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Todos, o la mayoría de nosotros, vivimos en ciudades bastante pobladas. Sin ir más lejos, Ciudad de México es una de las más pobladas en el mundo entero. Se suma incluso el Estado de México y dicen por ahí acerca de entre 20 y 30 millones de personas, los números que dicen que somos en esta urbe, en esta gran ciudad.
Yo no soy de la urbe, yo nací en un pueblo en el sur de Santiago, a 200 kilómetros al sur de Santiago, pero era muy pequeño cuando me fui a la capital. Así que no recuerdo mucho el traspaso del pueblo a la capital. Y siempre, probablemente usted se ha dispuesto alguna noche a mirar por la ventana en estas grandes ciudades tan llenas de luces, de ruido, de automóviles, que uno quisiera ver algún tipo de estrella arriba.
Con suerte vemos la Luna. Hay cables que cruzan nuestras vistas, eso se llama contaminación visual. Y las luces propias de la urbe hacen que no podamos ver el contraste de las estrellas en los cielos. Sin embargo, estoy seguro que algunos de nosotros hemos tenido la oportunidad de viajar a algún lugar alejado de las ciudades y poder ver un cielo, un cielo despejado con estrellas. No sé si usted ha podido incluso ver la vía láctea, que se puede ver a ojo desnudo en los cielos.
El firmamento. Recuerdo el primer año que asistimos con mi esposa casados en el norte de Santiago, la parte más desértica donde se puede observar mucho el cielo. Hay muchos grandes telescopios allá por el norte en el desierto. Y nos devolvimos un día a la noche, no recuerdo por qué, y fuimos por la carretera donde no había ninguna luz. Y nos detuvimos por unos segundos a ver la maravilla que había sobre nuestras cabezas. Y efectivamente se ve la vía láctea y se ve todo este mar de estrellas a lo lejos, que es como si nos estuvieran diciendo que no estamos solos, que hay algo más allá que nosotros mismos como creación, no porque hay extraterrestres y nada eso, sino que alguien los hizo.
Alguien hizo algo tan bello como lo que podemos ver en las estrellas. A mí me recuerdo un campamento de jóvenes donde estábamos mirando el cielo. Se hecho Don Mario Seyli y estaba en esa oportunidad. Y una estrella fugaz, yo creo que la más grande que he visto, que cruzó todo el cielo y se vio cómo dejó toda la estela. Y todos los jóvenes estuvieron muy contentos por ese, creímos, un regalo de Dios que nos dio esa noche.
Y estas noches o las estrellas, de lo que habla un poco el informativo de la expansión del universo, de la aceleración del universo, según los estudios científicos, tiene un vínculo muy fuerte con lo que le pasó a Abraham, aquella noche en que dio el cielo. Tal como nosotros hoy día podemos, tal vez, mirarlo en un lugar despejado de las ciudades.
Y Dios le dijo entonces que iba a tener una descendencia como las estrellas. Es una escena impresionante, muy bonita, muy esperanzadora. Y la vida de Abraham no tuvo siempre escenas así bonitas, esperanzadoras. Tuvo momentos complicados. Sin ir más lejos. Vamos a leer varios versículos de Abraham, pero quiero hacerles notar este momento tan intenso que lo voy a leer así tal cual como suena. Y extendió a Abraham su mano y tomó el cuchillo para debollar a su hijo. ¿Qué momento es ese? Todos lo conocemos. Están las películas, están los relatos para niños, están la Biblia que nos explica en Génesis 22-10, el momento exacto en que Abraham se disponía a debollar a su hijo, como un sacrificio.
Como les comento, todos conocemos este tenso, esta tensa situación. Y si lo sacamos de contexto, resulta bastante extraña la situación que se estaba viviendo aquí. Porque hablé mono como son las cosas. Estamos hablando de un sacrificio humano que se iba a llevar a cabo por un hombre anciano que estaban solos en un ser. Entonces, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué Abraham llegó a este punto tan tenso, tan complicado, tan complejo hacia el futuro, el presente e incluso el pasado?
Bueno por eso, yo quiero invitarlos a que veamos algo de la vida de Abraham, algunas cosas de la vida de Abraham. Veamos su fe, también su obediencia y el desarrollo de su vida hasta llegar a esta escena del sacrificio de su hijo. Y entender por qué estaba pasando, lo que estaba pasando y qué significa para nosotros, cómo podemos sacar unas buenas lecciones para nuestras vidas espirituales. El título del mensaje de hoy es Creer para Alcanzar Justicia.
Creer para alcanzar justicia. Somos todos hijos de Noé. Le decimos esto porque si se acuerdan bien, la tierra fue poblada después del diluvio por Noé y sus hijos, y sus tres hijos. Eugenesis 10 menciona todos los hijos y los hijos de los hijos de Noé, de Sem, Cam y Jafette. Luego en el capítulo 11 viene lo que es el incidente del atorre de Babel, ese momento en que Dios confundió las lenguas. Y después de esto vemos a Nimrod y todo ahí, y después describe todos los descendientes de uno de los hijos de Noé, de Sem, quien comenzó a engendrar a los, según la escritura, los dos años después del diluvio empezó a tener hijos, hijos e hijas, dice la escritura.
Es interesante considerar que antes del diluvio, la longevidad del ser humano era bastante más. Y después de Noé, Dios empezó a cortar esa edad a 120 años, de términos proféticos en cuando vendría el diluvio, y también la edad de nuestras células. Se ha comprobado que científicamente las células pueden vivir 120 años, no se pueden reproducir más allá, salvo excepcionalidades muy únicas. Y después del diluvio, entonces los hombres empiezan a vivir menos, pero eso a Abraham no vivió 800 años.
