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Dar mensajes. Y una de las cosas que le enseñamos a estos oradores es que hay distintas maneras de armar los discursos. Y una de las maneras, especialmente para ya mensajes más largos como sermones, es armarlos como se armaría una sinfonía musical.
Como lo hacían Beethoven y Mozart y todos ellos con estas distintas sinfonías en que introducían un tema musical y después la iban desarrollando con ilaciones musicales y melódicas y combinándolas en distintas formas y después llegar al final al crechendo, que es como la culminación musical de toda esa obra que se ha llevado a cabo. Y así se puede hacer también con un sermón. ¿Cómo propongo hacerlo hoy día? Con un tema que vamos a ir elaborando hasta llegar al crechendo, a la parte culminante al final.
Y el tema tiene que ver con un gran descubrimiento que salió recientemente este mes. Un descubrimiento astronómico de primera categoría.
Descubrieron acá en estos cerros de Tololo y todos los demás grandes telescopios que hay.
Han estado los astrónomos por los últimos años y décadas en realidad formando un mapa cósmico del universo. Igual que tenemos un mapa mundo, que uno tiene aquí todos los continentes y ciudades y todo. Han estado pacientemente armando el mapa cósmico del universo.
Y según la revista Americano-Científico que recibo, dicen que lo han podido aquí mapear el universo con 99% de precisión.
Que han alcanzado a medir el universo con 99% y uno de los descubrimientos, uno de los hallazgos más grandes recién lo descubrieron. Y es que las galaxias del universo no están repartidas al azar, como bolas de billar, que estarían todos en unas mesas. Sino que están ordenadas en agrupaciones tal como racimos de uvas y que están aproximadamente equidistantes estas agrupaciones de galaxias, una de las otras. Por ejemplo, equidistantes que están a distancias equivalentes a las unas de las otras. Por ejemplo, están luces, están equidistantes, tienen las mismas separaciones. Y ahora han descubierto en el mapa que todas estas galaxias están ordenadas, cuidadosamente, tal como si fuera un mapa del mundo que tuviera todas las ciudades equidistantes las unas a las otras. Por el gran diseñador que esto muestra que hay. Y esto es algo que, este primera magnitud, porque este es el único universo que hay. Y una vez que uno hace un mapa de ello, no hay otro mapa aparte de ese y han estado llevando la cabo. Y para mí muestra la majestad, el orden y el diseño que dondequiera que uno vea, todas esas galaxias han sido posicionadas cuidadosamente para que no se puedan estrellar grupos de galaxias, entre otras. Está todo ordenado con distancias y espacios para que no choquen entre sí.
Es un diseño magnífico que vemos acá y que esa expansión que ha sido elegantemente diseñada, calibrada por este creador, el universo está expandiéndose en una forma elegante, armoniosa.
Y que hay mucho aquí universo para un día entregarle a los hijos de Dios. Y noten lo que dice en Romanos capítulo 8.
Este es el primer hilo de esta sinfonía que quiero que vean, la Sinfonía del universo.
En Romanos capítulo 8, versículo 14, dice porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Si uno está siendo guiado, tiene el Espíritu Santo, entonces es parte de esta familia de Dios que se está creando.
Dice, pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud del mundo para estar otra vez en temor, lleno de mala conciencia.
Como tal, como se dice, la peor almohada que existe es la de la mala conciencia, que no lo deja uno tranquilo. Los malos, los pecadores, no duermen bien, están pensando en todas las cosas que se sienten culpables.
Y aquí dice que no estamos con ese Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos Abba, padre.
Palabra Abba viene del arameo, que significa papito, que tenemos esa intimidad de un hijo que va ante su papá y se siente en plena confianza. No tiene que pedir una audiencia, tal como ese famoso relato en los tiempos romanos, cuando un emperador había conquistado a una nación y había traído a todos esos vencidos soldados, reyes que había vencido, hicieron una procesión, un desfile a través de Roma, y ahí estaba toda la gente en los lados, alabando, y estaban todos los cautivos siendo llevados y los reyes cautivos, y después se vio el emperador.
