La campaña de Cristo

Glorificar a Dios significa ser parte activa de la misión de la Iglesia encomendada por Cristo.

Transcripción

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Suena el despertador. Comienza su día. Se levanta algo somnoliento. Es bastante temprano por la mañana. Y al ponerse de pie, se siente un poco desorientado sobre qué día es hoy. Y para ubicarse un poco, busca algo dormido en el muro, un calendario que tiene colgado para ver qué día de la semana se encuentra hoy. Ve el número y también ve que el calendario tiene una publicidad de una conocida marca de repartidores de gas con un perrito a su lado. Luego enciende la radio para escuchar algunas noticias, pero están dando comerciales y están hablando de lo bueno que sería comprar desde ya un mausuleo para usted, para su esposa, para sus hijos, para sus nietos. Porque mientras antes lo haga, les saldrá más económico. Al terminar su ducha, toma una toalla que encuentra para secarse. Se percata que esta toalla tiene una imagen de una bebida refrescante. Su esposa se ha levantado y se percata a usted también que ella tiene puesta una polera o una playera con una publicidad de cosméticos. Luego mientras toma una caliente taza de café, se da cuenta que tiene una imagen impresa de un restaurante en esta taza. Escucha la televisión que están dando las noticias, pero debajo en la imagen aparece un texto que va moviéndose que le anuncian los últimos días para comprar ropa por el hasta 75% de descuento. Al salir de su casa se sube un autobús que en toda su fachada exterior expone una publicidad de una reconocida marca de zapatos.

Dentro del transporte también existen propagandas que hacen o lo motivan a comprar o a llamar su atención mientras va en el viaje, pero se va quedando un poco dormido y lo despierta una imagen de un led de una pantalla gigante que está en el camino. ¿Qué es la anuncia que es la última oferta para viajar este fin de semana al Caribe? Le suena al celular y le llega un mensaje, ofreciéndole también algún producto.

Al llegar a su trabajo se siente algo incómodo, algo los tiene nervioso y uno sabe por qué. Luego reflexiona. Ni siquiera he comenzado mi jornada laboral y ya me han promocionado directa o indirectamente más de diez cosas. Los medios de comunicación intentan mostrarle a usted de alguna manera atractiva sus productos o servicios para que usted le llame la atención y pueda adquirirlos.

El mundo propagandístico es altamente invasivo en nuestras vidas. No nos damos cuenta, pero la historia ficticia que les acabo de relatar no es tan ficticia. La verdad es que así es cada día que vivimos. Eso es lo que sucede a diarios y muchas veces no nos damos cuenta. Desde que nos levantamos, todo el mundo intenta vendernos algo, intenta decirnos algo. Lamentablemente, muchas veces el producto o el servicio no es tan bueno como el envoltorio. Lo que más importa hoy es el envoltorio que se le entrega a la persona, hablando simbólicamente respecto al mensaje.

Ni siquiera hemos hablado de Internet. En Internet, hoy es considerada un lugar que se le domina la época de oro para el publicista. Es decir, hay mucho lugar donde poder promocionar sus productos o servicios. Quizás algunos de ustedes han descargado algo gratuito de Internet, pero también se han dado cuenta que son muy pocos los servicios o prácticamente nulos aquellos que ofrecen algo gratis sin que nos invadan o no se interrumpan el uso de este juego o de esta aplicación o de esta página. Vivimos en una época sobrestimulada. No hay duda de aquello. Todos quieren acaparar nuestra atención. Quizás es por eso que se pierde cada vez más el interés para leer los textos largos.

Se pierde el interés por apreciar un cuadro de pintura. Se pierde el interés por admirar una flor. Se han puesto a pensar que quizás debe hacer este el ambiente en el cual Cristo regresará a la Tierra. No vayan ahí, pero Cristo dice en Mateo 3.21. Mirad, aquí está el Cristo. Mirad allá. Ahí está. No le creáis porque se levantarán falsos crístos y falsos profetas y harán señales y prodigios para engañar si fuese posible a los escogidos.