De hecho vivió 175.
Y entonces estas generaciones después de Noé, exactamente 10 generaciones después de Noé, vemos a Abraham, hijo de Tare, hijo de Nacor. Acuérdense que aquí es, primeramente, Abraham tal cual como suena, sin H, que fue cambiado después, un hombre. ¿De dónde venía este hombre, Abraham? De la tierra de Ur, de Mesopotamia, de la tierra de los Caldeos, al sur de Mesopotamia. Mesopotamia, del griego, significa entre ríos. Entre qué ríos sería entonces esta zona, el río Tigris y el río Eufrates, justamente toda esta zona del Medio Oriente, donde todas las civilizaciones antiguas comenzaron. Aquí, donde se encuentra el cúmulo de civilizaciones en la antigüedad, donde hay vestigios del avance de las civilizaciones. Mesopotamia tuvo un gran avance de comodidades y de desarrollo como civilización, incluso antes de Abraham.
Toda la zona que recorrió Abraham desde Mesopotamia, de la tierra de Ur, que se fue por arriba y luego llegó abajo hacia la zona del mar rojo, el inicio del mar rojo o toda la zona de Israel hacia abajo, se le llama la Luna Creciente. No sé si lo ha escuchado usted alguna vez. Es una zona del mapa donde está lleno de ríos, a pesar de que es un desierto. Está lleno de ríos, es una zona muy fértil. Abraham recorrió esa media Luna creciente según los cartógrafos, y se le ha dado este nombre, porque es como una media Luna creciente. Justamente, esta media Luna se dice que es por eso que el Islam tiene esa media Luna como símbolo. Porque el Islam viene de dónde? De los árabes, de Ismael, de Abraham. Y Abraham recorrió esa zona, como la media Luna. Que parte, como dijimos, del Golfo Pérsico, hasta el Mar Rojo dibujando esa media Luna. Muy interesante ese tema de la media Luna, como está mezclada en todas las historias en la Biblia y en la historia con las otras religiones, en este caso, del Islam.
Toda la zona donde vivía Abraham, la Tierra de Ur, según las excavaciones, dicen que era una civilización muy avanzada, tenía muchas comodidades y un nivel de bienestar equivalentes a los, a mil años después, a la Tierra de Babilonia, con el Reino Aúco de Onozor. Entonces, aquí vemos un lugar muy idólatra, por cierto, sin embargo, muy avanzado. Ahí vivía Abraham, de ahí salió Abraham. Cuando leemos en la Tierra de Ur, uno no puede pensar que era un pueblito que quedaba por ahí. No, era la Meca, era el lugar céntrico de esta civilización tan avanzada de los Caldeos.
Y como decimos, tenía entonces un extremo religioso idólatra, tenía muchos, muchos dioses, tenía templos, tenía palacios y también un arte bastante desarrollado. Acompáñame a Hebreo 11.
Acompáñame a Hebreo 11.
Y versículo 8.
Todos conocemos, hemos leído muchas veces esto, pero nunca está de más volver a leerlo.
Hebreo 11, versículo 8.
Por la fe, Abra Am, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia y salió sin saber a dónde iba. Por la fe, habitó como extranjero la tierra prometida como en tierra ajena. Morando en tiendas con Isaak y Jacob, coerederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos cuyo arquitecto y constructor es Dios. Aquí habla de un aspecto físico, pero al mismo tiempo de un tema espiritual, hablando de una ciudad que Abraham miraba hacia el futuro, de una promesa que Dios le había dado al salir de la tierra de Ur.
Y además de esto nos da un indicio sobre lo que significa la fe. Abrámos el padre de la fe. Vamos a hablar del día de fe también. Estamos hablando de fe al hablar de Abraham, porque la fe debe ir acompañada de algo que lo demuestre, de algo de una acción, no solamente que se sienta, sino que debe ir acompañada de algo. Abraham, el padre de la fe, dejó su zona de confort. De hecho, dice que habito en tiendas. Él no acostumbraba a vivir en tiendas, acostumbraba a vivir en casas sólidas, con comodidades. Y él entonces sale de acá a vivir en tiendas, a morar en tiendas como extranjero. Cuantos de nosotros nos atreveríamos a salir así? Y el desierto una y otra vez se relaciona con la iglesia. Abraham, Israel, la mujer del desierto de Apocalipsis XII. Ahí va a ir la iglesia. El desierto siempre está como una locación muy interesante, como prueba para el tema físico y también espiritual. Y Abraham se fue, dejó su zona de confort, se convirtió en nómada, sin saber dónde iba. Él no sabía dónde iba a ir. Dios no le dijo aquí, este es el punto del mapa, aquí vas a llegar. Él no sabía dónde iba, pero sí sabía a lo que iba. Ahí está la diferencia. Él sí sabía cuál era el objetivo de que él saliera de Ur. Génesis 12. Abraham no sabía dónde iba, pero sí sabía lo que estaba empezando a forjarse. De una esperanza, de una promesa que Dios le entrega a Abraham. Génesis 12. Y versículo 1. Génesis capítulo 12 y versículo 1. Pero el eterno había dicho a Abraham, vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré. Y versículo 2, que es el de lo cual sabemos que Abraham sabía a lo que iba, y una nación grande y te bendeciré, y en grande seré tu nombre y serás bendición. Si Dios nos dijera algo como tal, nos atreveríamos a salir de nuestros familiares, de nuestras comodidades, ¿quién sabe? Es muy difícil responderlo si no se vive, que daría más que nada en una teoría. El siguiente importante de Abraham es que él fue llamado cuando tenía 75 años de edad, según las escrituras. Abraham solo vivió 175, no como los bisabuelos que vivían de 500 años hacia arriba. Entonces, si hacemos un cálculo comparativo con la longevidad de hoy, 75, 80, 70 y 80, es como si hoy día un hombre, a sus 40 años, cuando ya con familia, con trabajo, con estabilidad, saliera. Y dejar a todo, o llevar a todo consigo, pero dejar a todo su lugar de confort. Ese sería como el equivalente a esos 75 años de edad, porque no podemos pensar que era un ancianito como hoy día, a esos años, debido a que la longevidad era diferente. Entonces, ese es el cuadro comparativo. Antes de llegar a la Tierra del Cananeo, de Canaan, donde está el final de esta media luna creciente, Abram estuvo con Tare, su padre, en Arán. Arán queda justamente casi como el centro de esta luna creciente, justamente al centro. Ahí estuvo, hasta aquí este hombre murió, su padre murió.
