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Estamos a pocas semanas de comenzar un nuevo ciclo de Fiestas Santas, así como mencionaba Don Omar. Ya tres semanas nos separan de lo que será un nuevo momento de Pascua y también de Panecí Levadura. Y a través de los años yo he visto como Dios interviene en nuestras vidas, ya sea individuales, ya sea familiares, ya sea eclesiales, de manera que seamos movidos a reenfocarnos y a concentrarnos en las verdades esenciales de nuestro quehacel cristiano. Bajo esta perspectiva, a través de los años he notado como Dios nos insta a través de estas circunstancias personales para que nos concentremos y reflexionemos en los temas realmente o verdaderamente esenciales de la vida.
Y entonces aquí una pregunta ¿Cuáles son estos temas esenciales de la vida? O mejor dicho, la pregunta debería ser ¿Cuáles son los temas esenciales de la vida cristiana? Porque existe una diferencia entre la vida junto y la vida cristiana. La vida sin Cristo, según entendemos, es la vida que las personas viven en el mundo. Aquí, Efesios 2, Pablo por inspiración. Pablo por inspiración, dice lo siguiente. En Efesios 2, en el versículo 1, dice aquí, hablando de Jesucristo, y Él os dio vida a vosotros cuando estábais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, de los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza, hijos, de ira, lo mismo que los demás.
Pablo, a los Efesios, por inspiración, declara que la vida sin Cristo es una vida que está matizado por las transgresiones y por el transgresor, entre comillas original, que nosotros lo llamamos, lo reconocemos con su nombre, Satanás. La vida sin Cristo como modelo o paradigma es una vida de desobediencia permanente. Y aquí el versículo 3 explicita las características de esta vida. Don Omar nos habló hace un momento atrás de las concupiscencias, los malos deseos. Aquí, en la versión internacional de la Biblia, en el versículo 3 de Efesios, dice, en ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos.
Pablo le dice aquí a los hermanos en Efesio que nuestra vida pasada sin Cristo fue una vida con pecado, con transgresiones, con desobediencias en el pasado. Y por eso aquí es interesante lo que, como traduce la versión internacional este versículo, dice en ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propios deseos. La versión Jerusalén 2001 dice, entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos.
La vida sin Dios presenta estas características, los deseos de la carne, también llamados las concupiscencias o los malos deseos. Aquí la palabra griega usada como deseo es épizumía, épizumía, que significa exactamente, dice aquí, codicia, deseo, específicamente por lo prohibido, específicamente por lo prohibido, desear lo prohibido, anhelar lo impropio. Hay un proverbio, el proverbio 9 en el versículo 17 que dice, las aguas urtadas, las aguas urtadas son dulces. ¿Han visto que el agua sea dulce? Eso es algo que ocurre en la mente, pero aquí proverbio describe, esto de las aguas urtadas son dulces y el pan comido en oculto es sabroso. Eso es una realidad, eso es una realidad, es algo que ocurre en la mente del transgresor, una distorsión de la realidad.
Las transgresiones provocan en la mente de quien vive la transgresión un cambio. El sabor del agua es insípida, el sabor del pan no cambia, cambia nuestra percepción del sabor del agua y del sabor del pan cuando ya sea el agua escurtada, cuando ya sea aquí el pan se come en lo oculto. El libro de proverbio se está lleno de alusiones en relación a lo que está prohibido y el mundo vive dejándose llevar por las concupiscencias de la carne, de los ojos.
Proverbios uno, versículo 10, aquí está descrito, un punto en donde los hijos de Dios no deben consentir. Proverbios uno, versículo 10, hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no conscientas. Si dijeren ven con nosotros, pongamos acechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo el inocente, los tragaremos vivos como el ceol y enteros como los que caen en un abismo, hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos, echa tu suerte entre nosotros, tengamos todos una bolsa, hijo mío, no andes en camino con ellos, aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre, porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave, pero ellos, a su propia sangre, ponen acechanzas, y a sus almas tienden lazos.
Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida a sus poseedores. La codicia, dejarse llevar por la codicia, y entendemos todos los que estamos aquí que no codiciar, es un mandamiento. Pero la codicia ha sido la fuente de la cual se han nutrido muchos para hacer muchas cosas en el mundo.
Por codicia se mata, por codicia se miente, por codicia se roba, por codicia se destruye la tierra, por codicia por ganar dinero ahora. Por codicia se trangrede todo lo que es de buen nombre, o alabanza.
El mundo vive así. Y nosotros, antes de haber sido llamados, vivíamos así. Vivimos así. La carta a los Efecios explica esto. La vida sin Dios es una vida sin futuro. Los hombres en el mundo viven así como dice 1 Corintios 15-32. ¿Qué aprovecha si los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, bueno, comamos y bebamos porque mañana moriremos.
La vida sin Dios es una vida en la cual se avanza, pero no se sabe hacia dónde se avanza. Las personas en el mundo viven de una manera compleja, de una manera, en algunos casos, muchas personas viven angustiadas por lo que va a acontecer el día de mañana.
Yo les he contado a ustedes, en el pasado tuve ocasión de trabajar en un centro de salud, en donde atendíamos a muchas personas. La gran preocupación de muchas personas es que va a acontecer mañana. Las personas no verme pensando en lo que va a pasar mañana o lo que va a acontecer el pasado mañana. La vida en el mundo se vive así, transgrediendo, pecando. Aquí, en Efecio 1, podemos seguir leyendo. En el versículo 3, Pablo, por inspiración, dice que el Señor se encribe, dice que el bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Según nos escogió en Él antes de la Fundación del Mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyo. La vida con Dios, la vida con Cristo, la escritura como acabamos de leer, nos dice que hemos sido adoptados por parte de Dios. Aquí es interesante la palabra adopción. La palabra adopción se entiende, dice aquí, se entiende por adopción o filiación adoptiva al acto jurídico mediante el cual se crea un vínculo de parentesco entre dos personas, de forma tal que establece entre ellas relaciones análogas o muy similares a las que resultan jurídicamente de la paternidad. Entendemos? La escritura revela que nosotros, los cristianos, hemos sido adoptados por Dios y por lo tanto pasamos a ser hijos de Dios injertados en el árbol. En consecuencia con lo anterior, hemos sido por parte de Dios adoptados como hijos y por tanto recibimos un trato igual al que sí fuésemos hijos. Por lo tanto, siguiendo con la introducción de este mensaje que mencioné que en estos tiempos previos a las fiestas que se nos abesinan, Dios influye en nuestras vidas, influye en nuestras circunstancias para que nosotros nos enfoquemos en lo que es Pascua, en lo que es Pánez sin levadura, en lo que implica para nosotros estas fiestas. Y entonces, bajo esta perspectiva, uno se hace las preguntas. ¿Cuáles son los temas esenciales de la vida cristiana? ¿Cuáles son los temas esenciales de la vida cristiana? Bueno, el primer tema desde mi perspectiva es que la escritura nos dice que nosotros fuimos invitados, nosotros los que estamos aquí fuimos llamados por Dios y estamos estimulados por Dios para que alcancemos la meta. Pablo fue inspirado a hablar de este tema de la meta espiritual. Aquí, en Filipenses 3, en el versículo 13, hablanle a los hermanos. Les dijo, hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está adelante. Prosigo a la meta al premio del Supremo Llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Pablo enfocó su vida en relación a la meta. Pablo les escribió a los hermanos en Filipos acerca de una meta y de un premio. ¿Cuál es esa meta? ¿Cuál es ese premio? El premio es que nosotros, entre comillas, alcancemos la vida eterna. El premio del Supremo Llamamiento de Dios es que alcancemos la vida eterna. Primera, de Juan 225, la escritura revela por medio de esta escritura y de otras más, cuál fue la promesa que se nos hizo.
