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Recién pasada tuve ocasión de hablar con ustedes acerca de una de las escrituras que, a mi juicio, desde mi perspectiva, desde mi visión, es una de las escrituras más sintéticas de toda la escritura. Ya saben a cuál escritura me refiero. Ha sido la base de la cual me he sostenido en los últimos años para desarrollar todos los estudios bíblicos. Y a través del desarrollo de sus palabras, la semana pasada pudimos desglosar estos cinco principios que fundamentan nuestra fe o que le dan base a nuestra fe y que uno las puede desglosar a raíz de estas escrituras de Segunda de Timoteo 3, 16. Hablamos del principio de la inspiración divina de las escrituras. Y aquí mencionábamos aquí este principio que, si uno no cree que las escrituras son inspiradas, bueno, entonces no tenemos tema. No tenemos tema de qué hablar. Uno se encuentra con tantas personas que dicen, mire, la Biblia, ah, sí, son relatos piadosos. Ah, que Adam lleva. Es un relato piadoso, pero en realidad eso es algo que no es del todo cierto. En globa o resume algo que ocurrió, pero así tal cual está descrito en las escrituras, eso no es así. Entonces, cuando uno se encuentra con argumentos de esa índole, uno empieza a pensar, bueno, sabe que yo no tengo tema con usted. Si yo no creo que las escrituras son inspiradas, entonces no tenemos de qué dialogar, de qué conversar. Y por eso, o no por eso, sino que a raíz de esta escritura, Pablo, lo primero que menciona en este versículo es, sabe que, mire, la escritura es inspirada por Dios. Aquí no es que haya hombres que hayan tenido un desarrollo intelectual superior y que hayan escrito las escrituras. No, sino que Dios, inspirando a hombres a través de los distintos siglos en los cuales fueron escritos, vale la pena, la redundancia, Dios impiró a aquellos hombres. Unos que tenían oficios distintos, carpinteros, estadistas y Dios inspiró su palabra. Y por eso, el primer punto que hablamos la semana pasada fue, nosotros creemos, lo que Pablo dice. La escritura es inspirada por Dios.
¿Cómo reconocer lo que es bueno de lo que es malo? Bueno, Dios es quien lo define. ¿Cómo reconocer lo correcto de lo incorrecto? Dios lo define. Nuestro referente es que creemos que las escrituras nos marcan y señalan el camino y que es Dios mismo quien nos habla a través de la Biblia. Eso es una de las, yo diría, de las verdades fundamentales que todo creyente debe reconocer. La Biblia inspirada es la que señala lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto. Cuando el ser humano intenta transgredir este principio, las cosas no resultan. Porque a veces esto de lo común se considera lo normal, pero lo normal no necesariamente es lo correcto. Así es que nosotros entendemos que la Biblia, no solamente lo entendemos así, creemos en eso. Eso fue lo primero que hablamos la semana recién pasada. Luego hablamos acerca, como dice Segunda de Timoteo 3.16, que la escritura es útil para enseñar y en este punto de la enseñanza hablamos respecto del sábado. Nosotros creemos que la Biblia, señala el día sábado como el día de reposo y que nosotros lo apartamos para un uso especial. Y cumplimos con esta especificación explícita de la escritura. Vayamos aquí al Levitico 23, el Levitico 23, una de las escrituras en donde nos encontramos con este mandamiento explícito que expresa la escritura. Levitico 23, 1, dice habló el Eterno Amo y Ces diciendo, habla a los hijos de Israel y diles las fiestas solemnes del Eterno, las cuales proclamaréis como santas convocaciones serán estas. Seis días se trabajará, más el séptimo día será de reposo, santa convocación, ningún trabajo, día sábado es del Eterno en donde quiera que habitéis. Así es que uno se encuentra con este mandamiento que tiene dos partes del día sábado. Uno está la santa convocación y el otro punto respecto del día sábado es que uno no debe trabajar en él. Y por eso nosotros repasamos esta verdad que para nosotros es tan habitual. Sin embargo, el mundo vive en una oscuridad permanente. Las personas guardan el día domingo como día sábado y otros creen que hay que guardar el día viernes. Bueno, pero la escritura no señala eso y de nuevo la inspiración de la Biblia de parte de Dios señala que el día sábado uno debe congregarse y no debe trabajar en él.
