Las trompetas y la gloria de Dios

El plan de Dios es compartir su gloria con el ser humano, a lo largo de la Biblia se ha manifestado esa gloria. La Fiesta de Trompetas será el punto culmine y Dios Compartirá su gloria.

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Ahora sí estamos listos para el mensaje principal que se titula Las trompetas y la gloria de Dios.

En la Biblia se usa mucho el término gloria. Inclusive tenemos personas que se llaman gloria.

Viene del latín, que es lo mismo que el español gloria. Y en la Biblia se usa para describir el resplandor de Dios cuando está presente. Que es como la brillantes y el resplandor de Dios.

Y es muy interesante, según uno repasa la Biblia, que Dios tiene un plan que está llevando a cabo para glorificar al ser humano. Para llenarlo de su gloria para que un día vayan a resplandecer más que el sol mismo.

Por la energía espiritual que vamos a tener cuerpos glorificados, que significa que vamos a tener cuerpos que nunca van a envejecer y que van a resplandecer. Entonces se puede decir que uno de los temas principales de la Biblia es cómo Dios logrará tomar al ser humano que fue formado de la tierra.

Y en las etapas que Él tiene planeadas, finalmente llenará a esa persona y transformarla en ese ser glorioso y resplandeciente.

¿Cómo Dios lleva a cabo cada una de esas etapas?

Y hay siete etapas de gloria que Dios está desarrollando en este plan de salvación que Él tiene.

Como se mencionó esta mañana con la mostaza, la semilla de mostaza, que el reino de Dios es así, empieza muy pequeño, pero pues llega a ser el mayor de las hortalizas.

También la gloria de Dios empieza algo pequeño, insignificante para el ser humano, pero ya en la séptima etapa el ser humano llega a resplandecer como Dios mismo, aunque nunca será la misma capacidad que Dios, pero seremos hijos de Dios y vamos a compartir la gloria que Dios tiene y que Jesucristo tiene como nuestro hermano mayor.

Entonces nosotros no vamos a ser primos, no vamos a ser extranjeros, no vamos a ser hijos menores de Cristo. Y por eso en esa gran gestión que Dios tiene, Él quiere compartir su gloria con nosotros, seres insignificantes hechos del polvo, y un día vamos a ser hechos de la gloria de Él.

Entonces veamos aquí este esquema que Dios manifestó su gloria por primera vez en el huerto del edén. Ahí es cuando Dios comienza a tratar al ser humano que había creado de la tierra, del polvo de la tierra dice que moldió a Adán y le dio el espíritu, le infundió el aliento de vida que era ese espíritu vivificador que le dio vida y que le dio el espíritu.

Así que entraron en Adán, en ese cuerpo físico que había, entró el alma que es la fuerza viviente que lo creó para respirar y le entregó el espíritu del hombre que crea los atributos de la autoconsciencia, de estar atributos creativos, musicales, del razonamiento que tiene el hombre. Todo eso viene a través del espíritu del hombre que le entregó y el hombre en ese entonces caminó con Dios. Dios mismo bajó a la tierra al huerto del Adán y estaba la gloria de Dios ahí.

