traducir como sensato, cuerdor y la nueva aplicación, entonces como moros ignorantes, insensatos, fatuos.

El problema con los consejos no está al nivel de la palabra, sino a nivel del verbo.

El problema no radica a nivel del saber, sino en el nivel del hacer. Por ende y en consecuencia, vivimos en un mundo en donde estamos a un clic de diferencia respecto de prácticamente todo el conocimiento y de no tener conocimiento.

En la actualidad, como mencionaba Don Omar hace un momento atrás, esto del Google, uno tiene sus aparatos, y Googlea, que no es un verbo, podríamos decirlo, en este momento ha aceptado todavía por la real lengua española, pero es cosa de esperar un tiempo y va a hacer.

Todo lo Googleamos, si usted tiene duda respecto de cualquier cosa, no me pueden negar que ustedes no buscan su aparato de celular, como decía ese chiste, ¿verdad?

Estaba el teléfono, estaba el fax, todas las cosas que usábamos antes, y en medio hay un celular, y están todos así preguntándole, tú fuiste el que nos dejaste sin trabajo, porque ahora el celular abarca o incluye todas aquellas propiedades. Y en consecuencia, mis hermanos, estamos a un clic de poder tener acceso a todo tipo de información que queramos respecto de cualquier cosa.

Es más, ahora hay algunas aplicaciones en donde uno puede bajar distintas biblias en nuestros celulares, y podemos tener acceso en este momento, si queremos, a todas las biblias y hacer esta comparación de todos los idiomas que existan respecto de tal o cual palabra.

Y entonces, el problema no está con la información, el problema que vive el mundo no está con la información que recibe, sino con las ganas de hacer la información que recibe.

Jesucristo nos dio a través del sermón del monte las claves para desarrollar una relación armoniosa con Dios, y con los hombres que fueron hechos a imagen de Dios. ¿Cuáles son estos consejos para desarrollar una relación armoniosa con Dios? Jesucristo se explayó grandemente a este respecto. ¿Cómo desarrollar una relación armoniosa con Dios?

Aquí en Mateo, en Mateo, en el capítulo 5. Aquí encontramos... Voy a empezar a leer del versículo 1 para que entremos en materia.

Viendo la multitud, subió al monte y sentándose vinieron a él sus discípulos. Ya abriendo su boca les enseñaba diciendo, bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Es llamativo aquí la palabra que usa Mateo respecto de pobre. La palabra que fue usada aquí es P-T-O-C-H-O-I.

