Valoremos nuestro llamamiento

Dios nos ha llamado para tener una vida diferente ¡Valoremos esta oportunidad de cambiar, hagamos de nuestras vidas algo especial!

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Quiero compartir con ustedes hoy día algo que escribí en el boletín de esta semana. Como ustedes saben, desde hace ya van a ser tres años que estamos trabajando con esto de presentar un boletín. Y esta semana, semanalmente, nos sirve para mantenernos comunicados entre nosotros, más también en la editorial uno expresa pensamientos e ideas. Y esta semana debe ser quizás por el factor climático que esto que se pone brumoso es un acuerdo de mi época cuando era más joven y vivía en el sur de mi país.

Quizás por eso hay experiencias evocatorias con las cuales uno recuerda el pasado y trae al presente circunstancias o experiencias que uno vive o que ha vivido mucho tiempo atrás. Y en realidad todos los otoños me ocurre eso. Y este año no ha sido la excepción. Esta semana en el boletín relaté una de las experiencias, entre comillas científicas, que más profundamente marcaron mi época de estudiante. Se trata de un experimento en el cual participé, un experimento definitivamente barato y sencillo. Un experimento que, a diferencia de otros experimentos, puesto que hay experimentos que los profesores siempre dicen, mire, esto no lo vaya a repetir usted en su casa.

Esto se hace solamente acá. Este experimento del cual estoy hablando es un experimento que se puede reproducir en cualquier lugar del mundo. Es un experimento que no requiere más que un vaso con agua y un lápiz. No requiere más que eso.

El experimento en sí mismo me impactó por lo sencillo, pero a la vez tan revelador. Estábamos en una clase de física y estábamos estudiando acerca de los haces de luz, cómo los haces de luz impactan en las superficies y en la medida que las estructuras reflejan. Se muestran las imágenes de una u otra manera. El profesor introdujo el lápiz. En algún momento pensé y dije, lo voy a repetir, pero después hay que cambiar el vaso. Es súper sencillo. Uno introduce un lápiz y uno lo voy a hacer. Total. A ver si encuentro lápiz. No encuentro lápiz.

Uno introduce el lápiz en el vaso con agua y eureka. Eureka. Lo he descubierto, dijera el matemático Arquímires de Siracusa. Esta expresión lo he descubierto. El experimento mostró al lápiz cambiando de dirección frente a nuestras narices. Eso es lo que ocurre. Cuando uno introduce un lápiz, me van a tener que creer. Como me presta en un lápiz. ¿Y qué pasa si ustedes no ven lo mismo que veo yo? Sí, aquí. Voy a tomar agua primero. Ya. Bueno.

Uno introduce el lápiz y la dirección cambia del lápiz. Bajo el agua sobre el agua. Tiene distintas direcciones. El experimento muestra lo que se conoce como una imagen direccional, diferente. Sobre el agua, bajo el agua. Ustedes saben que la mente genera malas pasadas. El recuerdo exacto, exacto de lo que pensé en ese momento no lo recuerdo. Pero lo que sí recuerdo es que el experimento me impactó y estuve, en esa época usábamos otra expresión matemática, derivando.

Estuve derivando a este respecto, pero por semanas, semanas, pensando en este experimento, lo que significaba el experimento, el experimento en sí mismo, cómo no me había dado cuenta antes, si esto es algo tan sencillo, puede pasar con un lápiz, puede pasar con una cuchara, puede pasar con tantas cosas. Como digo, estuve reflexionando y pensando qué significaría eso, la implicancia para la vida diaria, tantas, tantas cosas, tantas cosas. Que de emocionado, emocionado, piensen ustedes que han pasado ya hartos años, desde aquella época de no soernos, ya más de 30 años pasó esto. Y sin embargo, cuando lo recuerdo, lo vivencio como si fuera el día de hoy.

Qué impactante hacer un descubrimiento científico, quizás por primera vez en mi vida. El profesor luego nos habló respecto de la imagen y la explicación científica que tiene esto, y honestamente no voy a hablar de eso hoy día, de la explicación científica que los hace de luz, que las derivadas, que las curvas, que la convexidad, que la concavidad, que cuando pasa, las gráficas es bastante más complicado darle una explicación científica más que el mismo hecho de ver lo que pasa cuando uno mete un lápiz en un vaso con agua.