Estaba él como Dios mismo que se había trasladado del tercer cielo hacia la tierra. ¿Noten en Génesis capítulo 2? Génesis capítulo 2. Dice acá, versículo 7, entonces el eterno Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Termino en hebreo es yará yriega Ąerea, que significa moldear igual que lo hace un alfarero, que moldió al hombre y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre que un ser viviente. Y el eterno Dios plantó un huerto en Edén al oriente y puso allí al hombre que había formado. Y el eterno Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer también el árbol de vida en medio del huerto y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Así que Dios iba a permitir al hombre a escoger entre dos caminos, el camino del bien para su vida o el camino del mal. Y lamentablemente la gran mayoría han escogido el camino del mal, pero nosotros hemos escogido el camino del bien. Queremos hacer las cosas como Dios desea. Más adelante dice versículo 15, tomó pues el eterno Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase, y mandó el eterno Dios al hombre diciendo de todo árbol del huerto podrás comer. Más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres ciertamente morirás. Aquí también hay un poco de confusión, porque en el original dice el día que tú comieres de ese fruto empezarás a morir. Ese era un proceso. Ya no tendrás el acceso a la vida eterna, así que de ahora en adelante vas a empezar a morir. Y así el hombre empieza su etapa hasta que muere. Todos tenemos un reloj que se nos da acuerda y finalmente esa acuerda se acaba. Y lo que dijo él ahora tú has empezado con la cuenta regresiva en que dice vas a empezar tu etapa de muerte. Y así fue. Por eso aquí esta es la primera etapa en que Dios caminó con el hombre y la mujer. Lamentablemente la gloria de Dios tuvo que apartarse porque el hombre escogió el camino equivocado, Dios lo expulsó del huerto de den y dijo que ya no tenías acceso al árbol de la vida que te hubiera dado el Espíritu Santo para finalmente glorificarte. Entonces en cierto sentido todo el resto de la Biblia es como Dios hace posible que el hombre deshaga lo que hizo acá y restaurar esa relación que quería desde el inicio. Ya saben que después de esto vinieron las maldiciones sobre la tierra, ya Dios tuvo que apartarse porque el hombre había escogido el camino del mal y el hombre iba a tener que aprender por las duras penas, por los golpes, que ese camino de Satanás y del mal solamente acarrea frutos equivocados. Pero Dios no había abandonado al hombre, Él iba a encontrar y iba a preparar el camino para que el hombre pudiera otra vez gozar de caminar libremente con su creador en paz y que Dios quiere tener una familia espiritual a través del ser humano. Por eso esto es la primera etapa de que la gloria de Dios está con el hombre pero tiene que apartarse porque el hombre escogió mal. Esto es lo que muchas veces las personas hacen hasta que ya llegan a bautizarse, empiezan ya el camino correcto, tienen que dejar de lado el camino equivocado si quieren un día ser glorificados por Dios. La palabra en hebreo es cabod para la palabra gloria y la palabra significa morada de Dios. Entonces donde Dios mora, ahí está su gloria. ¿Se acuerdan cuando Moisés se presentó ante ese arbusto ardiente y estaba todo resplandeciente y cuando estuvo ahí dice quitar tus calzados porque el lugar donde pisas es santo? Porque estaba ese cabod de Dios, estaba la gloria de Dios. ¿Qué los judíos llaman la shekinah? La shekinah que significa la gloria resplandeciente de Dios. Y a través de la Biblia vamos a ver cuántas veces aparece esa shekinah en nombre que ellos les impresiona mucho porque ellos vieron en ocasiones esa nube resplandeciente de la presencia de Dios. La segunda parte donde vemos la gloria de Dios fue cuando entró en el tabernáculo de Dios en el desierto. Cuando salieron los isalitas de Egipto llegaron al monte sin ahí y ahí Dios les dijo que hicieran un tabernáculo y que esa shekinah, esa gloria de Dios iba a estar con ellos. Noten en Éxodo capítulo 40, cuando ya se había terminado y completado el tabernáculo estaba listo, versículo 34, dice, entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión y qué fue lo que apareció y la gloria del eteno llenó el tabernáculo y no podía moisés entrar en el tabernáculo de reunión porque la nube estaba sobre él y la gloria del eteno lo llenaba.

Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas.

Pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba.

Porque la nube del eteno estaba de día sobre el tabernáculo y el fuego estaba de noche sobre él, de nuevo era el resplandor profundo a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.

Por eso ellos seguían donde quiera que esa nube de repente empezaba a moverse, tenían que desarmar el tabernáculo, prepararse y entonces todos marchaban tras donde Dios quería que ellos fueran en ese desierto.

Y ahí en 1 Corintios 10, versículo 4, lo que ellos seguían era el verbo.

En todo su resplandor dice que era Cristo, Él quien ellos seguían era la gloria del Cristo preexistente.

Antes de que vido a la tierra, Él moró con el hombre.

Vayamos a 1 Corintios 10, porque aquí no se pueden negar las escrituras.

Hay que verlas con claridad y hay que aceptarlas como enseñanza para todos nosotros.

Noten aquí, en el versículo, partiendo en el primer versículo de 1 Corintios 10, dice, porque no quiero, hermanos, que ignoréis, porque hay gente que ignora.