T-O-C-H-O-I. T-O-C-H-O-I. Y T-O-C-H-O-I deriva de un verbo que significa agacharse, encogerse. De allí la idea de mendigo. Mendigo. Mendigo es aquel individuo que necesita pedir para vivir. No es el pobre que vive apretado con el dinero que gana. No, no. La palabra que se usa aquí es mendigo. T-O-C-H-O-I. No vive de su propio trabajo, sino que necesita pedir para vivir. Pobres en espíritu son aquellos que son conscientes de su gran necesidad espiritual. De ese tipo de pobreza es la que se estaba refiriendo aquí Mateo. Los pobres en espíritu. Mendigos. Mendigos. En Isaía 66. En Isaía 66. Entonces, en el antiguo testamento, Dios hablando de Él mismo, nos dice aquí lo siguiente. En el verso 2, Isaía 66, verso 2. Mi mano hizo todas estas cosas y así todas estas cosas fueron, dice el eterno. Pero miraré a aquel que es pobre, y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra. Esta es la actitud correcta ante Dios. Somos mendigos espirituales ante Dios. Y no se calza con la idea de que si Dios no hubiese tenido misericordia de nosotros, no hay nada, nada de lo que nosotros pudiéramos decir, nosotros tenemos estas cualidades para estar frente a ustedes. Si Dios no se hubiese complacido en perdonar nuestros pecados, no tenemos ningún mérito para exigir nada. ¿No se ha podido en esa cuenta? Uno no tiene méritos para exigirle nada a Dios. Nada. Entendemos porque Dios nos ha abierto el entendimiento. Y fuimos perdonados porque Dios así lo quiso. Porque Dios así lo quiso. De hecho, aquí en Romanos 9, verso 15, le dijo a Moisés, tendré misericordia del que yo tenga misericordia. Y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quieren y del que corren, sino de Dios que tiene misericordia. Estas son palabras tan fuertes si se quiere. Mire, estamos aquí porque Dios lo quiere. ¿Estamos perdonados? Porque Dios lo quiso. Y entendemos el plan de Dios porque Dios tuvo misericordia para abrir nuestro entendimiento. Estamos aquí por la sola misericordia de Dios. Él se complació en darnos esta misericordia por su sola potestada. De allí que no es de sabios contender con Dios y preguntarse por qué Dios vio a nosotros. Mire, eso está en el tramo de Dios o en el nivel de Dios. Él sabe, Él sabe, no es de nosotros estar contendiendo. Es como aquí en Jove 40. En donde Dios le responde a Jove y le dice, ¿es de sabios contender con Dios? ¿Es de sabios contender con Dios? Dios sabe. Jove 40, en el verso 1. Dice, además, respondió el eterno a Jove y dijo, ¿es sabiduría contender con el omnipotente? El que disputa con Dios responda a esto. ¿Es de sabios contender con Dios? Estamos aquí y recibimos esta palabra porque Dios lo dispuso así. Y punto. Y entonces, cuando uno hace este tipo de reflexiones y se ve en la cuenta de cómo debemos relacionarnos ante Dios con pobreza de espíritu. Ese es el primer punto. Si uno tiene una actitud no reverente ante Dios, bueno, no se queje.

Porque la misma escritura dice, ante mí se doblará toda rodilla. Ante mí se doblará toda rodilla. Aquí, ante Dios, ningún rey, ningún ser humano tiene igualdad. Nosotros estamos aquí y necesitamos estar aquí. Porque Dios tiene esta palabra de vida que dice, mira, hemos sido perdonados por Él. Y Él nos ha dado el entendimiento para entender estas verdades. Entonces, ¿cómo iniciamos la relación con Dios? Bien aventurado los pobres de espíritu. Porque de ellos es el reino de los cielos. Y cómo continuamos desarrollando la relación con Dios. Aquí las nueve bienaventuranzas. Las nueve bienaventuranzas que marcan nuestra relación con Dios. Bienaventurado los pobres en espíritu. Porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran. Porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos. Porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos. Porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los del limpio corazón. Porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores. Porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia. Porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois. Cuando por mi causa os bituperen. Dios persiggan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo gozaos y alegraos. Porque vuestro galardón es grande en los cielos. Porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Nuestra relación con Dios se nutre a través de nuestras actitudes. Las actitudes deben marcar nuestras acciones. Nuestras buenas acciones y actitudes deben ser el seño de nuestras obrares. Nuestras acciones dan cuenta de lo que creemos. Y por eso aquí en Mateo 5-16 dice, hacía lumbre vuestra luz delante de los hombres. Para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos. Nuestras acciones dan cuenta de lo que creemos. No basta solamente con que uno crea. También ese creer debe matizar nuestras conductas. Y nuestras acciones pueden hacer que los hombres glorifiquen a Dios por nuestras buenas acciones. O también nuestras malas acciones a veces hacen que los hombres blasfemen el nombre de Dios. Esto es así. Es así. Nuestras acciones, si son en consecuencia con lo que acabamos de mencionar, enaltece el nombre de Dios. Pero si nuestras acciones no son así, el nombre de Dios es blasfemado. Eso lo dice la escritura en romanos. En el capítulo 2. Voy a empezar a leer del versículo 17. Aquí Pablo, a los judíos que vivían en Roma, les hizo... ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? Voy a empezar a leer del versículo 17. Aquí Pablo, a los judíos que vivían en Roma, les hizo... Habló palabras fuertes a los judíos que vivían en Roma. Y que se habían convertido a este camino. Dice, aquí tú tienes el sobrenombre de judío y te apoyas en la ley y te glorías en Dios. Y conoces su voluntad. Te he instruido por la ley. A pruebas lo mejor. Y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctros, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú pues que enseñas a otro, no te enseñas a ti mismo. Tú que predicas que no sea de urtar urtas. Aquí hablando de la inconsecuencia. Uno puede tomar todos los mandamientos, todos los mandamientos y hacerse esta misma pregunta. Tú que enseñas que sea de guardar el sábado. ¿Guardas el sábado? Tú que enseñas que no sea de mentir. ¿Mientes? Tú que enseñas que no sea de adulteras. ¿Adulteras? Tú que... ¿verdad? Uno puede tomar todos los mandamientos y hacer esta pregunta. Verso 22. Tú que dices que no sea de adulterar adulteras. Tú que abominas de los ídolos. ¿Cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley con infracción de la ley de Sonras a Dios. Porque como está escrito el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. ¿Qué pasa cuando nuestras acciones ponen en tela de juicio a Dios por causa de nosotros? David, el pecado de David, una de las consecuencias que tuvo el pecado de David fue precisamente provocar esto.