También hablamos respecto de las fiestas santas. También aquí en Levítico 23, todo el capítulo de Levítico 23 uno se encuentra con esta escritura en donde están señalados todos los festivales santos anuales. La fiesta de Pánez y Levadura, la fiesta de Pentecostés o la fiesta de las semanas, las fiestas de Otoño, la fiesta de Trompetas, la fiesta de Expiación, la fiesta de Tabernáculos o de Cabañas y la gran fiesta del último y gran día. También repasamos la semana pasada, la ley del diezmo, que está vigente. Mateo 23, 23 manifiesta expresamente Jesucristo cuando habló o cuando, de hecho, el capítulo 23 en realidad es Jesucristo redargulli al mundo farisáico.
Y en donde aquí vayamos a Mateo 23, 23, donde se menciona esto era necesario hacer sin dejar de hacer aquello. Es una de las escrituras claves en donde nosotros atendemos y entendemos que el diezmo es una ley que está vigente, no ha cambiado. Y dice aquí hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, Mateo 23, 23, porque diezmáis lamenta y el eneldo y el comino y dejáis lo más importante de la ley, la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar de hacer aquello. Así es que esta escritura es básica en lo que nosotros entendemos es el conocimiento de la ley del diezmo, en donde reconocemos que existen tres diezmos. El primer diezmo que era entregado al sacerdosio levítico y que allí en hebreo 7 se expresa, verdad que el sacerdosio levítico fue reemplazado por el sacerdosio según el orden de Merquisedec a Jesucristo. Y por eso entonces allí el hebreo menciona, por eso es necesario que haya cambio de ley, pero esa expresión, cambio de ley, no era que el diezmo no existiera más, sino que la entrega de los diezmos entonces cambiaba de sacerdosio. Ese es el primer diezmo. El segundo diezmo, el diezmo que se ocupa para las fiestas santas entre Euteronomio 14. Allí se expresa que vayamos allá de Euteronomio 14. En el verso 22, en donde se menciona indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Así es que esto es indefectible sin tacha. Eso es indefectible, sin defecto. El verso 23 dice y comerás delante del eterno tu Dios en el lugar que le escogiere. Ve ahí donde está esta característica de este diezmo. Es un diezmo que uno come delante del eterno, en el lugar en donde el eterno escogiere para poner allí su nombre. Entonces este diezmo uno lo debe guardar para entonces aplicarlo o gastarlo en las fiestas santas de nuestro Dios. Y también aquí en el verso 28 se menciona al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y luego guardarás en tus ciudades y vendrá el levita que no tiene parte ni heredad contigo y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubieren tus poblaciones y comerán y serán saciados para que el eterno tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieres. Así que también se menciona el año tercero como el año del diezmo, el año en donde Dios de esta manera se preocupaba del huérfano y de las viudas que existían en Israel.
Así es que también hablamos de las leyes alimenticias, de cómo las leyes alimenticias están vigentes. Aquí no es que Jesucristo haya hecho limpio todos los alimentos, como menciona Marcos. Aquí no es así, en hechos diez, ahí vemos a Pedro expresando cuando ve esta visión en donde baja un lienzo, en donde se ven animales de toda índole, cuadrúpedos, reptiles y entonces Dios le dice, mira, Pedro, levanta, te mata y come. Y entonces Pedro dice, señor no, porque yo ninguna cosa común o inmunda he comido jamás, dando cuenta entonces que Pedro guardaba las leyes alimenticias.
Así es que la semana pasada hablamos de estos cuatro principios, no son los únicos principios, la Escritura y de hecho la Iglesia de Dios, una asociación internacional, tiene 20 principios que nosotros como organización reconocemos que son verdades fundamentales y que todos tenemos acceso a este folleto y que vale la pena repasar estas verdades.