No quiere aceptar esto. No ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube.

Ellos estuvieron siguiendo esa nube y todos pasaron el mar rojo.

Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar.

Significa que debían haber cambiado su actitud. Ya no tenían a los dioses egipcios. Ahora estaban siguiendo al verdadero Dios. Hubo un bautismo en el sentido de que cuando pasaron por debajo de esas aguas, ellos debían haber cambiado su mente. Ahora seguían al verdadero Dios. Dejaban atrás todas sus ideas y costumbres egipcias.

Y dice, y todos comieron el mismo alimento espiritual. Todos comían del maná que descendía de Dios. Los alimentaba todos los días en ese desierto, menos el sábado. Que ahí descansaban. El sexto día caía dos porciones de maná.

Para que pudieran descansar, no tenía que trabajar el día sábado. Entonces, había dos porciones en el sexto día. Y dice, y todos bebieron la misma bebida espiritual. Porque bebían de la roca espiritual que los seguía. Y la roca era Cristo. Aquí dice, no era Dios Padre.

Dios Padre estaba en el cielo. Cristo era el que estaba con ellos guiándolos como la roca de Israel. Lo que los fortalecía y que los guiaba. Y para no confundirse, Dios lo repite dos veces en las censuras. Cuando Dios repite las cosas dos veces, significa que quiere asegurarse que uno entienda el punto. Porque no ten lo que dice más adelante. Dice acá, en el versículo 9, dice, no tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron y perecieron por las serpientes.

Al Señor, dice aquí.

También hay una parte acá donde menciona lo mismo.

Sí, a ver acá, si menciona a Cristo una segunda vez, ven ahí, le en el versículo, no lo tenía notado.

Pero en la traducción que yo tengo, dice, no tentemos a Cristo.

Así que hay versiones acá distintas que mencionan lo mismo.

Pero acá hay dos veces que aparece el Señor a Cristo y que demuestra que era Cristo el que los guiaba. Ahora, si Cristo no existía, si Él empezó cuando vino a cada tierra, entonces la Biblia no está diciendo la verdad. Pero sí está diciendo la verdad, porque Cristo, como el verbo, existía y vino y estuvo con los israelitas en ese entonces.

Entonces, esta es la segunda vez que viene la gloria de Dios con el hombre. Pero, como el hombre era pecador, como los israelitas no estaban convertidos, no tenían el Espíritu de Dios, entonces Dios tuvo que entregarles todos estos ritos y las ceremonias y sacrificios para distanciarse, porque Dios es santo.

Y la única forma que podía morar con ellos era que ellos tuvieran un sistema de respetar y de cuidar y lo hizo a través de todos estos oficios y ceremonias de tabernáculo, de sacerdocio, sacrificios, purificaciones, porque el pueblo era pecador.

Esta es la segunda vez que la gloria de Dios llega a la tierra. Otra vez es parcial. ¿Cuántos compartían y caminaban según la gloria de Dios?

Muy pocos. Muy ses caminó con Dios. Hubo unos cuantos más, pero el resto de los isalitas perecieron en el desierto y no entraron en la tierra prometida, porque no tenían ese Espíritu de querer hacer las cosas como Dios quiere, seguir el ejemplo acá que nos da de Jesucristo guiándolos, mostrándoles el camino y así es como es hoy día también.

No todos quieren prepararse y cumplir como Dios desea que hagamos las cosas. La tercera vez que Dios entra y se presenta ante el hombre tiene que ver con la entrada en el templo de Jerusalén. Del tabernáculo que era algo móvil ahora se centró en Jerusalén y en ese templo de Dios vino la gloria de nuevo, la presencia brillante de Dios.

