Descendencia Espiritual

¿Qué motivo tiene nuestra existencia? ¿Por qué es tan importante buscar a Dios y obrar conforme a sus deseos?

Transcripción

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Hace unos días atrás, exactamente la semana pasada, tuve la oportunidad de participar de la última sesión del club de Oratoria, que se realizó aquí en Santiago. Dio la casualidad que los dos discursos que finalizaron y que también concluyeron con su graduación de la primera parte del club, hablaron de un tema similar y que nos tocaron a todos el corazón. Se habló de la legitimidad de ser hijos y de la responsabilidad de ser padres. Ahora, no solamente de ser padres biológicos, sino que también de ser padres como ejemplos para otros y también de esta estrecha relación que surge entre un tutor y un discípulo, cuando va más allá de solamente una enseñanza, algo más profundo. Y esto tiene que ver con la descendencia. Se hablaba un poco también el sermóncillo del legado. Vamos a hablar ahora de la descendencia, que es una palabra que todos llevamos adentro, que nos puede brotar y aunque no tengamos hijos, de todas maneras, algunas veces tenemos la necesidad de apadrinar o de enseñarle a alguien algo que nosotros sabemos. Esto es parte de esa descendencia. Queremos dejar un conocimiento o algo en las personas y entonces establecemos una relación especial creando una descendencia. El hombre fue hecho a imagen y a semejanza de Dios. Tal vez por eso también tenemos dentro de nosotros ese instinto para realizar este ejercicio de la descendencia. ¿Cuántos hermanos tiene usted o hermanas? ¿Cuántos hermanos o hermanas tuvieron sus padres? ¿Tuvieron sus abuelos y bisabuelos? Probablemente en su mente ha ido pensando que los números se van incrementando poco a poco. Atrás van quedando esos ocho hermanos, diez hermanos, doce hermanos que algunos de ustedes tienen todavía, generalmente más en el lado de la provincia. Ha escuchado usted hablar que la población mundial se está poniendo cada vez más vieja. Ha escuchado usted hablar de eso. Bueno, los más de 7 mil millones de seres humanos que hay hoy día en este globo, nos estamos poniendo cada vez más viejos. ¿Cómo es posible eso? Hay varias razones por las cuales esto sucede, varios factores. La medicina, el control de la planificación de la familia, la inserción de la mujer en el campo laboral. Hay menos hijos porque hay menos cuidados a los hijos porque la mujer trabaja más. Cada vez también es más caro mantener la familia, la salud, la educación, la comida, etcétera. Ni hablar del aborto con los más de 50 millones de dedes que solo han sido abortados en los Estados Unidos desde que el aborto es legal. Más de 50 millones de bebés que no vieron la vida o no vieron a luz. Según los entendidos en la materia, por allá por los años 60, había un promedio de fecundidad de 5 hijos por mujer por los años 60.

Hoy día esto se ha reducido a la mitad y entonces hay un promedio de 2.5 a nivel generalizado en el mundo. Según los expertos se dice que debería haber 2.1 hijos por mujer para que una familia, una cultura, una estirpe se mantenga a lo largo del tiempo. Así se mantiene el número del padre y de la madre y se va sumando poquito a poco un extra. Esto es lo que se denomina el reemplazo generacional. Lamentablemente en Europa y otros países esa tasa de fecundidad está por debajo de lo que debería ser esa descendencia en esos países. Italia, Grecia, España, Alemania, Inglaterra, hay tasas de fecundidad del 1.5 o del 1.2, como todos sabemos y estamos muy al tanto. Y lo que sucede ahora en Europa y no solamente en Europa es la inmigración de países subdesarrollados que están invadiendo estos países y entonces están llegando con sus hijos y con sus familiares. Las tasas de natalidad de ellos son arriba del 5, 6 u 8 hijos por mujer, algo que se ha ido forjando de hace muchos años. Todo esto tiene que ver con la descendencia que dejamos los seres humanos sobre los hijos. Hubo una vez un hombre temeroso de Dios que no tenía descendencia, sólo tenía un mayor domo y un esclavo nacido en su casa, que sería como su heredero. Una noche, Dios lo sacó al exterior y le dijo, mira todas las estrellas que están arriba en el cielo. ¿Las puedes contar? Los científicos dicen que podemos contar las estrellas al ojo desnudo una cantidad de 9.096 estrellas. Es lo que se dice que pudiéramos ver, claro, en un cielo bastante abierto y con mucha paciencia, por lo demás. Sin embargo, hoy día con los telescopios más poderosos se ha dicho que hay 200.000 millones de galaxias arriba de nuestras cabezas. ¿Y qué pasa con las estrellas?

