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Tengo conmigo un elemento que es bastante básico, que se utiliza para muchas cosas en la tierra, para generar energía, también puede dar mucha vida cuando nos riego una plantita, que es el agua, el agua que todos usamos, es uno de los elementos básicos, y también traje conmigo, no crean que lo traigo siempre, pero traje esto que es el fuego, el fuego que son dos elementos que se encuentran en la Biblia como símbolos de cosas bastante interesantes que hoy día vamos a hablar del agua y del fuego. El agua limpia, el agua da vida, el agua es un elemento bastante amigable, si se quiere decir, el fuego calienta, el fuego abraza, también es bueno en ese sentido, sin embargo el agua puede llegar a ser un elemento bastante destructor.
Cuando no se controla el peso de ella, es bastante incontrolable, o se usen bastantes accidentes. Hace este año en julio, en el sur de la capital, una plaza comercial colapsó, porque la construcción que había en esa plaza comercial, que era una planta alta donde había mucha tierra para poner plantas, parece ser que como se mojó por la lluvia, no calcularon el peso que tenía la tierra mojada. El producto de eso se vino todo abajo, eso fue producto del peso del agua sobre la tierra. También el fuego puede ser bastante destructor, eso creo que no queda duda. Un cigarro puede alcanzar 700 grados Celsius, bastante alto. Una vela, 1400 grados. Un soplete, 1600 grados. Un soplete de propano, 1995. Un soplete de oxígeno y acetileno, 3000 grados. El centro de la tierra, bueno, la tierra está cubierta de agua, ya se dice, las tres cuartas partes de la tierra tiene bastante agua. Y también el centro de la tierra tiene una temperatura muy similar a la del sol, que son 6000 grados. Una temperatura bastante alta, 6000 grados. Obviamente no se puede comprobar esto empíricamente, se ha hecho a raíz de los sismos que provocan ondas y ellos pueden estudiar cómo viajan las ondas y qué tipo de material y qué grado hay abajo, que son como partiendo de los, si mal no recuerdo, de los 3000 kilómetros abajo. El ser humano, lo único que ha podido llegar son 12.5 kilómetros abajo más o menos, no ha podido llegar más abajo, porque ya se empieza a ser muy duro y es más complicado. El agua y el fuego son dos elementos vitales en el mundo físico que nos rodea. De manera simbólica, estos dos elementos han estado relacionados en la manera en que Dios trabaja con el ser humano. El agua y el fuego siempre han estado involucrados de una manera simbólica de cómo trabaja Dios con el hombre. El agua, por ejemplo, acabó con todo el mundo en los tiempos de nueve. Fue el diluvio, fue una lluvia bastante torrencial. Todas las fuentes se rompieron y del abismo, incluso salió el agua y llenó toda la tierra. También el fuego va a acabar con todo el mundo. Y nos estamos hablando del infierno, como se malcreé. Estamos hablando de lo que nos habla Pedro, que ya vamos a ver en unos momentos. El fuego va a acabar con todo el mundo, excepto con los justos, ya los seres espirituales. Nos habla en Apocalipsis y nos habla Pedro. Y el fuego también será el castigo eterno para Satanás y sus demonios. Eso es el lago del fuego. Todos conocemos y hemos leído parte de esto, de que Satanás y sus demonios van a estar destinados en este lugar. Y no van a poder ya hacer lo que hoy día con tanta libertad hacen. Cada vez se va incrementando esto. Un lugar destinado para ellos, como no dice Judas. Están destinados a este lugar. Vamos a ver entonces estos dos elementos vitales que vemos y sentimos todos los días en ciertos grados diferentes. Y vamos a ver cómo Dios los ha utilizado en las escrituras para proyectar su misericordia sobre el ser humano y los juicios sobre el ser humano. El título es Entre el agua y el fuego. Entre el agua y el fuego. Hablando de agua.
Acompáñame a Segunda de Pedro, Capítulo 3.
Segunda de Pedro, Capítulo 3, Y versículo 5.