Veamos en las escrituras, segundo libro de crónicas, capítulo 7. Segundo de crónicas, capítulo 7, versículo 1, el rey Salomón supervisó la construcción del templo, ya el templo estaba terminado, tal como pasó con el tabernáculo, una vez que ya se cumplió. El segundo de crónicas, capítulo 7, dice que cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos y consumió el holocausto y las víctimas, y la gloria del eterno llenó la casa y no podrían entrar los sacerdotes en la casa del eterno porque la gloria del eterno había llenado la casa del eterno. Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria del eterno sobre la casa se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron y alabaron al eterno, diciendo, porque él es bueno y su misericordia es para siempre. Entonces noten que a pesar de ver un milagro tan grande, ellos, en vez de temer y correr despavoridos, ellos adoraron a Dios. Nosotros sabemos que Dios es un ser replanteciente, pero cuando vamos a Él en oración, Él es nuestro Padre, es Todo Poderoso, pero también es misericordioso. Quiere tener esa relación de Padre e Hijo, igual que el Hijo se acerca a su Padre, confía, depende, le pide y como dice la Biblia, que Hijo que le pide al Padre, porque tiene hambre, un pedazo de pan, que el Padre va a ser tan malo que le da una piedra para que se parta los dientes. Ningún Padre es tan malo como eso y Dios dice que Él es mucho mejor que hasta nuestros propios Padres que quieren nuestro bienestar. Entonces podemos acercarnos a Él con esa confianza y, aún en esta tercera vez, a pesar de que ya estaban en un lugar que tenían la nube resplandeciente dentro de ese templo, igual el ser humano no estaba con la gloria de Dios. Todavía tenían los sacrificios, solamente una vez en el año, en el día de expiación, una persona, el sumo sacerdote, podía entrar ante esa gloria de Dios y tenía Él que andar con un incienso y sacrificar porque Él era impuro ante Dios y tenía que hacer todas estas purificaciones solo para presentarse. Y la Biblia habla de que esto estaba mostrando, que todavía no se había terminado el proceso de darle al ser humano la gloria de Dios. La cuarta vez que viene la gloria de Dios al hombre cada vez con más fuerza, con más cercanía desde el tiempo de huerto de Leden, Dios coge un pueblo en el desierto, ya está trabajando con él, ahora lo hace en un templo donde la gente puede acudir a él de todas partes en Jerusalén. Ahora la cuarta vez es en el nuevo testamento. La cuarta vez fue cuando el ángel anunció que Dios en su gloria vendría en la carne. La cuarta vez es Jesucristo mismo. El verbo resplandeciente que viene a morar con el hombre y viene para sacrificarse por el hombre. Noten en Juan capítulo 1, Juan capítulo 1, versículo 1, dice en el principio era el verbo. Hay que ver esto en relación con Génesis 1.1. En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Ahora en Juan 1.1 nos entrega más detalles de cómo Dios creó los cielos y la tierra. Esta es una revelación, es un detalle que no se había visto. Así que Dios ahora la revela. Dice en el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Los dos son Dios. Son parte de la misma familia, la misma divinidad. Comparten los atributos, se aman, tienen una relación de familia entre los dos y siempre trabajan conjuntamente. No hay pecado en ellos, son perfectos en santidad y divinidad. Y aquí nos dice, hablando del verbo, que era el segundo en esta familia, este era en el principio con Dios. Estaba en el principio con Dios, antes de la creación de todas las demás cosas. Noten, dice, y sin Él, nada de lo que se ha sido hecho fue hecho.

Sin este verbo, nada que fue creado fue sin su presencia. Nada queda exento. Dios Padre es el que le ordenó a Dios Hijo al verbo a crear todas las cosas, a los ángeles, al universo y a nosotros mismos.

El verbo es el autor que ejecuta todo. Dios Padre es el autor, podemos decir, intelectual. Él es el que envía el mandato y esto es lo que se cumple. Noten, dice, en Él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.

Luz, gloria. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Y entonces, en el versículo 14, dice, y aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. La palabra habitar aquí es hacer un tabernáculo con el hombre.

La morada de Dios ahora está con el hombre. Es una herigía. El que dice que Cristo no es Dios como Dios Padre es Dios.

Es sencillamente una de las herigías más grandes y más graves que hay. Porque es hacer a Dios un mentiroso. Dios menciona que Cristo estuvo con Él desde el principio antes de la creación de todas las cosas.

Noten, en Juan 17, versículo 1, la oración que Jesucristo dio. Dice, estas cosas habló Jesús y, levantando los ojos al cielo, dijo, Padre, la hora ha llegado. Glorifica a tu Hijo para que también tu Hijo te glorifique a ti. Que el ejemplo de su Hijo replandezca al Padre y que el Padre replandezca al Hijo.