De hecho, el profesor habló de algo que se ha hecho bastante común, una frase, habló del punto de inflexión, el punto de inflexión que cuando el lápiz cambia, el momento exacto cuando el lápiz cambia de dirección se conoce como punto de inflexión. Y la frase, punto de inflexión, ha tenido bastante repercusión en la vida de los seres humanos, en el mundo, en general.

El concepto, punto de inflexión, se ha extrapolado a las más diversas áreas del conocimiento humano. Se ha extrapolado. Por ejemplo, miren, aquí voy a leerles el siguiente relato. Aquí hay una dama que está conversando, una señora que se llama Doña María, conversando con Doña Cristina. Dice aquí, bueno, el año que viene mi hijo sube de categoría. Por lo visto, no va a tener mucha competencia dentro del equipo, pues el año que viene, todos los que son buenos en esa categoría subirán a los demás arriba, estaban hablando de natación.

Y dice aquí, Doña Cristina, no creas, ahí está Ney Díaz, el hijo de la Vicky, que se queda todavía un año más en la categoría. ¿Quién? Ese muchachito es un novato y no da para mucho. Esta conversación casual y, al parecer irrelevante, una tarde cualquiera de diciembre de 1980, entre dos madres con hijos nadadores, hubiese pasado desapercibida, sino hubiese sido por dos pequeños detalles. El primero, que Doña Cristina le compartió esa conversación a mi madre, mientras ambas iban charlando en un vehículo. El segundo, que yo estaba en el asiento de atrás, cuando ella se lo comentó. Recuerdo que, como madre al fin, el comentario no le cayó nada bien a mi progenitora.

Pero sin darle mayor relevancia ni trascendencia, mi madre siguió conversando tranquilamente. Sin embargo, para mí, ese momento generó una verdadera metámorfosis. Porque estaban hablando delpo, precisamente. Como si, entre comillas, el mosquito del orgullo me hubiese picado. La narración que hace ese entonces había sido un simple pasatiempo. Se convirtió en mi obsesión y razón de ser. Contrario a épocas anteriores en las que mi padre me tenía que levantar en las madrugadas con una grúa de buena sa primera, era yo el que muy animado, les despertaba para que me llevase a practicar. Entrenaba como nunca antes, empezaron incluso a gustarme alimentos que antes odiaba y tomaba sin protestar las horribles vitaminas.

Transcurrido seis meses, le gané en una competencia al hijo de la señora María. Y mientras estuvimos en el equipo, nunca permití que me volviese a ganar tan siquiera una sola vez.

Si bien no he hecho hipnosis regresiva, me atrevo a especular que ese episodio me marcó de por vida, pues me propuse ese día que jamás nadie tendría argumentos para echarme a menos. En pocas palabras, esa situación fue uno de los puntos de inflexión en mi vida. Una simple conversación. Se puede transformar en un punto de inflexión. El punto de inflexión se ha extrapolado, como digo, a muchas áreas de las más diferentes materias y circunstancias como las que aquí acabo de describir. La vida de todos los aquí presentes presenta y o presentará circunstancias que servirán de puntos de inflexión en sus vidas.

La historia del hombre está llena de circunstancias que impactan fuertemente la vida de quienes las viven en ese momento y las transforman en el momento que ocurre, se transforma en un punto de inflexión. Puede ser como el caso anteriormente relatado, a veces ocurre una enfermedad que a veces las enfermedades impactan fuertemente la vida de una persona y la transforman de la noche a la mañana en un antes y en un después.

Puede ser circunstancias como un accidente también. A este respecto pensaba cuando fui para Uruguay, aquí este Ferreira se recordó del accidente de los Uruguayos que vivieron este accidente en la Cordillera cruzando de Uruguay hacia Chile y que cayeron aquí en plena Cordillera de los Andes que estuvieron más de 70 días extraviados y todos ellos fueron tremendamente impactados por esta experiencia. Ninguno de ellos salió igual una vez que fueron rescatados. De hecho, el arriero que los rescató, que vivió la experiencia de reconocer a este joven que se llama Nando Canesa, que cuando después de andar 10 días por las montañas llegan a un riachuelo aquí en Chile y tratan de comunicarse con el arriero y como no le daba la voz para gritarle lo que ellos necesitaban, le hacen señas y el arriero que se llama, por aquí lo tengo, Sergio Hilario Catalán Martínez entiende las señaléticas de las manos y le lanza un papel.

