Ira y justicia

En los tiempos del fin, El Eterno hará caer su ira sobre las naciones corrompidas por el adversario. Sin embargo, algunos pocos que se esfuercen por obedecer sus mandamientos, fiestas y leyes, podrán alcanzar misericordia. Mensaje entregado el 21 de Septiembre de 2017.

Transcripción

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Sábado, 21 de mayo de 1960, 6.06 de la mañana, un fuertesismo sacudió gran parte del sur de Chile. Se registraron 12 epicentros en la región del biovío. El movimiento tuvo una magnitud de 7.75 en la escala de Richter. 27 minutos más tarde, un segundo movimiento similar a la anterior sacudió la zona y derrumbó las construcciones deterioradas por el primer terremoto. No hubo víctimas fatales porque todos ya habían evacuado esa zona por los derrumbes. Ya todo Chile estaba organizado para ayudar la parte sur con sus caminos, con las ayudas, como sucede en los países con estos eventos. A las 15 horas con 11 minutos del día siguiente, a las 3 de la tarde del otro día, se produjo un tercer movimiento sísmico de magnitud, 9.5 grados en la escala de Richter y tuvo una duración de 10 minutos. Estudios posteriores afirmaron que dicho movimiento en realidad fue una sucesión de más de 37 terremotos cuyos epicentros se extendieron por más de 1.350 kilómetros. El cataclismo devastó todo el territorio chileno entre Talca y Chiloé, es decir, más de 400.000 kilómetros cuadrados. Maremotos posteriores de 8 y 10 metros arrasaron con ciudades completas. Casi 15 horas tras el evento, un maremoto de 10 metros de altura asotó la isla de Hilo en el archipiélago de Jaguay a más de 10.000 kilómetros de distancia del epicentro. Siempre le relato que hay una señora en Chile, un miembro que ella recuerda en el sur, en esa zona, iba caminando por el centro del camino cuando comenzó este movimiento telúrico y ella literalmente vio cómo la casa de su vecina era tragada por la tierra porque la tierra se abrió. Entonces se comió literalmente la mitad de la casa. De este evento de 1960, el más grande registrado de la historia, sólo tengo historia escrita y un par de testimonios. De los siguientes relatos sí tengo algo que decirles y de primera fuente, al igual que en 1985, aquí en México, en Chile también se produjo un terremoto.

Marzo es un mes muy movido para Chile. Los chicos comienzan las clases, termina el verano, hay cuentas que pagar, hay que pagar permisos de circulación de los vehículos y para despedir el verano y antes de las clases, la iglesia en aquellos años hacía un paseo y lo hacía el día domingo, último domingo hábil o de vacaciones, donde toda la iglesia íbamos a un cerro bastante bonito en el centro de Santiago y había una alberca arriba. Entonces estábamos todo el día esos domingos pasándola ahí despediendo ese verano. Este cerro, que se le llama Cerro San Cristóbal, tiene un par de calles de acceso, una de entrada y una de salida. Para subir y otra para bajar. También tiene un funicular, no sé si conocen los funiculares, son estos elementos que se suben a cuerda, como en 45 grados hacia arriba por los cerros, no sé si aquí hay de esos, pero sí conocen los teleféricos. Aquel día mi hermano mayor, mis dos hermanas y un servidor se nos ocurrió regresarnos por el teleférico del cerro, cada uno con una familia diferente. Por esto a las 19 horas con 47 minutos que nos encontramos bajando, dicho cerro por el teleférico, el servicio y el suministro eléctrico se vio interrumpido. Las torres comenzaron a moverse junto con los cables, junto con todos nosotros arriba en los teleféricos. Mi experiencia fue no saber muy bien lo que sucedía. Tenía solamente cinco años, pero noté que era serio cuando el jefe de familia se arrodilló y dijo que oráramos todos juntos por el peligro inminente de caer a esas alturas.

Estaba ocurriendo un torremoto de 7.9 grados en ese momento.