1.000 septillones de estrellas hay arriba, o las que se pueden ver todavía con estos aparatos. Es como si pusiéramos un número 1 y 24 ceros hacia el lado. Esa es la cantidad de estrellas que hay. De todas maneras, el punto es que Dios prometió a un hombre una descendencia que no se iba a poder contar.

Tal cual como ver el universo fue la sorpresa de este hombre de decir, bueno, yo no tengo ningún hijo, pero voy a tener una descendencia inmensa y él creyó en esa promesa. Fue realmente maravilloso.

Veámoslo aquí en Génesis. Leamos este pedacito de lo que se va a tratar este mensaje de hoy.

En Génesis 15, versículo 5, Génesis 15, versículo 5, y lo llevó fuera y le dijo, mira ahora los cielos y cuenta las estrellas si las puedes contar.

Y le dijo, así será tu descendencia.

Abraham salió de su zona de confort y habitó en lugares extraños que no conocía. Él se encontraba en la tierra de Ur, la zona de Mesopotamia, un lugar lleno de lujos, muy desarrollado.

Y Abraham tuvo muchas dificultades para estar en estos lugares que Dios le llamó. Tuvo peligros y tuvo muchas pruebas. Pero siempre overeció silenciosamente a Dios.

Abraham es llamado el Padre de la Fee. ¿Qué tremendo título para un hombre? El Padre de la Fee.

Es mencionado 231 veces como Abraham y 52 veces como Abraham, antes de que hiciera el pacto de la circuncisión con Dios.

El próximo versículo hace el versículo 6 del relato que estamos viendo aquí. Lo podemos leer. Si me acompañan, le dice, y creyó al eterno y le fue contado por justicia.

Este es el versículo que hoy día vamos a abrazar y vamos a tomar para desarrollar todo el mensaje del tiempo que nos queda.

Vamos a desarrollar dos conceptos importantes para vivir como cristianos integrales.

Vamos a comprender la real promesa de Dios para con un hombre, como la vimos hace pocos segundos. Un hombre que creyó en Dios y que fue presentado como una persona justa frente a Dios. Una persona justa. Y comenzó entonces esta descendencia espiritual.

¿A quién no le gustaría decir, yo vengo del linaje de Abraham, vengo de la sangre de Abraham biológicamente hablando? ¿A quién no le gustaría decir eso? Sería realmente maravilloso tener una persona que viniera de esa estirpe.

Veamos aquí Mateo 3. Si me acompañan, por favor Mateo 3.

Y versículo 8. Aquí está Juan el Bautista, hablándole a los fariseos que venían de la ciudad al desierto a ver este señor extraño, que estaba haciendo este proceso de preparar el camino para el Mesías. Mateo 3. Y versículo 8. Aquí le está exhortando los fariseos y dice, haced frutos dignos de arrepentimiento. Y no penséis decir dentro de vosotros mismos, a Abraham tenemos por padre, porque yo digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aún de estas piedras. ¿Aún de estas piedras? ¿A qué se refería Juan el Bautista? ¿Cómo va a sacar hijos de Abraham de unas piedras? ¿Cómo es eso posible?