Aquí en Segunda de Samuel lo podemos encontrar el pecado de David. David, siendo rey, en Israel adulteró con Betsabé, esposa de uno de sus hombres leales, esposa de Urias. Y no conforme con adulterar con Betsabé, para cubrir su pecado mandó matar a Urias. Y entonces, cuando es corregido por parte de Dios, Dios le dice que los enemigos de Israel blasfemaron a causa de su pecado.

Segunda de Samuel, 12, verso 14.

Dice, más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de el eterno, el Hijo que te ha nacido ciertamente morirá.

La palabra usada para blasfemias naatz, que significa exactamente es carnecer. Los enemigos de Israel, uno se pone a pensar, ¿qué habrán dicho los enemigos de Israel? Uno hace estas reflexiones, ¿qué habrán dicho? Este es el rey de Israel. Este es el Dios de... Dios rige a la nación de Israel. Y David es el rey. Y David juzga. David oficiaba como juez. A él, Iván, y le exponían casos. Y él resolvía. Y entonces uno lo lleva, ¿verdad? O lo trae al presente. Y uno dice, ¿qué piensan las personas del mundo cuando uno peca? Porque les quiero contar que los ojos del mundo están puestos en los hijos de Dios. Es cosa que uno diga que es cristiano y los ojos del mundo se enfocan en uno. En mí, en ustedes, en todos. Los que dicen que son una cosa. Y las personas en el mundo dicen, ah, mira, vamos a ver cómo se comporta este cristiano. Y a veces, a veces nuestras acciones no están a la altura. Así, así es. No debería ser así, pero es así. Y entonces Dios nos llama la atención. Nos llama la atención. Nosotros nos relacionamos con Dios en pobreza de espíritu. Nos humillamos ante Dios, pero también debemos ser consecuentes con lo que decimos creer. Porque cuando uno transgrade las normas que uno mismo predica, entonces el mundo, cuando nos ve, no blasfeman el nombre suyo, sino que blasfeman el nombre de Dios. Y eso es lo que plantea aquí la carta a los hebreos y también aquí en el Antiguo Testamento, Segunda de Samuel 12-14, por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Dios. Nuestras acciones confirman nuestros saberes y dan cuenta de qué tanto desarrollo espiritual tenemos. ¿Cómo nos relacionamos con Dios? Primero, como dije, nuestra actitud de pobreza, luego nuestras acciones de obediencia, más también Jesús argumenta en el sermón del monte, aquí en Mateo 5-17.

