Pidámosle a Dios sabiduría y discernimiento para ser perfeccionados en obediencia y además pidámosle a él fortaleza espiritual para continuar este camino hacia el Reino.
El dios de este siglo, Satanás, ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.
La mayoría de las iglesias cristianas afirman que Jesucristo fue crucificado mientras que otros piensan que fue colgado de una estaca, ¿quién tiene la razón?
¿Cuáles son nuestros principios? ¿Por qué Dios quiere que nos preparemos en ellos?
En el marco de la fiesta de Panes Ácimos, reflexionemos sobre el cambio que debemos hacer en nuestras vidas para estar en el Reino de Dios.
Estemos confiados, si obedecemos a Dios. Él nunca nos dejará ni nos desamparará. Él peleara por nosotros.
¿Por qué Jesucristo expuso esta afirmación?
Sin reconocer la existencia de Dios no se puede explicar el origen de la vida, tercera parte.
¿Qué es lo que Dios hace por sus hijos fieles? ¿Cómo Dios anima y protege a sus hijos?
La Pascua es tiempo de reflexión, oración y ayuno, es tiempo de volver a empezar y comenzar a ocuparnos en nuestra salvación.
Sin reconocer la existencia de Dios no se puede explicar el origen de la vida, segunda parte.
¿Renunciaría a su propia vida para alcanzar las promesas que Dios nos ha hecho?
¿Qué es lo que le falta a nuestro mundo? ¿Por qué hay tantos problemas en él? ¿Cuál es nuestro papel?
Sin reconocer la existencia de Dios no se puede explicar el origen de la vida, primera parte.
Soportar las pruebas, superarlas, aprender de ellas, es solo una pequeña parte de nuestro papel como aprendices de Cristo. ¡Necesitamos una actitud diferente, una fe viva!.
El pan que simboliza el cuerpo de Cristo, también nos simboliza, es por ello que debemos aprender muchas lecciones sobre las características de como Dios quiere que sea este pan.
Si perseveramos hasta el fin y no bajamos la guardia ante Satanás, alcanzaremos nuestro galardón.
Glorificar a Dios significa ser parte activa de la misión de la Iglesia encomendada por Cristo.