También hablamos del principio de la corrección siguiendo entonces aquí este esquema que expresa Timoteo, que la Escritura es útil para enseñar, para redarguir, para corregir. Así es que aquí uno se encuentra con este principio, muchas veces en el relato bíblico se encuentra con la palabra o la frase o la experiencia correctiva. Aquí en Hebreos 12, en el verso 5, por ejemplo, el escritor de la carta a los hebreos trae a colación este principio de la corrección. De hecho aquí se hace una analogía entre el comportamiento de un padre que trata de corregir a un hijo así como Dios corrije o no corrije. Uno piensa aquí cuando uno hace el análisis crítico de esta Escritura, uno piensa uno como padre trata de corregir a sus hijos de una o de otra manera. A veces las técnicas resultan, otras veces uno necesita otro tipo de técnicas. No siempre uno debe aplicar la misma técnica. Aquí en Hebreos 12, verso 5, dice ya veis, ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige diciendo, hijo mío no me nos preciáis, no me nos preciáis la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por Él. Cuando uno busca la palabra disciplina es del griego paideía, paideía que significa exactamente tutoría o educación o entrenamiento por implicación, corrección disciplinaria, corrección disciplinaria. Y entonces aquí eso lo que está diciendo el escritor de la Carta de los Hebreos, hijo mío no me nos preciáis la disciplina, la corrección disciplinaria del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por Él. Verso 6, dice porque el Señor al que ama disciplina, al que ama corrige y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina Dios os trata como hijos porque qué hijo es aquel aquí en el Padre no disciplina. Bueno, nos encontramos con este principio en las escrituras. El relato bíblico trae a colación el cómo Dios corringe a su pueblo. Dios nos trata como hijos y por ende Dios se arroga el derecho de corregirnos cuando fuere tiempo.
También hablamos del principio del redar huir. Esto es el rebatir con argumentos. Arguir es argumentar. Entonces redar huir es usar los mismos argumentos para rebatir el principio enunciado. Los abogados son expertos en la argumentación y en la reargumentación. Y Dios expresa a través de sus escrituras y nos da señales de cómo redar huir. Y también hablamos la semana pasada del principio de la justicia.
La justicia es un principio profundo, no solamente la aplicación de la ley, sino que es mucho más profundo que eso. Dios es quien aplica justicia. Y por eso nos encontramos con estos cuatro puntos, la utilidad de las escrituras, para enseñarnos, para corregirnos, para redar huirnos y para instruirnos en justicia. Y entonces la semana pasada terminamos haciendo mención de que todo lo es puesto en el versículo 16, todo lo expresado en el verso 16, todo lo resumido en el verso 16, todo lo sintetizado en el verso 16, tiene como fin la perfección o el perfeccionamiento del hombre de Dios. Aquí vayamos a esta escritura, segunda de Teimo Teo 3, 17.
Aquí se menciona esto que acabo de decir. La versión valera del 60 dice exactamente, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, la palabra es artios, que es completo, enteramente preparado para toda buena obra. La versión del Nuevo Testamento, la Biblia al día, dice aquí, hablando de la escritura, dice, ella es el medio que Dios utiliza para capacitarnos plenamente para hacer el bien. Y la Biblia del Lenguaje Simple dice, de ese modo los servidores de Dios estarán completamente entrenados y preparados para hacer el bien. Las escrituras fueron diseñadas en su totalidad para darnos las herramientas para que alcancemos la perfección. La perfección, el perfeccionamiento, o como dice la traducción del lenguaje simple, el estar completamente preparado y entrenado para toda buena obra. Este es el fin o propósito que Dios quiere entregarnos a través de su palabra. Él quiere que nosotros, su pueblo, seamos perfeccionados a través de sus enseñanzas, a través de su corrección, a través de sus argumentos, a través del conocimiento de la justicia. Él quiere, Dios quiere, que nosotros alcancemos la perfección en el carácter.
La escritura presenta este principio, o podríamos decir también, presenta este anhelo que Dios quiere para con nosotros, no pocas veces en las escrituras. No pocas veces en las escrituras se presenta que Dios quiere que nosotros alcancemos la perfección en el carácter. ¿Perdamos algunas escrituras que avalan lo que estoy mencionando?
