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La semana más convulsa del año. Es una semana que ha sido tema de canciones, poemas y rimas. Es la semana que nosotros entendemos. Es la heredera moderna de la antigua Saturnalia. Las Saturnalias, aquella vieja semana que desde los albores de la humanidad, ha sido causa de análisis y estudio debido al comportamiento de los hombres durante esa semana. Me refiero a la última semana del año. La semana que se inicia con Navidad y termina con Año Nuevo. Esta semana constituye un hito todos los años. Según los expertos, la semana a la cual me refiero es la semana de las grandes superventas. De hecho, aquí en Chile, el año pasado, se dijo de esa semana que en esa semana se vende cerca del 90% de lo que se vende durante el resto del año. El 90% ¿se imaginan eso? El año tiene 54 semanas. Y en una semana se vende el 90% de lo que se vende en las otras todos los días del año, dijéramos.
Es increíble. Es más, el año pasado una empresa del rubro alcohol recibió la clausura. Y fue salió en diario, en prensa. Recibió la clausura de su local comercial de venta de alcoholes en el centro de Santiago. Y él decía que en la práctica era quebrarlo a él, porque su ganancia de todo el año estaba concentrado en esa semana. En consecuencia, si le cerraban durante esa semana, él perdía de ganar lo que era su subsistencia para el siguiente año. Sea como fuere, querámoslo o no, el mundo entero se prepara para vivir su semana.
¿En qué consiste su preparación? Escuchaba en radio esta semana ya empezaron las ofertas de los paquetes promocionales, ofreciendo todo tipo de convenios para celebrar la semana como corresponde. Vemos por todas partes el lobby que se hace para promocionar esta semana. Radio, televisión, internet, prensa escrita en todos los diarios y semanarios comenzaron hace bastante tiempo ya a mover los hilos para que ojalá todos se hagan parte de esto. Y por eso mencioné hace un momento atrás que el mensaje de Don Gerardo me parece muy adecuado. Porque es como un contagio. Empezó diciembre y ya el flujo vehicular cambió en la ciudad de Santiago. Yo soy bastante sensible a aquello. Me toca salir bastante ya sea en carretera, ya sea en ciudad y ya hay una congestión tremenda, a salir del centro, ir al sur, ir al norte, ir al éste, al oeste. Hay un aumento de flujo porque de todas partes de Chile están viniendo a comprar, a comprar para lo que va a hacer esta semana. Para prepararse para esta semana. En Santiago de Chile tenemos la mayor oferta de todos los productos.
Aquí hay barrios que son emblemáticos. El barrio Mail es emblemático. El barrio Mail ya está lleno el día de hoy. Ya es una locura ir al barrio Mail esta semana. Ya medida que nos acerquemos, a fin de año, es aumenta, aumenta, aumenta, aumenta a niveles que uno cuesta imaginar.
Ahora bien, el mundo pregunta, ¿cómo no participar de la mejor semana del año? Todos dicen lo mismo desde el punto de vista económico. ¿Cómo no va a participar de esta semana del año? Sin embargo, la mejor semana del año, entre comillas, está llena de índices de los cuales no se habla a la hora de promocionarla.
Cuando se ofrece la semana, se ofrece en precios bajos, una semana en tal parte. Si usted compra ahora las cotas de su niño para el próximo año, lo hacemos participar en un viaje a Cancún, gastos pagados. Una suerte de promoción increíble.
Pero cuando se promociona esta semana, no se habla de los índices que tiene esta semana y que todos los años nos hacen pensar qué pasa en esa semana.
Si bien es cierto, hay un aumento exponencial de las ventas. No es menor la cantidad de muertos durante esa semana. Y cuando se ofrece la semana, nadie habla de los muertos.
Nadie habla de la violencia desatada que inunda los barrios y las calles durante esa semana. No se habla de los hebrios que deambulan por plazas, veredas, calles durante toda esa semana.
No se habla de los robos. Es una semana de robos, como decimos, en despoblado. Robo en despoblado. No se habla de los escándalos que llenan los periódicos cada año.
Son esas omisiones escandalosas las que nos hacen pensar en el espíritu que da fuerza y vigor a esa semana.