Entonces, primeramente, para abarcar este desarrollo, vamos a ver dos conceptos que están muy estrellamente unidos y que no debemos ni podemos separar, que son las obras y la fe. La comprensión de esto nos llevará a dar la respuesta para saber qué hijos o qué descendencia estaba hablando Juan el Bautista sobre estas piedras de Abraham, como hijos de Abraham. ¿Una obra? ¿Qué es una obra? No hablamos de una obra de arte solamente. La palabra obra es muy sencillo la definición, es básicamente un hecho, una acción, un trabajo que se ha realizado, que se hace o que se va a realizar. Por ejemplo, Dios descansó de la obra, de la recreación en los seis días y en el séptimo entonces tuvo este descanso de esa obra. En el séptimo hay en Génesis 2, Génesis capítulo 2 y versículo 2. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, versículo 3, y lo santificó porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. La palabra en hebreo para obra es melaca, con k y con tíne grafico en la a. Melaca, que es un trabajo ya sea abstracto o concreto. También propiedad como el resultado de un trabajo, un bien, una cosa, hacienda, labor, material, negocio, obra, oficio, servicio, tarea. Eso es una obra. Y así como Dios realiza sus obras, el hombre también puede realizar obras. Vayamos más adelante, aquí en Génesis 11, hablando de una obra que en este caso no es tan buena. Génesis capítulo 11, versículo 6, hablando aquí de la gente de la construcción de la Torre de Babel, y dijo el eterno, aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje y han comenzado la obra. Y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahí hay otro ejemplo de una obra del hombre, de los hombres. Todavía más oscuro podemos decir que Satanás también tiene una obra. Desde Génesis al Apocalipsis vemos el inicio y el final de la obra de Satanás, de engañar al mundo entero. En Génesis 12.9 habla de que Satanás engaña al mundo entero. Esa es la obra que Satanás hace todavía hasta nuestros días, y que va a realizar hasta cuando ya sea encerrado, y luego echado al lago del fuego. Eso es lo que es una obra. Podríamos decir, localmente podría ser esa es la pega de Satanás. Y todos tenemos también una pega. En México se dice la chamba. También es el mismo sentido de la obra, un poco más nacionalizada. ¿Y qué es lo que es? ¿Qué es fe? ¿Qué es fe? Todos quizás tenemos algo bastante avanzado de lo que puede ser la fe. Probablemente la mejor definición de la Biblia es leer los primeros versículos del capítulo de la fe. En Hebreos 11. Por favor, vayamos a Hebreos 11. Ya vimos lo que es obras. Vamos a ver ahora la fe. La fe es la fe. Hebreos 11. Una definición muy clara de lo que es esto de la fe. Dice después la fe. La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Eso en pocas palabras es fe. La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. La palabra para fe es pistis. Conte ilegráfico en la primera. Pistis, que es persuasión, credibilidad, convicción, y específicamente confianza en Cristo para salvación. Confianza en Cristo para salvación. Abstractamente, constancia en tal profesión. Eso es fe. Fíjense la última definición aquí, que es específicamente confianza en Cristo para la salvación. Y también es lo que se debe realizar de manera abstracta como una constancia en esta profesión de creer en Cristo.

Si usted le diera todo el capítulo de Hebreos 11, se daría cuenta de que además de que todos estos héroes creyeron que tuvieron fe, además de creer, ellos también hicieron algo.

Enfoquémonos en Abraham, en el versículo 8, Hebreos 11, versículo 8.

Por la fe, Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia, y salió sin saber a dónde iba. Vemos la fe y vemos un verbo, una acción, un trabajo, una obra de qué de salir.

Vemos la fe y vemos la acción. Versículo 8. Podríamos decir que por la fe también puede ser por medio de la fe, también dice, habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coerederos de la misma promesa.

Vemos de nuevo, por la fe, la creencia, y luego un verbo, una acción de habitar como extranjero, morando en tiendas con Isaac y Jacob. Versículo 11. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir y dio luz aún fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Cuando Sara se le dijo, vas a concebir, recuerden que ella tuvo su hijo a los 90 años y su esposo tenía 100 años.

Entonces, además de creer, ella no fue llena del Espíritu Santo para tener un bebé. Ella tuvo que hacer algo con su marido, ¿no? Para tener a ese hijo. Tuvo que realizar eso porque lo creía así, como la Escritura nos dice. Por la fe, Sara recibió esta fuerza y tuvo esta fuerza para concebir. Por lo cual también de uno y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Aquí vemos a Abram y a Sara, ambos llenos de fe y además de creer, realizaban un trabajo, una acción, una obra.

Ustedes pueden estudiar todo el capítulo y toda la frase dice, por la fe, y luego viene un verbo. Pueden leer todos los personajes, todos los héroes que todos hicieron también algo. En otras palabras, el capítulo de la fe nos está diciendo, nos muestra claramente que la fe va acompañada de obras. En otras palabras, ¿Puede usted explicar el siguiente versículo? Tú tienes fe, yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras. Parece trabalengua, pero podría usted explicárselo a una persona fuera de la iglesia.

Esto es lo que vamos a ver aquí en unos minutos más. Jacobo Santiago, el hermano de Cristo, nos habla sobre la fe y el poder de la fe y también de las obras en todo su libro. En ciertos momentos, nos habla del poder de la fe. Veamos primero el poder de la fe aquí en Santiago 1. Vamos a Santiago 1, un poquitito más adelante. Versículo 5. El poder de la fe que nos habla Santiago. Santiago 1. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pírala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche y les será dada.

Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense pues quien tal haga que recibirá alguna cosa del Señor. Si pedimos sin fe, entonces no creemos que Dios puede obrar en nosotros. No lo creemos si pedimos sin fe. Y si pedimos con fe, entonces sí creemos que Dios puede obrar en nosotros.

