#082 - Números 27-36: “Nombramiento de Josué; repartición de la tierra”

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#082 - Números 27-36

“Nombramiento de Josué; repartición de la tierra”

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#082 - Números 27-36: “Nombramiento de Josué; repartición de la tierra”

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La cantidad de personas es muy parecida al de la primera generación, ahora son 601,030 varones mayores de 20 años en vez de 603,550 (Números 26:51) sin contar los levitas.

Los primeros que reciben su herencia son las tribus de Rubén, Gad y la mitad de Manasés quienes se entusiasman con la tierra de los amorreos y piden quedarse con ella. Al principio Moisés se opone, puesto que debilitaría el número del pueblo justo cuando más se necesitaban para conquistar a Canaán. Sin embargo, una vez que se comprometen a acompañar al resto de Israel en la toma de Canaán, les da el permiso (Números 32:1-42). El territorio tomado se muestra en el siguiente mapa:

Una vez que comienza la organización del futuro territorio, unas hijas de Israel quedan preocupadas pues su padre había fallecido y no había dejado heredero, pues sólo había tenido hijas. Otra vez vemos que Moisés no toma las decisiones propias, sino que consulta con Dios. "Y Moisés llevó su causa delante del Eterno. Y el Eterno respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ella" (Números 27:5-7). Aquí vemos de nuevo que Dios no hace acepción de personas y que las mujeres eran consideradas con el mismo respeto y derecho que los hombres. Esta decisión es bastante insólita para las sociedades patriarcales de ese entonces, y vemos que Dios no le quita a las mujeres sus legítimas derechos de ser propietarias y preservar el nombre de la familia. En el Cap. 36 se entrega esta nueva ley.

Luego viene es traspaso del mando de Moisés al nuevo designado por Dios, el fiel Josué: "y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como el Eterno había mandado por mano de Moisés" (Números 27:23). Aquí vemos la ceremonia de la imposición de manos que se usa para designar en un puesto a la persona indicada por la inspiración de Dios. Es una doctrina central en la Biblia que pocos grupos religiosos toman en cuenta. Sin embargo, en Hebreos 6:2 nos habla de "la imposición de manos" como una de las doctrinas de Cristo.

Dios establece las normas para repartir equitativamente los bienes de la conquista, llamado el botín. De este modo se evitaba las luchas codiciosas por los bienes que eran tan típicos entre las naciones de ese entonces. Pero Dios "no es un Dios de confusión sino de paz...y hágase todo decentemente y con orden" (1 Corintios 14:33-40).

Este es un punto importante debido a que en el Milenio la tierra de Israel será de nuevo repartida por suertes a sus santos y su pueblo (Ezequiel 45, 47, 48). Además, Cristo asignará la Tierra según la participación de los miembros. Le dijo a sus discípulos: "Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel" (Lucas 22:29-30). Además, menciona más tarde: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra" (Apocalipsis 22:12). Recuerden también que se asigna a los santos ciudades con territorios según su fidelidad en esta vida (Lucas 19:17).

Luego de purificar el botín, como ya hemos estudiado, se repartía de la siguiente forma: Los que pelearon recibían "de quinientos, uno" (Números 31:28), o sea, el 0,20 % de lo capturado. Los levitas recibieron el 2% de la otra parte del botín por ser fieles líderes espirituales de Dios.

"El botín fue dividido en dos partes: una parte para el pueblo en general, el cual había sufrido el daño común de los madianitas; y la otra parte para los combatientes, quienes habiendo afrontado las penas y los peligros de guerra, con justicia recibieron la mayor parte. De ambos lados, sin embargo, fue tomada cierta cantidad para el santuario como ofrenda de gratitud a Dios por la preservación y por la victoria. Los soldados llevaron la gran ventaja en el reparto; porque una quingentésima parte de la mitad de ellos fue destinada a los sacerdotes, mientras que una quincuagésima parte de la mitad correspondiente a la congregación fue dada a los levitas. Se tomó el siguiente inventario del botín: Ovejas, 675,000 – la mitad a los soldados, (337,500) menos lo deducido para Dios, 675; la otra mitad para la congregación, 337,500, deducidas para los levitas, 6750. Seguimos con el mismo sistema para el vacuno, 72,000; asnos, 61,000; personas capturadas, 32,000" (Comentario Exegético, p. 148).