El espíritu del obtener por sobre el dar. Esa semana nadie habla del dar. Todo el mundo habla del obtener. Partiendo por la festividad de Navidad en donde todo el mundo está con esto de dame, dame, dame. A través de los años, uno conoce personas que se endeudan para el resto del año a causa de esta semana.
Hay un espíritu que pareciera, entre comillas, se desata durante esta semana. Pareciera, verdad, que ha estado así amarrado y que de repente le sueltan sus amarras y este espíritu sale y deambula por todas partes. Cada año vemos que esta semana da esta clase de frutos. El año pasado fue también emblemático. La cantidad de muertos, de hebrios, de robos y de otros excesos. Piensen ustedes si se vende el 90% del alcohol que se vende durante todo el año. No es solo que se venda, es que se consume. El 90% del alcohol que se consume durante todo el año se consume en esa semana. Todos sabemos que el alcohol baja esa defensa natural, que es la corteza del cerebro, la que nos permite estar conscientes. Y entonces, al haber esta desinhibición, hay escándalos grotescos que suceden en esta semana. Así que cada año uno ve todas estas cosas. Cada año vemos a las personas lamentarse por todo esto. Sin embargo, cada año vemos al mundo repetir lo del año anterior. Ahora uno se pregunta, ¿por qué las personas repiten lo del año anterior? Y lo han ido repitiendo y reiterando a través de los años. El mundo reitera año en año lo mismo. Sin temor a equivocarme de año en año, yo he visto una exacerbación en la promoción de esta semana. De hecho, yo me recordaba cuando yo era niño, no había, o por lo menos tal vez en Osorno, donde yo me crié, no había toda esta promoción que uno ve ahora en radio y televisión, todo el mundo promoviendo esta semana. Aquí en la gran ciudad, como mencioné y como mencionaba don Gerardo, la congestión de las calles y la locura de comprar ha sido exacerbando. Y entonces, una pregunta. ¿Qué hacer frente a esta borágina que se presenta de año en año? ¿Qué dice Dios a este respecto? Si bien vivimos en este mundo y uno no puede operarse de este mundo, trabajamos en este mundo, deambulamos en este mundo, no es menos cierto lo que la Escritura dice, no somos de este mundo. Vivimos en el mundo, pero no somos de este mundo. Y entonces la pregunta, ¿cómo protegernos de todo esto? ¿Podemos protegernos de todo esto? O también salimos contagiados con todo esto. ¿Qué dice la Escritura de nuestro comportar en este mundo? Vayamos aquí a Romanos. Romanos.
Aquí la carta a los romanos. De Pablo a los judíos que vivían en Roma. En Romanos, 12. Vamos a presentar tres formas o fórmulas para protegernos de todo esto. Partiendo aquí con la Escritura de Romanos 12 en el verso 1. Así que hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. En el verso 2 dice, no os conforméis a este siglo, sino transformáos por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Para que comproveis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. Aquí la palabra que se usa para conformarse, conforméis, viene del griego sugematizo, que significa formar en forma parecida. Así que podríamos decir que Dios, a través de su palabra, nos da los consejos para poder salir airosos de todo esto. Y aquí no parecernos al mundo. No parecernos al mundo. No debemos adaptarnos a este mundo, sino más bien debemos transformar nuestra mente. Aquí, cuando dice, si no os conforméis a este siglo, no nos parezcamos a esta era. Dice, si no transformados, la palabra transformados viene de transfigurar. La palabra que se usa en griego es metamorfó. ¿Se acuerdan metamorfosis? Es cambio.
Dice, si no transformados, eso es la palabra metamorfó, por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comproveis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. La versión Jerusalén dice así. No os acomodáis al mundo presente. No acomodarse al mundo presente. Antes bien transformados, mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo bueno, lo agradable y lo perfecto. Entender cuál es la buena voluntad de Dios. La versión Jerusalén distingue tres categorías. Lo bueno, lo agradable, lo perfecto. Nuestra mente debe renovarse a través de aprender a reconocer lo bueno, lo agradable y lo perfecto. ¿Cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios? En Salmo 143. En el Salmo 143, en el verso 10, nos encontramos con esta palabra que dice...