Dice, versículo 2, como le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste.

Y esta es la vida eterna que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado.

Aquí Cristo no estaba enfocando en Él mismo. Él no estaba 100% seguro que podía superar todas las pruebas.

En ese momento Dios Padre era el único ser divino arriba en los cielos. Cristo estaba por entregar su vida, por ser tentado por encima de todo y Él tenía que superar la valla. Por eso es esa idea que Cristo vino y que ya todo estaba predeterminado que iba a ganar, que iba a vencer a todos. No es así. Él dice que tuvo que orar de tal manera con tanta intensidad que le brotaron gotas de sangre. Porque estaba acercándose a Dios y preparándose para esa prueba. Entonces, obvio, Él quería que Dios mismo, al glorificarlo, cuando Él cumpliera, los dos estaban de vuelta arriba. Pero Él muchas veces dice, mire, piensen Dios Padre. Yo estoy aquí, yo me despoje de mi gloria para poder sacrificarme por ustedes. Pero allá arriba está el Dios que está todo glorificado. Por eso, en la Biblia se ve esa humildad, esa modestia, de no enfocar en Él. Pero noten lo que Él dice después en el versículo 20. Dice, mas yo no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí, por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú o Padre en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste, que personas puedan ver que uno tiene parte de esa gloria de Dios a través del Espíritu Santo que ha recibido. La gloria que me diste, yo les he dado para que sean uno, así como nosotros somos uno.

Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí, me has amado. Padre aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria, otra vez, a mí misma palabra, el resplandeciente poder de Dios, para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. ¿Cómo puede alguien ser amado si no existe en ese entonces? Lo que está diciendo es que él existía y que el Padre lo ha amado desde siempre, antes de la fundación del mundo. Dice, Padre justo el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste, y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún. Que enfoquen en Dios Padre, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos. Una unidad espiritual, que todos estemos dirigiendonos a lo mismo, todos queremos ser parte de esa gloria de Dios. Si no, no deberíamos estar aquí, porque para qué nos esforzamos y nos sacrificamos si esa no es la meta final. Esta entonces es la cuarta manifestación que la gloria de Dios viene al hombre.

La quinta fue cuando el Espíritu Santo entró en los discípulos, en Pentecostés. Cuando esa gloria de Dios entró en estas personas como Iglesia. Entendemos que en la Antio Testamento había profetas y servidores de Dios que tenían el Espíritu Santo. Pero esta es la primera vez un conjunto de personas reciben la gloria de Dios, pero en una pequeña porción. En Hechos capítulo 2, versículo 1. Dice cuando llegó el día de Pentecostés, y esto es una prueba, que la iglesia del primer siglo, la verdadera iglesia, guardaba la fiesta santa. Si no hubieran estado reunidos, no hubieran recibido el Espíritu Santo. La fiesta de Pentecostés es una fiesta santa que hoy día nosotros también celebramos. Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. Sí, todos obedientes. No habían uno por una parte, otro por otra parte. Todos estaban unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento resio que soplaba el cual llenó toda la casa donde estaban sentados y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Era la gloria de Dios, esa parte resplandeciente que se veía que estaba ahí por entrar en ellos. Esta fue la primera vez, por eso Dios hizo el milagro que se pudiera ver físicamente.

Ese Espíritu Santo entrando en ellos.

Pero sabemos que tan fácil el hombre se envanece si tuviéramos aquí bautismos, se le impone las manos y de repente aparece esas lenguas de fuego repartidas. Me imagino cuántas personas no estarían diciendo, bueno, yo aquí soy muy importante ahora, mire lo que se vio.

Y ya vamos a tener un problema de vanidad. Y de hecho eso pasó en el primer siglo, que muchas personas abusaron de los dones que recibieron hasta que Dios tuvo que disminuirlos. Dios tiene que dar su espíritu y su poder en forma de gotero. Porque aquí la persona tiene que dar una gotita porque si le da dos, ya la persona. ¡Oh, mire, yo soy lo mejor! ¡Mire, espiritualmente que bien estoy! Y se echa a perder todo. Se infla como un sapo. Entonces todo tiene que ser así con gotero, una gotita a la vez porque si no, la persona se envanece.

