Si corriste con los de a pie

Una de las características de las vidas de los hombres y mujeres de Dios, es que constantemente tendrán que esforzarse más para acercarse a la meta prometida.

Transcripción

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Una de las realidades que nos ocurren a todos los que somos en cierta medida viajeros es que cada viaje resulta ser evocador. La evocación es definida como recuerdo y cada viaje resulta ser evocador de épocas pasadas, en particular cuando uno viaja a las zonas que vieron el despertar de nuestra mente y corazón al saber de la verdad y del camino de la verdad. Y bajo esa mirada o perspectiva puedo decir que en mis recuerdos hay un mensaje que recibí hace muchos años y cuando viajo al sur uno tiende a acordarse de aquellas cosas que lo impactaron en aquellos años y debo decirles que el mensaje que recibí hace fácilmente unos 20 años impactó en aquel entonces mi vida y ahora que ya soy algo mayor cuando recuerdo también me impacta. Ya no como cosa pasada sino más bien como un mensaje que podríamos decir permanece actual siempre y este mensaje se nutre de una respuesta que Dios le entregó a Jeremías y que desde el pasado remoto llega hasta el día de hoy y yo lo siento tan vigente y tan inspirador como cuando fue entregado. Jeremías es reconocido en el mundo de la Biblia y de los que estudian la Biblia como un profeta que solía reclamar, que solía reclamar de hecho le llaman el profeta reclamón y si bien es cierto Jeremías expresa su frustración respecto de la situación que él vivía no debemos olvidar que Jeremías fue uno de los profetas que tuvo la misión de declararle a la nación de juda que tendría una suerte parecida a lo que había vivido la casa de Israel, su hermana y la casa de Israel todos recordamos que fueron exiliados, fueron capturados por el mundo asirio y fueron sacados de su tierra y fueron llevados a tierras lejanas y finalmente desaparecieron y Jeremías tuvo la misión de decir palabras pocogratas a la nación de juda. Les declaró como Dios veía a la nación de juda y Jeremías tuvo, esto del profeta recibió una orden y el profeta al recibir la orden Dios le dice, mira vas a ir y dirás lo que yo te digo que hagas y Jeremías obedeció y como digo tuvo la misión de predicar en el ocaso de juda. Jeremías tuvo que predicar a un pueblo que no quería escuchar, no es lo mismo predicar a un pueblo que quiere escuchar que predicar a un pueblo que no quiere escuchar, son dos experiencias muy diferentes y Jeremías tuvo esta misión, tuvo que decir lo que Dios le manda todo a decir, a juda a una tribu rebelde y aquí o algunos pasajes aquí en Jeremías 1.18, en Jeremías 1.18, Dios le dice a Jeremías cómo iba a hacer su, su trabajo profético y vamos a ver que es cierto, uno dice Jeremías fue un profeta reclamón pero él vivió en una época difícil y compleja, tuvo que predicarle a un pueblo que no quería escuchar, a un pueblo que se corrompió desde sus bases, desde sus liderazgos abarcando todo, todo, todos los ítems que uno puede encontrar en una sociedad, esto es desde el liderazgo como decimos en Chile, desde Rey a Paje, en Judá, en los años, previos al exilio, previos a ser capturados y llevados a Babilonia por Nabucodonosol, en Jerusalén se veían cosas que increíbles desde el punto de vista del pecado y entonces aquí en Jeremías 1 18, Dios le dice a Jeremías lo siguiente, dice porque es aquí yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes y el pueblo de la tierra. Jeremías predica en contra de los reyes, en contra de sus príncipes, en contra de los sacerdotes, en contra del pueblo, en la versión de lenguaje simple, dice yo te haré tan fuerte como un poste de hierro, como un portón de bronce, como una ciudad amurallada, vas a enfrentarte a todas las autoridades de Judá.

Jeremías tuvo una misión potente en una época difícil y uno piensa también, debe haber tenido un ministerio algo solitario, me imagino, me imagino.

Jeremías tuvo la misión de predicar la palabra de Dios a un pueblo que se había corrompido en todas sus instancias. Un botón, un botón solamente, en Jeremías 5.