Quizás se vive este ambiente de mirad allá o mirada aquí, de sobreestimularnos para que cuando venga a Cristo, mucha gente quizás ni siquiera lo note. Sabemos que el mundo completo lo va a ver cuando llegue el cielo. La propaganda en un principio no era como la conocemos hoy.

No era tan invasiva. Comenzó como un elemento comunicacional necesario para dar las cualidades de un producto o un servicio. Y entonces así el receptor pudiera decidir si adquirirlo o no. Vestigios de estos son, por ejemplo, una tablilla de un vendedor de un cuentos, un escribano y un zapatero en Babilonia, tres mil años antes de Cristo. También en Roma y Grecia se utilizaba el pregonero para anunciar la llegada de productos al llegar una embarcación al puerto. Algunas veces eran acompañados por músicos. Esa canción cita que se nos vende por los medios comunicacionales ya se había hecho mucho tiempo atrás. Hoy en la publicidad maneja cuatro aspectos en su integridad funcional. Esto se le denomina AIDA. AIDA porque maneja cuatro conceptos.

El primero, atención, interés, deseo y acción. AIDA son las siglas de esas cuatro primeras letras, esas palabras. Progresivamente el cliente debe avanzar de manera escalonada el uno y después el otro. Es decir, tiene que llamar la atención de la persona. Esto se hace generalmente cuando se nos afecta el peligro o se nos da un beneficio. Luego el interés es una atención prolongada. Es decir, yo me quedo ahí leyendo, escuchando lo que me están ofreciendo. Luego viene el deseo, esa demanda que quieren crear en nosotros de querer aclirir ese producto o servicio.

Y luego la acción de comprar lo que se nos está vendiendo. Además, esta reñilla competencia que tienen estos medios se dice que deben ser acaparadas por el cliente en tan solo seis segundos. Hoy en día seis segundos dura nuestra atención o interés sobre algo.

Si en esos seis segundos no se cumple ni la atención ni el interés, la publicidad entonces fracasa. Solo seis segundos que debe realizarse esa tarea. De hecho, al comienzo de este mensaje, utilicé algo para llamar su atención. Un sonido de un despertador para relatarles la historia. Eso provoca un interés. Entonces avanzando en el tiempo, la publicidad está definida como un método persuasivo que influye sobre la conducta de las personas.

Es decir, presenta una naturaleza obviamente comunicativa y sus orígenes se remontan desde que alguien la utilizó para influir sobre la actitud o las decisiones de un grupo determinado de personas. ¿Podemos encontrar campañas publicitarias en la Biblia? Se ha hecho usted esa pregunta. Parrafraciendo la definición anterior de lo que es una propaganda o la publicidad, podríamos decir que una de las primeras campañas que vemos relatadas en la Biblia es aquella realizada por Satanás.

Ya que dice la Biblia que con sus contrataciones influyó sobre los ángeles para dar ese golpe de Estado, influyó sobre las decisiones de ellos, producto de la tercera parte fue engañada y sus conductas fueron torcidas. Esto fue una campaña que podríamos decirle una campaña publicitaria. ¿Y qué me dicen de Jesucristo? ¿Acaso realizó alguna campaña, realizó algún spot publicitario? ¿Podríamos decirle? ¿Tuvo algún mensaje?

¿No influir sobre las personas? ¿Era Cristo publicista? Es un poco extraña esta pregunta, de hecho hice el ejercicio de buscarla por Internet, pero no encontré mucha información. Quiero dejar en claro que no estamos formulando estas preguntas con el fin de polémizar, sino que con el fin de presentar un mensaje atractivo a la audiencia, un mensaje novedoso. El mensaje de hoy se llama la campaña de Cristo.

La campaña de Cristo. Cristo fue un excelente comunicador, fue un excelente orador. Sabía cómo hablar, con quién hablar, qué decir y también sabía cuándo callar. Muchas veces la comunicación no es solamente decir algo, sino también callar. También recuerden ustedes que Cristo conocía el corazón de los hombres, una gran característica que muchas veces nosotros pensamos que tenemos al intuir o pensar y saber qué es lo que piensa tal persona.

