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Hace unas semanas atrás estuvimos varios de nosotros participando de un evento o unos eventos que, por lo menos en lo particular, me llevó a reflexionar acerca de cómo realmente una persona se acerca o cómo reacciona cuando escucha la palabra de Dios o el llamamiento de Dios. Una cosa es que lo escuché y hay que ver qué es lo que sucede después. Eso es un misterio, pero sí en las sagradas escrituras nos da algunas pistas de qué cosas pueden suceder. En algunas iglesias cristianas se predica que si la persona no entra en la iglesia, es decir, si usted está fuera en el mundo y no viene a la iglesia, se va a ir al infierno. Esto es una prédica bastante común. Y muchas veces la motivación de la persona para asistir a la iglesia es justamente por quien no quiere irse al infierno. Es lógico. Ayer hablábamos de lo que significaba, lo que significa esto de arrepentirse, arrepentirse. Recuérdense, tocamos marcos 115 cuando lo dice Cristo, creed en el Evangelio, arrepentidos. Y creed en el Evangelio, hechos 238, arrepiéntanse. Y también Pablo en hechos 1730, ahí en el areópago, en Atenas. Al final dice que Dios quiere que este Evangelio y todos los hombres escuchen esto de arrepentirse. Y desarrollamos el tema del arrepentimiento. Pero la palabra arrepentimiento o arrepentirse puede sonar bastante acusador, arrepiéndete pecador. Puede sonar muy fuerte, puede sonar muy mandatorio. Y así se ha usado la mayoría de las veces durante miles de años, de una manera un poquito más mandatoria.
Y buscan esta manera de exponerla, buscan un poco subyugar a la persona y como que forzarla. Porque algunas personas tienen ciertos grados de autoridad sobre nosotros y entonces se aprovechan de eso. Pero no se dice arrepiéntanse pecadores porque necesitamos depender de Dios.
No se dice esa parte más amable o la parte que realmente vemos en las escrituras. Arrepentirse porque somos pecadores porque Dios quiere escribir Su ley en nuestros corazones de carne, blandos, no de piedra. Y así trabajar con nosotros. Entre ayer y hoy, en estas vísperas de fiestas de Pentecostés, hablamos del arrepentimiento, del poder del Espíritu Santo. Hoy día hablamos eso en el servicio de la mañana o de mediodía. Y lo que provoca en nosotros esto del don de lenguas, cuál es la correcta visión de lo que es la explicación del don de lenguas.
Y hace poco vimos el por qué celebramos Pentecostés y también las otras fiestas. Hablemos hoy, en este momento, para cerrar Pentecostés con los mensajes, de dos palabras que muchas veces se habla de ellas. Tienen diferencias, algunas veces se hablan juntas y que son llamados y escogidos. Hablando un poco de lo que son las conferencias, hablando un poco de lo que es el día de hoy de Pentecostés. ¿Quiénes son los llamados? ¿Quiénes son los escogidos? ¿Cómo definirlo? ¿Cómo entenderlo? Eso es lo que vamos a ver el día de hoy, entonces el título es Llamados y Escogidos. Acompáñeme a Segunda de Tésaloniscenses, capítulo 2. Para comenzar, Segunda de Tésaloniscenses, capítulo 2. Mercículos 13 al 14. Segunda de Tésaloniscenses, capítulo 2, 13 al 14. Pero nosotros debemos dar gracias, dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos, amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el espíritu y la fe en verdad. Aquí hablando de la predestinación colectiva, no individual, es importante hacer esa connotación. Y el 14. A lo cual os llamó mediante nuestro Evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. A lo cual os llamó mediante nuestro Evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. El llamamiento se hace por medio de un contenido, de una charla. Aquí dice del Evangelio. Evangelio que se ha estado predicando más formalmente de hace dos mil años atrás. Juan