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Todos nosotros, cuando venimos a aprender de Dios y Su palabra, llevamos con nuestros bolsos una Biblia para aprender más de Su palabra, para leer pasajes, para leer historias en la antigüedad que han sido escritas para nuestro beneficio, poesías, reflexiones, guías, pruebas, como se mencionaba la historia de Pablo en el sermóncillo, una historia bastante peculiar e inspiradora para nosotros. Y el libro que nosotros tenemos y que llamamos Biblia, que significa básicamente un conjunto de libros, estos 66 libros compilados que tenemos en alcance de nuestras manos. Antiguamente tenía un problema no de contenido, sino que un pequeñito problema de estudio. Aquí me refiero con esto. Los libros primeramente fueron divididos en capítulos y versículos, pero eso no estaba en el original. Antiguamente se cargaban los rollos, entonces nadie podía decir en tal pasaje, en tal capítulo, en tal versículo dice tal cos, porque no existía una guía como si fuera un código postal para nosotros mapear nuestra mente y entonces aprender ciertos versículos. Algunas veces hay técnicas para aprender ciertos versículos por los números que ellos con los cuales se pueden encontrar por esta división. Obviamente esto no afecta para nada el contenido, sino que solamente una manera de poder estudiar y también poder memorizar de mejor manera. Recuerden, en el Nuevo Testamento, cuando se tenían los rollos, cuando se tenían la Torah, la ley, el Pentateuco y personas como Jesucristo, como Pablo, cuando querían citar algo del antiguo testamento, ellos no decían en el capítulo del libro, en el versículo del libro, decían así como está escrito y entonces venía la frase. Sabéis que fue dicho y venía la frase, pero ellos no decían entonces exactamente cuál porque no existían estas subdivisiones que fueron agregadas más adelante. Por ejemplo, gracias a esta subdivisión, creo que la vez que lo mencioné, después me corrigieron, espero decirlo bien esta vez. Aquí hay una técnica de para memorizar, justo justo justo el centro de la Biblia está en el Salmos 118, versículo 8, justamente está en el centro de la Biblia. El capítulo más corto está en el Salmos 117, con sólo dos versículos. El capítulo más largo es el Salmos 119. Entonces tenemos el más corto, es más largo, el que está el centro de la Biblia y qué es lo que dice el Salmos 118, versículo 8, mejor es confiar en el eterno que confiar en el hombre. Los números fueron agregados por el hombre como una herramienta de estudio. Entonces esto no es como un estudio de números o una numerología que signifique algo escondido, sino que es básicamente una manera de estudiar mejor nuestras Biblias. Y hablando de versículos, la Biblia tiene una totalidad de 31.103 versos.
Eso es lo que se cuenta como versículos o versos. Y anoche, mientras estudiaba este tema, realicé un ejercicio que lo considero interesante. El título del mensaje de hoy es Y Dios morará con el hombre. No se respecto a este tema, me puse a sumar, a sacar porcentajes. Y en la Biblia, cuando Dios mora con el hombre y no hay ningún problema, no hay ningún ruido, no hay ninguna situación que separe a Dios del hombre, son dos situaciones que están en génesis, antes del pecado, y están en apocalipsis. Son dos pedacitos que hay al principio y al final. Ahora bien, en génesis vemos el capítulo 1, 2 y 3, donde está Dios conversa con el hombre, hay una relación bastante abierta, hasta que entonces entra el pecado y cambia la relación. Hay 80 versículos que hablan hasta que viene entonces el cambio. Y al final, en apocalipsis, capítulo 21, 22, hay 48 versículos. Si sumamos, tenemos 128 versículos, del total de los versículos que hablan, cuando hay una relación abierta y sin problemas con Dios, 128 versículos. Esto representa el punto 0.4 por ciento, 0.4 por ciento de toda la Biblia. Cuando hay una buena relación, o cuando registra la Biblia, una buena relación de Dios con el hombre. Por eso entonces, el título es ¿Y Dios morará con el hombre? Vamos a ver la importancia de la presencia de Dios en la tierra, y que se hizo por medio de varias situaciones, especialmente los templos, la construcción de los templos, y también de la presencia de Dios hoy en su iglesia. Esto todo como una antesala para qué? Para la próxima fiesta que, como mencionamos, quedan 43 días fiesta de pente costés. Comencemos entonces. Después del lamentable suceso del engaño de Satanás sobre la mujer, sobre el hombre, sobre el género humano. Primero, cuando nosotros leemos cronógicamente los hechos después de que pasa esto, Dios se manifestó como una voz mandante haciendo preguntas, haciendo peticiones al hombre. Y la primera voz, o la primera vez que encontramos después del pecado, vemos el siguiente diálogo que Dios le dice a una persona, le dice, ¿por qué te has enseñado? ¿De quién está hablando ahí? ¿Por qué te has enseñado? Caín. Entonces Dios comienza a hablar con el hombre. Y la hace la pregunta a Caín, ¿por qué te has enseñado? La segunda vez, aquí viene otro diálogo, el comienzo del diálogo, dice, he decidido el fin de todo ser. Cuando le dice a, no es. Muy bien. A no es. Tercero, ahora viene dice, vete de tu tierra y de tu parentela. Aquí le dice a Abram. Pues vemos Caín, no hay Abram, y Dios hablándole al hombre, diciendo la primera frase. Y dice, manifestaba una relación que había entre Dios y el hombre. No era muy común, fueron momentos bien particulares en la vida de estos hombres. Exceptó a Ando Caín, que fue la única, después ya él se apartó definitivamente de Dios y falleció con el mundo prediluviano. Veamos aquí Génesis 14, para abrir la primera escritura. Vamos a ir con calma, puesto que hay harto contenido. Quiero que abran sus mentes, anoten lo que más puedan, porque esto es un tema bien, bien complejo. Y vamos solamente a tocar una beta de esta madera preciosa, que son las verdades de Dios. Génesis, capítulo 14.