Eso solamente lo puede hacer Dios, no nosotros. Por esta razón Cristo podía responder tan eficazmente y tan audazmente las respuestas frente a los fariseos, porque Él sabía lo que estaban tramando, sabía qué había detrás de esa pregunta, conocía los corazones de los fariseos. Con todo lo que hemos comentado aquí, podemos inclinarnos a que efectivamente Jesucristo sí practicaba en cierta manera la publicidad. Ahora bien, ¿cuál era esa campaña? ¿Cuáles eran sus mensajes? ¿Cuál era el objetivo de estos mensajes? La respuesta las encontramos en la Biblia.

Cristo hizo cientos de milagros, resucitó muertos, expulsó demonios, alimentó a multitudes, calmó tempestades, cumplió la ley, dio a conocer al Padre, murió, resucitó y ascendió al cielo. Toda esta campaña tenía el objetivo siguiente. Por favor acompáñenme a Lucas para comenzar ya el estudio abriendo nuestras Biblias. En Lucas 4 vamos a leer versículo 43. Un versículo aquí. Jesucristo estaba aquí en Capernaum y las personas estaban siendo sanadas, había mucho milagro.

Y entonces Cristo con la misión en mente de predicarle a Evangelio le dijo que debía dejarlos. Lucas 4, 43. Pero Él les dijo, es necesario que también a otras ciudades anuncie el Evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado. El Evangelio del reino de Dios. ¿Qué es el reino de Dios? ¿Qué es el reino de Dios? El reino de Dios es el momento en que podremos ser parte de su familia, es decir, que seremos glorificados. Donde efectivamente vamos a poder ser salvos. Nadie hoy puede decir que es salvo.

Y finalmente podemos entonces entrar en ese reino donde recibiremos la vida eterna. Todos estos conceptos funcionan como un todo. El reino de Dios también es nuestra meta. Y el Evangelio es justamente predicar, pregonar, anunciar del griego e o angelizo. Esto es evangelizar, predicar, pregonar, anunciar. ¿Qué vamos a anunciar?

Las buenas noticias. Justamente el nombre de nuestra publicación, que la Iglesia hoy tiene muy, muy, de mucha importancia. Tenemos que pregonar las buenas noticias. Tenemos que anunciarla. Eso está haciendo la Iglesia. Cristo vino para ser sacrificado y este tremendo hecho significó que ahora nosotros podamos ser aptos para ese reino. Es decir, todo está ligado con este mismo propósito. Si recuerdan en Hebreos 2.10 se nos dice que el deseo de Dios ahí es llevar muchos hijos a su gloria.

Este fue el mensaje y esta fue la campaña que Dios en la carne realizó. Cristo su hijo sobre la tierra. Esta campaña se terminó cuando Cristo ascendió al cielo. El objetivo de este mensaje es que vamos a responder y elaborar esta pregunta, esta respuesta y vamos a ver cómo nos influye. Vamos a incitar a la acción, así como nos dice uno de las lecciones del Club de Oratoria. Vamos a incitar a la acción. Retomando lo de la publicidad y sus campañas, vemos que Cristo realizó un pregón lleno de significado trascendental para comprender la existencia del hombre sobre la tierra.

La Iglesia de Dios, que fue fundada por Cristo y antes de ascender al cielo, la Iglesia de Dios fue fundada por Cristo. Y Cristo antes de ascender al cielo, profetizó este evangelio. Y lo que sería predicado al mundo entero. Y entonces será el fin. Esto es Mateo 24, 14. Y le dijo a los opóstoles, aquí hagan discípulos en todas las naciones. Mateo 28, 19. Ahí están esos dos conceptos de predicar este evangelio y de hacer discípulos al mundo completo, al mundo entero. Quizá usted piense que esta tarea no es tan importante o no deberíamos tomarla con tanta importancia. Pero ¿qué es lo que hizo la Iglesia cuando Jesucristo ascendió al cielo?

Sabemos que la Iglesia, ahí en el libro de los hechos, ahora contaban con el Espíritu Santo, que recibieron en el día de Pentecostés y que también se empezaban a añadir muchos discípulos a esta obra. Vamos aquí al libro de los hechos, capítulo 6, para ver el tema de los discípulos.

Capítulo 6, y versículo 2.

Hecho 6, capítulo 2, 2 al 3.