Y este niñito saltó de un balcón, bajó, y estaba tratando de entrar por la calle, donde estaba el desfile, y el soldado romano le dijo, hola hijito, tú no puedes cruzar aquí, tú no puedes pasar, ahí está el emperador. El niñito dijo, bueno, ese puede ser el emperador tuyo, pero ese es mi papá. Y claro que lo dejaron ir. El niñito saltó en la carroza y anduvo con su papá. Bueno, esa es la intimidad que Dios quiere que tengamos con él. Ese es mi papá, y ese es mi hermano mayor. Yo los puedo abrazar espiritualmente. Hay esa familiaridad, y aquí dice que podemos ir, ah, papá, dice el Espíritu mismo, el Espíritu de Dios, da testimonio a nuestro Espíritu de que somos hijos de Dios.
Yo no me atrevería a hacer eso ante un rey o no podía entrar a ver a Bill Gates, de repente, no me dejarían. Pero el Espíritu de Dios permite que uno pueda sentirse con esa confianza ante el trono de Dios. Y dice, y si somos hijos, también, lo que está diciendo Pablo, somos herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo. Si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Entonces, noten acá que Cristo es el heredero de todo, de todo el universo. Y la palabra aquí tan increíble que dice que somos coherederos, somos como hermanos menores.
Cuando se hereda de los padres algo, bueno, se reparte aquí entre los hijos. Y Jesucristo es el primogénito, es aquí nuestro hermano mayor. Pero nosotros vamos a también heredar con Cristo este universo, este elegante universo en expansión que está, ¿qué haciendo? Está aguardando la aparición de estos hijos glorificados de Dios. Noten lo que dice aquí. Pablo dice, mire, todo lo que uno sufre, todo lo que uno aguanta a veces en un camino largo, a veces empedrado, hay piedras en el camino, baches en el camino, tentaciones en el camino.
Pero Pablo dijo, versículo 18, pues tengo por cierto, porque él quería ser heredero con Cristo, y las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Todo lo que uno va a heredar es incomparablemente mayor que cualquier cosa que podemos heredar en esta vida. ¿Por qué? Porque el anhelo ardiente de la creación está hablando del universo creado. ¿Qué es lo que quiere este universo? ¿Quiere ser poblado?
Es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta a vanidad o a deterioro, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza.
Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción. Vemos los planetas actuales que están todos no aptos para habitar. Esto solamente es un sistema solar entre miles y millones de ellos. Eso todo está en ascoas, está en espera de un día ser poblado. ¿Qué son estos sistemas solares? ¿De qué consisten las galaxias? La galaxia consiste en soles que son gigantescas o gigantescas ampolletas de luz y calor. Eso no es para habitar. Ese es el sistema de calefacción y de luz para esos planetas que sí van a ser habitables. Y que Dios ya creó todo esto.
Esto viene a raíces. Pero el hombre no está listo. ¿Qué haría el hombre si recibiera eso? ¿Taríamos peleando en batallas entre planetas? No estamos listos para heredar eso. Pero sí lo estamos en el futuro. ¿Y qué tiene que ver esto con los panes sin levadura?
Y lo que hemos estado aprendiendo de estos panes sin levadura es que Dios está en un proceso de leudar el universo del pecado. Él está en un proceso de remover la levadura, el pecado de este universo. Eso significa Satanás y sus ángeles. Significa los pecados que hay en esta tierra. Él está en un proceso de ir eliminando toda esta levadura espiritual. Este pecado espiritual es un proceso para que esté limpio el universo un día de pecado y que entonces sí se puede entregar a los santos lo que es el gobierno de Dios, sobre todo este vasto universo.
Pero Dios lo está haciendo de a poco. Y comienza con lo más humilde, no con lo más exaltado e importante. Empieza con la semillita de Mostaza, como dijo Cristo, que así es como es el reino de Dios. Y así vemos que comienza con un pueblito que son aquí Abraham y su descendencia, que sería pueblo de Israel. Pero él quería purificarlos, deleudarlos del pecado que los rodeaba y que los contaminaba a ellos mismos. Y por eso les dijo en Éxodo capítulo 19. Y por eso vemos que esto no tiene que ver con una sencilla fiesta, que alguna gente lo está haciendo.