el Bautista, Jesucristo, hace delante la Iglesia. La Iglesia hoy tiene esa gran misión de predicar. Un Evangelio, no dos, ni tres, ni el que se le ocurra. Hay un Evangelio en las sagradas escrituras. Y fue el que hablamos en las conferencias. Nosotros hablamos del Evangelio, de las buenas noticias que las personas podemos llegar a hacer. Hablamos de eso. La Iglesia tiene esta misión y los llamados son de alguna manera todas las personas que escuchan del Evangelio. Que están escuchando el Evangelio o que lo escucharon o que lo escucharon. De alguna u otra manera, con todos los medios de comunicación que hoy día hay, alguna vez se ha especulado que hablando de la Iglesia de Apocalipsis que tiene la llave, que no se puede cerrar la puerta, que no se cierra, se ha especulado que puede ser esto de las comunicaciones de hoy día. Sería imposible haber pensado que el Evangelio no se puede cerrar la puerta. Sería imposible haber pensado 20 o 10 años atrás que hoy día los 3.5 mil millones de personas hoy día pueden agarrar el teléfono y pueden, tal vez, leer el Evangelio. Por medio de internet, con su teléfono. Eso no pasaba antes. Eso es algo relativamente nuevo. La mitad del planeta hoy día puede acceder fácilmente al alcance de sus dedos.
Además de los medios digitales, utilizamos otros medios, que son, por ejemplo, las conferencias, que acabamos de realizar en México. La gente que asistió a la conferencia aceptó la invitación, dijo, yo voy, ahí voy a estar. Enviamos una carta y llegó a su casa y también invitamos a otras personas por medio de otras redes. Pero los principales fueron suscriptores, quienes ya nos conocen, quienes han leído las buenas noticias, la revista Las Buenas Noticias. Y ahora escucharon las buenas noticias en la conferencia.
Nosotros también volvimos a escuchar las buenas noticias de parte de nosotros. Por medio de la charla que tuvimos, por medio de la conversación, tal vez que tuvimos en las mesas, esa dinámica que se provocó un excelente ambiente muy sano y muy edificante. La conferencia abordó sutilmente el plan de salvación, no con mucho fondo, pero sí con una buena portada, con una buena primer parte.
Con algunos de ustedes, yo les dije, ¿se dieron cuenta que en la charla hablamos de las Fiestas Santas? La mayoría dijo que no se había dado cuenta. Nunca dijimos, estas son las Fiestas Santas de Dios, que están en la Biblia y que hay que celebrar. Nunca dijimos cosa tal. Pero ahora les voy a hacer el siguiente ejercicio, que fue lo mismo que se habló en la conferencia, porque sí hablamos de las Fiestas Santas. Cuando hablamos de que Jesucristo, que Espíritus hizo carne y carnes hizo espíritu, cuando nosotros tenemos ahora la oportunidad de ser en espíritu, hay un proceso que hay que llevar a cabo.
El milagro, el proceso. Entonces, ¿cuál es este proceso? ¿Cómo puedo llegar allá? Bueno, hechos 2.38 puede ser una fórmula para comenzar, pero el plan como tal está descrito por las Fiestas. Y sin decir todo esto, yo solamente les dije a las personas, el proceso ya va funcionando, ya va, se está llevando a cabo.
El sacrificio de Jesucristo ya se llevó a cabo. Ahora nosotros podemos vivir alejados del pecado. Gracias a Jesucristo. Podemos separarnos del pecado tal como le hizo Jesucristo. Y también podemos recibir el Espíritu Santo en nosotros para ser investidos de lo alto. Y cuando Jesucristo venga en su segunda venida, vaya a atar a Satanás, lo vaya a encerrar, el mundo se ha perdonado y entremos en un gobierno de mil años.
Para que después de los mil años, todas las personas pueden ser resucitadas y todos accedan a una oportunidad que jamás, tal vez, estuvieran. Hablamos de los niños abortados, hablamos de los niños de la África, o gente pobre que no alcanzó a vivir o nunca conoció de Jesucristo.