Segunda de Pedro, Capítulo 3, Y versículo 5, 6 y 7. Estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y también la tierra, que proviene del agua. Y por el agua subsiste. Por el cual el mundo de entonces pereció negado en agua. Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Entonces aquí vemos los dos elementos involucrados como una especie de algo más general del juicio. Que ya se llevó a cabo uno y que estamos esperando otro. Del fuego. Eso nos dice Pedro. Respecto al agua del versículo 5 y 6, aquí pueden sacarse dos ideas. Porque cuando habla aquí de la tierra creada por Dios, que fue anegada en el diluvio, cuando habla de mundo, del griego cosmos, tiene un sentido amplio que puede incluir a los habitantes del planeta. Eso quiere decir que puede estar hablando del mundo prediluviano, es decir, del gran diluvio, de la gente que pereció anegada en agua. También puede incluir lo que nos habla en Génesis 1.1. Se acuerdan del veredor Tohu y Boju, que hay entre Génesis 1.1 y 1.2. La tierra se volvió de su ordenaria vacía, de Génesis 1.1 al Génesis 1.2. Y la tierra entonces se encontraba llena de agua. Estaba como dentro de un mar del Espíritu Santo se movía, como dice por todas las aguas. Entonces también puede significar que ese juicio se llevó a cabo. No tenemos mucha información de eso. Hay solamente dos versículos que pueden haber pasado tantas cosas entre esos dos. Pero puede significar también que está hablando de un mundo inundado en agua, de Génesis 1.1 al 1.2. Recuerden que el 1.2 comienza a trabajar Dios a restaurar lo que la tierra había estado tan desordenada y vacía. No estaba, sino que se volvió desordenada y vacía. Algo pasó entre Génesis 1.1 y 1.2. Creemos y entendemos que los ángeles empezaron a involucrarse en todo lo que es la creación. Ahí vienen los dinosaurios, y muchas otras historias y creencias que nosotros creemos que están ahí en esos dos versículos. Es respecto al agua. Respecto al fuego en el versículo 7, cuando dice que están reservados por la misma palabra, guardados por el fuego en el día del juicio, dicho elemento del fuego es un momento en el futuro en el cual los cielos y la tierra están confinados a ser quemados, a sufrir, a arder. Eso es lo que le va a pasar a la tierra. No le está pasando ahora. Esto no es un calentamiento global, que va de a poquito, que va a aumentar. No estamos hablando de algo más literal. Suena bastante destructivo lo que el fuego dice ser que va a ser en la tierra, según Pedro. Estos versículos, y lo vamos a desarrollar, estos versículos nos llevan a considerar el elemento del agua para el pasado con el diluvio o Génesis 1-1, donde Dios utilizó el agua de una manera simbólica para limpiar, para purificar, para traer juicio sobre la tierra, para hacer un cambio, para intervenir. Y también nos mueve hacia el futuro con el fuego, que también va a ser un elemento utilizado como juicio, bastante ardiente por lo demás.
Mientras tanto, entre el agua y el fuego, nosotros nos encontramos en una etapa que se le llama el presente siglo malo. No estamos debajo, no estamos en un diluvio o esperando un diluvio, y tampoco la tierra ha sido incinerada, como se dice que va a ser. Entonces, estamos justo entre el agua y el fuego. Galatas 1-4 dice que le llama este presente siglo malo o el mundo, o la etapa en que vivimos como un presente siglo malo.
Vamos entonces con el agua. Vamos a hablar del agua y después del fuego y de lo que hay en el medio. Vamos a hablar del agua. Es un elemento muy importante en la Biblia, y tiene unas 600 referencias directas o indirectas en toda ella.
Aparece principalmente como fuente de vida, como un agente limpiador, también el agua, como un agente limpiador.
El Talmud describe una ceremonia que se realizaba en la ciudad de Jerusalén durante la fiesta de los tabernáculos, hablando de fiestas. Hay una celebración de los judíos que está descrita en el Talmud, que se llama Nisui Hama'in, que quiere decir el verter de las aguas.
Consistía en transportar agua desde el estanque de Silué, hasta el templo, como una conmemoración de las aguas milagrosas de Meriva, donde Moisés golpeó la roca en el antiguo testamento. Entonces, dentro de la fiesta de los tabernáculos, se hacía una celebración como otra celebración dentro de la fiesta. Se llevaba agua durante los días desde el estanque de Silué hacia el templo. En este contexto es donde Jesús aparece en la fiesta de los tabernáculos, más exactamente en el octavo día. Vaya, vayamos allá en Juan 7.
¿Se acuerdan esta escena de Jesús? Uno de los versículos importantes, porque Cristo estaba celebrando las fiestas, específicamente aquí de tabernáculos y ahora el octavo día, el último grandía, el octavo día. En Juan 7, versículo 37, eso es lo que vamos a hacer dentro de unos pocos días. Vamos a ir a nuestro lugar que Dios ha puesto su nombre. En este caso era Jerusalén, Juan 7.37. En el último grandía de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo, Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir lo que creyensen en él. Pues aún no había venido el Espíritu Santo porque Jesús no había sido aún glorificado. Entonces estamos hablando aquí antes de que Cristo fuera muerto y resucitado. Sabemos que el octavo día, la última fiesta, la fiesta número 7, tiene una conexión muy fuerte con el día de Pentecostés.