En Jeremías 5 podríamos decir que es una declaración del estado moral de la ciudad que representaba a Dios. ¿Se imagina?

Lo que estoy diciendo, la descripción de Jerusalén en la época de Jeremías y Jerusalén es la ciudad de paz. En Jerusalén estaba el templo y se invocaba el nombre de Dios.

Y entonces aquí vemos, dice, verso 1, recorrer las calles de Jerusalén y mirad ahora e informamos, buscad en sus plazas a ver si hayáis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad y yo la perdonaré.

Dios le dice, por inspiración a Jeremías que escriba esto, mira, buscad en la ciudad a ver si encuentras a alguien. Y bueno, uno podría decir, ¿y de quiénes están hablando? ¿De quiénes están hablando? Están hablando ahí del pueblo, ¿verdad? Que invocaba a Dios. Y dice, aunque digan, vive el Eterno, juran falsamente. Dice, ¡oh eterno, no miran tus ojos a la verdad! Los azotaste y no les dolió. Esta rebeldía.

Como un padre quiere corregir a un hijo, una de las tragedias más grandes para un padre, cuando un padre corriga a su hijo, es cuando el hijo es incorregible. Incorregible. A través de la historia hay momentos en la vida en donde hay personas que han tenido esta experiencia de tener un hijo incorregible. Cuando es pequeño muestran esa rebeldía y uno como padre trata de corregirlos, pero llega un momento en donde ya el niño no se deja corregir. Y aquí Dios le dice, los azotaste y ya no les duele. Ya llega un punto en donde ya no hay corrección. Dice, los consumiste y no quisieron recibir corrección. Dice, endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Pero yo dije ciertamente, estos son pobres, han enlococido, pues no conocen el camino del eterno, el juicio de su Dios. Y aquí dice, iré a los grandes y les hablaré a los líderes. A ver si tienen otra conducta. Y dice aquí, iré a los grandes y les hablaré porque ellos conocen el camino del eterno, el juicio de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron sus coyundas. Por tanto, el león de la selva los matará, los destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus ciudades, cualquiera que de ellas saliera será arrebatado. Porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus deslealtades. ¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron y juraron por lo que no es Dios. Los sacíe y adulteraron y en casa de Ramera se juntaron en compañías. Y aquí el versículo 8 describe una condición moral que es increíble, mente negativa. Dice, como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo. Esto es una descripción fuerte, porque hay que ver, hay que ver la conducta de los hombres. Ya sin ningún respeto, sin ningún respeto por nada. Ni siquiera, porque si la mujer es casada, estaba verdad con la protección de su esposo. Ya ni siquiera había eso. Y Jeremías tuvo que predicar a esta nación, a esta nación, que se había alejado de Dios desde el Rey hasta el Paje. ¿Cómo se comportaron las personas a quienes él les predicó? Bueno, los familiares de Jeremías, que eran sacerdotes, querían matarlo.

Ustedes pueden ver, o imaginarse el cuadro. Aquí en Jeremías 11, 18, dice, el eterno me lo hizo saber y lo conocí, entonces me hiciste ver sus obras. Y yo era como cordero inocente que llevan a degollar, pues no entendía que maquinaban designios contra mí, diciendo, destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya más memoria de su nombre. Así pensaban los familiares de él, de Jeremías, sus hermanos sacerdotes. En Jeremías 12, verso 6, dice, porque aún tus hermanos y la casa de tu padre, aún ellos se levantaron contra ti, aún ellos dieron grito en pos de ti.

¿Se imagina? Jeremías tuvo que predicar a una nación corrompida, y él tuvo la misión de entregar la palabra a un mundo que se había corrompido, a un mundo que no quería ser enseñado, a un mundo que no quería ser corregido. Y entonces, en esta realidad que tuvo que enfrentar Jeremías, de sus hermanos, de su nación, de sus líderes, hace un planteamiento que uno lo encuentra sincero, porque él plantea a Dios lo siguiente. En Jeremías 12, dice aquí, ¿Justo eres tú o eterno? Justo eres tú o eterno para que yo discute contigo. Entonces aquí viene Jeremías y dice, Sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos y tienen bien todos los que se portan deslealmente?