Después de los mil años van a tener esa oportunidad. Y los que no deciden hacerlo, finalmente serán lanzados al lago del fuego para que sean instantáneamente incinerados. Y su memoria se ha puesto en el olvido, y nunca tengan conciencia de que existieron. Se acaba la vida física. Todo el mundo que conocemos se va a acabar, se va a purificar. Y desde el planeta Tierra, no en el cielo, no en ninguna otra parte, sino que desde el planeta Tierra comienza la expansión del reino de Dios, cuando Dios el Padre viene a la Tierra con Jerusalén celestial.
Y Dios el Padre junto al Cordero y sus hijos gobiernan y reinan por los siglos y los siglos. Y ese es el final del plan. Acaba de hablar de las Siete Fiestas Santas. Y no mencioné ninguna. No dije paz, cuando dije pánese y levadura, sí hablé del pecado, que se relaciona mucho con la levadura.
Pero las personas se les presentan esta idea, y suena muy atractiva, suena muy bíblica. Y esas son las fiestas. Por eso guardar las fiestas nos ayuda a entender cómo nuestro Dios Padre está trabajando en el mundo, en esta tierra. Algo se está haciendo y se hace por medio de su plan y las fiestas nos dan esas luces para entender ese plan. Así como muchas personas a lo largo del tiempo lo han escuchado, y también las que nos visitaron en las conferencias de las buenas noticias, o alguna conferencia en el pasado, creo que me decían hace 4, 5, 6 años, 6 de una conferencia, vendieron muchas personas, se quedó una y se fue después.
¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa con las personas? ¿Qué es lo que está faltando? Hay una parábola en Mateo que habla de una gran cena que una persona le fue invitada. La persona sabía cómo vestir. Era una gran boda, una fiesta, pero no le tomó gran importancia y asistió sin la vestimenta necesaria. Esto se puede comparar con Apocalipsis 19, cuando nos dice que el lino fino son las acciones justas de los santos, las acciones justas. Si hablamos de justicia tenemos que hablar de ley, si hablamos de la ley justa, hablamos de la ley de Dios. Los santos deberían estar entonces aplicando la ley de Dios en sus vidas, para ser considerados dignos de llegar hasta el fin o de acceder a esta fiesta.
La parábola de la gran cena termina con una frase que todos conocemos, porque muchos son llamados y pocos los escogidos. Así termina la parábola. No quiero dedicarme a ver esa parábola para ver esto de los llamados y de los escogidos.
Muchos han estado escuchando, leído, me llamó la atención mucho en la conferencia, mucha gente que nos lee hace años, años, años, años, que nos conoce ya, pero mejor que nosotros incluso, leemos más que nosotros, las publicaciones. Pero ¿por qué muy poquitos deciden? Yo voy a estar en la iglesia que guarda los mandamientos de Dios. ¿Por qué? Aquí viene la pregunta.
Muchos son los llamados y pocos son los escogidos.
Los que han visto sin ver, los que han oído sin oír, van cumpliendo una profecía que viene del profeta Isaías. Pero Mateo 13, que donde está las parábolas del reino de Dios, en Mateo 13, si me acompañan a Mateo 13, versículo 14, Mateo 13, hay un montón de parábolas aquí sobre el reino de los cielos, un reino de Dios. Mateo 13, versículo 14. De manera que se cumplen ellos hablando de quienes oyen sin oír, ven sin ver.
Aquí, entonces, hablandole a ellos, dice de manera que se cumplen ellos la profecía de Isaías, que dijo, de oído oiréis y no entendréis, y viendo veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente. Y han cerrado sus ojos para que no vean con los ojos y oigan con los oídos y con el corazón entiendan y se conviertan y yo lo sane.
