1-2 Israel bajo los egipcios

Al comenzar en el segundo libro de la Biblia, lo primero que se debe entender es que no hay una interrupción en el relato. De hecho, el título "Éxodo" no aparece en el texto, sino es un agregado a la traducción griega, que significa "la salida". Por lo tanto, el primer versículo de Éxodo es una continuación del último versículo de Génesis "Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto". El texto original continua "Y estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob...".

La lista de los hijos de Jacob de nuevo está dada no de acuerdo a las edades sino de acuerdo a los hijos de las esposas legales primero y luego los hijos de las concubinas. Aquí se menciona que fueron 70 los que entraron a Egipto, aunque en Hec.7:14, dice que eran 75 personas. Lo más probable es que en los 75 están incluidos a los dos hijos de Manasés y los tres hijos de Efraín que están en la lista de I Cr. 7:14-20.

De este insignificante grupo, en unos 160 años se multiplican a cerca de dos millones. Esto estaba de acuerdo con las promesas de Dios en Gen. 17:2. Hay que recordar que la población del Nuevo Mundo llegó a cifras parecidas en un lapso de tiempo semejante.

"El crecimiento de la población norteamericana en 400 años, desde nada hasta más de cien millones y no solamente por medio de la inmigración, nos hace creíble el dato acerca del crecimiento de los israelitas" (Halley, p. 106).

Durante esos aproximadamente 160 años, los hijos de Israel aprovecharon la buena voluntad de sus compañeros raciales, los hicsos. José había llegado a convertirse en un "héroe" para los hicsos al salvarlos de la gran sequía y hambruna, al convertir gran parte del territorio egipcio en la propiedad privada del faraón (Gen. 47:20) y por las construcciones de graneros y canales por todo Egipto. De ahí viene la idea de que el famoso cuento egipcio "Los Dos Hermanos" pudo ser una novela sobre la vida de José (vea el Estudio # 32 para la referencia sobre este cuento).

"El Palacio de José en On. En 1912 Sir Flinders Petrie descubrió ruinas de un palacio que se cree haya sido el de José...En la tumba familiar de un tal Baba, gobernador de la ciudad de El-Kab al sur de Tebas, y de la época de la 17a dinastía que era contemporánea de la 16a en el norte y bajo la cual gobernaba José, hay una inscripción en la cual Baba afirma haber hecho para su propia ciudad lo que la Biblia dice que José hizo para todo Egipto. "Recogí trigo, como amigo del dios de las cosechas. Y cuando sobrevino el hambre, que duró muchos años, repartí trigo en la ciudad, en cada año del hambre." Dice Brugsch, "Puesto que las épocas de hambre eran en Egipto tan sumamente infrecuentes y que Baba vivió más o menos al mismo tiempo que José, solamente queda una inferencia razonable; que los 'muchos años de hambre' de los días de Baba son los 'siete años de hambre bajo José...Los Hicsos Dinastías Egipcias 15 y 16. Los hicsos conquistadores semíticos desde Asia, parientes cercanos de los israelitas. Penetraron por el norte, y unificaron el gobierno de Egipto y de Siria. Se cree generalmente que Apepi II, de la dinastía 16 fue el faraón que recibió a José. Mientras reinaban los hicsos, los israelitas ocupaban un lugar favorecido en la tierra, pero cuando los hicsos fueron expulsados por la dinastía 18, cambió de actitud el gobierno egipcio y tomó medidas represivas para reducir a Israel a un estado de esclavitud... Las Dinastías 13, 14 y 17 fueron en total unos 25 reyes que gobernaron en el Sur mientras reinaban los hicsos en el Norte; un periodo de gran confusión" (Halley p.108).

De modo que la paz de Israel en Egipto duró el reinado de los hicsos que abarca unos 11 faraones. Pero con la expulsión de los hicsos de Egipto y la restauración del linaje egipcio de los faraones, llega la Dinastía del faraón que no conocía a José" (Ex. 1:8) es decir, que no iba a favorecer lo que José había hecho en Egipto al relacionarlo con los enemigos hicsos.