Y versículo 18 al 20.
Aquí hay otra relación de Dios con el hombre, pero esta aparición o esta manera de comunicarse ya no fue una voz solamente, sino que fue lo que hemos leído a algunos mensajes anteriores, esto de Melchizedek. Aquí versículo 18 dice, entonces Melchizedek, rey de Salem, esto es paz, y sacerdote de Dios, altísimo, sacó pan y vino, pan y vino, ambos símbolos de la Pascua. Y le dijo, y le bendijo diciendo, bendito sea Abraham del Dios altísimo, creador de los cielos y de la tierra, y bendito sea el Dios altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano, y le dio Abraham los diezmos de todo. Aquí hay una presencia de un ser frente a Abraham y un diálogo. Hay una relación bien particular, esta rey sacerdote, rey de Salem sacerdote de Dios, que sería entonces esta orden del sacerdocio y del reinao que Jesucristo comenzaría a realizar, a prefigurar.
Luego nos vamos a asaltar a otra manifestación importante de Dios con el hombre. En esta relación vamos a Éxodo, capítulo 3. Éxodo, capítulo 3, versículo 2 al 6. Aquí vemos la escena que muchas veces se dibuja para los niños, porque es muy llamativo también el cómo Dios se presenta aquí a Moisés. Éxodo, capítulo 3, versículo 2 al 6. Y se le apareció el ángel del eterno en una llama de fuego en medio de una zarza, y él miró, y se ve que la zarza ardía en fuego y la zarza no se consumía. Una manifestación de la naturaleza aquí no normal, porque no se consumía. Había algo distinto. Entonces Moisés dijo, iré yo ahora y veré esta gran división por qué causa la zarza no se quema. Viendo el eterno que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo, Moisés, Moisés. Y él respondió, eme aquí. Y dijo, no te acerques, quítate tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás tierra santa es. Y dijo, yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios, la presencia de Dios en una zarza que no se consumía. Y un diálogo que estamos aquí viendo.
En el año 1581, quisiera compartir con ustedes una imagen, un pastor alemán, no una raza de perro, sino que un pastor, un ser humano alemán, publicó el primer mapa de la tierra santa. Y aunque la geografía que está dibujada en este momento, que les voy a mostrar, está estilizada, define la cosmovisión de la época. Y se los voy a mostrar en este momento.
Obviamente, geográficamente podríamos decir que este mapa es erróneo. ¿Quién es lo que hay? Al centro, bueno, primero los tres continentes, Europa, Asia y África. Sabemos que no son la forma como hoy día los cartógrafos lo hacen correctamente. Y al centro, ¿quién está? Jerusalén. El centro del mundo, Jerusalén. Estos en años 1581. Esto demuestra la adición que había del mundo cuando Jerusalén. Y hasta el día de hoy sigue siendo el centro, la tierra santa.
Dicen por ahí la pregunta, ¿cuál es el centro de uno? El ombligo. Este es el ombligo del mundo, Jerusalén.
Y desde aquí Dios comenzó a restaurar esta relación, este diálogo que tenía con el ser humano. Comenzó de este lugar geográfico a restaurar esta relación rota que había con el hombre.
Exodo 13, a propósito de fiestas de Pascua y Pánez y Levadura, en exodo 13. Versículo 21 al 22.
Versículo 21 al 22. Y el eterno iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino. Y de noche en una columna de fuego para alumbrarles a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día ni de noche la columna de fuego. La presencia de Dios estaba en la nube.
La presencia de Dios estaba en la columna de fuego. Estas dos manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios para que el pueblo de Israel siguiera y estuviera cuidados por Dios, como dice la Escritura. Entonces, también aquí es un punto importante de lo que es la relación de Dios con el hombre.
Vámonos un poco más adelante y asaltándonos todos los eventos que ya hemos repasado bastante en esos días. Pero vamos un poco más adelante a Éxodo 34, el libro de Éxodo, La Salida del Pueblo de Israel de Egipto. En Éxodo 34, y acá, casi al final del libro del Éxodo, en el versículo 35, perdón, capítulo 35, versículos 4 al 5, ya tenemos al pueblo de Israel como nación.
Ya los tenemos establecidos con Moisés, quien los dirigió para salir de Egipto. Entonces, aquí, en el capítulo 35 del círculo 4 al 5, dice, Tomad entre vosotros ofrenda para que el eterno, todo generoso para el eterno, todo generoso de corazón, la traerá el eterno. Oro, plata, bronce. Esto es una ofrenda que entonces se le pide a la congregación. ¿Una ofrenda para qué? Para levantar un tabernáculo. Para levantar un tabernáculo. Fíjese aquí en el versículo 10. Aquí mismo estamos, capítulo 35, versículo 10. Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que el eterno ha mandado.
El tabernáculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus vasas. El arca y sus varas, el propiciatorio, el velo de la tienda, la mesa y sus varas, y todos sus utensilios y el pan de la proposición. El candelero del alumbrado y sus utensilios, sus lámparas y el aceite para el alumbrado. El altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina de la puerta para la entrada del tabernáculo.
El altar del holocausto, su enregado de bronce y sus varas, y todos sus utensilios y la fuente con su base. Las cortinas del atrio, sus columnas y sus vasas. La cortina de la puerta del atrio, las estacas del tabernáculo y las estacas del atrio y sus cuerdas.