Los jóvenes escriben lo siguiente, dice, soy uruguayo, hace 10 días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba, en el avión quedan 14 personas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida, estamos débiles. Cuando nos van a buscar arriba, por favor, no podemos ni caminar y preguntan dónde estamos y al reverso una nota con lápiz labial. ¿Cuándo viene? Bueno, la vida de este hombre, el señor Sergio Catalán, nunca más volvió a ser la misma.

Antes de ese evento y después de ese evento, la vida de él cambió. De hecho, el herido, este señor ya es fallecido, pero antes de fallecer vivió varias enfermedades en donde aquí el médico, verdad, ha rescatado, lo vino a rescatar aquí a Chile, lo vino a operar y todo.

La vida del herido, como digo, nunca volvió a ser la misma. Hasta el día de su muerte, la relación de él, de su familia y de la familia de Canesa y del mismo Canesa continuó por todos los años. A veces son circunstancias inverosímiles, increíbles, que hacen cambiar las vidas de las personas. A veces lo que suele bajonear a unos, a otros, los estimula para que cambien de vida. Ahora bien, tanto para la vida desde el aspecto físico como para la vida desde el punto de vista emocional, psicológico o en cualquier orden de una u otra manera, todos hemos vivido o vamos a vivir circunstancias que transformarán o que se transformarán en puntos de inflexión en nuestra vida.

Es forma parte de la vida. Siempre hay algo que nos estimula y que sirve de pivote para que nuestra vida cambie. Ahora bien, todas las circunstancias o experiencias vividas tienen dos miradas. Eso es como una ley general. Todo lo que uno vive tiene una mirada carnal y todo lo que uno vive tiene una mirada espiritual. Y todos los aquí presentes hemos vivido o vamos a vivir un momento transformador.

Y esta experiencia transformadora, yo la reconozco como el llamamiento. El llamamiento. El llamamiento es el punto de inflexión en la vida de todo hombre de Dios. A veces el llamamiento se da en forma muy temprana en nuestra vida. De hecho, he llegado a la conclusión o tengo que ver que esto lo he escuchado a otros antes que yo. Hay personas que son llamadas mucho tiempo antes de llegar a la iglesia.

Mucho tiempo antes de llegar a la iglesia las personas están siendo llamadas. Dios usa las circunstancias de nuestra vida, nuestras circunstancias particulares para golpear nuestra mente, nuestro corazón y atraernos hacia la verdad. A veces, como digo, el llamamiento se da desde el mismo vientre. La Escritura menciona en Jeremías 14, en Jeremías 1, en el verso 4, Dice, Jeremías 1, verso 4, vino pues palabra del eterno a mí diciendo, Antes que te formase en el vientre te conocí.

¿Se imaginan? ¿Se imaginan pensar así antes que uno tenga conciencia si quiera? Porque cuando desarrolla uno la conciencia, a propósito, cuando desarrolla uno la conciencia al año de vida, a los dos años, ¿Quién tiene recuerdos de los seis meses de vida? Yo creo que no. No creo que haya alguien que pueda decirme.

Yo recuerdo a los seis meses de vida, yo ya tengo pensamientos o recuerdos. Uno, la conciencia, la adquiere un poquito más tarde. Y entonces, aquí Dios, por inspiración, le dice a Jeremías, yo te conocí antes que tú nacieras. Yo ya te había escogido y te había llamado aquí a mi camino. Y como digo, a veces el llamamiento se da en forma muy prematura y temprana.

Juan el Bautista también fue llamado. Aquí podemos leer el relato en Lucas. En Lucas 1. Aquí vemos cómo Lucas trae acolación estos hechos. Es bastante interesante. Lucas es mucho más historiador que los demás evangelios. Trae detalles que otros evangelios no traen.

Y uno de estos detalles es precisamente este momento en el cual Dios determina llamar a Juan. Incluso antes que fuese concebido. Es bastante interesante esta experiencia. Lucas 1.5 dice hubo en los días de Herodes rey de Jodea un sacerdote llamado Zacarias de la clase de Avías. Su mujer era de las hijas de Aarón y se llamaba Elizabeth.

Ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo porque Elizabeth era estéril y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que Jerciendo sacaría ser sacerdócio delante de Dios según el orden de su clase. Conforme a la costumbre del sacerdócio le tocó en suerte ofrecer el incienso entrando en el santuario del Señor y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso y se turbó sacaría a salverle y le sobrecogió temor, pero el ángel le dijo, sacaría, no temas, porque tu oración ha sido oída y tu mujer Elizabeth te dará a luz un hijo y llamará su nombre Juan.