Acuérdense que también estaba Lot, que no tenía padre. Abram pierde su padre físico y empieza a ser como un mentor. Al liderar, y Lot comienza a ser mentoreado o liderado por Abram. Empieza a formarse aquí esta situación también, tan importante para Abram y para también para nosotros.
Y una vez que llegan entonces aquí al desierto, el primer problema que se enfrenta a Abram es el hambre. El hambre porque el desierto no había. O se empezó a cavarlo que él traía. ¿Y adivinen dónde va Abram? Sí, no acordamos de la historia. Va al sur, va a Egipto.
Y Egipto, igual. Otro símbolo muy importante de la parte espiritual y mucha reflexión en la historia de Israel. Y también incluso el pecado, los panes y levadura, faraón, etc. etc. Se va a Egipto entonces Abram y se va con su esposa. Lo que sucede aquí es muy interesante. Acuérdense que Abram va con Saray, quien se llamaba en ese tiempo Saray. Y al ser ella de extrema belleza, teme por su vida y por su esposa al llegar a Egipto. Acuérdense entonces, los grandes egipcios o los grandes líderes de este tiempo, si querían una mujer y estaba casada, mataban a María y se quedaban con la mujer. Y así era la cultura. Entonces, claro, Abram iba con una mujer hermosa y dijo, vamos a decir que eres hermana para que no te tomen y todo el problema. Sabemos que esto fue una verdad a medias o una mentira a medias, porque no dijo que era su esposa. De hecho, aquí caen las primeras plagas en Egipto. Grandes plagas, dice, que le cayeron porque el faraón le dijo, ¿por qué me hiciste esto? ¿Por qué me hiciste? Y el faraón estaba cayendo plagas, mucho antes de las plagas que conocemos de Israel saliendo de Egipto. Entonces, esta situación tan contraproducente para el padre de la fe, y me dice, ¿cómo pudo, Abram, el padre de la fe, engañar al faraón y todo esto? ¿Cómo pudo hacerlo él? Yo tengo una respuesta bastante humana, y es justamente por eso, porque Abram era un ser humano. Tuvo miedo de perder a su mujer, tuvo miedo de morir, tuvo miedo de los grandes hombres poderosos que no respetan a nadie y podían dar muerte a él y quedarse con todo.
Y no es acaso, muchas veces, lo que también nosotros sentimos frente a situaciones que no tenemos el control cuando se prueba nuestra fe.
Todos hemos pasado momentos difíciles de fe, y algunas veces flaqueamos y nuestra fe baja. Y pensamos que a la manera nuestra las cosas se van a resolver.
Dios, a pesar de esta situación, siguió adelante con Abram. Él estaba trabajando con el Padre de la Fe. Abram estaba siendo entrenado por Dios y llegaría a ser un personaje muy importante para judíos, irraelistas, hebreos e incluso para los musulmanes. O árabes. Sin embargo, como dijimos el desliz que tuvo Abram con Sara, sí tuvo una consecuencia que tuvo aquí la situación de Faraón, como lo hablamos de las plagas. El racionamiento humano y las soluciones que aplicamos a los problemas que brantan nuestra fe. Acompáñeme a Hebreos, Capacidad de la Iglesia.
Capítulo 14. Perdón, Proverbios y Hebreos. Proverbios. Capítulo 14. Y versículo 12, solamente un versículo. Proverbios 14, versículo 12. Y versículo 15, versículo 16. Y versículo 16, versículo 17. Pero su fin es camino de muerte, porque es una solución humana. Tal vez un problema espiritual o la falta de visión de todo el problema, cuando queremos forzar ciertas situaciones. Abram vuelve a Canaan y nuevamente vuelve a prosperar en estas tierras. La historia comenta que se separa de su sofrino loto. Ellos eligen las tierras. Abram le dice, elige tú. Abram comienza a vivir en Hebrón, de donde parece que viene la palabra Hebreos. Estamos hablando de judíos, ni siquiera de Iserralitas. Estamos hablando de los hebreos. De hecho, en Génesis 14.13 le llaman Abram el Hebreo. En Génesis 14.13, por primera vez leemos este gentilicio de Hebrón, de los hebreos. Abram el Hebreo, en Génesis 14.13 le llaman los príncipes de ahí, cuando estaba en esta guerra y fue a rescatar su sofrino loto. En la historia de Abram, no vemos que él haya querido responderle a Dios, u objetarle cuando le pidió algo. Podemos ver la historia con más detalle, después en casa, y leer de Génesis 12 en adelante. Lo cierto es que Abram, por el lado de vista más humano, tenía un gran pesar, porque a pesar de tener una esposa de ella llamada, Saraí, era estéril. Entonces, ¿cómo Dios iba a cumplir la promesa de Génesis 12.2? ¿Hare de ti una nación grande? No lo hice en la Escritura, pero siento yo que cualquier hombre, y él sí creía eso, pero humanamente, ¿cómo lo iba a hacer? Muchas veces nos preguntamos, ¿y cómo Dios puede hacer esto o lo otro? Y vivimos con eso, pero sin embargo, siempre fue obediente. Génesis 15.3, para ver aquí el diálogo que comienza a ver entre Dios y Abram.