¿Qué es su qué esto trae, entonces? Estos consejos. Esta escritura de Mateo 5-17 es una de las escrituras más potentes a la hora de defender nuestra fe. No sé si habían caído en esa cuenta. Muchos en el mundo cristiano en general dicen que Jesucristo cambió la ley. Podríamos decir, tocó la ley. Y ahora estamos bajo la gracia. No es necesario guardar la ley. Y el mismo Jesucristo dijo aquí, no penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de ciertos digo que hasta que pasen el cielo y la tierra ni una jota ni una tilda pasará de la ley hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseña los hombros. Muy pequeño será llamado en el reino de los cielos. Más cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Cumplir con nuestro Dios. La forma en que nos relacionamos con nuestro Dios. Ahora bien, ¿qué pasa con nuestras relaciones humanas? ¿Qué pasa con nuestras relaciones humanas? Hemos conversado en el pasado de manera sarcástica lo he mencionado y no ha sido mi afán ser sarcástico, pero todos solemos llevarnos bien con Dios. Todos los que estamos aquí solemos llevarnos bien con Dios.

El problema no está a ese nivel. El problema está a un nivel un poco más bajo, ¿verdad? ¿Cómo nos llevamos entre los seres humanos que fueron hechos a imagen y semejanza de Dios? Aquí, Jesús plantea lo siguiente. Desde el versículo 21, y ustedes pueden analizar, después en sus casas. Desde el versículo 21, en adelante, Jesús empieza a hablar de las relaciones humanas. De las relaciones humanas. Oísteis que fue dicho a los antiguos, no matarás. Y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano será culpable de juicio. Y cualquiera que diga a su hermano, Nesio, será culpable ante el concilio. Y cualquiera que le diga a Fatu, quedará expuesto al infierno de fuego. Las relaciones humanas. Aquí, la palabra a irar, enojar, viene del griego orgizón, que significa encolerizar. A irarse. Es la misma palabra que se usa en el fecios 4.26, cuando dice, ¡A iraos, pero no pequeis! ¡A iraos, pero no pequeis! No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.

Verso 23 dice, por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y anda, reconciliate primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda. Es interesante notar que lo ideal, ¿qué sería lo ideal?

Buena pregunta, ¿qué sería lo ideal? Lo ideal sería no irarse con el hermano.

Pero la escritura es curioso, dice, habla de reconciliar. ¿Cuándo se reconcilia uno? Cuando uno está enojado, así es la cosa. Y por eso es muy llamativo. Jesucristo dijo, mire, no se enojen, no se airen con el hermano. Pero, dice, si antes de presentar ofrenda, reconciliate, uno no se reconcilia si está de buena. ¿Cuándo se reconcilia uno? Cuando no está de buenas. Y uno piensa, lo ideal sería no tener este tipo de problemas. Pero, pero los tenemos. Y cuando tenemos este tipo de problemas, cuando nos hemos enojado con nuestros hermanos, lo ideal sería perdonar. Y punto, como dice 1 Corintio 6, verso 7. 1 Corintio 6, verso 7. Vayan allá, ya que todos tienen sus... ... y tienen sus cositas con las cuales yo los veo, que prácticamente desarrollan la vida entre seres humanos. Antes deseamos, esperamos, esperamos a que ustedes lleguen a la escritura. Ahora no, ahora les decimos, ¡vamos! Vayan. Entonces les pido, vayan a su escritura. No me crean a mí, vayan a su escritura. 1 Corintio 6, verso 7. Pablo, hablando los hermanos en Corintio, o Corinto, les dijo, así que, por cierto, entonces ya una falta en vosotros, que tengáis pleitos entre vosotros mismos. Así es que, tener problemas entre hermanos ya es una falta. Con razón o sin razón es una falta. Pero ¿qué pasa cuando uno ha vivido aquello? O cuando uno está viviendo aquello. Bueno, ¿qué es lo que queda? Lo que queda es el camino de la reconciliación.

¿Y cómo se desarrolla el camino de la reconciliación? El camino de la reconciliación se inicia perdonando. Perdonando. Y entonces aquí en 1 Corintio 6, verso 7, dice así que, por cierto, es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? Esto de sufrir, sufrir el agravio. Pasar por alto es agravio. ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudado? Sufrir el ser defraudado. Pasar por alto. ¿Por qué no perdonar y punto? Pero a causa de nuestra carnalidad, debemos ponernos de acuerdo. Generar una forma para ponernos de acuerdo. Mateo 5.25, eso es lo que Jesús dijo.

Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino. No sea que el adversario te entrega al juez, y al juez al algo asil y seas echado en la cárcel.

Antes que el adversario use esta situación como excusa para acusarte delante del padre. ¿Quién es el acusador?

¿Satanás? ¿Satanás?

Cualquier situación en donde haya desavenencias o conflictos. Cualquier situación en donde haya desavenencias o conflictos entre hermanos, tenemos que ingresar en el camino de la Reconciliación.

Debemos entrar en el camino de la Reconciliación. Ya sea perdonando el agravio, pasando por alto el agravio, o bien, o bien, repitiendo el patrón que aprendimos con nuestra propia vida. El patrón o paradigma que aprendimos con nuestra propia vida. O sea, perdonamos porque nosotros hemos sido perdonados. Así, simple, tan simple. Diáfano, cristalino, en Mateo 18, Mateo 18, Mateo 18, Mateo 22, Mateo 23 WHEN UNO la parábola de los dos deudores trae a colación un tema que de él que hemos estado refleccionando Nos vemos mensajes.

Y es todo un tema. Es todo un tema. Y es todo un tema porque estamos viviendo todo esto. Y el conocimiento no sirve si uno no lo aplica. El conocimiento por sí mismo no sirve. Si uno no lo hace lo que dijo Jesucristo, y si no lo aplicamos, uno se convierte en transgresor. Si uno sabe algo y no lo hace, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, la misma escritura en Santiago dice, le he contado como pecado. Y entonces aquí en Mateo 18, verso 32 dice, entonces llamándole su Señor a este súbdito en donde su Señor había perdonado una tremenda deuda, le dijo, siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné porque me rogaste.

¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo como yo tuve misericordia de ti? Ese es el paradigma. Nosotros perdonamos a nuestros hermanos porque nosotros hemos sido perdonados por nuestro Padre. Y si uno endurece su corazón y no lo hace, entonces su Señor enojado le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Se fijan aquí en Mateo 18, ya Jesucristo no puede ser más claro al respecto. Dice, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. De cierto, te digo, no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante. Las relaciones con los hermanos, el cuidado de nuestras sanas relaciones entre hermanos de una misma fe.

¿Cómo desarrollamos sanas relaciones con los hermanos de nuestra misma fe? No, lo ideal sería no tener problemas entre hermanos, pero tenemos problemas entre hermanos. Es una realidad. Uno no puede tapar el sol con una mano y no puede decir, mire, eso no es así. Eso ocurre en años atrás. Tuve que hacer una clase de hábito tabáquico en la escuela que quedaba al frente del centro de salud donde yo trabajaba. Yo me fui a hacer la clase por decirles al octavo A. Cuando estaba haciendo la clase de hábito tabáquico, los jóvenes que estaban allí dijeron, ¿sabe señor, usted, esta clase debería dárselas a los del octavo B?

Porque los del octavo B, eso sí que son fumadores. Eso sí que son jóvenes con problemas. Bueno, al tiempo después fui a hacer la clase al octavo B. Cuando estaba en mitad de la clase y los jóvenes del octavo B me dijeron, ¿esta clase usted debería dárselas a los jóvenes del octavo A? Porque los jóvenes del octavo A, eso sí que son fumadores.

Entonces cuando uno piensa en este tipo de situaciones, en este tipo de experiencias, en la iglesia de Dios, uno no puede tapar el sol con una mano y no puede decir, mire, no, no, no, no, nosotros, eso no pasa aquí. No tenemos ese tipo de problemas. No es así. No es así. Lo ideal sería no tener este tipo de problemas, pero lo real es que de vez en cuando tenemos este tipo de problemas. Y cuando tenemos este tipo de problemas, entonces lo ideal sería perdonar.