En Génesis 17, verso 1. La escritura dice, era Abraham de 99 años, cuando le apareció el Eterno y le dijo, Yo soy el Dios Todo-Poderoso, anda delante de mí y sé perfectamente. ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? Yo soy el Dios Todo-Poderoso, anda delante de mí y sé perfecto. La palabra perfecto aquí es Tamin, que también es traducido como íntegro. Exactamente, etimológicamente, la palabra significa entero. Entero.
Sin defecto. Íntegro. Así es que Dios quiere, le estaba pidiendo a Abraham, que sea íntegro, que sea perfecto. Sin tacha. En Mateo 5, verso 48. Mateo 5, verso 48. La escritura dice, «Se después vosotros, perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos, es perfecto». En segunda de Corintios 13, verso 11, dice, «Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionados, consolaos, sed de un mismo sentir y vivida en paz. Y el Dios de paz y de amor estará con vosotros». Aquí la palabra perfeccionados es perfeccionar. Efecios 4-10. Efecios 4-10.
Dice, «El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo, y el mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo». Si ustedes se fijan, ve la intrucción de parte de Dios. Dios quiere que nosotros seamos perfeccionados. Efecios 4-13. Dice, «Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». Y de hecho, la Escritura dice, ve, uno tiene que perfeccionar su carácter, hasta parecerse al carácter de Cristo. Colocense es uno 28. Dice aquí, ¿a quién anunciamos? «Amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre». Santiago 1-4. Dice, «Más tenga la paciencia, su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna». La Escritura una y otra vez reintena este principio o anhelo que Dios tiene para con nosotros. Él quiere que seamos perfectos y cabales. Él quiere que alcancemos la perfección del carácter. Y para estar preparado para ejecutar toda buena obra. Eso es lo que estaba mencionando, según Mateo 16. La pregunta es, ¿cómo podemos alcanzar la perfección? ¿Cómo podemos alcanzar la perfección? ¿Se podrá alcanzar la perfección? O es, o queda dentro de esa área gris, en donde se menciona, pero uno no la puede alcanzar. Es una quimera. No, no es así. Jesús alcanzó la perfección a través de la obediencia. Aquí en Hebreo 5.7.
En Hebreo 5.7.
Aquí mencionando a Cristo, dice y Cristo en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas, con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Uno piensa en Jesucristo esa noche antes de ser martirizado.
La Escritura menciona que Jesús oró toda la noche. Oró toda la noche. Verso 8 dice, y aunque era hijo, por lo que padeció, aprendió la obediencia. Y, habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. La perfección, el alcanzar la perfección, se logra a través de la obediencia. Jesús fue perfeccionado a través de la obediencia. Él aceptó y acató y se humilló ante el mandamiento. No fue rebelde. Y la obediencia trajo consigo la perfección.
Las escrituras, aquí en cuanto a esta frase que acabo de decir, que la obediencia trajo la perfección, hay una escritura en 1 de Reyes, en 1 de Reyes, en el verso 54, cuando Salomón, entre comillas, inaugura el templo, vemos la siguiente escritura. Cuando acabó Salomón de hacer a el eterno toda esta oración y súplica, se levantó de estar de rodillas delante del altar del eterno y con sus manos extendidas al cielo y puesto en pie bendijo a toda la congregación de Israel, diciendo en voz alta, verso 56, 1 de Reyes, 8, verso 56, bendito sea el eterno que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho, ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés, su siervo, ha faltado. Esté con nosotros el eterno nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres y no nos desamparen y nos deje. Incline nuestro corazón hacia Él para que andemos en todos sus caminos y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decletos, los cuales mandó a nuestros padres. Y estas mis palabras con que he orado delante del eterno está encerca del eterno nuestro Dios de día y de noche para que Él proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo, a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que el eterno es Dios y que no hay otro. Verso 61, dice aquí, ¡Sea pues perfecto, vuestro corazón para con el eterno nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos como el día de hoy! El perfeccionamiento de nuestro carácter se da a través de la obediencia a los estatutos y mandamientos y leyes que están expresadas en su palabra. La obediencia trae consigo el perfeccionamiento del carácter. Lo ideal, entonces, es que seamos perfeccionados a través de la obediencia. No obstante, la misma escritura señala un hecho. El hecho es que el hombre es, por naturaleza, imperfecto.
