This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.
Esta semana, en el diario El Mercurio, en particular en una de sus revistas emblemáticas, el mercurio, aparte de producir el diario, también produce varias revistas. Una de ellas es esta, el sábado que aparece los viernes, es curioso, pero es la revista, se llama El Sábado y trae siempre buenos artículos. Ya hay uno en la página prácticamente, no es la página central, la página 28 y 29 hicieron una entrevista a Don Ignacio Hidalzuaga. Hidalzuaga. ¿Han escuchado hablar de él? Ignacio Hidalzuaga. Dice así, lo que partió como un centro de rescate de especies nativas en los años 80, hoy es el más grande y moderno zoológico de Chile. Ignacio Hidalzuaga, veterinario y emprendedor, junto a sus posas y sus 10 hijos, ha transformado el win-so en un sueño familiar. Es el dueño del win-so. Y aquí le hacen una entrevista a él. Y entonces la primera pregunta que podemos imaginar que un periodista le haría al dueño del win-so, que se ha transformado de ser un zoológico pequeñito, en una tremenda empresa, como partió el win-so. Y entonces aquí el señor Ignacio Hidalzuaga, dice, así, partió en los años 80, cuando me titulé de médico veterinario. Mi padre tenía una fábrica de sesenas y yo trabajaba como productor para ésta. Win era mucho más campestre y la gente sabía que yo atendía como veterinario. Así que me traían animales heridos que encontraban en la precordillera o atropellados en la autopista. Así nos transformamos en el primer centro de rehabilitación y rescate de especies chilenas. Y dice aquí, como una forma de generar recursos para poder mantener esta tenencia tan importante de animales, el año 89 creamos el Parque de Asís, un cementerio de mascotas. En paralelo instalamos una cafetería limana y criábamos perros San Bernardo. Poco a poco se empezó a generar sin querer un micro lugar turístico.
Con cinco hijos y un costo muy importante de mantención del centro de rescate, decidimos terminar el negocio de las asesinas y empezar a pensar en la posibilidad de realmente dedicarnos a esto. Y entonces dice, cuando no había mucho conocimiento sobre el mercado, hacia dónde miraron los referentes que teníamos eran muy pocos. En 1998, después de un encuentro de zoológicos de Sudamérica en Puebla, México, volvimos muy enterados de cuales eran las modalidades de los zoológicos modernos. Nos convencimos de la importancia que tienen los zoológicos, no solo como tenedores de animales, sino como forjadores de educación medioambiental. Y entonces, le preguntan ¿qué ha sido lo más difícil de emprender en este rubro?
Y entonces, el contexto, uno no tiene libros para hacer un zoológico. Es un rubro muy diferente a todo lo que se pueda encontrar. Hemos tenido que inventar la rueda haciendo esta verdad, esta frase de es como inventar el hilo negro. Hemos tenido que partir de cero de nuevo. Y entonces, dice aquí, algún momento en todos estos años le han ofrecido comprar la empresa y entonces él cuenta que sí, que vino una empresa mexicana, que quiso comprarles a ellos el Winsow, pero el Winsow no es solamente la empresa para el señor aquí y dar su haga, es algo más, es algo más.
Y qué es ese algo más? Dice ¿qué característica debería reunir una persona para sacar un emprendimiento adelante? Le preguntan el periodista. Y entonces él dice la frase que lleva el título de este mensaje. Tener un sueño. Tener un sueño. Cuando uno no lo tiene, es difícil obtener un norte. Este sueño sí tiene que ser lo más alto posible.
Si uno tiene un sueño pequeño, lo cumple y de nuevo se va a reemplantar cada día una nueva meta. Tenemos que ser trabajadores inagotables y ser muy obsesivos en cuanto a lo que nos proponemos.
Mi máximo esfuerzo ha sido convencer a los trabajadores de nuestra empresa que están haciendo un bien enorme a la comunidad. No es solamente ellos, sino que el servicio que prestan a la comunidad. Entonces tener un sueño. Me voy a concentrar aquí en la última pregunta. ¿Qué características debe tener una persona para sacar un emprendimiento adelante?
Y entonces aquí rescate 4 frases. Primero tener un sueño. Luego plantearse un sueño lo más alto posible. Luego tenemos que trabajar inagotablemente por ese sueño. Y cuarto es tenemos que comprometernos con todo en la realización de ese sueño. Estas palabras me hicieron pensar en nosotros como creyentes en Cristo y en nuestros negocios que tenemos con Dios. Esto de los negocios con Dios. ¿Se acuerdan cuando Jesucristo habló de los negocios? Él dijo, tengo que estar preocupado en los negocios de mi padre.