¿Por medio de qué? Por medio del Espíritu Santo. El Espíritu Santo conecta estas fiestas tremendamente, como si fuera un agujero negro entre medio, y los hiciera una conexión muy llamativa y muy fascinante. Por esto que en Pentecostés es cuando se recibe el Espíritu Santo sobre la Iglesia. Y la Iglesia, por medio de la imposición de manos y del arrepentimiento, como dice Hechos 2.38, entonces el individuo comienza a recibir el Espíritu Santo y como Iglesia, como el cuerpo de Jesús. Y en el octavo día es cuando el Espíritu Santo se derrama sobre toda carne, como lo habla el profeta Joel. Derramaré mi espíritu sobre toda carne, que es parte del extracto del sermón de Pedro, en el día de Pentecostés incluso. Se empezó a cumplir esa profecía. Primero con Pentecostés y luego con el último gran día. Entonces aquí Jesús, en este día tan particular, tan interesante, habla sobre también esto del agua, de la relación del agua con el Espíritu Santo, de la vida y de lo que va a llegar a ser dentro de poco tiempo. Decimos poco, pero bueno, sólo Dios sabe en ese momento, después del milenio, exactamente ya entrando en el milenio.
El agua también es un medio que ha sido utilizado por Dios para describir vida y abundancia. Y también para ejercer sus juicios. Estamos hablando del agua como vida, como limpieza, también relacionada con el Espíritu Santo, pero el agua también ha sido utilizada para ejercer juicios por Dios.
El mejor y más vivo ejemplo lo vemos y lo reconocemos en el diluvio que toda la gente pereció bajo las aguas. Segunda de Pedro, capítulo 2.
Segunda de Pedro, capítulo 2.
Versículo 2. Perdón, segunda de Pedro, capítulo 2, versículo 5.
Hablando de esta situación y dice, y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. Entonces, esto fue un juicio que cayó sobre el mundo de los impíos. Impíos, hemos hablado de esa palabra, es básicamente personas que no respetan a Dios, que no guardan la ley de Dios, que no guardan los mandamientos de Dios. En Lucas 17 también hay un complemento de esto.
Lucas, capítulo 17, versículo 26.
Lucas 17 y versículo 26.
Hablando de...
Como fue en los tiempos de Noé, dice versículo 26. Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento. Hasta el día en que entró Noé en el arca y vino el diluvio, y los destruyó a todos. Entonces el agua, estamos relacionándola aquí con el juicio y con la destrucción de todas las personas.
No solamente algo medio amable o solamente de pureza y limpieza, sino que algo un poquito más invasivo. Y le dice que los destruyó a todos.
Suena bastante radical. Sin embargo, el agua, utilizada por Dios como agente de destrucción, se puede ir comprendiendo si empezamos a relacionarla con la palabra juicio y también misericordia.
En los días de Noé, recordemos que ya había sido limitada la vía del ser humano a 120 años. Ya no iba a ser tan longeva como antes, como Matu Salén, como los grandes patriarcas de la antigüedad, que vivían 500, 600, 700, 800 años. Ya Dios empezó a cortarle la vida al ser humano.
También, Noé estuvo predicando aproximadamente unos 100 años construyendo el arca. Una predicación activa o pasiva, pero ahí estaba el hombre construyendo el arca durante unos 100 años. Entonces, hubo tiempo considerable para arrepentirse. Bastante tiempo para arrepentirse de lo que estaba sucediendo. Pero el ser humano no quiso. Ese es el mundo preludiano, la generación caínita, como también se le llama, a toda la proliferación de las personas a raíz de la corriente de caín.
Y entonces Dios tuvo que empezar de nuevo con Noé y sus familiares, porque la corrupción era tal que no iba a quedar ninguno. Solamente estaba Noé y sus familias. De hecho, todos nosotros, no sé qué tan lejano será, pero Él es nuestro abuelo, si se puede decir. No es tanto a Dan, porque ya se perdió la pista un poco ahí, sino que de Noé se volvió a poblar la tierra cuando bajaron del arca, dice.
Con los hijos de Noé. Semcam y Jafet. Ahí se empezó a poblar la tierra nuevamente. Toda la generación de antes de Noé, esa quedó borrada. No se conoce mucho más que los vestigios que la tierra nos entrega y las artesanías y las construcciones que había. Mateo 24-22 dice, no vayan ahí, y si aquellos días no fuese cortados, nadie sería salvo.
Más, por causa de los escogidos, aquellos días serán cortados. Este principio se aplicó en Noé. Tuvo que Dios intervenir para seguir trabajando con el hombre. Nadie sería salvo, sino se interviene. ¿Qué es lo que nosotros estamos esperando ahora? ¿Hasta dónde va a llegar la maldad del ser humano? ¿Hasta cuando Dios va a llegar al colmo, la maldad del hombre y va ya realmente a meter su mano acá a la tierra de manera más activa?
Porque sí está pasando algo, pero ¿hasta dónde la maldad del hombre va a llegar? No lo sabemos. El diluvio, de Noé, fue la única manera para continuar el plan de Dios. Fue un juicio de Dios para proteger a Noé y su familia y las generaciones que vendrían, nosotros. Y todos sabemos que Dios no va a volver a inundar la tierra, porque Él hizo un pacto con Noé, que se ve en las alturas, que es el arcoiris.