Estamos hablando del universo entero, que eso es parte del plan que Dios está llevando a cabo. Pero sí, en un pequeño grupito, pero que un día va a abarcar al universo entero. Los efectos del pecado serán removidos del universo entero. En Éxodo capítulo 19, versículo 5, dice, Ahora pues, si dierais oído a mi voz y guardaréis mi pacto, el pacto que Dios hizo sagrado con su pueblo, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra, y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa.
Ese es el propósito. Empezó a deleudar la tierra con este pueblo, que debía dar un ejemplo y una luz al resto. En deutronómio capítulo 7, versículo 6, les recordó que lo llamó, no porque eran tan importantes, tan privilegiados, no de deutronómio capítulo 7, versículo 6, eran el pueblo más insignificante. Dice de deutronómio 7, versículo 6, dice, Porque tú eres pueblo santo para el eterno tu Dios. El eterno tu Dios te ha escogido para hacerle un pueblo especial, separado más que todos los pueblos que están sobre la tierra, no por ser vosotros más que todos los pueblos, o se ha querido el eterno y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, sino por cuanto el eterno os amó, los llamó, los escogió, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres.
Os ha sacado el eterno con mano poderosa y os ha rescatado de servidumbre de la mano de Faraón Rey de Egipto.
Y Dios habla de que era el pueblo más insignificante, y en el Nuevo Testamento, en la Iglesia, usa el mismo patrón. No está llamando a las personas capaces y ricas y poderosas, personas comunes y corrientes, con problemas, con todos tipos de dificultades. Y, si embargo, dice, este es el pueblo, igual que lo hice en Israel, con el más pequeño entre ellos. Noten en 1 Corintios 1, 1 Corintios 1, 25. Hablando de la Iglesia, dice, versículo 25, Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios, según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.
Sino que, ahí estoy hablando, en forma general, lo necio del mundo escogió Dios, lo que el mundo cree que esas personas no valen mucho. Dice, y lo débil del mundo, débil económicamente, débil en cuanto a influencia, estas no son los ricos, poderosos y famosos. Estas son las personas que el mundo considera como personas insignificantes. Dice, y lo escogió para avergonzar a lo fuerte, y lo débil del mundo y lo menopreciado, escogió Dios, y lo que no es para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Una de las calificaciones para ser llamado por Dios es que, mejor que no sea una persona importante, poderosa y rica, sino que eso lo va a descalificar a uno. Si Dios no me hubiera sacado de mis circunstancias, que yo vine de una familia próspera en Cuba, y teníamos prácticamente lo mejor que había en ese entonces, había un country club, teníamos choferes, teníamos amas de casa, mi madre nunca me amamantó, tenía una mujer que me amamantaba, y tenía un chofer que me llevaba a la escuela. Y después vino un caballero que se llama Fidel Castro y nos votó de Cuba. Mi padre nos sacó de allá porque él iba a luchar contra Fidel, como efectivamente lo hizo. Pero la cosa es que cuando llegamos a los Estados Unidos no teníamos dinero, no teníamos propiedades, y tuvimos que partir en una escuela pública, y de ahí partimos todos. Mi padre después regresó y empezamos una vida como unicorriente. Pero si hubiera estado en Cuba con todo ese sistema, yo estoy seguro que Dios no me hubiera llamado a mí. Hubiera llamado a alguien que consideraban más como unicorriente, que no estaba leudado por todo lo que la sociedad le podía entregar a uno. Entonces eso fue lo mejor que me podía haber pasado. Haberme quitado todo eso para que podía ser llamado algún día y que iba a estar humilde. Iba a estar sintiendo que no era importante, no tenía nada destacable. Y así es como si ustedes ven en los casos, Dios no es llamado a los ricos y poderosos.