Las vestiduras del servicio para administrar en el santuario. Las sagradas vestiduras de Arón. El sacerdote, recuerden que estaba al lado de Moisés, y aquí empieza la estirpe de la generación de sacerdotes. Las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdote. Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés. Y vino todo varón, a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad.
Con ofrenda al eterno para la obra del tabernáculo de reunión. Y para toda su obra y para las sagradas vestiduras. Todos estos detallitos fueron una instrucción de Dios. Levantar ofrenda, juntar los elementos y construir un tabernáculo. Este tabernáculo es un tabernáculo móvil. Fíjense todas las veces que habla de estacas y corchetes y cortinas, porque tenían que levantar y tenían que guardar y moverse.
El arca tenía sus varas para poder llevarla. Esto no es una idea de algún ser humano, sino que son las instrucciones de Dios a sus siervos. Fíjense en el versículo 30, aquí mismo, el capítulo 35, dice, Y dijo Moisés a los hijos de Israel, Mirá del eterno, ha nombrado a B, sale él, hijo de Uri, hijo de Ur, del atribo de Judá.
Y lo ha llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, inteligencia, en ciencia y en todo arte para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en la talla de piedras de engaste y en obra de madera para trabajar en toda labor ingeniosa. Entonces Dios también pone a su disposición hombres con el Espíritu de Dios para diseñar, para trabajar las piedras, la plata, el bronce, el oro, y construir un tabernáculo para que Dios se manifieste, su presencia en ese tabernáculo móvil.
Del capítulo 36 de Éxodo al 40, ustedes, si lo ven después en casa, está todo lo detallado de lo que sucede. ¿Cómo se construye este tabernáculo? Ya dimos la lista de las cosas que hay, pero entonces aquí empieza el trabajo. Las cortinas de pelo de cabra, las tablas y basas, la cubierta de oro, el velo interior, el arca del pacto, y empieza entonces a Dios a dar sus instrucciones.
En el capítulo 37 está entonces el arca del pacto, que es algo, es un elemento muy importante, que vamos hoy día también a nombrar y vamos a estudiar un poco más. El arca del pacto que sería puesto en el lugar santísimo, detrás del velo. Y que termina Éxodo, capítulo 40, termina Éxodo, y que empieza Levítico. El libro donde está todo las instrucciones para el sacerdocio de Dios, porque ya estaba el tabernáculo. Ya estaba construido el tabernáculo. Y ahora empieza Levítico, y empieza entonces aquí encontramos la Fiesta Santa de Dios, en Levítico 23, las leyes de alimentación y las leyes civiles, que por el cual el pueblo de Israel se guió por la guía de Dios. Como nación. Aquí empieza a funcionar el sistema sacerdotal en el tabernáculo de Dios. Este tabernáculo móvil contuvo la presencia de Dios, donde los sacerdotes, bajo instrucciones específicas, eran los voceros y relacionadores oficiales del hombre con Dios por las instrucciones de Dios. El que no hacía caso las instrucciones muría. Si hacían algo distinto a lo que Dios decía, había consecuencias nefastas. Todo esto fue el cómo Dios comenzó a visitar al hombre en este templo móvil, cuando anduvieron por el desierto. Más adelante, hay mucha historia aquí que vamos a ir saltando, más adelante el pueblo, liderados por Josué, cuando entran a la tierra prometida de Canaán, conquistan Jericó, entran a la tierra prometida y se instaura geográficamente lo que conocemos hoy como tierra santa. Como tierra santa, como el mapa que le acabo de mostrar, el centro, el ombligo del mundo, el centro del conflicto político-religioso que no se va a detener. Y que hasta el día de hoy existe. Desde aquí, Israel, como nación en una posición del mapa y esa tierra que tenían, comenzó a ser ejemplo para las naciones que estaban alrededor. Comenzó a ser un ejemplo que estaban alrededor de ella, hablando de los primogénitos, como hablábamos ayer, un ejemplo para las naciones. Hubieron guerras, hubieron conflictos, y lamentablemente el rechazo de Dios, o el rechazo hacia Dios, cuando empezaron a decir, ¡danos un rey, danos un rey físico-humano, como tienen las otras naciones! Entonces aquí, en vez de considerarse como nación santa, con un rey que era Dios, con una organización teocéntrica, ahora empieza el movimiento monárquico, cuando Samuel entonces dice, bueno, habla con Dios, y entonces le dan Dios elige a Saúl, el rey Saúl. En este transcurso, como se olvidaron de Dios, olvidaron también la casa de Dios, el tabernáculo de Dios, y olvidaron también un elemento importante, olvidaron el arca del pacto, el arca del pacto. Esta arca del pacto contenía las tablas de la ley, un poco de maná, la vara de Arón, símbolos importantísimos para la nación de Israel, física y espiritual. Esta arca del pacto era la que se encontraba en el lugar santísimo del tabernáculo. Y entre todo el desorden de Israel, con su desobediencia, cuando los hijos de Elí, recuerdan a los hijos de Elí que empezaron a ser lo malo frente a Dios, y Elí, Dios le dice, ¿por qué no pusiste por estorba a tus hijos lo malo que estaban haciendo? Entonces, él ya, bastante avanzada una edad, muere, mueren los hijos de Elí, y el arca del pacto se la roban. Donde estaba la presencia de Dios, donde contenía hasta los dos Kirubines, con las alas protegiéndola, se la roban los felisteos. En este punto, la presencia de Dios en el pueblo de Israel se alejó, porque el arca se fue.