El capítulo 5 de este mismo libro, versículo 15, aquí hablando de la unción de los ancianos sobre los enfermos, si dice el versículo 15, y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si hubiera cometido pecados, les serán perdonados. Aquí otra vez la importancia del poder de la fe.

La oración de fe. El 16. Confesamos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración del justo puede mucho. La oración eficaz del justo puede mucho. La oración eficaz del justo puede mucho. Y en el 17, hay otro ejemplo de la fuerza de la fe. Oración de Elias. En el 17 pueden ver ahí que Elias oró para que se cerra el cielo y se volviera a abrir el cielo, y fue una oración con fe, para que no lloviese más en un tiempo determinado. En otras palabras, la acción de orar debe ir acompañada de fe. Ahí entonces está el poder de esa oración por medio de la fe. Siempre y cuando creamos lo que estamos pidiendo, creamos que Dios existe y que puede hacer una obra en nosotros.

Ahora también Santiago nos habla y tiene una sección muy importante para comprender a calidad cómo funcionan la fe y las obras de lo que veníamos hablando aquí en Ebreos 11. Santiago 2, 14. Y vamos a leer o re-leer el versículo que preguntamos si acaso podíamos explicar para ver el contexto un poco más.

Santiago, capítulo 2, versículo 14. Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? ¿Podrá la fe salvarle? ¿Y si un hermano o una hermana están desnudos si tienen necesidad del mantenimiento de cada día? Si tienen que ir en paz, calentados y saciados, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo. ¿De qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Y aquí viene el versículo 18, que hablamos hace unos minutos. Pero alguno dirá, tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras. Yo te mostraré la fe verdadera por medio de mis obras, en otras palabras.

Si solo tengo obras y estas no se han realizado acompañadas de fe, entonces, podrían ser que podriamos hablar que son obras de obra, que son obras de hombres, que no son de Dios. Podríamos decir que pueden ser obras incluso de demonios, o una obra de Satanás. Podríamos llegar a pensar. Por otro lado, si solo tengo fe y no tengo obras, Santiago nos dice que entonces es muerta en sí misma. Es insostenible. No es una fe integral. No ha sido manifestada ni perfeccionada por medio de las obras.

19. Fíjense aquí este versículo tremendo que nos habla Santiago. ¿Tú crees que Dios es uno? Bien haces. También los demonios creen y tiemblan. Los demonios creen en que Jesucristo saben que está, saben que existe. Hay un relato, ahí en Mateo 828, no vayan ahí, que Cristo tenía que cruzar por ese lugar y habían dos endemoniados con muchos demonios. Ese relato, cuando los demonios al final van a una cantidad de puercos y son echados al barranco. Pero los demonios le hablan a Jesucristo. ¿Se acuerdan ustedes cómo le hablan a Jesucristo? Dice ahí ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Fíjense cómo le hablaba. ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, hijo de Dios? Tenemos a Dios el Hijo y Dios el Padre y los demonios creen y tiemblan. Ahí vemos gráficamente lo que sucedió en este relato. En otras palabras, si solamente decimos que creemos en Dios, nos estamos poniendo al mismo nivel que los demonios. Ellos también creen y tiemblan. Eso es el relato que vemos aquí, lo que Santiago nos dice. ¿Has escuchado usted hablar a cristianos que dicen, mira, yo creo en Dios, yo creo que hay un ser todo poderoso, pero no practico porque en realidad estoy complicado y no puedo asistir a la iglesia, a la iglesia que sea. No puedo asistir porque tengo mis cosas, tengo que trabajar. ¿Ha escuchado usted alguna vez ese relato de alguna persona? Yo creo que sí. Todos hemos escuchado algo parecido, pero eso es una falacia.

Santiago nos dice, no está dentro de una fe verdadera. Si no practicas, si no obras, si no guarda los mandamientos de Dios, entonces tu fe es muerta en sí misma en lo que nos dice Santiago. Y no puede llamarte cristiano. ¿Cuántas iglesias predican esto? Solamente creer, hermano, y ser a salvo. ¿Qué pasa con las obras?

¿Qué pasa con lo que nos está hablando Santiago? ¿Qué pasa con lo que realmente es la fe según hebreos 11? Y el 20 aquí nos dice, más quieres saber, hombrevano, que la fe sin obras es muerta.

La fe por sí sola no nos puede salvar. Solamente la fe va siempre atada a las obras en lo que estamos estudiando aquí. Debe ir a acompañar eso. No se pueden separar. Si creemos algo, hay que hacerlo. Si no, entonces, nunca hemos creído que el ser es muerta en sí misma.

