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Casi nunca de lo que yo recuerdo, he comenzado un mensaje con un chiste. Y para aminorar un poco el ánimo, vamos a empezar con uno. Era una familia judía y estaba el hombre en su lecho de muerte, a punto de morir. Y entonces él estaba rodeado de sus seres queridos. Y ya casi con apenas el aliento que él tenía de últimos minutos de vida, empieza a decir, mi primogénito Nahman, estás aquí. Y el hijo dice, sí padre, aquí estoy, aquí estoy. Después dice el hombre, tu hermana Uriela, se encuentra aquí. Sí padre, aquí estoy, dice la hija. Y sigue hablando el hombre, dice tu hermanito Nathaniel, se encuentra aquí. Y el niño dice, sí padre, aquí estoy, aquí estoy. Tu madre Javiva está por aquí. Sí también dice su mujer, aquí estoy, amado esposo. Estás con el pequeño Nartali. Y el niño dice, sí, papá, aquí estoy. Y entonces, ¿quién está cuidando el local? dice. Muchos de nosotros hemos escuchado la palabra herencia o testamento. ¿Qué es lo primero que se le viene en la mente cuando escucha esta palabra? Probablemente se imagina un suculento cheque con muchos ceros o alguna propiedad o alguna joya que ha pasado de generación de generación. Que algún tío o algún abuelo le va a regalar en algún momento. Ese va a ser el momento que uno quizás se imagina cuando le dice en testamento o agrencia. Una vez, muchos años atrás, escuchaba en un programa radial de una conferencia de un experto economista que enseñaba y publicitaba en esta conferencia cómo poder mantener e incrementar el patrimonio hacia las próximas generaciones. No solamente subía, sino que los hijos de los hijos de los hijos de los hijos. Acompáñame aquí en Ecclesiastes 2, el hombre más sabio que haya existido sobre la faz de la tierra y que jamás va a existir.
En Ecclesiastes 2, I. 18, dice aquí al final de sus días, el salmista dice, asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí. Y quién sabes, y será sabio o onesio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría. Esto también es vanidad. Si nos afanamos solamente en lo que sería una herencia física en acumular los bienes para la próxima generación, por muy grande y suculante que sea, aquí vemos salomón, lo que llega a pensar y reflexionar de lo que le había hecho en su vida. ¿Qué sería algo temporal? Y quizás quién lo iba a tomar después. Por eso dice vanidad de vanidades. ¿Qué es algo temporal? Eso va a ser algo temporal. Otra escritura en salmos 49, hablando del mismo tema. En salmos 49 y versículo 10, verá que aún los sabios mueren, que perecen del mismo modo que el incensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas, incensatos y necios. Y también los sabios mueren y aquí se y dejan a otros sus riquezas. ¿Cómo podemos dejar algo a los que vinien detrás de nosotros? ¿Cómo podemos llegar a impactar la vía de los otros de manera más profunda? ¿Cómo podemos afectar a nuestros familiares, quizás a nuestros amigos, o tal vez hijos y nietos, y que este impacto sea por la eternidad? No por una, dos o tres generaciones. ¿Qué es impacto sea por la eternidad? No vayan aquí, pero en salmos 13-22, si quieren lo anotan, dice, el bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos. Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo. ¿Qué vamos a dejar a los hijos de nuestros hijos? ¿Qué vamos a dejar a la tercera, a la cuarta generación? ¿O hasta mil generaciones, como dice la Escritura? ¿Qué les vamos a dejar? Vamos a desarrollar esta respuesta con cuatro puntos importantes para saber cómo dejar una buena herencia. Por eso el título de este mensaje es ¿Cómo dejar una buena herencia? Terminó Tabernáculos, terminó el último gran día. Y estoy seguro que todos aquí estamos recordando todavía las puestas de sol, el barquito que se cruzaba en el horizonte, las comidas, los amigos, la fraternidad, el compañerismo, las familias, los mensajes. Al menos para un servidor hay algo que me impacta mucho en la fiesta de Tabernáculos y no solamente en esta, que es un tiempo maravilloso para pasarlo en familia. Lo que me impacta es que se ven abuelos, se ven los hijos, se ven los nietos, e incluso por ahí hasta mis nietos celebrando fiestas a Dios. Tres o cuatro generaciones, incluso al mismo tiempo. Esto es algo tremendamente significativo porque de manera impírica se puede ver que el conocimiento está siendo enseñado, está siendo aplicado y desarrollado por tres o cuatro generaciones al mismo tiempo. Eso es lo particular que se ve, por lo menos, el enfoque que estamos hablando aquí de lo que hay en la fiesta de Tabernáculos, no solamente en Tabernáculos, sino que en las otras fiestas también. Dios bendice a quienes guarden sus mandamientos hasta mil generaciones. Eso dice la Escritura. Hasta mil generaciones. No vayan ahí, en Deuteronómio 7.9, si quieren la apuntan. Dice, conoce pues que el eterno tu Dios es Dios. Dios fiel que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos. Hasta mil generaciones. No son mil años, todavía son muchos más. Y Dios dice que bendice a los que guardan sus mandamientos. Por otro lado, cuando no se guarda los mandamientos de Dios, sencillamente, Dios no va a bendecir. No va a bendecir. No se puede recibir bendición si se quebran los mandamientos de Dios que nos han dejado para nuestro bien, para recibir bendiciones.
