This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.
Esta semana tuve ocasión de leer un artículo acerca de una de las nadadoras más exitosas y connotabas que tenemos en Chile. Sin duda, en el área de la natación, en los últimos 10 años ha sido nuestro principal referente. El artículo relata el desarrollo de un día entre comillas normal de esta deportista. Y hay que ver que a mí me llamó la atención el título del artículo que fue presentado el sábado 22 de febrero en las últimas noticias. Aquí lo bajé y dice, Cristel Covridge lleva 10 años levantándose a las 3.15 de la mañana. Me llamó la atención el título del artículo y se las voy a leer. Dice, son las 20 horas con 22 minutos y la luz comienza a irse en el centro acuático del estadio nacional, un recinto techado con piscina olímpica. Cristel Covridge acaba de terminar una jornada más de entrenamientos con miras a los juegos sudamericanos que parten el 7 de marzo. Afuera del agua, su entrenador, el argentino Daniel Grimaldi, supervisa todo. Ellos dos son algo más que entrenador y deportista. Dicen, noviembre pasado cumplieron 10 años trabajando juntos, 10 años en los que Covridge ha vivido en la casa de los Grimaldi en Córdoba. Aquí, el nadador a Cristel Covridge tomó una decisión hace 10 años de poder, para poder entrenar en una piscina olímpica, entonces decidió partir a yende la cordillera y radicarse entonces aquí con los Grimaldi en Córdoba. Dice aquí, los últimos dos años, incluso la chilena decidió pasar Navidad y Año Nuevo en Argentina, ella dice con su otra familia, dice aquí, el día para la chilena comienza las 3.15 de la mañana. Tengo el sueño ligero, así es que para despertarme me basta con el vibrador del celular. Tampoco puede usar otro tipo de alarma si no despertaría toda la casa. Dice ella, dice luego come algo ligero y ya a las 4 ya están nadando en su club, que está a 20 minutos en auto. Esa sesión en el agua finaliza a las 6.30, luego dependiendo del día hace pesas o un círculo de ejercicios aeróbicos por alrededor de 45 minutos. Cuando son las 7 de la mañana con 30 minutos vuelven a casa. Ahí toma un buen desayuno y dice tras el desayuno se va a descansar un rato. Dice las 12.30 al muerza y comienza entonces la sesión de piscina que se extiende hasta las 6 de la tarde. Ahí vuelve a casa y está lista, descansa un poco, come y se acuesta. Dice aquí, en estos 10 años, Cristel se ha tomado un descanso, dice se topa pocas vacaciones, sumando todo el tiempo de vacaciones deben ser 6 días por año. Dice aquí, por ejemplo, después de los Juegos Olímpicos de Londres, teníamos planificado parar como 20 días. Cristel venía de un trabajo muy largo para nosotros, dice, pero nosotros llegamos un domingo a la tarde a Córdoba y el lunes a la mañana estaba nadando. Ella desestimó el descanso. Dice aquí, ella hablando de Cristel, dice para mí las fiestas no son vacaciones, yo entreno todos los días.
Y dice aquí, ¿cómo lo tomó tu familia? Es complicado, ellos quisieran compartir, tal como yo quisiera compartir con ellos esos momentos. Es imposible que uno no quiera estar con la familia, pero la decisión que tomé dice aquí, cuando uno está dispuesta a hacer todo, es que realmente uno está dispuesta a hacer todo. Y entonces aquí la última frase y no puedo decir que el artículo es bastante interesante, bastante fuerte si se quiere, pero la última frase fue la que a mí me dejó aquí reflexionando. Dice, cuando uno está dispuesto a hacer todo, es que realmente uno está dispuesto a hacer todo. Y entonces podríamos parafrasear la frase, cuando uno dice que está dispuesto a hacer todo, por alcanzar una meta, uno debe estar dispuesto a hacer todo para alcanzar esa meta.
Y esto me hizo pensar o me hizo reflexionar en la analogía que usó Pablo, respecto de lo que hay que hacer o de lo que hay que estar dispuesto a hacer por causa del Evangelio. Vayamos allá en primera decorintios 9, Pablo entendió muy bien la meta impuesta por quien lo llamó. Y él entonces, con la inspiración que Dios le dio, Pablo dice en primera decorintios 9, verso 16, pues si anuncio el Evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad. Y hay de mí, si no anunciare el Evangelio. Es bastante interesante aquí, y Pablo estaba hablando de los sacrificios que hay que hacer para predicar el Evangelio.