Un versículo muy importante para entender esto de los llamados y escogidos es Juan 665. Y lo dijimos mucho antes de que hiciéramos las conferencias. Vamos a hacer un trabajo con excelencia de obras, pero Dios tiene otro trabajo, porque finalmente Dios es el que llama. Juan 665, si quieren, van ahí, dice por eso o se ha dicho que ninguno puede venir a mí si no le fuere dado del padre. Es la voluntad de Dios, es Él el que nabre la mente de las personas.
En Monterrey había una persona que estaba pero con una fuerza de querer compartir lo que Él ha aprendido con nuestras publicaciones y hablar con los ministros, decirles que ustedes están mal, que no estaban guardando la fiesta, que hay que guardarlo, que ustedes celebran navidad, eso no es bíblico, etcétera, etcétera. Y Él estaba tan absorbido por la verdad que había entendido y por estar con nosotros conociéndonos cara a cara, que se lo olvidaba esto. Es Dios quien llama. Él puede poner un letrero del porte de un avión y las personas no lo van a ver. Por eso dice aquí, oye sin oír y ven sin ver. No es algo físico, es un sentido espiritual y Dios es el que abre la mente en la persona y le produce esa inquietud de saber más, de querer saber más.
Dios es quien llama. No nosotros, no podemos convencer a nadie. Por muy bonito que hablemos, no podemos convencer a nadie. Nosotros es Dios el quien decide. Sí Dios se vale de ministros, se vale de instrumentos para hacer llegar al Evangelio, tal cual como lo hizo 2.000 años atrás.
Para predicarle a Evangelio.
Romanos 10.
Romanos capítulo 10.
Y versículo 14. Romanos 10 versículos 14. Como puede invocar a aquel en el cual no han creído y cómo creerán en aquel de quien no han oído y cómo oirán sin haber quien les predique y cómo predicarán si no fueran enviados? Como está escrito, cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas. Cristo cuando se presenta a los apóstoles, paz. Otra manera de decir buenas nuevas.
En Mateo 13 nos muestra varias parábolas, como se les comentaba sobre el Reino de los Cielos. Y el contexto de la cita de Isaías, que hablamos hace un momento atrás de Jesucristo, es una de estas parábolas que ahora vamos a analizar, para entender esto de los llamados y de los escogidos. Y vamos a desarrollar más el mensaje.
Leamos en Mateo 13. Volvamos ahora a Mateo 13. Versículo 1. La parábola del Sembrador y de las distintas tierras.
Aparábola del Sembrador. Versículo 1. Aquel día Jesús de la casa salió de la casa y se sentó junto al mar. Y se les junto mucha gente. Y entrando él en la barca, se sentó y toda la gente estaba en la playa. Aquí un paréntesis.
Es tan increíble el detalle de incluso cómo proyectar la voz de Jesucristo. ¿Ustedes han hablado en la playa en el agua? Se extiende la voz como si fuera una bocina a través del agua. Las ondas de la voz viajan y se amplifican prácticamente sobre el agua. Aquí Jesús Cristo usó esa técnica. Se sentó en la barca y la gente estaba en la playa escuchando. Mucha gente estaba ahí. Bueno, versículo 3. Y les habló muchas cosas por Panabolas diciendo, «Ey aquí el sembrador salió a sembrar». Y mientras sembraba parte de la semilla cayó junto al camino, vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en Pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de la tierra. Pero salió el sol, se quemó y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra y dio fruto. Cuál asiento, cuála asesenta, cuála treinta, por uno. El que tiene oídos para oír, oiga esta parábola.
Esa es la parábola, como tal.
Cristo finaliza con esto el versículo 9, el que tiene oídos para oír, oiga. Pero no con los sentidos físicos, sino ahora a nivel más espiritual. ¿Quiénes podían entender las parábolas de Jesucristo en ese momento? ¿Quiénes podían entenderlas?
No había gente.
Hasta ese momento no habían recibido el Espíritu Santo de Dios. Por eso Cristo tenía que explicarle las parábolas después. Y aquí viene, entonces, la explicación de esta parábola. En el versículo 10 sigamos leyendo.