Año 2010, 3.34 de la mañana, el 27 de febrero, 25 años después del 85, me desperté porque sentí que me estaban sacudiendo la cama con demasiada fuerza. Así macían la cama a las 3 y tanto de la mañana. Nos encontramos con la familia de mi esposa, en ese tiempo novios, en la costa, al norte, el litoral central de Chile. No fue tan fuerte la sensación. Sin embargo, el terremoto 8.8 que sacudió a Chile se sintió devastador y peor. 30 minutos después, un tsunami arrasó con constitución, ubicado a 264 kilómetros al sur de la capital, con olas entre 8 y 10 metros. Año 2017, esta vez México. Aquí, donde vivimos actualmente, en casi una esquina, les cuento yo que cuando pasa un camión se mueve toda la casa. Así que imagínense cuando fue el terremoto del 7 de septiembre a medianoche, este 8.1, con mi esposa no podíamos mantenernos en pie junto con las niñas. Se movió mucho, mucho la casa. Luego, con un epicentro mucho más cerca, esta semana, a las 1.14 del día 19 de septiembre, a 32 años del 85 de México, otro terremoto 7.1 afectó y ha causado graves estragos en esta ciudad. El estado de México, Puebla, Morelos, La Escala y Guerrero. Nuevamente, y ahora con mayor intensidad, la tierra se movió más. Con nuestras niñas en brazos, teníamos que sujetarnos con un brazo en el muro y con la otra con una niña. No podíamos mantenernos en pie. La tierra se balanceaba de lado a lado. Apocalipsis 6.17. ¿Qué tendrá que ver lo que le estoy contando yo con Apocalipsis 6.17? Veamos. Como parte de la introducción, Apocalipsis 6.17. Porque el gran día de su ira ha llegado y quién podrá sostenerse en pie es la pregunta de un momento en el futuro. Estos días son muy particulares para todos nosotros. No vamos a enumerar todos los problemas de clima, que hay en el Caribe, que hay en la India, los problemas políticos y de bombas atómicas. Ya tenemos suficiente. Hoy vamos a enfocarnos en ese momento donde Juan hace esta pregunta. Y no es por un terremoto. Juan vivió o visionó muchas cosas, pero no fue a raíz de este terremoto o de un terremoto en particular, sino por algo mucho mayor. Es porque para Juan había llegado un día muy particular donde Dios, infinito en misericordia, dejará caer su ira. Escuchen lo que acabo de decir. Dios, infinito en misericordia, dejará caer su ira sobre la tierra. Esto no es una contradicción, sino que es algo que se complementa. Vamos a hablar el día de hoy. Si acaso el día del Señor que se habla en la Biblia, en el aspecto profético, es algo tan malo, tan negativo. Hay que temerle a esto que dice la Biblia y cómo podemos entender con mayor profundidad en este día, en el día de trompetas, que es el día del Señor. El título del mensaje de hoy es ira y justicia. Ira y justicia.

Lo comentamos hace poco. En el informativo de esta semana vivimos una generación, una época donde Satanás y sus demonios tienen libertades, tienen sus limitaciones, pero sí tienen libertades. Ese día, en contraste al día del Señor, le llamamos día de Satanás. Es decir, donde Satanás está gobernando este mundo, está engañando, induciendo, manipulando, autodestruyendo y mintiendo a los hombres. Sin embargo, Satanás llegará a su fin. Su día llegará a un fin. El golpe en la cabeza que va a recibir la serpiente de la simiente de la mujer en manos del Hijo del Hombre, esto es Jesucristo. Si alguien reconoce Génesis 315 cuando habla del golpe en la cabeza de la serpiente, es parte de lo que cada año celebramos también en la próxima fiesta de expiación del día 30 de este mes. Tito Flavio Sabino Vespaciano, comúnmente conocido como Tito. Sitió a Jerusalén en el año 70 después de Cristo. Cuando uno ve fotografías de Europa de Roma, han visto ustedes el arco de Tito, que es básicamente un arco, que está en Roma. Es una estructura arquitectónica histórica muy interesante que tiene que ver con la historia de los judíos. Justamente porque este arco de Tito representa la entrada triunfal de Tito sobre Jerusalén en la primera guerra judeo-romana, que finaliza tres años después, en el 73, con la aniquilación del resto de los judíos en el fuerte Masada. Ahí se ha leído a Flavio Joséfó, ven cómo se suicidan toda la gente aquí en el fuerte Masada en el año 73. Dije en 1973. No, en el año 73 después de Cristo. Dentro de este ambiente de la época actual, 70 después de Cristo, cuando fue sitiada Jerusalén, poquitos años antes de esta fecha, el apóstol Pablo, desde Corinto, le escribió a los judíos y gentiles en Roma un mensaje muy potente. Dentro de este ambiente, como de fin de mundo, como de caos, como que algo viene, Pablo le escribió entonces a los judíos y gentiles en romanos. Uno, acompáñeme, por favor, al libro de los romanos.