En la versión en la Biblia de Lenguaje Simple, este versículo 16 está traducido de la siguiente manera. Dice, yo no anuncio la buena noticia de Cristo para sentirme importante. Lo hago porque Dios así me lo ordenó y pobre de mí, si no lo hago. Esa es la traducción de la Biblia de Lenguaje Simple. Es muy decidor estas palabras. Dice, yo no anuncio la buena noticia para sentirme importante. Lo hago porque es un mandato y pobre de mí, si no lo hago.
La versión internacional del 2011 dice así, porque si anuncio la buena noticia, no tengo de qué jactarme, porque se me impone como necesidad. Y más adelante dice, pues hay de mí, si no anuncio, la buena noticia. Pablo llegó a entender muy bien la comisión que se nos ha entregado. En Mateo 28, hace algunos sábados atrás, hablamos de la comisión que Dios encomendó a la Iglesia, y de la cual, como ustedes, o como sabemos o como entendemos, la Iglesia, ¿qué es la Iglesia?
La Iglesia somos los que nos congregamos. En consecuencia, Pablo llegó a esta convicción en forma muy sentera. Pablo dice, bueno, si no predico el Evangelio, pobre de mí, porque me ha sido encomendado a la tarea. Y entonces, sigamos leyendo en el verso 17, de 1 Corintios 9, dice, por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré, pero si lo hago de mala voluntad, es un mandato, eso es lo que Pablo dice. La comisión me ha sido encomendada. Verso 18, ¿cuál pues es mi galardón? Pablo pregunta, ¿cuál es mi galardón? Que predicando el Evangelio presente gratuitamente el Evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el Evangelio, por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.
Dice, me he hecho a los judíos como judío para ganar a los judíos, a los que están sujetos a la ley, aunque yo no esté sujeto a la ley, como sujeto a la ley para ganar a los que están sujetos a la ley. Verso 21, a los que están sin ley como si yo estuviera sin ley, no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles para ganar a los débiles.
A todos me he hecho de todo para que de todos modos salve a algunos el servicio. Pablo aquí dice, mire el servicio, me he hecho de todos a todos para ganar a algunos.
Y dice el verso 23, ya esto lo hago por causa del Evangelio, para hacerme copartícipe de él. Pablo reconoce en el servicio la clave para alcanzar el éxito en la tarea encomendada. Y allí entonces empieza el verso 24 y dice, ¿no sabéis que los que corren en el estadio todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corré de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha de todas obtiene. Ellos a la verdad para recibir una corona corruptible, pero nosotros una corona incorruptible.
Y entonces aquí Pablo trae a colación los esfuerzos que seguramente él debe haber observado en estos atletas que se preparaban para las olimpiadas, como el caso que leímos. Pablo hace esta analogía hablando aquí de los sacrificios, de los sacrificios a los cuales todo competidor de olimpiadas debe estar dispuesto a hacer para alcanzar las metas. Pablo estaba hablando aquí de los sacrificios, que hay que estar dispuesto a hacer para cumplir con la obra del ministerio.
Cuando busqué la palabra sacrificio, una de las acepciones, una de las definiciones, dice acción que desagradable o no se desea hacer, pero que se hace por obligación, necesidad o altruismo. Eso es sacrificio. Acción que desagradable o no se desea hacer, pero que se hace por obligación, necesidad o altruismo. Pablo hace mención de los sacrificios que debemos estar dispuestos a realizar en pro del evangelio del cual somos partícipes.
Pablo trajo a Colación uno de los principios básicos en el que hacer cristiano. Una pregunta. ¿Hasta qué punto está usted dispuesto a hacer para cumplir con la tarea encomendada? ¿Hasta qué punto está usted dispuesto a sacrificarse para servir, como explicaba Don Jaime hace un momento atrás?
Jesucristo también habló de este tema. De hecho, de hecho, Jesucristo lo habló cuando miles de personas lo seguían. Y aquí en Lucas 14, 25, Jesucristo trajo a Colación y se los dijo a estas miles de personas que lo seguían. Les dice, mire, para ser mi discípulo, usted tiene que estar dispuesto a sacrificar. Usted tiene que estar dispuesto al sacrificio. Vayamos allá a Lucas 14, 25. En Lucas 14, 25.