Eso es una realidad. Lo ideal es que seamos obedientes y alcancemos la perfeccion a través de la obediencia. Pero la escritura señala un hecho. El hecho es que el ser humano es imperfecto. Job 9.20. Job 9.20. Y dice, Job, si yo me justificare, me condenaría mi boca. Si me dijere perfecto, esto me haría inico.
Job, haciendo el análisis crítico de su vida. Y en primera de Juan, en el capítulo 1, en el verso 8, la escritura dice así, decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. El hombre es, por naturaleza, pecador. Y por definición, el pecado es la transgresión de la ley. Por ende, ¿qué pasa cuando transgredimos la santa justa y perfecta ley de Dios? Y todos transgredimos alguna vez la santa justa y perfecta ley de Dios.
Dios quiere que seamos obedientes a su ley. Al punto que Dios dice que en el futuro Dios nos dará otro corazón. En Ezequiel, hablando del futuro, hablando de Israel, él dice, ¿sabe qué? Les voy a cambiar el corazón por un corazón de carne, un corazón que obedezca y un corazón de piedras. Porque si algo hubo de característico en el pueblo de Israel, fue precisamente la porfía con que se comportó Israel a lo largo de toda su historia.
Salvo algunos puntos en su historia. Todo el resto de su historia fue una rebelión tras otra rebelión, tras otra rebelión. En Ezequiel 11, en el verso 17, dice la Escritura, y, por tanto, así ha dicho el Eterno al Señor, yo recogeré de los pueblos, yo os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, yo os daré la tierra de Israel y volverán allá y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. Y les daré un corazón y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne.
Y les daré un corazón de carne para que anden en mis ordenanzas y guarden mis decretos y los cumplan. Y me sean por pueblo y yo sea a ellos por Dios. Dios dice, miren, en el futuro vamos a intervenir a la nación de Israel y a los demás vamos a cambiar el corazón.
El anhelo de Dios para con su pueblo es que su pueblo alcance la perfección en el carácter para que obedezcan su ley y anden en los estatutos que producen éxito y felicidad. La escritura, o Dios podríamos decir a través de su escritura, aplica lo que se conoce como el refuerzo positivo. La escritura menciona una innumerable cantidad de leyes y le dice al pueblo, mire, si ustedes cumplen con las leyes a ustedes le va a ir bien.
Eso es el refuerzo positivo. Vayamos allá, entre otro enomio, 28. El anhelo de Dios es que su pueblo sea obediente y que se perfeccione en su carácter a través de la obediencia. Podríamos decir, entonces, a medida que vamos creciendo uno deberá ir siendo más obediente. De otro enomio, 28. Dice, acontecerá que si oyeres atentamente la voz del eterno de Dios para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también el eterno de Dios te exaltará sobre todas las naciones de la Tierra.
Así es que no es solamente que uno sepa las cosas, no solamente el conocimiento, sino también aquí dice que se puede poner por obra sus mandamientos. Y dice aquí, verso 2, y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán si oyeres la voz del eterno de Dios. Bendito serás tú en la ciudad y bendito tú en el campo.
Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amar, amasar. Bendito serás en tu entrar y bendito en tu salir.
El eterno derrotará tus enemigos, que se levantarán contra ti. Por un camino saldrán contra ti y por siete caminos huirán delante de ti. Dios diciendo, mire, si usted cumple con mis mandamientos, con mis leyes, con mis estatutos, con mis decretos, bueno, yo pelearé por ustedes.
Y dice aquí, verso 8, el eterno te enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pusieres tu mano y te vendes irá en la tierra que el eterno tu Dios te da. Cuando uno dice, ¿a consecuencia de qué será? Exactamente, cuando se habla de la bendición de los graneros. Bueno, ya lo hablábamos la semana pasada. En Malacía se dice eso.
Dios dice, ¡pruebenme! ¡Pruebenme a ver si yo no voy a abrir los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde! Y Dios dice, mire, pruébenme. Y aquí Dios de nuevo dice, el eterno te enviará su bendición sobre tus graneros. Bueno, es como las leyes de acción y reacción.