En Génesis 15, déjenlo en un dedo, aquí vamos a ir y volver algunas otras, y volvemos a estos capítulos. En Génesis 15, versículo 3, dice, dijo también Abram, ¡Mira que no me has dado prole! Y aquí, que será mi heredero, un esclavo nacido en mi casa. La visión de Abram fue, sí, Dios lo va a hacer, pero lo va a hacer con este esclavo nacido en mi casa. Hay una tristeza inherente a esta respuesta de Abram, respecto a que él no podía concedir con su mujer. Y estaba considerando, bajo su propio punto de vista, un camino menos sonroso para tener esta descendencia, que era por medio de este esclavo, que era un ciervo en su casa.
Pero Dios estaba con Abram, y de una manera cariñosa y no autoritativa, encima de Abram, le da una imagen futura y esperanzadora. Y confirman nuevamente lo que había comenzado a prometerle, ya en capítulos anteriores, Genesis 15, versículo 4 y 5, aquí es cuando lo saca afuera y le muestra las estrellas, porque esto lo repite cada cierto tiempo Dios. Se lo barrea firmando. Luego vino a Él palabra del eterno, diciendo, no te heredará este, hablando de la supuesta solución que Abram había pensado, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera y le dijo, ¡mira ahora los cielos! No habían cables, ni postes, ni luces para observar ese cielo en un desierto. Qué maravillosa visión. ¿Y qué esperanza ahora visión para Abram que no tenía hijos? Si las puedes contar las estrellas, y cuéntala las estrellas si las puedes contar. Y le dijo, así será tu descendencia. Y Dios le vuelve a afirmar a Abram cómo sería la situación, la promesa por la cual Él había salido sin saber a dónde llegué, pero sí reconociendo lo que iba a suceder. Pues eso es el padre de creer algo que no estaba ahí todavía.
Y siguen los razonamientos humanos de Abram y en este caso ahora de su esposa. ¿Cómo iba a heredar descendencia si su esposa era Estéril? Aquí es cuando entra en escena su esposa.
Y convence a Abram que se llegue a su sierva egipcia, Agar. Nuevamente ahí, Egipto, metido en la historia, Agar era de Egipto. Y le dicen, llégate a ella para que al menos tengamos un hijo. Y podamos cumplir. O Dios pueda cumplir, como si Dios necesitara de nosotros para cumplir sus objetivos. Así nace Ismael. El padre de todos los árabes. A los 86 años de Abram.
Y el alchí también nace en la rencilla eterna. En ese caso es a Rai, y Agar, la sierva. Y también la rencilla entre los hijos de Ismael y luego los hijos de Isaac. Aquí viene el pueblo árabe. Acaso hay mucha amistad entre judíos, israelitas y los árabes. Ahí está la rencilla todavía. La revista trae eso. Habla mucho de Israel, de los palestinos. ¿Por qué hay tanta lucha en ellos? Aquí viene esta división, que fue una consecuencia de haber interrompido tal vez el cómo Dios puede resolver sus designios en nosotros. Trece años después.
Abram tenía 99 años. Ya estaba viejito. Y vuelve Dios a confirmar su pacto, y el nombre de Abram es cambiado por Dios a Abram. ¿Qué significa padre de muchedumbres? Y entra en rigor el pacto físico en los cuerpos de los varones, que es un pacto físico o la señal, como una prueba de fe y obediencia. Estamos hablando de la circuncisión. A los 99 años Abram se circuncida. Hasta aquí, si recapitulamos un poco, tenemos que Abram y su mujer, a pesar de ser imperfectos, es importante notar eso. Que no eran seres humanos, estaban expuestos a tal vez equivocarse. Pero Dios estuvo con ellos, así como se habla de David y de sus errores y de otros hombres en la Biblia. Pero Dios mantiene sus designios. Y aquí Abram y su mujer, acuérdense, había dejado todo por seguir a Dios, de la tierra de Ur. Ese es el principio que Jesucristo le responde a sus discípulos, en Lucas 14. ¿Cómo podemos ser tus discípulos? El que no deja padre y madre, etcétera. No puede ser mi discípulo. Abram cumplió eso. Lo primero que hizo cumplió. Y dejó todo por seguir a Dios. También Abram demostró humildad en la división de las tierras con su sobrino Lot. Porque Lot se dejó lo mejor. Y él dijo, bueno, está bien. Yo respeto esto. Obviamente Lot no sabía qué era Sodoma y Gomorra más adelante. Y después tuvo que rescatarlo de ahí. Como sabemos, la historia. Abram defendió a su familia rescatando a Lot después. Con mucha valentía rescató a Lot después de aquí de la situación. Sodoma y Gomorra intercedió también para que no culminaran con ese lugar sin haber sido rescatados a ellos. También Abram diezmo fielmente cuando después que venía de la guerra se le presentó Melchizedek. Y diezmo de todo lo que él tenía como granci. Recapitulamos eso porque estamos viendo los puntos de Abram antes del momento de la circuncisión, que es un momento clave también para la historia. Porque aquí en este momento de la circuncisión se presenta Dios Todo-Poderoso y le dice a Abram, ser recto, ser sincero delante de mí. Entonces viene esto de la circuncisión. Abram, al ser cambiado, Abram, al ser cambiado a Abram, yo le pongo un nombre que él entró a las grandes ligas con la circuncisión. Y a la vez que Dios iba trabajando con él hasta un punto de la circuncisión, ya era superior, porque ya entró a las grandes ligas. Porque Abram se corta el prepunso a los 99 años sin bisturí y sin anestesia, ratificando su parte en el pacto con Dios, mencionando que todos sus hijos sabrían de hacerlo también. No solamente él, Ismael de 13 años y todos los hombres que habitaban la casa, los siervos y esclavos, todos tenían que hacer este pacto con Dios. Esa era la señal física de la descendencia de Abram.
