El mundo en que vivimos se ha dirigido vertiginosamente a una espiral de violencia que no respeta ni tiene consideración incluso de las vidas más inocentes: la de los pequeños no nacidos. En este número exploramos el por qué ha ocurrido, y por qué no deberíamos seguir permitiéndolo.
También examinamos el primordial papel de los padres de familia en el modelo familiar de Dios, y las consecuencias de su ausencia.
Además, un llamado a la acción para prepararnos para el momento glorioso del retorno de nuestro Salvador. ¿Tendremos suficiente fe para notar las señales?