Dice, aquí grandes multitudes iban con él. Cuando uno piensa en las multitudes, uno no puede sino pensar, ¿verdad?, en los milagros. Se acuerda la multiplicación de los panes y los peces. Dicen, 5.000 personas fueron, 5.000 varones fueron alimentados. Y uno piensa ahí, se contaron solamente los varones. No se contaron los niños, los jóvenes ni las mujeres. Y entonces uno piensa, cantidades tremendas de personas seguían a Jesucristo. Y cuando uno piensa cuántas personas estaban reunidas allí en el primer pentecostés, 120 personas. ¿Qué pasó con las miles de personas que escucharon los mensajes de Jesucristo, que querían ser sus discípulos? Tal vez no estuvieron dispuestos a sacrificar. Aquí en Lucas 14, verso 25, dice, grandes multitudes iban con él. Y entonces Jesús se vuelve a esas grandes multitudes y les dice, si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y madre y mujeres y hijos y hermanos y hermanas, ya aún también su propia vida no puede ser mi discípulo. Y entonces aquí Jesucristo habla de los sacrificios a los cuales uno tiene que estar dispuesto para ser discípulo de Jesucristo. El primer principio es el amar menos. Si uno no está dispuesto a amar menos, ni su padre y madre, hijos, hermanos y aún su propia vida. La versión Biblia al día en Lucas 14, 26 traduce así. Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre, ya su madre, ya su esposa, ya sus hijos, ya sus hijos, ya sus hermanos, ya sus hermanas, y aún a su propia vida no puede ser mi discípulo. Jesucristo trajo acolación esto a las miles de personas que lo seguían. Y les dijo, miren, si ustedes no están dispuestos a sacrificar el amor que sienten, incluso por su propia vida, uno no puede ser discípulo. ¿Cuántas personas no han estado dispuestas a sacrificar este tipo de relaciones? ¿Cuántas personas han dejado el camino que conduce a la verdad y la vida por no estar dispuestos a sacrificar? ¿A veces relaciones humanas, a veces los trabajos, se ponen por sobre este camino? ¿Qué hubiese pasado, por ejemplo, con los amigos de Daniel, si no hubiesen estado dispuestos a sacrificar sus propias vidas? ¿Qué hubiese pasado con los amigos de Daniel? ¿Se acuerdan de ese relato? Acá en Daniel 3, vayamos allá. Para ser discípulo de Jesucristo, uno tiene que estar dispuesto a sacrificar. Sacrificar, aquí dice, si uno no ama menos. Si uno no ama menos su propia vida, tarde o temprano, vamos a ser probados en esto.
Entonces aquí, Daniel 3, verso 1. La Escritura dice, el rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de 60 codos, hizo anchura de 6 codos, la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Vavilonia. Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces y todos los gobernadores de las provincias para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. Fueron pues reunidos todos ellos, consejeros, jueces y todos los gobernadores, y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor. Y el pregonebro, aununciaba en voz alta, mandase a vosotros o pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina de la flauta del tamboril, del arpa del sarterio de la sanpoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado. Y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego. ¿Qué hubiese pasado con los amigos de Daniel si ellos hubieran amado más sus vidas que cumplir el mandamiento? ¿Qué hubiese pasado con ellos? Bueno, ellos habrían transigido. Eso es lo que habría pasado con ellos. ¿Habrían preferido transgredir el mandamiento? ¿Qué perder sus vidas? Ahora, estos amigos de Daniel tuvieron dispuestos o estuvieron dispuestos a sacrificar sus propias vidas. Amaron menos sus vidas y amaron más a Dios. Y eso es lo que está consignado en la Escritura. Daniel 3, verso 15. Le hicieron la pregunta a ellos. Ahora pues, estáis dispuestos para que oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del sarterio, de la sampoña y de todo instrumento de música. Os postreis y adoréis la estatua que he hecho. Me pregunta, Nabucodonos, ¿o haréis ellos? Porque si no la adoraréis, en la misma hora, seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo. ¿Y qué Dios será aquel que os libre de mis manos? Y aquí es impactante las palabras de ellos. Porque ellos dicen en el verso 18. En el verso 18, y si no, sepas o reyes que no serviremos a tus dioses. Ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. No importa si eso significa que vamos a tener que morir por ello.