No vayan aquí, en Éxodo 25, en Éxodo 20, versículo 5, que vemos aquí uno de los mandamientos. Que dice, no te inclinarás a ellas, ni le honrarás, porque yo soy el eterno tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.
Tenemos dos maneras de leer, o dos comentarios acerca de este versículo. Por una parte, sabemos que este mandamiento tiene que ver con las imágenes, con las esculturas que las personas crean y construyen para adorar. Y la Biblia está llena de advertencias sobre quiénes hagan esto. Todos lo tenemos bastante claro, porque Dios es un Dios celoso, que no quiere que lo enfrasquen en una pinturita o en una estatua.
Dios no quiere eso. Por muy buen material o por buena intención que se haga la escultura o la pintura, es un mandamiento que no hay que hacer. Hay que obedecer y no hacer este tipo de esculturas o pinturas. ¿Por qué? Porque la persona se empieza a aferrar a una fe física, que está vacía. Y la fe que es una creencia, algo que no se ve. ¿Pastiéndo mal por ahí?
Cuando creemos... Oje, ¿a gente cree en esas cosas? Esa no es la definición de la fe. Y un comentario al margen, ayer estuvimos paseando por México con mi familia y entramos a una iglesia muy grande, porque había oro no sé dónde y era una misa que nos encontramos ahí metidos. Y no conozco mucho cómo es por dentro, pero me llamó la atención que había como una tabúz de cristal. Y hombre, acostado, que era un maniquí. Entonces lo miraba yo. Entonces una persona se acerca con mucha fervor y toca el acrílico y después se persina y se va y como que ya hizo su manda del día.
Entonces, ¿dónde está este mandamiento? Denotarás imágenes y ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni la sonrarás. Porque yo soy el eterno tu Dios fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres y ahí ustedes siguen la lectura. ¿Dónde está ese mandamiento?
No lo vemos. Hay una fe que es ficticia y que mucha gente la está creyendo y esto la va a seguir creyendo. Esto es muy triste. Y la segunda lectura de este versículo, que es un poco más técnico, si lo aislamos la sección que dice que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación, viene la pregunta. ¿Los hijos pagan por los pecados de los padres?
Según la escritura que leemos aquí en Exodo 25, ¿acaso los hijos van a pagar el pecado de los padres o de los abuelos? Uno podría, quizás, llegar a la conclusión si aísle y saca de contexto y no utiliza el principio de un poquito aquí y un poquito allá. La respuesta es que en realidad no son los pecados sencillos, sino las consecuencias de los padres que hacen algo malo y que los hijos tienen que cargar. Con esas consecuencias. Es muy diferente a un pecado a una consecuencia. Por eso anoten aquí, si quieren, al lado de Exodo 25, poner ese quiel 18-20.
Dice, el alma que pecare esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo. La justicia del justo será sobre él y la impiedad del impío será sobre él. Cada uno enfrenta su pecado. Pero las consecuencias pueden ser individuales o colectivas. En una familia, sin ir más lejos, una nación entera puede sufrir consecuencias de malas direcciones de los líderes. ¿Qué estamos hablando en el comentario internacional? ¿Vamos a tener bendición de lo que el país está haciendo?