Yo me acuerdo que acá en Chile, cuando teníamos las conferencias y todo, conocí a un senador chileno que era de una familia, del barrio alto. Un hombre que venía de una familia muy rica. Él era abogado, trabajaba para los bancos. Había sido senador, un hombre que conoció la verdad de Dios. Y que fue muy fiel, diez mando. Y fue conociendo, me invitó a su casa y también lleno de criadas y toda la vida muy cómoda. Y él quería ser parte de la iglesia. Pero no podía guardar el sábado como correspondía. Y también, cuando vino una vez a visitarnos en Miguel León Prado, lo vi una vez sentado. Obvio que estaba feliz, pero sabe que él no se sintió cómodo con este tipo de persona alrededor de él. Él estaba acostumbrado a otro grupo. Y yo vi que se sintió incómodo, se sintió un poco avergonzado. Y nunca volvió. Y después, un día, me dijo, don Mario, no puedo entrar en la iglesia. Porque el mundo me tiene como un pulpo que me está con tentáculos. Y cada vez que arranco uno, me agarra otro tentáculo. Así que, por fin, el pulpo del mundo lo jaló y volvió al mundo. Entonces, aquí vemos que dice que lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios. Y lo que no es, en cuanto a importancia, para deshacer lo que es a fin de que nadie se exacte en su presencia. Porque Dios no va a tener a nadie que dijo, ah, pues Dios me escogió a mí porque yo soy tan inteligente, yo soy tan poderoso y soy tan capaz. Y por eso me escogió. Porque eso sería llenarse de levadura, hincharse. Y si uno no tiene mucho, no tiene de qué exactarse. Y por lo menos, eso es una bendición. Cuidado, cuando uno tiene mucho, para que es exactarse. Porque ahí es cuando empieza uno a sentirse ya en sus anchas y que, bueno, yo soy privilegiado aquí, porque mire todo lo que hago y piensan que ya tienen como un tipo de trato especial en la Iglesia del más pequeño que hay. Todos somos iguales. Es la misma regla, la misma ley. Y que aquí no se trata si una persona es importante, que, bueno, tiene una situación privilegiada. No es así. Por eso que Dios comienza con lo más humilde y empieza a deleudarnos, sacar la levadura de nuestros sistemas. Es un proceso que va a barcar el universo y que ha empezado con nosotros. Pero que va a barcar al resto de la humanidad. Eso es lo que se revela en estos días el plan que Dios tiene para sacar la levadura de toda su creación. Pero hoy día es minúscula la cantidad de personas que están siendo deleudados, deleudadas de esa manera. Noten en Tito, capítulo 2, versículo 11.
Tito capítulo 2, versículo 11, dice, porque la gracia de Dios, acuérdense, la gracia es el favor que Dios extiende a los que Él ha escogido y que se han arrepentido ante Él, reciben ese favor, reciben ese perdón, inmerecido, porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándose que, este es el proceso de leudamiento, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobría, justa y piadosamente. Eso no suena como tan divertido. La palabra sobría significa en forma seria, no frívola.
La otra palabra, en forma justa, que hagamos lo correcto y piadosa, que es una forma alejándose del pecado, aguardando la esperanza bien aventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Note aquí que se menciona Jesucristo como nuestro gran Dios, porque hay gente que dice que Dios, Cristo no es Dios en la carne, que no vino acá y que hay gente que solamente cree que Dios Padre es el Santo. Pero aquí dice, no, está hablando de Jesucristo, de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, sacar la levadura y purificar para sí un pueblo propio celoso de buenas obras, deseosos de venir, cumplir con este día que Dios se estableció para adorarle, para poder comer juntos. Cuando están ahí trabajando en la cocina, esos son obras celosas, porque están sirviendo a Dios, porque Él nos está invitando y hay comida por medio, porque sabía que iba a ser. Pero alguien tenía que servirla, había que cocinarla, había que compartirla. Entonces, esas son buenas obras que a Dios le agrada. ¿Qué me dicen si una persona dice, bueno, en vez de ir aquí el día lunes a esta fiesta santa? No, yo voy a ir y ayudar aquí a unos pobres a la vuelta de la esquina, voy a repartir. Eso no es lo que Dios dice que debemos hacer. Pueden ser buenas obras ante los hombres, pero no es lo que corresponde. Dios dice, tienes otros días para hacer eso. Quiero que haga buenas obras hacia los pobres y todo, pero primero haz la cosa que yo te pido. Como dice los dos grandes mandamientos, primero amarás a Dios con todo tu corazón. Cumple con los mandamientos que corresponden a Dios primero el sábado, la fiesta santa, el diezmo, la ofrenda. Cumplan eso primero y después amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ames a tu prójimo y esas son todas las obras que podemos hacer de ayuda, de caridad.