Y eso lo hemos visto en la iglesia, que se le entrega algún don de parte de Dios y pronto ya la persona, como dice aquí en Chile, se sube por el chorro. Ya nadie más puede rebajarlo. Entonces Dios sabe que tiene que mantener las cosas cuidadas. Yo lo comparo, ¿no? Si uno tuviera ese espíritu santo que lo llenara al bautismo, sería como un niño ponerlo en un tanque de guerra.

Y empujando todos los botones. La persona podría destruir con ese espíritu santo muchas cosas. Y por eso tiene que hacerlo gota a gota para que la persona no se envanezca. Y así entonces poco a poco empieza el espíritu santo a crecer en uno. En Romanos 8, aquí vemos el proceso que Dios está trabajando en uno. Romanos 8, versículo 18. Ya como siempre, muy corto de tiempo, nunca tengo suficiente tiempo con la hora y cuarto que me dan para poder decirles todo lo que quisiera.

Aquí en Romanos 8, 18 dice, pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables. ¿Con qué? Con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Que todo lo que sufrimos es insignificante si logramos un día tener esa gloria de Dios en nosotros. Vale la pena todos los sufrimientos, todos los hachaques, todas las decepciones. Dice que no son dignas de compararse con esa gloria que un día se va a manifestar en nosotros. Noten, aquí en el versículo 28, si uno tiene esa pequeña porción de la gloria y que lo que Dios va a hacer cuando Cristo venga, o si uno muere cuando resucite esa persona, es que la chispa de ese Espíritu Santo, si uno está vivo en ese momento, es cuando esa chispa completamente llena a la persona y lo que es carne se transforma en espíritu.

La persona es transformada, dice en un abrir y cerrar de ojos, pero tiene que tener esa chispa. Quizá esa chispa no se manifieste mucho. Quizás uno lo tenga, como decía, la luz de un canasto, no se vea mucho, pero aquí ese Espíritu tiene que mantenerse y alimentarse a través de la oración diaria. El estudio de la palabra de Dios, la meditación sobre la palabra de Dios, y de vez en cuando el ayuno, para que no se nos apague esa porción de la gloria de Dios, que es ese Espíritu Santo.

Noten, en Romanos 8, 28 dice y sabemos que a los que aman a Dios, hay esa condición, hay mucho que quieren recibir el favor de Dios, pero realmente lo aman. Dice, en primera de Juan 5.3, que este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos y hagamos las cosas que le agradan a Él. Los mandamientos es la base, pero hay que agradarlo en todo lo que es posible. Yo le he comentado, si hacemos las cosas bien, si le agradamos como congregación aquí en Chile, ¿los va a bendecir?

Vamos a ver cómo él va a hacer posible que sigamos gozando de un lugar que él tiene todo guardado, pero si no le agradamos como congregación, si no crecemos espiritualmente, si empezamos a tener luchas internas, entran erigías, que corrompen, personas empiezan a escuchar cosas ajenas a lo que uno recibió y enseñó. Y, a propósito, aquí, si alguien quiere tocar un tema bíblico, que tiene una nueva idea, no lo hable con las otras personas.

Eso es desleal. Eso no es la forma de hacer las cosas. Vaya, hablar con el ministro. El señor Armstrong, yo lo escuché mencionar este principio, que es, mire, si usted no está de acuerdo con algo, nosotros tuvimos una noche que cenamos antes de graduarnos. Él siempre invitaba a los que se iban a graduar. Y nosotros fuimos como 70, en esa clase del año 1975. Entonces, como eran 70, él lo dividía como en 12 personas a la vez. Y eran por turnos. Así que, una de esas veces ya dijeron, bueno, usted es parte del grupo.