Y aquí también otra conclusión, otra lectura que uno puede hacer acá es cuando uno ora a Dios, cuánto tiempo tiene que esperar para recibir respuesta de Dios. A veces es toda una vida, a veces Dios responde de manera precoz, pero a veces uno tiene que vivir la vida para tener respuesta.

Para los judíos era algo muy positivo tener hijos y era algo muy negativo no tener hijos. Ellos eran hombres justos que cuidaban de mantener los mandamientos, de mantenerse fieles, pero tenían este juicio del pueblo diciendo, bueno, algo ahora han hecho, por cuanto Dios no le responde.

Y entonces es muy bonito y muy inspirador aquí cuando sacarías, entra en el santuario y presenta el incienso y Dios le dice, mira, tu oración ha sido oída y la Escritura no dice que sacarías haya orado. ¿Cuándo oró sacarías? Antes, antes de acudir al santuario. Y Dios le dice, mirá, yo he escuchado tu oración.

Y dice aquí, Elizabeth te dará a luz a un hijo y llamará su nombre Juan y tendrás gozo y alegría y muchos se regocijarán de su nacimiento porque será grande delante de Dios, no beberá vino ni cidra y será lleno del Espíritu Santo aún desde el vientre de su madre. Aquí un caso excepcional, su llamado ocurrió antes, incluso que fuera concebido.

Así es que el llamamiento es lejos la experiencia que todos los creyentes en Cristo vamos a vivir. Estamos viviendo o hemos vivido en el pasado y haya sido a temprana edad o haya sido a medianía de la vida o vaya a ser en el futuro puesto que este continuo, esta relación que Dios en tabla con el hombre no es algo estático, no es algo que haya ocurrido hace 20 o 30 años atrás y nunca más se vaya a dar.

Las siguientes generaciones pueden que tengan la oportunidad también de ser llamadas, de vivir la experiencia que nosotros vivimos en el pasado, porque esto no es solamente que uno entregue conocimientos, ¿verdad? Esa es nuestra responsabilidad entregar a la siguiente generación lo que nosotros hemos aprendido. Pero ¿qué es lo que hace un joven con lo que ha aprendido?

Bueno, eso es algo que va a tener que resolver el integrante de la siguiente generación, que va a hacer con su vida, va a aceptar, tal vez, que Dios lo esté llamando o no lo va a hacer. Y debo decir que el llamamiento en sí mismo es una experiencia transformadora.

El llamamiento en sí mismo es una experiencia transformadora y es un ícono en la vida. Y podríamos decir, es lejos nuestro punto de inflexión. Nuestra vida, antes de ser llamados, era de una manera y nuestra vida, después de haber sido llamados, es de otra manera. Es muy pintoresco el caso de Pablo. El caso de Pablo. Vamos a Hechos en el verso 9. Pablo era un hombre inteligente, podemos decirlo, por los escritos que él desarrolló. Era un hombre entendido, era un hombre doctor, podríamos decir. Él hablaba arameo y hablaba hebreo y hablaba griego. Bueno, ya dominar varios idiomas, ya era toda una experiencia en esa época.

Pensemos en esa época cuántas personas tenían acceso a los libros sagrados. ¿Cuántas personas tenían acceso al antiguo testamento? Pocas personas. No es como ahora conversábamos con los jóvenes hoy en la mañana y ayer en la noche, cuando teníamos alguna duda en este programa que yo les digo, cuánto sabe usted de la Biblia. Tiene una posibilidad, tiene un comodín. Pueden buscarlo en la Biblia. Yo veía a los jóvenes que estaban con nosotros, todos con su computador portátil, manual a la mano. ¿Qué cosas estamos buscando? ¡Echos! ¡Ah, mira! ¡Buscar ellos! Para nosotros, los de mi edad, los de mi generación, esto ya es algo extraordinario.

Cuando yo llegué a la iglesia, cada persona tenía su Biblia. Y algunos pocos tenían acceso a otros libros adicionales. Ahora, en la actualidad, con esto uno tiene acceso a todo, a todo. Biblias, comentarios, traducciones, griego, hebreo, alemán, qué sé yo, todo lo que uno quiera. Bueno, en esa época, en el primer siglo, las cosas no eran así. Las personas que tenían recursos económicos eran las personas que eran más educadas que otras personas, que tal vez teniendo inteligencia, pero la inteligencia tiene que estar acompañada con la oportunidad también.

