Cómo descifrar los tiempos actuales
Conforme avanza este nuevo año gregoriano, debemos reflexionar en lo que ha estado sucediendo y dónde nos encontramos en la línea de tiempo de Dios para las naciones. Y, más importante aún, ¿qué relevancia tiene todo esto para las decisiones que usted debe tomar?
La historia se aceleró el año pasado. En 2025 aumentaron las guerras, se declaró la paz y siguió deteriorándose la cultura. Oriente Medio, Europa, Asia y Estados Unidos continúan configurando nuestro mundo y, aunque estos acontecimientos puedan parecerle lejanos, es probable que hayan sido causa de ansiedad en su vida. Por mucho que queramos vivir en paz en nuestro vecindario, la historia nos dice que el mundo está interconectado. Lo que ocurre en Asia repercute en Europa. Lo que ocurre en América Latina repercute en Norteamérica, y viceversa. No podemos escapar de los sucesos mundiales.
Ahora que nos enfrentamos a este año 2026, conviene analizar dónde nos encontramos en el trayecto de la historia, en tanto que Dios guía al mundo a su momento culminante: la segunda venida de Jesucristo. Ese momento trascendental se acerca, y es preciso vigilar los hechos significativos que lo precederán. Incluso cuando las cosas parezcan estar en calma, el tiempo sigue su curso y debemos mantenernos en estado de alerta.
En la Biblia hay una expresión que describe el hecho de ignorar lo que está sucediendo: “quedarse dormido”. El sueño espiritual es tan peligroso como el monóxido de carbono—silencioso y mortal.
Veamos lo que escribió el apóstol Pablo por inspiración de Dios: “Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:1-6, énfasis nuestro en todo este artículo).
Esto no significa que debamos esperar que el fin llegue en cualquier momento. Hay señales y tendencias específicas que precederán los acontecimientos catastróficos antes del regreso de Cristo. Posiblemente ese fin no llegue tan rápidamente como pensábamos, y eso es lo que sugieren las tendencias actuales. Aunque vivimos en los últimos tiempos (véase nuestra guía de estudio gratuita ¿Estamos viviendo en los últimos días?), hay indicios de que a este mundo aún le queda algo de tiempo.
Las Escrituras nos animan a entender los tiempos en que vivimos y a actuar en consecuencia. Y aunque la espera antes de que llegue la hora final puede ser más larga de lo que quisiéramos, no hay razón para desanimarnos. Los acontecimientos podrían desarrollarse con bastante rapidez, pero cualquiera sea el caso, el tiempo que nos queda es para que lo aprovechemos de la mejor forma posible. La pregunta es, ¿qué hará usted en cuanto a la forma en que vive su vida y cuida de su familia? Este es un momento decisivo, y es crucial que entienda lo que debe hacer.
El ejemplo de los hijos de Isacar para nuestros días
En la Biblia hay un relato que ilustra lo que es un momento decisivo. En 1 Crónicas 12 leemos la historia de un pueblo que aceptó el liderazgo de David, a quien Dios había elegido para ser rey en lugar de Saúl. Cuando Saúl murió, David fue nombrado rey de la tribu sureña de Judá. Pero las tribus del norte seguían apoyando a la casa de Saúl, respaldada por su general durante varios años más. A medida que el liderazgo del norte se fracturaba, se hacía evidente que el futuro estaba en manos de David, y vemos cómo algunos manejaban la situación con valor y sabiduría.
Este es el caso específico de los líderes y el pueblo de la tribu de Isacar, que juraron lealtad al nuevo rey del sur. Leemos en el versículo 32 del mismo capítulo: “De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos”.
Las personas citadas aquí hicieron una evaluación rigurosa de los acontecimientos de su tiempo. El poder estaba cambiando y Dios se movía entre su pueblo. Sin embargo, tenían que elegir al líder nacional que seguirían, y de esa elección dependía su bienestar como pueblo. Tomaron la decisión correcta al someterse a David, a quien Dios había escogido, y ahora la nación prosperaría bajo su gobierno.
Este mundo está por experimentar un gran cambio. En lo que respecta a nosotros, ahora que nos encontramos en una situación similar y debemos decidir a cuál líder seguir, ¿a quién escogeremos?
No se trata de elegir un líder político de cualquier potencia mundial, sino de optar por servir a Aquel a quien el Padre eligió para gobernar al mundo: Jesucristo, como Señor y Salvador y Rey gobernante. Se trata de rechazar las ideologías actuales, la mayoría de las cuales confunden aún más a la gente en cuanto a Dios, los valores bíblicos y los verdaderos principios espirituales. Ciertamente no se trata de ninguna de las actuales religiones del mundo, pues no entienden la enseñanza que lleva a adorar a Dios en espíritu y en verdad (véase Juan 4:24).