O que hubiese pasado con el mismo Daniel. Si Daniel no hubiese estado dispuesto a sacrificar su propia vida. Cuando en unos versículos más adelante, se menciona el caso aquí, cuando el rey Darío mandata que no se adorea a nadie. Más que aquí vayamos a Daniel 6. En el verso 7, dice todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que Proub-Mulguer es un edicto real y lo confirmes que cualquiera que en el espacio de 30 días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti o rey, se ha echado en el foso de los leones.
Es bastante llamativo aquí Daniel en el verso 10. Dice cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa y abierta las ventanas de su cámara, quedaban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, lloraba y daba gracias delante de su dios como lo solía hacer antes.
Si uno no está dispuesto a sacrificar su propia vida, que su Cristo dijo, mire, sabe que usted entonces no está en condiciones de ser mi discípulo. Y entonces la pregunta aquí, ¿hasta qué punto está dispuesto uno a sacrificarse por este ministerio? Este ministerio que todos, por el cual todos daremos cuenta.
El segundo principio mencionado por Jesucristo, está mencionado aquí en lunes 17.
Jesús dijo, y el que no lleva su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Cargar su cruz. ¿Qué significa esto? Aquí la palabra traducida como cruz es estaurós. Griego estaurós, que significa exactamente, estaca o poste, poste o cruz, figurativamente exposición a la muerte.
La traducción viviente del Nuevo Testamento dice, y el que no lleva su madero de ejecución, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
Ser cristiano implica o lleva, incluido la palabra, sacrificio.
Ser cristiano, mis hermanos, tiene un precio. Y la pregunta es, ¿está dispuesto a sacrificar el todo por seguirlo?
Pablo estuvo dispuesto a cargar con su cruz. La cruz del Evangelio, por el cual fue perseguido, encarcelado y finalmente muerto. Pablo estuvo dispuesto. Aquí, en 2 de Corintios 11-22, Pablo relata cómo fue su vida en el ministerio. Predicando el Evangelio, uno piensa, Pablo era perseguidor de la iglesia, y Dios lo llama, él recibe el Espíritu Santo, recibe la vista y empieza a predicar el Evangelio. Y esa decisión le llevó como oletrajo, ¿verdad? Como consecuencia, el convertirse en enemigo de los que eran amigos. Y dice aquí, 2 de Corintios 11-22, son hebreos, yo también, son israelitas, yo también. Son descendientes de Abraham, también yo. Son ministros de Cristo, como si estuviera loco hablo. Yo más. En trabajo es más abundante. En azotes sin número. En cárceles más. En peligro de muerte muchas veces. De los judíos, cinco veces he recibido 40 azotes menos uno. Uno piensa. La vida de Pablo. Dice aquí, tres veces he sido azotado con varas. Y aquí uno dice, bueno, cinco veces, 40 azotes. Y además, tres veces con varas. 8 veces.
Una vez ha pedreado. Tres veces he padecido naufragio. Una noche y un día he estado como naufrago en Altamar. En caminos muchas veces. En peligro de ríos. Peligro de ladrones. Peligro de los de minación. Pablo se volvió enemigo de sus amigos. Él había alcanzado un grado importante en su vida anterior al cristianismo.
Y entonces, por seguir este camino, él perdió todas esas cosas. Y dice aquí, peligro de los de minación, peligro de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligro entre falsos hermanos, en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez. Y entonces, Pablo aquí relata una vida, podríamos llamarla complicada.
Complicada.
Y dice ya, además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.
Y entonces, Pablo estuvo dispuesto. Y la pregunta, entonces, que nos llega hasta el día de hoy a nosotros. Bueno, ¿hasta qué punto está dispuesto uno a sacrificar por este camino de vida? Cuál más y cual menos todos los cristianos hemos seguido o debemos seguir en este camino de sacrificios. Pensemos que la Escritura dice aquí en Juan 15, verso 18, Jesucristo hablándole a sus discípulos, diciéndole, mire, la historia de ustedes no es distinta a la mía. Si a mí me han perseguido, a vosotros también los perseguirán.
Juan 15, verso 20. Acordaos de la palabra que yo os he dicho, el siervo no es mayor que su Señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Más también dice, si han guardado mi palabra, también guardará la vuestra. Ser cristiano tiene un precio. La pregunta es, ¿está dispuesto usted a pagar ese precio? Tercer principio expresado por Cristian Lucas. Sentarse a sacar cuentas espirituales. Lucas 14, 28.
