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Décimo Primer Mes: Dios, el Soberano Absoluto

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Décimo Primer Mes

Dios, el Soberano Absoluto

Pablo lo expresó diciendo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13 Filipenses 4:13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
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). La vida misma y lo que somos capaces de hacer con ella, depende de la voluntad divina. Además, debemos subrayar, que depender de la voluntad de Dios tanto para la vida en sí como para nuestras actividades cotidianas no presupone de ninguna manera, un estado pasivo de parte nuestra. La razón es porque la fe viva es dinámica, no estática. Por tanto, hacer planes no es contrario a la voluntad de Dios, pero hacerlos de espaldas a Dios, sin considerar su soberanía, sí lo es. Santiago no solo condena lo que los cristianos decían en su arrogancia, sino también lo que hacían en su orgullo. “En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias.  Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:15-17 Santiago 4:15-17 [15] En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. [16] Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; [17] y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
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). Es decir que en lugar de sujetarse a la voluntad de Dios humildemente, aquellos miembros se habían envanecido. El verdadero cristiano está llamado a gloriarse en Dios, aun en las tribulaciones (Romanos 5:2-3 Romanos 5:2-3 [2] por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. [3] Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
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), pero en el caso que estamos analizando el apóstol nos da a entender que se estaban gloriando de sus actos presuntuosos. Tales actitudes son un desafío hacia la soberanía de Dios. En resumen, el creyente que practica una fe viva necesariamente debe reconocer la autoridad de Dios en su vida, primero, mediante la renuncia a toda autosuficiencia y luego, a través de una dependencia total a la voluntad de Dios. El siervo de Dios jamás debería jactarse en su astucia para hacer lo que le parezca, sino que debe reconocer que tanto su vida como sus actividades dependen totalmente de Dios. Santiago 5:1-6 Santiago 5:1-6 [1] ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. [2] Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. [3] Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. [4] He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. [5] Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. [6] Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.
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constituye un apóstrofe literario, porque ahora dirige su mensaje a un grupo especial de personas a quienes llama “los ricos”. El apóstol condena la actitud mezquina de los ricos, porque la injusticia que practicaban hacia los pobres, les anunciaba el juicio que vendrá sobre ellos. Santiago se refiere a los ricos como una clase especial, para mostrarnos lo absurdo que es afanarse por las riquezas. Claro que la Biblia no condena las riquezas en sí mismas. Lo que Dios condena es la actitud del hombre al colocar sus posesiones por encima de Dios. Por eso Pablo escribe: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna (1st Timoteo 6:17-19 1st Timoteo 6:17-19 [17] A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. [18] Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; [19] atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.
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). El apóstol Santiago describe la situación de manera dramática, al decir: “las miserias que os vendrán” (Santiago 5:1 Santiago 5:1¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.
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). Llegará el momento en que Dios destruirá lo que ellos consideran como su primer amor, sus riquezas. Aunque el juicio mencionado por Santiago es aún para el futuro, su cumplimiento es tan cierto que usa tres verbos en el tiempo perfecto para describirlo. En lugar de usar su dinero para ayudar al pobre y al necesitado, ellos lo van acumulando con indiferencia para su gozo futuro. Y cualquiera que sea el contenido de su testimonio, el juicio de acusación por su indiferencia verificará su culpa. Santiago pone de manifiesto las injusticias cometidas por los ricos, porque se valieron del fraude para hacer sufrir a los pobres. Santiago subraya que Dios tiene conocimiento de lo ocurrido y que, como Rey Supremo, vendrá a defender a los suyos. Porque quienes oprimieron al prójimo se enfrentarán al justo juicio de Dios. De ahí que ninguna doctrina ha servido de mayor consuelo para el verdadero cristiano que la de la segunda venida de Cristo a la Tierra. Esta doctrina es para el verdadero hijo de Dios una esperanza bienaventurada (Tito 2:13 Tito 2:13aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
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); purificadora (1ra Juan 3:3 1ra Juan 3:3Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
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); remuneradora (2nd Timoteo 4:8 2nd Timoteo 4:8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
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) y alentadora (1ra Tesalonicenses 4:13-18 1ra Tesalonicenses 4:13-18 [13] Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. [14] Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. [15] Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. [16] Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. [17] Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. [18] Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
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). Vemos que la intención del apóstol Santiago es la de enfocar y conducir a los siervos de Dios, para que aprendan paciencia ante la realidad de ese suceso glorioso que aún está por venir. También los exhorta a practicar una ética basada en los principios de la Palabra de Dios (Santiago 5:9-12 Santiago 5:9-12 [9] Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. [10] Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. [11] He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. [12] Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
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). Y además enseña a los miembros de la iglesia a vivir sus vidas limpias, saludables, transparentes y veraces ante Dios y ante nuestros semejantes.

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