Dice aquí, y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. La vida eterna, según entendemos, la vida cristiana tiene un objetivo. Y este objetivo es que todos los que hemos recibido este llamamiento alcancemos esta meta, llegar a la vida eterna. Sin embargo, la experiencia nos lleva a concluir que no todos los llamados llegan a la meta, o no todos los llamados llegaran a la meta, que es un segundo tema esencial.
No todos los llamados llegan a la meta. En Mateo 13, 13 versículo 1, Jesús Cristo habló mediante una parábola que ha llegado hasta nuestros días, la parábola del sembrador. Y la parábola del sembrador fue entregada para explicar este tema. No todos los que escuchan esta palabra, no todos los que escuchan este llamamiento llegan.
Mateo 13, versículo 1 dice que el día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente y entrando él en la barca se sentó y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas diciendo, he aquí el sembrador, salió a sembrar. Y mientras sembraba parte de la semilla cayó junto al camino y vinieron las aves y la comieron.
Parte cayó en Pedregales, donde no había mucha tierra y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol se quemó y porque no tenía raíz se secó. Y parte cayó entre espinos y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero parte cayó en la buena tierra y dio fruto cual asiento, cual asesenta y cual atreinta por uno, el que tiene oídos para oír oiga. Entonces aquí cuando los discípulos le preguntaron, bueno, ¿qué significa?
Esto, aquí en Mateo 13, versículo 14, Jesús les dice de manera que se cumplen ellos la profecía de Isaías, que dijo de oído oiréis y no entenderéis, y viendo veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos, oye, empezadamente, ya han cerrado sus ojos para que no vean con los ojos y oigan con los oídos y con el corazón entiendan y se conviertan y yo lo sane.
Versículo 16 dice, pero bien aventurados, vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen, porque de ciertos digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Oír, pues vosotros, la parábola del sembrador. Y aquí entonces Jesús explica la parábola y les dice aquí cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebatan lo que fue sembrado en su corazón.
Este es el que fue sembrado junto al camino. Versículo 20 y el que fue sembrado en Pedregales, este es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo, pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Las personas no siempre están dispuestas al sacrificio. Seguir este camino tiene implicancias en relación al sacrificio. Y por eso aquí dice al venir la aflicción, las personas abandonan. Al venir la persecución, las personas abandonan.
Versículo 22 dice aquí el que fue sembrado en tres pinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y se hace infructuosa la palabra. Uno de los peligros al cual estamos sujetos todos y por el cual si ustedes se fijan aquí en Lucas 21, 34, cuando aquí Jesucristo nos da las indicaciones respecto de estar observando el mundo, se nos dice también, miren, le lado por vosotros mismos y uno dice, bueno, a quién le está diciendo ese mensaje?
Bueno, a nosotros nos está diciendo ese mensaje, mirad por vosotros mismos. Cuando dice aquí, Lucas 21, 34, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida. Aquí uno ve y puede hacer esta relación con la semilla que fue sembrada entre espinos. El afán del siglo, el afán de este siglo, el engaño de las riquezas puede hacer que las personas pierdan la perspectiva. Y sigamos leyendo acá, uno piensa de los muchos que han recibido estas verdades, pocos son los que van a perseverar hasta el fin.
Y por eso acá, en Mateo 13, el último grupo, en Mateo 13, dice aquí, el versículo 23, más el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra y da fruto y produce a 160 y a 30 por 1. De aquí, entonces, nos vamos a saltar a un tercer tema esencial en nuestras vidas cristianas, es que nuestras vidas serán evaluadas por nuestros actos y hechos. Nuestras vidas espirituales serán evaluadas por nuestros actos y hechos. En Romanos 2, en Romanos 2, en el versículo 1, Pablo a los romanos, a los hermanos que estaban en Roma, les decía por lo cual eres inexcusable o hombre, quien quiera que seas tú, que juzgas, pues en lo que juzgas a otro te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas, haces lo mismo.
Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto o hombre, tú que juzgas a los que tal hacen y haces lo mismo que tú es que aparás del juicio de Dios? ¿O menosprese las riquezas de su venignidad, paciencia y longanidad, ignorando que su venignidad te guía al arrepentimiento? Dice aquí, pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, a tesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras, vida eterna a los que perseverando en bien hacer busca de la gloria y honra e inmortalidad.
Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. Nuestras vidas van a ser evaluadas. Eso es un tema que no debemos pasar por alto, sobre todo cuando estamos por renovar nuestros votos en Pascua. Nuestras vidas van a ser evaluadas por nuestros hechos.
Y por eso la pregunta es, como mencionaba Don Omar en el sermóncillo, bueno, en nuestro balance espiritual que tenemos que hacer. Bueno, ¿cómo ha estado nuestra vida? Es espiritual. Y aquí no hay que olvidar que la vida espiritual se mide y se evalúa siempre en primera persona. En primera persona, no en tercera persona. Aquí no estamos hablando de la otra persona, estamos hablando de mí.
¿Cómo ha estado mi vida espiritual? Porque hay que ver que, como decía Don Mario, todo el mundo sabe usar el tiempo a geno, todo el mundo sabe crear los hijos a genos y todo el mundo sabe gastar el dinero a geno. Así también nos ocurre con la vida espiritual. Nuestras vidas van a ser evaluadas. Y ese es un tema esencial que no debemos pasar por alto.
Y van a ser evaluadas por nuestros hechos, por nuestros actos, por lo que hemos hecho de nuestra vida espiritual en nuestra vida espiritual. Esto nos lleva a un cuarto tema esencial en la vida cristiana. Pablo desarrolló este tema, este tema número 4, en la carta a los corintios. Él desarrolla el tema del esfuerzo personal en pro del desarrollo espiritual. El esfuerzo personal en pro del desarrollo espiritual. La vida espiritual requiere de nosotros de la voluntad para subyugar a la naturaleza humana. La naturaleza humana no se subyuga fácilmente, no se subyuga fácilmente, siempre tiende a ir a lo incorrecto.
Como mencionábamos hace un momento atrás. Vayamos a primera de corintios 9, versículo 24. Aquí Pablo nos insta a que hagamos un esfuerzo en esta vida espiritual, en esta carrera espiritual y compara nuestra vida espiritual con una carrera en un estadio. Y él dice aquí, versículo 24, no sabéis que los que corren en el estadio todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva al premio, corre de tal manera que lo obtengáis. Y dice aquí, todo aquel que lucha de todo se obtiene ellos a la verdad para recibir una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible.
Así que yo de esta manera corro, no como a la aventura, de esta manera peleo, no como a quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. La vida espiritual requiere de la voluntad para desarrollar carácter. Nuestra meta en el carácter es llegar a ser como nuestro modelo, llegar a ser como Jesucristo.
Aquí, Efesios 4-13 habla de esto cuando nos dice hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. En nuestro carácter debemos trabajar con nosotros mismos para llegar a ser y tener aquí el carácter de Jesucristo. Y para llegar a ser como Jesucristo necesitamos estar en ejercición continua. El crecimiento espiritual no se desarrolla de manera espontánea. No es cosa de llegar a un lugar y esperar que el carácter cambie. Se necesita estar en continuo desarrollo.
El crecimiento espiritual se desarrolla porque dejamos que Cristo trabaje con nosotros y que trabaje en nosotros. El crecimiento requiere de nosotros, como dice la Escritura de Pablo, compara nuestra vida con tres profesiones que no tienen días libres. Tres profesiones, la de soldado, la de atleta, la de agricultor. Aquí en Segunda de Timoteo 2, versículo 1, Segunda de Timoteo 2, versículo 1. Pablo explica esto y esa explicación nos llega a nosotros el día de hoy.