También Dios le cambia el nombre de Sarai por Sara.
Porque de ella nacería entonces este hijo Isaac.
Ahora ellos, hombre y mujer, marido y mujer, y esposa, estaban en las grandes ligas, pero seguían siendo humanos. Siguían siendo humanos. Y cuando Dios le dice, tu mujer va a tener el hijo, Sara, la que ama, si ella va a tener el hijo, siempre recordamos que la situación de, cuando se le dice a Sara, que iba a tener un hijo que se ríe, como de nervio o de algo absurdo, porque Sara tenía 90 años. Ya había dejado de tener la capacidad biológica de concebir. Yo no tenía óvulos, ya estaba anciana, pero Abraham también se rió, antes que ella, cuando Dios se lo dice.
Génesis 17, 17.
Génesis 17, 17.
Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió y dijo en su corazón, a hombre de 100 años, haden a ser hijos. ¿Y Sara? ¿Ya de 90 años ha de concebir? Esta risa no es una risa de burla. Es como cuando uno se presenta frente a algo absurdo. Básicamente, y también de nervios, siento yo que puede ser lo que le salió, tanto Abraham como a Sara.
Y Sara también es nombrada en la lista de los ceroes de la fe, en el Briozons. También está ella ahí mencionada. No, es que la Biblia es muy machista y todo eso. Bueno, pero ahí está la mujer también. Una parte importante de este equipo o familia, entre Abraham y Sara. Vayan a Hebreos 11, déjenme un dedo acá. Vayamos a Hebreos 11. Hebreos 11, 11. Dice, por la fe también la misma Sara, haciendo estéril, recibió fuerza para concebir y dio a luz aún fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. La fe de Sara también era muy grande. ¿Por qué nos puede decir, bueno, me río un poco y después se me pasa y ya, yo creo. Pero bueno, para que dos hombre y mujer tengan un hijo, ¿qué tiene que pasar? Había que tener relaciones, había que tener fuerza para realizar, había que creer en eso. No era que lo que encargaban en las igüeñas en Francia, había que hacerse. Esa era la fe de Sara, una mujer avanzada con otro hombre anciano, de edad avanzada con otro hombre anciano, que se unieron sexualmente porque creyeron a Dios y su promesa. No objetaron, no objetaron a la promesa de Dios y a sus propios cuerpos que recibieron esa fuerza para concebir un hijo.
Esto también puede llegar a tocarnos a nosotros en nuestras vidas, porque algunas veces podemos reaccionar de manera espontánea frente a situaciones ilógicas que Dios nos pone por delante. Se ha topado alguna vez usted con alguna situación ilógica que nos llegamos a reír y dice, ¿cómo? Y nos podemos reír de eso y después entendemos, ¡ah! Es Dios lo que está haciendo acá.
Es algo ilógico dentro de la lógica humana, pero para Dios no es nada imposible. Jeremías 32, 27.
Jeremías 32, 27.
Jeremías, capítulo 32, versículo 27. He aquí, yo soy el eterno, Dios de toda carne. ¿Habrá algo que sea difícil para mí?
Cuando le responde a Moisés, yo soy tartamudo, soy lento en el habla y Dios le dice, ¿quién da la voz?
¿Quién da la fuerza? Y se acabó el problema. Entonces aquí también se aplican nuestras vidas, de no minimizar lo que creemos de Dios. Nuestro Dios puede ser como ayúscula o minúscula y puede ser del tamaño que queramos, pero va a aprender de nosotros. ¿Cuán grande puede ser y cuán grande lo es realmente? La incredulidad o falta de fe es el cáncer espiritual del cristiano porque limita el gran potencial que tenemos, la fuerza de la fe.
¿Y quién tuvo esa gran problemática? Como grupo colectivo Israel.
Tuve ese gran problema de no creer, de no creer, solamente hacer las cosas por esto y después ya no creer. Y Dios le había dado todo, y todas las señales, y todos los grandes milagros. Hebreos 3.
Vamos al mismo libro, a los hebreos, pero no en el capítulo 11, sino que más al comienzo.
En hebreos 3. Y versículo 7.
Versículo 7 al 14. Vamos a leer. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo, si oyereis hoy su voz, no endurezcae vuestros corazones, como en la provocación en el día de la tentación en el desierto, esto de tentar a la tierra, y de sermón, y de sermón, y de sermón en desierto. Esto de tentar a Dios. Eso está en éxodo 17, si lo quieren ver después, cuando está esto del agua en la roca, como hicese. Donde me tentaron vuestros padres, me probaron. Y vieron mis obras 40 años, a causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije, siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo, hablando de él, la tierra prometida.
Algo físico.
Mirad hermanos, que no hay a ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. Antes, exhortábalos unos a los otros cada día, entre tanto que se dice hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
Una de las razones para reunirnos el sábado, para exhortarnos, para ayudarnos, para venir aquí a pelear, a discutir entre nosotros. No sé el objetivo del día sábado, ya estará lunes, ya estará el domingo o la noche. Esa es la paz del sábado, de exhortarnos los unos a los otros para que nuestra fe no baje, para que tengamos ese poder de lo que significa la fe. De lo que está hablando aquí, de Israel que no servían 40 años, ni cuantos años de poder enseñarles a ello todas las señales. Ellos eran idolatras, eran físicos y no creyeron las promesas de Dios.