Capítulo 13, versículo 10. Entonces, acercándose a los discípulos, le dijeron, ¿por qué les hablas por parábolas? ¿Por qué no eres más directo y habla tal las cosas como son? El respondiendo les dijo, porque a vosotros os he estado a saber los misterios del reino de los cielos, más a ellos no les he dado.
Las parábolas fue una manera de predicar al Evangelio. De hecho, aquí las parábolas del reino hablan de esto, pero en parábolas.
Todos escuchaban. Era muy bonito, tal vez, pero no podían entender. Ni siquiera los mismos discípulos, porque no tenían el Espíritu Santo. Dios no se los había...
No estaba haciendo en ellos, pero sí estaba alrededor de ellos, a través de Jesucristo.
Y Jesucristo aquí explica, comenzando el versículo 19, cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebatan lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
Alguna vez en las personas les gusta buscar otra explicación a las parábolas. Es como que me ha rebuscado, pero aquí viene la explicación.
Versículo 20, y el que fue sembrado en Pedregales, este es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo. Pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego otro pies. El que fue sembrado en tres pinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahoga la palabra y se hace infructuosa, sin fruto. Más el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra y da fruto, y produce a 160 y a 30 por 1. Cuatro tipos de suelos en la porábola. Cuatro tipos de personas que reciben una semilla.
Que es la palabra de Dios mediante el sembrador, Dios mismo, mediante sus ministros. Entonces aquí los cuatro suelos, el primer tipo de personas que cuando ellos oyen no entienden, es sembrado afuera el camino y Satanás arrebatalo sembrado. En Lucas 8 también hay un poquito más de detalles, ahí habla de Satanás. El dos, en Pedregales, no crea raíz, es de corta oración, se seca y tropieza. Tres, en Tres pinos, se ahoga, no respira, no puede crecer, es infructosa, no da frutos. Y el cuarto, en Buena Tierra, oye, entiende y produce. En Buena Tierra, cae esa semilla, oye, entiende y produce. Estas son las cuatro opciones que hay según la parábola. Obviamente, la cuarta es la que... es la mejor. Obviamente, la cuarta es la mejor. La primera es la que nadie quisiera estar o vivir, pero, lamentablemente, es la más común. Muchos son los llamados y pocos son los escogidos. El Gran Dragón, la serpienta antigua que se llama Diabla y Satanás, el cual engaña el mundo entero, fue arrojado a la Tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Satanás engaña el mundo entero. Apocalipsis 12-9. Esa es el área más común que caiga al lado del camino. Las siguientes semillas que fueron sembradas en pedregales, las que fueron sembradas en los espinos, y en buena tierra, si leemos bien, las tres atendieron el llamado. Los cuatro son llamadas, las cuatro personas, las que están fuera al camino porque escuchan, oyen, pero las otras tres atienden el llamado. Aceptaron y dijeron sí, ¿esto está bien? Se les abrió el tenlaentendimiento. Fueron escogidos por Dios para invitarlos a quien tiendan el conocimiento al Espíritu Santo y a todo el plan de salvación. Pero de estas tres no todas continúan. No todas continúan. Las reacciones que vemos acá, ya llevando a terreno, son las siguientes, la que está en Pedregales. A lo largo de los años, ¿usted ha visto a personas que están muy emocionadas por estar en la iglesia, que abrazan a todo el mundo y están casi por aborbotones entregando amor a todo el mundo, están muy emocionadas? Puede pasar, puede suceder, pero están motivadas más en la parte emocional.