Y punto. Pero a veces se necesita conversar las cosas. Y en ese camino tenemos que iniciar este camino pensando en que vamos a perdonar. Vamos a perdonar. ¿Y por qué vamos a perdonar? Bueno, porque ese es el paradigma. Esa es la indicación, esa es la intrucción. Vamos a perdonar porque está la advertencia de que si no perdonó, entonces, pudiera ocurrir que yo tampoco sea perdoneo. El cuidado de nuestras relaciones humanas. Jesucristo habló en extenso a este respecto. Un par de escrituras más. En Mateo 5, el sermón del monte es una exposición perfecta de cómo debemos tener relaciones humanas saludables.

Verso 27, 5, verso 27, oísteis, que fue dicho, no cometerás a Duterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para acodiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Es interesante aquí el mandamiento responsabiliza al varón. El mandamiento responsabiliza al varón. Si ustedes quieren lo leen, en exo 20, verso 17, ¿qué es lo que dice? No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo. No obstante, cuando había este tipo de pecado, ambos morían en Levítico 20, verso 10, si un hombre cometiera a Duterio con la mujer de su prójimo, el adultero y la adultera indefectiblemente serán muertos.

Pero la responsabilidad a quien se reentregaba el mandamiento, al varón. No codiciarás la mujer de tu prójimo. Y aquí, entonces, Jesucristo dice, por tanto, si tu ojo derecho te hizo ocasión de caer, sácalo y échalo de ti las precauciones que hay que tener. Apartate, huye, aléjate del peligro. Se parece al consejo que le dio Pablo a Timo Teo.

¡Huye de las pasiones juveniles! ¡Huye! No te quedes ahí a dialogar, a pensar, a reflexionar. No, porque si uno hace aquello, entonces el riesgo de que el pecado lo inunde a uno es tremendamente alto. Verso 31, también fue dicho cualquiera que repudia a su mujer de la carta de divorcio, pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adulterie y el que se casa con la repudiada comete a adulterio, no tomar el matrimonio a la ligera.

Uno piensa en la actualidad las razones por las cuales las personas se divorcen antes del año. En este momento en Chile, Chile está viviendo una crisis con respecto a los matrimonios increíbles. Puedo leer 11 de agosto del 2017. Emol.com, aunque la cifra general de divorcios ha mantenido relativamente estable en el país en los últimos años, en torno a 50 mil al año. 50 mil divorcios al año. Hay un fenómeno que llama la atención. Hay un aumento sostenido en el número de pareja que se divorcian luego de estar pocos años casadas. Así lo muestran los datos del registro civil, que indican que en la última década el número de divorcios en matrimonios que han durado cinco años o menos aumentaron en un 525 por ciento, pasando de ser 578 en el 2006 a 3035 en el año 2016.

Y las razones por las cuales se divorcian en Chile, infedilidad, inmadurez, infertilidad y problemas económicos.

Jesucristo nos dijo cualquiera que repudia a su mujer de la carta de divorcio, pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adulteria y el que se casa con la repudiada, comete a adulteria. En el mundo vemos que el matrimonio cada vez sufre más. Eso es lo que uno ve en las estadísticas. El registro civil de Santiago Centro está lleno de peticiones de matrimonio en el primer piso y en el segundo piso está lleno de peticiones de divorcio.

Tanto centros como salen. Y ahora las estadísticas dicen que menos de cinco años, y es más, no tengo la estadística, pero lo último que leí era la enorme cantidad de matrimonios que se divorcian antes del año. Menos de un año. ¿Por qué? Porque toman el matrimonio a la ligera. El matrimonio a la ligera. Y es un pacto que uno hace ante los hombres y ante Dios, cuando uno se casa.

Y en consecuencia, eso merece todo nuestro respeto. Todo nuestro respeto. Los matrimonios son santos ante Dios y han sido consagrados ante Dios. Pero el mundo vive su camino. Pero, pero, lo que estoy leyendo, Jesús lo dijo a la comunidad de creyentes. No a los incrédulos.

