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1 Samuel: La Biblia bajo el lente de la Ciencia

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Ahora comenzamos una nueva sección de la Biblia la era de los reyes. Hasta el momento hemos cubierto varios períodos históricos en la Biblia que resumiremos a continuación:

Terminamos el último estudio con una gran catástrofe del pueblo de Israel. Elí, el débil juez, muere al caerse de su silla al escuchar las malas noticias. El Arca de Dios es tomada por los filisteos, y sólo queda el joven Samuel para cuidar el Tabernáculo. No obstante, Israel tiene al Dios todopoderoso que los protegerá del gran peligro.

¡Qué hermoso relato estamos por estudiar! La elección de Saúl es un ejemplo clásico de cómo Dios opera con sus siervos. A menudo usa lo más insignificante para llevar a cabo su gran Obra. El profeta Daniel lo expresó claramente: "El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos… para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres" (Daniel 2:21; Daniel 4:17, también 1 Corintios 1:26-29).

Ahora llegamos a otra fascinante sección de las Escrituras: el por qué Dios rechazó a Saúl como rey. Aquí aprenderemos unas lecciones valiosas sobre cómo Dios opera, no sólo en ese entonces sino ahora, pues Dios mismo dice: "yo el Eterno no cambio" (Malaquías 3:6).

En el último relato, vimos que Saúl no cumplió cabalmente las órdenes de Dios y es rechazado. Esto recuerda a un refrán español: "La ley se obedece, pero no se cumple".

Una vez que David mata a Goliat, Saúl parece no poder reconocerlo. La Biblia no menciona la razón específica y hay dos posibles respuestas. La primera es que pudo transcurrir varios años desde que David dejó la corte y ahora se veía mayor. El Comentario Exegético es de esta opinión: "El crecimiento de la barba y otros cambios en el joven ya adulto, impidieron que el rey reconociera a su músico favorito de antaño".

Dejamos en el último relato a David refugiado en casa de Samuel, y Saúl en un estado de arrebato espiritual que le impide matar a David y a los profetas. Más tarde verán a qué punto puede llegar la furia de Saúl al asesinar a los sacerdotes de Nob.

Tras la matanza de los sacerdotes en Nob, David queda muy compungido. Sin embargo, era un hombre de reflexión y de acción, no de autocompasión. Así, sabe que la mejor manera de borrar un mal, luego de arrepentirse, es hacer un bien.

Una vez casado con Abigaíl, David considera que el área de Parán está demasiado expuesta a un ataque por Saúl y vuelve a la escarpada región de Zif dónde se encuentra más seguro. Pero otra vez, los zifeos lo espían y van a Saúl con las noticias de dónde se encuentra David. Como lo habían traicionado antes, confiaban menos en David y se sentían más seguros con el rey Saúl como su aliado. Además, estaba la recompensa por dar informes sobre David.