Y la emoción se acaba. La emoción se acaba. Y por eso entonces no tienen raíces. No es algo tan racional. Romano 12 nos habla del culto nuestro, es racional. Hablamos en la mañana este tema de las lenguas que ataca toda la parte emotiva de la persona. Es como una centrifuga que la gente sale y entra, sale y entra y las agarran en ese ámbito. Pero aquí no estamos hablando de los sentidos o de las emociones, estamos hablando de algo más racional. Incluso alguna de estas personas se han llegado a bautizar. Yo he conocido gente que llega muy animada, llega a la festa tabernáculo, se bautiza y no la vemos más. ¿Cuál era la motivación? Estaba muy alegre, pero tú entiendes, calcula los gastos, tienes el arrepentimiento, etcétera, etcétera. Y la persona puede responder correctamente, pero tiene esa corta oración. Se dan cuenta que la vida no es color de rosas. Aquí uno entra a la iglesia, se bautiza y todo, pero empiezan los problemas, porque Dios quiere ver quién va a ser su hijo, ¿no? quién va a ser los reyes y sacerdotes en el milenio. Y tiene que empezar a probar a sus hijos. Y ahí es cuando la gente se empieza como a molestar, se apaga, se va, tropieza, no tiene raíces secas, no tiene el sustento, no tiene el sustrato, vamos a hablar del sustrato y el sustento también. Esos son los pedregales. Ahora viene la que están sembradas en los espinos, que son menos emocionales y sí son más racionales, si entienden, aceptan, y también se les abre la mente. También empiezan a trabajar un poquito, a crecer en espíritu, en grasa y en conocimiento. Son escogidos, Dios les abre la mente, pero pasa el tiempo y aquí dice la escritura que se empiezan a olvidar de esto, porque hay algo que los ahoga, que no los deja crecer, que es el afán del mundo. Hay gente a la iglesia que ha sido muy bendecida, que ha tenido grandes recursos económicos, y junto con eso algunas veces viene el olvido de nuestra dependencia, de Dios. Aquí la escritura dice el afán del mundo, las riquezas, y pongámosle aquí el carro cero kilómetros, el estatus social o la reputación social que tienen en un grupo, es más importante de lo que ellos recibieron al comienzo de su llamado. No pueden crecer más, quedan sin fruto, sin fructuosos, y se mueren. Y este es el cuarto de la buena tierra, el bueno que deseamos estar en la buena tierra. La gran característica de esta categoría es lo que podemos encontrar en el paralelo de esta parábola, el Lucas 8. Si dejan un dedo en Mateo 13, y nos vamos a Lucas 8.
Aquí, Lucas 8, versículo 15, termina la parábola del sembrador, dice Lucas 8, versículo 15, pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen, y como perseveran, producen una buena cosecha. Los otros no la retenían, algo pasó en sus caminos que la dejaron de lado. A pesar de nuestra tendencia natural, de existirnos a la naturaleza de Dios, en Romanos 8.7 que vimos ayer también, Dios puede ayudarnos a separarnos o a combatir la naturaleza humana cuando el Espíritu Santo que está en nosotros nos ayuda a producir frutos en el espíritu, y no en la carne. Esa es nuestra lucha, el espíritu carne, ahí estamos luchando, para allá queremos ir hacia el espíritu, pero somos carne, y ahí vamos la lucha. Y aquí, en la semilla que cayó en buena tierra, la palabra clave está en que la retiene. Tienen las verdades de Dios, la retiene. Un buen amigo en Chile, es fanático de la tierra, le encanta la tierra, se sabe todas las semillas, todos los tiempos de cosecha. Él es del sur de Chile, del campo. Nuestro amigo Patricio. Y recuerdo una vez que él estábamos en un lugar bien, con harto verde, harto tierra, harto pasto, tanto le gustaba la tierra que se agachó, agarró un pedazo de tierra, y casi se lo come y dice, me encanta el olor a tierra, decía. Era muy apegado a la tierra. Y me acuerdo de