Pero tomando la historia de Abraham, ya con H. Abraham, había demostrado hasta ahora que era un hombre de fe y que hacía las cosas para demostrar su fe en las promesas.
Aquellas promesas que Dios iba repitiendo y diciendo una y otra vez.
Como ya dijimos que Abraham y Sarah, o Sarah, estaban en las grandes ligas, ahora viene esta escena tan compleja, si nos adelantamos un poquito más en el tiempo, porque, bueno, nace Isaac y viene una prueba que está a un nivel alejado de cualquier comprensión humana porque no es algo humano a esta prueba.
Es algo que que sigue haciendo eco de ese momento.
Sin embargo, Dios permite esto en este momento específico para Abraham, padre de Muchedumbres, 222.
Genesis 222.
Y dijo, Toma ahora tu hijo, tu único hijo Isaac, a quien amas y vete a tierra de Moria y ofréselo allí en Holocaust, sobre uno de los montes que yo te diré. Después de todo lo que había pasado a Abraham, de tanto que le había costado tener un hijo legítimo a un hijo que amaba con su esposa, que había sido estéril, ahora debía como podemos decir, devolvérselo a Dios en ese sacrificio.
Probablemente, yo me imagino en el futuro que no nos vamos a cansar en el reino de Dios, si calificamos, ya sea persucitando o siendo convertidos a seres espirituales, y que estemos con Abraham y le preguntemos ¿Cómo fue ese día? ¿Qué pasó por tu cabeza? ¿Qué sentiste? Y él nos va a explicar una y otra vez y yo siento que no nos vamos a cansar de preguntarle. ¿Cuánta me da nuevamente la historia? Porque aquí falta muchos detalles. Dios deja lo más importante, si es cierto. Pero siento yo que, así como Abraham, vamos a hablar con mucha gente, que de alguna manera así sentimos y conocemos por el registro que hay en la Biblia.
Aquí, cuando Dios le pide a Abraham esta situación, Abraham no responde nada.
No le dice, ¿Pero cómo mi hijo, cómo aquí y allá? Sino que lo hace. Se levanta temprano y va con su hijo a realizar ese sacrificio. ¿Qué habrá sentido en todo el camino al subir el cerro, a preparar la leña, a afilar el cuchillo?
Lógicamente siento yo una tristeza muy grande, porque ya no lo iba a tener con él.
Pero obedeció a pesar de su razonamiento humano, a pesar de sus sentimientos lógicos de lo que él creía que iba a suceder.
Algunas veces Abraham lo llevó en un camino incorrecto. Cuérense con Sara. Fueron dos veces incluso, en Génesis 17 y 20, que le dice, bueno, ya es mi hermana. Dos veces, porque cometió el mismo error. Y dos veces hubieron consecuencias.
Esta escena es tan potente que incluso prefiguraba o prefigura lo que sucedería años después con otro ser humano pero con Jesucristo y Dios Padre porque Él le entregó a su hijo y sí fue sacrificado por nuestros pecados. Entonces, es tan impactante esta escena que prefiguraba lo que vendría después, de lo cual nosotros ahora somos insertos en este árbol de los judíos o de los israelitas espirituales por el sacrificio de Jesús.
Y Dios no prueba no está atormentándonos o probándonos hasta un punto que no podamos soportarlo.
Aquí, en primera corriente, os 10, déjanos un dedo nuevamente acá.
Primera corriente, os 10, puede sobrevenirnos sobre nosotros pruebas duras, largas y difíciles de comprender y entender.
Sin embargo, como dice Romano 8.28 y en paralelo con Primera, con intios 10, versículo 13. No nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana.
Pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará juntamente con la tentación, la salida para que podáis soportar. Entonces Dios no está ahí haciéndonos una vida imposible, sino que Él sabe hasta dónde. El problema que usted tenga ahora en este momento, Dios sabe que usted lo puede superar. Porque también está la solución. Solamente hay que buscarla.
¿En otras palabras? Dios sabe hasta dónde nos pone a prueba. Volvamos a Genesis 22.
Y versículo 10.
Y extendió a Abram su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel del eterno le dio voces desde el cielo. Y él respondió, y dijo, no extiendas tu mano sobre el muchacho. Ni le hagas nada porque ya conozco que temes a Dios por cuanto rehusaste tu hijo, tu único. Yo muchas veces leí este versículo de joven, de soltero, claro que es impactante. Pero ahora que soy padre siento que es más profundo todavía. Acá hay algo más allá de solamente unas letras o de una escena. De entregar a sus propios hijos.
Todas las personas aquí que han tenido hijos. ¿Cómo se sienten cuando lee en esto?
Muy potente, muy fuerte. Hay un dolor muy cargado en estas líneas. Vamos a Romanos 4 ahora.
Romanos 4 y versículo 17.
¿Cómo está escrito? Hablando aquí de Abraham, como está escrito versículo 17. Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios. ¿A quién creyó? El cual daba vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen. Él creyó en esperanza contra esperanza para llegar a ser padre de muchas gentes conforme a lo que se la había dicho. Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo de los 100 años o la esterilidad de la matriz de Sarah. Tampoco dudó por incredulidad de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios. Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. Por lo cual, también su fe le fue contada por justicia. Allá hay una reflexión más espiritual de la escena que vemos en Romanos 4. En todo el capítulo habla de esto. Hablando de la fe, ¿qué es la fe? Sabemos su definición. La certeza de lo que se espera, la convicción, de lo que nos vemos, de lo que nos vivimos, de lo que nos sentimos, ni tocamos, ni olemos, ni respiramos. Abram creyó, no se debilitó, no dudó al ofrecer a Isaac. Una fe formidable. ¿Formidable? ¿Por algo es el padre de la fe?