Pero no sustituyan una en vez de la otra, se incitan las dos y en la proporción correcta. Por eso aquí nos dice que este es un pueblo celoso de buenas obras. Y Dios está en un proceso de limpiar primero a la tierra, de toda la injusticia y el pecado. Pero hasta que no venga a Cristo, la tierra va a quedar en su gran mayoría leudada. Y por eso va a venir un castigo sobre este mundo. Porque Dios está viendo que se están multiplicando los pecados. En las escuelas a veces cuando van de viaje lo hacen también en la línea aéreas que tienen el aparato. Que no me acuerdo en español cómo se llama el clicker, que uno va contando a las personas. ¿Se acuerdan cómo se llama ese?
¿Un contador? Bueno, hay un contador arriba que va contando los pecados y la cantidad y frecuencia. Y antes se podía decir que estaba moviéndose más como el reloj, la mano aquí de los segundos. Y ahora está como ventilador. Se están multiplicando los pecados ante Dios. Y como nos dice aquí en Segunda de Pedro, Segunda de Pedro, capítulo 3, dice versículo 1, esto es una profecía para nuestros días. Segunda de Pedro, capítulo 3, versículo 1, dice amados. Esto es la segunda carta que os he escrito o escribo. Y ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento para que estén alertas, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas. Y el mandamiento del Señor y Salvador dado por nuestros apóstoles, que es el nuevo Testamento. Sabiendo primero esto, que en los postreros días, los días antes de la Avenida de Cristo, vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, sus propias codicias, sus propias maneras de vida que van a estar tratando de promover su forma falsa de vida, que dice que se burlarán de Dios, que se burlarán de su camino, de las cosas decentes que hay. Dice, y diciendo ¿Dónde está la promesa de su abenimiento? No hemos visto que Cristo haya vuelto todavía, porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. Es parte de la enseñanza de la evolución. No, aquí hemos estado millones de años, no ha pasado nada acá. Y ¿Qué dice la respuesta bíblica?
Estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios, los cielos y también la tierra. Ellos no quieren admitir que Dios es el creador, que proviene del agua y por el agua subsiste, 70% de la tierra es agua y debajo de los continentes hay agua. Y arriba tenemos las nubes. 40% de la tierra está cubierta de nubes, que es agua, que está ahí condensada. Y dice aquí, y por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua. Se abrieron todas las fuentes y se ahogaron todos, menos Noé y su familia, que no tenían levadura. No se habían dejado de leudar. Dice, pero ya después de este diluvio, ¿qué es lo que aguarda a la tierra? Dice, pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, por la misma palabra de Dios, y su promesa, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Mas o amados no ignoréis esto, que para con el Señor un día es como mil años y mil años como un día.
Y esto se ha tomado porque Pedro está dando una indicación de que igual que hay siete días de la creación, que un día de creación equivale a mil años, y mil años humanos equivalen a un día de esa semana de creación.
Y es curioso que según las cronologías bíblicas que tenemos, y que yo tengo una que se llama la Biblia cronológica, que fue escrita por un ingeniero y un teólogo que el ingeniero pasó 30 años calculando todas las genealogías bíblicas. Y justamente llegó que ahora nos quedaría un poquito más de como unos 15, 16 años para cumplir con esos 6 mil años. Pero Dios dice que la hora y el día no sabemos todo, así que no se puede calcular precisamente. Pero es curioso que desde Adam hasta Cristo y la aparición de Él como el Mesías serían 4 mil años, desde que Él empezó como Mesías. Y dos mil años después de la aparición del Mesías es cuando se acaban esos 6 mil años. Entonces, yo siento que estamos acercándonos más y más a esa época. Pero aquí dice eso, Pedro, que el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo y los elementos ardiendo serán desechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, un día no van a existir casas, no van a existir árboles.