Aquí vayamos a esta escritura. Lucas. Lucas trae a colación este forma parte de la infancia o niñez de Jesucristo que los otros evangelistas no presentan. Y aquí Lucas presenta a Jesús cuando era niño, cuando acompañaba a sus padres a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Lucas 2, verso 41 dice aquí, iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Así es que es la primera temporada de fiestas santas que comprende Pascua y Pánez sin levadura y dice, y cuando tuvo 12 años subieron a Jerusalén conforme la costumbre de la fiesta.
Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén sin que lo supiesen José y su madre. Uno piensa en la fiesta de Pascua y Pánez sin levadura. Estas son fiestas familiares, así es que no bajara con sus padres y como digo bajara porque bajar de Jerusalén hacia el llano y dice aquí, verso 44, y pensando que estaba entre la compañía anduvieron camino de un día y le buscaban entre los parientes y los conocidos.
Pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole y aconteció que tres días después le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando le vieron se sorprendieron y le dijo su madre, hijo, ¿por qué nos has hecho así?
Aquí tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi padre me es necesario estar? Más ellos no entendieron las palabras que les habló Jesucristo. Esto de los negocios con nuestro padre. Dentro de los negocios que tenemos con nuestro padre. ¿Cuál es el más grande negocio que podemos desarrollar con nuestro padre?
El más grande emprendimiento que todo ser humano puede y debe desarrollar con Dios. ¿Cuál será?
La carrera espiritual. Es el más grande negocio o emprendimiento que todo creyente en Cristo debe desarrollar. Hito, la carrera espiritual, tiene un hito. Un hito, un punto de partida. No es la carrera en sí misma. Es el hito que da la partida en la carrera espiritual. Hito, que la escritura dice ahí en Ecclesiastés 7-8, mejor es el fin del negocio que su principio. Uno inicia esta carrera espiritual con el bautismo. Con el bautismo. No es la carrera en sí misma porque todos sabemos que esta carrera muchos la han comenzado, pero no todos la han terminado. Eso muestra la historia. Y por eso es que la carrera espiritual tiene un inicio y la escritura dice es mejor el fin que el inicio. Aunque, por supuesto, si no hay inicio, bueno, tampoco hay final. Así es que el más grande negocio que tenemos con Dios es nuestra carrera personal que debemos desarrollar con Dios. Esto no se trata de compararse entre personas que viven esta fe. Esto no es así. Nuestro punto de comparación. Ayer lo conversaba con uno de ustedes. Nuestro punto de comparación no es otro ser humano.
Porque todos los seres humanos tenemos virtudes y todos los seres humanos tenemos defectos. Nuestro punto de comparación ¿cuál es? ¿O quién es? ¡Jesucristo! Nos debemos parecer a Jesucristo.
El más grande negocio que tenemos que desarrollar en nuestra vida es nuestra carrera personal. Es el emprendimiento más grande al cual podamos optar. En la entrevista aquí el señor Hidalzo Haga decía tenga un sueño. Y yo pienso todo cristiano de todo moilomo debe tener este sueño. Por supuesto que tenemos un sueño. Cuando iniciamos esta carrera ¿acaso no nos propusimos algo? Todos en esta aula que han iniciado esta carrera, ningún uno inició esta carrera pensando en fracasar. Es absurdo ¿o no? ¿Acaso no uno inicia esta carrera pensando en que vamos a llegar a la meta? Aquí en primera de Juan, en primera de Juan, cuando uno piensa ¿cuál es la meta? En primera de Juan.
Vamos a leer del versículo 24. Dice lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el hijo y en el padre. Y esta es la promesa que él nos hizo. La vida eterna. No creo que haya alguien en esta aula espiritual que no haya soñado en grande a este respecto. Cuando iniciamos esta carrera pusimos nuestra mente y nuestro corazón en alcanzar la meta. Pablo, que fue quien tuvo el apostolado hacia los gentiles hablaba constantemente de esto.
De hecho él hablaba del premio del supremo llamamiento. Pablo hablaba harto a este respecto. Vayamos acá en Filipenses. En el capítulo 3, en el verso 11, dice que si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos, Pablo decía que él esperaba este momento.
Dice no que lo haya alcanzado ya ni que sea perfecto. Y uno piensa bueno y ahí el que está escribiendo es Pablo bajo inspiración. Pero Pablo dice, mire, yo como humano uno no alcanza todavía la perfección. Dice, sino que prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual fui también nacido por Cristo Jesús. Y dice aquí, hermanos yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante. Dice, prosigo a la meta al premio del Supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Pablo creía firmemente en este premio, en este premio que se dará al final o a la final trompeta, dice la escritura, en donde algunos serán resucitados y otros serán transformados en ese día los que estén vivos al momento del regreso de nuestro Señor Jesucristo.
En primera detesa, los Nicenses 1413. Y aquí Pablo dice, tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen para que no os entristeiscais como los otros que no tienen esperanza, porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él.
