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Muchas gracias a la familia Schemed por esa presentación tan hermosa.
También conocemos a los Schemed de los Tiempo de la Institución Ambasadora ahí en Pasadena, California. Es un gusto tenerlo como el director musical para esta fiesta de tabernáculos. Quería empezar ahora con este mensaje que ya saben que Dios a veces en la Biblia usa números, números que representan cómo Él hace las cosas.
Nosotros sabemos que el número 7 es uno de los números que Dios usa como su identificación.
Y vamos a ver en este mensaje que Dios ha establecido, establecer su tabernáculo con el hombre, siete veces lo va a llevar a cabo siete veces en ese plan de salvación que está llevando a cabo. Vamos a repasar las siete veces que Dios va a hacer tabernáculo con el hombre. De hecho, hay una palabra en español, igual que en inglés, que es tabernacular, establecer el tabernáculo. En inglés sería tabernáculo, with man.
Aquí vamos a ver que los tabernáculos en la Biblia son simbólicos de cuatro cosas.
Primero que nada, son moradas temporales.
Tengo esto en inglés para que se pueda leer en inglés también, igual.
La segunda aplicación, el segundo símbolo, es la presencia de Dios con el hombre. Él estableció un tabernáculo con el hombre. La tercera es la presencia de Dios en el hombre.
Que Dios estableció su tabernáculo en el hombre, y finalmente tiene que ver con la fiesta con ese nombre de tabernáculos.
Aquí vemos también que hay tres aplicaciones.
Vamos a ir a ello. Hay tres aplicaciones que tabernáculos tiene en la Biblia. La primera aplicación es histórica. Es una forma histórica. Es histórico en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.
Dios usa la palabra tabernáculo para desarrollar históricamente un mensaje. Número 2. La aplicación a la iglesia, que es un nuevo lugar de reunión.
Tal como en el Antiguo Testamento había un tabernáculo de reunión, bueno, en el Nuevo Testamento nosotros vamos a la iglesia. Es un tipo de tabernáculo de Dios donde nosotros tenemos santa convocación.
Y la tercera aplicación es la aplicación personal, que tiene que ver con el Espíritu de Dios y el hogar espiritual con Dios. Entonces aquí vemos tres aplicaciones de lo que es el tabernáculo de Dios.
Vamos a ver la primera, la parte histórica del tabernáculo. En el Antiguo Testamento, la primera vez que Dios tabernáculoó con el hombre fue en el huerto de Eden.
Aquí leemos en Génesis capítulo 2, versículo 15, nos dice, tomó pues el eterno Dios al hombre y lo puso en el huerto de Eden para que lo labrara y lo guardase. Y noten en el capítulo 3, versículo 8, dice, y oyeron la voz del eterno Dios que se paseaba en el huerto.
Dios con el hombre por primera vez en el huerto de Eden, ahí es donde Él moró con el hombre por primera vez. Y dice, y oyeron la voz del eterno Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día.
Era donde Dios estaba libremente, estaba buscando a Daniela, pero el hombre y la mujer habían desobedecido a Dios, y se perdió ese primer tabernáculo. Se perdió la primera oportunidad de que pudiéramos morar con Dios en el huerto de Eden. Ya nunca el hombre tendría tanta libertad como lo tuvo en el huerto del Eden de tener a Dios ahí mismo. Dice que Dios se paseaba por ese huerto. No es algo invisible como ahora tenemos que ir en oración. Hubo momento que Dios estaba aquí en la tierra, y se paseaba y hablaba con el hombre. Y el hombre pecó y perdió esa oportunidad, pero no es la única, porque Dios tiene un plan para restaurar esa relación personal con el hombre, que le ha costado tanto, que nosotros ahora en esta fiesta de tabernáculos estamos reviviendo el mensaje de que Dios quiere hacer su tabernáculo con nosotros, y lo va a lograr. Entonces, veamos la segunda vez que Dios tabernáculo con el hombre. Esto fue en el Antiguo Testamento, la segunda vez que Dios moró con el hombre fue en el Tabernáculo, en el Desierto. Dios viene, pero ya a un mundo caído en pecado. Entonces, ya Él no está paseando libremente, el hombre se ha revelado. Ha seguido a Satanás. Entonces, Dios necesita ahora limpiar su morada, protegerla de los pecados de la humanidad. Nos dicen, Exodó, capítulo 39, versículo 34. Exodó 39, versículo 34.