En el proceso de salir de su tierra y todo lo que había pasado, Abram hizo muchas cosas, digamos lo así, hechos, obras. Él hizo muchas cosas.
Pero, ¿fue Abram el padre de la fe por lo que hizo? Romanos 4-4. Aquí viene un tema bien potente también, respecto a la fe y las obras. Romanos 4-4. Pero al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda. Más al que no obra, sino creen aquel que justifica el impío, su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicias y no obras, diciendo bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado al varón, a quien el Señor no inculpa de pecado. No nos confundamos. No quiere decir que solamente debemos recibir el sedón inmerecido de la justificación de Dios. Lo que tanto se habla en el mundo pseudo-cristiano de la gracia. Acepta Jesucristo, ¡puh! ¡Se acabó! El enfoque aquí sobre los judíos que vivían en Roma, la carta a los romanos, era para que no se mentalizaran solamente en las obras, en hacer solamente las cosas, sino primeramente en la fe, en algo que ellos ya estaban dejando de lado. ¿Cuerdense la corriente farisea? Que era solamente hacer, hacer, hacer, hacer, pero se las había olvidado lo más básico de la fe. Abraham, a quienes ellos conocían muy bien, era su ancestro, lo vemos en su historia como quien fuera aceptado por Dios antes de que fuera circuncidado.
Estas palabras son también muy potentes, porque Dios, antes de la circuncisión a sus 75 años, Dios ya estaba con Abraham. Ya lo había sacado de la tierra de Ur. Él había decidido, Él había ido. La circuncisión a sus 99 años fue la señal, la extensión de la fe de Abraham.
Porque sí tenía mucha fe para hacer eso y lo que hemos hablado. Y escuché bien, y se lo puede anotar mejor. Abraham es el padre espiritual de quienes tienen fe y no sean circuncidados. Pero solo si tienen la misma fe que tuvo Abraham antes de ser circuncidado. Por eso dice la escritura que la circuncisión nada es hoy día, y la circuncisión que se busca es la parte espiritual, no la física. Abraham es el padre espiritual de quienes tienen fe y no sean circuncidados.
Quise ser circuncidados, perdón. Pero solo si tienen la misma fe que tuvo Abraham antes de ser circuncidado.
Cualquiera de las dos posiciones, lo que más importa aquí es esa fe que había. Incluso Abraham antes de este pacto que fue la extensión de esa fe. Romanos capítulo 10 y versículo 1.
Hermano, ciertamente el anelo de mi corazón y mi oración a Dios por Israel es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia, porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia no se han sujetado a la justicia de Dios.
Porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree, hablando esto de la fe.
Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así. El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así, no digas en tu corazón, ¿quién subirá al cielo? Esto es para traer abajo a Cristo. ¿O quién descenderá al abismo? Esto es para hacer subir a Cristo ¿Más qué dice? Cerca de ti está la palabra en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos que si confesar es con tu boca que Jesús es el Señor y creyérese en tu corazón que Dios lo levantó de los hombres, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice todo aquel que en él creyere no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre Judío y Griego pues el mismo que el Señor de todos es rico con todos los que le invocan. Porque todo aquel que invocar el nombre del Señor será salvo. La fe, invocar a Dios o invocar a Jesucristo y creer en Él cuando es del corazón cuando es real de manera inmediata viene una reacción a eso, una externalización de su fe. ¿El caso de Abraham?
Aquí está el enfoque en la fe. No somos salvos por venir el sábado. No somos salvos por guardar las fiestas pero sí nos ayuda a llegar a Jesucristo. Romanos 10.4. El fin de la ley es Jesucristo. El sentido de la ley, el camino para llegar a Dios es Jesucristo. Su hijo enviado. Él vino a dar a conocer al Padre. Entonces, para llegar a Jesucristo tenemos la ley para llegar a Él y eventualmente llegar a Dios el Padre. Aquí en la Tierra va a llegar Jesucristo con su reino y después viene al Padre. Tiene mucho sentido. Esta dinámica.
El enfoque está en la fe. Por eso es el Padre de la fe. Aquí en la Escritura. Sí está el Padre de la fe. Abram. Abram y Zac Jacob. Que sería llamado Israel. José, sus descendientes y luego Moisés. La pregunta aquí es Abram ¿guardó la ley de Moisés?
¿La que tanto se dice que está abolida?
Interesante pregunta. ¿Cuándo vivió Moisés? Por eso acabo de decir Abram, Zac, Jacob, Israel, José hijos, hijos y Moisés. Moisés tuvo mucho después.
Mucho después de Abram.
Sin embargo, Abram cumplió antes que fuera circuncidado en la carne él se había circuncidado del corazón. Porque Dios estaba haciendo estaba trabajando en él y él estaba obedeciendo a la palabra de Dios.
Víngese que interesante.
Se sientan en la cátedra de Moisés.
La ley, sí es importante pero no es lo más importante.
Abram demostró tener escrita la ley en su corazón y la obedeció. Obedeció la voz de Dios. Abram, Abram detén tu cuchillo. Sal de la tierra de Ur. Te voy a dar esto. Vete de tu tierra, de tu parentela.