Se lo pueden ver en 1 Samuel 422, si lo quieren repasar después. Ahora, los felisteos, cuando tenían el arca, se creían aquí, quizás, los mejores de la tierra, porque habían robado algo muy preciado de uno de sus enemigos. Pero ¿qué le pasaban los felisteos? Los felisteos sufrieron la presencia de Dios que contenía el arca, y le salieron tumores en su piel. Grandísimos tumores. Hubo una mortandad terrible para los felisteos. Solitos quisieron regresarla. Solitos dijeron, ¡ya ven, vamos a dejarla! Tuvieron que pagar expiación, tuvieron que hacer varias cosas. Estuvieron siete meses con el arca en su poder. Y no aguantaron más. La pasaron muy mal. Avanzando con el tiempo, llega la demanda, entonces, de este rey, Saúl. La historia ya es conocida. Pero ahora encontramos a David. Ya sabemos lo que hizo el rey Saúl. Ahora vemos lo que pasa con David. ¿Quién fue un inspirado y un ungido de Dios? Una cuerda del arca del pacto que ya había sido regresada a Israel. Y la trae consigo a su ciudad en una celebración muy particular de mucha alegría. Esto está en la segunda de Samuel 6.2, cuando David comienza a bailar de alegría. Con un pandero empieza a saltar de alegría porque venía el arca de Dios, venía la presencia de Dios. Siguiendo aquí con la historia, Israel está en paz. Ahora Dios inspira a David para confirmar su presencia en Israel. Aquí en segunda de Samuel, vayamos a segunda de Samuel. Segundo libro de Samuel, capítulo cinco. Segundo libro de Samuel, capítulo cinco, versículo cuatro al siete. No, eso no es. No, eso no es. Aquí sí, primera de crónica, veintidós, cinco. Capítulo veintidós, versículo cinco. David, sabemos que no construyó el primer templo en el antiguo Israel, pero empezó con su padre, con David. Y aquí en primera de crónicas, capítulo veintidós, y versículo cinco dice, y dijo David, salmón mi hijo es muchacho de eterna edad, y la casa que se ha de edificar el eterno ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras. Ahora pues, yo le prepararé lo necesario, y David, antes de su muerte, hizo preparativos en gran abundancia. No fue David quien levantó el primer templo, ya no era un templo móvil como Israel en el desierto, ya era en la tierra, que Dios había prometido a su pueblo. Hablamos del año más o menos 900 a.C., cuando salmó el templo de Dios.
Vamos aquí a Hechos capítulo 7.
Hechos capítulo 7, y versículo 45. Recuerdan aquí la muerte de Esteban, donde le hace un resumen muy condensado y muy bien hecho sobre todo lo que estamos hablando ahora. Hechos capítulo 7, versículo 45.
44, comencemos en el 44. Tuvieron nuestros padres al tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres hasta los días de David. Este halló gracias delante de Dios y pidió prover tabernáculo para el Dios de Jacob, más Salomón le edificó casa. La casa de Dios, el tabernáculo de Dios. La Biblia dice que cuando Salomón terminó su oración de dedicación del templo a Dios, descendió fuego del cielo y consumió el sacrificio que él había preparado y la presencia de Dios llenó el templo. Ya la presencia de Dios llenó ese templo. Esa gloria de Dios, la presencia de Dios, o la Shekinah, como se le dice en el idioma hebreo, es la gloria de Dios. Avanzando con el tiempo, lamentablemente Salomón empezó a hacer cosas no muy buenas. Israel comenzó a rechazar a Dios. Salomón siguió a los dioses paganos de Astor Teth, a Milcom, edificó Altar a Quemo y a Malok, todos dioses paganos de las naciones que estaban alrededor de Israel.
Y luego que pasara tiempo y que este primer templo, magnífico templo fuera construido, siglos después, hay una escena que vamos aquí a leerla porque es realmente extremecedora. Si me acompañan a Ezekiel, es una visión increíble en Ezekiel capítulo 8 y versículo 6.
Ezekiel capítulo 8 y versículo 6.
Me dijo entonces, Hijo de Hombre, ¿no ves lo que éstos hacen? Las grandes abominaciones que la Casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario, pero vúélvete aún y verás abominaciones mayores. Este punto es importante porque no es Dios quien dice, me voy, sino que dice aquí que las abominaciones hacen que Dios se tenga que alejar de su casa, de su santuario, cuando el templo empieza a ser profanado. Ezekiel 9.9.
Y me dijo, la maldad de la Casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre y la ciudad está llena de perversidad, porque han dicho, ha abandonado el Eterno la tierra y el Eterno no ve. Obviamente Dios no puede contender, no puede estar cerca del pecado y de estas abominaciones.
Ezekiel 10.4.5. Entonces la gloria del Eterno se elevó de encima del querubín alumbral de la puerta, y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del Eterno.
Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios omnipotente cuando habla. La gloria de Dios estaba dejando el su santuario, estaba levándose al cielo.
Se estaba marchando por estas abominaciones. 10.18. Entonces la gloria del Eterno se elevó de encima del umbral de la casa y se puso sobre los querubines. 11.22 al 23. 11.22 al 23. Después alzaron los querubines sus alas y las ruedas en pos de ellos, y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos. Y la gloria del Eterno se elevó de en medio de la ciudad y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
El primer templo de Dios, en ese momento tan triste para el pueblo de Israel, ya no tenía la presencia de Dios. Ya Dios había dejado ese lugar, no porque le haya querido sino porque Israel hizo lo malo frente a sus ojos. ¿Cuáles son los resultados? La ciudad fue citeada, viene el cautiverio, se quema el Palacio Real, se queman las casas de Jerusalén, todo esto en manos de los babilonios. Ya Dios no estaba ahí. Fíjense aquí, en el Salmos 79, versículo 1 al 2.