Y cuando uno busca la palabra durmieron, viene del griego coimau, que dice poner a dormir, figurativamente morir, fallecer. Por lo cual los decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la avenida del Señor, no precederemos a los que durmieron, porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de alcánche, con trompeta de Dios, descenderá del cielo y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire y así estaremos siempre con el Señor. Así es que Pablo pensaba y reflexionaba en el premio del supremo llamamiento.
El esperaba ese momento con ansias y con bastante frecuencia. Pablo hace alusión a ese día. Aquí en 2 de Corintio 5. En el verso 1 dice, porque sabemos que si nuestra morada terrestre este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos eterna en los cielos.
Y por esto también gemimos deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial, pues así seremos hallados vestidos y no desnudos. Porque asimismo lo que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia porque no quisiéramos ser desnudados sino revestidos para que lo mortal sea absorbido por la vida. Eso es algo que forma parte de nuestra vida. El anhelo de uno es seguir viviendo, pero sabemos que nuestra vida tiene extremos y Pablo decía, bueno, pero ojalá fuésemos revestidos, ojalá fuésemos transformados sin tener que vivir la experiencia de la muerte. Y por eso el sueño más grande que todos podemos tener es alcanzar la meta del supremo llamamiento.
Esto es alcanzar, como dice la Escritura, la mejor resurrección, alcanzar la resurrección a la avenida de Cristo, alcanzar esa resurrección en donde gobernaremos mil años. Ahora, ¿son mil años todo? ¿Qué dice la Escritura respecto de mil años para Dios que vive en la eternidad? ¿Acaso la Escritura no dice, en Segunda de Pedro 3.8, con el Señor, un día es como mil años y mil años es como un día? Así es que la Escritura, si bien es cierto, dice que vamos a gobernar con Cristo, si es que perseveramos por mil años.
Pero la promesa no son solamente los mil años. La promesa es la eternidad. Y entonces la pregunta, ¿puede haber algún sueño más grande que ese? ¿Puede haber algún sueño más grande que ese? ¿Alcanzar la eternidad?
Cuando uno piensa ya mil años, cuando uno vive 120 años, uno encuentra mil años cualquier cantidad de años. Pero ¿qué son mil años para quien vive en la eternidad? Es como un abrir y cerrar de ojos. Para nosotros que vivimos, que somos seres finitos, mil años es mucho. Sin embargo, para Dios es solo el comienzo. Y por eso el gran sueño que tenemos, todos los creyentes en Cristo en esta carrera espiritual, es alcanzar lo que viene después. Y no se olviden que cuando uno dice después, está pensando en tiempo. Y en la eternidad no hay tiempo. Así es que, por eso uno cuando piensa en esto de la eternidad, la promesa de la eternidad, esto es algo que la Escritura dice en 1 Corintios 2 9. Por muchos años yo pensaba que esto se refería al tiempo del milenio, pero ahora entiendo que se refiere a algo que viene después y entendiendo que después en la eternidad no existe. 1 Corintios 2 9. Es bien como está escrito, cosas que ojo no vio, ni oído o yo, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Vivir eternamente es el mejor de nuestros sueños y es lejos alcanzar ese sueño el mejor de los emprendimientos que podemos imaginar. Es el gran emprendimiento. Ahora bien, ¿qué debemos hacer para recibir el premio? Primero que nada y antes que todo debemos iniciar esta carrera. Y este gran sueño se inicia primero que nada y antes que todo aceptando el llamamiento que Dios nos hace. Esta carrera no se inicia sino hasta cuando se haya dado ese paso. Pablo inició este sueño cuando fue llamado por Jesucristo mismo, allí en hechos 9.1. Pablo fue llamado ya siendo grande. Ya siendo grande, él había alcanzado cierta notoriedad en el mundo en el cual él se desarrolló. Él era judío, era fariseo, educado a los pies de Gamaliel. Era un hombre que tenía cierta influencia y esa influencia lamentablemente la aplicó para perseguir este camino. A los pies de él muere Esteban, el primer mártir. Y luego de aquello, entonces Dios lo llama. Aquí en hechos 9, en el verso 1, dice así, Saulo respirando a una amenaza y muerte contra los discípulos del Señor vino al sumo sacerdote. Es bien interesante esta expresión. Dice respirando a una amenaza. ¿Se puede respirar una amenaza? ¿Se puede respirar una amenaza? Pablo estaba, ¿verdad? Así, pensando, pensando en cómo iba a perseguir y dar muerte a los discípulos de Jesucristo. Él no estaba pensando en cosas positivas cuando iba camino a Damasco. Él lo que quería era que a estas personas, o sea, si hubiésemos estado vivos a nosotros, había que exterminarlos como una lacra. En hechos 9, verso 2, dice y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si hallaseó algunos hombres o mujeres de este camino, los trajece presos a Jerusalén. Mayendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo y cayendo en tierra o yo una voz que le decía, ¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues? Verso 5 dice, él dijo, ¿quién eres, señor? Y le dijo, yo soy Jesús, a quien tú persigues, dura cosa, te es dar cosas contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo, ¿qué quieres que yo haga? Y el señor le dijo, ¡levántate! Y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Siempre me ha llamado la atención este capítulo y en particular estos versículos. Es interesante aquí cómo Pablo reacciona frente a este evento. Él pregunta, ¿qué quieres que yo haga?