David, aquí por inspiración, dice... Enseñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud. La buena voluntad de Dios nos lleva a tierra de rectitud. La renovación de nuestro entendimiento nos debe llevar a reconocer y aprender cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. No debemos olvidar que estamos inmersos en un mundo que tiende al mal, pero nosotros no debemos tender con el mundo al mal. Es cierto que antes de llegar a la iglesia, todos estuvimos inmersos en todo aquello. Aquí Efesios 2. En Efesios 2 también aquí Pablo. Hablándole a los hermanos de Efeso.
Dice aquí, hablando de Dios, y Él os dio vida a vosotros cuando estábais muertos en vuestros delitos y pecados, hablando de nuestra vida pasada, en los cuales Andúviste dice en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Y uno no puede desconocer que durante esta última semana del año romano uno se encuentra con que hay un espíritu que se ha desatado.
Y uno no puede desconocer este espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Todos los excesos, uno no puede ver en eso si no un espíritu maligno que se desencaja.
Y dice aquí el verso 3, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos. Y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Así es que si hay una semana característica en el año en donde uno puede darse cuenta de cómo vivimos en el pasado, es precisamente en esa semana.
En donde antes de llegar, antes de que Dios nos abriera el entendimiento, antes de darnos cuenta que Navidad es una mentira. Hace algunos días atrás en el Club de la Toria salió una pregunta respecto del viejito Pascüero.
Si habíamos creído en el viejito Pascüero, no como broma, sino como realidad. Bueno, quiero contarles como anécdota personal. Nosotros vivíamos en esos años, de los cuales yo tengo conciencia. Yo nací en Osorno, pero después mis padres viajaron a Coyayque por trabajo.
Y viajábamos de Coyayque a Osorno todos los años, está terminado las clases. Viajábamos, me acuerdo, en esos años, el Carabel. ¿Quién conoció el Carabel?
¡Nadie lo conoce! Un avión, un avión gigante que existía en Chile, que se llamaba el Carabel. Bueno, lo voy a buscar. No se olviden, no tenía internet así es que no pude buscar estos hallazgos que siempre uno busca en internet. Bueno, viajábamos en avión de Coyayque a Osorno y participábamos con nuestro grupo familiar en la navidad que se hacía en familia. Y me recuerdo, como que lo estoy viendo, veo a mi tío Raúl que nos decía, estábamos todos en el patio y mi tío aparecía y nos decía, ¡se fue, se fue, se fue! El viejito dejó los regalos y se fue. Y salíamos todos los niños, ¿verdad? Ibamos a hablar por lo que mirábamos los regalos y partíamos a buscar al viejito Vascuero. Y mi tío era... ¿cómo era? Nos decía, pero decía, ¡allí va! Y salíamos todos los niños crédulos a mirar hacia las alturas. Y bueno, como ya es, el viejito Vascuero es un ser que anda muy veloz por los aires, ya lamentablemente cuando íbamos ya no estaba. Pero pasó el tiempo, pasó el tiempo y hubo un año en donde no pudimos viajar de Collaica o Zorno, por razones económicas, me imagino yo. Y vi pasar por fuera de mi casa como 15 camionetas. Y cada camioneta llevaba un viejito con su barba blanca, con su... ¿verdad? El color rojo y las botas y todo. Y yo miro por la ventana y como que no lo puedo creer. Y me vuelvo hacia mi mami y le digo, ¡mami! ¿Qué significa todo esto? Y mi mamá me dice, ¡Jaime! Niño, pobre niño. Para mí fue una tristeza tremenda enterarme que eso es una mentira. Y entonces cuando uno llega a la iglesia agradece tanto esto. Esta verdad, esta verdad. Eso es una mentira. A todas luces una mentira que se propaga y se disemina a todo el mundo. Y cuántos niños y cuántas personas, crédulas, creen en todo esto. Y se dejan embaucar como niños. Y todos, quizás no quiero ser así, pero una gran mayoría de los que está aquí antes de llegar a la iglesia vivió en eso. Vivió en eso. Y por eso digo, con suma certeza, yo he conocido personas que se endeudan. Que se endeudan para cumplir con los deseos del niño. Para todo el resto del año, para cumplir los deseos de una persona esa semana. Y todos anduvimos en eso. Y gracias a Dios, Dios nos ha abierto la mente. Y nos ha sacado de eso. Nos ha liberado de todo ello. Entonces, volviendo al tema, no debemos olvidar que estamos inmersos en el mundo. Salimos del mundo, porque Dios nos abrió el entendimiento, tuvo misericordia de nosotros. Nos abrió el entendimiento y salimos de eso. Y entonces, aquí somos invitados por Dios a hacer su buena, agradable y perfecta voluntad. Juan 717.