Vamos a leer aquí bastante de romanos y apocalipsis. Y alguno que otro. Romanos capítulo 1 y versículo 7. A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Ahí está. Versículo 15. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el Evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al grevo o al gentil. Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito. Más el justo por la fe vivirá. Pablo, muy conocedor de las escrituras, está citando a Abacuc.

Capítulo 2, verso 4. Aquí viene uno de los profetas menores que le llamamos un poco erróneamente. Capítulo 4, Abacuc habla de esto, de más el justo por la fe vivirá. Donde, a pesar de que estamos hablando del antiguo testamento, estamos hablando de fe. Algo que se habla en el Nuevo Testamento, de la gracia y de la fe. En el antiguo testamento hablamos de la ley, de las ceremonias y de los pactos. Pero Abacuc, 2,4, tiene un versículo transversal en la Biblia. Que luego, Pablo, vuelve a utilizar incluso en Segunda Corintio 5.7, Gálatas 3.12 y Hebreos 10.38. Más el justo por la fe vivirá. Versículo 18, de lo que veníamos leyendo aquí en Romanos 1. Versículo 18. Fíjense bien, porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Aquí empezamos a hablar de la ira de Dios. De la ira de Dios. Este versículo es muy clave para entender hoy el mensaje. Y para afirmarnos de lo que vamos y estamos desarrollando. ¿Contra qué o quién se deja caer la ira de Dios? Según lo que vamos leyendo aquí. Según las escrituras, contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Si se fijan bien, no va directamente hacia los hombres. Por eso decimos que Dios no odia al pecador. Dios odia el pecado. Las acciones.

También hemos venido hablando de la dualidad profética. Algo muy importante para entender los tiempos del fin. Para entender estos tiempos que estamos viviendo. Hace 2.800 años, registrado dentro de la cronología, el primero de los profetas menores o más antiguos describe una advertencia de grandes calamidades en el antiguo testamento. Primero, el pueblo de Israel. Específicamente, judá, que gozaba de que creían en el mismo Dios, o en el único y verdadero Dios y estaban haciendo estatus, y estaban haciendo cosas bastante no apropiadas para Dios. Su actuar era completamente diferente. Vamos a Joel, en el antiguo testamento. Un versículo muy revelador. A Joel. Joel, capítulo 2.

Está después de Oseas. Después de Daniel. Después de Daniel, ya está pegadito. Joel viene pronto. Joel, capítulo 2, versículo 1. Tocad trompeta en Sion, hablando de las trompetas. Y dad alarma en Misan Tomonte, lo que hemos estado hablando el día de hoy. Tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día del eterno, porque está cercano. El día del eterno, el día del Señor. ¿Por qué? Porque queremos también hablar de a poco. Porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, como sobre los montes, se extiende el alba. Así vendrá un pueblo grande y fuerte, semejante a él, no lo hubo jamás. Ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Delante de él consumirá fuego. Tras de él abrazará llama. No será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado. Ni tampoco habrá quien de él escape. Su aspecto, como aspecto de caballos y como gente de a caballo, correrán. Como estruendo de carro, saltarán sobre las cumbres de los montes. Como sonido de llama de fuego que consume ojarazcas. Como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. Delante de él temerán los pueblos. Se pondrán pálidos todos los semblantes. Algo de esto ya estábamos hablando en Apocalipsis, el día de hoy, algo de las naciones. Fíjense ahora en el versículo 11 de capítulo 2 de Joel. Y el Eterno dará su orden delante de su ejército, porque muy grande es su campamento. Fuerte es el que ejecuta su orden, porque grande es el día del Eterno, y muy terrible. ¿Quién podrá soportarlo? La misma pregunta que se hizo Juan en la isla de Patmos miles de años después. ¿Quién podrá soportarlo? ¿Quién podrá sostenerse en pie? Apocalipsis 6-17, partimos leyendo con ese versículo. Veamos lo que nos describe Joel. Hablando de una dualidad, de algo histórico en ese momento, pero también hablando de una conexión futura con Apocalipsis, obviamente con el día del Señor. El día del Eterno, o del Señor, es el tema de Joel. Si uno lo leyera completo, se daría cuenta la descripción de lo que habla el profeta Joel. En el capítulo 2 y versículo 30 empieza interesantemente a darnos detalles que vamos a complementar con el libro de Apocalipsis. Hablando de las señales que deberían ocurrir antes de que llegue este día grande y terrible. Joel capítulo 2 y versículo 30. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra sangre y fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre antes que venga el día grande y espantoso del Eterno. ¿No les suena familiarle versículo 31 que hemos venido leyendo en estas semanas? Versículo 32. Y todo aquel que invocar el nombre del Eterno será salvo porque en el monte de Sion y de Jerusalén habrá salvación, como ha dicho el Eterno, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Esto es el paralelo que podemos encontrar con el libro de Apocalipsis con los eventos cronológicos. Ya se habló la última pedacita del sermón de la mañana, los sellos, las trompetas y las copas o plagas.