Cada vez que nosotros vemos el arcoiris, debemos recordar que Dios dijo a Noé, no voy a volver a inundar mal la tierra, porque he hecho un pacto contigo. ¿De quién adelante? El pacto noéico, que se dice. Vamos allá, Genesis 9, que es... Muchos lo hemos leído desde nuestra niñez. Siempre se utiliza esto, el arco noéico y el arcoiris. Es algo tan bonito que cuando llueve México, que llueve casi todos los días en la tarde, algunas veces se logra ver por ahí un arcoiris. Bueno, hay que acordarse. Ese es el pacto que Dios hizo con Noé hace miles de años atrás. Genesis 9, versículo 12.
Hablando de este pacto, y en el día 19, versículo 12, y dijo Dios, esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros, y todo ser viviente que está con vosotros por siglos perpetuos. Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que haya entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne, y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.
Estará el arco en las nubes y lo veré. Y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente con toda carne que hay sobre la tierra. Dijo, pues, Dios, a Noé. Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra. El agua es gobernada controlada por Dios. Hay varios ejemplos donde las mismas lluvias son controladas por Dios en la historia del Antiguo Testamento.
Se acuerda la historia de Elias, de la oración de Elias. No era Elias el que controlaba la lluvia. Era la oración de Elias que Dios intervenía para cesar o volver a llover sobre la tierra. Dios tiene control sobre las aguas. También vemos el ejemplo del mar embravesido en el caso del Nuevo Testamento con Jesucristo, que ejerce un dominio sobre una tempestad.
Y todas las personas que estaban ahí cuando Cristo calma la tempestad, se preguntan y dicen, ¿quién es éste que aún a los vientos y a las aguas manda y le obedece? Eso está en Lucas 8.25. Imagínense, ven una persona y diga, creo que llueva y se pone a llover. Y uno dice, ¿y dónde salió éste? ¿Cómo las nubes pueden hacerle caso? Eso es lo que aquí están hablando en Lucas 8.25. Y el mismo dominio también lo vemos desde Jesucristo cuando camina sobre las aguas. ¿Quién puede caminar sobre las aguas? ¿Qué es el humano? Nuestra densidad es mucho más que el agua y nos hundimos.
Ese también es un dominio de Dios sobre las aguas.
También vemos este control, este dominio registrado en las aguas del Mar Rojo y en la salida del pueblo de Israel. No fue Moisés quien abrió las aguas, fue Dios por medio de Moisés que dijo, toca el agua con tu báculo y aquí entonces se abrió. No era la voluntad de Moisés. Se abrió entonces y el pueblo de Israel cruzó en seco. También, no olvidemos que en dos ocasiones el río Jordán también se abrió, igual que el Mar Rojo. Eso lo vemos en Elias y Eliceo, en segunda de Reyes 2, cuando ellos ya va a pasar la estafeta y le va a pasar entonces al próximo profeta entre Elias y Eliceo y ellos pasan entonces por el río Jordán y en seco, también se vuelve a abrir. También los israelitas con Josué al llegar a Jericó, se vuelve a abrir el río Jordán. Ellos llevaban el arca del pacto, se lo pueden ver en Josué 3. ¿Y qué va a hablar de las lluvias en el milenio que no van a caer sobre las personas que no guarden las fiestas de tabernáculos? Seacaría es 14. Siempre se habla cada año porque es tan potente como Dios establece que las fiestas se seguirán guardando, y no se usan en el milenio. Entonces, como resumen, el agua es utilizado como una gente de vida, de abundancia y también de destrucción y de limpieza. Y en todos los casos es Dios quien lo controla. Dios está controlando el clima, no es el ser humano. Dios tiene dominio sobre el agua y sobre todo estos movimientos. Y el agua está estrechamente relacionada con el bautismo, como también lo vimos en Pentecostés y en Último Grandía de Jesucristo. El diluvio no será nuevamente traído a la tierra para limpiar, para destruir. Pero eso no quiere decir que Dios no volverá a traer sus juicios sobre la tierra. Una cosa es el agua y otra cosa es el juicio. Porque así como limpió la tierra con agua, también lo volverá a hacer, pero ahora con fuego. Con fuego. Mateo 13.
Mateo 13. Por eso hay tanta confusión que la gente piensa que hay un infierno, que no vamos al infierno. Y si no entra la iglesia, se va al infierno, etcétera. Mateo 13, versículo 41.
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogir a sus hijos.
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen iniquidad. Y los echarán en el horno de fuego. Allí será el lloro y el crujir de dientes. Ahí está entonces el bruxismo que se habla del futuro o del mundo de los tiempos del fin. Van a crujir los dientes porque va a ser una impotencia tan grande que ya no hay solución en ese momento.
Por eso está el lásaro y el rico. También le sucede lo mismo. Ahí será el lloro y el crujir de dientes en un futuro. Esto no es cuando uno se muere y está frente al infierno que lo van a lanzar allá. Eso no es una creencia bíblica.
Nosotros recibimos correspondencia de gente de todo el mundo que habla en español.