Para nosotros en la actualidad, esto comprende confiar en Jesús y en Dios Padre para que conduzcan al mundo hacia el momento en que el Reino de Dios venga a la Tierra, reconocer lo que está sucediendo y someternos al gobierno de Cristo a partir de ahora mismo. El Reino de Dios aún no está aquí gobernando a las naciones, pero cuando llegue, estas lo sabrán. Por eso, es importante prepararse ahora para el cambio que se avecina en el orden mundial y los calamitosos tiempos que lo precederán.
Antes del regreso de Cristo: El auge de Europa y la caída de Estados Unidos
Pero ¿qué tan cerca está ese cambio? ¿Se liberará inmediatamente el mundo de la actual situación? No, no será así. Las Escrituras muestran que antes de ello ocurrirá en Europa un renacimiento final del Imperio romano, el cual dominará al mundo y al final se enfrentará a la oposición de un poderoso bloque de naciones al este de Europa. (Vea nuestra guía de estudio gratuita Rusia en la profecía bíblica).
La superpotencia mundial predominante en la actualidad, los Estados Unidos de América, sufrirá una gran merma de su poder y finalmente una gran devastación. Lo sabemos porque mediante la profecía bíblica comprendemos la identidad de los Estados Unidos, junto con Gran Bretaña y otras naciones relacionadas.
De hecho, el cumplimiento moderno de las promesas de Dios a Abraham por medio de Israel es la verdad bíblica que define al mundo geopolítico de hoy. La promesa eterna de Dios a Abraham es la clave para comprender el mensaje de los profetas bíblicos para nuestros días. Estas antiguas profecías son titulares noticiosos de los presentes acontecimientos mundiales, y no solo tienen que ver con el pueblo judío, sino también con el papel actual de Estados Unidos entre las naciones. (No deje de leer nuestra guía de estudio gratuita Los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía bíblica).
El liderazgo de Estados Unidos en el escenario mundial fue predicho en las Escrituras, al igual que la caída de esta nación ante un poder europeo en el tiempo del fin. ¿Qué tan cerca estamos de ese desenlace?
Por supuesto, no lo sabemos con certeza, porque Dios puede provocar cambios de forma repentina. Pero, por el momento, el poderío de Estados Unidos en el mundo sigue llevando una gran delantera con respecto a otras naciones y bloques de poder internacional, incluyendo a la Unión Europea, que aún está muy por detrás.
Esto nos da la seguridad, a pesar de las señales de advertencia, de que el fin aún no ha llegado. El panorama internacional debe cambiar radicalmente antes de que los sucesos catastróficos del fin de nuestra era sobrevengan al mundo. Al parecer las cosas continuarán igual, con Estados Unidos en la cima durante un tiempo.
Echemos un vistazo más de cerca al escenario del mundo para verlo con mayor claridad.
La situación actual: Estados Unidos resurge a pesar de las divisiones
Debemos dejar de lado la política y las personalidades para analizar objetivamente la situación actual. Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, han ocurrido acontecimientos trascendentales y la dirección del país ha cambiado abruptamente.
Debido a la destacada posición de esta nación en los asuntos mundiales, lo que ocurre en ella repercute de manera significativa en el resto del mundo. A muchos en otras naciones puede no gustarles este hecho, pero es una realidad en la geopolítica actual. El presidente estadounidense tiene un enorme poder, y aunque este no siempre se ejerce de manera justa o apropiada, sigue siendo relevante.
Observemos algunos cambios ocurridos el año pasado: se cerró la frontera sur del país, lo que detuvo la entrada ilegal y descontrolada de millones de inmigrantes. Las fuerzas del orden comenzaron el proceso sistemático de deportación de quienes entraron ilegalmente, entre ellos muchos narcotraficantes y otros delincuentes empeñados en causar daño.
No pretendemos menospreciar a tantas personas inocentes que desean desesperadamente una vida mejor en los Estados Unidos. Muchos huyen de la corrupción, la delincuencia y la pobreza de sus países. Sin embargo, la migración humana ha ido más allá de “las masas apiñadas que anhelan respirar libertad” [según reza la inscripción en el pedestal de la Estatua de la Libertad, escrita por la poetisa estadounidense Emma Lazarus y que simboliza la bienvenida que extiende Estados Unidos a los inmigrantes], y se ha convertido en un medio para socavar el estado de derecho y a una nación construida sobre libertades fundamentales.