Por esto es muy bueno que si tienen a mano el folleto del raptor, ahí hay una secuencia cronológica que no podemos apoyar para ir avanzando en este desarrollo. Los siete rollos que el Cordero Inmolado desata, hablando ya de Apocalipsis, acuérdense a Apocalipsis 5, el problema de que no había nadie que podía desatar los rollos, y aquí entonces el Cordero es el único que puede hacerlo. De estos siete rollos, comenzando la cronología del libro de Apocalipsis, los cuatro primeros rollos que son, ya lo dijimos, ya se dijo, los que se conocen como los cuatro jinetes del Apocalipsis, estos cuatro jinetes. La religión falsa, la guerra, el hambre y las enfermedades epidémicas, ahí están los cuatro. El quinto sello, como lo vimos la semana pasada, es la gran tribulación descrita en Mateo 24-29. Sigamos avanzando, el sexto sello, vemos señales celestiales. Hay señales celestiales, y aquí entonces empieza el paralelo a lo recién leído en Joel capítulo 2. Fíquense en Apocalipsis 6.

Apocalipsis capítulo 6, y versículo 12.

Mire cuando abrió el sexto sello. Y aquí hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como tela de silicio, y la luna se volvió toda como sangre. Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus hijos cuando es acudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla, y todo monte, y toda isla se removió de su lugar.

Va a ser tanta la conmoción en este momento que la gente va a vivir, que los estratos sociales pobres y ricos van a buscar una cosa. ¿Saben lo que van a buscar todos? No poder, no dinero, no comida, la muerte. Versículo 15, ahí mismo. Y los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo, y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían a los montes y las peñas, caed sobre nosotros, y escondendos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del cordero. Esta gente va a estar desesperada. 17, porque el gran día de su ira ha llegado. ¿Y quién podrá sostenerse en pie? Volvemos a hablar de este versículo. ¿Quién podrá sostenerse en pie? Estas personas, desesperadas de todos los estratos sociales, son las naciones que van a ser golpeadas por estas señales. Tanto así que desearán morir. Dios, en su misericordia, no los aniquilará. ¿Hasta dónde se extiende la misericordia de Dios en un momento tan complicado como el que estamos leyendo? Parece ser que todavía Dios le sigue dando alguna oportunidad a ellos. Pero ellos, en vez de arrepentirse, en vez de decir, Dios, te reconozco, creo en Jesucristo, quieren morirse. Entonces es un poco paradójica la reacción que tienen ellos. Tienen miedo, mucho temor. Pero en vez de reconocer a Dios, guardar los mandamientos y reconocer a Jesucristo, se quieren morir. Es una gran paradoja. Dejé un... vamos a volver a Apocalipsis, pero quiero que vayamos a Ezequiel 33 hablando del tema de la misericordia. Ezequiel 33. El profundo libro de Ezequiel 33.11. Aquí solamente un versículo de todas estas profecías de profeta de Ezequiel. Capítulo 33 y versículo 11. Diles. ¡Vivo yo! dice el Eterno al Señor. Que no quiero la muerte de limpio. Fíjense lo que Dios está diciendo aquí. No quiero la muerte de limpio, sino que se vuelva limpio de su camino y que viva. Volveos. Volveos de vuestros malos caminos. ¿Por qué moriréis? O casa de Israel. Está hablando aquí a Israel, pero esto se amplifica o se extiende también para las personas que vivirán estos eventos tan catastróficos en los tiempos del fin.

Ese era el sexto sello. El séptimo sello.

Aquí hay que empezar a llegar al séptimo sello y dividirlo ahora en siete trompetas.

Aquí es donde comienza aquel día.

Grande y terrible. Joel decía antes del día empezaban estos eventos y aquí lo podemos comprobar en Apocalipsis 8.

En Apocalipsis 8, versículo 1. Bien, entonces, el comienzo de este séptimo sello, que son las siete trompetas. Pero cuando abre el séptimo sello, versículo 1 de Apocalipsis 8, cuando abrió el séptimo sello se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vía los siete ángeles que estaban en pie ante Dios y se les dieron siete trompetas. Versículo 3.

Simbólicamente, aquí están esas oraciones en estos incienzos. Son nuestras oraciones. Versículo 5.