Fíjense en Santiago 1.22, aquí mismo hablando sobre lo que ya nos toca más a nosotros. Santiago 1.22 pero sed Hacedores de la palabra. Y no tan solamente oidores, engañándos a vosotros mismos.

¿Y qué es la palabra? Juan 1717. No vayan ahí. Juan 1717. Santífícalos en tu verdad. Jesucristo le decía a Dios el Padre. Santífícalos en tu verdad. Tu palabra es verdad. Tu palabra es verdad.

Es una contradicción decir que creemos en el día sábado si no asistimos el día sábado a la iglesia. Es una contradicción.

Si creemos en el día sábado como el séptimo día de descanso, pero no lo hacemos. No estamos obrando y estamos haciendo otras cosas.

Lucas 750. Hay un relato aquí en el capítulo 7 de Lucas.

Vamos a leer solamente un pedacito para ver el contexto.

Lucas capítulo 7 y versículo 50.

Aquí entonces viene el... lo que muchos en el mundo se afirman y se aferran para decir que solamente por fe te puedes salvar.

Lucas 7, versículo 50. Pero él dijo a la mujer tu fe te ha salvado. Ve en paz. Ah, ¿vieron? Entonces la fe, con la fe se puede salvar.

¿Qué podríamos decir a esto? Una de las herramientas es ver el contexto. ¿En qué momento se dijo esto? Puede leer el relato completo.

Y esta mujer que entró a esta casa y que finalmente Jesucristo le dice tu fe te ha salvado. Ve en paz. Si usted lee el relato y lo estudian, la mujer hizo cuatro cosas.

Primero, regó los pies de Cristo con sus lágrimas. En el versículo 44. Segundo, enjugó los pies de Cristo con sus cabellos. Tercero, besó los pies de Cristo. Y cuarto, unjió con perfume los pies de Cristo.

Esta mujer hizo cosas frente a una persona y ella sabía que no era cualquier persona.

Ella creía e hizo algo cuando tuvo a Cristo frente a ella. Y no le dijo, ah, tú eres Cristo, que bueno, sálvame. Ella tuvo una reacción muy humilde y muy arrepentida frente al Salvador, frente a Jesucristo. Por medio de la fe en Cristo en conjunto con sus obras con las cosas que ella hizo Cristo protegió y le perdonó sus pecados. Y le dijo, tu fe te ha salvado, ven paz. Ella creía en Cristo. Ella creía en Cristo y realizó estas cosas.

Por eso, cuando vemos Santiago 2.8, que es el versículo que relatábamos hace unos minutos, que dice, tú tienes fe, yo tengo obras, muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Por mis obras. En otras palabras, ¿cómo puedes tener fe si no haces nada si lo llevamos a un lenguaje más actual? ¿Cómo puedes creer en algo si no lo practicas, si no lo haces? Yo te puedo demostrar mi fe por las cosas que hago. Esa es la convicción de la fe. Yo te voy a mostrar mi fe por las cosas que he hecho. No es una fe vacía, no es un decir. Por eso le dijo, tu fe te ha salvado. Cristo vio a la mujer arrepentida, a sus pies. Acá hay otro relato en Lucas 18, un poquito más adelante.

Lucas 18 y versículo 35 Vamos a leer el relato más completo en este momento. Dice, Aconteció que acercándose a Jesús a Jericó un ciego estaba asentado junto al camino mendigando. Y al oír a la multitud que pasaba preguntó qué era aquello y le dijeron que pasaba Jesús Nazareno. Entonces Dios vos es diciendo Jesús, Hijo de David, te recorde a mí. Y los que iban delante le arrepentían para que callase. Pero él clamaba mucho más, Hijo de David, te en mis ricordias de mí. Jesús entonces deteniéndose mandó traerle a su presencia. Y cuando llegó le preguntó diciendo, ¿qué quieres que te haga? Y él le dijo, Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo, recibela, tu fe te ha salvado. La misma frase, y luego vio y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanzas a Dios. Este relato es muy especial porque debemos considerar que un ciego escuchó que pasaba Jesús. Nazareno. Preguntó, ¿quién anda ahí? Pasa Jesús. Nazareno. Y se paró intempestivamente a decir, ¡salvame! Jesús, te en mis ricordias de mí. Suplicando mis ricordias de Jesús. La fe lo motivó a dar esos gritos. A dejar su estado de confort. A ir en busca de Jesús. Nazareno. Porque creía en Él. Y creía que Dios podía obrar en su vida. Si el ciego hubiese preguntado, ¿quién anda por el camino? ¿Le hubiesen dicho Jesús, Nazareno? ¡Ah! Voy a seguir aquí. Si él no cree, no se para de su lugar. Si él no cree que Jesús Nazareno es el Dios, es la carne, nuestro Salvador, no se para y no le pide y no da voces. Gritando diciendo, como dice aquí, hijo de David, ten mi sericordia de mí. Él sabía quién era. Entonces Él fue motivado por su fe a realizar esto. Todavía esto nos ayuda un poco más a comprender lo que nos habla Santiago, de que la fe no puede estar sin obras.