Dice, a ver acá, a ver si lo tengo bien, esta escritura.
Parece que era... 40, perdón, 40, 34, tengo que corregir eso. Es un capítulo más adelante.
Exodó 40, 34. Y entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria del eterno llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria del eterno lo llenaba. Era algo impresionante ver que Dios estaba de nuevo con el hombre, pero ahora con un sistema de sacrificios, porque ya el hombre vivía en un mundo caído. Ya el hombre estaba siguiendo el camino equivocado. Entonces, esta segunda vez fue una morada limitada. No era libre como en el huerto de Ledén.
Vayamos a la tercera vez que Dios mora con el hombre. Del tabernáculo, ahora Dios se transfiere al templo de Dios. Veamos I. Reyes, capítulo 8, versículo 10, I. Reyes, capítulo 8.
Versículo 10 y 11.
Dice acá, cuando Salomón construyó este templo, en el versículo 10, dice, y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa del eterno, y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube, porque la gloria del eterno había llenado la casa del eterno. Otra vez, parecido a lo que pasó en el tabernáculo, pero ahora es un edificio permanente en Jerusalén, que Dios hace su morada por tercera vez. Tabernáculo con el hombre. Se junta ahí, hace su tabernáculo con el hombre. Ese es la tercera vez.
Vayamos a la cuarta vez.
La cuarta vez, ya ahora pasamos al Nuevo Testamento. Hay tres veces en el Antiguo Testamento, que Dios mora con el hombre, y vamos a ver cuatro veces que Dios mora con el hombre, explicado en el Nuevo Testamento. La cuarta morada de Dios con el hombre fue cuando Jesús tabernáculo con la humanidad. Ahora vino Dios en la carne. Noten en Juan capítulo 1, Juan capítulo 1, versículo 14.
Aquí nos dice, hablando de Jesucristo, que aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. La palabra aquí, habitar, significa literalmente, hizo tabernáculo con el hombre. Eso es lo que significa. Aquel verbo fue hecho carne y tabernáculo. Moró, habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia, de verdad. Si ahora no vino como una nube, ahora vino en la carne y vieron su gloria. Ya no estaba confinado a un templo. Ahora Dios caminaba entre los hombres por segunda vez, como lo hizo en el huerto de Eden, pero ahora vino a pagar por lo que el hombre había hecho y lo que continuó haciendo después del huerto de Eden, del pecado. Dios viene a salvarnos. Todo lo que ha hecho por nosotros, debemos estar muy agradecidos que Dios está dispuesto a hacer esto. En Lucas, capítulo 2, versículo 8. Lucas, capítulo 2, versículo 8. Dice, Había pastores en la misma región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y aquí se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor y tuvieron gran temor.
Los ángeles no se aparecieron a los reyes, a los poderosos, se presentaron ante unos pastores humildes que fueron a presenciar ese nacimiento. Y dice, acá, versículo 10, pero el ángel les dijo, No te maes, porque aquí os doy nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo. Que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal, hallaréis al niño envuelto en pañales acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con él ángel una multitud de las huestes celestiales que alababan a Dios, y decían gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad, para con los hombres. Si la primera parte de la fiesta de trompetas es cumplida con la primera venida de Cristo, falta la segunda venida para completar el significado de la fiesta de las trompetas. Pero aquí vemos cómo es que esta es la cuarta vez que Dios mora con el hombre. Veamos la quinta vez.