Dice aquí tú, pues, hijo mío. Pablo le decía esto a Timoteo. Tú, pues, hijo mío, es fuerza de la gracia que eres en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Versículo 3 dice tú, pues, sufres penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Entonces, aquí Pablo, diciendo a Timoteo, mira, tienes que ser como un soldado.
Uno piensa en los soldados. Los soldados nunca dejan de ser soldados. Siempre están allí, siendo soldados. Pueden estar en sus días libres, pero tocan la diana y allí parten los soldados. Es un trabajo de tiempo completo. Así también, Pablo, por inspiración, dice versículo 5 y también el que lucha como atleta. No es coronado, sino lucha legítimamente. Y aquí, en este sentido, el trabajo necesario para llegar a ser un campeón. Hay que trabajar todos los días. No es cuestión de que uno trabaje un par de horas a la semana, un par de minutos al día. Hay que estar en continuo desarrollo para poder crecer, para poder ver los frutos de este trabajo. Y dice aquí, en el versículo siguiente, el labrador para participar de los frutos debe trabajar primero. Y aquí también los agricultores son agricultores a tiempo completo. Las personas que viven del campo saben y entienden muy bien lo que estoy diciendo. Un trabajador del campo se despierta en la mañana pensando en cómo va la producción. Y hace un esfuerzo diario constante, permanente. Si llueve, hay que cubrir. Si hay mucho sol, hay que cubrir. Si hay mucha humedad, hay que secar. Si hay, no sé, lo que ustedes quieran, constantemente. La vida espiritual requiere de un trabajo continuo. Si bajamos la guardia, si dejamos de ejercitarnos, como dice aquí Pablo, si nos enredamos en los negocios de esta vida, y cuando estábamos diciendo aquí de esta vida, se refiere a la vida del mundo. Si nos enredamos en los negocios del mundo, si nos desficulamos de la tierra, ¿han visto usted alguna vez o algún agricultor desficulado de la tierra? No. El agricultor está vinculado a la tierra.
Y por eso digo, si dejamos de ejercitarnos, si nos enredamos en los negocios de esta vida, si nos desvinculamos, recibiremos el premio, costo del extravío.
Quinto tema esencial en la vida cristiana. La vida espiritual presenta tres grandes obstructores.
El mundo, Satanás, Don Omar explicó muy bien estos temas.
Y hay un tercer enemigo que en general a veces suele ocurrir, le echamos la culpa al mundo y a Satanás. Pero el tercer enemigo en la vida espiritual es el yo mismo.
En general tendremos a excusar nuestras faltas en los dos enemigos anteriores. Sin embargo, el gran enemigo de la vida espiritual somos nosotros mismos.
La desidia, la pusilanimidad, el ocio, nuestros pecados generan brecha entre Dios y nosotros.
Y saía 59-1. Y saía 59-1. Dice, he aquí que no se ha cortado la mano del eterno para salvar, ni se ha agravado su oído para oír. Pero vuestras iniquidades han hecho división, entre vosotros y vuestro Dios. Y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. La buena o la mala relación con Dios depende en gran medida de nosotros mismos.
Si oro poco, si estudio poco, si ayuno poco, si medito poco, no es culpa del mundo ni de Satanás. La responsabilidad de hacer esto o aquello es de uno. Es de uno. Y Satanás lo sabe. Y Satanás lo sabe. De hecho, aquí tengo los nombres que se le da a Satanás.
