Pidámosle a Dios sabiduría y discernimiento para ser perfeccionados en obediencia y además pidámosle a él fortaleza espiritual para continuar este camino hacia el Reino.
El dios de este siglo, Satanás, ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.
¿Cuáles son nuestros principios? ¿Por qué Dios quiere que nos preparemos en ellos?
En el marco de la fiesta de Panes Ácimos, reflexionemos sobre el cambio que debemos hacer en nuestras vidas para estar en el Reino de Dios.
Estemos confiados, si obedecemos a Dios. Él nunca nos dejará ni nos desamparará. Él peleara por nosotros.
¿Por qué Jesucristo expuso esta afirmación?
¿Qué es lo que Dios hace por sus hijos fieles? ¿Cómo Dios anima y protege a sus hijos?
¿Renunciaría a su propia vida para alcanzar las promesas que Dios nos ha hecho?
¿Qué es lo que le falta a nuestro mundo? ¿Por qué hay tantos problemas en él? ¿Cuál es nuestro papel?
Sin reconocer la existencia de Dios no se puede explicar el origen de la vida, primera parte.
Soportar las pruebas, superarlas, aprender de ellas, es solo una pequeña parte de nuestro papel como aprendices de Cristo. ¡Necesitamos una actitud diferente, una fe viva!.
Si perseveramos hasta el fin y no bajamos la guardia ante Satanás, alcanzaremos nuestro galardón.
Glorificar a Dios significa ser parte activa de la misión de la Iglesia encomendada por Cristo.
Al someterse a cada uno de los detalles de su arresto, Cristo nos esta brindando la gran oportunidad a toda la humanidad de la vida eterna.
¿Estamos dispuestos a sacrificar todo por llegar al Reino de Dios?
¿Cómo podemos enfrentar los problemas venideros? ¿Cómo batallar con ellos?
Busquemos la paz con nuestro prójimo, con la ayuda de Dios.
Por medio de la oración y ayuno podemos pedirle a Dios el perdón de todas nuestras transgresiones individuales y colectivas.