En el Nuevo Testamento, después de que Cristo asciende a los cielos, ya no está en la tierra, pero Él envía el Espíritu para hacer morada en nosotros. Esta es la quinta vez cuando Dios mora con el hombre en pentecostés a través del Espíritu Santo.
En Juan 1423, Juan 1423, Cristo les dijo a sus discípulos, respondió Jesús y le dijo, El que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre le amará, y vendremos a Él, plural, ahí, no sólo Cristo, Dios el Padre, los dos, tienen ese Espíritu Santo, y envían ese Espíritu Santo, y vendremos a Él, y haremos morada con Él.
Habitarán con nosotros, harán un tabernáculo, nosotros somos un tabernáculo, para Dios, el templo donde mora el Espíritu Santo de Dios.
Entonces, también, esta es otra morada, la quinta vez, y por eso, aunque Cristo y Dios el Padre están arriba, a través del Espíritu Santo, ellos tienen una presencia acá, en la tierra, a través de esos que tienen el Espíritu Santo de Dios, que Dios trabaja a través de estas personas.
Entonces aquí vemos, que esta es la quinta, ves que Dios mora con el hombre, obviamente en forma parcial, pero igual es parte de esa historia de Dios que mora con el hombre.
Entonces, vamos a ver ahora, esta es la sexta vez que Dios morará con el hombre, que será en su segunda venida. Aquí es cuando Dios va a morar con el hombre, Cristo vuelve, pero esta vez no como ser humano, para morir como es cordero sacrificado, ahora viene en toda su gloria con un cuerpo espiritual eterno, con toda autoridad, como rey de reyes. Esta será la sexta vez que Dios mora, hace su tabernáculo con el hombre.
Y esta vez Jesucristo no va a regresar al cielo en forma de sacrificio, ahora viene a quedarse acá y preparar todo para Dios Padre.
Cristo regresará a la tierra por mil años y también durante la segunda resurrección. Entonces Jesucristo, la morada de Cristo, traspasa los mil años, porque Él sigue acá, Él sigue gobernando, solamente son dos etapas, pero Él está a cargo de cada una de esas etapas. Por eso durante la segunda resurrección también Él estará a cargo, su tabernáculo estará acá en la tierra.
Veamos entonces lo que es durante esa sexta vez que Dios mora con el hombre. Durante ese período, la tierra se volverá una segunda edén y continuará en la segunda resurrección. Veamos en Isaías.
Isaías capítulo 11. De eso se trató el himno que cantaron para la música especial. Está dedicado a este mismo capítulo, Isaías capítulo 11.
En el versículo 6 dice Morará el lobo con el cordero y el leopardo con el cabrito se acostará. El becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. Que esa morada cuando Dios Cristo vuelve acá va a ser su mundo. No va a ser el mundo hecho por el hombre, va a ser el mundo hecho por Jesucristo. Tiene distintos valores. Distintas leyes rejirán la tierra que la que rigen actualmente. Cristo viene a restaurar las cosas al estado original antes de todo el pecado y maldad que ha adulterado y ha manchado a la tierra. Todo eso se borrará. Volvemos a la limpieza. Cuando Dios se paseaba en el huerto con sus hijos, igual que un padre y madre se pasean con los hijos en paz y en armonía. En Ezequiel 36, en el versículo 34, hablando cuando Cristo vuelva, la tierra estará desolada por todo lo que ha pasado durante las plagas y todas las guerras destructivas, pero ahora se va a restaurar. Dice, y la tierra asolada será labrada en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron. Y dirán, esta tierra, que era asolada, que fue devastada, dice, ha venido a ser como huerto del edén. Y estas ciudades, que eran desiertas y asoladas y arruinadas, estarán fortificadas y habitadas. Entonces, de nuevo se vuelven las cosas. Como Dios tenía originalmente la idea. Vivimos en un mundo caído. Es el espejo distorsionado, que nosotros nos hemos acostumbrado a ver, pero no es la verdadera imagen de lo que Dios tenía para nosotros. También, durante