Puesto que fueron 12,000 los soldados que participaron en la victoria sin perder un solo hombre, a cada uno le correspondió además de una suma considerable de dinero, 28 ovejas, 3 vacas, y 5 asnos. Recuerden que las riquezas del hombre de ese entonces consistían principalmente en su ganado. La mayoría no tenían mucho antes y ahora se volvieron "ricos" de la noche a la mañana por ser valientes y fieles a Dios.

De las riquezas monetarias en oro y joyas, había tanto que los 12 "coroneles" (sobre los mil) y los 120 "capitanes" (sobre los cien) de ese ejército entregaron voluntariamente una ofrenda de gratitud a Dios de 16,750 siclos de oro, o unos 184 kg en oro. Al precio actual del gramo de oro, equivale a unos 22 millones de dólares (7.7 Millones de dólares ajustados en Mayo de 2019).

En Números 33 tenemos un resumen de los campamentos principales que tuvieron durante los 40 años. Hay cuatro etapas que abarcan este período. La primera etapa fue de Egipto hasta el Monte Sinaí (Números 33:1-15); la segunda del Monte Sinaí hasta fades, en la zona de Hazerot (Números 33:16-17); la tercera los 38 años que aquí cubren de los versículos 18-36 y la cuarta de nuevo en Caries, y finalizan desde Caries hasta la llanura de Moab (Números 33:37-49).

Este registro es importante porque certifica la autenticidad del relato. Muestra que no fue una fábula fácilmente ideada, sino que aquí tenemos pruebas de un conocimiento íntimo del terreno (geografía) y un sentido del progreso histórico. Además, se relatan no sólo los grandes logros y milagros, sino también los fracasos y la debilidad de la naturaleza humana. Esto separa a la Biblia de tantos relatos mitológicos o legendarios en que los héroes no se equivocan y son prácticamente sobrehumanos. Esto no lo vemos aquí, Moisés se ve con sus grandes virtudes y también sus debilidades; el pueblo de Israel se muestra en su cruda realidad de seres humanos con valentía a veces y en otras ocasiones, con sus temores, envidias, rencores, ambiciones e impaciencia.

Por eso dice la Biblia: "estas cosas les acontecieron como ejemplos y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (como sucedió con los israelitas demasiado confiados)" (1 Corintios 10:11-12).

Moisés está ahora por morir, y Dios lo usa para entregar las instrucciones sobre la organización del reino a Josué y a Israel. Este breve tiempo cubre el resto de Números y todo Deuteronomio. "Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos; y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad. Y heredarás la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis.  Y si no echaréis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejaréis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitaréis. Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos” (Números 33:51-56).

De nuevo vemos que Dios no hace acepción de personas y que el pueblo de Israel no era especial por mérito propio. Si se corrompían como los cananeos iban a sufrir la misma suerte. Igual sucede con nosotros hoy día. Por estar en la iglesia no nos da ningún derecho de comportarnos equivocadamente. Dios nos tratará conforme a nuestras obras y no como si fuéramos miembros de un club privilegiado.

En la repartición de la tierra, los levitas administran seis ciudades de refugio para que, si alguien fuera responsable de un accidente fatal, podía huir a ese lugar hasta la muerte del sumo sacerdote, donde luego podía salir indemne.

Dios sigue entregando las instrucciones de cómo administrar la Tierra prometida. Recuerden que todo el libro de Deuteronomio son las instrucciones finales de Dios mientras que Moisés está con ellos. De hecho, todo este período es muy corto, mientras que están en las llanuras de Moab.

A continuación, un mapa del territorio de Israel, una vez conquistado. Noten las dos tribus y media al otro lado del Jordán. Esta sería la repartición de las tribus hasta unos quinientos años más tarde cuando efectivamente, Israel se corrompe hasta tal punto que Dios remueve primero las 10 tribus norteñas a Asiria y más tarde, a las dos tribus del sur (Judea) a Babilonia, pero estas vuelven 70 años más tarde.