Una persona puede ser muy inteligente, pero si nadie le enseña, ¿cómo aprende? También. Bueno, estamos hablando de Pablo. Pablo, aquí en hechos 9.

En el verso 1, dice Saulo, respirando a una amenaza sin muerte, contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si hayase algunos hombres o mujeres de este camino, los trajece presos a Jerusalén. Así es que aquí estamos hablando de un hombre que no solamente era educado, sino que había adquirido cierta notoriedad en el mundo en el cual él se desarrollaba. También, si uno piensa, no es que un hijo de vecino va a donde el sumo sacerdote a pedirle cartas para perseguir los participantes de esta secta, la secta de los nazarenos. No era así. Aquí también uno ve que Pablo había adquirido cierta notoriedad. Dice, más yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo y cayendo en tierra oyó una voz que le decía, ¡Saulo, saulo! ¿Por qué me persigues? Él dijo, ¿quién eres, señor? Y le dijo, yo soy Jesús. ¿A quién tú persigues? Dura cosa te es dar cosas contra el aguijón. Él temblando y temeroso dijo, señor, ¿qué quieres que yo haga? Y al señor le dijo, ¡levántate! Y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.

Uno puede ver aquí esta situación, esta experiencia. Esta experiencia en la vida de Pablo transformó la vida de Pablo. En un antes y en un después. Uno piensa, antes era perseguidor de la iglesia. Y luego de vivir esta experiencia, se convirtió en perseguido. Aquí en el mismo capítulo, en el verso 20, esto es otra de las características que presenta la vida de Pablo. Pablo se dio cuenta que estaba en el error, que no era correcto lo que estaba haciendo, y que hizo... no, dice aquí la Escritura, enseguida predicaba a Cristo. En las sinagogas diciendo que este era el Hijo de Dios, y todos los que le oían estaban atónitos y decían, ¿no es este el que asolaba en Jerusalén, a los que invocaban este nombre? Y a eso vino a cabo para llevar los presos ante los principales sacerdotes, pero Saúló mucho más se esforzaba y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo. Y verso 23 dice, pasados muchos días los judíos resolvieron en consejo matarle. La experiencia que vivió Pablo en el camino a Damasco transformó su vida. Él era perseguidor antes y luego se convirtió y formó parte de esta secta que él perseguía. Y a raíz de esta decisión que él tomó respecto de lo que iba a hacer con su vida, se hizo en la vida de Pablo. Y a raíz de que Dios le habló, él fue perseguido al punto que él estuvo dispuesto a dar y sacrificar su vida por el Evangelio. El llamado de Pablo, como digo, es de lo más pintoresco para traer a colación lo que estamos hablando. O ya sea si somos niños o ya sea si somos adultos, son experiencias que definitivamente transforman la vida de quien las vive. A veces uno se topa con esa perla de gran precio, a veces uno se topa con ese tesoro. Y ese encuentro transforma nuestra vida. Aquí en Mateo 13, en el verso 44, Mateo 13, verso 44.

Dice aquí, además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo el cual un hombre haya y lo esconde de nuevo y gozoso por ello, va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. Así es que a veces uno se encuentra con la verdad, a veces Dios lo llama así, le muestra la verdad y uno cree, inmediatamente cree. Hay otras veces en que nos toma algún tiempo. En verso 45 dice también el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, las personas que siempre han estado buscando.

Don Mario nos decía, estas son las dos formas en las cuales uno llega a la iglesia, ya sea que uno se encuentre con la verdad, ya sea que uno sea un buscador de perlas. Y dice en verso 46 que habiendo hallado una perla preciosa, después de tanto buscar uno se encuentra con lo que anda buscando.

Y cuando se da cuenta de que lo encontró, hace todo lo que tenga que hacer para tomarlo. Dios usa las más diversas formas para llamarnos. Dios usa las experiencias de nuestra vida según sea su propósito para generar en nosotros el momento adecuado para que nosotros seamos receptivos a su llamado también. A veces, uno cuando vive la vida y no tiene problemas, ¿qué necesidad tiene de Dios? Uno saca las cuentas. ¿Cuántas personas del barrio alto tenemos en la iglesia? ¿Cuántas personas de los países más ricos en el mundo participan de la iglesia?

Bueno, uno cae en la cuenta. A veces uno busca Dios porque necesita a Dios, pero a veces las circunstancias de la vida hacen que las personas, los afanes de la vida hacen que las personas no busquen a Dios. Dios genera las circunstancias previas para nuestro llamamiento, para que uno sea receptivo al llamamiento.