Un señor me escribió como 4 o 5 veces prácticamente un libro diciendo que sí existía un infierno. Es una violencia pero tremenda, con letras mayúsculas en rojo, subrayada, diciendo que éramos unas personas que nos íbamos a ir al infierno todos juntos porque estamos diciendo algo que no era bíblico. Pero una violencia tremenda. Es muy llamativo cómo él nos atacaba mucho. Pero bueno, aquí hay otro complemento que quisiera leerles. En 2 Pedro 3, en 2 Pedro 3, Pedro habla bastante del agua y del fuego.
Trate de tomar lo más significativo de Pedro para no enredarnos mucho. Segunda de Pedro, capítulo 3, versículo 7.
Ya hablamos un poquito de aquí, pero vamos a continuar. Pero los cielos y la tierra que existen ahora, lo que vemos hoy, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Más, o amados, no ignoréis esto, que para con el Señor un día es como mil años y mil años como un día. Para Dios no hay tiempo. Es algo muy difícil de entender porque todos estamos sujetos al tiempo. El Señor no retarda su promesa versículo 9. Según algunos, la tienen por tardanza. Sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca. Sino que todos procedan a la arrepentimiento. Este es uno de los versículos claves de nuestra doctrina. Que Dios está buscando que todos procedan a la arrepentimiento. ¿Y qué es el arrepentimiento? Arrepentirse de transgredir o de pecar. ¿Y qué es pecar? La transgención de la ley. La ley no puede quedar obsoleta. Es importante para que uno pueda arrepentirse.
Versículo 10. Pero el día del Señor, aquí vemos el concepto de día del Señor, vendrá como ladrón en la noche en el cual los cielos pasarán con grande estruendo y los elementos ardiendo serán desechos. Y la tierra y las obras que hay en ella, ¿quien ella hay? Serán quemadas. Todavía Pedro vuelve a describir este gran incendio, si se quiere decir. ¿Qué va a ver la tierra? Va a haber un casco completamente encendido de lo que es la tierra en el futuro. Ebreos 12. Ebreos capítulo 12. Versículo 27.
El fuego se representa como también algo muy poderoso. Es un símbolo de algo muy poderoso. Ebreos 12. Versículo 27 dice, y esta frase aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas para que quedan las incomovibles, hablando de la parte física y la parte espiritual. Así que recibiendo nosotros un reino incomovible, tengamos gratitud y mediante ellas sirvamos a Dios agrandarle con temor y reverencia, porque nuestro Dios es fuego consumidor. Aquí muchas veces se malinterpreta esto, ¿no? Que Dios nos va a llevar al infierno. Pero no es eso lo que la Biblia está describiendo aquí. Tenemos un Dios poderoso para llevar a cabo sus juicios. Y sus juicios son justos. No son a la manera del ser humano. Vemos esto como un principio de purificar. Aquí hay un relato en número 31. Acompáñame en número 31, que es bastante interesante. Y que utiliza también los dos elementos. Número 31. Vemos un suculento y gran botín de Israel. Número 31 y versículo 21. Del 21 al 23.
Vemos aquí el botín de los madianitas, que había sido entonces derrotados, con el antiguo Israel. Pero Israel no podía tomar el botín y decir, ya, me lo gané. Esto es mío. Había un proceso. Había un proceso que Dios les pidió a los israelitas. Número 31 y versículo 21. Y el sacerdote de al-Azhar dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra, que traían el botín. Esta es la ordenanza de la ley que el eterno ha mandado a Moisés. Ciertamente, el oro y la plata, el bronce, hierro, estaño y plomo. Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar. Todo el botín que resistía el fuego tenía que ser purificado. Estos metales.
Y dice, y será limpio. Bien que las aguas de purificación habrá de purificarse y haréis pasar por agua todo lo que no resiste al fuego. Agua y fuego. Limpieza. Purificación. Hay un principio muy práctico. Ellos no podían tocar nada sin que no pasara por fuego o que se limpiara en las aguas.
El fuego es un agente purificador para con los elementos que se funde.
También se utiliza como tal, de manera simbólica para nuestras vidas que se van desarrollando buscando la perfección. Se dice que la fe se prueba con fuego. Es como el oro. El oro, cuando es más puro, es porque ha pasado a altas temperaturas y todas las impurezas van quedando. También se utiliza en ese sentido el fuego. Como el oro. Espínganse lo que dice aquí. Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido. Como si alguna cosa extraña os aconteciese. Sino gozaos por cuántos sois participantes de los padecimientos de Cristo para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Primera de Pedro, capítulo 4 del 12 al 13. ¿Por qué será caso una coincidencia que un mes antes de las fiestas, dos semanas antes de la fiesta, un día antes de la fiesta vienen tantos problemas y todos juntos como una orquesta que nos vienen a atacar todos los años lo mismo. Eso no es una coincidencia. Aquí nos están probando. Dios permite que el quiera ver que hay en nuestro corazón, guardando sus fiestas. No hemos hablado muchas veces de lo que son las pruebas y de lo que es el fuego. Entonces, también el fuego se utiliza en este sentido para aprobarnos a nosotros. Y nosotros somos los que estamos entre el agua y el fuego, como lo comentamos en un principio, como el título, el agua del delubio, la tierra pasada y de la tierra futura. Nosotros estamos en el centro. Y ya vimos que el tanto el agua como el fuego han funcionado como agentes de limpieza y de purificación. Y lo que hay al medio somos nosotros. Víngese bien aquí, Mateo 311.