La buena, agradable y perfecta voluntad de Dios nos llevará a todos los buenos, a todos los agradables, ante los ojos de Dios. En Juan 717, Jesucristo, hablándonos, dice, el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
Aquí, Jesucristo, defendiendo su ministerio, y diciendo, el que quiera hacer la voluntad de Dios, la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios, nos llevará a todos los buenos, a todos los agradables, ante los ojos de Dios. Ahora bien, ¿quién define lo bueno, lo malo y lo feo? ¿Quién lo define? Dios. Dios. Dios define lo malo, lo bueno, lo correcto de lo incorrecto, lo agradable de lo desagradable, a través de su palabra. A través de su palabra, Dios determina lo que es bueno y lo que es malo. La misma escritura nos pide también, que aparte de conocer la verdad, hagamos o procuremos hacer lo bueno ante los ojos de Dios. Aquí en Mateo 5.48, en este mensaje potente que dio allí en el sermón del monte, dice que aquí se pueden vosotros perfectos, como vuestro Padre, que está en los cielos, es perfecto.
Y entonces una pregunta, ¿cómo alcanzar la perfección en el carácter haciendo la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios?
Haciendo la buena y perfecta y agradable voluntad de Dios. ¿Y cómo hacemos aquello? ¿Cómo desarrollamos perfección en nuestro carácter? ¿O cómo perfeccionamos nuestro carácter? Vayamos a Mateo 5, en el versículo 1.
Todo el sermón del monte es los consejos que Jesucristo le da a su pueblo para alcanzar la perfección en el carácter.
Dice aquí, viendo la multitud, subió al monte y sentándose. Vinieron a él sus discípulos y abriendo su boca les enseñaba diciendo, bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. ¿Me pareció interesante esta semana aprendí algo nuevo, estas semanas?
Aquí la palabra pobre viene del griego P-T-O-J-O-S, tojos, que significa mendigo, exactamente. Mendigo, por diócero, por diócero.
Literalmente, aquella persona, la definición de mendigo, ¿qué es mendigo? Es la persona que no le alcanza para vivir y que tiene que pedir para vivir, que es distinto a la persona que vive con problemas económicos. ¿Verdad? El mendigo no tiene para vivir y tiene que pedir para vivir.
Entonces, aquí podríamos decir bienaventurado los mendigos en espíritu. Mendigo es aquel individuo que necesita pedir para vivir, es aquel a quien no le alcanza, con lo que gana para subsistir. Este tipo de necesidad de Dios es la que Dios anhela de su pueblo, que seamos mendigos espirituales.
Ya sea cualquiera acción que emprendamos, debiéramos ser mendigos espirituales. Si somos mendigos espirituales, le vamos a pedir a Dios siempre, porque esto de la auto suficiencia, cuando ya uno se empieza a sentir seguro, que es lo que pasa con el hombre cuando se empieza a sentir seguro, deja de pedir, deja de agradecer, lo da por sentado.
Todo, desde las cosas físicas, lo más terrible son las cosas espirituales, hermanos. Nosotros nos adaptamos a las cosas físicas, ¿sí o no? Es tan fácil adaptarse a las cosas físicas. Yo tenía una colega que me decía, uno se adapta a uno, le aumenta el sueldo. Uno se adapta así, le aumenta el 10%, y uno, antes que le paguen, ya tiene gastado el 10%. ¿Verdad? Bueno, no sé, es una generalización. Pero es así, es tan fácil adaptarse a las cosas físicas. Bueno, debemos aprender a hacer mendigos espirituales. Y Jesucristo le estaba diciendo a su pueblo, a los que lo estaban escuchando, es bienaventurado los que son mendigos espirituales. Los que dependen de Dios, absolutamente para todo.