Salmos 79, versículo 1 al 2.
O Dios, vinieron las naciones a tu heredad, han profanado tu santo templo, redujeron a Jerusalén a escombros, dieron los cuerpos de tus siervos por comida en las aves de los cielos, en la carne de tus santos a las bestias de la tierra. Lo único que había en ese lugar eran las aves de carroña, que estaban comiendo los cuerpos.
El pueblo de Israel. Ya Dios no estaba en ese lugar. Muy lamentable la escena. Avanzamos todavía un poco más. Por medio de ciro, el grande, Dios hizo que Israel volviera a reconstruir su templo. Ya regresando del cautiverio, aquí los 50.000 judíos exiliados comenzaron con la reconstrucción del segundo templo de Dios. Con el gobernador de Judá, Zoro Babel. Si ustedes recuerden el nombre de Zoro Babel, hay que relacionarlo inmediatamente con la segunda construcción del templo de Dios, que estaba todo destruido. Ya el pueblo de Israel ha sido esparcido y ahora viene el regreso. Por medio de ciro, Dios utilizó para que su pueblo construyera este templo. También está Josué, como el sumo de sacerdote. Y también vemos al profeta Ageo, aquí en este momento, cuando empiezan la reconstrucción. Después de 20 años se concluye este segundo templo más o menos por el año 520 a.C.
El problema del segundo templo, problema entre comillas, es que el templo de Dios es un templo que se construye. El problema entre comillas, podríamos decir, es que muchas personas se acordaban como era el templo anterior, el primero, el desalomón. Y obviamente, con todo el desánimo que existía, al llegar cautivos de una tierra lejana y poner ladrillo sobre ladrillo, juntar ofrendas y empezar a construir, se requiere mucho, mucho ánimo, mucha fuerza, mucha energía. Y entonces empezaron a ver que no estaba quedando tan bueno. Y se empezaron a acordar de lo bonito que era el anterior.
No tenía esa gloria física que tenía el primer tabernáculo. En Ageo 2, vamos aquí a uno de los profetas menores. En Ageo 2 es un pequeñísimo libro, con muchas lecciones, así como cada uno de ellos. En Ageo está después de Abaquk, pero después de Sofonías.
Es solamente un par de capítulos. En Ageo, capítulo 2, y versículo 3, hablando aquí del ambiente que había, dice, ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera? ¿Y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? Pues ahora sólo va a haber esfuércate, dice el eterno. Esfuércate también, Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote y cobrad ánimo. Pueblo todo de la tierra, dice el eterno, y trabajad, porque yo estoy con vosotros, dice el eterno de los ejércitos. Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, a propósito de Pascua y Panesilevaura, así mi espíritu estará en medio de vosotros. No temáis. Cuando el pueblo de Israel sale de Egipto, hay una petición de Moisés, muy particular, que le dijo, deseo que tú estés con nosotros. ¿Cómo sabemos que tú estás con nosotros? Vayamos. Hay un paréntesis a Exodo 33. Es muy interesante esta parte. Exodo 33.
Exodo capítulo 33, versículo 16 al 17. Exodo 33, 16. ¿En qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? Y el eterno dijo Moisés, también haré esto, que has dicho. ¿Por cuánto has hallado gracia en mis ojos y te he conocido por tu novia? ¿Dios estaría con ellos? Después vemos la construcción del tabernáculo móvil de esa época. Los cierto retornando aquí a la historia de Ajeo, es que Dios no mira aquí en este momento esa gloria física de un ladrillo, sino que Dios aquí comienza a ver la actitud obediente y temerosa, no el esplandor que las personas estaban añonando de antaño. Ajeo, profeta Ajeo, sacaría simanaquías que fueron contemporáneos, se les llama profetas post-exílicos, es decir, después del exilio. Después de ello, los exílicos se han hecho con el segundo templo construido, ya se construye el segundo templo. Viene después la conclusión del Antiguo Testamento, donde hay 400 años de silencio. Se dice el periodo intertestamentario, donde no encontramos mucho en la Biblia, si encontramos muchos pasajes en Josef y otros historiadores que pueden hacer el exilio. Entonces, ahí concluye el Antiguo Testamento. Pero sigamos en Ajeo. Sigamos en Ajeo, estábamos leyendo ahí, íbamos en el versículo cinco, ahora vamos al versículo seis. En Ajeo dos y versículo seis. Porque así dice el eterno de los ejércitos. De aquí a poco, yo haré temblar los cielos y las imágenes de los exílicos. De aquí a poco, yo haré temblar los cielos y la tierra y el mar y la tierra seca. Y haré temblar a todas las naciones y vendrá el deseado de todas las naciones y llenaré la gloria de gloria a esta casa. Ha dicho el eterno de los ejércitos. Este pasaje está interesante respecto a el deseado con mayúscula y la gloria que llenaría esta casa, dice aquí el profeta Ajeo. Ha dicho el eterno de los ejércitos. La presencia de Dios llenaría la segunda casa de Dios por medio del deseado. Vemos que el segundo templo, aunque sin la gloria física del primero, tendría la gloria de Dios. ¿Cómo sería esto posible?
Después del tremendo trabajo de Salomón, es su primera construcción del primer templo. ¿Cómo sería esto? Comenzaría entonces de una manera más humana, más humilde, más silenciosa. Para responder esta pregunta, vamos a leer entonces aquí Lucas 2. Aquí hay una conexión muy importante, hablando del deseado. ¿Quién es este deseado?