Pablo podría haber dicho, ¿por qué me está pasando esto? Mire, ¿sabe que yo estoy cumpliendo con mi deber? Yo vengo aquí a buscar a estas personas que están blasfemando, ¿verdad? Y ¿por qué me está ocurriendo esto? Si yo tengo a bien hacer las cosas lo mejor posible. Y sin embargo, Jesús no hace esa pregunta, no dice, ¿por qué me pasa esto? Sino, ¿qué pregunta que quieres que yo haga?
Y entonces uno empieza a sacar conclusiones a este respecto.
Verso 7, y los hombres que iban con Saulo separaron a tónitos, oyendo a la verdad de la voz, más sin ver a nadie. Entonces, Saulo se levantó de tierra y abriendo los ojos, no obveía a nadie. Así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver y no comió, ni bebo y vio. Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananias, a quien el Señor dijo en visión, Ananias, y el respondió eme aquí, Señor. Y el Señor le dijo, levántate y ve a la calle que se llama derecha y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso, porque he aquí el hora. Ya visto en visión a un varón llamado Ananias que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. Entonces, el llamativo aquí que es lo que dice Ananias. Y Ananias reclama. Ananias reclama y dice, Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, ¿cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén? Y es llamativo, verdad, porque aquí él tenía el poder de imponer manos y entonces uno entiende, ya era un anciano y entonces aquí él recibe una orden de Dios y reclama.
Y la otra persona, Saulo, que venía del mundo, recibe una orden y que hace, obedece. Es bastante interesante. Y dice aquí, y dice, y sigue, aquí Ananias. No es que no haya obedecido a Ananias, pero sigue y dice, y aún aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para aprender a todos los que invocan tu nombre.
El Señor le dijo, ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles y de reyes y de los hijos de Israel. Y Dios le manda a decir a Saulo, que después se llama Pablo, le dice yo le voy a mostrar, ¿cuánto le es necesario padecer por mi nombre?
Así es que cuando uno analiza la vida de Saulo y la compara con la vida de cualquiera de nosotros, que estamos aquí, se nos ha prometido la vida eterna, pero no se nos dijo que esto iba a ser fácil.
Cristo dijo que iba a ser fácil, pero sí aprendemos a descansar en él.
Y dice aquí, verso 17, fue entonces ananías y entró en la casa y poniendo sobre él las manos, dijo, hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas y recibió al instante la vista y levantándose fue bautizado.
Este negocio se inicia cuando aceptamos nuestro llamamiento.
Concurrir de varias maneras. En este caso fue así. Pablo fue llamado siendo ya grande, pero las escrituras hacen mención de hombres que han sido llamados cuando estaban dentro del vientre de la madre.
Uno de ellos es el caso de Jeremías y pueden ir a Jeremías y pueden buscar ahí en el capítulo 1, en el verso 4, cuando la escritura dice, vino pues palabra del eterno a mí diciendo, antes que te formase en el vientre de conocir, y antes que nací ese, te santifique, te di por profeta a las naciones.
Ya desde el vientre Jeremías fue designado para una tarea especial.
Juan el Bautista también en Lucas 1, en el verso 15, dice, porque será grande delante de Dios, no beberá vino ni cibra, y será lleno del Espíritu Santo aún desde el vientre de su madre.
Hombres especiales que Dios los ha llamado desde el génesis, desde el comienzo de su vida. A veces uno es llamado de una manera, a veces uno es llamado de otra manera. Me hace recuerdo, se acuerdan de Mateo 13, 44, cuando Jesucristo hablando del reino de los cielos, diciendo, mire el reino de los cielos es semejante, vayamos allá, Mateo 13, 44. Las dos formas en cómo uno puede llegar a este camino, dice aquí, además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre haya y lo esconde de nuevo, y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo.
Mateo 13, 44. Y Mateo 13, 45 habla del buscador de perlas. Mateo 13, 45. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Sea de una manera o sea de otra manera, Dios elabora un plan cuando comienza a trabajar con nosotros.