Esto nos debiera llevar a toda la verdad. Y la verdad es Dios. Nos anela celosamente. Y en ese celo debiéramos aprender a reconocer lo bueno, lo malo, lo feo y lo desagradable entre los ojos de Dios. Es interesante que se acuerdan de Samuel, el caso de Samuel de David y David, ¿sabés? David hizo muchas cosas, muchas cosas. Minto, mandó a matar a Urias y todo. Y Dios lo permitió. Pero al final, es sorprendente, aquí al final en Segunda de Samuel 11, 27. Al final de todo, la Escritura deja en claro. Hay cosas que son desagradables a los ojos de Dios.
Segunda de Samuel 11, 27. Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa, aquí hablando de Betzabé. Ya su marido muerto, ella se podía volver a casar. Pero era una situación simulada, engañosa. Amanhada, si se quiere. Y fue ella su mujer y le dio a luz a un hijo. Más esto que David había hecho fue desagradable ante los ojos de el Eterno. Dios.
Este solo hecho nos debiera dar argumentos. Cuando uno es bendigo espiritual, uno debiera su discernimiento, lo debiera hacer discernir. Lo bueno, lo malo, lo feo, lo agradable y lo desagradable ante los ojos de Dios. Entender que el espíritu, por ejemplo, entender que el espíritu del obtener que se da en esta semana, es desagradable los ojos de Dios.
Entender que los excesos que se dan en esa semana no son agradables a los ojos de Dios.
Entender que ante Dios somos su especial tesoro, nos debiera llevar a apartarnos de todo aquello que obstaculice mi relación con Dios.
Sigamos leyendo aquí en Mateo 5, en el verso 4. En este mensaje del sermón del monte, nos consejos para apartarnos de este mundo. Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación, bienaventurados los manzos porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los delimpio corazón porque ellos verán a Dios. Limpieza decoración.
Se refiere a que no hay malos pensamientos.
La Biblia del lenguaje simple dice, Dios bendice a los que tienen un corazón puro, pues ellos verán a Dios.
El solo deseo o anhelo de tener un corazón puro nos debiera llevar a alejarnos de los anhelos corrompidos del mundo y su camino. De esa semana en donde el jolgorio, suscitado por el alcohol y las drogas, lo corrompe todo.
Aprender la vida en conformidad con los mandamientos de Dios. Nos debiera llevar a separarnos de esta semana. El solo hecho de entender cuál es la buena voluntad de Dios, la perfecta voluntad de Dios.
En mis apuntos tengo, no se puede ser puro e impuro a la vez. O sea, es puro o se es impuro.
Y Jesucristo aquí nos dice bienaventurados los delimpios corazon.
Porque ellos verán a Dios.
Sigamos leyendo.
Verso 13.
Verso 13.
Si dejamos nuestra esencia, dejamos de ser lo que somos.
Es un sin sentido.
¿Se imaginan ustedes si dejáramos de ser cristianos?
Si dejamos de creer en Cristo como Dios, como nuestro Señor y Salvador, bueno, es un sin sentido esta prédica.
Si somos creyentes es Cristo y dejamos de actuar como creyentes en Cristo, también es un sin sentido.
Como mencionaba don Gerardo a su momento atrás.
Aquí, en versículo 14, vosotros sois la luz del mundo.
Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Ni se enciende una luz si se pone debajo de un almud.
Si no sobre el candelero y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Una forma de predicar el Evangelio al mundo es no ser parte del mundo.
En particular, de una semana, connotadamente mundana.
Connotadamente mundana.
Uno no puede predicar un Evangelio distinto. Si uno participa, está haciendo ser parte del mundo.
En Efecio 5.1.
En Efecio 5.1.
Pablo a los Efecios. A los hermanos de Efezo. A los hermanos de Efezo.
A los hermanos de Efezo.
Dice aquí ser imitadores de Dios como hijos amados y andada en amor como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia o avaricia ni aún se nombre entre vosotros como conviene a santos. Ni palabras deshonestas, ni necesidades, ni truanerías que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.