En Lucas, capítulo 2, y versículo 25. Vamos a comenzar leyendo. Al comienzo de la magia de Lucas. Lucas capítulo 2 y versículo 25. Y aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel. Y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelada por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del Niño Jesús lo trajeron al templo para ser por él conforme al rito de la ley, Él le tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo, Ahora, Señor, despides a Tu siervo en paz conforme a Tu palabra, porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos, luz para la revelación, a los gentiles y gloria de Tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. En los templos de Jesucristo, en los tiempos de Jesucristo, el templo que estaba ahí era el segundo templo de Dios, que había sido construido 500 años antes. Como vimos ahí en Ajeo por Sorba de él, José, solo que ahora había sido remodelado por Herodes. Entonces, ahora tenía mucha más construcción. Y desde Sorba de él, en ese segundo templo, podemos avanzar y pasar por el periodo intertestamentario donde hubieron varias profanaciones del templo. Ahí encontramos en el momento de la historia la abominación desoladora de antíoco epífanes. Daniel habla sobre ese evento histórico, que sería dual y profético para ese tiempo y para los tiempos futuros. Ahí está posicionado en la historia esa abominación desoladora cuando se profanó el templo de Dios. Este segundo templo. Y ahora, cuando Jesucristo Dios en la carne está en la tierra, el templo que estaba ahí era el segundo templo, remodelado. Enchulado, pueden decir.
El punto es que claramente la presencia y la gloria de Dios ya no estaban en el segundo templo, había sido profanado. Ya Dios no estaba en ese segundo templo. Y la presencia de Dios fue nuevamente expuesta por medio de Jesucristo, quien anduvo en la tierra, era un cuerpo físico, un cuerpo limitado cuando se despojó de toda su divinidad. Y este cuerpo físico fue señalado como el templo de Dios por el mismo Jesucristo.
Ya aquí la percepción o el enfoque de lo que era un templo ya no era esto construido por el hombre. Ya este momento había pasado. Entonces aquí en Juan 2, en Juan capítulo 2, ya leímos esta increíble escritura de cuando el Espíritu Santo entró al templo por medio de Jesucristo, y aquí en Juan 2, versículo 18, hay un complemento de esto.
Era un niño Jesús. Juan 2, versículo 18, y los judíos respondieron, le dijeron, ¿qué señal nos muestras ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo, destruir de este templo, y en tres días lo levantaré. Esto sería la señal de Jonás sobre la generación que demandaba señal, y que Cristo le dijo, no le voy a dar ninguna, pero yo la de Jonás, tres días y tres noches. Siguiendo aquí, dice, dijeron luego los judíos, en 46 años fue edificado este templo, y tuve en tres días lo levantarás, más el hablado del templo de su cuerpo. El templo de su cuerpo. La gloria de Dios, la presencia de Dios, ya no estaba en ese tabernáculo físico, pero estaba en el cuerpo de Jesucristo.
Versículo 22, por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, su discípulo se acordaron que había dicho esto, y creyeron la escritura, y la palabra que Jesús había dicho. Por eso es que cuando Jesucristo muere, se rasga el velo de arriba abajo, ya eso del templo ya queda públicamente expuesto, y ya no es la manera en que Dios habita y se relaciona con el hombre. Finalmente, y para testimonio de lo que tan orgullosamente ostentaban los judíos, ocurrió la apertura, y la manera en que Dios, a partir de ese momento, de la manera sobrenatural, expone de que ya no viviría en esos templos físicos, en esos ladrillos, en rocas.
Efecios capítulo 2, Efecios capítulo 2, versículo 19 Efecios 2, versículo 19, dice, Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino con ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. He edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, y he estado haciendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio bien coordinado va creciendo para ser un templo santo en el Señor.
Esto es lo que nosotros estamos haciendo y creciendo. Hablamos ayer esto de la importancia de crecer, ese proceso que tenemos que desarrollar. Aquí dice, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, y que no se va a ver nunca shameful, sigue creciendo, sigue avanzando. Dios ya no mora en templos construidos por el hombre, sino que ahora dentro de nosotros. Dentro de nosotros. Esto fue lo que sucedió en Pentecostés. La próxima fiesta que ya empezamos a mirar ahora. Ahora se manifiesta el Espíritu Santo. Aquí en hechos 3, en hechos capítulo 3 ya sabemos, en hechos 2, el día de Pentecostés, hechos 2, 38, cómo es ahora el bautismo, los pasos del bautismo, pero en hechos 3 fíjense aquí como ya se comienza a manifestar el Espíritu Santo.
Esto de las lenguas que no era nada, ningún tipo de confusión, sino que era un orden en el sedí a Pentecostés, como el común de los cristianos populares creen, que era un jerigoncio que nadie entiende. Era algo inspirado por Dios y se entendía. No era algo extraño, ni que el lengua de marciano, o lengua de ángeles que nadie entiende.
En hechos 3, 3, este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, en el templo, le rogaba que le diesen limosna. Habían templos todavía ahí, esta costumbre de la sinagoga y todo continuaba. Pedro con Juan, fijando en él los ojos, le dijo, ¡Míranos! Entonces él le estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Más Pedro dijo, no tengo plata, ni oro, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. ¿Qué le dieron? El poder del Espíritu Santo, que ya estaba en ellos, los apóstoles.