Jeremías plantea aquí algo en lo cual todos alguna vez, por lo menos a nivel personal, uno lo piensa. ¿Por qué es prosperado el malo? A veces uno ve aquello, a veces uno ve que los malos viven bien, viven bien. Algunas veces uno ve a los malos llegar hasta tener una larga y extensa vida. Y a veces uno ve a los malos morir rodeados de sus familiares en buena vejez. Tranquilo. Uno lo ve. Y entonces a veces uno hace estas preguntas. Bueno, ¿por qué es prosperado el camino de los impíos? A veces uno hace comparaciones rodeosas y no es que uno ande haciendo comparaciones odiosas, pero a veces uno hace comparaciones odiosas.

Por ejemplo, aquí en Malacías 3, en el verso 5, 15, a veces uno dice bienaventurados son los soberbios y los que hacen impiedad no solo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. Claro, a veces uno dice aquello en la frustración que le genera este tipo de situaciones. Jeremías le tocó predicar en una época difícil, en una época en donde, y piensen ustedes, no solo no es que no le hicieran caso a Jeremías, sino que se volvieron contra Jeremías.

Este hombre nos arruina el día, este hombre nos echa a perderla o tener... estamos pasándola bien, y aquí viene Jeremías, y nos viene a decir que vamos a ser conquistados, que tenemos que cambiar... no, no, no, matémoslo. Vamos a callar la causa de nuestros dolores de cabeza. Y entonces uno puede entender que Jeremías plantea esto. Y aquí podemos seguir leyendo en Jeremías 12, en Jeremías 12, en el siguiente versículo. Dice, los plantaste y echaron raíces, crecieron y dieron fruto, cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus corazones.

Verso 3, pero tú, o eterno, me conoces, me viste y probaste mi corazón para contigo, arrebatalos como ovejas para el de guayadero y señalalos para el día de la matanza, hasta cuando estará de cierta la tierra y marchita la hierba de todo el campo por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados y las aves, porque dijeron no verá Dios nuestro fin. Las consecuencias de los pecados generan daño, no solo a nivel personal. También a nivel de la naturaleza. Yo no lo puede ver también en la actualidad. Las personas codician, las personas mienten, las personas por codicia destruyen la naturaleza.

El pecado es la codicia, pero la naturaleza es la que vive las consecuencias. Y en el siguiente versículo, aquí es donde está la respuesta que Dios le da y que con los años he podido ver que esta respuesta que aparece en el versículo cinco es una respuesta que traciende la época y las épocas. Y que desde el pasado remoto se alza en el presente como un faro y que nos ayuda a comprender el mundo y nos ayuda a comprender nuestra vida. Y entonces quiero leerles en el versículo cinco Dios le contesta a Jeremías con una de las frases más conmovedoras e inspiradoras que podemos encontrar en las escrituras.

Como digo, es una de las claves en la vida del hombre de Dios. Jeremías 12, versículo cinco. Si corriste con los de a pie y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán?

Dios le contesta con una de las frases más inspiradoras y no estoy diciendo que las otras no sean inspiradoras, estoy diciendo que esta frase es una frase muy inspiradora porque habla de una de las claves de la vida del hombre de Dios. La vida del hombre de Dios es comparable a un ascenso y los asensos demandan siempre más. Y los asensos demandan siempre más, no menos.

¿Ha pensado usted en aquello? ¿Ha pensado usted que si usted va subiendo una colina, siempre va a demandar más energía subir esa colina? No es que uno se acostumbre con el tiempo, uno suele pensar aquello, ¿verdad? Los atletas no es que logran fortalecer sus músculos, sus sistemas cardiorespiratorios y después les cuesta menos subir. No, uno se va adaptando, pero uno requiere de más energía para subir y uno requiere de más trabajo y más esfuerzo. Lo que se conoce como la oxidación celular, se requieren más mitocondrias para generar más energía y nuestro sistema se adapta, pero se adapta produciendo más mitocondrias para producir más energía. Así es la cosa. El desarrollo del carácter, el desarrollo del espíritu, el desarrollo de la vida siempre lleva implícito la palabra más, no la palabra menos.