Aquí dice Juan, en el altar, y lo arrojaste ángel sobre la tierra. Y hubo truenos, voces y glámpagos y un terremoto. Versículo 6. Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarla. Hay una imagen muy antigua de la época de los 70, yo creo, en la Iglesia Universal donde está ahí siete trompetas ordenadas y está el mundo al centro.

Bueno, esto es lo que estamos leyendo acá. Están dispuestas a ser tocadas. Este es el día de las trompetas. Esto representa este día. Y empiezan las siete trompetas. Siete trompetas de juicio. Estas trompetas son de juicio. Un juicio que viene con la ira del Cordero. Con la ira de Dios. El día grande y terrible comienza con la trompeta número uno.

Empiezan entonces los sucesos. Seguida por las tres terribles hasta la cuarta. Ustedes pueden ver trompeta uno, dos, tres, cuatro. Y él lo mencionó aquí en la mañana Don Israel sobre las trompetas. Que se complementa muy bien a este mensaje, lo que estamos hablando ahora, dándole profundidad a esta cronología.

Porque la quinta, sexta y séptima trompeta son las peores. Cuando ustedes han leído Apocalipsis y habla de los ayes o aís, aquí están los tres ayes. La quinta, la sexta y la séptima trompeta son las peores. Apocalipsis 8, versículo 13. Apocalipsis 8, versículo 13. Es muy bueno tener el panorama claro porque Apocalipsis suele ser muy complicado, porque se salta tiempos. Y cronológicamente no está siempre de la manera que uno lo quisiera o entendería. Entonces, esto es muy importante entenderlo, sobre todo el día de hoy. Apocalipsis 8, versículo 13. Y miré y oí a un ángel volar por en medio del cielo diciendo a gran voz ay, ay, ay, de los que moran en la tierra a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles.

El ángel dice aquí que pena por esta gente. Viene algo muy difícil. Las aflicciones humanas, que ustedes pueden leer aquí en el capítulo 9. Las aflicciones humanas que van a tener los seres humanos. Una devastación militar, ¿se acuerdan esto? Yo hoy hice un número, esos 200 millones de soldados, se cree que pueden ser la parte asiática, la parte de los chinos, con tanto recurso humano que tienen. Y las siete postreras plagas son parte de estos tres, o de estos últimos acontecimientos que se llevarán a cabo dentro del día del Señor Grande y Terrible.

Entonces, siete sello, luego tenemos las siete trompetas. Siete sello, séptimo sello, siete trompetas. Séptima trompeta, vienen aquí entonces las siete plagas. Esa es la séptima trompeta, o las siete copas, como lo describe en el capítulo 16. Saltermonos aquí al capítulo 16 de Apocalipsis. Ahí tenemos siete, siete, siete. Si lo vemos imaginariamente en nuestras mentes, hablando de los sello de las trompetas y de las plagas o copas, distinto a lo del 666, pero ese ya es otro tema. Apocalipsis 16 y versículo 17. El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Estamos hablando aquí ya de los últimos acontecimientos de las plagas o copas.

Y salió una gran voz del templo, del cielo, del trono, diciendo, hecho está. Ahí está la séptima copa, lo último. Echo está. 18. Entonces hubo alámpagos y voces y truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás, desde que los hombres han estado sobre la tierra.

El 9.5 de 1960 va a ser nada comparado con lo que aquí está diciendo. 19. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran babilonia vino en memoria delante de Dios para darle el calis del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó y los montes no fueron hallados.

Aquí viene un cataclismo fuerte. Versículo 21. Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento. Y los hombres, fíjese aquí lo que hacen los hombres, los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo porque su plaga fue sobre manera grande. Los hombres, de aquí está hablando, estos que blasfeman contra Dios. Estos hombres son los que van a vivir estos acontecimientos que probablemente se van a esconder en alguna peña, van a estar psicológicamente afectados.

Y a pesar de todo lo que ellos van a estar viviendo, aquí en versículo 21 de apocalipsis 16, dice que blasfemaron contra Dios. No se van a arrepentir en otras palabras. No van a reconocer a Dios y a Jesús y van a aceptar sus errores. Estos hombres vivirán esa ira del día del Señor. El peso del juicio de Dios caerá sobre ellos con todos estos eventos proféticos.

Ustedes pueden leer más adelante el detalle de esto y probablemente si lo han leído. Quizás ahora les puede dar un poco más de sentido. Estos hombres son los que detienen la justicia de verdad. Estos hombres son los injustos y están en contra de Dios y blasfemarán en contra de Dios al parecer hasta sus últimos días.