Dios nos llama. Él es el que llama, Él es el que atrae. Ahora bien, si nos fijamos en estas dos parábolas, vemos un principio que a veces pasamos por alto. Ambas circunstancias generan una respuesta en quien está viviendo la experiencia. Ambos reaccionan frente al hallazgo, sea que uno se haya encontrado con un tesoro, sea que uno es un buscador de perlas, y cuando encuentra la perla de gran precio, se da cuenta que esa es la perla del gran precio y va y vende todo lo que tiene. Ambos hicieron lo mismo, que es lo que ambos hicieron.
En uno dice, vende todo lo que tiene y compra que el campo. Y en el otro dice, vende todo lo que tenía y compró la perla.
Ambos vendieron todo lo que tenían para comprar el campo y la perla.
Luego que nos lleva a hacer el siguiente análisis, el sacrificio.
¿Hasta dónde está usted dispuesto a vender para comprar ya sea el campo o la perla?
Jesucristo habló de los sacrificios a los cuales todos tenemos que estar dispuestos si queremos ser discípulos de él.
En Lucas 14, 25.
Cuando uno piensa en los miles que seguían a Jesús, esto es un tema que suelo tocar con bastante frecuencia y suelo reflexionar también. ¿Qué pasó con los miles que seguían a Jesucristo?
Si uno piensa en el milagro de los cinco mil, lo en el milagro de los cuatro mil, y cuando uno dice, mire, sabe que en una congregación siempre hay más mujeres que hombres y hay niños, sobre todo en la época de Jesucristo, cuando las tasas de natalidad eran de, no sé, diez hijos por familia y uno hace las multiplicaciones y las tendencias y todas las gráficas, uno se encuentra, por ejemplo, en el milagro de los cinco mil hombres y uno tiene que inmediatamente multiplicar o sumar cuántas mujeres habrán habido allí en esa congregación.
No sé, por lo menos, unos diez mil mujeres, ¿verdad? ¿Y cuántos niños? No sé, una tremenda congregación. Y entonces uno dice, bueno, ¿qué pasó con los miles que seguían a Jesucristo? Una congregación que escucha un mensaje portentoso como el primero que Jesucristo entregó, el sermón del monte, que él usando aquí esta técnica de usar las ondas sonoras para hacer una prédica gigante y poderosa y portentosa.
Y cuando uno después piensa en el día de Pentecostés, cuánto sabían? 120. Bueno, ¿qué pasó con los miles y miles que seguían a Jesucristo? Bueno, algo pasó aquí. Una de las hipótesis es que cuando Jesús les dijo, miren, ¿ustedes quieren ser mis discípulos? Saben que lo primero que tienen que hacer si quieren ser mis discípulos es sentarse a sacar cuentas. Sentarse a sacar cuentas es el número uno, si usted quiere ser mi discípulo. ¿Por qué? Bueno, porque pudiera hacer que usted inicie esta carrera y no tenga lo que necesita para terminarla.
Aquí vamos a leer entonces Lucas 14, 25. Lucas 14, 25. Dice aquí grandes multitudes iban con él, hablando de las personas que se acercaban a Jesucristo y escuchar el mensaje que Jesús les entregaba. Y Jesús, volviéndose, les dijo, si alguno viene a mí y no ama menos a su padre y madre y mujer e hijos y hermanos y hermanas y aún también su propia vida no puede ser mi discípulo.
Si hay algo más importante que Dios, Jesús le dice, mire, usted no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo. Ser cristiano tiene un precio, tiene un precio. Algunas veces vivir la vida cristiana implica más que el deseo de vivir la vida cristiana. Uno tiene que estar dispuesto a sacrificar. Tiene que estar dispuesto a sacrificar. ¿Por qué? Porque igual que los hombres que encontraron el tesoro.
Hermanos, Dios nos está diciendo que si aceptamos su llamamiento y si avanzamos en este camino y si llegamos a la meta no se nos está prometiendo un trabajo, se nos está prometiendo la vida eterna, vivir por siempre. Y entonces uno, teniendo este tesoro, estaría dispuesto a sacrificar. Lo que sea por alcanzar esa meta. Bueno, Jesús le dijo a los miles, mire si ustedes se acercan aquí, si quieren ser mi discípulo, tienen que estar dispuestos a sacrificar.
Puede ser su familia, puede ser aquí los hermanos, incluso la vida. ¿Está usted dispuesto a sacrificar su vida por alcanzar una mejor resurrección como los hombres de fe de ahí, de hebreos o no? ¿Está usted dispuesto? Mire, la promesa es la vida eterna. ¿Está usted dispuesto a sacrificar su vida por llegar a la meta? Aceptar el llamamiento lleva implícito esta huella, la caja o esta impronta o esta firma. Uno debe estar dispuesto a sacrificar el todo para poder comprar esa perla de gran precio. Si uno piensa en la eternidad, ¿hay algo que pueda equilibrar el premio respecto del sacrificio?