Jesucristo, ustedes lo pueden ver, sus discípulos se sentaron alrededor de Él para escuchar la palabra. Y todos los que querían escuchar a Jesucristo estaban allí reunidos. Por lo tanto, este mensaje no es un mensaje al mundo, es un mensaje para nosotros.

Y por lo tanto, debiéramos estar constantemente repasando estos consejos que Jesucristo nos dio a nosotros.

Una última escritura, una última escritura. Todo el capítulo, o dijéramos, no todo el capítulo, todo el sermón. Porque no se olviden que los capítulos y los versículos fueron agregados en el siglo XVIII o XIX en Inglaterra. Pero en los originales no existen los capítulos y los versículos. En consecuencia, el sermón del monta comienza en Mateo V y termina en Mateo VII.

Y por tiempo no lo voy a poder tocar a plenitud, pero la tarea para todos nosotros es poderlo repasar en casa. Poderlo repasar en casa. ¿Alguna vez uno no sabe qué tema o cómo hacerlo para estudiar la Biblia? Bueno, esta es una muy buena idea de repaso general respecto de todas nuestras acciones en este devenir cristiano. Capítulo 6, verso 25. Por tanto digo, no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido. Aquí, Jesucristo, dándonos las claves para poder priorizar las cosas.

El techo y la comida es una promesa para los hijos de Dios. Dios lo ha prometido así. A los que aman a Dios, Dios le provee el alimento. No siempre uno, porque ocurre con el orgullo humano, por la carnalidad de uno. Uno quiere proveer, uno quiere ser el proveedor, el gestador, el todo. Pero es Dios el quien rega las cosas.

Si uno cumple con Dios, Dios cumple con uno. Eso es una promesa. Y aquí, verso 33 dice, más buscar primeramente el reino de Dios y su justicia. Y todas estas cosas serán añadidas. Eso es una promesa. Si uno cumple con Dios, Dios abre las puertas de los cielos.

A veces, han pensado a ustedes que algunas veces uno restringe a Dios. Han llegado a ustedes a esa conclusión. Uno restringe a Dios. Y uno podrá decir, bueno, uno podrá restringir a Dios. Sí. Sí. Dios dice que si uno cumple con él, devolviéndole a él parte de nuestros ingresos, Él va a abrir las puertas de los cielos. Él abre las puertas de los cielos. Incluso dice hasta que sobreabunde. ¿Qué pasa si uno no lo hace? Igual Dios nos va a bendecir, aunque uno transgreda. Por misericordia, Dios, el techo y la comida uno nunca le fallan. Pero a veces uno restringe las bendiciones. ¿Por qué? Bueno, porque priman otros tesoros. A veces nuestra mente no está enfocada en Dios ni en sus consejos. Jesucristo nos dio los consejos para aprender a vivir de manera armoniosa con Dios. Y también para aprender a vivir de manera armoniosa con los hombres que fueron hechos a imagen y semejanza de Dios. Y además, que tienen el mismo llamamiento que estamos teniendo nosotros. Jesucristo nos dio los consejos para aprender a vivir en armonía en la iglesia. Si seguimos sus consejos, tendremos una vida llena y plena. Llena y plena de enormes bendiciones, como mencionaba Don Omar hace un momento atrás. Enormes bendiciones que abarcan espacios o áreas que son increíbles. La paz, por ejemplo. Si seguimos sus consejos, tendremos una vida llena y plena. Pero está el riesgo. ¿Qué pasa si no seguimos los consejos? Si no seguimos los consejos, podemos terminar como los casos o el caso mencionado por Andréño aquí en el mercurio, en la página 3.

Podemos seguir igual. Si seguimos los consejos, podemos ser hombres prudentes que van a venir los problemas, pero vamos a poder resistir. Pero si no cumplimos con nuestra parte, pueden venir los problemas y esos problemas pueden terminar con nuestras vidas espirituales.

Pidamosle a Dios que nos dé el valor. El valor no basta con reconocer los problemas, no basta con hacer un buen diagnóstico. Hay que tener el valor para poder salir airosos ante todos los vicisitudes que Dios nos entrega en esta vida. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.