La vida del hombre de Dios requiere y demanda más. La vida del creyente es una vida en ascenso, siempre. Y si en esta vida de ascenso uno no puede lidiar con las vallas pequeñas, entonces eso es lo que Dios le está diciendo aquí a Jeremías. Si no puedes con las vallas pequeñas, ¿cómo lo vas a hacer cuando te enfrentes a vallas mayores? Si uno no puede con lo pequeño podrá contender con lo grande, la vida del hombre de Dios trae esta firma, o esta huella, o esta impronta.

Si uno no puede lidiar con lo pequeño, no puede lidiar con lo grande. La vida del creyente demanda del creyente más, más, siempre. De allí que las escrituras estén llenos con ejemplos, con historias, con analogías, con parábolas, con exéteras, que hacen hincapié en esta frase. Somos combinados por la palabra a dar más, y no menos. En el desarrollo de nuestras vidas debemos dar más. Pablo lo aprendió muy bien. Pablo tuvo que aprender este principio en vida.

Y en vida él aprendió que la vida del creyente demanda más. Y por eso aquí, en primera de Corintios 9.24, cuando él está hablando de los atletas, él dice esto. Primera de Corintios 9, verso 24. No sabéis que los que corren en el estadio todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio. Y entonces dice correr de tal manera que lo obtengáis, que obtengáis el premio. Y dice aquí todo aquel que lucha de todo se abstiene. Ellos a la verdad para recibir una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible.

Así que yo de esta manera corro, no como a la aventura, de esta manera peleo, no como a quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre. No sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. La vida del creyente demanda siempre más como los atletas. Siempre uno piensa en la vida de cualquier atleta, en cualquier lugar del mundo, sea aquí en Latinoamérica, sea en Europa, sea en África, sea en donde usted esté pensando. La vida de un atleta demanda siempre más como logra uno vencer sus propias metas, si no es dando más, como logra uno la perfección en cualquier área, si no es dando más, más esfuerzo, más sudor, más lágrimas, más lo que usted quiera para alcanzar las metas.

Como la vida de un soldado, como la vida de un labrador, como la vida de un agricultor para hacer producir la tierra, hay que trabajar. Y el trabajo consiste ya sea en despedregar, sacar las piedras, sacar las malezas. Conversábamos con nuestros hermanos en el sur, como ha llovido tanto en el sur que las temperaturas han estado más altas, entonces todas las siembras se han llenado de malezas. Y entonces para que la tierra produzca su fruto, han tenido que trabajar mucho más que años anteriores, porque la maleza tiene una tasa de reproducción mucho mayor que las verduras que son comestibles. Y entonces han tenido que trabajar mucho, mucho más.

La vida del cristiano demanda más, no menos. Siempre debemos estar dispuestos a dar más sacrificio, más renuncia. Si uno reflexiona cómo se entrena una atleta, usted cree que la vida de los atletas no demanda energía. Demanda energía, por supuesto.

Usted cree que un agricultor no demanda tiempo, energía, paciencia, demanda tiempo, más tiempo. Mientras más maleza hay, más tiempo para hacer producir su tierra. Si no limpia su tierra, la tierra se llena de maleza, si no produce el fruto que está esperando. Producir fruto demanda de nosotros más, y no menos. Somos combinados por la palabra a dar más siempre. Y cuando uno piensa en crecimiento, ¿qué es lo que uno está pensando? ¿Está pensando en dar más y no menos? Por ejemplo, la parábola de los talentos lleva implícito esta marca. La parábola de los talentos lleva implícito esta marca. Mateo 25, verso 14.