La promesa es la mejor de las resurrecciones. La promesa es la vida eterna. La pregunta es, ¿estamos dispuestos a vender todo aquello que es importante para uno por alcanzar esta meta? A veces, la renuncia implica poner la vida en juego. Es el caso de los amigos de Daniel. Esto es una escritura que leemos siempre. La pregunta del millón es, ¿seríamos nosotros capaces de enfrentarnos a una persona que nos diga, ¿tienes que adorarme?
¿Tienes que adorarme si no te mueres? ¿Tendría uno el valor de decir sí, ¿sabe qué? Yo prefiero morir. ¿Tendría que adorar una imagen o aceptar una marca? Bueno, esas son las preguntas. A veces, la renuncia implica sujetarse a las reglas del juego. Dios dice aquí en Primero de Samuel, hablando de la obediencia. Primero de Samuel 15, 22. Se complace el eterno tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca las palabras del eterno.
Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión y como ídolos e idolatría, la obstinación. A veces, renuncia implica dejar. A veces, renuncia implica dejar atrás todo aquello que nos separe de Dios. A veces, suele ser un trabajo riesgoso desde el punto de vista espiritual. El trabajo podríamos decir que es neutro. Sin embargo, hay trabajos riesgosos que ponen el riesgo de la vida espiritual.
Es como la analogía del hombre que alimenta la boa. ¿Se acuerdan de esa analogía? Una persona que lo ofrece una cifra millonaria por alimentar la boa. Alimentar una boa. Si usted alimenta la boa, yo le voy a pagar un millón de dólares. Quizás es exagerado. Una cantidad increíble de dinero. Pero solamente alimenta la boa. El problema es, si usted se equivoca, la boa se lo come. Es el único riesgo. A veces, hay trabajos que son así. Se vuelven así. Se vuelven riesgosos desde la perspectiva espiritual.
A veces, la relación que yo tengo con él trabajo, se vuelve riesgosa. Riesgosa. Desde el punto de vista espiritual. A veces, dejamos de trabajar el viernes. A la puesta de sol. Pero, ¿estanta la tensión? ¿Estanta la presión? Que uno, claro, deja de trabajar físicamente. Pero espiritualmente está comprometido. Comprometido. Y está todo el día dándole allí. A veces, suele ocurrir que una relación humana se vuelve más importante que la relación con Dios. Y a veces, decidirse por este camino implica. No necesariamente, pero a veces sí.
A veces implica que uno tiene que cortar con relaciones que son peligrosas desde el punto de vista espiritual. Dime con quién andas. ¿Qué dice el proverbio? Yo te diré quién eres. A veces, no es que las personas sean malvadas, pero a veces las conversaciones corrompen.
¿No es lo que dice aquí primera de Corintio 1533? Dice, no erréis las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Cuando busqué la palabra malas, me encontré con la palabra griega cacos. Indigno, pestilente, dañino, injurioso, depravado, a eso se refiere con malas conversaciones. Si una conversación no ayuda a crecer, lo mejor sería no tener esa conversación. Santiago dice que de una boca no pueden salir dos aguas. ¿O lo que emana de dentro del corazón es bueno? ¿O lo que emana de dentro del corazón es malo? Santiago 3.9. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres que están hechos a la semejanza de Dios.
Todos podemos llevarnos bien con Dios. Podemos llevarnos bien entre los seres humanos que están hechos a imagen de Dios. Dice versículo 10. De una misma boca proceden bendición y maldición. Y Santiago dice, esto no puede ser. ¿Acaso alguna forma de ver el Señor acaso alguna fuente hecha por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas o la vid higos? Así también, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
Por eso, a veces, aceptar este llamamiento implica apartarse de conversaciones malignas, amistades que corrompen. Somos amos de nuestros silencios, más también somos esclavos de nuestras palabras. Es así, es así. ¿Cuál es el consejo de Dios a este respecto? No dejes que tu boca te haga pecar. Eclasí este cinco, uno.
Dice, cuando fuere a la casa de Dios, guarda tu pie y acércate más para oír que, para ofrecer el sacrificio de los necios. ¿Cuál es el sacrificio de los necios? Hablar sin pensar. Versos 2. No te despriza con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú sobre la tierra. Por tanto, sean pocas tus palabras, porque de la mucha ocupación viene el sueño y de la multitud de las palabras, la voz del necio. Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla, porque Él no se complace de los insensatos. Cumple lo que prometas. Mejor es que no prometas y no que prometas y no cumples. Y ahí es donde dice, no dejes que tu boca te haga pecar. A veces el sacrificio que Dios nos pide es precisamente dejar atrás todo aquello que nos separe de Dios.
Cualquier cosa que se alce más importante que Dios obstruye nuestra relación con Dios.
Romanos 8.35.