Porque sabéis esto que ningún fornicario o inmundo o avaro que es idolatra tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seas pues, participe con ellos porque en otro tiempo erais tinieblas más ahora sois luz en el Señor, andar como hijos de luz. La recomendación. Si somos hijos de luz, bueno, debemos mostrar esa luz al mundo y debemos actuar en consecuencia con esa indicación. Uno no puede ser lujo y oscuridad al mismo tiempo.
Entonces, la buena voluntad, entender la buena voluntad de Dios nos debe llevar a reconocerla y también practicarla.
Así es que ese sería el primer punto para defendernos de esta semana.
La segunda manera en la cual podemos defendernos es debemos caer en la cuenta de quiénes somos.
¿Quiénes somos? ¿Se han preguntado a ustedes quiénes somos?
Independiente, pertenecemos al género humano, tengo un apellido, pertenezco a una etnia, pero espiritualmente. ¿Quiénes somos?
¿O qué somos? Somos hijos de Dios. Somos hijos de Dios.
Vayamos a Romanos. En Romanos, Pablo, por inspiración también...
Escribe lo siguiente. Dice, Dice, Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu.
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son en amistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Bueno, es lo que comentábamos hace un momento atrás. Uno no puede servir a dos señores. Uno no puede comportarse bien y también comportarse mal. O uno se comporta bien o uno se comporta mal.
Y si uno se comporta mal, debe arrepentirse.
Los dobles estándares es una de las cosas que más corrompen. Lo que más corrompe, diría yo.
Dice aquí, verse 8, y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Más vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu. Si es que el espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el espíritu de Cristo, no es de él.
Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado. Más el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su espíritu que mora en vosotros. Así que hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne moriréis, más si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne.
Viviréis, porque todos los que son guiados por el espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos a va padre. El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.
Nuestra identidad, para enfrentar cualquier tipo de situación, en particular en donde el espíritu del mundo se hace manifiesto, uno tiene que recordar su origen. Tiene que recordar quién es nuestra genética espiritual. Tenemos que traer la colación. Somos hijos de Dios, hijos de Dios. Y aquí dice la escritura herederos y coherederos con Cristo. No debemos olvidarnos de esto a la hora de decidir cualquier tipo de acción.
No debemos olvidarnos quiénes somos. Lo que hacemos y dejamos de hacer, lo que hacemos y dejamos de hacer, lo hacemos o lo dejamos de hacer porque somos hijos de Dios, apartados por Dios, para un uso especial. Llamamos a recibir una herencia eterna. Eso es lo que somos. Y por eso cuando nos enfrenta situaciones en las cuales debe decidir qué hacer, participar o no participar, ah, mira, es que el mundo me va a rechazar.
Bueno, pues, el mundo lo va a rechazar. Y tenemos en nosotros, verdad, la fortaleza para decir, mira, nosotros somos hijos de Dios. Y hemos sido invitados por Dios a guardar sus mandamientos, a guardar sus verdades. Y somos especiales. No porque seamos especiales, sino porque Dios nos ha reconocido como especiales. Nos ha llamado a que seamos santos. Santos. Uno no debe olvidarse de eso. A veces, lo subvaloramos. A veces, lo subvaloramos. A veces, yo diría que no sé si es como un olvido, como que nos olvidamos de quiénes somos.
Y cuando uno subvalora lo que Dios nos ha prometido, uno a veces, cuando se enfrenta a situaciones complejas, y a veces ni siquiera son tan complejas, a veces uno decide mal, porque evalúa cosas distintas. Piensen ustedes, es aú, tenía los derechos de primogenitura. Pero aquí vayamos a Génesis, en el verso 25.
En Génesis 25, en el verso 27. Y crecieron los niños, y esaú fue diestro en la casa hombre del campo, pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. Llamó Isaac a esaú porque comía de su casa. Más Rebeca amaba a Jacob, y hizo Jacob un potaje. Y volviendo a esaú del campo cansado, dijo a Jacob, que me des a comer de ese guiso rojo. Hasta el día de hoy nadie ha podido distinguir qué es ese guiso rojo. Las lentejas o algunas legumbres adquieren alguna coloración.
Pero así como nos describes, ¿un color rojo? No. Pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre, Adam. Y Jacob respondió, véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo esaú, ¡Ea aquí yo me voy a morir! ¿Para qué puedes me servirá la primogenitura? En el tiempo presente. Piensen ustedes si uno lo lleva al tiempo actual.