Dice, porque quien de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos. A ver si tiene lo que necesita para acabarla. No sea que después que haya puesto el cimiento y no pueda acabar, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él. Diciendo, este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar. ¿O qué rey al marchar a la guerra contra otro rey no se sienta primero y considera si pueda hacer frente con 10.000 al que viene contra él con 20.000? Y si no puede, cuando el otro todavía está lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. ¿Sacar cuentas? ¿Sacar cuentas para preguntarse uno mismo? ¿Estaré yo dispuesto? ¡Ah!
Cuarto principio, expresado por Cristo, en Lucas 14.33.
Dice aquí, que el rey no se siente, que se siente, dice aquí, que es Cristo, hablando las multitudes, diciéndoles, así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. La palabra usada aquí por renuncia es apotasomai, del griego, apotasomai, que significa literalmente decir a Dios, decir a Dios. La versión internacional en este versículo dice, así que cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Renunciar es sacrificar nuestras posesiones en pro de un bien mayor.
Es llamativo, Jesús, aquí en Lucas 8.18. En Lucas 8.18 se menciona el caso de un joven o de una persona que tenía muchas posesiones y que no estuvo dispuesto a sacrificar esas posesiones en pro de lo espiritual. Lucas 8.18 dice un hombre principal le preguntó a Jesucristo diciendo, Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo, ¿por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno si no solo Dios. Verso 20, los mandamientos sabes, no adulterarás, no matarás, no húrtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre. Él le dijo, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús oyendo esto dijo, aún te falta una cosa, vende todo lo que tienes y dálo a los pobres y tendráste solo en el cielo y ven, sígueme. Entonces se lo oyendo esto se puso muy triste porque era muy rico. Verso 24, al ver Jesús que se había entristacido mucho, dijo, ¿cuándo difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas? Y podríamos decir, los que aman las riquezas.
El joven rico no estuvo dispuesto al sacrificio, de lo material en pródelo espiritual. El problema estuvo aquí en la actitud que demostró este hombre, en la actitud hacia las cosas materiales. En primera de Teimoteo 6, Pablo menciona que la raíz de todos los males es el amor al dinero. Primera de Teimoteo 6, verso 6, dice, pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento. Porque nada hemos traído a este mundo y sin duda nada podremos sacar. Así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición. Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores.
Jesucristo dijo, no se pueden servir a dos señores a la vez. En Mateo 6, 24. ¿No se puede servir a uno?
6, 24 dice, ninguno puede servir a dos señores. Porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o estimará al uno o menospreciará al otro. Es interesante aquí la palabra aborrecer. Aborrecer. Miseo. Amar menos. Amar menos. Es una expresión que Jesús usó en Lucas 18. Ninguno puede servir a dos señores. Porque o ama menos a uno, llamará más al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Un sentimiento va a prevalecer por sobre el otro. Y entonces de nuevo la pregunta es, estaremos dispuestos a sacrificar nuestras posesiones en pro de seguir este camino? Jesucristo habló de estos tres tipos de sacrificio. Y de cómo debe ser nuestra conducta frente a ellos. Ahora bien, volvamos a la primera carta a los corintios para ver algo más de lo que dijo Pablo en relación al sacrificio. Pablo estaba hablando, entonces, de los sacrificios que hay que hacer, entonces, por el Evangelio. Primera de Corintios 9. En el verso 25, voy a volver a leer. Dice aquí todo aquel que lucha, de todo se abstiene, ellos a la verdad para recibir una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible. Y en el verso 26 dice, Así que yo de esta manera corro, no como la aventura, de esta manera peleo, no como quien golpea el aire. Es interesante aquí la versión del Nuevo Testamento. Dice la Biblia de Dios para todos. Dice aquí respecto de este versículo, Por esto yo no corro sin una meta, ni peleo como los boxeadores que solo dan golpes al aire. Esta carrera o esta forma de vivir no es como si yo peleara, no es una fallada, no es un juego, sino algo verdadero. Eso es lo que Pablo está diciendo. Esto no es un mero entrenamiento, sino que es la verdadera carrera, o la carrera verdadera. En el verso 27, Pablo sigue insistiendo, en este punto