Dice, hecho 6 y versículo 2, entonces los 12, no tenía que no era una persona a cargo, no era un solo hombre a cargo. Los 12 convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron, no es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas.

Buscad, pues, hermanos de entre vosotros a 7 varones de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. De ahí, entonces, empieza a relatar los nombres de estos discípulos y también primeros Esteban, que podemos aquí conectar un poco con la historia.

Sigamos en el versículo 6 de aquí mismo, hechos 6, capítulo 6 y versículo 6. Estamos hablando aquí de lo que la Iglesia hizo cuando se fue Jesucristo, esto de hacer discípulos.

Versículo 6, a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos y crecía la palabra del Señor. Y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén. Si ustedes suben al versículo 1 de aquí, de este mismo capítulo, dice en aquellos días como creciera el número de los discípulos, entonces aquí el punto es que estaban creciendo los números de los discípulos. Para terminar el versículo 7 que estábamos leyendo, el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén. También muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Muchos discípulos comenzaron a agregarse a la obra, a la Iglesia.

Las responsabilidades no se quedaban solamente en algunos, sino que se distribuían como lo explica aquí en este capítulo 6. Hubo un gran trabajo en equipo a medida que la obra crecía. Y ese es el lema que está escrito aquí en esta imagen de la Iglesia.

Ese segundo uno de los lemas, hacer discípulos a todas las naciones. Todos lo pueden leer, lo pueden reconocer. Y ese es uno de nuestros lemas, hacer discípulos a todas las naciones. Por un lado, tenemos entonces que la Iglesia trabajó para hacer discípulos en todas partes. Veamos ahora, entonces, el otro tema, el Evangelio. ¿Qué pasó entonces con el Evangelio?

La palabra Evangelio se encuentra 106 veces en el Nuevo Testamento.

La Iglesia tenía esta labor y era de gran preocupación. Veamos aquí, hechos 5, volvamos atrás un poco en hechos 5.

Estábamos ahí mismo. Versículo 42, el último versículo del capítulo 5, hechos 5 y 42. Aquí los apóstoles habían sido sacados de la cárcel ya que estaban presos. Y entonces termina este capítulo, esta parte de la historia con lo siguiente, versículo 42.

Y todos los días en el templo y por las casas no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. Esto estaba haciendo la Iglesia en aquel entonces. Estaban enseñando y predicando a Jesús, que vino también a predicar a ese reino.

Cristo les marcó la pauta antes. Cristo les dio el ejemplo a la Iglesia. La Iglesia primitiva comenzó este trabajo de hacer discípulos y de predicar este Evangelio. Pero vamos a ver quién lo que hizo Cristo antes, que esto fue aquí más explicadamente expuesto en el libro de los hechos.

Cristo hizo discípulos. Vamos a ver un ejemplo aquí en Lucas 5.

Espero que hayan vuelto a las transmisiones. Parece que hubo un pequeño corte. Espero que ya puedan estar conectados. Lucas, capítulo 5.

Habíamos hablado entonces de lo que estaba haciendo la Iglesia, buscando y haciendo discípulos y predicando el Evangelio. Y ahora vamos a ver qué Jesús les marcó la pauta. Veamos un rápido ejemplo en Lucas 5 y versículo 10. Lucas 5 y versículo 10.

Lucas 5 decía sí mismo de Jacobo y Juan, hijos de Cebedeo, que eran acompañantes de Simón, Pedro. Pero Jesús dijo a Simón, no temas, desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, les siguieron.

Aquí hay un pequeño ejemplo de cuando Jesucristo llama a Jacobo, Juan y Simón, parte de los 12 apóstoles, que están más elaborados más adelante. Cristo también predicó el Reino de Dios. Cristo también predicó este Evangelio del Reino de Dios.

Veamos esto en Mateo 4 y versículo 23.

Mateo 4 y versículo 23.

Dice y recorrió Jesús toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el Evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Y quizás hasta de memoria usted se sabe, Mateo 24, 14, y será predicado este Evangelio en todo el mundo para testimonio de las naciones, entonces vendrá el fin. La campaña de Jesucristo sigue viva. Debe ser el rey de los que se han dado en los días de la década.