Y por eso Dios usa las circunstancias. Escuchaba esta semana, leía esta semana en el diario El Mercurio, el día de ayer en el artículo del weekend, la vida de Alejandro Jodorowsky, uno de los. Podríamos decir más connotados cineastas chilenos. Y él decía, mire, ¿sabe qué? Hace 20 años atrás se murió mi hijo. Y yo siempre oculté la muerte de mi hijo las razones. Yo siempre conté que había sido un accidente y que por eso había fallecido.

Pero en realidad el hijo murió por una sobredosis. Y murió a los 24 años de edad. Y él decía, mire, ¿sabe qué? En los primeros 10 años estuve choqueado, impactado. No sabía qué hacer. Y sin embargo, caí en la cuenta que el trabajo es más que recibir dinero.

El trabajo puede hacer lo que sea uno. Y entonces el hijo, voy a ser arte sanador. Yo nunca había escuchado esa expresión. Hacer arte sanador. Y él ha hecho varias películas relatando estas experiencias. Y él, curioso, tiene 87 años el día de hoy. Y está viendo el fruto de su trabajo a los 87 años de la vida.

Cuando él decidió cambiar la forma, el enfoque por el cual él estaba trabajando. Antes del fallecimiento de su hijo, él quería ganar dinero. Y luego esta situación extrema lo hizo repensar y replantearse. Y decirme, ¿sabe qué? Voy a ser arte, voy a trabajar para sanarme. Las experiencias suelen ser puntos de inflexión en nuestra vida. Dios usa esos puntos de inflexión para allanar el camino para que nosotros seamos receptivos a sus palabras. ¿Para qué? ¿Para qué? Para transformar la vida. Cuando Dios nos llama y no está en nosotros el discutir a este respecto, ¿por qué fue llamado yo y no fue llamado otra persona?

La escritura dice que no es de sabios contender con Dios a este respecto. Tendré misericordia del que quiera tener misericordia. Dios dice eso. Dios es el que llama. Ahora bien, ¿qué espera Dios de nosotros? Hemos mencionado en el pasado que Dios no hace las cosas a medias. Los que solemos hacer las cosas a medias somos nosotros. Dios, cuando nos llama, tiene un propósito. Entonces la pregunta es ¿qué espera Dios de nosotros? ¿Cuál es la expectativa que tiene Dios con nosotros? ¿Tiene alguna expectativa Dios con nosotros? O es simplemente un mero andar. Yo entiendo que si nuestro llamamiento es un punto de inflexión y cambio, entonces la vida debe adoptar otra dirección, que es la dirección que teníamos o que traíamos antes.

Es como si nuestra vida entrara en el agua. Y entrando en el agua, la imagen cambia. Vayamos a Romanos 8. Dios tiene un propósito con nosotros. En Romanos 8, 28. Romanos 8, 28. La Escritura dice, y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es a los que conforme a su propósito. Son llamados. Dios tiene un propósito. Cuando Dios comienza a trabajar con nosotros, Dios tiene un propósito con nosotros. En Efecios 4.1. En Efecios...

Aquí vemos a Pablo en una de las tantas circunstancias de vida que le tocó vivir en este camino. Dice aquí, yo preso en el Señor. Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados. Cuando uno busca la palabra aquí vocación, viene del griego klesis, que significa invitación, llamamiento. Y entonces podríamos leer. Yo preso en el Señor. Os ruego que andéis como es digno de el llamamiento con que fuisteis llamados. Dios nos llamó para que tuviésemos o para que tengamos o para que desarrollemos una vida diferente. En primera de Tesalón y Censes.

Y cómo se reconoce esa vida diferente.

Y cómo se reconoce esa vida diferente. O cómo hacemos para que esta vida sea diferente.

Primera de Tesalón y Censes, 4-7.

Aquí Pablo.

Usa una expresión.

Que dice lo siguiente. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Dios nos llamó para que desarrollemos una vida santa.

Y el concepto de santo es apartado para un uso especial.

En segunda de Timoteo.

En el verso 8.

En segundo de Timoteo.

Segunda de Timoteo. 1-8. Pablo Timoteo diciendo. Por tanto no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí preso suyo, sino participa de las aflicciones por el Evangelio, según el poder de Dios. Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo. No conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo. Y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús, antes de los tiempos de los siglos. Dios nos llamó con un llamamiento santo, para que desarrollemos una vida santa.