Esto nos puede dar una explicación bastante más reveladora de lo que habla de tres bautísimos. Juan. Mateo 311. Estamos hablando de Juan el bautista. Mateo 311. Yo la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento. El agua, lo estamos hablando como la limpieza. Juan el bautista está hablando aquí. Eso es lo que hacía él afuera. Pero el que viene tras mí, cuyo calzador o yo, no soy digno de llevar, es más poderoso que yo.
Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Entonces, estamos hablando aquí de tres bautísimos. Del arrepentimiento, del Espíritu Santo y el bautismo de fuego. Juan estaba preparando un camino para Jesucristo y lo hizo con el bautismo que realizaba para arrepentimiento. Pero estaba incompleto.
Estaba incompleto eso. Las personas venían a él, se bautizaban, se limpiaban y luego volvían a pecar una y otra vez. Entonces, ¿qué les hacía falta a las personas? Que hoy día sí tenemos acceso. Cuando llegó el día de Pentecostés.
Cristo, al morir, resucitar y ascender al trono de Dios, no nos dejó solos.
Dejó el paracletos, el Espíritu Santo, ese poder para que nosotros pudiéramos, además de ser limpiados, recibir el don del Espíritu Santo.
Y así podemos nosotros tener la esencia de Dios y discernir y no, por ejemplo, echar suertes como se hacía antes. Porque ya tenemos un discernimiento de Dios en nosotros, el Espíritu Santo en nosotros.
Eso fue entonces el día de Pentecostés, cuando se cumplió eso con el Espíritu Santo en las personas. Pero, si lo llevamos a la parte más colectiva, todavía sigue siendo incompleto. Porque cuál es el deseo de Dios, de Hebreos 2.10 y 1 Pedro 3.9, de llevar muchos hijos a la gloria, de que todos procedan al arrepentimiento. Entonces, algo falta todavía. Por eso habla de tres bautismos. Primero, de agua, luego el de Espíritu Santo. Y, faltar del fuego, que es el que estamos esperando. Que es lo que representan también las próximas fiestas hacia adelante, la parte más profética. Veamos de nuevo aquí, Segunda de Pedro, capítulo 3.
Segunda de Pedro y capítulo 3. Vamos a leer esta parte.
Para que no nos quede duda. Segunda de Pedro, capítulo 3, versículo 7. Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día de juicio y de la perdición de los hombres impíos. Está hablando de los hombres impíos, no de los hijos de Dios. Los hombres impíos van a ser los que ya se les da todas las oportunidades y ya no quieran aceptar a Dios. Una y otra vez ya están con su mente cauterizada. Su conciencia ya no tiene noción de lo que es bueno o malo. Solamente piensan en hacerlo malo. Versículo 10 de aquí mismo. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche en el cual los cielos pasarán con grandes truendo y los elementos ardiendo serán desechos y la tierra y las obras que en ella ahí serán quemadas. Este es el bautismo. La purificación de la tierra. Por completo. Entonces, si se fijan bien, Dios ha ido también trabajando en fases, en procesos. Como hablábamos del agua, hablábamos del Espíritu Santo que nosotros estamos ahí y hablamos del fuego, que es el que allá vamos. No quiero decir con esto que necesariamente nos vamos a quemar todo el tiempo. Porque incluso eso no dice la escritura del mundo que va a estar ardiendo todo el tiempo. Sí que va a haber un lugar destinado a los demonios que es el lago del fuego. Y las personas físicas lanzadas ahí van a ser exterminadas y, al mismo tiempo, purificadas. Se borra la esencia de la persona y ya la persona no tiene noción de sí. Este es el bautismo de fuego que habla Pedro. Que no se está refiriendo a un infierno. No se está refiriendo a un infierno. Que no se está refiriendo a un infierno. Y tampoco es un lugar donde los incorregibles están, porque dicen que hay gente que está ahí, o estarán quemándose por la eternidad. El deluvio fue un juicio sobre el mundo antediluviano y nos encontramos en el tiempo del espíritu del bautismo del Espíritu Santo avanzando hacia el fuego de Pedro. Que será el último y gran juicio donde todo lo que el mundo contenga será purificado. Un bautismo de fuego. Apocalipsis 20 Tenemos algunas ostras escrituras para sustanciar esto. Apocalipsis capítulo 20, versículo 15 Aquí está hablando de lo que ya se lleva a cabo con las resurrecciones, con las oportunidades, que no se hayó inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago del fuego. Ahí termina. Ahí se purifica la tierra.
