¿Cómo combatir la drogadicción y el alcoholismo?


Dentro de la Biblia podemos encontrar palabras de aliento y consejos para continuar con la dura batalla contra alguna adicción. ¡Superar nuestras debilidades es posible!


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Entendemos que existen razones de carácter físico por las cuales algunas personas presentan inclinación hacia la adicción al alcohol o algunas otras sustancias. También sabemos que mucha gente que está peleando contra alguna adicción ha sido impulsada al abuso del consumo de drogas por causas ajenas a su voluntad. Pero en el plano espiritual cada adulto, hombre o mujer, presenta algún grado de responsabilidad en la toma de sus propias decisiones.

La anterior es la razón por la cual los adictos necesitan iniciar su batalla espiritual para vencer la adicción. Las faltas que otros han cometido en su contra, no son su responsabilidad, sino que  son cosas de las cuales dichas personas deben arrepentirse mientras sea posible. En este caso tiene que responsabilizarse por las decisiones que ha tomado y por aceptar las consecuencias que ellas conllevan. Las personas adictas deben arrepentirse de sus faltas, así como todos los pecadores necesitan hacerlo.

No diremos que es fácil dejar atrás el pasado porque probablemente eso usted ya lo ha descubierto por sus propios medios. Sin embargo, le aseguramos que es posible conseguirlo. Es bueno que tome conciencia de sus errores pasados. Nadie que no esté convencido de haber pecado puede pedir perdón y esperar ser perdonado. Por otra parte, “si confesamos nuestros pecados, Él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de nuestras iniquidades” (1 de Juan 1:9). En Los Proverbios encontramos lo siguiente: “aquel que encubre sus transgresiones no prosperará, pero aquel que  confiesa y abandona el pecado recibirá misericordia.” (Proverbios 28:13 Biblia Ampliada)

Lo que quisiéramos hacerle notar es que usted juega un papel importante en la sanidad espiritual que debe producirse en su persona, en conjunción con la superación de la práctica de sus hábitos pecaminosos. La salud espiritual no se produce con sólo pedir perdón. Tiene que adquirir conocimiento de lo bueno y lo malo, conocimiento que se adquiere a través del estudio de la Palabra de Dios. Teniendo claridad acerca del perdón de Dios por los pecados, necesita comprometerse a escoger y ejercitarse en hacer el bien todos los días de su vida. Esperamos sinceramente que pueda prometer vivir la vida en la forma correcta en que debe y puede hacerlo. Debe entonces prepararse para luchar constantemente contra la tentación de persistir en la práctica de sus viejos hábitos. El mundo que nos rodea -comúnmente llamado en la Biblia “perversidad, el mal, el demonio”-  arraiga su comportamiento a la naturaleza humana. Satanás ayuda a reforzar estas inclinaciones en un intento por contrarrestar nuestras buenas intenciones.

Satanás ejerce influencia sobre el mundo entero; todo hombre o mujer refleja esta influencia en la tendencia negativa de su naturaleza. Sin embargo, esto no significa que Satán sea capaz de derrotarle o de impedir que triunfe. En la medida en que busque a Dios, puede estar seguro que Satán será mantenido bajo control. Santiago exhorta con estas palabras, “por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros. (Santiago 4:7)

Busque la ayuda de Dios. Pero tenga presente que Dios no obliga  a buscar su ayuda a aquellos que no lo quieren en su vida o no respondan a su llamado. Sin embargo, Santiago en el mismo contexto del verso anterior nos manda, “Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros” (verso 8). Una de las mayores promesas acerca de la ayuda de Dios la encontramos en 1 de Corintios 10:13, que dice,  “no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá  de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape. (Nueva Versión Internacional)

Por favor no se desilusione si cae. Sobreponerse es un proceso. Es una característica de los  humanos caer en tentación y repetir los pecados que pensamos que fueron enterrados. Dios siempre perdona, pero el hecho de que Él sea misericordioso no nos puede inducir a minimizar los efectos y a repetir los mismos viejos pecados. Dios no se cansa de perdonar a quien se arrepiente de todo corazón, pero nosotros podemos cansarnos de la lucha. Repetir un pecado que pensamos que no volveríamos a cometer nos muestra cuánto necesitamos de la ayuda constante de Dios.

Sabemos que ha estado pidiendo la ayuda de Dios, pero debe tener en cuenta algunas cosas que son cruciales para obtener esta ayuda espiritual. Las personas sinceras que se convencen de estar repitiendo sus pecados necesitan preguntarse si están verdaderamente convertidos. Desafortunadamente muchos piensan que han recibido el regalo del Espíritu de Dios, cuando en verdad no se les ha sido otorgado. Para tener la ayuda plena del Espíritu de Dios, es necesario recibir el bautismo para recibir el perdón de los pecados pasados y recibir la dádiva de su Santo Espíritu. Prometer a Dios hacer lo bueno no es lo mismo que convertirse.

Le recomendamos leer Transforme su vida: La verdadera conversión cristiana y El camino hacia la vida eterna, los cuales son algunos de nuestros folletos acerca de la conversión. En ellos se explica el perdón, el arrepentimiento, cómo recibir  la ayuda del Espíritu de Dios y la necesidad de continuar en el camino de la Vida Cristiana (si no tiene una copia, con gusto se la remitiremos por correo o también puede consultarlos en línea en nuestro sitio Web: http://espanol.ucg.org). Puede hallar que es posible establecer una relación con Dios como su Padre, y que será reconfortante, inspiradora y motivante.

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Muy por el contrario de lo que muchos piensan, la conversión, no se trata de un evento que sucede en un instante. Las Escrituras revelan que es un proceso el cual comienza con el llamado de Dios, sigue con los pasos del arrepentimiento, bautismo y la recepción del Espíritu Santo, y finalmente, culmina con el regreso de Jesucristo, cuando los muertos en Cristo serán resucitados a la inmortalidad y se les dará la vida eterna. ¡Esa es la transformación final, ser cambiados de seres mortales a inmortales!

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