Este Espíritu Santo, que cuando la persona hoy se unge, se pide que el Espíritu Santo obre milagrosamente sobre la persona, quien le ayuda en sus enfermedades y en su aflicción, y se unge la persona, simbolizada por el aceite. Siete, y tomándole por la mano derecha, le levantó, y al momento se le afirmaron los pies y tobillos, y saltando se puso en pie y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando y saltando y lavando a Dios. Hay muchos ejemplos de cómo ya el Espíritu Santo comienza a trabajar. En el Antiguo Testamento, se me viene la mente, se recuerdan a ustedes, muchas veces se echaban suertes en el día de expiación sobre los dos machos cabrillos, sobre quién representaría a Satanás y a Jesucristo, o por ejemplo a Jonás, cuando dicen, echemos suerte para ver quién es el culpable de todo lo que está pasando.
Hoy día nos echan suertes.
¿Por qué? Porque tenemos la capacidad de tener un discernimiento por medio del Espíritu Santo en nosotros. Antes iba el templo y se le pedía al sacerdote, por favor, ahí, ve a hablar con Dios y que nos diga algo, como lo hacía David, como lo hacía al principio el Rey Saul. Pero hoy no. Hoy día el Espíritu Santo es accesible a nosotros.
Por medio de qué? Por el bautismo, con la imposición de manos de un ministro de Dios. Ahí entonces viene el bautismo, la muerte simbólica de la persona, vuelve a la vida, vuelve al Espíritu, vive Cristo en esa persona y recibe el don del Espíritu Santo, hechos 2.38. Habla entonces lo que hay que hacer cuando uno quiere formar parte de la Iglesia de manera espiritual.
Hoy día nos encontramos en ese proceso, que preparamos nuestros cuerpos como templo del Espíritu Santo.
Nos acercamos lentamente a Pentecostés, en 43 días.
Y este fiesta, este aniversario de la Iglesia, nos recuerda que hemos recibido el poder de Dios en nosotros.
No en un tabernáculo hecho por mano de hombre, sino que en nuestros cuerpos, en nosotros. ¿Le recuerden? ¿Por qué los discípulos y apóstoles no entendían las parábolas?
¿Qué le dijo Jesucristo? Después van a entender, cuando ellos tuvieron el Espíritu Santo. Ellos tenían el Espíritu Santo entre ellos, estaba la presencia de Dios por medio de su Hijo, en ese lugar. Y les tenía que explicar, ya venganse para acá, con manzanas, con perita, esto significa, porque no tenían el enlacerrimiento. Pero vemos a un Pedro muy distinto después en Pentecostés. Ese poder de Dios estaba en él.
Un Pedro muy distinto aquí, saca la espada y corta una oreja, a que cuando da un tremendo sermón en el día de Pentecostés, el poder del Espíritu Santo.
Entonces, mis hermanos, habíamos comenzado con un pequeño ejercicio del 0.4% que la Biblia habla en toda su totalidad, de cuando él puede morar de manera tranquila con el hombre, en Génesis, antes del pecado, y en Apocalipsis, cuando ya pasa todo.
Todo lo que estamos hoy día viviendo, diciendo testigos oculares.
Pero entre Génesis y Apocalipsis, que es toda la Biblia, pasan una serie de hechos, pasan una serie de circunstancias, un trabajo arduo que ha hecho Dios, para que finalmente pueda morar con el hombre.
Todo lo que sucedió, desde los tiempos de Moisés, hablando aquí del tabernáculo, ¿de dónde Moisés sacó la idea? Este punto es muy interesante, lo habíamos hablado, pero ahora lo vamos a volver a enfocar, aquí en Hebreos 8, 5. ¿De dónde sacó Moisés esta idea del templo?
En Hebreos 8, versículo 5.
En Hebreos 8, versículo 5.
Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales. ¿Cómo se lo advirtió a Moisés, cuando iba a elegir el tabernáculo, y mira, a todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte? ¿Qué dio Moisés?
¿Qué modelo era? Lo que estaba en el cielo. Es una réplica de lo que había en el cielo. Esas fueron las indicaciones de Moisés. Aquí si quieren anotar en Hexodo 25, 40, al final le dice, mira, ya es los conformes al modelo que te ha sido mostrado en el monte. Hexodo 26, 30. Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte. Ese fue como una maqueta de lo que hay en el cielo.
Y no era una maqueta sencilla. Ya vimos en detalle la primera lista de todas las cosas que había en el tabernáculo móvil. Ni siquiera en la construcción de Salomón, que todavía era más complejo.
Pero hoy, como estamos ya finalizando en esta reflexión, en este estudio, en este mensaje, el Espíritu Santo de Dios, su presencia ya no moran un templo construido. Puede ser muy maravilloso. Una vez cendí la televisión y hay una religión que junta mucho dinero y construyeron un templo que le pusieron, creo que de David o algo así, maravilloso. Dios no mora ahí. Hoy día Dios no mora en ese lugar. Eso es un engaño. No mora en templos. Segunda de Corintios, capítulo 6.
Segunda de Corintios, capítulo 6.
Cercículo 16. Segunda de Corintios, capítulo 6 y versículo 16. ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?
Porque vosotros sois el templo del Dios viviente. Como Dios dijo, habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Somos templo del Dios viviente. Hay un poder en nosotros. Hay una esencia de nuestro creador en nosotros.
Y como tales, tenemos que ser luminares en el mundo.
Tenemos que ser luminares. Porque llevamos la presencia de Dios en nosotros.
Llevamos la presencia y esa pequeña porción que nos hace el Dios. Y esa pequeña porción del Espíritu Santo, esa mina que se le entrega a cada persona.
Mateo 5.
El Mateo capítulo 5.
Mateo 5, capítulo 5, versículo 14 al 16.