Y ¿cómo reconocemos esta vida santa? Aquí en Galatas 5.

En Galatas 5.

En el verso 13. Pablo, de nuevo, aquí hablando, dice, porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados. Solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne. Si no servíos por amor, los unos a los otros. Fuimos invitados a salir del pecado. Fuimos invitados a llevar una vida santa. Este llamamiento es santo, porque Dios es santo, Dios es el que llama. Y nos invita que tengamos una vida santa. Que desarrollemos una vida santa, una vida diferente a la que teníamos antes. Por eso el llamamiento es el punto de inflexión en nuestras vidas.

Porque antes de llegar acá, todos tenemos una historia. Algunas veces uno, cuando conversa con los jóvenes, uno les dice, mire, ojalá, ojalá, ustedes tengan, a bien tomar decisiones correctas. Porque a veces ocurre los que somos mayores y los que venimos del mundo, a veces ocurre que uno se arrepiente, genuinamente arrepentido. Pero las consecuencias del pecado lo siguen a uno. Toda la vida. ¿Se acuerdan de David? David adulteró con Betsabé. Adulteró con Betsabé. Asesinó aquí a su hombre de confianza, esposo de Betsabé, para cubrir su pecado. Bueno, David se arrepintió, ¿verdad? Pero la vida de ese hombre, vamos a tener que esperar hasta luego, después del milenio, para volverlo a ver.

¿Y la familia de aquel? ¿Ustedes creen que los amigos de aquel, cuando se enteraron, las cosas se arreglaron así? ¿Cómo así? No. En vida, David tuvo que vivir las consecuencias de su pecado. Y él estaba arrepentido, completamente arrepentido. Humilde ante Dios, humillado. Dijo, sabe qué, mire, yo soy aquel hombre, cuando Natán va y le reprocha, y él dice, mire, sí, yo soy ese hombre pecado. Aquí estoy, eme aquí, usted verá lo que va a hacer.

Le perdona a Dios la vida, porque ante la ley él tenía que morir. Pero las consecuencias de su pecado. Lo siguieron por el resto de la vida. Y a veces, cuando uno trata de transmitir estas experiencias a la siguiente generación, uno les dice, ojalá, ojalá nunca cometan estos errores, estos pecados que lo persiguen a uno durante toda la vida. Uno quisiera eso. Y entonces uno se acuerda de su llamamiento. Y uno dice, mire, Dios me sacó del mundo y me trajo a otro mundo. Me invitó con un llamamiento santo, porque así dice la Escritura, un llamamiento santo.

¿Para qué? Para que desarrollemos una vida diferente. Y por eso el llamamiento es el punto de inflexión. Es el momento justo para cambiar. ¿Y cómo reconocemos ese cambio? En Galatas 5, verso 14, dice, porque toda la ley en esta sola palabra se cumple. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis, Dios coméis unos a otros, mirad que también nos consumáis unos a otros. Aquí, Pablo, se lo estaba diciendo a los hermanos en Galacia. Cuidado cómo nos tratamos. Cuidado cómo nos tratamos. Verso 16, digo, pues, andado en el Espíritu y no satifadgáis los deseos de la carne.

¿Cómo usted quiere saber cómo desarrollar una vida santa? Bueno, aquí están las claves. Dice, porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne. Y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisierais. Pero si sois guiados por el Espíritu no estáis bajo la ley y manifiestas son las obras de la carne.

Aquí, hablando de los pecados sexuales, adultelio, fornicación, inmundicia, la cibia. Verso 20, idolatría, exicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, erigías. Verso 21, dice envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. La carnalidad. Aquí, Pablo, definiendo lo que es carnalidad y lo que tenemos que dejar atrás. Verso 22, dice, más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, venignidad, bondad, fe, mansedumbre.

Mansedumbre es la capacidad de mantenerse manso. Y templanza es mejor o es más entendible la traducción dominio propio. Dominio propio. A veces uno puede desarrollar muchas virtudes, pero llega al momento crítico y uno no se contiene. Bueno, esa es una debilidad en la cual uno debería trabajar. El dominio propio es algo en lo cual, cuando uno no lo tiene, debería orar a Dios para que le dé templanza, para que le dé dominio propio.