Y ustedes saben que las palabras generan realidades. Y en este sentido, los nombres con los cuales es conocido Satanás dan cuenta de sus características, del trabajo que él tiene. A Satanás se le conoce como el oponente, como el calumniador, como el acusador de los hermanos. Satanás posee una inteligencia particular. Satanás reconoce cuáles son nuestras debilidades. Satanás tiene una inteligencia especial. Él es capaz de reconocer cuál es la debilidad de uno. Y en esa debilidad, él nos tienta. Y por eso digo, ¿es cierto? Satanás es un obstuctor de nuestra vida espiritual. El mundo es un obstuctor. Pero, no es el gran obstuctor de la vida espiritual. Somos nosotros mismos. Secto tema esencial de la vida cristiana o en la vida cristiana. La vida espiritual cosellará el fruto de nuestra siembra. El fruto espiritual es el resultado de nuestra siembra. En Galatas 6, versículo 7. Aquí dice, no os engañéis. Dios no puede ser burlado. Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también se gará. Porque el que siembra para su carne, de la carne, se gará corrupción. Más el que siembra para el espíritu, del espíritu, se gará vida eterna. La carta a los Galatas se extraña largamente en este aspecto fundamental del desarrollo espiritual. Cosechamos lo que sembramos. La vida espiritual es contraria a la vida carnal y viceversa. La carne es contra el espíritu y el espíritu es contra la carne. A través de los años, he visto una constante en el desarrollo espiritual de todos nosotros, o de mí.
Si crees con lo espiritual, decresco en lo carnal y viceversa. Si crees con lo carnal, mi vida espiritual decrese. A veces me lo imagino como en una balanza. Por una parte está la carnalidad, por otra parte está la espiritualidad. Y esa balanza está allí, en equilibrio permanente. Uno no puede crecer en lo carnal y decir que crece en lo espiritual. No puede ser. Si decimos eso, nos estamos engañando a nosotros mismos. Y por eso aquí Galatas 5, versículo 16, cuando nos dice, digo, han dado en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu. Y el del Espíritu es contra la carne. ¡Se oponen! ¡Se oponen! Y dice aquí y estos, se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisierais. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. En la manifiesta son las obras de la carne, que son adulterio, fornicación, inmundicia, nazidia, idolatría, chicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, energías. Esto es carnalidad. Carnalidad pura y carnalidad. 100% carnalidad. 21 dicen vidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amo en esto. Que ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios. La carnalidad. Si una persona crece en la carnalidad, ¿cómo puede decir que crece en lo espiritual? Cuando lo espiritual es totalmente lo contrario. Cuando dice aquí el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, veninidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Esa es la espiritualidad. Y por eso es que cosechamos lo que sembramos. Si sembramos para lo espiritual, se tarde o temprano, se producirán los frutos espirituales. Los frutos espirituales se notan, mis hermanos. Los frutos carnales también se notan. En Santiago 3, versículo 11. Aquí Santiago estaba hablando de un tema particularmente sensible en todas las comunidades a través de la historia. Y entonces dice aquí, ¿acaso alguna fuente hecha por una misma apertura agua dulce y amarga? Santiago estaba hablando de la lengua y ese era el tema. En particular, se venía hablando de la lengua hacia bastantes versículos atrás. Si quieren vayamos allá, voy a ir, déjenme buscar. Santiago 3. En el versículo 1 dice, hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros sabiendo que recibiremos mayor contenación. Esto es una ley general en el cristianismo. A mayor responsabilidad, mayores son los deben ser los esfuerzos.