¿Va a haber una maldición tremenda que se va a incrementar? Sólo hay una excepción. Una excepción de como el traspaso de estos pecados. Solamente existe una excepción. Y ese fue Jesucristo que pagó él por la pena de todos nuestros pecados. Esa es la única excepción a la regla. Dice Corintio 5.21. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado. Para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Segunda Corintio 5.21. Esto es lo que entendemos como ser justificados. Cubierto, por la gracia, por ese sacrificio. Pero volvamos a lo nuestro. Volvamos a la pregunta original. ¿Cómo podemos dejar una buena herencia? Y vamos a utilizar un acrónimo para acordarnos de estos cuatro procesos.
Que es un acrónimo, es un conjunto de sílabas iniciales, o de varias palabras, o la combinación de estas, o también de siglas. Por ejemplo, nosotros utilizamos la palabra sida, como síndrome de inmunodeficiencia adquirida como una enfermedad. Utilizamos la palabra ovni como objeto volador no identificado. En vez de decir toda la palabra, ponemos entonces este acrónimo. Utilizamos la palabra informática cuando es información y automatización. No sabía esa palabra, pero es interesante que es también un acrónimo. Entonces, vamos a utilizar un acrónimo de algo que utilizamos muchos a diario, o que bebemos a diario. Sobre todo, algunas veces en las tardes, cuando ya está haciendo un poquito de frío, y viene el hombre del pan y nos vende un pan dulce, ¿con qué lo acompañamos? Con un cafecito, con un café. O también en las mañanas para activarnos. Vamos a utilizar el acrónimo café. Cuando usted tome café, se va a acordar de este mensaje. Para poder hablar de nuestro acrónimo, no tiene nada que ver con la bebida en realidad solamente para relacionarlo. Para poder hablar de nuestro café, necesitamos dejar en claro algo, primeramente, antes de ver estos cuatro procesos para dejar una buena herencia. Tenemos que dejar algo muy claro. Lo primero de lo primero, de lo primero es que hay que partir con uno mismo. Uno debe ser el ejemplo. Debe partir con uno mismo. Esto de dejar la herencia. De dejar una herencia, una buena herencia al resto que viene. Esa va a ser la base donde vamos a considerar, o vamos a desarrollar estos cuatro puntos para dejar un buen legado, una buena herencia. El acrónimo café nos va a ayudar entonces a recordar cómo dejar una buena herencia. Queremos enseñar algo valioso. Queremos dejar una buena herencia. ¿Por qué? Porque queremos dejar una herencia que no dure dos generaciones o tres generaciones. Queremos dejar una herencia que dure para toda la eternidad. Eso es lo que vamos a desarrollar. Tenéis aquí Mateo 28, ya como comienzo de este estudio. Messajes, sermón, discurso, charla, instrucción. Mateo 28.
Nuestro mejor ejemplo, nuestro camino a seguir para llegar a Dios el Padre. Mateo 28, versículo 18. Vemos aquí diciendo Jesús, una de las últimas palabras del Evangelio de Mateo y de los Evangelios. Ve Jesús dice, y Jesús se acercó y les habló diciendo, Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Es decir, Jesús está a cargo. Jesús está a cargo. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles, o sea, la palabra clave de este versículo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén. Esa es una frase pero tremendamente impactante para nosotros. ¿Qué nos debe mover a hacer lo que vamos a aprender hoy? Vamos a querer entonces dejar una buena herencia. Vamos a mencionar primero, la C de esta sigla de café es y tiene que ver con enseñar el conocimiento, la C de conocimiento. Ese es el punto número 1. El punto número 2 es enseñar la acción del conocimiento adquirido, la C de la palabra A, C, A. Tercera, enseñar a creer, es decir, la F, ahí sacamos la letra F, Caf, y nos falta una E. Enseñar a enseñar. Y ahí tenemos la E, café. Conocimiento, acción, F y enseñar. Entonces, vamos con la primera. Enseñar el conocimiento. Lo primero que tenemos que hacer para dejar esa herencia para la vida eterna es enseñar el conocimiento de las verdades de Dios, de las verdades de Dios. El conocimiento de Dios, su camino, el Evangelio del reino de Dios, el proceso de salvación Juan 4. Juan 4, y versículo 22. Juan 4, capítulo 22. Vosotros adoráis lo que no sabéis. Nosotros adoramos lo que sabemos porque la salvación viene de los judíos. Más, la hora viene y ahora es cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque también el Padre, tales adoradores, busca que le adoren. Dios es espíritu y los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Enseñar el conocimiento espiritual verdadero, porque con este versículo podemos empezar a enseñar cualquier tipo de cosa relacionada con la verdad, pero hay que enseñar el conocimiento espiritual verdadero. Puede llegar a preguntarles a ciertas personas, tal vez, lo siguiente.