Su iglesia la debe mantener vigente, así como lo hizo en el libro de los hechos de la Iglesia Primitiva. Hoy también debe seguirla del mismo ejemplo. Esto se aplica para cada uno de nosotros.

¿Cómo podemos ser parte de esta campaña? ¿Cómo podemos ser parte de este mensaje, de esta prédica, de este pregón? Vamos a hablar entonces sobre cómo podemos ser parte de esta campaña, al menos en algunos puntos por lo que nos queda de día.

Cristo hizo la voluntad de su padre. Y como vimos, Cristo llevó a cabo esta campaña realizando varias acciones. Y haciendo discípulos y predicándole a Evangelio, se resume bastante bien. Y como se puede ver, Cristo ha hecho la voluntad de su padre.

Y como se puede ver, Cristo ha realizado varias acciones. Y haciendo discípulos y predicándole a Evangelio, se resume bastante esta campaña. Además, un aspecto importante de esta campaña fue dar a conocer a Dios el Padre frente a los hombres. A dar a conocer a Dios el Padre y la gloria de Dios el Padre.

Hace algunos años atrás me encontraba en la playa o en la costa. Comparte de la familia de mi esposa y ella, obviamente. Nosotros no estábamos casados. Y en aquel verano, entonces, empezaba yo a conocer un poco más a los integrantes de su familia.

En las mañanas acostumbrábamos a tomar desayuno en el patio con la familia. Recibíamos un buen clima. Siempre estaban esas nubes un poco tapadas en la mañana. Y el sol se empezaba a ver de a poquito. Sol que a medio día quemaba las pieles de los veraniantes.

Ese mañana habíamos terminado de desayunar. Y como estábamos en familia, y yo ya me empezaba a relajar un poquitito más, a sentirme más en familia, estiré mis brazos hacia arriba como para estirarme un poco en la mesa. Eso no se hace, se hace solamente en familia.

De las personas que estaban en la familia, había una señora muy careñosa, muy amable, que caminaba lento por aquí, por allá, una ancianita, que andaba con su bastón. Y que siempre cuando veía las personas, los abrazaba, les daba sus saludos, y les daba unas buenas vibras. Bueno, esta ancianita estaba detrás mío cuando yo estiraba los brazos. Me estaba estirando así. Y entonces lo que hizo esta ancianita fue que por atrás mío me tomó los brazos, me los elevó, y me dijo, ¡Gloria Dios!

Claro, este un hecho muy simpático que hoy día yo recuerdo con mucho cariño, pero tiene que ver con lo que vamos a hablar hoy en día. ¿Qué significa dar gloria a Dios? ¿Qué es eso de dar gloria a Dios? Es parte, como vimos, de esa predicación del Evangelio. Es una manera de pregonarlo, es una manera de anunciarlo.

De dar a conocer a su reino, de dar a conocer la salvación que por medio de su hijo, podemos entonces acceder a esa vida eterna, esas buenas noticias que el mundo necesita como testimonio. Esa misión que tiene la Iglesia hoy y que hoy la Iglesia de Dios unida tiene como lema, muy, muy, en el Levalto, muy importante. ¿Qué se refiere entonces dar gloria? ¿Qué se refiere entonces eso de dar la gloria a Dios? ¿Significa, en caso de tomar un micrófono e ir a gritarle a las esquinas a que alguien lo escuche? ¿O quizás significa elevar los brazos en lo alto y gritar tres, seis, nueve o cuarenta veces gloria a Dios?

¿Qué sentido tiene esto? ¿Es acaso solamente un decir o tiene algo más profundo? ¿Cómo aplicarlo? Bueno, gloria viene del latín tal cual como suena gloria, que significa una fama, un renombre, y que es utilizado para denotar la manifestación de la presencia de Dios en la religión cristiana tradicional. Fuente Wikipedia. Esto es denominado, esto es la definición de la gloria de la cual estamos hablando. Bueno, escudriñando la Biblia para elaborar este mensaje y estas respuestas a las preguntas que hemos formulado, encontre varios versículos en el Nuevo Testamento, si usted lo ha notado, que dicen, A Él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Muchas cartas tienen como final frase esto. A Él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. El hecho de que esta frase se repita tantas veces en la Biblia, sabemos que significa que es algo muy, muy importante y que debemos considerar hoy.