Hay una frase en el antiguo testamento de uno de los profetas menores que probablemente usted ha laído o ha escuchado. Más el justo vivirá por fe. Más el justo vivirá por fe. Eso está en Abacuc 4-2. En un mundo muy complicado que él vivió. Y en el nuevo testamento está tres veces esta misma frase de Abacuc. Se repite tres veces. Pueden leer ahí Romanos 1-17, Gálatas 3-11, Hechos 10-38. Más el justo vivirá por fe. Más el justo vivirá por fe. Repito, Romanos 1-17, Gálatas 3-11, Hebraos 10-38. Lo de la fe lo tenemos más claro. Pero eso de la justicia. ¿Cómo podemos ser considerados justos? ¿Cómo podemos ser justos? Porque dice, más el justo vivirá por fe. Bueno, yo tengo mucha fe. ¿Cómo puedo considerarme justo? Y esa consideración de que nosotros podemos ser considerados justos frente a Dios, es una cosa que nos hace ser considerados justos frente a Dios, pero no frente a los hombres, que no es lo que importa. Está explicada aquí en un versículo lo podemos ver en Segunda de Corintios 5-21.

Segunda de Corintios 5-21.

Al final del capítulo 5, solamente el versículo 21, Segunda de Corintios 5-21, dice, al que no conoció pecado por nosotros, lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hecho justicia de Dios en Él.

La única manera de considerarse justos, entre comillas, es por la fe en Cristo Jesús. Esa es la única manera que podemos nosotros ser considerados justos, frente a Dios. No es que nosotros seamos justos, sino que por esa fe y esa gracia que nos absolve podemos ser presentados como justos, frente a Dios. Por eso se dice que la persona es justificada en la escritura en varias partes. Y eso es solamente mediante nuestro Salvador, Cristo Jesús, Señor nuestro. Por medio de la fe somos considerados justos frente a Dios. Y esta fe encierra la promesa de la resurrección de los muertos y la vida eterna. Creer en Cristo Jesús significa creer que esta vida es temporal. Creer en Cristo Jesús significa que va a haber una muerte física y también una resurrección espiritual. Esa es nuestra creencia, esa debe ser nuestra fe. En eso creyó Abram. En eso creyó Hop 14-14 nos habla. Muchos años atrás entre Abram y César aproximadamente se dice que vivió Hop y dijo vivirá el hombre después que muera. Él se hacía esa pregunta y él tenía esa confianza. Y que había algo después. Que es la gran pregunta que muchos heruditos se hacen. Esa es nuestra fe. La esperanza, la creencia, la fe en que Cristo murió y con su muerte nos reconcilió con el Padre y que resucitó. Y que nosotros también podemos resucitar. También podemos hacer como Él. Esa es nuestra fe. Esa es nuestra fe. Y dicha fe no puede ir sola. Debe ir acompañada de obras. Debe ir acompañada de guardar los mandamientos de Dios. De escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica. Ponerla en práctica. Sólo así podemos alcanzar la salvación o el proceso de salvación. Porque nadie puede decir que salvo hoy día. Sólo así por medio de esta fe que se manifiesta en obras vamos a ser verdaderamente hermanos. Esa es la fe que nos une. Nos puede unir la sangre, la amistad, las circunstancias de la vida, las cosas que nos unen. Las circunstancias de la vida. Pero estamos siendo hermanos dentro de una misma simiente. Dentro de la familia de Dios. La que Dios comenzó con Abraham y le dijo, mira las estrellas, así va a ser mi familia. Y va a ser tu descendencia por medio de ti. Dios se reproduce en nosotros. Esa es nuestra fe y esa debe ser la verdadera razón por la cual estamos aquí. Como hermanos. Unos con otros. No importa el lenguaje, no importa el idioma, o el país, o donde hayamos nacido. Esa es nuestra fe y por eso somos hermanos. Primera de Juan 3. Vayamos un poco más adelante. Primera de Juan 3. Hablando ya de este tema de la descendencia de Dios por medio del hombre. Primera de Juan 3. 1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos ha dado el Padre. Por eso nos ha dado el Padre. Por eso nos ha dado el Padre. Por eso nos ha dado el Padre. Por eso nos ha dado el Padre de Dios. Por esto el mundo no nos conoce porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejante a Él porque le veremos tal como Él es.

Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él se purifica a sí mismo así como Él es puro. Capítulo 5, versículo 1, un poquito más adelante. Primero, Juan 5.1 dice, Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por Él. Aquí podemos ver que amara y que se ha convertido en la vida de Dios. Y aquí podemos ver que amara a Dios significa guardar su mandamiento. Se está todo estrechamente ligado. No podemos ser solamente una cáscara o una careta y decir que creemos lo que decimos creer hasta que no se manifiesta y no se perfecciona por medio de las obras.

Espero que no pensemos que solamente con creer ya tenemos el cielo ganado. Como muchos cristianos de estos 2.000 millones de cristianos que hay en el mundo creen ser. La mayoría piensa de esta manera. Es muy masivo, muy fácil. Por algo, la Iglesia de Dios no es de 500 o miles de personas. Porque es difícil. Cuán difícil es ser consecuente en un mundo como hoy. Es mucho más fácil decir esto y lo otro, pero ¿quién se va a dar cuenta si lo hago o no lo hago? Por eso la Iglesia de Dios es una manada pequeña, una iglesia pequeña. Pero no es débil. Tiene una esperanza y una fe muy, muy poderosa.

Veamos aquí Lucas 8.

Lucas 8.

Lucas 8. Versículo 19. Las palabras de Cristo que hoy día razuenan y dicen entonces su madre y sus hermanos vinieron a él. Pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se les avisó diciendo tu madre y tu sermón venían a él. Pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se les avisó diciendo tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. Y entonces respondió y les dijo mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios fe y la hacen obras.

Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios. Creen eso es la fe y las hacen las obras. Oímos la palabra de Dios bien, tenemos fe la aplicamos mejor bien hecho. Entonces ahí podemos llamarnos familia. Ahí podemos llamarnos realmente hermanos en esa fe, en esa creencia. Estamos siendo engendrados en esa misma familia. Una familia que no se podrá contar.

Una familia que no se podrá contar.

La promesa de Dios a Abraham es mucho más allá de las 9.096 estrellas que se pueden contar al ojo humano a simple vista. Va mucho más allá de esa cantidad de estrellas.

La promesa de Abraham nos habla de una descendencia de una descendencia que Dios ha comenzado a expandir con sus hijos en este mundo por algunos años y que al final se va a expandir por todo el universo. Y hoy día tenemos esa oportunidad. Dios quiere compartir todo lo que ha hecho con su familia con nosotros.

¿Quién puede decir que Dios era un Dios letal, lleno de maldad, del antiguo testamento y todo lo que la gente puede decir? Es un Dios que quiere compartir todo lo que hace, todo lo que ha hecho con nosotros que fuimos hechos un poco menor que los ángeles. Y que estamos creyendo esa fe, creyendo que somos parte de su descendencia y obrando también en ese sentido. Esto es esas dos palabras que escuchamos desde antaño desde niño vengo escuchando. ¡El gran potencial humano! ¿Qué es eso? ¡El gran potencial humano! Esto es. Esto es familia. Esto es lo que hemos escuchado todo el tiempo en la iglesia. Lo podemos llegar a hacer si lo decidimos, si Dios nos ha abierto la mente podemos llegar a hacerlo y tener esa descendencia.

El hombre se reproduce y somos hechos a imagen y semejanza. Dios también se reproduce en nosotros, que era una gran familia. Como dice No vayan ahí, en hebreos 2-10 Él quiere llevar muchos hijos a la gloria. No quiere que nadie se pierda. Ese es su amor para con nosotros. Esto es ya como conclusión, lo que nosotros estamos haciendo hoy que responde la pregunta ¿Por qué estamos hoy día acá? Esa clásica pregunta también, esta es una respuesta para ello. Estamos aquí sentados guardando el sábado, obrando creyendo lo que Dios nos ha abierto en nuestras mentes, el milagro más increíble que puede existir de abrir nuestras mentes. Estamos siendo parte de un proceso de salvación. Nadie puede decir que se salvó y que ya está listo. La salvación es un proceso. La carrera de la cristiana es un proceso. Por ahí vi también que hace una semana se trataba de conocer el camino. No es lo mismo que caminarlo. Si yo lo sé, ¿Qué haces sentado? ¿De qué te sirve saberlo? Algunas semanas atrás hablé con un publicista en México, que es chileno, lleva 42 años en México. Y hablábamos de esto. Me decía, sin creer en nada, sin leer la Biblia, decía, nosotros hacemos las mismas charlas a nuestros empleados. Lo que tú sabes no es válido hasta que lo llevas a cabo. Es exactamente lo mismo. Y esta sabiduría es la que viene de Dios. No es nuestra. De conocer y aplicar una sabiduría que viene de lo alto. No es una sabiduría humana. Pero se aplica. Se aplica en todo orden de cosas. Y mucho más aquí en nuestra carrera espiritual. Romanos 4. Le damos aquí. Romanos 4.