eso porque la tierra, la naturaleza es algo muy bonito que nos recuerda y nos conecta con Dios. Y en lo particular, aunque yo nací 200 kilómetros al sur de la capital de Santiago, y tuve abuelos del campo, nunca me involucré mucho en lo que es esto de las cosechas y las embradíos, que es algo muy bonito. Sin embargo, en la casa de ahora, tenemos un pequeño patio, y ahí hay un limón, todavía vive, y otras plantas por ahí. Y hemos, ahí plantando cosas, cilantro, y cosas bien bonitas con las niñas y todo. Y a mí se me ocurrió hacer un agujero para entrar en la basura orgánica. A ver qué resulta de ahí, porque no quiero botarle la basura, a lo mejor la voto aquí, y así la tierra se puede alimentar un poco mejor. Y la llené bastante, la tapábamos y pasó el tiempo. Y luego la tapé con tierra y se me olvidó. Y empieza a crecer el pasto. Aquí en México crece mucho pasto, hay mucha lluvia, la verdad es muy particular, es muy bonito. En Chile todos estamos regando el pasto, porque no crece solo. Aquí crece solo. Y empiecen a crecer dos plantas, que no eran pastos. Yo las miraba y decía, eso no es pasto, no soy experto, pero aquí hay dos que son más gruesas, empiecen a salir un al lado de la otra, y empiezan a crecer, a crecer, a crecer, y mis sueros, que son expertos en su chacrita, en su campo que tienen, le mandamos la foto, y ¿qué son esto? Me dicen que son paltos, que en realidad son aguacates acá en México. Ahí en Chile decimos paltos. Y estaban creciendo dos paltos, o dos aguacates ahí en el patio de casa. Y claro, la alegría, y ¿cómo? Claro, porque la basura orgánica en las semillas, ahí salió y se empezaron a crecer solos. Yo nunca me preocupé de ellos, y solitos empezaron a crecer. El problema es que estos arbolitos o plantitas estaban muy pegados al muro, y como que no iban a crecer muy bien, yo dije a los voy a mover. Uno para acá y otro para acá. Entonces, ahí se lollito, moví uno más para acá, el otro para acá, y dije ya, ahí estás bien. A las dos horas, los aguacates...
se me enojaron, no sé qué pasó. Yo lo hice con arto cuidado ahí. Como le digo, no soy experto en esto, y solamente quería ponerlo en un mejor lugar. El sustrato de donde estaban estas plantas, cambió el sustrato, el suelo, donde estaban alimentándose, nutriéndose, cambió. Al otro día, uno de ellos empezó como a levantarse. El otro sigue así enojado. Café. Parece que ya no hay nada que hacer. Pero hay uno que sí, como que está ahí en la lucha y como que se está arreglando un poquito. Y ahí se ha cambiado. Y aquí sí, como que está ahí en la lucha y como que se está arreglando un poquito. Yo no le pongo nada más que agua y los saludos y que te vaya bien. Nada más que eso.
Pero hay uno que está viviendo un poco. El sustrato que esa planta encontró en ese lugar sí fue suficiente para nutrirse. El otro no. Es lo que puedo sacar por conclusión. Y es lo que a mí me lleva a hablar de esto porque los suelos en los cuales las semillas en la parábola del sembrador caen va a depender mucho de qué frutos va a dar y cómo van a crecer.
El sustrato cambió. El sustrato del suelo. El subsuelo fue lo que cambió y es lo que varía en la parábola del sembrador. De estas cuatro categorías, que son cuatro tipos de suelos. Siendo el último una buena tierra. Una buena tierra. Ahí crecen las plantas con un buen sustrato.
Nosotros vimos la animación de estos pájaritos.
En dos minutos y medio vemos el símbolo de una planta y estos pájaros que funcionan como la figura paternal del pájarito le explican que hay que cuidarlo. Una vez ya puesto en una buena tierra también hay que cuidarlo. Hay que regarlo. Hay que estar preocupándose de que no le crezca mala hierba.
Y eso son las mismas cosas o los mismos instrucciones o consejos que Pablo le dio a Timoteo. Aquí en la segunda Timoteo 1.