La gloria siempre, siempre es para Dios. La gloria siempre es para Dios.

Vamos a ver qué dijo Jesús. Juan 14.

Juan 14.

Versículo 10.

Juan 14. Versículo 10.

Dice Juan 14.10. Aquí está hablando Cristo y de sus obras. Imagínense las obras de Cristo. ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras. Y todo lo que pidierais al Padre y mi nombre lo haré. Él va a obrar. Él lo va a hacer porque dice para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Entonces aquí vemos que Jesús no hablaba por su propia cuenta, sino que lo hacía porque el Padre moraba en él. Esto de dar a conocer al Padre es lo que nos cuenta Jesús aquí. Y era para glorificar a Dios el Padre. Veamos entonces ahora el hombre. Ahí teníamos a Cristo. Vamos a ver el hombre en Hebreos 13.

Hebreos 13. ¿Cómo deberíamos nosotros entonces pensar acerca de lo que hacemos?

Hebreos 13.

Hebreos 13. Y versículo 20. Vamos a ver el hombre y sus obras. Hebreos 13. Y 20. Dice, y el Dios de paz. Comienza el 20. Salta el 21. Haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad haciendo Él en vosotros, lo que es agradable delante de Él por Jesucristo, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Aquí, igualmente, nuestras obras, cuando hacemos el bien, no es para que nos glorifiquemos nosotros, no parte de nosotros, sino que es Dios en nosotros. Ahí está la diferencia. Esto es básico para comprender el cómo darle gloria a Dios, su fama, su renombre, parte de esta campaña de Jesús, que hablamos hace unos minutos, esta gloria manifestada a través de nosotros, o puede ser manifestada a través de nosotros, cuando hacemos el bien. El ser el bien no nace de nuestros corazones humanos, de nuestros corazones oscuros, que se inclinan hacia el mal, sino que como un espejo, la voluntad de Dios se proyecta en nosotros, y así glorificamos a Dios. De todas maneras, el ser humano puede glorificarse a sí mismo. Eso sucede, lamentablemente. ¿Y qué es la gloria humana? La gloria humana es una gloria volátil, es una gloria insustancial que no traciende en el tiempo, es sin significante. Veamos aquí, primera de Pedro, que nos habla de esa gloria humana. Primera de Pedro, capítulo 1 y versículo 24. Primera de Pedro 1, versículo 24.

Aquí, Pedro, esta carta está citando a Isaías 40. Ustedes lo pueden comparar después. Dice porque toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre, de lo que estamos hablando ahora, como flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae. Por eso es que la gloria de Dios es por los siglos de los siglos. No termina, traciende. Y la gloria del hombre se cae, se seca. No traciende. Veamos aquí, segunda de Timoteo, capítulo 4. Otro ejemplo de esto de la gloria. Primero, de Timoteo 4.

Perdón. Segunda de Timoteo, capítulo 4. Segunda de Timoteo, capítulo 4, y versículo 18.

Dice aquí, y el Señor me librará de toda obra mala. Podríamos decir que esas obras son las obras humanas que se glorifican en el hombre, las obras humanas. Y me preservará para su reino celestial. Y ahí viene de nuevo entonces esta frase. A él se agloria por los siglos de los siglos amén. Entonces glorifiquemos a Dios. Veamos aquí. Vamos a ver solamente unos tres puntos para poder glorificar a Dios en las alturas. Tres puntos para glorificar a Dios. Glorificar a Dios. Número 1. Haciendo buenas obras, de las cuales estábamos hablando. Haciendo buenas obras, glorificamos a Dios. Ese es el punto número 1. Vamos ahí a Mateo 5. Versículo 16. Mateo 5.16. Después de darle el sermón de las bienaventuranzas, Jesucristo dice, Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que dean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Haciendo buenas obras, glorificamos a Dios que está en el cielo. Obviamente, esto no quiere decir que cuando hagamos una buena obra busquemos alumbrarnos o exponerlo frente a los hombres porque inmediatamente la gloria pasa a ser del hombre. Y ya no estaríamos glorificando a Dios. La buena obra debe hacerse pensando en que es Dios en nosotros, ese bien que estamos haciendo. En este mundo de entinieblanes, en este mundo oscuro y caótico, no tengamos miedo de realizar un gesto de amabilidad, de ofrecer el asiento en una microllena o de ayudar una ancianita a subir una escalera. No debemos entonces estar avergonzados de estas buenas obras. Incluso muchas veces se dice que hay personas que ingresan al Iglesia por el ejemplo de otra. ¿Cuán potente es nuestro ejemplo para el resto? Haciendo buenas obras, entonces glorificamos a Dios. Vayamos al punto número 2.