Dice aquí, Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y le entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, ya otro dos, ya otro uno. A cada uno conforme a su capacidad, y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo, el que había recibido dos ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y acabó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo, Señor, cinco talentos, me entregaste. Aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su Señor le dijo bien, buen siervo y fiel. Sobre poco ha sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor. El crecimiento demanda de nosotros más. ¿Cómo hizo este hombre para hacer producir el dinero? Bueno, la escritura no lo dice, porque es una parábola. Pero lo que se dice es que produjo el doble. Y después el otro, el caso de los dos, produjo el doble. Pero aquí la escritura no es benigna. Con quien no produjo. Porque el que no produjo, qué fue de diferente con los otros dos. Hay una diferencia.

No trabajo, no dio más. No dio más. Y haciendo la analogía, el Señor esperaba más. Otra escritura. En Lucas 12, en Lucas 12, hablando del siervo infiel, y haciéndolo y comparándolo con el siervo fiel. Lucas 12. Vamos acá. Lucas 12. En el verso 35. Vamos a empezar a leer de allí. Dice, está enseñidos vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas, y vosotros seré semejantes a hombres que aguardan a que su Señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame le abran enseguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su Señor, cuando venga a allí velando, de ciertos digo que se señirá, y hará que se sienten a la mesa y vendrá a servirles. Y aunque venga la segunda vigilia, y aunque venga la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Y entonces aquí la pregunta, bueno, para mantenerse en vela, ¿qué se requiere?

¿Qué se requiere? Se requiere más de nosotros, porque hay que ver que mantenerse despierto cuando todos están durmiendo, a uno le da sueño igual. Si pese a usted, no hace estas analogías, ¿verdad? Pasada las doce de la noche, ya todos entran en silencio, y para mantenerse despierto hay que ver que cuesta. Hay que ver que cuesta. Y si se despierta cuando todos duermen, demanda más de nosotros. No menos, no menos.

Y entonces aquí en verso 41, entonces Pedro le dijo a Jesucristo, Señor, dices esta parábola a nosotros, o también a todos, y dijo el Señor, ¿quién es el mayor domo fiel y prudente, al cual su Señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración, un aventurado aquel siervo al cual cuando su Señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes, más de aquel siervo diger en su corazón.

Mi Señor, tarde en venir, y comenzar a golpear a los criados, ya las criadas, ya comer y beber y embriagarse, vendrá el Señor de aquel siervo, en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Más el que sin conocer la hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco, porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

La práctica de las cosas. Dios tiene una expectativa con nosotros. Cada día que pasa soy, o estoy, o tomo más conciencia a este respecto. Somos responsables de lo que sabemos. Y Dios ha compartido con nosotros las arras del Espíritu Santo. Y somos responsables de ello. Podemos decir, mire, acusar ignorancia. No podemos acusar ignorancia, porque somos conscientes. Dios ha compartido con nosotros las arras del Espíritu Santo. Y somos combinados por la palabra a trabajar en ello. A producir frutos, o a producir el fruto del Espíritu Santo que mora en nosotros. Por favor, gozo, paz, paciencia, venimidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. O dominio propio, como traduce mejor la versión del lenguaje simple al respecto. La práctica de las cosas demanda de nosotros más y no menos. En el breo cinco. En el breo cinco. Dice aquí acerca de esto. Tenemos mucho que decir y difícil de explicar por cuánto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Ya habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. La palabra crecimiento lleva implícito la idea de dar más, resistir más, entender más. La palabra crecimiento lleva implícito la idea de dar más, resistir más, entender más.

Un niño no puede resistir lo que resiste a un hombre. Eso es, Dios opera con lógica, con lógica. Un niño no puede resistir lo que resiste a un hombre. A un niño uno no le puede exigir cosas de hombre. Las cosas de hombre a quienes se les exige, a los hombres, a los hombres. Y la práctica de lo que sabemos permite que podamos crecer. La práctica de lo que sabemos. La leche es para los niños. Los alimentos sólidos para los hombres, grandes. Cuando uno entiende más, por ejemplo, puede sintetizar más. Yo recuerdo, o me recuerdo, ahora que ya está cerca la prueba de aptitud. Que ya no se llama prueba de aptitud.