¿Cómo fueron derrotados los hicsos? El relato demuestra la insensatez de los hombres al estar en el poder por demasiado tiempo y atropellar los intereses de los demás:

"Egipto permanece también sumido en el silencio durante 150 años (periodo hicso); la aurora del nuevo despertar del gigante del Nilo empieza por un motivo muy curioso: el bramido de los hipopótamos de este río. Según puede leerse en un fragmento de papiro, un enviado del rey hicso Apofis, sale de Avaris y se dirige al príncipe de la ciudad del Sur-Tebas. El príncipe Sekenenré es tributario de los hicsos...y el mensajero le entrega la orden del faraón hicso: "Traslada el estanque de los hipopótamos del Nilo situado al este de tu ciudad, pues no me dejan dormir. Día y noche resuena su bramar en mis oídos", (Se presume que esto sucede cuando el faraón visita la ciudad)...Ese bramido ha sido, pues, la 'causa bélica' más rara de la historia universal. Desde Tebas se inicia la sublevación contra los opresores del país. Los batallones egipcios descienden por el Nilo…Avaris, la fortaleza de los hicsos en el Delta, cae por fin en el año 1580 A.C. Amosis I, hijo de Sekenenré, se convierte en el celebrado liberador de Egipto” (Keller, p. 105-109).

Lo importante de todo esto es que Dios había predicho el cambio en la suerte de Israel (Gen. 15:13). Había dos razones por la estadía de Israel en Egipto:

1. "porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí" (Gen. 15:16); y

2. José dijo "Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme de los hicsos vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación" (Gen. 45:5-7).

De modo que nada se dejaba al azar. Todo era parte de un plan maestro de Dios. Por eso, también tenía que aparecer el faraón "opresor" para cumplir con las profecías.

Con la nueva Dinastía que aparece, se llena el país del nuevo nacionalismo. Ahora todo es "egipcio" de verdad. Los odiados hicsos han salido, pero existe una nueva amenaza, el pueblo extranjero de semitas que siguen su propia religión y cultura. ¿Cómo poder estar seguro que ellos no se vuelvan los nuevos hicsos? El nuevo faraón manifiesta esa inquietud ante su pueblo: "He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra (¿un retorno de los hicsos?), él también se una a nuestros enemigos (son de linaje parecido) y pelee contra nosotros, y se vaya de 1a tierra" (Ex 1:9-10).

Así comienza el periodo de aflicción para Israel. No obstante, fue un proceso lento, pues primero fueron tributos extras que se le añadieron para empobrecerlos. Cuando eso no funcionó, le hicieron trabajar en la construcción de almacenes en la antigua capital hicsa de Avaris, ahora con un nuevo nombre, que eventualmente se llamó Ramasés; y Pitón, otra ciudad a 10 kilómetros de distancia (Ex 1:11).

"Todo cuanto se sabe sobre el particular es que los soberanos del Imperio Nuevo habían trasladado su residencia desde la antigua Tebas hacia el Norte, a Avaris, desde la cual los hicsos habían regido asimismo el país. La nueva política de la potencia internacional hizo aconsejable no estar demasiado lejos de aquel punto, como acontecía con Tebas, situada mucho más al Sur. Desde el Delta podía ser más fácilmente vigilada la inquieta "Asia", las posesiones en Canaán y Siria (que habían ganado de los hicsos)...Los israelitas fueron, en realidad, las víctimas del afán constructivo del Faraón. La situación de la tierra a la cual habían emigrado favorecía la implantación de trabajos de esclavos. El bíblico Gosen, con sus ricos pastos, empezaba a pocos kilómetros al sur de la nueva capital y llegaba hasta Pitón. Nada era más fácil que separar a esos extranjeros de sus rebaños y emplearlos como mano de obra para sus grandes construcciones" (Keller, p.119-121).

Desde el primer faraón de la opresión, Amosis (1580 A.C), pasan varias generaciones Amenhotep, 1560 A.C; Totmes, 1540 A.C; Totmes II, 1510) hasta llegar al tiempo de Moisés, con el Faraón Totmes III. A esta altura, todo Israel estaba esclavizada y "los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor" (Ex. 1:13,14.). Pero ya estaba cerca el fin del tiempo de Israel en Egipto, y Dios comenzaba a actuar.

Pintura mural de una tumba de Tebas. Semitas con negros fabrican ladrillos. Sacan agua de piscina rodeada de árboles. Lodo esponjado con garfios y llevando y colocando en moldes de madera con asa para ser secados al sol. Son apilados y llevados por cuerda. Un capataz vigila el proceso.

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Salida de la esclavitud de Egipto y la huida del pueblo de Israel, por donde tuvieron que cruzar por el Mar Rojo en búsqueda de la tierra prometida.

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