Siendo íntegros, glorificamos a Dios. Siendo íntegros, glorificamos a Dios. Nuestro cuerpo y nuestro espíritu no son nuestros. Son de nuestro Padre. No debemos contaminar nuestro cuerpo y no debemos contaminar nuestro espíritu. Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo. No debemos contaminar, entonces, ni el cuerpo ni el espíritu. Veamos esto aquí, a ver, en 1 Corintios 6.

1 Corintios 6, 19.

Aquí está Pablo, entonces, hablándole a los Corintos. Y específicamente los estaba exhortando respecto a estos pecados de un tema sexual del cuerpo. Entonces, 1 Corintios 6 y versículo 19 dice, o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios. Y que no sois vuestros, 20, porque habéis sido comprado por precio. Por esa sangre de Jesús hemos sido comprado. Glorificar, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu. Los cuales son de Dios. Esto es lo que nos referimos con la integridad. Cuerpo y espíritu debe ser puesto para la gloria de nuestro Dios y no debemos contaminarnos. Número 3, tercer punto para glorificar a Dios. Llevando mucho fruto, glorificamos a Dios. Veamos esto en Juan 15. Vamos a ver esto en Juan 15, versículo 8. Juan 15, versículo 8. Ya están ahí. En esto es glorificado mi Padre. En que lleveis mucho fruto, que seas así mis discípulos. En que lleveis mucho fruto. Para llevar mucho fruto, mucho fruto debemos mantenernos cerca de Jesucristo. Como pánpanos en la vida. Aquí mismo dice, en el versículo 5 de este mismo capítulo, yo soy la vida. Vosotros, los pánpanos, el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Aquí está la respuesta, entonces, de llevar ese fruto. Porque separados de mí, nada podéis hacer. Nada podéis hacer. ¿Y qué significa, entonces, permanecer en Cristo? La respuesta está en el versículo 9 y 10. Leámolo aquí. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado. ¡Permanecer en mi amor! Versículo 10, si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Es decir, para estar cerca de Cristo, debemos guardar estos mandamientos. Todo esto está relacionado y ligado en sí. El reino de los cielos, el reino de Dios, el reino del Señor, la salvación, la vida eterna, el galardón. Todo esto es parte de la campaña que Jesús y Su Iglesia hizo. Y este pregón permanece vigente al día de hoy, hasta que entonces llegue el fin, tal como lo vemos en Mateo 24, 14. Ambos lemas están puestos en la Iglesia. Ambos lemas están unidos y deben relacionarse entre sí. No pueden ser independientemente uno del otro. Es una campaña íntegra y completa. Cristo dio a conocer la gloria de Dios haciendo buenas obras, siendo íntegro y llevando mucho fruto. Estos tres puntos que acabamos de ver, guardando sus mandamientos. Ya, empezando la conclusión de este mensaje, hemos dejado claro que la campaña publicitaria de Jesucristo sigue hoy vigente. Y siguen nosotros porque somos parte de su cuerpo, somos parte de la Iglesia, de una Iglesia viva, de un Dios vivo. Nuestras vidas son un testimonio y son un ejemplo para muchas personas. Todos hemos vivido experiencias similares en la escuela, en la universidad, en lugares de trabajo y comunidades, tales como. Las personas pueden mentir, las personas pueden robar, pueden adulterar, pero hay de nosotros que nos equivoquemos tan solo un poquitito. Inmediatamente ellos dicen, ¿y tú? ¿Qué te pasó? Ellos tienen la libertad de hacer todo lo que quieran hacer, pero nosotros somos un gran ejemplo, somos esa luz, esa ciudad puesta en el monte que no se puede ocultar. La gente nos ve y la gente nos pregunta, somos el ejemplo para ellos.