Señor o señora, ¿por qué celebra Halloween? Señor o señora, ¿por qué hace un altar y le pone comida a eso? ¿Por qué? Señor o señora, ¿por qué usted está llamando a los muertos? ¿Acaso Dios quiere que usted haga ese tipo de cosas? Si Dios dice que hay que adorar en espíritu y en verdad, ¿qué quiere Dios? ¿Cómo quiere que le adore? Quizás nos vamos a topar con algunas preguntas, algunas personas, amablemente y amorosamente. Y podemos seguir la charla, podemos decirles, ¿sabe qué? Dios tiene su fiesta santa, tiene un plan de salvación. Y aunque también se pasa bien en las dichas fiestas, como en tabernáculos, por ejemplo, además tienen un significado que tiene que ver con la vida eterna suya, no con un muerto que se murió hace 40 años atrás, con su vida eterna y la de sus hijos, herencia, legado, con su vida eterna y con la de sus hijos, dos, tres generaciones, mil generaciones. Y no tiene nada que ver con las cuotas del regalo que le va a comprar a sus hijos en navidad. No tiene nada que ver o el disfraz de caladera que infantilmente utilizarán sus hijos para pedir dulces. En una noche que está cargadísima de un ambiente demoníaco. Como decíamos en los anuncios en el Comentario Internacional, no se puede santificar una fiesta demoníaca, no se puede, no se puede. No se puede suavizar todos los símbolos que tienen. No se puede santificar una fiesta pagana. Y ahí metemos a muchas en el saco. Debemos enseñar el conocimiento de la verdad a quienes vienen. Esto es de vital importancia enseñar ese conocimiento. En muchos mensajes hemos realizado algunos repasos de algunos hombres, familias o del mismo pueblo de Dios Israel. ¿De cómo Dios trabajó con ellos a lo largo de los años? No hace muchos años atrás. ¿Y el por qué nos encontramos hoy día en una iglesia, en este sistema complejo, pero también sencillo, al mismo tiempo?
Que estamos bajo el nuevo pacto por medio de la sangre de Jesucristo. Pero antes de Israel, del pueblo de Dios, antes de Jacob, antes de Isaac, de Abraham, Noé, Enoch, y al mismo tiempo de Abel, podemos encontrar una lección y un excelente ejemplo que nos ayuda a comprender la clave del por qué es tan importante saber el conocimiento, tener el conocimiento que es este punto número uno, de enseñar el conocimiento.
Esto lo hemos leído en otros sermones, pero creo que funciona muy bien para hablar de este punto del conocimiento. Váyamos a Génesis 4-7. Es un momento importante en la vida del hombre, específicamente de Caín, después de la ofrenda en Génesis 4, versículo 7, donde la reina valera, la traducción que tienes, es algo posiblemente confuso. En Génesis 4-7, versión reina valera de 1960, dice, si bien hicieres, no serás en altecido, y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta. Con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñoreras de él. ¿Qué quiere decir este versículo? ¿Qué le está diciendo Dios a Caín, que acaba de ofrendar frutas? ¿Qué está diciendo Dios acá? En la versión, nueva versión internacional, dice, si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto, pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo. Dios le está diciendo, tú sabes lo que es bueno y lo que es malo. Tú tienes conocimiento de hacerlo bueno o lo malo. Le dejó muy en claro, y Caín sí lo sabía. Sabía lo que era el pecado. Tenía ese conocimiento y podía enmendarlo. Estamos hablando antes de matar a su hermano Abel. Podía enmendarlo. Es decir, podía arrepentirse. Podía arrepentirse. Podía acercarse a Dios. Y sabemos lo que la historia dice.
No dijo, no sé si dicen aquí, pero ni pío, no dijo nada. Y entonces mata a su hermano. Otro ejemplo, otro ejemplo que también nos va a ayudar a dar el paso del siguiente proceso, en la A de café, estamos en la C de conocimiento, de enseñar el conocimiento. Otro ejemplo que nos va a ayudar a llevarnos a este punto es el sermón de Pedro en Pentecostés. Cuando comienza su mensaje en el día de Pentecostés, el primer sermón de Pedro, varones judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto sea notorio, y oíd mis palabras. En hechos capítulo 2, versículo 14 al 36, Pedro, en un discurso de artillería pesada, sobre todo la gente que estaba ahí, les deja caer un conocimiento invaluable del Cristo. De su muerte, de la resurrección y de la promesa del Espíritu Santo. Usted lo puede leer en casa, toda esa parte. No solamente le hemos hecho dos, 38, cuando dice, a repente hace bautícese, pero lo que va antes es ese es un conocimiento de artillería pesada. Y por eso los varones dicen, ¿qué haremos? ¿Qué vamos a hacer con todo esto? ¿Qué vamos a hacer?