Dice, te confirmará el eterno por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado cuando guardares los mandamientos del eterno a tu Dios yanduivieras en sus caminos. Refuerzo positivo. Mire, si usted cumple, bueno, yo también cumplo. Y Dios no es hombre para que mienta aquí. No es que uno diga, ¡ah, pero bueno, Dios tal vez no vaya a ser así conmigo! No, no es así. La historia de Israel está inundada con estas palabras. Cuando el pueblo obedecía y hacía conforme a las palabras, los éxitos y las bendiciones se hacían pras presentes. Más, cuando no obedecían venían las consecuencias y la Escritura dice y los alcanzaban las consecuencias. Deutronómio 28, verso 15. Deutronómio 28, verso 15. Dice, pero acontecerá. Si no, hoy eres la voz del eterno, tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos, que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán. Así es que Dios lo presenta y lo terrible, no lo terrible, ¿cómo lo podríamos decir? Lo desconcertante. Eso es la palabra. Lo desconcertante es que el pueblo de Israel sabiendo, conociendo estas escrituras. El pueblo de Israel no podría argumentar, no es que yo no sabía las cosas, sino que habiendo sido instruido por Moisés, por Josué, por los ancianos, el pueblo se olvidaba de estas palabras. Y entonces se cumplían estas maldiciones y te alcanzarán estas maldiciones. Mateo 16 dice, maldito serás tú en la ciudad y maldito en el campo, maldita tu canasta y tu artesa de amasar, maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar y maldito en tu salir y el eterno enviará contra ti la maldición quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres hasta que seas destruido y perezcas pronto por la causa de la maldad de tus obras, por las cuales me habrás dejado. Uno se encuentra en el relato bíblico cómo el pueblo de Israel prevaricó una y otra vez. Se volvieron idólatras. El primer mandamiento, allí en Exo 20, primer mandamiento, vamos allá, Exo 20, ¿Cómo uno se encuentra con que este primer mandamiento fue transgredido a lo largo de la historia de Israel una y otra vez? ¿Y uno dice, Piri, por qué hizo? ¿Por qué el pueblo sabiendo las cosas desobedece? Vaya, vamos a Exo 20.
Exo 20, verso 1, dice, ya habló Dios todas estas palabras, diciendo, yo soy el eterno tu Dios, que te saque de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre, no tendrás Dios exageno delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni la sonrarás. Y uno se encuentra a través de los hallazgos de arqueología, la historia y de la misma relato bíblico como uno va viendo el pueblo de Israel. Si hay algo que el pueblo de Israel hizo, hizo fue ser un pueblo idolatra, teniendo un mandamiento tan claro y categórico, diciéndole a su pueblo, no tendrás otros dioses delante de mí. No te harás esculturas. Y el pueblo hacía esculturas. Y por eso uno dice, esto es parabógico. Uno sabe las bendiciones, conoce las advertencias, y sin embargo el pueblo transgrade. El anhelo de Dios es que su pueblo le sea obediente. ¿Por qué? Porque la obediencia trae consigo bendición. Y la desobediencia viene acompañada de las consecuencias. El pueblo desobedeció una y otra vez. En jueces, 2.8.
En jueces, vemos esto.
Dice Perú murió José, hijo de Núñ, siervo de eternos, siendo de 110 años, y los sepultaron en su heredad en Timnáxera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gáaz, y toda aquella generación también fue reunida a sus padres, y se levantó después de ellos otra generación que no conocía el eterno ni la obra que él había hecho por Israel. Vers 11 dice, después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del eterno y sirvieron a los vales. Dejaron a el eterno el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron y provocaron a ir al eterno. Y esto que estoy leyendo fue una constante en el pueblo de Israel, y Dios siempre allí con su pueblo, tratando que su pueblo obedezca. ¿Por qué? Porque el anhelo de Dios con su pueblo es que su pueblo sea perfecto y que sea obediente, y que la obediencia los lleve a la perfección. Y entonces aquí una pregunta, ¿cómo podemos ser perfeccionados en obediencia? La perfección en la obediencia se prueba con las pruebas.