Así que aparecíamos los 12 para que el señor Armstrong nos haga Sahara. Él preparó todo. Nosotros nos sentíamos así como ratoncitos. Pero él, muy amoroso, nunca se jactó. Y él nos dijo, bueno, ¿qué harían ustedes si no están de acuerdo con algo de la iglesia? Y había uno que era como el jefe de los 12, que yo definitivamente no era. Yo era ratoncito, final ahí. Y él dijo, bueno, señor Armstrong, no se preocupe. Yo me quedaría callado. Yo solamente lo dejaría ante Dios. Y así no habría problema. El señor Armstrong lo miró y dijo, no.

Y todo nosotros oí. En un mal que no fuimos nosotros, el que contestamos. El otro se achicó y ahora tenía como medio metro de altura. Pero después él amorosamente le explicó, dice, mire, para eso existe el gobierno de la iglesia. Si usted tiene algo, no está de acuerdo, tiene otra idea. Vaya a la persona superior a usted. Ahora, si esa persona no le puede contestar, esa persona irá a la siguiente etapa de personas que tienen más conocimiento e experiencia.

Y finalmente, si no pueden contestar, entonces irán a mí. Y si yo no sé la respuesta, yo iré a Cristo. Bueno, hoy día tenemos el Consejo de Ancianos. Y si no sabemos cómo resolver, vamos a Cristo. Pero así se mantiene la armonía de la iglesia. No podemos tener un sinfín de maestros enseñando distintas cosas.

Entonces aquí nos dice, versico 28, y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Dios, a pesar de que sean tragedias o dolores de corazón, dice que Él está trabajando para que al final haya un bien espiritual. Que haya provecho en la lección que haya aprendido.

Esto es a los que conforme a su propósito son llamados. Estas son las personas que Dios está llamando del mundo para que sean parte de la iglesia. Tiene un propósito. Y no ten las etapas que hay.

Dice porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su hijo. Entonces, Él tiene aquí primero que Él sabe que va a llamar a personas durante todas las etapas de la historia. No sabe todavía quién ha nacido, pero hay puestos en Su reino que han sido preparados. Y Él llama para ver quiénes van a ser fieles, a perseverar hasta el fin para recibir esos puestos. Dios no predestina a las personas como que, bueno, yo sé que Juan López va a nacer en cierto día y todo y que yo lo voy a llamar porque Dios no sabe qué hay en el corazón de Juan López, pero Él sabe que va a llamar a cierta cantidad de personas para los puestos que hay. Y dice aquí para que Él sea, hablando de su hijo, el primogénito entre muchos hermanos. Es una familia espiritual que está desarrollando. Y a los que predestino el que ya sabía, había puestos y va a llamarlos, a estos también llamó. Es igual, yo lo comparo, que cada vez que tienen elecciones presidenciales hay miles de puestos que llenar. En los Estados Unidos, ahora que tienen las elecciones en noviembre, supongamos que el otro candidato es elegido. Tienen 3.000 puestos que inmediatamente todos del otro partido tienen que irse y hay 3.000 puestos. Esos puestos están predestinados. Hay que llenarlos. Entonces, ¿qué hace presidente? Llama. Oye, fulanito, yo pienso que está calificado para esto. Pero no siempre la primera persona que llama acepta.

La gran mayoría le van a decir, sabe, presidente, que tengo catos encerrados, así que no puedo. Entonces, por fin, no es el mejor, pero es el más limpio. O por lo menos que puede sobrevivir el escrutinio de la prensa. Ya a veces son 5 o 10. Entonces, Dios también llama a personas, pero no todas llegan a la iglesia. Después nos dice, ya los que llamó, dice, a estos también justificó, que es el proceso de perdonar los pecados y hacerlo justo a uno por medio del sacrificio de su Cristo. Bueno, estamos nosotros en esa justificación actualmente. Tenemos la sangre de su Cristo para que recibamos el perdón, siempre que nos arrepentimos y cambiamos de rumbo. Porque esto no es licencia para hacer lo que quiera y esto no es libertinaje para convertir la gracia de Dios en libertinaje, como nos dice ahí en Judas 3 y 4. Después nos dice, ya los que justificó, a estos también glorificó, que significa que estos son los escogidos para recibir la gloria de Dios. Esa es la etapa en que estamos actualmente. Vamos a ir a la sexta etapa.