Fuimos llamados por Dios a tener una vida santa. Fuimos llamados por Dios a salir del mundo. Fuimos llamados por Dios a practicar una vida diferente. Esto no es solamente conocimiento. Esto no es solamente conocimiento. Por conocimiento uno encuentra cuántas personas saben muchas cosas, pero cuánto de lo que uno sabe practica. A medida que uno sabe más, uno debiera ser más responsable. Mientras más sabe uno, más debiera practicar uno.

Fuimos llamados por Dios a reemplazar nuestras antiguas concepciones acerca de lo bueno y de lo malo por la concepción que Dios tiene acerca de lo bueno y de lo malo. Cuando Dios nos invita, cuando Dios nos llama, no es solamente la invitación, la invitación de Dios, sino también la invitación. La invitación viene también con entrega del Espíritu Santo, que la Escritura menciona. No es un espíritu cobarde. Vamos aquí a Timoteo.

A Timoteo.

Segunda de Timoteo, 1-7.

Dice aquí, porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. El Espíritu Santo trabaja con nosotros y nos permite desarrollar los frutos del Espíritu. Fuimos llamados por Dios a ser hombres hacedores de la palabra y no solamente oidores. En Santiago. Estaba leyendo un comentario respecto de Santiago, el hermano del Señor, líder en Jerusalén. Por muchos años fue el patriarca de Jerusalén y mencionan los estudiosos de la vida de Santiago, que Santiago fue reconocido en Jerusalén como un hombre de oración. Un hombre de oración pasaba gran parte del día orando, al punto que sus rodillas se deformaron por la cantidad de horas y de días y de años que se lo pasó orando. Y uno, cuando hace el estudio de aquí la epístola de Santiago, es curioso, y digo curioso como una manera de expresar un sentimiento. La epístola de Santiago es una epístola tremendamente práctica. Veanla, analízenla. Los luteros se referían a ella como la epístola de Paja, la epístola de Paja por la cantidad de conocimiento práctico que hay aquí aplicado. Sin embargo, la vida de quien lo escribió era un hombre de oración. Y entonces uno dice, ¿Cómo un hombre de oración desarrolla un conocimiento práctico? Bueno, porque así es Dios. Así trabaja Dios con uno. Así trabaja el Espíritu Santo con uno. No es solamente que uno se llene de conocimiento. Uno tiene que poner, ese conocimiento a la práctica, porque allí uno ve el desarrollo de el fruto. Aquí en Santiago 1, verso 19, la Escritura dice, por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tarde para hablar, tarde para airarse, porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. ¿Por qué hay que desarrollar el dominio propio? ¿Por qué? Porque a veces cuando uno está enojadito, dice cosas, de las cuales después uno se arrepiente, pero ya las cosas han sido, ya han salido de nuestra boca, y ya han generado la realidad que uno después lamenta. Y dice aquí, verso 21, por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibir con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas, pero ser hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañando a vosotros mismos. Uno se puede llenar de conocimiento, pero aquí Santiago está diciendo, mire, si usted no practica, eso es lo que dice acá. Si usted es solamente oidor, usted se engaña. Es un engaño. ¿Por qué es un engaño? Porque uno se llena de conocimiento y a veces pudiera creer que con eso es suficiente, cuando con eso no es suficiente. La verdad hay que aplicarla. ¿Para qué? Para que dé fruto. Para eso. Para que dé fruto. Dios nos ha llamado para que tengamos una vida diferente a la vida que llevábamos antes de ser llamados. Y si algo podemos decir, cuando comparamos las vidas que teníamos antes de llegar a este camino y la vida que tenemos ahora, uno debería decir mi vida es diferente. Mi vida es diferente. Lamentablemente, no todos reciben el llamado de la misma manera. Algunos ni siquiera lo consideran. Lo dejan pasar como... o lo menosprecian como esa huerta. O lo menosprecian como esa huerta o su primogenitura. Hemos sido invitados por el Dios del universo a ser parte de su reino. Y hemos sido impactados por el poder de su fuerza. Hemos recibido una tremenda oferta de parte de Dios. En 1 Juan 3.1 dice aquí la escritura, mirad cuál amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados Hijo de Dios. Hemos sido invitados por Dios, ¿verdad? a ser llamados Hijos de Dios. Hemos vivido con los años el poder transformador del Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas. Y cuando uno analiza y piensa en su llamamiento, acaso uno no piensa o no cae en la cuenta de lo que venimos diciendo, nuestro llamamiento es lejos nuestro más grande y más el ocuente punto de inflexión.

Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.