Esto fue lo que Caín no hizo, aún cuando sabía cómo hacerlo. Tenía el conocimiento. Y esto fue lo que los varones israelistas y judíos que estaban ahí en Jerusalén, sí hicieron. Ellos se arrepintieron y se bautizaron. Esto es una acción, lo que nos da el paso a la segunda letra de nuestro café. Primero era conocimiento de la C, ahora vamos a la A. Acción. Ya sabes algo, ahora te lo llevas entonces a aplicar a tu vida. Estamos pasando a la herencia, a una persona habiéndole enseñado el conocimiento, y ahora tienes que aplicarlo. Hay mucha gente que sabe mucho y se puede saber la Biblia de Memoria. ¿Y de qué sirve si no se ponen prácticas? De nada. Absolutamente nada. No todo es conocimiento. Primera de Timoteo, capítulo 4. Consejos de Pablo al joven ministro Timoteo. Primera de Timoteo, capítulo 4.
Versículo 7. Primera de Timoteo, capítulo 4. Versículo 7. Estamos en la segunda letra de café, la Acción. Desheche las fábulas profanas y de viejas. Perdón, desheche las fábulas profanas. ¿Y se aquí? 7. Profanas y de viejas. Ejércítate para la piedad. ¿Hay un ejercicio ahí? ¿Hay una aplicación de algo? Dice el 8. Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso. Pero la piedad para todo aprovecha. Pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera. Lo que estamos hablando de la herencia para vida eterna. Es bueno ser ejercicio. Es bueno comer saludable. Pero eso no es todo. Hay algo más importante. Es bueno ejercitarse, comer bien. Le va a dar quizás 10 años más de vida. Eso está perfecto. Pero no lo es todo. Hay algo más importante que dice aquí. Ejércítate para la piedad. Ese misterio de la piedad. Que se habla también en algunos versículos.
Lo que queda finalmente es el ejercicio espiritual. Y es útil para todo, dice. Para todo aprovecha. Vivir a la manera de Dios es para la vida eterna. Va a impactar ahora y mucho más allá de esta vida, a nosotros y probablemente a los que nos rodean. Estamos hablando de dejar una herencia. Vivir la vida con el conocimiento de Dios y su ley. Conocimiento, le le trasé. Y ahora, hacerlo correcto en el momento es lo que debemos enseñar. No sólo es saber, sino también hacer. Romanos 2, 13.
Romanos capítulo 2 y versículo 13.
Santiago también habla mucho de la fe y de las obras. Es un poco el tema que estamos pasando rápidamente en la letra A de acción. Pero Romanos 2, 13. También aquí Pablo le dice a los romanos. Porque no son los oidores de la ley y los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Acedores. Ahí está la letra A. Acción. ¿Cómo dejar entonces esa herencia? La ley de Dios está maravillosa. Que si lo pensamos a grandes rasgos, y lo dividimos en dos, lo único que busca Dios en esa ley del amor, es que nos llevemos bien con Dios y con el prójimo. Si usted quiere resumir la ley de Dios, podemos resumirlo obviamente en amor. Lo único que busca esta ley es que nos llevemos bien, que no tengamos problemas. Tener a moda a Dios y por nuestro prójimo. Tan sencillo como eso, con los diez mandamientos. No vayan ahí, Santiago 1.22, hablando de lo que les acabo de comentar, pero ser hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándos a vosotros mismos. Acción. Cuando enseñamos el conocimiento, cuando enseñamos a actuar en base a este conocimiento, viene un tercer proceso, que viene seguidito. Y resulta como producto de la combinación del conocimiento y de actuar en base a ese conocimiento. Y es que empiezan los resultados.