También tiene un paralelo muy interesante con las plagas de Egipto y el corazón duro de Faraón. No querían dar su brazo a torcer. Faraón tampoco. Ahora bien, esta ira que estamos hablando que va a caer sobre estos hombres es parte también de la justicia que se traerá sobre la tierra.

Acuérdense el título del mensaje. Es ira y justicia. ¿Quién trae la ira? ¿Quién trae la justicia? Leamos aquí un indicio. Romanos. Acuérdense el mensaje de Pablo desde Corinto a los judíos y griegos en Roma. Romanos capítulo 1 y versículo 18. Volvamos a leer eso. Versículo 18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.

Porque lo que de Dios... Sigámos leyendo ahora al versículo 19. Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.

De modo que no tienen excusa. La gran pregunta, ¿por qué hay algo en vez de nada? Aquí está la respuesta. ¿Por qué hay algo en vez de nada? Aquí está la respuesta. Veamos de quién estamos hablando. Hicimos la pregunta, ¿quién trae la ira? ¿Quién trae la justicia? Cuando Lot y Abraham se separan, recuerden que Lot elige una tierra muy bonita, un valle, una zona de riego, dice la escritura que era hermosa, como el huerto de Dios. Y Lot vio ese lugar, que llegó a ser Sodoma y Gomorra.

Y Abraham se retiró hacia el otro lado. Con el correr del tiempo, hubo guerra entre los reyes. Aquí hubo una trifulca entre los reyes, los cinco reyes, ahí en una guerra. Y Lot fue prisionero de guerra. Su tío, Abraham, en ese momento, se enteró y, junto con sus 318 criados armados, cayó sobre ellos de noche y recuperó todo.

¡Vaya que tío! Y salvó a Lot. Al volver de esta campaña, Abraham le salió al encuentro un personaje muy misterioso. La Biblia le llama Melchisedec. Rey de Salem, y sacerdote del Dios Altísimo, dice la Escritura. Pueden leerlo esto en Génesis 14. No vamos a leer Génesis 14. Vamos a leer Hebreos, capítulo 7. Hablando de Melchisedec, que es un tema muy interesante también. Lo estamos viendo. ¿Quién trae la ira? ¿Quién trae la justicia?

Hebreos, capítulo 7. Y versículo 1 al 3. Porque este Melchisedec... Estamos hablando aquí de Génesis 14, en paralelo ahora con Hebreos 7. Porque este Melchisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham, que volvía de la derrota de los reyes, que se vendejo, a quien a sí mismo dio a Abraham los diezmos de todo, cuyo nombre significa, primeramente, rey de justicia y también rey de Salem. Esto es rey de paz.

Sin padre, sin madre, sin genealogía, que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, y a veces sacerdote para siempre. La orden de Melchisedec. La interesante tema de la orden de Melchisedec. Es muy diferente escuchar a un líder, a un político, a cualquier persona, que nos hable de justicia, o escuchar a un líder que nos hable de paz. Versus escuchar a un líder que esté hecho de paz, y hecho de justicia, que tenga el título, rey de justicia, rey de paz. Esto es Jesucristo. Justicia y paz. No solamente habla de justicia o la de paz, está hecho de paz.

Él es la justicia, él es la paz. Mi paz os dejo, mi paz os doy. Estamos hablando de lo mismo. A pesar de esta ira, que va a caer sobre la tierra, y la pregunta que hicimos, ¿quién podrá mantenerse en pie? ¿Quién podrá aguantar esto? Nosotros sí. No solamente enfrenta un terremoto, sino que a la ira de Dios, que va a caer sobre la tierra, sí podemos resistir a esta sacudida que no se va a comparar con nada de lo que estamos experimentando ahora. Ya lo hablamos. Incluso, si llegáramos a estar hablando hipotéticamente, hablando de apocalipsis, cuando lo hablamos la semana pasada, cuando Satanás intenta buscar a la mujer que fue sustentada en el desierto por tres años y medio, y luego que la tierra le ayuda, y Satanás se devuelve a hacerle guerra contra la descendencia de la mujer.

Esto es la Iglesia, un símbolo de la Iglesia, aparte femenina. Van a haber dos grupos de Iglesia, unos que estaban hasta protegidos y otros que no van a ser protegidos y que van a vivir lamentablemente la gran tribulación. Incluso, hablando hipotéticamente, dentro del lugar de refugio o fuera del lugar de refugio, podemos mantenernos en pie o deberíamos poder mantenernos en pie frente a toda esta ira que va a caer sobre la tierra.