Uy, ya se me fue el tiempo. Todavía, bueno, ya voy a terminar. ¿O quieren que sigan? Ah, bueno, ok, entonces ya, bueno, entonces nos faltan las 6 y 7, voy a hacerlo bien rápido. Yo sé, yo sé dicen que no, pero bueno, así es como son las cosas. Pero en esta sexta etapa es cuando Cristo vuelva de nuevo, que es representado por la fiesta de las trompetas y los santos serán glorificados. Ahí es cuando vamos a recibir nuestra recompensa, no antes. Estamos muertos, tenemos que descansar, ya nadie puede hacernos mal. A veces es un alivio morir, porque si uno muere en la fe, ya no tiene que pagar impuestos, ya no tiene que preocuparse el vecino, ya no tiene que verse a su cuerpo, todo echándose a perder, ya pasó esa etapa. Ya no tiene que pagar identistas, ya no tiene que hacer nada. Así que ya viene un cuerpo que no tiene que preocuparse, que es el espíritu que nunca va a desgastarse. Y eso es lo que va a suceder cuando Cristo venga.

En Mateo, capítulo 25, Mateo, capítulo 25, versículo 31, dice, cuando el hijo del hombre venga como en su gloria, va a venir resplandeciente y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Vamos a ver a Cristo replandecer más fuerte que el sol mismo. Y serán reunidas delante de Él todas las naciones y apartará los unos de los otros como apartará el pastor, las ovejas, de los cabritos. Está hablando todo ese período de juicio que se inicia con el milenio que Cristo va a juzgar a los que quedan vivos, los santos ya son resucitados y después ese juicio continúa a la segunda resurrección y continúa al final de la segunda resurrección cuando se resucitan todos los pecadores incorregibles que no se corrigieron nunca, entonces se juntan para la separación final. Y aquí es donde ya todos los rebeldes, los incorregibles, serán lanzados al lago el fuego. Y así es como ya los que están fieles, los que son de la iglesia, van a poder vivir con Dios en su gloria. Y vamos a empezar siendo entrenados por Jesucristo mismo. Vamos a compartir la gloria que Él tuvo. Miren lo que dice en 1 Juan 3. Primera de Juan, capítulo 3.

Y es que Pioz Zacati no me deja pasar de el último minuto, así que me tiene bien apretadito. Dice versículo 1, mirad cuál amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce porque no le conoció a Él.

Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él. Semejantes a Cristo, no dice igual, pero semejantes. Vamos a tener una gloria, no tan grande como la de Él, pero vamos a estar ahí, semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. De gloria en gloria. Ceres espirituales glorificados verán a Cristo glorificado. Tendremos esa relación de familia con Él. Y finalmente, en este tiempo, en su gloria reinará durante el milenio las dimensiones del nuevo templo de Cristo. En saías 33 y 17 habla de la gloria de Dios durante el milenio. Son dimensiones aproximadas que da ese quien todos los pueblos irán a adorarlo.

Y la séptima y última vez será cuando Dios Padre venga a la tierra con la Nueva Jerusalén para que todos allí compartan en plenitud la gloria de Dios para siempre. La última escritura en Apocalipsis capítulo 21, versículo 1, porque ya todo el planeta se ha preparado, se ha limpiado de todas las impurezas, dice versículo 1, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, significa aquí todo limpio, todo puro, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron. Así que no está hablando aquí de todo un universo, sino está hablando aquí de la tierra, la tierra perfeccionada, la atmósfera, todo puro. Dice la primera tierra pasaron y el mar ya no existía más, quedó evaporado al ser completamente purificada la tierra por fuego. Dice y Juan, yo Juan, vi la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén, Descender del Cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Resplandeciente. Y el fin Dios Padre termina el plan en esta séptima etapa de la gloria de Dios para que su gloria esté con todos nosotros. Y dice, una voz del cielo, he aquí, el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Y lo hará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. Ya viene una nueva etapa, después, como dice aquí, y el que estaba sentado en el trono, hablando de Dios Padre, dijo, he aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y empieza la nueva etapa, con todos estos hijos glorificados de Dios. Entonces, este es el mensaje, esto es lo que Dios quiere, que aprendamos de la fiesta de las trompetas, y las siete etapas de la gloria de Dios.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.