Segunda de Timoteo 1 del 6 al 7 de hecho uno de los puntos o de los compromisos de la persona que se bautiza se la dice tú vas a recibir el Espíritu Santo y tu compromiso es que le dé sustento que le dé sustento. Segunda de Timoteo Capítulo 1 del 6 al 7 Segunda de Timoteo 1.6 al 7 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio.
Ese es el espíritu de Dios no se maneja en piloto automático hay que crecer en grasa y en conocimiento cuando se recibe el Espíritu Santo de Dios esa lluvia temprana que hoy día estamos recibiendo las primicias que somos esa bendición que estamos recibiendo para ser parte de la primera resurrección o transformados muchos años atrás en la escuela había una materia que a mí me costaba mucho, mucho, mucho que era física nunca entendí la lógica de las fórmulas y siempre que había un problema, nunca le le apunte a la fórmula correcta pero sí me acuerdo de una teoría de un movimiento que se le denominaba MRU Movimiento rectilín uniforme nos decía el profesor Movimiento rectilín uniforme en la gráfica va derechito y nunca cambia y hacía la gráfica y sacaba las fórmulas y todo eso pero había otro que se llamaba Movimiento rectilín uniformemente acelerado Entonces la curva iba subiendo iba subiendo, subiendo, subiendo de eso está hablando Pablo a Teimoteo no puedes quedarte en piloto automático en el Espíritu Santo en nosotros La parábola del Sembrador describe dos grupos de los llamados que son los cuatro que oyen y los otros tres el segundo, tercero y el cuarto que son los que son escogidos porque Dios les abre la mente dicen sí racionalmente, racionalmente pero al final, lo que queda es el cuarto lo que retienen los que alimentan el Espíritu Santo los que crecen en el espíritu los que crecen en grasa y en conocimiento y son los que finalmente es que Jesucristo va a decir tú creciste la parábola de los talentos la parábola de las minas hay que crecer, no hay que mantenerse no hay que tener miedo sino que esa mina que se recibe que es el símbolo del Espíritu Santo hay que empezar a trabajar en él hay que empezar a hacerlo crecer ya, terminando esto de los llamados y escogidos viene esto de los llamados y escogidos y se aplica una tercera característica a este grupo de personas están Apocalipsis 17-14 la última penúltima escritura aquí habla de tres características de quienes serían parte del Reino de Jesucristo en su venida Apocalipsis 17-14 pelearán contra el Cordero y el Cordero los vencerá porque él es Señor de señores y rey de reyes y los que entán con él son llamados ya lo vimos elegidos o escogidos y la tercera es fieles fieles es la tercera y gran característica que no solamente debemos ser llamados escogidos pero es algo que se debe mantener en el tiempo y no quedarse con lo que uno recibe como es la semilla en Pedregales o la semilla en que se ahogan como dice la escritura si me fue la palabra bueno, el que también se ahoga por las riquezas esta para abola el sembrador nos ayuda a reflexionar cómo se puede mover o cómo puede la persona reaccionar cuando escucha oye el evangelio acuérdense que es por medio del evangelio algunas no les va a importar a otras sí pero dentro de los que nos importa bien entonces esta tercera característica que son los que deben llegar al final y los que deben seguir desarrollando el carácter de Dios en nosotros así que Apocalipsis 3.11 última escritura y terminamos con esta llamados escogidos y fieles Apocalipsis 2 y 3 son los mensajes a las iglesias mensajes a las iglesias reales también proféticas etapas de la iglesia y aquí Apocalipsis 3.11 que esta es la iglesia la filadelfia la que sería guardada de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero cuando venga al fin creemos que esta iglesia va a ser protegida por tres años y medio y este grupo de personas recibe la siguiente instrucción por medio de Jesucristo y que es lo que encierra todo lo que hemos hablado el día de hoy es aquí yo vengo pronto retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona feliz fiesta de pente costés