Segunda de Tesla Oniscenses, capítulo 1 Segunda de Tesla Oniscenses y capítulo 1, versículo 6 Viva el sermón durará un bautismo de fuego para sustanciar esto. Segunda de Tesla Oniscenses y capítulo 1, versículo 6 Viva el sermón durará un bautismo de fuego para sustanciar esto. Segunda de Tesla Oniscense y capítulo 1, versículo 6 Viva el sermón durará un bautismo de fuego para sustanciar esto. Segunda de Tesla Oniscense y capítulo 1, versículo 6 Viva el sermón durará un bautismo de fuego para sustanciar esto. Segunda de Tesla Oniscense y capítulo 1, versículo 6 Viva el sermón durará un bautismo de fuego para sustanciar esto. Esa es la escritura de varios homólogos que la escritura lo menciona. ¿Alguien encontró esto? No. ¿A entonces estaba bien? ¿Y por qué no la veía? Entonces, si leemos bien. Gracias. Este bautismo, lo que busca, hablando del de fuego, es una purificación general y completa de todo lo que hay en la Tierra, de todos los elementos que hay en la Tierra, incluso de las obras que hay en la Tierra. Todos los elementos ardiendo serán desechos, y la Tierra y sus obras serán quemadas. Es decir, se van a consumir completamente. ¿Y por qué va a haber alguna devastación tan grande? ¿Por qué va a haber algo tan radical, así como en el diluvio, con las aguas, que murió toda la gente? Es solo menos no hay su familia. ¿Por qué esta es la única manera de que pueda instaurarse una Tierra nueva? Que es el capítulo 21 de Apocalipso. ¿Qué es el capítulo 21 de Apocalipsis? Vamos a ver el capítulo 21. Vamos a ver el capítulo 21. ¿Vamos a ver el capítulo 21? Esa es la única manera de que Dios va a recibir a los que se repienten, y entonces va a exterminar a los impíos en ese día. Por eso, el último versículo del capítulo 20 de Apocalipsis que ya leímos, dice el que no se hayó inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al Lago de Fuego. Ya se acabaron las oportunidades. Ya se cumplieron los 120 años, como no es, ya se cumplió la construcción del arca. La puerta del arca se cerró por fuera, y ya no hay más acceso. Pero no puede decir, pero qué injusto. Bueno, pero cuánto tiempo estuvo Dios dándote la oportunidad. No sé, Dios también tiene su colmo. La ira, la ira de Dios que habla en los eventos finales. Apocalipsis capítulo 21, versículo 1. Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron. Y el mar ya no existía más. Se pulverizó, se fue el agua de la tierra. El mar ya no existía más.
No dejo de sorprenderme humanamente lo que va a suceder en el futuro. Yo crecí en una ciudad que, en Santiago de Chile, estaba a una hora y media de la playa. Toda la gente capitalina está muy relacionada al clima y a la playa, a los veranos, porque está muy cerca. Tenemos muchos bonitos recuerdos y decir que ya no va a haber más horizonte puestas de sol. No dice, pero cómo Dios va a sacar algo tan bonito? Es un poco extraño lo que hice acá desde nuestro punto de vista ira asucino humano. Pero es necesario que esto se entonces se purifique. ¿Eha aquí el por qué? Cuando Cristo se puso de pie en el octavo Día de la Fiesta, como leímos en Mateo, perdón Juan, realizó la frase hablando acerca de los ríos de agua viva, pero no sólo de manera simbólica, sino que también de manera literal. De manera literal. Se lo repito, Juan 737 al 38. Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la escritura de su interior, correrán ríos de agua viva, hablando de lo que sería Cristo en nosotros. Pero acompáñeme a Ezequiel 47. Hablando de ese momento en que va a haber entonces va a estar la nueva Jerusalén, Ezequiel 47. Lo sé, a concreto, el que se ha hecho los acontecimientos futuros.
Ezequiel 47, versículo 1.
Me hizo volver luego a la entrada de la casa y aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente. Porque la fachada de la casa estaba al oriente y las aguas descendían de debajo hacia el lado derecho de la casa al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por el camino exterior fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente. Y vi que las aguas salían de lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente llevando un cordel en su mano y me dio mil codos y me hizo pasar por las aguas hasta los tubillos. Me dio otros mil y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Me dio luego otros mil y me hizo pasar las aguas hasta los lomos. Me dio otros mil y ya era un río que no podía pasar porque las aguas habían crecido de manera sinóa nada. Y me dijo, ¿has visto, hijo de hombre? Después me llevó y me hizo volver por la ribera del río. Y volviendo yo, vi que la ribera del río había muchísimos árboles a uno y a otro lado. Me dijo, estas aguas salen a la región del oriente y descenderán al araba. Y entrarán en el mar. Y entradas en el mar recibirán sanidad las aguas. Y todo al malviviente que nadare por donde quiera que entrar estos dos ríos vivirá y habrá muchísimos peces por haber entrado allá. ¿Cómo estas aguas se recibirán sanidad y vivirá todo lo que entrar en este río? Estamos hablando de la época milenial de que empieza a reformarse en la tierra.