Dios, en su misericordia, trabajará con nuestra fe, con nuestras decisiones y nos va a probar con fuego para ver qué hay en nuestro corazón. Va a ser un momento de decisión. ¿Quién sería hoy día capaz de decir yo dejo todo y me voy al desierto con lo puesto? ¿Cuánta fe vamos a tener? ¿O vamos a decir mejor me quedo y veo ahí si me voy?

No sabemos cómo va a ser el movimiento, pero sí sabemos que la iglesia lo va a saber y qué va a ser de una manera milagrosa. El paralelo nuevamente con la salida de Israel de Egipto para ser protegidos en el desierto. Tener el testimonio de Jesucristo y guardar los mandamientos de Dios es clave en estos tiempos. ¿Podemos mantenernos en pie? Sí. Si tenemos el testimonio de Jesús y guardamos los mandamientos de Dios.

El mundo estaba completamente distorsionado en todos los sentidos. Comentaba hace unas semanas atrás. No sé si lo comenté aquí, ya no lo recuerdo, pero en nuestra casa golpearon la puerta y generalmente llegan las predicaciones de casa en casa de las personas tipo adventista o mormones que vienen con un folleto y uno puede conversar con ellos, guardan el sábado, algunos. Entonces se pueden generar conversaciones interesantes. Pero no era ninguno que habíamos visto antes. Era una persona común y corriente, no aparentaba ser uno de estos grupos, y nos pasó un folleto.

Yo no sé si a ustedes ya le ha tocado, pero anda una iglesia muy fuerte de Corea del Sur, con muchas iglesias en todos los lugares, y México también está haciendo muy... en Latinoamérica está pegando muy fuerte, que dicen que basado en elogím, los dioses de Génesis, la figura de Dios Padre, hay que agregarle ahora Dios Madre. Eso es real. Tengo los folletos en la casa, y tiene su versículo, que son como dos o tres, y están golpeando la puerta diciendo, tú crees en Dios Padre que bueno, pero ahora debes creer el gran misterio escondido por seis mil años.

Hay una diosa o Dios que se llama Madre. Entonces hay que ver la parte masculina y la parte femenina. Y tienen ahí toda una cosa bien extraña de un personaje que se hizo o creyeron que es Jesucristo, luego que murió, luego lo idolatraron, y luego supuestamente se acasó con una persona, y era una señora que un día anda vestida de blanco, y esa es Dios Madre. ¿Y qué anda dejando por todo el mundo? Los orígenes de esta iglesia, ¿saben cuáles son? Guardan el sábado, guardan las fiestas santas del lévitico 23, tienen los alimentos limpios, muy similares a la nuestra.

¿En qué punto se perdieron? No lo sé, estudien y vean esto de Dios Madre. Es algo muy fuerte que la gente está creyendo muy cegadamente. El mundo está perdido en todos los aspectos, y que ahora dicen que hay una Dios Madre y vive en Corea, que se casó con Dios. Es una cosa, una herigía terrible. Y la gente lo cree, la gente lo cree. Por eso Dios tenía que traer esta justicia a este mundo.

Cuanto antes. Por eso las trompetas deben ser tocadas cuanto antes. Y que nosotros estamos entendiendo esto por misilicordes de Dios, no nos debe mover un terremoto de nuestros pies, de nuestras doctrinas, de nuestras convicciones. Debemos mantenernos en pie. Cuando venga la ira, estemos o no en el lugar de refugio o no. Y tenemos que seguir estando guardando, siguiendo los mandamientos de Dios, creyendo en Jesucristo, en la familia de Dios, en todo lo que cada sábado aquí predicamos a la luz de las Escrituras.

Ya como conclusión a este mensaje, el día del Señor, que hemos hablado un poco el día de hoy, los profetas de la Antiguo Testamento y Apocalipsis no le hablan como que fuera un día muy positivo o muy tranquilo, lleno de paz, sino que por el contrario, lleva consigo calamidades que tal vez nos va a tocar ver y que tal vez vamos a llegar a morir en ellas, no lo sabemos. Ese es el mundo en que estamos hoy día, ese es el mundo en que los líderes dicen te mueves un centímetro y te lanzas un misil y te hundo tu país, peor que en la Guerra Fría, peor que en la Guerra Fría. La tierra se puede auto destruir cientos de veces hoy día con las bombas de hidrógeno.