¿Vosotros sois la luz del mundo? Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
¿No podemos pasar desapercebidos?
Llevamos la presencia de Dios de una ciudad que está asentada sobre un monte. A un tiempo atrás, conversaba con un joven, me llamó mucho la atención hasta dónde llega la corrupción. Y nunca me lo había imaginado, pero un joven en la universidad no podía pasar un ramo, una materia. No la podía pasar, porque el profesor, lo único que quería era el dinero. No quería que estudiara, quería dinero. Y el joven decía, no, yo voy a estudiar. Probablemente fue lo único que no pasó a esa materia, pero fue la luz que había entre todos los chicos. No podía pasar desapercebido, no podía... Estaba sobre ese monte, sobre esa ciudad espiritual, no podía esconderse. Y no pasa a todos, sé que nos ha pasado en el trabajo, en la calle. Uno hace una buena obra y todo dice, ¡oy! Como que uno fuera a la gran cosa. Si uno cruza una abuelita en la calle, ¡ay, mira que bueno que es el joven en la aquí y la señora! ¿Qué gran cosa hace esa? Llama la atención, es una luz, es un luminar. Eso somos nosotros porque llevamos la presencia de Dios en nuestros cuerpos. Entonces, mis hermanos, vivamos... Vivamos estos días de preparación para la siguiente fiesta. De repente costés. Vivamos estas fiestas como ofrendas vivas a Dios. Con una mente no carnal, ya habiendo muerto, dejando de lado esa masa con la evadura. Es un tema que se toca todo el año, no solamente en la primera temporada. El pecado está siempre. ¿Por qué no hablar del pecado ahora? ¿O a la próxima semana? ¿Esa levadura? Ya pasamos pascua, pasamos panes y levadura, purificamos nuestros cuerpos sin comer levadura, comimos pan, vive Cristo en nosotros y empezamos a mirar ahora esa purificación para que more el Espíritu Santo en nosotros, que es la próxima fiesta. Finalmente, finalmente, no va a haber templo. Esto es un vehículo. El templo es un vehículo, una maqueta de lo que hay arriba. ¿Para qué? Para que Dios se relacione con el hombre. Primeramente, en una maqueta, el templo móvil, luego el primer templo y luego el segundo templo, pero ahora, en nosotros. Y finalmente, no va a haber templo. No va a necesitar a Dios un templo. En Apocalipsis vemos que el cielo se abre.
El templo de Dios se muestra.
Y junto con ello, se desarrollarán todos los eventos catastróficos y maravillosos que convulsionarán todo lo que existe con los eventos de Apocalipsis, de la séptima trompeta. Vean aquí Apocalipsis 11.
Apocalipsis capítulo 11.
Del círculo 19.
El templo de Dios fue abierto en el cielo y el arca de sus pactos se veía en el templo. Y hubo lámpagos, voces, truenos, un tromoto y grande granizo. Se empieza a abrir una visión en este punto de la historia de la relación de Dios con el hombre.
Apocalipsis 21.
Círculo 21.
Las 12 puertas eran 12 perlas. Cada una de las puertas, hablando aquí de la Jerusalén celestial, cada una de las puertas era una perla y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio. Y no vi en ella templo, porque el Señor Dios, todo poderoso, es el templo de ella y el Cordero.
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella, porque la gloria de Dios la ilumina. Esa misma que dio Moisés, recuerden a Moisés cuando sube al templo a recibir las instrucciones de Dios y baja y el rostro lo tenía iluminado.
Por la gloria de Dios que había él recibido y se tuvo que poner un velo por esa fuerza que tenía reflejada en su rostro. Esa misma gloria que hemos relatado raudamente de tegénesis el apocalipsis es la que aquí va a iluminar más fuerte que el sol, más fuerte que la luna. Esa es la gloria de Dios.
Apocalipsis 21-3, un poco más atrás. Y oí una gran voz del cielo que decía, ¡eh! aquí el tabernáculo de Dios con los hombres. El tabernáculo de Dios con los hombres. Y él morará con ellos y ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos. Como su Dios. No en un templo. Ya la tierra sería llena de la presencia de Dios. Capítulo 22 y el círculo 3. Y no habrá más maldición. Y el trono de Dios y del cordero estarán en ella. Hablando de la tierra. Y sus siervos le servirán. Y verán su rostro. Y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche. Y no tiene necesidad de luz del ámpara. Ni de luz del sol. Porque Dios el Señor los iluminará. Y reinarán por los siglos de los siglos. Finalmente Dios va a morar con el hombre. Y ahí no va a haber pecado. No va a haber... Ya Dios mediante estaremos entonces. Siendo seres espirituales. Y reinaremos por los siglos de los siglos. Así termina la Biblia. Que finalmente Dios va a hacer esto con nosotros y nosotros. Entonces mis hermanos, ¿ese es el tiempo que nos tocó hoy día vivir? No, teniendo que ir al templo a sacrificar un cordero por nuestros pecados. Hoy día, bajo el nuevo pacto, tenemos esa manera de poder acceder al Espíritu Santo. Que está entonces representada por la Fiesta de Pentecostés. Y que hoy día necesitamos empezar desde ya a reflexionar, a pensar, a seguir purificándonos para que el Espíritu Santo de Dios, esa fuerza que proviene de Dios el Padre. Y que Jesucristo vino y luego al irse dijo, yo les voy a dar entonces ese Espíritu, para que no estén solos. Esa es fuerza, ese poder lo podemos hoy día tener. No lo olvidemos, que somos los templos del Espíritu Santo para que finalmente Dios more con todos los hombres de la Tierra. Buenas tardes. ¡A todos!