Séptimo Mes: Los frutos de la sabiduría

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Séptimo Mes

Los frutos de la sabiduría

Luego el apóstol Santiago pregunta: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?  Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (Santiago 3:13-18). La segunda parte del capítulo 3, trata la cuestión del comportamiento. Dios no se complace con solo las expresiones de nuestra boca, sino también con nuestras buenas acciones. Es decir que el equilibrio entre el hablar y el actuar es lo que caracteriza al hombre sabio de acuerdo con la Palabra de Dios. Probablemente el “sabio” expresa una cualidad moral y el “entendido” una intelectual. El llamado es a un siervo que posee no solamente el conocimiento académico sino también a la percepción práctica, moral y espiritual.  Las obras del cristiano no son para llenar de orgullo su corazón. Al contrario, él debe reconocer que ha sido llamado “para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). De modo que las buenas obras deben de manifestarse a través de un comportamiento noble, pero a la vez en “sabia mansedumbre”. La palabra “mansedumbre” se usa repetidas veces en el Nuevo Testamento. Por tanto, el cristiano no debe de ser arrogante o presumido respecto a lo que hace o a lo que es, sino que debe guardar modestia y sobriedad delante de los demás. De ahí que Santiago califica las luchas internas como “celos amargos”. Aunque la palabra “celos” se usa en el Nuevo Testamento tanto en el buen sentido (Juan 2:17), como en el malo (Hechos 5:17). Es evidente que aquí Santiago la usa en sentido negativo al calificar la actitud como “celos amargos”. El corazón es la fuente generadora de los pensamientos (Marcos 2:8) y las actitudes del hombre (Mateo 15:19-20). Cuando dice “en vuestro corazón” Santiago está sugiriendo que tanto los “celos amargos” como la “disposición contenciosa” encuentran su residencia en el corazón del ser humano. La arrogancia es una demostración palpable de necedad. La persona verdaderamente sabia no gasta tiempo en autoalabanzas ni da mucha ocasión a ser ensalzado por los demás. El hombre entendido practica la sabiduría de lo alto (Santiago 3:17-18). Esta sabiduría es contraria a la terrenal, animal y demoníaca. Santiago establece siete cualidades de la sabiduría. Sin duda, Santiago, desea enfatizar que la sabiduría de lo alto se caracteriza por dar prioridades a las cualidades internas del ser. La primera cualidad es “pura”. Esto significa “limpio de culpa”, “casto”, e “inocente”. Esta palabra se deriva del griego “hagios” que significa “santo”. La segunda cualidad es de aquel que ama la paz, y que procura la paz. Esto concuerda con la exhortación de Pablo a los romanos (Romanos 12:18), “si es posible, procurar la paz con todos los hombres”. La tercera cualidad es la “amabilidad”. Este adjetivo aparece en 1 Timoteo 3:3 y Tito 3:2. Filipenses 4:5 lo traduce como “gentileza” o “mesura” y 1 Pedro 2:18 lo traduce como “afable”. La cuarta cualidad es “benigna”. Esta actitud está diametralmente opuesta a la del que posee un espíritu contencioso. La quinta es “llena de misericordia”. La misericordia tiene que ver con la compasión hacia los que están necesitados. La sabiduría de lo alto está repleta de compasión porque tiene su origen en Dios, quién es rico en misericordia (Salmos 103:8; Efesios 2:4). La sexta tiene que ver con “buenos frutos”. El fruto del Espíritu tiene nueve componentes, tal como ocurre con la luz que proviene de Dios (Gálatas 5:22-23: Romanos 5:5). La séptima cualidad de la sabiduría es aquella que carece de “incertidumbre e hipocresía”. La incertidumbre denota una amplia gama de conceptos, tales como inseguridad, inquietud, duda, indecisión y vacilación”. Nosotros debemos actuar al descubierto, sin escondernos detrás de una máscara. Los traductores encuentran difícil usar una sola palabra que verdaderamente exprese el significado de cada una de ellas.

Tishri