Dice aquí, ¿quién nos separará del amor de Cristo? Tribulación o angustia, persecución, hambre, desnudez, o peligro o espada.
A veces los problemas o tribulaciones nos hacen perder la perspectiva correcta. A veces, no siempre, pero a veces.
Cuando uno está mal, ¿qué pasa? Evalúa mal.
¿No han escuchado por allí decir que todo lo que vivimos es interpretación de lo que vivimos?
Cuando uno está mal, ¿qué pasa? Uno evalúa mal.
Cuando uno está mal, diagnostica mal.
Cuando uno está mal, no piensa bien.
Por ejemplo, Job 40.
¿Es de sabios contender contra Dios?
Job 40, uno dice, además, respondió el eterno a Job y dijo, ¿es sabiduría contender con el óbnimotente? ¿Es de sabios alegar contra Dios?
¿Es de sabios? No, no es de sabios.
A veces, las tribulaciones y los problemas hacen que hagamos comparaciones odiosas.
Comparaciones odiosas. Miren, malaquías. Malaquías 3.
Cuando uno vive circunstancias de apremio económico, por ejemplo, ¿qué es lo que uno a veces piensa? ¿Qué es lo que uno a veces piensa?
Malaquías 3.14. Habéis dicho, por demás, servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley y que andemos afligidos en presencia del eterno de los ejércitos? Y esto lo estaban diciendo a propósitos a Cerdotes, que trabajaban allí en el templo de Dios. Decimos pues, ahora bien aventurados son los soberbios y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. Todas las comparaciones odiosas. Miren, las personas en el mundo trabajan y no tienen que cumplir nada, nada. Y les va bien y les alcanza. ¿Y nosotros? ¿Nos que tenemos que cumplir?
¿Cuándo nos...
¿Cuándo estaban viendo o cuando estaban mal? ¿Cuándo estaban mal pues? ¿Cuándo estaban mal? ¿Cuándo estaban mal pues? ¿Por qué? ¿Por qué es más fácil servir a Dios cuando uno está mal que cuando uno está bien? ¿Qué tragedia, verdad? ¿Qué tragedia? A veces, cuando estamos bien, nos olvidamos de Dios. Y por eso Proverbios 38 dice, No me des pobreza ni riquezas. Manténme del pan necesario. No sea que me sacie y te niegue. ¡Ay, qué brillante soy! ¡Qué hábil para los negocios soy! ¡Wow! ¡Brillante, extraordinario! ¿Y quién es el que da? ¿Y quién es el que quita? ¿Acaso no es Dios? A veces, lamentablemente la historia de Israel, que es un ejemplo para nosotros, trae la historia que el pueblo de Israel servía a Dios cuando era subyugado, cuando vivía problemas, cuando tenía problemas, cuando vivía opresiones. Allí el hombre se humilla a Dios y Dios lo rescata. Y cuando estaba bien, la historia de Israel es patética a este respecto. Abandonaban a Dios. Y entonces, a veces, renunciar implica estar dispuesto a dejar toda nuestra vida pasada en pro de entrar al reino. Tenemos que estar dispuestos al sacrificio. Aquí, en Filipenses 3, en el verso 7.
Dice, ¡Paulo! Pero ¿cuántas cosas eran para mí ganancia? Las he estimado como pérdida por el amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura para ganar a Cristo. A veces, renunciar significa dejar atrás. Y dejar atrás es eso, dejar atrás. A veces uno deja atrás físicamente, pero a veces uno está todavía atrapado en las garras de Faraón de Egipto. A veces, cuando uno mira hacia el pasado, suele recordar lo bueno y olvidar lo malo. Y por eso, cuando uno compara el presente y lo compara con el pasado, uno dice, ah, pasado, las cosas eran distintas, eran mucho mejores. Y de que si este es 7, 10, digas, dice, nunca digas cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos, porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. ¿Sabían ustedes que solemos recordar las cosas buenas y olvidar las cosas malas? De hecho, en un estudio muy interesante que se hizo de personas que sufren alzheimer, se ha visto que las personas que sufren alzheimer recuerdan los nombres de las personas con las cuales se han llevado bien. Y con las personas familiares, con las cuales no tenían una buena relación ese nombre se olvida primero. Es interesante porque eso nos lleva verdad a proyectar o decir cuando uno se acuerda del pasado suele recordar lo bueno y suele pasar por alto lo malo. Todas las épocas tienen cosas buenas y todas las épocas tienen cosas malas. A veces seguimos atrapados en los recuerdos del pasado. Renunciar a veces necesita que nos depojemos de todo, incluyendo esto. A veces renunciar implica necesariamente ser y verse distinto. La escritura dice que no nos tenemos que conformar al mundo. Romano 12.2. No os conforméis a este siglo. No nos tenemos que conformar. Si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. A veces renunciar implica necesariamente ser igual. A este respecto la escritura es