Pero más adelante ya no va a haber mar de lo que estamos hablando ahora.
El salmista canta a un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios. Eso está en Salmos 46.4. Está hablando de un río de la gran ciudad de Dios. Joel dice saldrá una fuente de la casa del Señor como las fuentes de aguas. Eso es en Joel 3.18. Zacarias menciona que aguas vivas saldrán de Jerusalén. Zacarias 14.8. Y estas visiones no son nada más de lo que leemos cuando se complete esto de la purificación de la tierra en apocalipsis 22.
Y lo leemos ahora nuevamente. Apocalipsis 22.1 Apocalipsis 22.1 Ya estamos hablando de que sucedieron las grandes cosas. El cielo nuevo y la tierra nueva. Ya está todo seco. Pero aquí entonces en apocalipsis 22.1 dice después me mostré un río limpio y da agua de vida. Resplandeciente como cristal. Que salía del trono de Dios y del Cordero. Ya esa es la fuente de agua.
En ese reino. Estamos hablando después incluso de los mil años. Después de las resurrecciones. Después del octavo y último grandía. Versículo 2. El medio de la calle de la ciudad y a uno y a otro lado del río estaba el árbol de la vida. Que produce doce frutos dando cada mes sus frutos y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.
Y no habrá más maldición y el trono de Dios y el Cordero estarán en ella. Y sus siervos les servirán. Y verán su rostro y su nombre estarán en sus frentes. No habrá allí más noche y no tiene necesidad de luz del ámpara. Ni de luz de sol. Porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos. Entonces ya no solamente no habrá mar una vez que la tierra sea purificada no habrá tampoco noche ni día.
Porque Dios Padre y el Cordero estará con los hombres. Así allá vamos. Así hacia esa purificación de toda la tierra para que ya venga entonces Dios Padre a reinar. Tiene que purificarse, tiene que limpearse todo el pecado y las obras de esta tierra de tantos años y milenios de tanta maldad. Entonces como conclusión nos encontramos en el proceso para llegar al bautismo completo de fuego de manera colectiva. Nos estamos diciendo que cada persona tiene que meterse a este fuego para completar su bautismo. Nada de eso, sino que de manera colectiva la tierra. Porque es para los impidos. Aquel día grande del eterno o día del Señor o día de nuestro Señor Jesucristo o día del Señor Jesús y día de Cristo no es el domingo como algunas personas tuersen y piensan que es el día de domingo de Jesucristo. Cristo nunca mencionó que era el Señor del día domingo. Está hablando de un momento profético el día del Señor, que son las trompetas que vimos en la fiesta Las Trompetas hace poco. El bautismo en fuego purificador limperá toda la tierra para preparar la avenida del trono de Dios, que viene del cielo. El trono de Dios está en el cielo pero el trono viene a la tierra donde está el estrado de sus pies. Eso es la tierra. Isaías 661 habla de que el cielo es el trono de Dios y la tierra es el estrado de sus pies. Y Dios se va entonces a sacar hasta acá, hasta la tierra. Hoy día nos encontramos entre el agua y el fuego, de manera simbólica como lo hemos desarrollado. Nos encontramos en el perfeccionamiento de los santos. Sabemos que no podemos ser perfectos sino más bien perfectibles. Y sabemos que la carne y la sangre no heredan en reino de Dios. Sino que debemos ser transformados en la séptima trompeta para asice parte del último proceso que se llevará a cabo para purificar la tierra en un gran bautismo de fuego que limpie todas las impurezas. Comenzando con el arrepentimiento colectivo del mundo. Para entrar a ese bautismo de fuego es lo que la fiesta que de expiación representa. Cuando llegue Jesucristo en el día de trompetas y la gente se dé cuenta de que han estado haciendo las cosas muy mal. Tiene que pedir perdón para entrar al milenio. El día del perdón, el John Kipur el día de expiación. Para entrar al milenio, tiene que pedir perdón. El mundo completo como tal. Para entrar a ese reino milenial que es la fiesta de los tabernáculos para que luego se pueda derramar el Espíritu Santo sobre todo a carne que es el octavo día. Nos encontramos entre el agua y el fuego. Y somos bendecidos porque el manto de misericordia de Dios nos tiene envueltos. Estamos sellados con su Espíritu Santo. No tenemos que pasar por ese gautismo. No tenemos que ser incinerados ni echados al lago del fuego. Estamos sellados con su Espíritu Santo pero tenemos que seguir marchando hasta el fin. Entonces mis hermanos, estamos al medio, entre el agua y el fuego estamos siendo bendecidos, estamos sellados, pero tenemos que seguir marchando, guardando sus fiestas entendiendo más su significado y entonces ahora quisiera desearles y sigamos teniendo unas felices fiestas o toñales de Dios. Buenas tardes a todos.