Esto empieza a funcionar y empiezan las bendiciones. Comiencen a haber cambios positivos en la vida de las personas que reciben estas enseñanzas y que las practican. En otras palabras, los que se forjan o lo que se forja ahora, de los que saben y de los que actúan, se empieza a forjar ahora una creencia y algo que sí funciona, algo que sí funciona, creer en lo que estamos haciendo. Y empiezan a desarrollar una fe, algo real. Esa es nuestra enseñanza que nos lleva entonces, avanza al tercer punto. Tenemos conocimiento, tenemos acción y ahora tenemos fe, la palabra F, la letra F de fe, como CAF, la tercera. Enseñar a creer que la acción del conocimiento es real y que entrega entonces bendiciones. Creer, desarrollar una fe. Esa es el tercer proceso. La aplicación del conocimiento y el impacto positivo de nuestras vidas produce una mente más abierta y una creencia en algo mucho más superior que nosotros. No estamos hablando de seguir las instrucciones de un doctor que nos dice no coma muy tarde porque le va a ser mal. Estamos hablando algo más, más a fin, con una visión mucho más amplia, hablando de la herencia a vida eterna. Se comienza a desarrollar una fe viva en un Dios vivo que actúa, que disciplina, siente y ama a los suyos. Pero eso no es todo. Se abre la idea de lo que llamamos la infinita misericordia de Dios por medio de su plan maestro. El Evangelio del Reino de Dios. ¿Qué es el Evangelio del Reino de Dios? Quizás no me importa mucho. Yo me voy a aportar bien. Pero además viene una creencia en el Evangelio del Reino de Dios. Algo que vamos a ver en el futuro. Marcos 1. Marcos 1. Hablando de enseñar, a creer, a desarrollar esa fe, Marcos 1 y versículo 14, Marcos 1, versículo 14, dice después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio del Reino de Dios. Comienza el ministerio de Cristo predicando el Evangelio del Reino de Dios. Diciendo, el tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha acercado a repentíos y a creer en el Evangelio. Esa es nuestra fe. Al final del libro en Hebreos capítulo 11, ninguno de ellos recibió lo prometido y todos están esperando algo, una herencia, que alguna vez podemos también dejar a los que vienen detrás de nosotros. Conocer y aplicar el conocimiento gatilla y ayuda a desarrollar la fe poco a poco, porque es algo que da resultados positivos. Y también debemos enseñar la existencia de un mundo mejor, de un reino que no va a ser jamás removido y que se va a regir por las leyes de Dios y no la de los hombres. Debemos enseñar que todo esto funcionará no sólo para quien está recibiendo la enseñanza, sino también para que pueda ser enseñado por esta misma persona. Esto de enseñar, fíjense aquí en Hechos 2,39, justo el versículo después de que se leede siempre en Pentecostés, en Hechos 2,39. Cuando estas personas reciben el conocimiento, se motivan a la acción y aquí viene Pedro, les dice algo muy clave, que es lo que estamos hablando el día de hoy. Hechos 2,39, porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos y para todos los que están lejos por cuántos el Señor, nuestro Dios, llamare. Para ustedes, para sus hijos y para los hijos de sus hijos es esta promesa. Eso es lo que nos va a llevar ahora, entonces, al cuarto punto. Tenemos C de conocimiento, A de acción, F de fe, de creer, y ahora el cuarto y último punto es enseñar a enseñar. Vamos a enseñar a enseñar, a que los hijos enseñen a sus hijos.
Enseñar el conocimiento, a aplicarlo y a creerlo son tres etapas que en su conjunto pueden ser tan íntegras que pueden llevar a la persona que está siendo instruido a decir ¡Oye, quiero enseñarlo! Quiero dejar un buen impacto a la gente que me rodea a decirle que no se le llueve a esta fiesta, quiero enseñárselo a alguien. Esto es algo bueno, algo que funciona.
Es aquí cuando se traspasa la herencia, el legado, el testamento, lo que queremos dejar a nuestros hijos y a sus hijos. Por eso la base de estos cuatro procesos que mencionamos al comienzo es que hay que comenzar por uno mismo primero. Si nosotros no estamos haciendo lo que enseñamos, no va a servir de nada. No va a servir de nada. Acuérdense, hay que comenzar con uno mismo primeramente.
Ahora bien. La mayoría hemos vivido un momento en nuestras vidas que le dice el primer amor. El primer amor. Cuando nos damos cuenta de lo que estamos leyendo acá, es algo con una visión mucho más futura. Algo mucho más grande que cualquier libro pudiera contener.