esos mil años y después nos habla acá del período, cuando el ser humano conocerá el camino de Dios, nos dice aquí en Isaías capítulo 2, versículo 1. Dice lo que vio y Isaías, hijo de Amos, acerca de judaí de Jerusalén, acontecerá en lo postrero de los tiempos cuando Cristo venga y establezca su tabernáculo con el hombre, que será confirmado el monte de la casa del eterno, como cabeza de los montes. Cristo va a estar en Jerusalén, cobrándose con el Señor, como cabeza de los montes. Cristo va a estar en Jerusalén, gobernando al mundo entero. Y será exaltado sobre los collados y correrán a Él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos y dirán, venid, y subamos al monte del eterno, a la casa del Dios de Jacob, y nos enseñará sus caminos. Noten que habrá mucho más humildad. Ahora todos querrán conocer la verdadera religión, no como hoy día, que se huyen de la verdadera reunión. Prefieren seguir religiones falsificadas y postizas en vez del verdadero camino. Y se y caminaremos por sus sendas, porque de Sion saldrá la ley de Jerusalén la palabra del eterno, y usgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos. Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en oces no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Todos los países del mundo vendrán a ser reeducados. Es parte de la labor que tenemos nosotros ahora como los pioneros de ese mundo venidero. Ustedes están aquí para recibir preparación, entrenamiento, adiestramiento, enseñanzas para este mundo que viene. Y Dios tiene pocos que van a hacer esto, por eso no es fácil.
La iglesia es un coladero, zarandea a las personas, porque Dios está buscando a esos que van a poder hacer las cosas como Él las hace, con amor y temblor ante Él. Y por eso, yo tengo acá una imagen de ese mundo azteca, porque en la segunda resurrección, una vez que esté preparado el mundo, durante mil años va a venir la gran resurrección y van a ver a los pueblos aztecas y tortecas y olmecas y mayas y todos van a también conocer y van a decir, ¡Vayamos a el camino de Dios, que nos enseñará el camino, y no alzarán más las manos, y no construirán implementos de guerra y todos estos pueblos! Dios está esperando y está entrenando a personas que todos los distintos pueblos, según uno, tienen su cultura y preparación, y Dios trabaja a través de la cultura, a través de las familias. ¿Cuántos millones y millones de mexicanos nunca han conocido este camino y cuando venga a Cristo, y ellos resuciten en la segunda resurrección, va a tener personas preparadas para enseñarles y educarlos en el camino de Dios? Eso es lo que Dios nos está ofreciendo. A todos nuestros seres queridos, la persona que han fallecido, que nunca conocieron la verdad, ¿no le gustaría estar ahí listos para cuando resuciten, que los abracen y que le puedan enseñar el camino de Dios? Eso es lo que Dios nos está ofreciendo. Es la recompensa más grande que existe en el universo, y aquí estamos en este lugar modesto, y apenas la persona llega, apenas hacen esfuerzo, apenas logran tener la fe para presentarse, y no entienden la visión. Todos estas personas están esperándonos a nosotros, a poder prepararnos y graduarnos de esta escuela de oficiales de Dios.
Continuando entonces, acá hay una escritura más en Mateo 12, Mateo 12, versículo 41.
Aquí, hablando Jesucristo, de esa segunda resurrección, dice los hombres de Nínive se levantarán en el juicio, en ese período, de la segunda resurrección, y se levantarán, que significa resucitarán, con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonas, y la reina del sur, la reina de Zavá, se levantará en el juicio, con esta generación. Vemos distintas generaciones, igual que el pueblo Azteca. A todos estos pueblos se levantarán con esa generación de Jesucristo, y les dirán cómo no se convirtieron cuando tenían a Dios caminando con el hombre, y lo condenarán a esa generación.