A nosotros se nos ha prometido heredar un reino. Vamos a ser reyes y sacerdotes en un reino. Pero uno no sabe cuándo va a ocurrir aquello. Va a ser en el futuro. Pero va a ser. Pero una persona puede decir, mire, ¿qué tanta cuestión? ¿Qué va a cambiar si yo trancredo un poquito? O si yo trancredo totalmente? Uno a veces no valora lo que tiene. Porque lo tiene. Eso es algo de lo cual hemos estado conversando bastante con algunos de ustedes. A veces uno se adapta tan rápido a las cosas. Físicas y espirituales. Uno lo da por sentado.
Todo lo que tiene. Y aquí, esa audijo, me voy a morir. ¿Para qué me sirve la primogenitura? ¡Hoy! ¿Me sirve de algo? ¡Hoy! Y dijo Jacob. ¡Júramelo en este día! Y él le juró y vendió a Jacob su primogenitura por un guisado de lentejas. ¿Cuánto van en las promesas de Dios para usted? ¿Cuánto van en las promesas de Dios para usted? ¿Vale un sueldo? ¿Vale eso? Bueno, con los años hermanos, una vez se sorprende. A abandonar este camino, a veces, literalmente, por un guisado de lentejas. Abandonan este camino por un guisado de lentejas. Dejan de guardar los mandamientos que nos separan del mundo, que nos hacen vivenciar la santidad ante los ojos de Dios.
Guardar el sábado, guardar las fiestas santas, guardar las leyes alimenticias. A veces, los subvaloramos. Uno dice, ¿pero cómo lo va? Pero es así. ¿Cuál es el precio? ¿Cuánto vale? ¿Cuánto vale para usted las promesas? Bueno, esa U parece que no lo pensó muy bien. ¿La Escritura de esa U aquí en hebreos 12, verso 16? Hebreos 12, verso 16. Dice, no sea que haya algún fornicario profano como esa U, que por una sola comida vendió su primo genitura, porque ya sabéis que aún después, deseando heredar la bendición, fue desechado. Y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Somos hijos de Dios, herederos de promesas mucho mayores que las que le hicieron a esa U, de manera que debemos ser conscientes de aquello cuando tomemos nuestras decisiones.
Y por eso, si uno quiere apartarse de toda la boragina en la cual estamos inmersos, uno siempre debe recordar quién es usted, quién soy yo. Y eso sería el segundo punto. Y el tercer punto es tener o ser conscientes de que Dios es un Dios celoso. Dios es un Dios celoso. Y Dios, a través de su palabra, nos ha revelado que es lo mejor para su pueblo. Una advertencia para su pueblo en Apocalipsis 18, verso 4. Apocalipsis 18 dice, y hoy otra voz del cielo que decía, Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.
Babilonia, misterio religioso. La ramera que se sienta sobre los siete montes. No se olviden que la semana de la cual me estoy refiriendo parte, es parte de una festividad religiosa. Estamos a pocas semanas de vivir otro evento magno que involucra a todas las áreas de la civilización occidental. En occidente esta celebración es extensiva a todas las áreas. En Oriente se rigen por otro calendario, en occidente. El nacimiento del Dios Sol se iniciaba con una festividad el 24 en la noche dando cuenta del alumbramiento de un nuevo año, de un nuevo ser que después se cristianizó con esta idolatría al culto a una mujer con un niño en brazos.
No debemos ser parte de ello. No debemos ser parte de ello por lo ya mencionado y por esto, que dice Dios a su pueblo, salid de ella a pueblo mío para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas. Para protegernos de todo esto debemos caer en la cuenta que en primer lugar, aprender a reconocer cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. Debemos estudiar la palabra para encontrarnos con lo bueno, con lo agradable, con lo perfecto desde la perspectiva de Dios.
Segundo, para vencer uno debe recordar quién es, somos hijos de Dios. Invitados a tener una vida de santidad, porque Dios nos va a usar para algo especial. Y tercero, debemos recordar las advertencias que Dios nos entrega a todos, a todos. Debemos pedir, orar a Dios, que nos dé la sabiduría y el discernimiento y el valor para poder persistir en nuestras convicciones elementales.