Bueno, así la conocí yo. Yo me recuerdo que uno de los ítems en verbal, que me fue mal, por supuesto, era ponerle un título a un texto. A un texto. Y para eso hay que tener capacidad de síntesis. A Jesucristo también le preguntaron, por ejemplo, ¿cuál es el primer y grande mandamiento de todos? Y Jesucristo, verdad que fue el hacedor de todas las cosas, pudo responder y decir el primer y grande mandamiento es, aquí en marcos 12, 28, acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar y sabía que les había respondido bien. Jesucristo había respondido la pregunta anterior, que era respecto de la resurrección. Le preguntó cuál es el primer mandamiento de todos. Jesús le respondió, marcos 12, 29, el primer mandamiento de todos es, oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarazas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con toda tus fuerzas. Este es el principal mandamiento y el segundo es semejante. Amarazas a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Entonces el escriba dijo bien, maestro, verdad has dicho que uno es Dios y no hay otro fuera de Él.

Y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con todo el alma y con todas las fuerzas, llamar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaultos y los sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo, no estás lejos del reino de Dios. Jesús resumió toda la ley. En dos mandamientos. Amar a Dios y amar al prójimo.

¿Se han puesto a pensar que Jesús resumió y condensó el todo en tres versículos? El todo en tres versículos. ¿Y cómo se expresan y amplían esos tres versículos? Bueno, en la relación que tenemos con nuestro Padre, los primeros cuatro mandamientos expresados allí en Éxodo 20. Y amar a nuestro prójimo, cómo se resume o cómo se amplía con los seis mandamientos que tienen que ver con las relaciones humanas. Con las relaciones humanas. ¿Cómo desarrollo relaciones humanas, sanas y saludables con mis hermanos? Aquí está la escritura, lo menciona. Vayamos a Éxodo 20.

En el verso 12.

Éxodo 20. En el verso 12.

Honra tu Padre y a tu Madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el eterno tu Dios te da. Es tan interesante esta escritura porque lo hemos conversado en el pasado, pero vale la pena repasar aquello. Aquí el mandamiento es honrar a tu Padre y a tu Madre. Ese es el mandamiento. No hay excusas a este respecto. No, es que yo tuve una relación no muy buena con mi papá. Yo no dice eso. Dios dice, honra a tu Padre y a tu Madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el eterno tu Dios te da. No matarás, no cometerás adultelio, no hurtarás, no hablarás contra tu posprójimo falso testimonio.

No codiciarás la casa de tu posprójimo, no codiciarás la mujer de tu posprójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su huey, ni su asno, ni cosa alguna de tu posprójimo. ¿Cómo mantener sanas relaciones humanas con nuestro posprójimo cumpliendo con los mandamientos? ¡Cumpiendo con los mandamientos!

Sin excepción, sin excusas, sin justificación.

¿Y cómo se expresan estos diez mandamientos de manera práctica?

¿Hay una manera teórica? Ya hay una manera práctica. La manera teórica es que uno sabe los mandamientos.

Y una manera práctica es que uno sabe los mandamientos y los cumple.

Del saber al hacer, a veces, hay un trecho muy grande. Muy grande. Y no debería haber trecho grande. No debería haber trecho grande.

Jesucristo se explayó en el cómo avanzar en la aplicación práctica.

Jesucristo se explayó en el cómo avanzar en la aplicación práctica de los mandamientos.

Por tiempo no vamos a desarrollarlos todos, pero el sermón del monte están expresados. Es expresados la ampliación de los mandamientos.

Mateo 5.17. Aquí una de las escrituras claves. Cuando las personas se confunden pensando que Jesucristo vino a abolir los mandamientos.

Jesucristo no vino a abolir ningún mandamiento. Jesucristo vino a darle la forma completa a los mandamientos. Mateo 5.17. No he pensado que he venido para abrogar la ley o los profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir. Aquí la palabra cumplir es plero, dar su forma completa.

Aquí en el verso 21, por ejemplo, oísteis que fue dicho a los antiguos, no matarás uno de los mandamientos de Exodus 20. No matarás. Y cualquiera que matara será culpable de juicio. ¿Cómo Jesucristo profundiza este mandamiento?