Noten que esto no es un juicio para condenarlos a ellos, es para condenar a la generación de Jesucristo, porque ellos dicen nosotros nunca tuvimos a un Jesucristo caminando entre nosotros, y aquí están diciendo nosotros hubiéramos creído si hubiera pasado eso. Dice la reina del sur, se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará, porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y aquí más que Salomón en este lugar. Entonces vemos aquí como un pequeño vistazo de lo que es ese juicio, que es un juicio cuando ellos se dan cuenta de las verdades.
Van a decir al pueblo judío que estuvieron ahí, que tuvieron que ver con la muerte de Jesucristo, y se cómo podían ser tan ciegos y cerrados. Pero aquí vemos, estos pueblos tendrán una oportunidad para conocer la verdad, y hay personas que Cristo va a entrenar para que sean los pioneros de todas estas culturas, de todas estas personas. Dios está preparando ahora su cuerpo de oficiales, de educadores para el mundo, no sólo de mañana, sino para la segunda resurrección también.
Y entonces, la última, ¿ves que Dios va a morar con el hombre? Es cuando Dios Padre viene con la nueva Jerusalén, y descenderá para que Dios Padre more con el hombre para siempre. ¿Cristó va a preparar todo? ¿Va a juzgar todo? Y ya cuando esté limpia la tierra de toda inmundicia, que Satanás será expulsado, cuando todo está limpio y se ha completado, entonces Dios Padre hará su tabernáculo, morará con el hombre para siempre.
Noten lo que nos dice en Apocalipsis 21. Apocalipsis 21, del 1 al 5. ¿Qué es esto? Dios permitió a Juan ver esta visión por anticipación o por anticipado de lo que iba a venir. Así que le dio esta vistazo al futuro cuando esto se va a llevar a cabo. 1. Ví un cielo nuevo y una tierra nueva. Ya todo se limpió, se purificó, porque el primer cielo, hablando el primer cielo en la Biblia es la bósfera, ha sido toda limpiada y purificada, y la primera tierra pasaron.
Y ya todo se quemó, todas las obras inmundas del hombre desaparecieron. Fueron purificadas, dice ahí que se van a derretir hasta que solo quede los metales. Todo el recuerdo de la sangre derramada sobre la tierra, de las guerras, de la maldad que se ha hecho, todo eso quedará purificada. Y aquí dice, y el mar ya no existía más, quedó completamente evaporado, todas las fechorías y todos los pecados. Inclusive hoy día estuvimos en un barco pirata y bueno, lo pasamos bien, pero no les hubiera gustado estar en un verdadero barco pirata.
Cuanta sangre se derramó sobre ese mar y todavía está por derramarse. Entonces Dios no quiere ningún recuerdo de eso, de la obra del hombre sobre la tierra. Y aquí dice, y yo Juan, vi la Santa Ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios, dispuesta como una esposa tabiada para su marido. La pureza, la belleza, como vemos acá, un tabernáculo donde Dios está en medio de ella. V.3. Yo oí una gran voz del cielo que decía, ¡eh aquí, el tabernáculo de Dios, con los hombres!
Estará con los hombres, por última y séptima vez, que vimos, y Él morará con ellos. Y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.
Sí, y dice, V.5, y el que estaba sentado en el trono dijo, hablando de Dios Padre, ¡eh aquí yo hago nuevas todas las cosas, ya el recuerdo de la humanidad de todos los pecados, de todo lo que no ha sufrido, todo eso quedará borrado! Empezaremos otra nueva etapa, junto con Dios Padre y con Jesucristo. Y dice, yo hago nuevas todas las cosas, y me dijo, escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas. Tienen el puño y sello de Dios.
Se van a llevar a cabo. La pregunta es, ¿dónde vamos a estar nosotros en ese plan maravilloso de Dios? ¿Estaremos listos cuando venga Jesucristo? ¿Estará Dios morando en nosotros y transformándonos cuando Cristo vuelva? Esa es la gran esperanza. Y eso, hermano, son las siete moradas cuando Dios hace su tabernáculo con el hombre.
Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.
Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.