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Números: La Biblia bajo el lente de la Ciencia

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Llegamos ahora al cuarto libro en la Biblia, llamado NÚMEROS. En realidad, este no fue su primer nombre ¿Cuál es su título original y por qué fue cambiado a NÚMEROS? Es un relato muy interesante.

En el último estudio vimos que Dios ordena el campamento de Israel con una precisión militar. Eran unos dos millones y medio de personas que debían movilizarse en forma expedita. Recuerden que debemos mirar todo lo que le sucedió a Israel como un ejemplo o modelo para aprender lecciones espirituales: "y estas cosas les acontecieron (a Israel) como ejemplo y están escritas para amonestarnos a nosotros a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Corintios 10:11-12).

Aún queda un último detalle para organizar bien el campamento – el medio de comunicación.

Las murmuraciones de María y Aarón traen sobre ella la lepra y el rápido arrepentimiento de Aarón. De nuevo vemos la mansedumbre de Moisés al orar al instante por su hermana rebelde, sin tomar en cuenta su deslealtad. Tras la oración de Moisés, la lepra dura siete días para que María aprenda bien su lección.

Llegamos ahora a una importante ley sobre los grados de culpabilidad por el pecado. A veces uno puede pensar que las leyes del Antiguo Testamento eran muy severas y no tomaban en cuenta la intención como lo hacen las leyes modernas.

Luego que finaliza la rebelión de Coré y el castigo posterior a los que estaban aún alborotados, viene la prueba definitiva de la legitimidad del sacerdocio de Aarón.

Con este capítulo, llegamos a la última etapa de los cuarenta años en el desierto. Hay aproximadamente 37 años en que se menciona muy poco por no añadir mucho a las lecciones que Dios desea que queden escritas para nosotros (vea 1 Corintios 10:12).

Continuamos con el relato de Balaam. Como hemos visto, Balaam era un vidente de gran importancia en todo el Medio Oriente. El rey Balac de Moab sabía que no era un charlatán cuando dijo: "yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito" (Números 22:6).

La segunda generación de Israel está por fin lista para entrar en la Tierra Prometida. Sólo quedan Moisés, Josué y Caleb de la primera generación (Números 26:65). La Tierra Prometida será asignada según las tribus y por suerte, que Dios determinará. La repartición de tierra será de acuerdo con el número de personas de cada la familia (Números 26:52-56). Un último censo es tomado para ver cuántos hay de esta segunda generación, de esto viene el nombre del libro, "Números" que significa "censos".