Dice, pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano será culpable de juicio. Y cualquiera que diga necio a su hermano será culpable ante el concilio. Y cualquiera que le diga fatuo quedará expuesto al infierno de fuego. Aquí, Jesucristo dando profundizando este principio de no matar. Porque a veces uno no mata físicamente, pero piensa en agredir al hermano. Piensa en matarlo mentalmente. De hecho, lo asesina mentalmente. Tenía un amigo de la universidad que él decía que cuando se enojaba con alguna persona, él en su mente se imaginaba un telescopio que tiene esa crucecita. ¿Verdad? Apuntaba. Imaginaba a la persona y le disparaba mentalmente. Rarva.

Ni siquiera puedo decir su nombre. Y lo tengo aquí en la punta de la lengua. Él era violento. Y se entrenaba todos los días. ¿Cómo mataron las técnicas de cómo matar a un hombre? Yujitsu y todas aquellas cosas. A veces uno no mata a la persona, pero la mata aquí. Y Jesucristo dijo, mire, no. No, eso no es correcto. Se fijan, esto es avanzar un poco más. El camino del cristiano demanda más de nosotros. Lo que nos da es saber las cosas. Es ir un poco más allá. Y eso demanda crecimiento. Por supuesto. Por ejemplo, verso 27. Hoy este es que fue dicho no cometerás a adulterio. Mandamiento expresado allí en exodo 20. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer y iniciarla, ya adulteró con ella en su corazón. A veces uno no adultera. Pero ¿y qué pasa con su mente? Bueno, el camino del cristiano demanda más. Demanda más, no menos.

Mateo 5.38. Hoy este es que fue dicho ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo no resistáis al que es malo. Antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vúélvele también la otra. Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa.

Capítulo 6 de Mateo, capítulo 7 de Mateo, está profundidad, que requiere de nosotros mucho más, mucho más y no menos. La práctica diaria de los mandamientos debiera ir haciéndonos cumplir mejor. Pero si no nos cumple, ¿cómo va a mejorar? ¿Cómo va a profundizar? Al final de nuestros días debiéramos tener características en donde la carnalidad haya sido dejada atrás, como muestra de nuestro cambio.

El desarrollo espiritual se nota a través de los frutos espirituales, el desarrollo y el crecimiento de manda de nosotros más. Palabras como avanzar. ¿Qué es avanzar? ¿Va implícito a dar más? ¿Caminar más? Crecer es más, no es menos. ¿Aumentar es más? ¿Resistir es más? ¿Persistir es más? ¿Ganar es más? ¿Dejar atrás es más? Aquí en Filipenses, en Filipenses, Pablo, nuestro amado hermano Pablo, llegó a conclusiones de vida. Uno puede pensar o reflexionar en la vida de Pablo. Y uno cae en la cuenta que la vida de Pablo fue siempre más, y no menos. Comenzó de una manera y fue avanzando a través del tiempo. Eso no significa que no se haya equivocado, eso no significa, como él mismo dice allí en Primera de Corintios 7, cuando se analiza a sí mismo en donde él dice, miserable de mi pecador. Eso no significa que no haya vuelto a pecar nunca más en su vida. No, pero la vida de Pablo da cuenta de un proceso de cambio y de trabajo personal, profundo. No fue una vida en piloto automático. Fue una vida de trabajo en donde él tuvo que trabajar consigo mismo.

En Felipe en ces tres dice aquí, en el verso 7, dice, pero ¿cuántas cosas eran para mí ganancia? Las he estimado como pérdida por amor de Cristo, y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe, a fin de conocerle y el poder de su reacción y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos, no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro así de aquello para lo cual fui también nacido por Cristo Jesús. Dice, hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidándome, olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del Supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Y aquí hay una pregunta, prosigo a la meta. ¿Qué palabra lleva implícito?