Somos, podríamos decir, vigilados por ellos, por este mundo.

Y vemos entonces aquí, ¿qué pasa?

Cuando algunas veces nos podemos equivocar. Romanos 224.

Romanos 224.

Romanos 224.

La Iglesia como tal, a nivel mundial o general, el concepto de Iglesia está muy por el suelo. La gente ya no cree en la Iglesia, ya no cree en esta institución.

Romanos 224 dice, porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Por causa de vosotros. Ahí está nuestro ejemplo. Podemos hacer algo muy bueno, pero también podemos equivocarnos y hacer caer y poner piedra de tropiezo a lo hermano, o incluso a la gente que está fuera, a los gentiles. Nuestra vida debe ser un ejemplo para glorificar a Dios, haciendo su voluntad, siendo partícipes de esta predicación del Evangelio, de las buenas nuevas que vienen, y debemos pregonarlo con alegría, porque el futuro que nos depara no es un futuro triste, no es un futuro en el cual vamos a estar tocando una arpa en el cielo, o estando en un lugar transitorio, o estando incluso debajo de la tierra, que nos castiguen toda la eternidad. Ese no es nuestro futuro.

Debemos glorificar entonces a Dios, con estos tres puntos. Y como decíamos al principio, una campaña publicitaria debe realizar un llamado de atención en esos seis segundos que habíamos hablado. En tan solo seis segundos es lo que los estudiosos hoy dicen que demora nuestra atención frente a algún campaño o a algún anuncio. Pero nuestra campaña no es la misma. No significa atraer a la gente porque sí. Nuestra campaña es esa predicación del Evangelio, ese es ejemplo y ese es el simbolismo que trasciende hacia el futuro.

Pensemos, Cristo hizo discípulos y predicó el Evangelio. Como decíamos, son dos acciones que no se pueden separar, independientemente una de otra. A los discípulos se le debe enseñar este Evangelio y deben ser guiados por un mentor, por un profesor. Y también predicando el Evangelio, se suman los discípulos. Es una campaña integral que por cualquier punta de ella que uno la puede tomar va a cumplirse el objetivo. Cristo los apóstoles, Su Iglesia realizaron esta misma campaña y nosotros debemos seguirla hoy. Es nuestra misión. Ya vimos entonces una parte de cómo hacerlo, de glorificar a Dios, predicando este Evangelio y haciendo discípulos, considerando que la gloria es siempre para Dios. La gloria es siempre para Dios. Repasemos entonces el número uno haciendo buenas obras, glorificamos a Dios, pasado en Mateo 5.16. Número dos, siendo íntegros, glorificamos a Dios basado en Primera de Coriéntios 6, 19 y 20. Y número tres, llevando mucho fruto, glorificamos a Dios. Esto está, entonces, basado en Juan 15. Como el Padre me ha amado así también, yo se ha amado. Permanecé, mi amor, si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Es el punto número tres.

No honremos al Dios de paz solamente del abio.

No podemos sonrarlo solamente del abio. Hay algo que debe hacerse junto con eso. No debemos solamente ser del abio. Demole toda la gloria y todo el imperio a través de nuestro ejemplo, como una luz hacia el mundo, pregonando ese maridilloso plan, no siendo una piedra de tropiés o para el hermano, o para el gentil, sino una extensión de la gloria de Dios en nosotros, tal como Cristo lo hizo acá en la tierra. Veamos aquí Ebreos 13, 20. Ya para finalizar, Ebreos 13, 20.

Ebreos 13, 20. Última escritura para finalizar este mensaje. Uno de los últimos versículos del libro de Ebreos.

Ebreos 13, 20. Ya cerrando también este capítulo, dice Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, Señor Jesucristo en nuestra Pascua, El gran pastor de las ovejas por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda buena obra para que hagáis su voluntad haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.