Las Escrituras nos dicen que no nos durmamos espiritualmente: “Despiértate, tú que duermes . . . Mirad, pues, con diligencia [con cuidado] cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo [desechando actividades improductivas], porque los días son malos” (Efesios 5:14-16). El hecho de creer que contamos con tiempo para desperdiciar es muy engañoso.
Aludiendo a su propia obra, Jesús dijo que tenía que cumplir con su misión mientras aún había tiempo, ya que en un momento dado no podría continuar con ella (Juan 9:4). Y lo mismo se aplica a todos nosotros en la actualidad.
Varios artículos de esta edición se refieren a la forma en que utilizamos nuestro tiempo. Mucho tiene que ver con establecer prioridades, es decir, escoger bien qué haremos con tan valioso recurso. Hay muchas cosas que pueden ocupar nuestro tiempo.