bastante reveladora. La esposa del César, aparte de ser esposa de César, tiene que parecer esposa de César. Una pregunta que me hicieron en Argentina en misiones. Me preguntaron, la Iglesia de Dios ¿Es liberal en Chile? Y yo me puse a pensar y dije no, no somos liberales. Pero no podemos negar que a veces nos comportamos como liberales. Lo que me llevó a razonar, una golondrina no hace primavera, pero varias golondrinas sí. Tenemos que tender a la prudencia, en el hablar, en el pensar, en el actuar, en el vestir. A propósito del vestir, parece que es un tema del cual tenemos que hablar. Parece que tenemos que conversar a este respecto. En primera de Timoteo 2.8 dice, Quiero pues que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas sin ira ni con tienda. Asimismo que las mujeres se atabían de ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinados tentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos. Si no con buenas obras, corresponde a mujeres que profesan piedad. ¿Será necesario hablar exactamente a este respecto? Me gustaría decir, no es necesario hablar a este respecto. Todos entendemos de coro, pudor, modestia y recato. ¿Entendemos esto? O ahora hay que hablar así en detalle. La transformación del vestir en el siglo XXI. Puedo hacer un estudio. Hay varios trabajos que se han hecho a este respecto. ¿De cómo ha evolucionado el traje de baño, por ejemplo? Voy a poner un ejemplo. Desde el cuello hasta los tobillos. Desde el cuello hasta la rodilla. Sin cuello, sin tobillas. Y ya uno empieza a conversar de estos temas. Espero que no tengamos que conversar de estos temas. No se trata que vamos a convertirnos en un grupo amiche. O cuáqueros. De acuerdo. De acuerdo. Pero tiene que existir un equilibrio a este respecto. ¿Hasta qué punto está dispuesto a renunciar usted por alcanzar la meta? ¿Hasta qué punto está usted dispuesto? ¿Estamos dispuestos a echar al sacrificio? ¿O nos empezamos a moldar al mundo?
Ahora bien. Ahora bien. Si estamos dispuestos al sacrificio en pro de la meta, ¿es esto suficiente? Queremos llegar al reino. Queremos obtener la mejor resurrección. Queremos alcanzar la vida eterna. ¿Estamos dispuestos al sacrificio? ¿Qué más? ¿Qué más? Para llegar a alcanzar la meta hay que ser terribles de porfiados. En este sentido. En el buen sentido. Eso me refiero. Porfiados, perseverantes. No conozco a ninguna persona que haya sido exitosa en algún emprendimiento que no sea esforzada. No conozco a nadie que, en habiendo iniciado un emprendimiento de cualquier índole, ya sea si trabaja en costuras, ya sea si trabaja en el arte, ya sea si trabaja en salud, ya sea si es profesor, ya sea lo que ustedes quieran.
¿En dónde la palabra amanecer? No es algo teórico que uno habla solamente. Las personas trabajan y se amanecen trabajando. No dormir, estar en vela, caer y levantarse, caer y levantarse, caer y levantarse. No conozco a persona que no haya tenido que ejercitar la paciencia y la perseverancia una y mil veces.
Y entonces la pregunta es, si eso se da con los emprendimientos en el mundo, ¿acaso no se dará con el emprendimiento más grande del mundo?
¿No será lógico aprender a no desmayar?
¿No será lógico que tengamos que aprender a perseverar?
¿No será lógico aprender a poner, como dice el dicho, sangre, sudor y lágrimas para alcanzar la meta? ¿No será lógico pensar así?
¿No será lógico poner el corazón en las cosas de Dios?
Es lógico. Es lógico.
No puedo no terminar este mensaje sin pensar en la escritura de Josué.
Cuando muere Moisés, Josué toma el mando.
De la nación de los sobrevivientes de esos 40 años en el desierto.
Y Josué cruza el Jordán y conquista la tierra prometida.
Podríamos decir que ese era el emprendimiento que tenía Josué.
Entrar en la tierra, conquistar la tierra, vencer a los enemigos, luchar. Y entonces no puedo terminar un mensaje de esta índole, sino pensamos que Dios nos habla a nosotros. En particular, los que hemos aceptado esta carrera espiritual, este emprendimiento, el más grande negocio jamás ideado, sino pensamos en lo que dice Dios a Josué, en Josué 1, en el verso 6.
Esfórzate y sé valiente.
Porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual jurea sus padres, que la daría a ellos. Solamente esfórzate y sé muy valiente para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que dice aquí, en todas las cosas que emprendas.
Y dice, nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Y el verso 9, mira que te mando, que te esfuerces y seas valiente. No te más ni desmayas, porque el eterno tu Dios estará contigo, en donde quiera que vayas.