Romanos 4 y versículo 23.

Romanos 4 y versículo 23. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada. Hablando de Abraham. Hablando de su fe. Hablando de la justicia. Una persona justa por medio de esa fe. Sino también con respecto a nosotros. A quienes ha de ser contada. Esto es a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor Nuestro. A los que creemos. El cual fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación. Eso es para nosotros. Ya hablaba de Abraham. Ahora habla de nosotros. ¿Qué nos queda? Romanos 8.

Versículo 15.

Romanos 8 y versículo 15.

Pues, no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor. Sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre, Papito. El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos, si somos parte de esa familia, también herederos. Herederos de Dios y coherederos con Cristo. Si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Todavía no somos glorificados. Esperamos ese día. Ese día como lo esperó Job, como lo esperó Abraham y como lo esperan todos que están durmiendo en Hebreos. Todos ellos están descansando esperando ese día. Porque lo creyeron hasta el final. Hasta su último suspiro lo creyeron.

Si alguno tuviera la sangre biológica de Abraham como lo comentamos al comienzo sería genial. Pero qué mejor ser una piedra.

Esos hijos de Abraham que hablaba Juan el Bautista. ¿Qué mejor ser hijos? Ahí estamos nosotros. Ahí estamos injertados en este olivo. Qué mejor ser ahora hermanos en la fe. Hijos de Dios. Hermanos en la fe. Parte de esa descendencia. Esta es una descendencia que Dios comenzó y que está llevando a cabo en el ser humano. Y no va a tener fin. Se está expandiendo por medio de nosotros. Ahí podemos aplicar el legado que vamos a dejarle a nuestros hijos. ¿Cuál va a ser el legado que le vamos a dejar? Ya tengo personalmente una responsabilidad gigante de tener hijos. ¿Cuál es el legado que le voy a dejar? ¿Cuál es el legado que le voy a dejar una persona que quizás yo adopte o instruya o mentoree sobre las cosas de Dios? Y aunque no seamos muchos por ahora recordemos que tal como Abraham Dios es poderoso para cumplir su promesa. Pónganmonos en los pies de Abraham que quizás tenemos una vía difícil. Tenemos complicaciones una semana llena de trabajo nos cuesta llegar el viernes a casa felices de que llegue el sábado llegamos casi arrastrando aquí para que nos acercen y estamos haciendo esa voluntad de Dios y podemos mirar el cielo quizás un día y pensar vamos a ser parte de esa familia o estamos siendo parte de esa familia cuando vean el cielo recuerden a Abraham que no tenía hijos no tenía herederos biológicos y Dios le dijo así va a ser y no tenía hijos no tenía herederos biológicos y Dios le dijo así va a ser tu familia, así va a ser tu descendencia en Santiago como vimos la fe y las obras también habla de Abraham y aquí viene una frase muy importante no vayan ahí en Santiago 22 que dice que la fe se perfecciona y se fortalece por medio de las obras por medio de nuestras obras así vamos a poder ser glorificados prontamente con todos nuestros hermanos que han hecho lo mismo que han creído lo mismo que han hecho lo mismo fe y obras la promesa de Abraham las palabras del profeta Aba Kuk más el justo por fe vivirá se repiten tres veces en el Nuevo Testamento y la verdad es que la fe es la que se va a hacer se repiten tres veces en el Nuevo Testamento la promesa de Abraham ¿cuántos años atrás? se repito hoy día también en nuestros días en nuestras vidas más el justo vivirá por fe y así también podemos terminar este mensaje leyendo nuevamente Génesis 15 y versículo 6 creyendo en sus promesas para que seamos parte de esa descendencia espiritual para que seamos realmente hermanos familia y creyó el Eterno y le fue contado por Justicia

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.