Obedeció Abram la voz de Dios, la palabra de Dios. Aquí entonces está tácita relación entre la fe y la obediencia que tenía Abram. Un hombre que vivió en la fe y que también guardó la ley. Abram, guardó la ley. Leamos en la escritura lo que dice en Génesis 26.
Y aquí no nos va a quedar ninguna duda en Génesis.
Capítulo 26.
Y versículo 4 y 5. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo. Y daré a tu descendencia todas estas tierras y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu cimiente.
Y el versículo 5 de Génesis 26.
Moisés no existía. Iba a venir, Moisés.
Con la codificación de la ley para el pueblo de Israel en el día de Pentecostés.
Pero aquí vemos a Abram, el padre de la fe que guardó la ley de Dios. La palabra de Dios escuchó a su voz y obedeció por fe. No se trata a toda la Biblia de eso que Dios está queriendo hacer con nosotros, de que su ley es donde, en un libro, en nuestras mentes y nuestros corazones Abram, fíjense que sí lo tenía. Por eso es el padre de la fe. Y hacia allá vamos Jeremías 31, 33.
Israel no tenía la ley escrita en sus mentes y sus corazones. Por eso Dios fue tan estricto con que recordara la ley al levantarse, al acostarse, escribela en los postes, ponte alguna señal que te vaya recordando, momento, momento. Porque la estás olvidando, Israel.
Por eso era tan exigente Dios era para el bien de ellos, para que no lo olvidaran. Jeremías 31, 33.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno, daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón y yo seré a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo. ¿De qué está hablando aquí el profeta Jeremías? ¿De qué el tiempo que vamos a poder tener esa ley escrita en nuestras mentes y corazones? No vamos a estar continuamente leyendo, a ver, exo 220, a ver, de autonomía 4, 5, ¿dónde quedaban los diez mandamientos? ¿No va a ser necesario? Porque ya va a estar escrito. Lo vamos a hacer de manera natural. De manera natural no vamos a querer pecar. Eso es lo que Dios quiere hacer con nosotros.
Quiere que tengamos su ley en nuestra mente y corazón. ¿Cómo vamos a abolir la ley, por favor? ¿Cómo podemos hablar de una ley abolida? Si hablamos de una ley que ya no existe, que fue clavada la cruz, que fue la Biblia, entonces. No tiene sentido hablar que la ley ya no debe guardarse. Vamos a poder obedecer a Dios de manera natural del corazón, sin fingimiento, sin estar enfocados en las obras, o en intentar ganarnos algo porque en realidad no merecemos nada. Esto no se gana hacer algo, sino que es por fe. Por fe.
La escritura no puede ser quebrantada. Y la fe que demostró Abram, en un inicio al salir de su parentela, de su tierra, de su comodidad, se conecta muy bien con el gran debate que existe entre la fe y las obras. El cristianismo, con Martín Lutero con todos estos movimientos en contra de la iglesia católica, básicamente eso es, fe y obras. A ver, ¿quién se va aquí? ¿O quién se va por acá? Bueno, el error es ese. No hay división. Se complementan. Santiago 2.17 Hemos hablado varias veces este tema, pero ahora ya con el padre de la fe, con autoridad bíblica y con lo que él hizo. En Santiago 2.17 con lo que él hizo para nuestro ejemplo. Santiago 2.17 Así también la fe. Si no tiene obras, es muerta en sí misma. Como, en realidad, si la fe es de mentira, se muere. En el momento en que se cree que es fe, no va a tener obras, se muere. ¡Ah, no! Si el sábado es muy bonito y todo eso. ¿Y dónde está que lo guardas? ¿Dónde está la persona haciendo eso como una externalización de la fe? Que dice que cree en el sábado. Creer en el sábado no solamente creer en higienesis y en la creación y que Dios descansó y santificó el sábado sino que significa que estamos creyendo en un milenio para descansar físicamente, para hacer seres espirituales, lo que habla Hebreos 4, el sabatismo. Ahora queda un descanso y no está ahora, si estamos creyendo que viene ese descanso físico. Hay un equilibrio y complemento que debemos tener mucha claridad para poder creer y alcanzar justicia. Es el título del sermón. Creer y alcanzar justicia, como habrán. Tal como nuestro Padre Espiritual, quien creyó y le fue contado por justicia. Genesis 15-16. Ya estamos terminando. Genesis 15-6. Y de aquí viene el título del sermón de hoy. Y creyó al eterno y le fue contado por justicia. Así como Abraham tuvo esa fe inicial, guardando los mandamientos de Dios, de manera colectiva, Dios le vuelve a decir lo mismo a su pueblo. El mismo principio, ya no solamente lo que Abraham hizo, sino que se lo vuelve a recordar a su pueblo. Anotenlo ahí, en Deuteronomio 11-1. Deuteronomio 11-1. Amarás al eterno tu Dios y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos. No es acaso lo que acabamos de leer en Genesis 26-5. Eso fue lo que hizo. Y ahora Dios se lo vuelve a repetir a su pueblo. Amarás al eterno tu Dios. A pesar de que somos seres humanos y tenemos nuestras dificultades y en ocasiones bajas de fe, no dejemos de creer en las promesas de Dios. Que es el punto inicial del camino del cristiano, ni tampoco dejemos de guardar su ley. Que es la externalización de lo que creemos, de nuestra fe. Tienen que ir de la mano. Y todo esto en conjunto no es más que una manera de amar a Dios. Si creéis en mí, guardad mis mandamientos. Guardad mis mandamientos. De eso se trata la escritura. Entonces, fe y obras. Ahí tenemos a el Padre de la Fe, que nos ayuda a creer de corazón y también a hacer las cosas por amor a nuestro Dios. Buenas tardes a todos.