Y también dice, sabiendo que recibiremos mayor contenación. Mientras más sabe uno, más responsable se hace. Dice aquí porque todos ofendemos muchas veces, si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo su cuerpo. Aquí mencionando que si uno es capaz de hacer eso, ha alcanzado la perfección. Dice, aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan y dirigimos así todo su cuerpo. Mirá también las naves, aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, que son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. Ea aquí, cuán grande bosque enciende un pequeño fuego. Y eso todos los años, en Chile, en el sur de nuestro país, se ven aquí estos tremendos incendios forestales, y el incendio forestal partió por algo muy pequeño, una fogatita. ¿Se acuerdan? Aquí en las torres del Paine, cuando este extranjero hizo una fogata en un día de viento, y después la brisa fue llevando estas esporas de fuego y quemó una cantidad de kilómetros cuadrados que si alguien pudiera ser pagado a ese hombre, yo creo que estaría toda la vida pagando. Por la cantidad de hectáreas que quemó. Bueno, así también ocurre con la palabra. A veces se dice algo, y eso enciende una hoguera que cuesta mucho frenarla. Sí es que se puede frenar. Y por eso aquí se menciona el versículo 6, Santiago, hablando ya en aquella época, al respecto. Dice, y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está compuesta, está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. ¿Cómo describe aquí, Santiago? Esta situación. Dice, porque toda naturaleza de bestias y de aves, y de serpientes y de seres de el mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana. Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, y que es una devenena mortal. Entonces aquí dice, con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella mal decimos a los hombres que están hechos a la semejanza de Dios. De eso venía hablando Santiago. Y por eso aquí dice, ¿acaso alguna fuente hecha por una misma abertura? Agua dulce y amarga no puede. Una vertiente o da agua dulce o da agua amarga. No puede aquí, la mitad va a ser agua dulce y la mitad agua amarga. No puede ser. Y entonces aquí Santiago de nuevo hace otra analogía. Puede acaso la higuera producir aceitunas, aunque esté 100 años esperando. En todos los años la higuera va a producir higos. Hola, vi, digo, dice Berza. Así también, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. Y entonces aquí, cuando mencioné hace un momento atrás, que los frutos espirituales se ven y los frutos carnales también se ven. Y entonces aquí el versículo 13 dice, ¿quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no osactéis, ni mintáis contra la verdad. Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin insaltidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Y aquí, un último tema esta tarde. ¿Cómo poder crecer en espiritualidad? ¿Se podrá crecer en espiritualidad? Claro que sí. Claro que sí. Para crecer en espiritualidad, hay que invertir en espiritualidad.
Para crecer en espiritualidad, esto es como un negocio. Es como un negocio. Para que un negocio crezca, una de las cosas que se deben hacer para que un negocio crezca es invertir en el negocio. Los negocios no crecen también por generación espontánea. Si no hay inversión en dinero, hay inversión en trabajo. Pero siempre hay inversión. Y por eso, ¿cómo crecer en espiritualidad? Para crecer en espiritualidad, se debe invertir en espiritualidad. Pedro lo explica, en la última escritura que voy a tocar el día de hoy.
Pedro lo explica, en la segunda de Pedro 1-3. Dice aquí, como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos han sido dadas por su divino poder mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.
Por medio de las cuales nos han dado preciosas y grandísimas promesas para que por ellas llegases a seis participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Lo venimos hablando en este mensaje. Hemos salido del mundo. Salimos del mundo con sus maneras de vivir, con sus maneras de ser, con sus formas de pensamiento. Y nos aproximamos, entonces, a este mundo espiritual. ¿Cómo crecer en espiritualidad?
Dice aquí, versículo cinco, de Segunda de Pedro I, vosotros también poniendo toda diligencia por esto mismo, añadida a vuestra fe, virtud. A la virtud, conocimiento. Al conocimiento, dominio propio. Uno piensa, así como uno crece en conocimiento, uno tiene que crecer en dominio propio. Porque a veces ocurre que uno crece en conocimiento, pero no en el dominio propio. Y allí se ocurren estos desbalances. Mientras más sabe uno, más responsable se hace uno. Al dominio propio, paciencia. A la paciencia, piedad. A la piedad, afecto fraternal y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. La vida espiritual, mis hermanos, tiene temas que son esenciales. Tiene temas que son esenciales, de los cuales hoy hemos repasado cinco de estos temas esenciales. En el mensaje siguiente, entonces desarrollaremos los tres temas esenciales en la vida cristiana, en las cuales debiéramos estar pendientes o al pendiente, particularmente, estando ya tan próxima. La Pascua y Fiestas de Panes y Levadura. Buenas tardes a todos.