Dios a la larga va a purificar esta tierra de toda la maldad cometida y toda la tierra que ha sido contaminada con sangre inocente, todo esto va a quedar purificado.
Dice versículo 11. Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¿cómo no debéis andar en santa y piadosa manera de vivir? En forma deleudada, esperando y apresuándonos para la avenida del día de Dios, en el cual los cielos encendiéndose serán desechos y los elementos siendo quemados se fundirán.
Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia que define a ese tiempo donde va a morar la justicia. Todo el mundo va a estar en obediencia, todo el mundo va a estar con respeto, amor, paz y que Dios va a establecer la justicia que es representada por el pan sin levadura, que es un pueblo que no sea contaminado.
Y aquí en Apocalipsis, capítulo 20, versículo 4, vemos cuando Dios purifica más la tierra. Ahora, hermanos, es muy poco lo que va a quedar purificado. Pero en... perdón, quería decir 19. Apocalipsis 20 estaba bien, versículo 4. Sí, que me confundí un momento. Apocalipsis 20, versículo 4, dice, y vi tronos y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar y vi las almas de los que captados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Bueno, ahí sí que se va a depurar la gente en ese entonces. Satanás ya no va a estar ahí, que es la gente mayor para cometer pecados, es el que infunde en la gente y trata de influir para que pequen más. Entonces ya en el milenio vamos a tener un periodo donde la gran mayoría de las personas van a estar ya limpiadas de esa levadura. Va a haber tiempos donde mora la justicia, el amor, el gozo y la paz. Y después viene, podemos decir, la segunda gran etapa de la purificación del mundo. La primera va a ser durante el milenio, pero eso solamente van a ser la gente que sobrevivió entre las naciones. ¿Pero qué? De la gente que ha muerto en esos 6.000 años anteriores. Bueno, esos son los que van a vivir después de los mil años. Y noten aquí que nos dice versículo 10 de Apocalisis 20 y el diablo que los engañaba fue lanzado en el Lago de Fuego y a Sufre, donde debe decir la traducción correcta, donde había estado la bestia y el falso profeta. Y hablando de Satanás y sus ángeles, serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Pero ya se va a remover ese agente leudante para siempre.
Y ya no va a multiplicarse el pecado como ha sucedido en la actualidad. Y dice versículo 11, de Puebe que Satanás es expulsado, dice, y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos, hablando de Cristo, que Él es el quien juzga, es el quien juzgó durante la primera resurrección, y ahora Él va a jugar sobre la segunda resurrección. Y dice, y vi a los muertos grandes y pequeños, y se decir de todas las clases, desde los reyes y emperadores más poderosos, hasta los niñitos más pequeños e insignificantes que murieron en una aldea en el África, o en la India, o en la China, y nunca supieron de Jesucristo. Todos estos están ahora resucitados, pero a vida física.
Y los libros fueron abiertos, y la palabra aquí significa Biblia, y estos son los libros que Dios usa para juzgar. Es el libro que nos usa para juzgarnos a nosotros, y también para el resto de la humanidad. Van a tener que aprender qué es la justicia, qué es la levadura espiritual.
Van a tener que entonces empezar a sacar la levadura de sus propias vidas. Se les devuelve con toda su memoria intacta, pero con un cuerpo nuevo. Para que puedan, ahí entonces, empezar a poner en práctica. Y, dice, y otro libro fue abierto. Se les abre el libro donde están inscritos todas las personas de la primera resurrección. Pero esos son los únicos nombres que hay hasta ese momento. Y ahora están con la oportunidad de ser inscritos también. Ser incorporados en el reino de Dios, pero tendrán que escoger.
¿Quieren el camino de la levadura o el camino sin levadura? Y fueron juzgados, como dice aquí, los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Si lo ponen por obra, los mandamientos y siguen el camino recibirán vida eterna. Y si no, serán lanzados al Lago del Fuego, que es un tipo de purificación de levadura. Porque Dios no va a tener un día ningún ápice de levadura en todo el universo. Y aquí dice, versículo 14, y la muerte y el aves, que es la tumba, simbolizando que ya va a ser destruida, la muerte solo va a haber la gente con vida eterna, fueron lanzados al Lago del Fuego, esta es la muerte segunda.
Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al Lago del Fuego. Y ese Lago del Fuego es donde se va a envolver al mundo entero y se va a purificar al mundo entero de todas las obras pecaminosas que se habían hecho en esos últimos 6 mil años. Y que el pecado no va a tener recuerdo. Nadie va a decir, ¡ay, mira, por ahí mataron a mi hijo! ¡Ay, por allá murió esta! Dice los elementos, se va a quemar todo lo que es el suelo, la tierra, la parte de la superficie.
Y dice que los elementos, los metales se fundirán. Y habrá como un casco metálico que ya no hay ningún tipo de país, ya no hay ningún tipo de recuerdo. ¿De dónde se cometieron los pecados? ¿De toda la maldad, de las guerras? ¿De todo eso? Y ya una vez que queda purificada la tierra, de todas las obras como dice aquí, versículo 1 de Apocalipsis 21, dice, y vi un cielo nuevo hablando de la atmósfera, que ya será distinta, y una tierra nueva.
Porque el primer cielo, esta atmósfera, y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más, quedó todo evaporado. Quedó como un casco acá, es realmente el estrado o el podio para el trono de Dios que viene como la nueva Jerusalén. Y aquí es donde él establece su plan de salvación para expandirse al resto del universo. Y dice, y yo, Juan Vila Santa Ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios, dispuesta como una esposa tabiada para su marido.
Y oí una gran voz del cielo que decía, he aquí el tabernáculo de Dios, debe decir, está con los hombres. Que viene la nueva Jerusalén a posarse en una tierra purificada, no se van a recordar los pecados, todo eso va a ser olvidado, como dice aquí. Y él morará con ellos, y ellos serán su pueblo. Y Dios mismo estará con ellos, como su Dios enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, como una madre lo hace con sus hijos.
Todo lo que uno siente de dolor y lo que ha sufrido, él ahí va a consolarlos. Pero es tan grandioso lo que viene que nadie va a recordar ese pasado. Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. Las cosas físicas, el cuerpo físico, la naturaleza humana, física.
Y todo eso será una cosa del pasado. Y él, que estaba sentado en el trono hablando de Dios Padre, dijo, «Ey, aquí yo hago nuevas, todas las cosas». Empiezo un nuevo mundo con una nueva familia espiritual. Y ahora sí puedo enviarlos a que hereden el universo. Y dice, «Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron».
Ahora estamos viviendo las primeras cosas. Un mundo de pecado, un cuerpo de pecado que un día tiene que morir, tiene que ser transformado.
Dice, «Y él, que estaba sentado en el trono, dijo, «Ey, aquí yo hago nuevas, todas las cosas». Y me dijo, «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas». Y me dijo, «Echo está, yo soy el alfa y la omega, principio y el fin al que tuvieres sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. Él, que venciere, heredará todas las cosas, refiéndose al universo entero. Y yo seré su Dios y Él será mi Hijo». Pero dice todo lo cobardee, incrédulo, todo lo que es leudado, todo eso no va a tener parte en su reino.
Entonces, ¿cómo estamos? ¿Nos estamos deleudando o nos estamos dejando leudar? ¿Cuál es la dirección de nuestra vida? ¿Vamos hacia menos pecado o hacia más pecado? ¿Cuál es la dirección? Porque eso va a determinar qué tanto va a estar Dios con nosotros.
¿Y hacia dónde nos dirigimos? ¿Hacia ese reino que queremos? Porque ahora es cuando tenemos la oportunidad de sacar la levadura. Ya cuando seamos transformados, ya esa etapa será distinta. Por eso es tan importante lo que hacemos en esta vida. Hay una sola que Dios nos entregó y hay un solo juicio que vamos todos a ser jugados como terminamos este camino de vida. Por eso recuerden, como en esa sinfonía, que Dios está llevando a cabo este universo, empieza chiquitito y va a abarcar todo un día que aprenderán lo que significa sacar la levadura de nuestras vidas.
Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.
Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.