dice, Si no, que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido ir aldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. La Biblia del encuaje simple de este versículo 27 dice, al contrario, dice Pablo, vivo con mucha disciplina y trato de dominarme a mí mismo, pues si anuncio a otros la buena noticia, no quiero que al final Dios me descalifique a mí. Pablo plantea aquí en estos últimos versículos dos últimos principios fundamentales en el que hacer Cristiano. Por una parte, Pablo plantea aquí la necesidad de tomarse esto en serio. La necesidad de tomarse esto en serio. Lo que está en juego aquí es nuestra vida espiritual y eso hay que considerarlo. De hecho, en Lucas 12.4, Jesucristo, diciéndonos o diciéndoles a los discípulos y por extensión a nosotros mismos, dice, más os digo, amigos míos, no temáis a los que matan el cuerpo y después nada más pueden hacer. Pablo trae a colación esto. Disculpe, Pablo, Jesucristo. Trae a colación este punto. Uno no debe temer al hombre. Dice, pero os enseñaré a quién debéis temer. Temer a aquel que después de haber quitado la vida tiene poder de echar en el infierno. Ahí sí hay que temer. Dios nos ha prometido grandísimas promesas. Al punto que la Escritura dice cosas que ojo, no vio, ni oído, yo son las que Dios ha preparado para los que le aman. ¿Verdad? Eso dice la Escritura. Dios ha hecho grandes promesas para los que aman a Dios. Más también se nos ha dicho que si claudicamos en este camino y nos volvemos atrás, la Escritura dice, mejor les hubiera sido no conocer la verdad. ¿Se fijan? Grandísimas promesas para las personas que perseveren hasta el fin. Pero las personas, ¿qué pasa con las personas que claudican? Y se vuelven atrás. La Escritura dice, mire, ¿sabe qué? Mejor les hubiera sido no conocer la verdad. Vayamos aquí, primera, segunda de Pedro, 220.
Aquí Pedro trae a Colación un tema doloroso, muy doloroso. ¿Qué pasa cuando las personas abandonan este camino?
Y dice aquí, son vencidos por las contaminaciones del mundo. Dejan de ser esos luchadores. Dejan de avanzar en esta carrera. Dejan de trabajar consigo mismos. Segunda de Pedro, 220. Dice, ciertamente, si habiéndose ellos escapados de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas, son vencidos. ¿Ve? Esto de ser vencido por las contaminaciones del mundo. Cuando Dios nos llama, salimos del mundo. Son perdonados nuestros pecados, nacemos de nuevo. El sacrificio de Jesucristo expía nuestros pecados. Nacemos de nuevo. Pero ¿qué pasa cuando uno es vencido por el pasado? Por las contaminaciones del mundo. Su postre de Estado viene a ser peor que el primero. Su postre de Estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del Santo mandamiento que les fue dado. Otra escritura, hebreos 10, verso 28. La vida espiritual no es solamente un mero entrenamiento. Y no es algo que uno deba considerar de un valor inferior. Es la prioridad máxima en nuestras vidas. Hebreos 10, 28 dice el que viola la ley de Moisés. Por el testimonio de dos o tres testigos, muere irremisiblemente.
Es caer en manos del Dios vivo. Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Pablo trajo a colación estos temas. Estas cosas, entre comillas, son de la máxima prioridad.
Y por ende merecen nuestra mayor atención. No juego las cosas materiales. Con los años uno cae en la cuenta las cosas físicas van y vienen. Las cosas físicas van y vienen. A veces se tiene, otras veces no se tiene. A veces se gana, otras veces se pierde. Pero la vida espiritual no. No pasa lo mismo con la vida espiritual.
La vida espiritual es una. Y si desaprovechamos las oportunidades, Dios es quien toma las cartas en el asunto. Pablo está o es muy consciente de todo esto. De manera que él dice que él no pelea como a la aventura. Pero él pelea así como estos de los boxeadores. Pelean con su sombra. Esto no es pelear con la sombra. Esto es la vida real. La vida espiritual es la mayor prioridad que debemos tener en nuestra vida. Y por eso Pablo dice aquí el trabajo espiritual demanda lo mejor de sí. Y Pablo además trae a colación que la carrera no termina mientras haya carrera que andar.
El juego no termina mientras no se termina el juego. Y siempre existe la posibilidad de pecar y claudicar. Siempre. Uno puede vivir muchos años en este camino. Y sin embargo, al final del camino también claudicar. Y por eso Pablo dice aquí. Por eso golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre. No sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Y lo está diciendo Pablo. Pablo dice que la posibilidad de pecar y de no llegar a la meta siempre es una posibilidad.