Más, más, porque avanzar es más. La respuesta que le dio Dios a Jeremías nos pone en la perspectiva de lo correcto. Lo correcto ante los ojos de Dios es que seamos capaces de avanzar y de dar más, porque la pregunta que debemos hacernos es, si no hemos dado más, si hemos dado menos, ¿qué pasará? ¿Qué pasará si después de haber corrido muchos años uno se da cuenta que ha dado menos? ¿Qué pasa si corriendo con los de a pie no hemos resistido? ¿Podremos pedir más? Si uno compara su vida con la vida de algunos héroes de la fe, ¿podremos pedir como caleo a sus 85 años que cumplan la promesa? ¿Se acuerdan de caleo? A mí me impresiona caleo, siempre me ha impresionado. Aquí, en José 14, habían pasado 45 años desde que él y José y los otros 10 hombres habían salido a recorrer la tierra de Israel y habían vuelto con noticias extraordinarias de una tierra que fluía leche y miel en donde había un racimo. ¿Se acuerdan del racimo? Lo han hecho en monitos animados o en dibujos animados, en donde se vea a dos hombres, cargando unas uvones que parecían, no sé, manzanas o melones. ¿Se imaginan un racimón de esa índole? Y estos hombres vinieron con esas noticias al pueblo, pero los otros 10 no se fijaron en el fruto de la tierra. Los otros se fijaron en los gigantes, era todo grande. La fruta era grande y los hombres también eran grandes, las casas también eran grandes y en vez de fijarse en las propiedades grandes que iban a recibir, dijeron, ¿oí los habitantes grandes que hay aquí? No, nosotros no vamos a poder con ellos. Bueno, pero pasan 45 años y aquí vamos a ver qué es lo que pasa cuando uno durante un tiempo como son 45 años ha dado más. Vamos a verlo. Y aquí en Josué 14, aquí la Escritura dice en el verso 6, y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón, y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo, pero yo cumplí siguiendo el eterno mi Dios. Entonces Moisés juró diciendo, ciertamente, la tierra que oyó tu pie será para ti. ¿Se imaginan? La tierra que oyó tu pie. Aquí Caled fue reconocer la tierra, y por el lugar donde él pasó Dios le dijo, porque tú viste lo que yo quería que tuviéras, las promisas, esa tierra va a ser tuya. Y entonces aquí pasan 45 años y dice, será para ti y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo al eterno mi Dios. Ahora bien, el eterno me ha hecho vivir como él dijo. Esto es 45 años. Desde el tiempo que el eterno habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto, y ahora he aquí, hoy soy de edad de 85 años.

Y dice aquí, todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió. ¿Cuál era mi fuerza? Entonces tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir, y para entrar. Uno ve ahí un hombre que ha dado más, ha dado más, no menos. Y dice aquí, dame pues ahora este monte del cual habló el eterno aquel día, porque tú oíste en aquel día que los anaseos están allí, los anaseos, los hijos de Anac, los gigantes. Y aquí, Caleo estaba diciendo, yo quiero ese monte allí donde están los gigantes, ese monte es el que yo quiero. Y dice, y que hay ciudades grandes y fortificadas, quizá el eterno estará conmigo y los echaré como el eterno ha dicho. Cosó entonces, le bendijo, y dio a Caleo hijo de Jefone, a Ebron por heredad. Por tanto, Ebron vino a ser heredad de Caleo hijo de Jefone, Ceneseo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente el eterno Dios de Israel. Mas el nombre de Ebron fue antes Quiriad Arba, porque Arba fue un hombre grande entre los anaseos, y la tierra descansó de la guerra. Y aquí vemos a un hombre que durante toda su vida dio más.

Y entonces una pregunta para terminar este mensaje. ¿Podremos nosotros, al final de nuestros días, pedir más de lo que Dios nos entregó? Podremos ir donde presentarnos y presentar nuestra causa, alegar nuestra causa, y decir, igual que Caleo, yo lo he cumplido. He hecho mi parte trabajado, o nos conformaremos con menos, porque no fuimos capaces de siquiera dominarnos a nosotros mismos. Quiera Dios darnos a todos el espíritu de todos aquellos que corriendo con los de a pie no se cansaron. Si no muy por el contrario, avanzaron, crecieron y dieron más. Mucho más.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.