La perfección en la obediencia se prueba a través de las pruebas. En primera de Corintios 3.
En primera de Corintios 3. Aquí Pablo, hablando a los hermanos en Corinto, dice conforme la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima, pero cada uno mira. En primera de Corintios 3.
En primera de Corintios 3.
Pablo, entonces, hablando a los hermanos en Corinto, dice conforme la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobre edifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, eno o jarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada, y la obra de cada uno, cual sea, el fuego la aprobará. Entonces aquí se mencionan seis artículos, oro, plata, piedras preciosas, madera, eno o jarasca. Los tres primeros son artículos que se purifican a través del fuego. De hecho, esta semana escuché algo interesante respecto de los diamantes. El único enemigo del diamante es otro diamante. Si sometemos el diamante al fuego, sale indemne. Si lo sumergimos en el agua, sale seco. Si lo sometemos a presión, nos damos cuenta que el diamante es el objeto más resistente a la presión en la naturaleza. Es interesante.
Pero si hemos sobreedificado con madera, eno o jarasca, son tres artículos que son destruidos con el fuego. En esta analogía, podemos vislumbrar varios puntos. Uno de los cuales podría ser. ¿Qué tipo de obediencia es la que hemos cultivado con los años? ¿He cultivado una obediencia así como el oro, la plata y las piedras preciosas? ¿La cual evidentemente se perfecciona con el fuego? ¿O mi obediencia es una obediencia de manera eno o baja? ¿La cual se destruye con el fuego? Aunque, por la misericordia de Dios, 1 Corintios 3.14, dice, si permaneciera la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemara, él sufrirá pérdida. Si bien, el mismo será salvo, aunque así como por fuego. ¿Cómo tener certeza de lo uno o de lo otro? ¿Cómo saber qué tipo de obediencia he desarrollado a través de los años, desde el momento en que fui llamado hasta el día de hoy? ¿Hoy más obediente el día de hoy que cuando fui llamado? Pablo, a severa, en Romanos 8, verso 35. ¿Quiere uno saber qué tipo de obediencia ha desarrollado con los años?
Dice quién nos separará del amor de Cristo. ¿Busqué la palabra quién? Porque me llamó la atención, ¿verdad? Dice quién nos separará del amor de Cristo, pero después se menciona tribulación, angustia, precipusión, hambre, desnudez. Y la palabra quién es del Liego Tiz, que significa exactamente quién, cuál o qué. Entonces aquí podríamos decir, como dice la traducción de la Biblia al día, ¿podrá algo o alguien separarnos del amor de Cristo? Y entonces aquí Pablo dice ni las dificultades, ni los problemas, ni las persecuciones, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni tampoco la muerte. ¿Cómo saber si hemos crecido en obediencia? La única manera de tener conciencia o de tomar conciencia, de cuánto hemos crecido en obediencia, es siendo probados en obediencia, a través de las distintas circunstancias que Pablo aquí expresaba. Por ejemplo, las dificultades. ¿Ha tenido usted dificultades? Busqué la palabra dificultad. Viene del griego de ese lipsis, de ese lipsis. Presión, que significa estreschez, africción, angustia. Y el diccionario World Reference habla de la presión, dice, es una magnitud física que mide la proyección de la fuerza en dirección perpendicular y circular por unidad de superficie. Esa es presión. Presión. Las presiones. ¿Se ha visto sometido usted alguna vez a alguna presión? Hay una canción del grupo Queen, que habla de under-pression. Bajo presión. Hay tantos tipos de presión. Hay presión económica. Eso es uno de los tipos de presión. Pero, por supuesto, no es el único tipo de presión. Está también la presión emocional. ¿No han sentido presión emocional? El miedo o la angustia son dos tipos de presión emocional. Esa presión por las tareas no cumplidas. ¿Se ha encontrado usted sometido a ese tipo de presión? A veces, cuando uno recuerda los años universitarios, a veces amanecíamos con una pesadilla. ¿Verdad? Uno tenía que presentarse una prueba y no había estudiado nada. Y uno amanecía así con esa angustia en el pecho. De nuevo, haber estado listo o preparado. ¿Presión por las metas no alcanzadas? ¿Nunca ha sentido esa presión? Usted tiene que hacer tal cosa. Y uno dice, sí, yo lo hago. Pero