Las aceleradas medidas adoptadas por la actual administración no tienen precedentes. Además, han causado mucha controversia y provocado la resistencia del partido opositor y continuos desafíos en los tribunales. La política y la cultura estadounidenses han experimentado gran agitación en el último cuarto de siglo y el país está profundamente dividido. Todas las elecciones estatales y nacionales de relevancia son muy reñidas, y existe un temor innegable a que estalle una guerra civil a una escala que podría causar un enorme daño a la nación.
Sin embargo, a pesar de todos los problemas, se ha hecho mucho para ayudar a mantener la fortaleza del país y proyectar su poder e influencia en todo el mundo. Reiteramos que este no es un sentimiento político o nacionalista, sino una simple observación de los hechos. Estamos presenciando el resurgimiento de Estados Unidos; mientras dure, habrá consecuencias, y es importante tener esto en cuenta al analizar dónde nos hallamos en la secuencia de acontecimientos del tiempo del fin.
La preeminencia mundial de EE. UU. sigue vigente
Veamos algunos ejemplos concretos del singular dominio de Estados Unidos en la escena mundial en el último año:
Ataques a las instalaciones nucleares iraníes: El 22 de junio, Estados Unidos envió bombarderos a Irán para inhabilitar y destruir su capacidad nuclear. Los blancos fueron la planta de enriquecimiento de uranio de Fordow, la planta nuclear de Natanz y el centro de tecnología nuclear de Isfahán de dicha nación. La operación contó con aviones furtivos (bombarderos B-2), bombas “bunker buster” de gran tamaño y misiles Tomahawk lanzados desde submarinos. El objetivo establecido era estropear la infraestructura de enriquecimiento nuclear de Irán y retrasar su capacidad para fabricar un arma nuclear (o para avanzar en su consecución) atacando instalaciones subterráneas profundas, como Fordow. Estados Unidos buscaba apoyar el objetivo de Israel de detener el avance de Irán para adquirir este tipo de armas.
Este ataque sorprendió al mundo y reconfiguró las relaciones estratégicas en la región, ya que otros Estados árabes temían un Irán nuclear. Además, demostró cuán preparados estaban Israel y Estados Unidos para actuar y evitar una mayor escalada del conflicto en la zona. Ninguna otra potencia mundial podría haber hecho lo que hizo esta nación ese día: sus bombarderos cruzaron el espacio aéreo de medio mundo para llevar a cabo un ataque de precisión, y luego regresaron ilesos a su base en el centro del país.
Europa visita Washington: El 18 de agosto, la Casa Blanca recibió a un grupo de líderes europeos. El objetivo era abordar la guerra en curso entre Ucrania y Rusia, enfocándose específicamente en cómo Estados Unidos, Ucrania y las naciones europeas podrían coordinar sus esfuerzos. Sentados ante el presidente de Estados Unidos en su despacho se encontraban los líderes de Ucrania, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Finlandia, junto con el presidente de la Comisión Europea y el secretario general de la OTAN.
Uno de los principales puntos de la agenda del día, y en el que hicieron especial hincapié los líderes europeos, fue el de las garantías de seguridad para Ucrania, similares a la protección que ofrece el artículo 5 del tratado de la OTAN a sus miembros. Se hizo énfasis en la necesidad de que Europa asuma, a largo plazo, una mayor parte de la carga de la seguridad de Ucrania, aunque se afirmó que Estados Unidos también participaría.
La reunión se produjo justo cuando la perspectiva de Europa sobre su postura en materia de seguridad está cambiando. Algunos líderes europeos recalcaron la necesidad de que Europa asuma una mayor responsabilidad y que ya no dependa únicamente de Estados Unidos. Al convocar a este numeroso grupo a la Casa Blanca, el presidente Trump se posicionó como mediador en el conflicto de Ucrania.
Lo notable aquí es que Europa fue a Estados Unidos. Actualmente, esta es la única nación capaz de inspirar el respeto necesario como para reunir a los líderes europeos ante el escritorio de su presidente. Este hecho destaca la posición dominante de Estados Unidos en los asuntos mundiales. Europa tiene un papel importante que desempeñar en las profecías bíblicas, como se ha señalado anteriormente, pero sus naciones están lejos de ser una potencia cohesionada que juegue un papel militar significativo en el mundo, como se predijo en la Biblia (véase Apocalipsis 13:4). En la actualidad, Estados Unidos es el actor central.
El acuerdo de paz de Gaza: El 9 de octubre, Hamás e Israel firmaron la fase inicial de un acuerdo en el marco del “plan de 20 puntos” para Gaza negociado por Estados Unidos. El acuerdo exigía el cese de las hostilidades en Gaza y la retirada israelí a las líneas predefinidas en la Franja de Gaza. Otros puntos incluían la liberación de todos los rehenes israelíes que quedaban en poder de Hamás a cambio de la liberación de un gran número de prisioneros y de disposiciones humanitarias y de reconstrucción, así como ayuda para reedificar la infraestructura de Gaza.