Y nos damos cuenta de que esto no es humano. Y empieza una ferviente deseo de querer publicarlo a los cuatro vientos para que todo el mundo lo conozca. Todo yo soy seguro que muchos hemos pasado por ese momento. Queremos convertir al vecino, a nuestras familias, a las comunidades, a los profesores, a las escuelas. Diciéndole, ha leído los demandamientos, sabe de la Fiesta Santa, sabe del Reino de Dios, etcétera.
Y el consejo que se da en estos momentos a todas las personas es que sea precavido. Sea precavido con esto. Porque el milagro más grande que se haya podido realizar en la existencia del ser humano es ese momento, cuando se abre la mente. No cuando lo salvan de la muerte, que sin duda son milagros bastante impresionantes, pero el milagro más grande es cuando se le abre la mente. Y Dios dice, yo te voy a ahora dar entendimiento de lo que estás leyendo.
Muchas veces, hablando de lo que esto es, hay que ser muy precavido, podríamos ponernos en la esquina diciendo, Halloween es satánico. ¿Cuántos van a llamar? ¿Cuántos van a atendernos a ese llamado? Muchas veces las personas no quieren saber en realidad lo que están haciendo, no quieren saber más allá. Porque a ellos les encanta esto. ¿Por qué? Porque la pasan bien con los niños. Tienen un momento temporal de alegría con sus amigos, se hacen regalos, etcétera. O sea, es un momento de felicidad en el año. Navidad, huevitos de Pascua, etcétera, etcétera.
El principio de este cuarto proceso de enseñar a enseñar es que no debemos enseñar a quien no quiere ser enseñado, a quien no quiere recibirse el conocimiento. Si no, a quien manifiesta la intención de querer saber y de recibir respuesta. Aquí, 1 Pedro 3 nos da una clave muy práctica de lo que es el espíritu también de la predicación del Evangelio en la Iglesia. 1 Pedro 3 si ustedes le preguntan ¿Por qué esta Iglesia no se va a la esquina a publicar el Reino del Evangelio de Dios y que todo el mundo lo sepa? 1 Pedro 3 versículo 15 está entonces la respuesta.
Si no, santificad a Dios, el Señor en vuestros corazones y estás siempre preparados para presentar defensa con mancedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. Muchas veces las personas no se van a interesar de lo que usted cree o lo que usted hace. Pero cuando le pregunten sacamos entonces la Biblia sacamos los versículos y hablamos de lo que sabemos. ¿Por qué la persona lo pregunta? Pero no vamos a imponerlo a las personas. Es Dios quien llama y es Dios quien utiliza los instrumentos a su media, a su tiempo. Pero nosotros no nos vamos a tomar esa libertad.
Algunas veces no somos nosotros y debemos ser muy cuidadosos porque si forzamos a alguien el sábado, el sábado, no trabaje, no trabaje el sábado, no trabajes el sábado, la gente le va a decir déjame, es mi vida, no quiero. Va a salir peor, se va a interesar mucho menos de lo que es realmente lo que es el sábado. Pero si la pregunta si la persona pregunta ¿Por qué va el sábado a la iglesia? Si no es el domingo, entonces hay uno que dice ya, ahora tengo licencia para predicar. Se podría decir, ahora sí puedo dar mi respuesta. ¿Por qué la persona lo está preguntando? Y ahí entonces podemos tener una relación bastante entretenida. Ahí podemos hablar de los dismandamientos y de los mandamientos católicos la diferencia que hay entre uno y otro y la gente cree que son todo lo mismo. Podemos hablar del descanso que el ejemplo que Dios deja en el séptimo día como descanso para nosotros en el génesis. Podemos hablar del descanso que nos queda nosotros los cristianos de hoy, que nos habla en el nevereos 4.9. El sabatismo, esa palabra, ese descanso que sigue en pie. Un versículo clave para entender el sábado para los cristianos de hoy y para el futuro. Podemos hablar de la fiesta santa, etc. etc. Pero todo se hace de manera precavida. Precavida. No queremos darle perlas a la gente que no quiere recibirlas porque son cosas realmente preciosas.
Entonces, mis hermanos, recordemos estas 4 letras, este acrónimo que nos va a ayudar a dejar una buena herencia. Enseñar el conocimiento la palabra de Dios la C. Enseñar la acción que se tiene con el conocimiento. No sirve nada solamente saberlo. La A. Enseñar a creer la F de F Y luego, enseñar a enseñar la letra E. Y ahí tenemos un buen café. Para dejarle a los que vienen nuestros hijos, a sus hijos o familias, o vecinos, o compañeros. Cristo fue un maestro de excelencia. Todo el tiempo estaba enseñando. Todo el tiempo usaba parábolas, metáforas, exageraciones y todo el tiempo estuvo enseñando tanto a los apóstoles y discípulos, como también a los fariseos, a los judíos extremistas.