Y de allí que mientras más conscientes somos de ello, más a inco debemos poner en la carrera espiritual. Con más perseverancia, con más prontitud debemos trabajar con nosotros mismos. Y eso es lo que está diciendo Pablo. Golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre. Lo mantengo ahí y no lo dejo escapar. El mayor de los peligros a la hora de enfrentar nuestras batallas espirituales es creer que no hay peligros. Lo hemos mencionado en el pasado.
¿Cuál es el mayor riesgo? El mayor riesgo es creer que no hay riesgo. Ese es el mayor de los riesgos porque cuando uno sabe o tiene conciencia del riesgo, que es la posibilidad de sufrir un daño, uno se prepara. Si o no, si uno piensa que un lugar está en riesgo de incendiarse. ¿Verdad? ¿Qué es lo que uno hace? Bueno, pone extintores, pone la red húmeda, pone la red seca, tiene los teléfonos de los bomberos cerca, sabe dónde están los bomberos. Bueno, se prepara. Pero ¿qué pasa cuando uno no cree que hay riesgo?
Uno no se prepara, viene el evento y uno claramente puede verse en una crisis fatal. Mientras más conciencia tenemos de nuestras debilidades, mayor esfuerzo debemos brindarle a aquella situación. En Hebreos 12, verso 1, aquí el escritor de la Carta de los Hebreos dice aquí, por tanto, nosotros también, teniendo en alrededor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
Uno de los grandes béritos que tienen los corredores de largas distancias es su actitud frente a la carrera. Debemos tomar conciencia de nuestras debilidades y fortalezas para pedir ayuda a Dios en ambas circunstancias, por una parte que Dios nos ayude con nuestras debilidades y por otra parte pedirle a Dios que Dios fortalezca nuestras fortalezas. ¿Cuál es la mayor fortaleza que tiene el creyente? ¿Cuál es la mayor fortaleza que tiene el creyente? ¿La relación con Dios? ¿Su relación personal con Dios? Ahí está la fortaleza del creyente. Mientras más conscientes somos de nuestras debilidades y fortalezas, con mayor ayinco, podemos trabajar con ellas.
Mientras más inconscientes somos de nuestras debilidades, más expuestos somos a vivirlas. ¿Cómo tomar conciencia de nuestras debilidades para poder subyugar nuestra naturaleza carnal? ¿Cómo querimos, entonces, hacer un análisis y búsqueda de nuestras debilidades y pecados? ¿Cómo hacerlo? Estamos a pocas semanas de guardar páscoa y panes en Levadura. Y es una de nuestras tareas. Es una de nuestras tareas. Segunda de Corintios 13-5. Dice aquí, examinados a vosotros mismos, si estáis en la fe, probados a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros?
A menos que uno esté reprobado. Tomar conciencia de las debilidades es clave para avanzar. Ya sea en las metas físicas, ya sea en las metas espirituales. Estos trabajos que hacen los deportistas siempre me ha llamado la atención. Ellos investigan dónde están sus debilidades. Años atrás, tuve ocasión de ver un reportaje de los competidores de Elite, particularmente de los nadadores y los nadadores aprenden a reconocer cuáles son los músculos débiles en la natación. No solamente pectorales se necesitan, ni los músculos de la espalda, de repente los pequeños músculos, esos pequeños músculos que uno pasa desapercibido, son los que se necesitan fortalecer para ganar esos segundos que se necesitan para llegar primero a la meta. Bueno, así también, así también nosotros mismos, debemos para alcanzar nuestras metas espirituales, reconocer cuáles son nuestros puntos flacos.
Y eso no se logra, sino con análisis, con cienzudo de nosotros mismos.
Todos queremos llegar a la meta del supremo llamamiento que Dios nos ha hecho. Pero para ello necesitamos, imperiosamente, al igual que Pablo, trabajar con nosotros mismos.
¿Hasta qué es puesto uno a sacrificar para entrar en el reino de Dios? Uno piensa en el sentido físico, aquí esta señorita dice, dice, cuando uno está dispuesto a hacer todo para alcanzar las metas, es que realmente uno está dispuesto a hacer todo.
Nosotros que corremos en esta carrera espiritual, la pregunta es la misma. ¿Estamos dispuestos a sacrificar todo por llegar al reino? Somos combinados por parte de Dios a seguir trabajando día con día en nosotros mismos para ver así como Pablo dijo, para ver si logramos asir esa meta, a la cual todos hemos sido invitados. Buenas tardes a todos.