Pero al final del día del señor, al final de este día de esta época, a pesar de ser un proceso muy violento, al final del día va a venir algo diferente, va a venir un cambio, una intervención, la justicia, la justicia por medio de Jesucristo. Será un día de ira para algunos. Está hablando de estos eventos tan catastróficos, pero para otros, puede ser el comienzo de la justicia divina. Es depende como uno lo entienda, lo vea y lo lea en las Biblias también. En el monte de los Olivos, Cristo dijo qué. Así como en los días de Noé, sería la avenida de Cristo sobre la tierra. Y les leo un fragmento de Mateo 24. Porque como en los días antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será también la avenida del Hijo del Hombre. Ellos no entendieron lo que Noé estaba haciendo. ¿Qué estaba haciendo en un arca? ¿Se quine y llueve? ¿Y quién estudió? ¿Cuánto años llevás haciendo eso? No, tú estás locombre. Ellos no entendieron. Así será la avenida del Hijo del Hombre. Ellos no entendieron y el diluvio llegó y todos percieron bajo las aguas. Fue un día de juicio, un día en que Dios intervino sobre la tierra y tuvo que empezar todo de nuevo con la familia de Noé. Así también Dios intervendrá en aquel día grande, un día grande y terrible y maravilloso. Pensémoslo como son las cosas. Grande y terrible sí, pero también maravilloso. Porque va a dar finalmente paz. Lamentablemente tenemos que pasar por eso. Es un proceso por el cual hay que pasar. Apocalipsis 11-18. Creo que esto ya se leyó, pero tiene que ver con esta última parte, ya de la conclusión de este mensaje. Apocalipsis 11-18.

Aquí este versículo describe las dos partes que hemos estado hablando hoy día. La ira, la justicia. Apocalipsis 11-18. Y se airaron las naciones y tu ira ha venido el tiempo de juzgar a los muertos. Fíjese lo que habla aquí. Y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y de destruir a los que destruyen la tierra. Aquí está hablando de la justicia. Aquí está hablando del galardón.

A los siervos, los profetas, a los santos, a los que temen tu nombre. No a los hombres que estaban escondidos en las peñas que decían, quiero morirme porque ya no aguanto más. Ni siquiera a Dios les daba eso, que se puedan morir. Estamos hablando de los santos, de los profetas, a los que temen tu nombre, los que respetan y dan honra a Dios, los que buscan la sabiduría temiendo a Dios pequeños y grandes.

Será el tiempo de la ira y de la justicia. Y también de la recompensa sobre quiénes temen el nombre de Dios.

Quienes sonran su palabra, sus mandamientos. Quienes le aman en espíritu y en verdad.

Hay que enfocarse en este último. Más que nunca. En ese galardón que habla Apocalipsis 11 y 18. A pesar de que la ira ha venido estar en ese grupo de los que habla Apocalipsis 11 y 18.

Estar con estas convicciones que ningún terremoto nos puede remover. Hay que enfocarse en esto. Último, más que nunca. Última escritura. Joel capítulo 2.

Lo vamos a volver a leer. Ya lo leímos, pero ahora lo vamos a hacer.

Más enfáticamente.

Joel Capítulo 2, versículo 30.

Hablando de este día del día del Señor. De la ira, de la justicia, del galardón. Versículo 30. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra. Sangre y fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre. Antes que venga el día grande y espantoso del eterno. Aquí con un eclipse ya andamos todos alterados. Con un eclipse estamos todos alterados. Pero imagínense aquí que el sol se convierta en tinieblas y la luna en sangre.

Y el 30. Prodigios en el cielo, la tierra, sangre, fuego y columnas de humo. Y versículo 32. Y con esto terminamos. Y todo aquel que invocar el nombre del eterno será salvo. Eso es lo que habla la Escritura. Y lo está hablando Joel. La Antiguo Testamento. Ya lo dijo Abacuc. Dos, cuatro. Más el justo, por la fe vivirá. Y aquí dice a todo aquel que invocar el nombre del eterno será salvo. Porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación como ha dicho el eterno. Y entre el remanente, al cual él habrá llamado. Tenemos que estar en ese grupo de personas. Cuando suenen las trompetas y a la séptima y final trompeta llegue Jesucristo, estemos muertos o estemos descansando o estemos vivos, ser parte de su familia. Ser transformados, ser glorificados.

Aquel día, mis hermanos será grande y no hay duda que será muy terrible.

Pero para nosotros además de ser un día grande y terrible será un maravilloso día de justicia que traerá el buen fruto de la paz. Felices fiestas de trompetas.

¡Muchas gracias!

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.