llega el momento. No, no alcanza llegar. Presión por los temores circundantes. Por los temores circundantes. Vivimos en un mundo peligroso. La presión puede generar en nosotros dificultades. En nuestra relación con Dios. También busqué aquí la palabra angustia. Nojoría, estrechez de espacio. Exactamente significa eso. Paolo Acevedera, que si hemos crecido en obediencia, nada es obstáculo en la relación de Dios para con nosotros. Nada se vuelve un obstáculo. En Romanos 8, 36, dice como está escrito, por causa de ti somos muertos todo el tiempo, como los santados, como ovejas de matadero. Verso 37, antes en todas estas cosas, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor Nuestro. Si somos perfeccionados en obediencia, debemos entender que este perfeccionamiento, algunas veces, es causa de dolor. ¿Qué es lo que ocurre cuando somos desobedientes? ¿Qué es lo que ocurre cuando somos desobedientes? Si nosotros seamos obedientes y la Escritura está llena de instrucciones y de bendiciones, si uno es obediente. Pero el problema está en que no siempre los seres humanos son obedientes. Entonces, ¿qué ocurre cuando somos desobedientes? Si somos desobedientes, debemos ser corregidos. Debemos ser corregidos. Y Dios dice que si Él no nos corrige, nos trata como abastardos y no como hijos. Dice aquí, ver Ebreus 12, verso 11. Y cuando somos corregidos, hay que ver que uno vivencia la corrección, vivencia la corrección con dolor.
Ebreus 12, verso 11. Dice, es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. De hecho, Pablo hace una reflexión al respecto en la experiencia que él vivió con los hermanos en Corinto. La primera carta a los corintios es una carta correctiva. Analízenla. Vayan a ella. Pablo corrige un sinnúmero de dificultades y en particular un pecado que estaba viviendo la congregación en Corinto. Y la segunda carta, entonces, es una carta consoladora y es una carta tremendamente reflexiva. Y aquí, en segunda de Corinto, 7, Pablo habla de esa tristeza que produce arrepentimiento. Porque Dios quiere que nosotros volvamos a lo buen camino cuando nos corrige. Segunda de Corinto, 7,4 dice mucha franqueza tengo con vosotros. Pablo, hablándola a los hermanos en Corinto. Mucho me glorio con respecto de vosotros. Lleno estoy de consolación, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Porque, de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo. Sino que en todos fuimos atribulados, de fuera, conflictos, de dentro temores. Pero Dios, que consuela los humildes, nos consoló con la venida de Tito. Y no solo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocije aún más.
Llaman atención aquí, que Pablo diga, me regocije por vuestra solicitud por mí.
Dice, verso 8, porque aunque os contristé con la carta, hablando de la primera carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté, porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo os contristó, ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados. Y la palabra aquí, cuando se traduce contristados, viene del griego lubeo, que significa afigir. Dice, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento, porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecía seis por nuestra parte.
En el presente, ninguna corrección es causa de gozo. Sin embargo, Dios quiere que seamos contristados para arrepentimiento. ¿Por qué? Porque Dios quiere que nosotros obedezcamos. Eso es lo que Dios quiere. Dios quiere que su pueblo le obedezca. El anhelo de Dios para con su pueblo, es que su pueblo alcance la perfección a través de la obediencia. Si obedecemos el santo y justo mandamiento, seremos perfeccionados. Más también, si hemos sido de esos obedientes, Dios nos corregirá en su momento, los momentos los expresa y los define Dios.
Dios quiere que crezcamos en obediencia. Dios quiere que seamos corregidos para bien. Dios quiere que su pueblo sea perfeccionado en este arte que es la obediencia. Perfección que se nutre de la obediencia, más también la perfección se perfecciona con la obediencia. Seamos, pues, partícipes de las promesas, pidiéndole a Dios sabiduría y discernimiento para ser perfeccionados en obediencia. Y además, debemos estar constantemente pidiéndole a Dios fortaleza espiritual para avanzar un día más en este camino que se conoce como el camino hacia el Reino.