Cristo estaba trabajando para formar la Iglesia de Dios. Cristo estaba trabajando para formar la Iglesia de Dios. Estaba dejando una herencia para salvación eterna. Y no sólo a ellos, y no sólo a los apóstoles, sino a los que vendrían después de ellos. Recuerden Juan 17-20. Se los leo rápido. La oración final de Jesucristo intercesora es la de Dios. Más, no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí. Por la palabra de ellos. Dejando esa herencia para salvación eterna. Juan 17-20. El milenio y el último grandía son fiestas que acabamos de pasar. Se habló mucho de la preposición RE, que está agregada, por ejemplo, la restauración de todas las cosas. En hechos tres versículo 21 habla de la restauración de todas las cosas. Y esa restauración no solamente en el milenio del mundo físico en sí, va a ser también una restauración de mente y corazón, sobre todas las personas físicas que sobrevivan a los eventos del fin del mundo, del tiempo de días postreros. Cristo tendrá un reino y estará con varios seres glorificados como copartícipes de una tarea maravillosa. ¿Saben cuál es esa tarea? Enseñar.
La gente en la fiesta de Tabernáculo estaba muy feliz, y subieron muy bonitos mensajes. Vamos a hacer lo mismo. Vamos a enseñar a muchas personas, a ponerle la estructura en su mente y corazón para que puedan entender el conocimiento, aplicar el conocimiento y creer en lo que están haciendo. Y enseñar a enseñar. No vayan ahí, de Autonómio 11, lo mismo que hablamos en de Autonómio 6.6, de Autonómio 11 y 19, y las enseñareis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, 21, para que sean vuestros días y los días de vuestros hijos tan numerosos sobre la tierra que el eterno juró a vuestros padres que le había de dar como los días de los cielos sobre la tierra, mil generaciones. Estamos hablando aquí de las mil generaciones. Esa es la herencia que queremos dejar. No tenemos sólo la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos las verdades de Dios. Bueno, en nuestras comunidades si se abre el antozo en la puerta. Sino que ellos en algún momento si logran captar esto, van a tener que enseñarlo también. Y todos vamos a hacer esto en el milenio. Vamos a enseñar el conocimiento de Dios. Vamos a enseñar a poner en práctica esto. Que sí funciona. Vamos a enseñar el que desarrolló y en una fe, no en un muñeco, ni un pedazo de madera o cemento o cerámica, sino que en Dios.
Y también vamos a enseñar, Efecios 1, ya para ir terminando, Efecios 1. Efecios capítulo 1.
Y versículo 11.
Efecios 1, versículo 11.
En él asimismo tuvimos herencia. Habiendo sido predestinados conforme el propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. El plan de salvación. Esa predestinación hablando del plan de salvación antes de la fundación del mundo. Versículo 12.
Y cuando creido en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posición adquirida para la avanza de su gloria.
El propósito de Dios es que todos recibamos el verdadero conocimiento.
Que nos arrepintamos para formar parte de su familia y así poder darle gloria habiendo recibido el Espíritu Santo en nosotros. Aquí es cuando tomada nuestra herencia hasta que seamos redimidos, hasta que esta corrupción que somos carne y sangre se vista de incorrupción. Esto es convertirnos a seres espirituales. Hasta que esto de corrupción se vista de incorrupción, como habla Pablo en 1 E.C. 15, el capítulo de las resurrecciones. Pasemos este conocimiento, esta aplicación, esta fe y esta enseñanza a nuestros hijos. Dejemos esa herencia. Si tenemos la oportunidad tal vez a un vecino, a una familia o parte de la familia, a un amigo, pero recordemos que Dios primeramente es el que llama. El acrónimo café nos puede ayudar a recordar estos 4 procesos. Que son claves para entonces entregar una buena herencia a los que vienen detrás de nosotros. Entonces, tenemos la C de conocimiento, la A de aplicación del conocimiento, la F de fe y de creer en esto que estamos haciendo y la E de enseñar a enseñar. Ahí están los 4 procesos y espero que lo podamos recordar. Así vamos a poder entregar una buena herencia a la familia que viene detrás de nosotros o a alguna persona que así lo desee. Buenas tardes a todos.