El acuerdo de paz de Gaza pone fin a una horrible guerra de dos años. La reputación de Israel en el ámbito internacional se ha visto seriamente dañada y todas las partes han pagado un terrible precio en vidas y destrucción.
La administración estadounidense se ha situado como mediadora de una importante paz en Oriente Medio. Esto podría revitalizar la participación y credibilidad de Estados Unidos en la región. Los Estados de Europa occidental, que llevan mucho tiempo impulsando medidas para alcanzar una solución de dos Estados, ven esto como una oportunidad para participar en la reconstrucción, lograr una mayor estabilidad y, tal vez, reducir el flujo de refugiados y la carga humanitaria. El positivo impacto económico podría atraer la inversión internacional y el interés del sector privado, y potencialmente abrir nuevos mercados y corredores comerciales en la región.
El libro del Apocalipsis detalla el fin de esta presente era en el contexto de un auge económico mundial que prometerá paz y abundancia. Los comerciantes prosperarán debido al surgimiento de una potencia mundial llamada Babilonia, que finalmente será liderada por una autoridad europea del tiempo del fin. Este sistema combinará la política, la religión y la bonanza económica para crear un orden mundial sin parangón. Esencialmente, en los actuales esfuerzos de paz en Oriente Medio se vislumbra el camino que conduce hacia todo lo anterior.
Por ahora, la fuerza motriz detrás de todo esto es el poderío estadounidense. Como dijimos, el asunto es que aún no hemos llegado al momento del colapso de Estados Unidos, el auge del imperio europeo final y el catastrófico período que precederá el regreso de Cristo.
Mientras espera el Reino, ¿qué decisión tomará usted?
Aunque el fin aún no ha llegado, no debemos adormecernos puesto que los acontecimientos profetizados sí ocurrirán. Un día, los ejércitos convergerán en Jerusalén y los líderes mundiales negociarán acuerdos y pactos que involucrarán a Israel y a los países vecinos.
Una fotografía en el periódico estadounidense New York Times mostraba a decenas de miles de refugiados de Gaza regresando del exilio a sus propiedades en ruinas. Al contemplar la imagen, nos vienen a la mente escenas de la Biblia sobre los futuros refugiados de una gran tribulación mundial que se establecerán en la tierra de Israel por mandato de Dios, para reconstruir las ciudades bajo el gobierno de Jesucristo, el Mesías. Un día, ese gobierno será anunciado al mundo entero. Mientras tanto, ¿cuál debe ser nuestro enfoque, y cómo debemos proceder?
Los hijos de Isacar entendieron el tiempo en que se hallaban y supieron no solo lo que Israel debía hacer, sino también lo que ellos debían hacer. ¿Sabe usted lo que debe hacer? Al observar el mundo en 2026, ¿cuál debería ser su reacción?
Los eventos aún no han llegado al punto necesario para desencadenar los acontecimientos finales antes de la segunda venida de Jesucristo, pero el mundo podría cambiar rápidamente, como hemos visto. Unos cuantos desastres naturales de envergadura podrían cambiar drásticamente la situación de las naciones. Y, lo que es más importante para cada uno de nosotros individualmente, nuestro tiempo podría acabarse en cualquier instante con la muerte. Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo le queda.
Por lo tanto, no conviene ilusionarnos con que tenemos mucho tiempo. Más bien, debemos hacer buen uso del que aún nos queda. Como dijo Jesús mismo acerca de la obra que vino a hacer: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4). Esto también se aplica a aquellos que continúan hoy con esa obra, su Iglesia, con la misión de proclamar su Evangelio mientras haya tiempo. Pero se aplica aún más a todos los que respondemos al Evangelio, cada uno cumpliendo con nuestra responsabilidad individual de buscar primero el Reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33).
Ahora es el momento de preparar su vida para la venida del Reino de Dios a esta Tierra, sometiéndose al gobierno de Jesucristo incluso desde hoy. Ahora es el momento de vivir con rectitud, arrepentirse del pecado y vivir como Dios manda, y de mantenerse siempre atento al verdadero significado de los acontecimientos mundiales. Y para continuar con lo que leímos anteriormente en 1 Tesalonicenses 5, deje que las palabras del apóstol Pablo le sirvan de guía:
“Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (vv. 7-11).
Dios está dirigiendo la historia. Manténgase alerta y sígalo. Él guiará su entendimiento hacia la luz, ¡y a aceptarlo a él y sus caminos por toda la eternidad! BN